THE BABYSITTER AND ME
CAPITULO VI:
VIVA LA VIDA
Dudas
Dudas
Dudas
Eso era lo que sentía cada vez que veía aquel anillo…aquel hermoso anillo.
Llevaba más de media hora observando aquel anillo que brillaba maravillosamente con la luz de la luna.
Una sonrisa surco su rostro al recordar todas las acrobacias que tuvo que hacer para esconderse del ambarino, y cabe resaltar que era una misión casi imposible de cumplir; Inuyasha quería una respuesta, respuesta que ella aun no tenía ni sabía, o más bien la sabía, pero no tenía la valentía de decírselo; ante aquel pensamiento soltó un suspiro de cansancio.
Se levantó de la mecedora con Lían en los brazos, quien hace mucho se había quedado dormido, lo colocó en su pequeña cuna, menos mal que tenía un sueño muy profundo de lo contrarío hubiese sido un gran proceso que soltara su blusa.
Tomo una gran bocanada de aire, mañana Inuyasha volvería de su viaje, y ya no tenía fuerzas ni ganas de estar escondiéndose, y mucho menos estar esquivándolo por toda la mansión, lastima que ese viaje solo durara un día, aunque lo extraño muchísimo, pero había sido un día en el que no tuvo que esconderse en lo más recóndito de la mansión, y lo peor era que lo tenía que hacer al tiempo que debía atender a Lían, así que las idas y venidas hacían de la misión algo más peligroso. Resignándose, se fue a dormir a la cama, sabía que hasta hay llegaban las huidas.
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Algo tibio avanzo por su vientre plano, erizándole la piel con solo el contacto; se despertó de golpe al sentir aquella tibieza sobre la tela de su brasier. Tragó duro al ver aquellos ojos ambarinos más penetrantes que nunca
-bue…buenos días- dijo con la voz entrecortada
-buenos días- dijo el ambarino, su voz sonó más ronca que nunca
-como… como te fue en el viaje…- dijo mientras trataba de sonar menos nerviosa
-quiero que me respondas algo- dijo un tanto cortante, y con la mano que tenía libre la tomo de la cintura y la pego a el. Kagome no se había dado cuenta de lo cerca que estaba el ambarino hasta ese momento- no te quieres casar conmigo?- pregunto con un tono sombrío que dejo sin habla a Kagome.
Los segundos pasaban y Kagome no podía articular palabra alguna, su menudo cuerpo tembló bajo la mano del ambarino, trago duro al no poder dar una repuesta, frustrada por no poder expresar sus sentimientos, lo único que atino a hacer fue esconderse en el hueco del cuello de Inuyasha y sin querer unas traviesas lágrimas surcaron su delicado rostro, trataba de controlar su suave sollozo pero le fue imposible.
Al sentir sus sollozos sobre su hombro, Inuyasha quiso golpearse contra una pared hasta perder la conciencia
-Kagome no llores, todo estará bien- trato de sonar lo más conciliador posible
-Inu…Inuyasha- ella internamente trataba de calmarse, pero no podía porque en su más profundo ser sabía que estaba a punto de cometer el peor error de su vida, toda esta felicidad no podía ser verdad, nada en la vida era fácil y mucho menos todo lo que le había pasado a ella, encontrarse con el bebe más hermoso de este mundo, necesitando de su ayuda y de su cariño y luego encontrar al ambarino que cautivo su corazón desde el primer momento.
-te comprenderé si tu no me correspondes como yo a ti, además yo no tengo derecho a….-
-escúchame bien Taisho- dijo Kagome cortándolo antes de que dijera alguna otra estupidez – tu no sabes por lo que estoy pasando en estos momentos- mientras alzaba su rostro húmedo y colorado por el llanto- tu no tienes ni idea de lo difícil que es esta situación para mí- se incorporo para luego sentarse a horcajadas sobre el, mientras Inuyasha la miraba atónito- no saques conclusiones antes de tiempo-
-pero yo, es que yo trataba de comprend….- unos labios femeninos lo callaron en un delicioso beso que lo tomo desprevenido, pero no duro más de dos segundos en reaccionar y corresponderle con toda la pasión que tenía acumulada muy dentro de el, sus manos se metieron debajo de la blusa casi transparente de Kagome haciéndola suspirar contra su boca
-Inuyasha…- fue lo único que pudo decir al sentir sus besos descender por su suave cuello- Inuyasha espera…- si bien era cierto que ella empezó, no contaba con que el ambarino contraatacara de esa forma demandante.
-eres mía Kagome- dijo con voz ronca, mientras deslizaba lentamente una de las tiritas de la blusa por su hombro para luego morderlo sin siquiera proponérselo. La castaña solo pego un respingo al sentir la zona arder como si la estuviesen quemando- sabes delicioso…- dijo cerca de su oído, como si de un suspiro se tratara.
De un movimiento rápido la coloco debajo de el sin que ella se diera cuenta a tiempo. Kagome al sentir todo el peso de aquel hombre encima suyo no pudo evitar ponerse nerviosa, ahora si, no podría escapar.
-por que tiemblas?- pregunto el ambarino mirándola directamente a los ojos- acaso me tienes miedo?- termino de decir rozando su frente con la de ella
-no, no es eso- dijo aun nerviosa
-entonces porque tiemblas?- dijo acariciándole la mejilla tiernamente
-es que yo…-
-WUHA …WHUAAAA- Lían se despertó repentinamente desubicando brevemente a los azabaches
-lo siento debo atender a Lían- aprovechando el descuido del ambarino, salió de aquella cárcel para ir hasta la cuna del bebe. Inuyasha solo se la quedo viendo con una ceja alzada y una pícara sonrisa, había descubierto el punto débil de Kagome, el.
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Había sido un día un tanto normal, Inuyasha había regresado a las pocas horas, a las oficinas; mientras que ella había pasado todo el día con Lían
-bueno Lían- dijo quitándole el biberón de su pequeña boquita- creo que es hora de llevarte a tu habitación, es muy tarde- Lían tenía los ojos muy rojitos desde hacía un rato, ya que su hora de dormir ya había empezado desde hace media hora.
Con Lían en brazos subió hasta su habitación, con lo que no contaba ella es que Lían se durmiera en el proceso, suspiro de cansancio, ya se acercaba la hora en que Inuyasha regresara a la mansión, con este último pensamiento dejo a Lían en su cuna; para luego ir a tomar una ducha tan necesitada por ella, recordó con un sonrojo en su rostro que casi todos sus artículos de aseo estaban en el baño del Inuyasha, nota mental: "sacar mis cosas de allí" pensó para si misma.
Se encamino hasta aquella habitación que parecía prácticamente de los dos, ya que siempre dormía allí y sin mencionar todas sus cosas y la ropa que allí estaban.
Sin perder tiempo fue hasta el baño, se quitó la ropa y metió en la ducha. El agua caía en forma de finas gotas que la relajaron al instante. Tomo un tarro de esencias florarles y unto parte de su contenido sobre todo su cuerpo, dándose pequeños masajes en el cuello, que lo tenía muy tensionado por aquellos días.
Se enjuago todo el cuerpo, cerro la llave del agua y deslizo la puerta corrediza que dividía la ducha con el resto del baño, pero lo que vio la dejo sin habla.
Allí frente a ella estaba el ambarino sin camisa, mirándola minuciosamente de arriba abajo. Hasta ese preciso momento se acordó que estaba desnuda, pero para su sorpresa interna no pudo decir nada, ni mover un solo dedo del pie, ni siquiera para tapar su intimidad.
El ambarino por su parte, no se esperaba este regalo de Dios, y mucho menos que se quedara quieta sin decir nada ante su presencia, la miro detenida y descaradamente, no importando la mirada avellana que estaba sobre el. Inuyasha delineo con sus ojos aquella figura tan desquiciadamente deseada por el, sus senos voluptuosos y perfectos, su estrecha cintura, su abdomen plano, sus caderas delicadamente redondeadas, y aquel lugar de su anatomía que tanto ha deseado conocer. Hizo aquel recorrido un par de veces más, ante la atenta mirada de Kagome, que a juzgar por su fuerte sonrojo, parecía que iba a explotar de la vergüenza en cualquier instante.
El ambarino situó su mirada en la avellana; lo que fue un gran impacto para Kagome, ya que la mirada que le enviaba Inuyasha era una combinación de deseo, cariño y mucha pasión contenida. Trago duro al ver como Inuyasha avanzaba firmemente hacía ella; su respiración se volvió entrecortada, el oxigeno se negaba a entrar en sus pulmones.
La mirada deseosa casi fiera de Inuyasha se clavo aun más en la avellana, como si estuviese a punto de reclamar a su presa, aquel sentimiento de puro y extenso miedo la gobernó. Pero ya era tarde para reaccionar, el ambarino la tomo de la cintura y la pego a el, no dejando espacios entre ellos, sintiendo ambos aquella fricción de sus pieles expuestas.
-Inuyasha…- sus cuerdas vocales trataron de salir de aquel entumecimiento, pero los suaves besos del ambarino en su cuello la dejaron desalocada, se vio obligada a aguantar un gemido que estaba apunto de Salir de su boca. Los besos de Inuyasha bajaron un poco más hasta el nacimiento de sus senos firmes y perfectos, dejando tras de ellos un camino húmedo de besos posesivos, sobre la tierna piel de la joven.
-ahh…- Kagome esta vez no pudo acallar aquel gemido contenido, y mucho menos al sentir la lengua de Inuyasha lamer uno de sus pezones. Para el ambarino, aquel gemido fue el sonido más armonioso y hermoso que hubiese escuchado jamás, pero más que eso, fue el detonante de todo.
Inconscientemente, Kagome enredo uno de sus delicadas manos en la cabellera azabache de el para atraerlo más hacía ella. Ante eso el ambarino sonrió con malicia y comenzó a masajear su otro seno con un poco más de fuerza- Kagome quiero que seas mía…- dijo viendo las reacciones de la azabache frente al posesivo masaje que el le estaba dando a su seno. Kagome por su parte mantenía los avellana cerrados, por la fuerza de lo que estaba sintiendo en aquellos momentos, no solo física sino emocionalmente, todo esto era muy nuevo para ella.
El ambarino deslizo la mano que hasta esos momentos permanecía quieta sobre la estrecha cintura de la azabache, por su vientre plano y extremadamente suave como la seda, haciendo erizar la piel de Kagome con el solo contacto, aquel erótico recorrido llego a su fin cuando Inuyasha se posesiono de aquel botón tan delicado de Kagome.
La azabache abrió los ojos totalmente conmocionada- en que momento el…? Pensó un poco desubicada, en ese momento se sonrojo, había estado tan distraída sintiendo todo aquello, que ni cuenta se dio de lo que sucedía, su única reacción fue detener la mano de el, pero era ya demasiado tarde.
Como en pocas ocasiones se sintió débil, la mirada de Inuyasha en esos momentos la hacía sentir así, débil, débil ante sus caricias; fue hasta ese instante en el que sus miradas se encontraron, que se dio cuenta de lo excitado que lucía el, hasta ese preciso momento se dio cuenta que el solo se había concentrado en darle placer ella, y pues ella no había hecho nada, se sintió un poco mal por no tener la suficiente experiencia como el y brindarle todo aquello que el necesitaba como hombre, miro hacía otro lado evitando la mirada del ambarino
- te pasa algo?- pregunto con el seño fruncido, al ver como la azabache lo ignoraba
La azabache se tenso un poco, no era como que muy cómodo hablar en aquellas circunstancias, y mucho menos con la mano de el en. .ejemm sus parte más sensible.
-no me sucede nada- dijo quedadamente
Pero claro que el azabache no se iba aquedar con la inquietud y menos en estos momentos, en los que estaba apunto de lanzarse sobre ella, además su excitación lo estaba acalorando más, si eso era posible, más de lo que estaba, así que hizo lo primero que se le vino a la cabeza, introdujo uno de sus dedos en ella. Kagome se tubo que agarrar de el para no caer ante el corrientaso que le produjo la intrusión, se sostuvo del hombro de el rasguñándolo en el proceso. Inuyasha gruño por el dolor combinado con la excitación y la fricción de los senos de Kagome con su torso desnudo.
–Dime que te sucede- susurro en su oído- la próxima vez no será solo uno…- dijo sensual
Kagome no supo porque, ni cuando pero había levantado instintivamente una de sus piernas, dejándole más libertad a Inuyasha de hacer lo que quisiese con ella. Antes de formar algún pensamiento coherente, el ambarino introdujo otro de sus dedos en ella, pero esta vez meciéndolos de adentro hacía afuera.
-aaahhh…- Kagome no pudo evitar gritar esta vez; su cuerpo se arqueo levemente como invitándolo a seguir
-dime que te sucede hermosa- dijo sin dejar de mecer sus dedos- te aseguro que la próxima vez no será un dedo de mi mano- Inuyasha estaba llegando al limite, podía sentir su calor y la humedad de ella en su mano, algo que necesitaba sentir pero en otra parte de su ser, que estaba pidiendo a gritos que la tomara, pero no, las cosas no eran así, tenía que pensar con cabeza fría en esos momentos.
-deten…te- trataba de articular palabra pero no podía- por favor detente-
-me vas a decir?- pregunto con voz ronca
-si…- dijo quedadamente; el ambarino sacó sus dedos de ella para luego mirarla como esperando a que siguiera hablando- es que yo…yo soy virgen…- dijo bajando la mirada un tanto avergonzada
En el rostro del ambarino brotó una sonrisa que la azabache no pudo ver; acto seguido alzo a Kagome en brazos en un ágil movimiento, que parecía un tanto urgente, eso pensó la azabache cuando el la acomodó en la mitad de la cama doble que ambos compartían
-pero que es lo que…- no pudo continuar, porque Inuyasha se posesiono rápidamente sobre ella
-no sabes cuan alegre soy, al saber que soy el primero- dijo acercando su rostro para luego plantar un suave beso en su frente- y el último…- dijo como un ronroneo que hizo sonreír a Kagome
-pero yo no se que hacer- dijo n poco cohibida
-mejor así, me gusta dominar la situación- le dio un beso ardiente, que fue correspondido por la avellana con el mismo ardor que el- aprendes rápido…- dijo contra sus labios; al sentir sus pequeñas manos sobre la corredera del pantalón. Inuyasha sabía que la primera vez no era muy agradable para nadie, mucho menos para una mujer, pero el estaba dispuesto a hacer de su primera vez algo inolvidable.
-te amo Kagome- dijo mientras surcaba entre besos aquellos montículos tan perfectamente hechos por Dios. Kagome arqueo su cuerpo invitándolo a seguir con su delicioso masaje en sus senos
-yo también te amo Taisho- dijo entre suspiros. El ambarino sonrió ante aquello, era la primera vez que se lo decían mutuamente. Sin perder más tiempo se quitó lo que le quedaba de ropa, para luego posesionarse encima de ella como en un principio.
Kagome lo miraba con los ojos bien abiertos, ella sabía que para una mujer la primera vez era dolorosa, pero no importaba ya…, ya nada importaba, si era a Inuyasha a quien se entregaba, no le importaba absolutamente nada, así fuese lo más doloroso de este mundo.
-estas lista…- susurro mientras le daba suaves besos en el cuello; si bien era cierto que el no la quería presionar, ya no podía aguantar aquel dolor latente que lo tenía internamente agonizando.
-aja- fue lo último que dijeron sus labios femeninos, antes de sentir una presión en su zona más sensible, aquella presión se iba abriendo paso dentro de ella, haciendo que sus estrechas paredes se amoldaran a aquel miembro tan duro y caliente.
De repente el ambarino soltó un gruñido impregnado de puro placer. Kagome agarro las sabanas con todas sus fuerzas, nunca en su vida, contando lo previo a esta situación, se había sentido así de feliz y completa; pero algo la hizo tragar duro, Inuyasha se había detenido, y la miraba tiernamente, antes de lanzarse sobre sus labios, se besaron tiernamente, cuando de repente sintió como el ambarino se introducía en ella en una embestida dolorosa. El dolor que sintió en aquellos instantes, la hizo gritar contra la boca de el, su cuerpo comenzó a temblar, el dolor no se iba; pero a pesar de todo el ambarino no la dejaba de besar tiernamente, transmitiéndole todo lo que sentía por ella; fue en ese instante que sollozo, no por el dolor, sino de felicidad, ahora todo tenía sentido
-estas bien…- pregunto preocupado al ver aquellas lágrimas en su fino rostro
-si, estoy bien- dijo entrecortadamente. Inuyasha comenzó a moverse nuevamente, dentro de ella, quien sintió un poco de aquel ardor quemante, que luego se disipo abriéndole paso al puro y más deseado placer. Las embestidas era cada una más fuerte y honda que la anterior. Kagome cerró los ojos aferrándose con fuerza a los anchos hombros de el, acto seguido enredo sus piernas en la cintura de el, haciendo más profundas las embestidas
-ahh…- Inuyasha podía sentir como las paredes húmedas de Kagome lo succionaban cada vez con más fuerza, pronto le llegaría su primer orgasmo, orgasmo producido por el, sonrió ante aquello
-Inu…yasha…-
-umhh-dijo como respuesta
-si me quiero casar contigo…- no pudo decir nada más ya que sintió como miles de espasmos le llegaron de una sola vez, dejándola en un mar de placer infinito por unos segundos. Inuyasha no tardo mucho en conseguir su propio clímax; su esencia caliente como la lava se rego en ella, haciéndola vibrar por unos instantes más. El ambarino se dejo caer a su lado, sonrojado y con la respiración entrecortada por el esfuerzo. Kagome aun estaba en aquel sitio parecido a las nubes del que se rehusaba bajar, a pesar de tener una mirada muy penetrante a su lado
-eres solamente mía Kagome…- dijo sensual en el oído luego de acercarla a el y acomodarla en su pecho
-desde hace mucho…- dijo devolviéndole una sonrisa
-duérmete…-dijo algo autoritario- mañana hay mucho que hacer-
-mucho que hacer?-pregunto algo confundida
-mañana comenzaremos los preparativos de la boda- dijo con una gran sonrisa el azabache
La azabache se limito a sonreír para sus adentros- como tú digas- luego el sueño los venció a ambos
OOOOOOOOOOOOOOO
El sol le comenzó a molestar y como no si le daba en todo los ojos, se estiro un poco sobre la cama, con pesar se dio cuenta que Inuyasha no estaba ya a su lado, se sentó sobre la cama y se restregó un poco los ojos.
Un corrientaso fue lo que sintió al percibir como le dolía el cuerpo, y como le dolía aquella parte de su anatomía.
Cerró los ojos con fuerza
-buenos días- dijo el ambarino que salía recién de la ducha
-buenos días- respondió un poco adormilada- que sucede?- pregunto confundida por la mirada de Inuyasha-
-si no quieres que me quite esta toalla ahora mismo y te haga el amor hasta cansarme, te recomiendo que te vistas- dijo sensual al tiempo que miraba los pechos de Kagome, en los que se veían marcas rojitas, por la acción de la noche anterior.
La azabache lo miró con malicia, para luego ponerse de pie totalmente desnuda, ante la atenta y deseosa mirada del ambarino- lo siento, pero hay muchas cosas que hacer- dijo cuando paso al lado de Inuyasha, quien se quedó impresionado.
Después de asearse, Kagome fue hasta el cuarto de Lían para atenderlo, lo baño y lo vistió para luego bajar al primer piso con el en brazos
-mi querida niña, que te ha pasado en el cuello- pregunto Kaede al ver aquel gran chupón en
su cuello
-no te preocupes tía, es que me rasque cuando dormía y se me inflamo un poco- dijo con una gotica en la cabeza "ya me las pagaras Inuyasha" pensó con in tic en la ceja
-esta bien- dijo no muy convencida - Kagome te estas tomando las pastillas?- pregunto preocupada
-si pero…-
-si pero que?- pregunto ya un tanto irritada la anciana
-si pero ayer no, es que en la noche yo no… se me olvidó- dijo sin poder dar otra explicación
-me lo imaginaba, Debes cuidarte hija, me entiendes?
-si- dijo algo rabiosa consigo misma
-toma aquí esta el biberón de Lían- dijo entregándole el tetero
-gracias- Kagome le dio de comer a Lían hasta que quedó satisfecho y luego le saco los gases- Tía usted sabe donde esta Inuyasha?
-el se tuvo que ir a las oficinas, pero me dejo dicho que te dijera, que fueras al centro comercial lo antes posible, porque tu tenías algo muy importante que hacer allí- Kagome trató de esconder su sonrojo, su tía no sabía nada de nada, y le daba pena decirle lo que sucedía entre ellos, cuando ella había servido para Kikyo por algunos años.
-tía hay algo que debo decirte- dijo tomando fuerzas de donde no las tenía- yo estoy…
-saliendo con Inuyasha, eso?... lo se desde hace mucho- dijo segura
Kagome se quedó con la boca entre abierta por la impresión
-pero entonces…
-no digas nada más mi niña, se te hace tarde para irte-
Después de unos segundos reaccionó – esta bien- tomó el gran bolso de Lían, donde llevaba lo necesario y también su bolso con su celular y sus cosas personales
-Kagome el chofer te espera afuera, que te vaya bien-
-gracias tía- dijo saliendo de la mansión con Lían en brazos
El viaje hasta en centro comercial, no fue muy largo al contrarío le pareció realmente corto y más si tienes tantas cosas en la cabeza.
Veía cada local, con ilusión, habían tantas cosas hermosas y distintas
-hola¡¡- a lo lejos vio a una castaña que se le hacía muy conocida- Kagome ven por acá-
Kagome dio unos cuantos pasos y se encontró de frente con una muchacha que al parecer la conocía pero ella no la recordaba- Kagome soy yo, Sango-
-que pena no te reconocí, tu eres amiga de Inuyasha verdad?, nos conocimos en la fiesta-
-la mimas que viste y calza – dijo Sango sonriente- ya me entere de las nuevas buenas- dijo en un tono picarón, y tomándole una mano- por fin te decidiste…- dijo viendo aquel anillo de compromiso tan hermoso
-si- dijo con un leve sonrojo en sus mejillas
-bueno, yo estoy aquí para ayudarte con todo- dijo la castaña sonriente
-ayudarme con que?-dijo confundida
-pues con que más va a ser?, con los preparativos de tu boda-dijo con una gran sonrisa
-pero es que…
-nada de peros, vamos a esta primero- dijo señalando una tienda con vestidos de novias. A Kagome solo le quedó dejarse llevar por las repentinas emociones de la chica.
Se midió una gran cantidad de vestidos de novias, todos le quedaban hermosos, totalmente ceñidos a su perfecta figura, pero ninguno le gustaba tanto como para elegirlo
-y que te parece este- pregunto Sango
-es bonito pero, no se, lo veo raro…-dijo no muy animada
-raro?...yo lo veo hermoso, pero bueno- soltó un suspiro- vamos al otro local- dijo guiándola
Kagome se detuvo de improviso delante del local- que te sucede Kagome- pregunto al sentir como la azabache se detenía.
-es hermoso…-dijo con ojos ilusionados
Sango volteo a ver y lo que vio la dejo en shock temporal- es realmente hermoso…-dijo como estando en un sueño- ¡y es perfecto para ti¡- dijo saliendo de aquel sueño momentáneo y jalándola hacía el local
-dame a Lían mientras te lo pruebas, no los has dejado de cargar en todo el día, debes estar cansada- sin mucho preámbulo Kagome se lo entregó en brazos, había que agradecer que Lían estuviese profundamente dormido desde hace mucho
Luego de unos minutos Kagome salió del vestidor con una gran sonrisa
-este es perfecto- dijo la azabache dando vueltas como una niña ilusionada
De repente el celular de Sango comenzó a sonar
-hola-
-Sango como van las cosas-
-yo estoy bien y tu… como estas ¿bien? me alegro por ti-
-como esta Kagome- dijo sin prestarle atención
Sango soltó un suspiro-todo esta bien, ya conseguimos un hermoso vestido de novia-
Kagome la observaba por el espejo, sabía que esta hablando con su Inuyasha; sonrió al recordar lo que habían vivido la noche anterior, era tan feliz en esos momentos que pensó que de tanta felicidad el mundo se movía debajo de ella con gran energía, sintió ganas de dormir, con cansancio cerro los ojos y se dejo caer al piso, golpeándose con el espejo, en el proceso.
-KAGOME¡¡¡¡¡¡-gritó Sango con horror, al verla desmayada y con una herida abierta a un lado de su ceja izquierda
-que pasa Sango¡¡¡¡¡ QUE LE PASÓ A KAGOME¡¡¡¡¡¡-grito desesperado por el celular
-ven ahora mismo Inuyasha, Kagome se ha desmayado- luego escucho como era cortada la llamada bruscamente del otro lado de la línea-
Sango estaba al lado de Kagome- LLAMEN A UNA AMBULANCIA¡¡¡- le gritó a una empleada que estaba en la recepción del local, volvió su vista a Kagome, se veía pálida, y por alguna razón tubo un mal presentimiento.
CONTINUARA….
QUIERO DARLES LAS GRACIAS A TODOS Y CADA UNA DE LAS PERSONAS QUE ME HAN APOYADO Y ME HAS ESPERADO….DE VERDAD NO TENGO PALABRAS NI CARA PARA PEDIRLES DISCULPAS, ESPERO ME COMPRENDAN, HE TENIDO UN SEMESTRE EN LA UNIVERSIDAD DE VERDAD PESADO, HE PERDIDO ALGUNAS AMIGAS, QUE NO ESTARAN MÁS CONMIGO COMPARTIENDO ESTUDIO, Y NO ME SENTIA CON NIGUNAS GANAS DE ESCRIBIR ESPERO ME COMPRENDAN
ATT : MARYNUYASHA91
