Advertencia: Lemon

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THE BABYSITTER AND ME

CAPITULO VIII: LUZ DEL ALMA

Sus manos sedientas de más, comenzaron a acariciar con vehemencia aquellos montículos tan perfectamente hechos por Dios; sus dulces gemidos no se hicieron esperar cuando el tomó uno de sus pezones y lo introdujo en su boca para acariciarlo con su indomable lengua.

La azabache se arqueo para darle más disponibilidad al ambarino que no perdió la oportunidad para tomar su otro seno y comenzarlo a masajear.

-Inuya…sha- dijo entrecortadamente la azabache cuando el se alejo brevemente para quitarse la camisa-

El azabache regresó a su lado casi instantáneamente para luego comenzar a besar su cuello, dejando alguno que otro chupón en el.

Las manos de la avellana delinearon fieramente cada uno de los trabajados músculos de su futuro esposo; sin previo aviso la azabache aruño la espalda del ambarino cuando el mordió entre lamidas, aquel lóbulo de su oreja

-sabes delicioso Kagome…- le susurro al oído con voz ronca – vale la pena probarte, aunque aruñes como un leopardo-

La azabache se quiso separar de el para reprocharle, pero el se lo impidió tomándola de la cintura, - así fiera es como me gustas- dijo sobre sus labios, antes de tomarlos con tanta necesidad y pasión que Kagome se rindió de inmediato. Aquella lengua experta la invadió enteramente, enviándola por instantes aun lugar fuera de este mundo.

Inuyasha solo dejo sus labios cuando de un momento a otro, se vio con la espalda recostada sobre el mullido colchón, y a su fierecita encima de el, viéndolo como una misma carnada a punto de ser devorada; aquella mirada tan salvajemente llena de pasión no le dio miedo, al contrario lo hizo excitar aun más, haciendo cada vez más difícil contenerse; si seguía así pronto estallaría.

La avellana se lanzo a el para besar aquel pecho tan masculino y tan ejercitado, lo besó largamente, mientras el azabache enredaba sus dedos en el cabello sedoso de ella- Kagome…- dijo con los ambarinos cerrados debidos a la excitación que sentía en sus entrañas, y aquellas caricias no era que ayudasen de a mucho.

Inuyasha sintió como el camino de besos húmedos sobre el, avanzaban con dirección enloquecedora hacía una parte de su anatomía que pedía urgentemente ser calmado o saciado.

-detente ahora mismo Kagome…- lo dijo tratando de sonar lo más serio posible, pero su demanda estrangulada por la excitación fue ignorada, la azabache sonrió maliciosa y siguió bajando por el fornido abdomen de el.

El pobre azabache tragó duro cuando sintió las manos pequeñas y delicadas de ella sobre el cinturón del pantalón que llevaba aun puesto.

-estoy hablando en serio…- dijo como pudo el azabache con voz entre ronca, entrecortada, y amenazante, pero por demás entrecortada.

Aquel tono vulnerable de el, la hizo sentir con un poder insuperable, un poder con el que podía hacer una y mil cosas a la vez.

Con rapidez única, ella se deshizo del estorboso cinturón, para luego desabotonar y bajar la corredera del pantalón; cuando lo hizo pudo ver el gran bulto que aun era cubierto por unos bóxers grises, pero que no dejaban nada a la imaginación, si se lo preguntaban a ella.

Pasó sus suaves yemas por todo el borde superior del bóxers ante la atenta mirada de Inuyasha que trataba por todos los medios, que su gran erección no terminara antes de comenzar.

El ambarino vio las intensiones de su amada, cuando ella acaricio por sobre la tela a su ya muy animado miembro.

-no te atrevas a hacerlo…- le dijo mientras se incorporaba un poco y posaba una de sus grandes manos sobre la de ella.

Kagome sonrió, poniendo sus blanquecinas manos en los hombros de el – ya deja de comportarte como un adolecente Taisho – le dijo con voz seductora – yo no puse ninguna objeción cuando tu me acariciabas así- le dijo justo antes de besar uno de sus hombros

-pero es diferente, yo soy hombre- dijo buscando una excusa para no dejarse hacer

Ella lo fue empujando suavemente otra vez al colchón – no sabía que tenías complejo de macho – le dijo mientras se posesionaba nuevamente sobre el – deja de ser infantil-

Inuyasha alzo una ceja, incrédulo, ¿el; infantil?, y lo peor de todo, es que se lo decía alguien que fue virgen hasta hace un mes. Estaba tan sumido en sus pensamientos que no se dio cuenta de los movimientos de la azabache.

Kagome actúo rápidamente, antes de que el ambarino objetara otra vez. Bajo lo suficiente sus bóxers para poder liberar el objeto de discusión.

Allí, enorme, erguido, potente, estaba aquel miembro preparado al cien porciento para ella.

Acercó su dedo índice y lo toco y acarició de abajo hacía arriba, en toda su extensión.

La sobresaltó un poco aquel rugido por parte del ambarino que despertaba hasta ahora de sus pensamientos.

-Kagome te dije….- quedó a medias porque la avellana tomó aquel miembro entre su mano, sintiendo el calor que desprendía. Como una niña inexperta, comenzó a aprisionarlo con un poco de fuerza, para sentir más su textura.

Inconscientemente comenzó a moverlo de arriba a bajo, como si el instinto se lo dictase.

La respiración de Inuyasha se agitó mucho más, cuando ella comenzó hacerlo cada vez más rápido consiente de las reacciones del azabache.

-para…- le decía una y otra vez el ambarino, pero a juzgar por su rostro, quería todo lo contrario – ¡Kagome si no quieres que esto termine antes de comenzar será mejor que te detengas ¡- exclamó incorporándose para parar aquella tortura.

Pero no fue necesario, porque ella se detuvo al instante, no por el grito de el que denotaba pasión comprimida, sino por aquellos ojos ámbares, ahora más líquidos que el mismo oro.

El la jalo hacia si para darle un apasionado beso que la dejo sin aire. Ella se arqueo un poco al sentir la fricción de sus partes íntimas.

El ambarino acerco su boca a los montículos un poco enrojecidos por el tratamiento antes dado, pero poco le importo eso porque sin perder tiempo, los devoro, en todo el sentido de la palabra.

-por favor Inuyasha…- le dijo, o más bien suplicó. El sabía muy bien que quería ella, pero no señor, el no se lo daría, no, ella también iba a ser torturada, como ella misma había hecho con el.

El azabache le dio el último mordisco al su erecto pezón y la alzo por la cintura; con su otra mano tomo su miembro clamante por un poco de ella.

Hizo como si la fuese a penetrar, pero justo en el momento en que lo iba a hacer el solo lo quitó

-Inuyasha¡¡¡- le gritó desesperada

-la venganza es tan dulce… - le susurro con voz ronca

A la azabache se le aguaron los ojos de la misma desesperación e impotencia – Inuyasha…- ni ella ni el soportaban más de aquella tortura, así que volvió a alzarla un poco más, y esta vez si la penetro. Se adentro en ella, comprobando lo lista y anhelante que estaba ella por el.

El ambarino soltó un gruñido, no se esperaba esta humedad y ese calor tan abrasador dentro de ella.

Kagome sintió maravillada aquel objeto de su desvelo, dentro de ella, amoldándose deliciosamente en ella, haciendo que soltara un gemido de infinito placer. La ola de calor los inundó a ambos de golpe. La avellana poso sus delicadas manos en los hombros de el para impulsarse un poco y dar inició a aquella danza tan enloquecedora; un movimiento de arriba abajo, tan simple pero tan gratificante.

El ambarino la tomo de la cintura para darle más fuerza y rapidez a aquellas embestidas, cada una más honda que la anterior.

La locura insaciable los gobernó a ambos cuando la fricción de sus cuerpos comenzó a ser más rápida. Los gemidos no se hicieron esperar, llenando a aquella habitación de puro placer contenido.

El ambarino sintió como las paredes de Kagome se contraían con más frecuencia entorno a su miembro; y supo que su orgasmo llegaría muy pronto. La última embestida la dio el ya que su amada estaba realmente volando en su propia nube de placer; el derramo su semilla en ella mientras que un potente rugido surgía de lo más profundo de el.

Con sus últimas fuerzas la abrazo fuertemente, y se dejo caer por completo en aquel colchón junto con ella. Ambos mantenían una respiración descoordinada y agitada, sus cuerpos estaban perlados por el esfuerzo anterior.

La avellana aun sentía espasmos delirantes dentro de ella, era una sensación única, y era más única el compartirlas con el magnifico espécimen que la abrazaba con mucha fuerza entre sus fornidos brazos.

La descarga eléctrica que le llegó al ambarino fue una sin precedentes; con ninguna mujer había sentido lo que su corazón sentía, cuando la hacía suya una y otra vez; era endemoniadamente gloriosa la sensación de tenerla solo para el y poder acariciar cada parte de su piel sin limite alguno.

El sintió la necesidad de besarla, y así lo hizo, la besó dulcemente en su frente perlada, para luego devorar aquellos labios que bien podrían ser los más apetecibles y perfectos sobre la tierra. Bebió de ellos una y otra vez como temiendo que a cualquier descuido, desaparecieran de su vida sin dejar rastro alguno; aquella incertidumbre lo invadía cada vez que pensaba en Kikyo, cada vez que pensaba en las mil y una forma que esa loca tenía para destruir a su familia y a la mujer que amaba con todo su corazón

-Inuyasha te sucede algo?- le pregunto la avellana al cerciorarse de su desesperación imprimida en los besos que le daba. El ambarino se quedó por un momento en silencio, no quería que supiera la angustia en la que se sumía cada vez que pensaba en esa despiadada mujer.

El sonrió tranquilizadoramente – te amo – le dijo mientras besaba sus mejillas - quiero que ya sea viernes para que por fin seas mi esposa – dijo acariciándole su mejilla sonrojada

-yo también te amo Taisho – dijo mientras besaba los labios masculinos incitantes

-Kagome…- decía entre besos – ya sabes lo que dijo el doctor – lo último lo dijo con un poco de sorna. El médico les había dicho a ambos que sus relaciones sexuales no debían extenderse mucho, ya que el esfuerzo podría producir en la avellana un agotamiento peligroso para el bebe.

-por favor…- dijo seductora e inquieta

-no señora, usted no puede esforzarse más de lo debido- dijo mientras la besaba en el cuello, con dirección descendente - pero eso no significa que yo no lo pueda hacer- mencionó con una sonrisa pícara mientras besaba con ahínco insuperable, sus senos deseosos de caricias.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

La fina seda cubría y acurrucaba su delicado cuerpo, que se estiraba en un felino movimiento al momento de estirarse perezosamente.

Un olor mañanero acompañado de aquel olor característico de desayuno con algo frito en el, la mareo por completo. Se vio en la necesidad de cubrirse con la sabana y salir corriendo al baño para vomitar lo poco que permanecía hasta ahora en su estomago.

Unas cálidas manos le sostuvieron el azabache cabello de ella, mientras descargaba todo lo que su estomago tenía en el inodoro. El amargo sabor a bilis la asqueo más si eso era posible.

Cuando terminó, el ambarino la ayudo a incorporarse para limpiarse la boca y cepillársela consecuentemente.

-estas mejor? Pregunto el azabache acariciándole la espalda de forma tranquilizante

-si eso creo- respondió con una media sonrisa. Inuyasha le quitó la sabana, dejando expuesta por completo su desnudez – que haces?- el azabache le sonrió y luego la tomo en brazos y la metió en la bañera – Inuyasha yo no soy ninguna invalida ¡¡yo puedo bañarme sola¡¡¡- le grito exasperada al ver como el trataba como un bebe indefenso

Pero el ni siquiera le presto atención a sus gritos, porque abrió la llave de agua fría y la caliente, para conseguir una temperatura adecuada - ahora señorita, relájate un poco, llamare a Kaede para que te ayude; yo lo haría pero debo ir a buscar el juez que nos va a casar- dijo dándole un beso en la frente.

-no me ignores Taisho¡¡¡- le gritó cuando el salía del baño con paso decidido

- yo también te amo¡¡- se escucho desde la puerta de la habitación, antes de que todo se sumiese en un silencio absoluto.

Ella soltó un bufido de desgano.

Las mañanas se estaban volviendo una tortura, tanto así que llegó a pensar que con el embarazo, se había vuelto alérgica a estas, porque cada vez eran más seguidas aquellas sesiones de vómitos matinales.

Se estiró un poco para cerrar las llaves del agua y tomo un poco de jabón líquido y lo unto en su tierna piel, con mucha paciencia.

Se trato de levantar para abrir la regadera y así lavarse también el cabello, pero su pierna derecha falló inesperadamente.

El pánico la invadió al sentir como su cuerpo caía irremediablemente al piso por la fuerza de gravedad.

Habría sido una muy peligrosa caída si la anciana Kaede no hubiese llegado a tiempo para sostenerla

-mi niña en que estas pensando¡¡- le dijo la anciana gobernada por el miedo y el susto que se había llevado al verla casi caer contra el borde de la bañera

La azabache no dijo nada del mismo pánico.

-ven mi niña yo te ayudo a vestirte- le dijo tiernamente mientras la envolvía en una toalla y la abrazaba de la cintura para que tuviese un punto de apoyo más firme – que te quieres poner?- le pregunto mientras abría el closet donde permanecía su ropa y la de Inuyasha.

Ella aun se mantenía muy pensativa. Su cuerpo parecía más débil de lo normal; ya no podía hacer cosas tan simples como bañarse sin poner en peligro la vida de su bebe. Se sintió tan torpe y tan mal por no poder cuidarse así misma. Bajo la mirada angustiosamente. Aquella anemia la tenía sin fuerzas y eso era algo que la exasperaba.

-Kagome te sientes bien, si quieres yo llamo a…-

-no no te preocupes- levantó los avellanas- y quiero ese vestido amarillo- dijo señalando un vestido de tiritas, un poco corto, que le llegaba diez dedos por encima de sus rodillas – tía no te preocupes más por mí, esto si lo puedo hacer sola- le dijo con una pequeña sonrisa, que tranquilizó un poco a la anciana

-como tu digas- dijo con dirección a la puerta- si necesitas algo estoy haya abajo – y salió de la habitación

Kagome suspiró con cansancio y se tiro en la cama, disfrutando del cómodo colchón; y sin proponérselo se quedó felizmente dormida como un bebe.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Tocaron a la puerta

-adelante-

-disculpe señor Taisho…- dijo una jovencita con un traje rojo demasiado apretado para su gusto- ya llegaron los videos- dijo adentrándose coquetamente en la oficina- se los manda el hospital Meincy – mientras le enseñaba unos estuches de CD´S, con lentos movimientos

-déjalos en el escritorio, gracias puedes retirarte- la despidió sin siquiera mirarla; dejando a una muy enojada secretaria

-con su premiso- arrastro cada letra, pero el ambarino ni cuanta se dio, estaba demasiado ocupado viendo aquellos videos sobre su escritorio, algo no le daba buena espina, tenía que salir de dudas de una vez por todas.

Tomo su celular

-Kaede dile a Kagome que todo esta arreglado y por favor estas pendiente de su comida y las medicinas-

-lo haría con mucho gusto, pero mi niña se ha quedado dormida-

-oh, esta bien, yo mismo me encargo cuando llegue-

-hasta pronto-

Inuyasha cortó la llamada y enseguida tomo aquellos videos y los metió uno a uno en su portátil.

Se recargó en su gran sillón y comenzó a ver el primero.

Como se lo esperaba, muchas enfermeras y médicos hablándose en la recepción, una que otra persona particular preguntado números de habitaciones, nada fuera de lo común.

Según lo que le había dicho el director del hospital, el medico en turno que había atendido a Kagome, había extraído su historial clínico cuando ella llegó por emergencias.

Adelantó el video la hora próxima de la llegada de Kagome al hospital. Y lo detuvo. En efecto las imágenes mostraban al medico pidiéndole el historial a una enfermera que atendía en la recepción. La muchacha buscó en los estantes y se los entregó al doctor. Después de revisarlos, se los devolvió nuevamente a la enfermera. Y nada más que eso, nada extraño, no vio nada fuera de lo habitual.

Inuyasha suspiró con cansancio. No encontró nada, ningún encapuchado, nadie sospechoso, todo demasiado normal, pensó.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Algo le hacía mucha cosquilla en su cuello, luego en su pecho, luego en su abdomen, luego en…

Abrió los ojos de golpe y se movió incomoda tratando de descifrar lo que pasaba

Lo primero que pudo ver, fue a unos ojos ámbar que la miraban desde, una parte de su anatomía que iba a ser próximamente incursionada sino se no se hubiese despertado

-por fin despiertas- dijo subiendo hasta su cuello - no vuelvas a hacer eso…- dijo mientras aprisionaba su cintura con una sola mano

-hacer que….- dijo ella con la voz entrecortada

-rendirte de esa forma mujer – la besó tiernamente en los labios – parecías una estatua, hasta pensé que no respirabas-

- y tu te aprovechaste de eso ¿verdad?- dijo pareciendo dolida.

-bueno quien te manda quedarte dormida con esa minúscula toalla- dijo en un ronroneo

La azabache soltó una carcajada

-es hora de comer- dijo incorporándose para jalar hacía el la bandeja que estaba a un lado – aquí viene el avioncito- Kagome no pudo reaccionar a tiempo, el avioncito había entrado a su boca

-llkijunlyagsa kyuifo vwojter dgojlra – "Inuyasha puedo comer sola"

- que dices? no te entiendo- dijo sonriente; el sabía muy bien lo que quería, pero la ignoraba olímpicamente, porque para el, era realmente divertido hacerla enfadar.

Exasperada la azabache masticó y tragó rápidamente – que yo…- pero Inuyasha no le permitió decir una cosa más, porque la embutió con una cucharada de lentejas y carne

Kagome lo asesino con la mirada más fría que tenía- egtya jkmgte gjljads tpkahygads –"esta me las pagas"

Inuyasha hizo un gesto con la mano, apunto de estallar en carcajadas, pero se contuvo al ver el gesto terrorífico de la azabache- Kagome no te pongas así, es solo una broma, además no me puedo privar del tan magnifico privilegio de alimentarte- besándole una mejilla

-no soy un animalito- dijo con el seño fruncido

-no, claro que no, pero para mi eres la criatura más perfecta de este universo- le dijo besándola los labios con pasión – y ahora come- le metió sin previo aviso, una cucharada de arroz.

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Después de unas horas el ambarino regresó a las oficinas

Suspiró largamente al no poder encontrar ninguna clase de pista. El ambarino se acarició cansinamente el entrecejo; por más que buscaba no encontraba nada en aquel estúpido video de seguridad.

Se dejo caer en el respaldo de su cómodo sillón y comenzó a devolver nuevamente el video para luego detenerlo en el momento en el que la enfermera recibía de manos del doctor, la historia clínica de la azabache.

Algo le llamo la atención.

Con un clikc, acercó la imagen para ver aquello que le causo inquietud. Lo que vio lo dejo por un momento fuera de orbita, tragó duro y como pudo tomó el teléfono y marcó.

Sonó una y otra vez pero no contestaban – ¡Maldición¡ Kagome contesta¡- la desesperación lo gobernó, marcó al celular de Miroku- Miroku no tengo tiempo para tus bromitas ahora, necesito que vayas a la mansión ahora mismo, Kagome está en peligro- cortó enseguida la llamada.

Tomó las llaves del automóvil y el abrigo malditasea la hora en que vine a las oficinas pensó con remordimiento; agarró la perilla de la puerta para salir, pero el teléfono comenzó a sonar.

Inuyasha corrió a el, con la esperanza de que la azabache hubiese visto su número en el identificador de llamadas

-Kagome… porque no…

-oh, mi querido Inuyasha, lo siento tanto pero…no soy Kagome…- el ambarino comenzó a sudar frío en ese mismo instante, la voz no le quería salir- que pasa mi amorcito, es que no me reconoces?...- su voz sonó tan irónica como despiadada

-Kikyo…-la voz le salió entrecortada

- veras, esto era una sorpresa pero no me aguante las ganas de oír tu voz tan masculina- dijo en un ronroneo

-Kikyo deja en paz a Kagome- lo dijo más como una amenaza que como sugerencia, y eso la hizo enfurecer

-aahh¡¡- un gritó se escuchó a lo lejos

-Kikyo¡¡¡ no te atrevas a hacerle daño me entiendes o sino yo…-

-yo que imbécil¡¡ me mataras?¡¡-dijo con sarcasmo- te recuerdo que ella esta aquí conmigo y con nuestro hijo, no estas en condiciones de exigir nada - dijo de manera cortante y furibunda

-¡aléjate de ella¡- dijo con voz potente

-te espero en casa, mi amorcito…- la comunicación se cortó

Inuyasha duró unos cuantos segundos en reaccionar -¡Kagome¡¡¡¡- gritó con todas sus fuerzas, antes de salir a toda prisa de su oficina.

CONTINUARA…………..

HOLASSSS ¿ QUE LES PARECIO ? PERDON POR LA DEMORA NO SABEN TODAS LAS MAROMETAS QUE HE TENIDO QUE HACER PARA ESCRIBIR ESTE CAPITULO, MI TECLADO SE DAÑO Y NI SE IMAGINAN COMO ME TOCO ESCRIBIR ÚÙ … POR ESO NO PUEDO ESCRIBIR MUCHO AHORA.

APENAS TERMINE CON MI AZAÑA DE AÑO VIEJO LO SUBÍ, DE TODAS FORMAS SIEMPRE HAY ESPACIOS PARA AGRADECER

dark priinCess

setsuna17

Nadja-chan

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Lolichan36

Siento no poder dejar un a un agradecimiento individual a cada uno de ustedes pero como les dije no se si sera un virus o que ? pero se me mezclan las letras haciéndome casi imposible escribir solo puedo DARLES MIS PROFUNDAS GRACIAS se les estima mucho y les prometo a la proxima dejarles un mensajito a cada una y Lolichan36 prometo sacar tiempo para leer tus lindas historias, con una mano en el corazón te lo prometo,

dark priinCess cuídate

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡HAYYYYY que ira no poder escribir a mi gusto ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Bye UU prometo arreglar esto para poder subir pronto el otro capi

¡¡me siento frustrada¡¡¡¡

PD asi escribiria sino corrigiera cada palabra, traten de entender:

No se si dejaer el dfinal en el otero capitulo o seguier la petición de lolichan39 de ampliare el dfic ustedes que dicen? Me dejan su opinión please hablen ahoera o cayen paera siempre poerque el otero capi ya cva algo adelantado bye cuídense

UU no me entendieron?