Disclaimer:

Hace tiempo que al disclaimer le hice una canción
y ya es hora de que repita con una nueva composición.
Soy sincera si os digo que las ideas originales se me están agotando
y temo que lo que haga ya no os vaya gustando.
Incluso sé que esta rima está siendo demasiado fácil
pero estoy tan saturada que no me sale nada grácil.
De todas formas lo que aquí hacemos es repetir lo que ya sabéis
¿o es que acaso todavía estas palabras no las conocéis?
Que sobre lo que escribimos a JK pertenece
y el beneficio económico solo ella merece.
Pero a nuestros personajes propios ni tocarlos:
a ellos solo leerlos escritos de nosotras y disfrutarlos.
Será mejor que deje esta locura
antes de que en San Mungo me encierren en una habitacion sin cerradura.
Comprobaréis que estoy realmente loca
pero ¿sabéis que os digo? que leer os toca!

Hola a todos! soy Mahe. Perdón a quien buscara capi para leer durante la Semana Santa y no lo encontró pero sabiendo que la mayoría de vosotros estaríais de vacaciones y no lo leeríais, pensamos que era mejor no subir hasta que no pasaran estos días de fiesta. Igualmente, no he tenido tiempo de prepararlo aunque hubiese querido subirlo en su día (es más, comienzo a responder rr desde mi lugar de vacaciones para cuando llegue a casa mañana, poder subir) Pero en fin, tarde o temprano, aquí estamos de vuelta. Pero primero a por los rr del capi anterior. Por cierto, tengocaramelos de "El origen perdido"¿alguien se atreve a probarlos? ; )

Stiby: Lo que me reí cuando me dijiste que me había equivocado con lo de la "linda conversación entre Lupin y Remus" jajajaja, ni me di cuenta pero por un momento también vi a Lupin hablando consigo mismo (como yo lo hago, jajajaa) Tú tranquila que de verdad que nosotras nos perdemos a veces en los capis de la otra(yo más que Nigriv, ella es más rápida a la hora de captar las cosas que yo) En cuanto a que te olvides últimamente de casi todo y que no te centres... uyyy,eso pasa cuando una esta enamorada, jajaja. No, en serio, será la primavera que nos tiene un poco locos y despistados a todos. ¿Ya terminaste de leer Tríada? lo que compensa de estos libros es que no tenemos que esperar tanto para tener la continuación. Si no recuerdo mal para este otoño la tendremos así que veremos a ver qué pasa con Kirtash y compañía. Pero lo que tú dices, donde esté HP que se quite lo demás, por lo menos para mí. Descubrí muy tarde que soy bruja, no creo que ahora descubra que soy un sheck :S A ver, el capi según lo ibas leyendo (y según yo leo tu rr): Mírala que lista, que desde primeras pilla a Nora bajo la capa, jajaja. Estaba muy obvio pero de esta forma estáis más pendiente de las reacciones de Mark sabiendo que ella debe estar oculta, así es más divertido ver cómo se pone colorado, jeje. No sé yo si a Krum y Corner les haría gracia saber que hay unos caramelos con sus nombres, aunque creo que lo que menos gracia le haría sería que se diera a conocer la historia que provocó esos caramelos. Nigriv me estuvo dando la lata mucho tiempo para que escribiese un colateral con lo que ocurrió entre ambos tras la fiesta pero suena tan slash que ni ponerme a ello en broma (no me gusta el slash así que jamás me verás escribir con ese estilo sobre unos personajes como los de HP que tengo tan bien definidos mentalmente en cuanto a gustos) Tú date cuenta de por qué te digo que era más divertido que pillaráis desde el principio que Nora anda bajo la capa: se lo pasa bomba :D La verdad es que estando en la tienda de los gemelos, podría haber salido de debajo, ellos no van a chivarse pero las caras y muecas de Mark para parecer sereno deben ser geniales pero ruborizarse... eso no lo puede controlar y más risa le da a ella, jejeje. El nombre de los caramelos es por el libro de Matilde Asensi, cierto (la verdad que no recuedo si lo expliqué al final del capi) pero vamos, en resumen fue que me leí el libro hace unos meses y el título me atrajo mucho y tuve superclaro que lo tenía que utilizar y más en este capi que andaba ya rondando mi mente por esa fecha. Que gracia me ha hecho cuando has dicho " ya tengo ganitas de ver a harry en accion (no como profe, que tambien, sino en general, con mahe..." ¿quieres ver a Harry en acción con Mahe? jajajajajajajaj, que eso es muy íntimo! xD Ya los veréis en acción, ya (no en la heineken que he pensado, claro :D) Espero que te saliera bien el examen para el que tenías que estudiar. Ya nos cuentas. Besos!

Marc: Hola! te gustó el capi, no? jeje, me alegro un montón. : ) Cuando tengo que escribir un capi con los gemelos, parece que son ellos mismos los que me dictan lo que tengo que escribir de locos que me salen estos capis. La verdad es que me divierto mucho escribiendo sobre ellos, como cuando lo hice en la fiesta de graduación de UP y sus bromas.Además, luego veo la reacción de Nigriv cuando le doy el borrador a leer y si se rie, sé que lo hice bien. Lógicamente, el principio está para que dudéis de lo que ocurre con McGonagall pero... duda resuelta, verdad? enga, que nos vemos! ala, adios!

Zalamandra: Tú eres una de las que sabía que no estarías en estos días de fiesta, así que por eso no hubo más capi. Como ya he dicho antes, los gemelos son la bomba pero mira que Mark no hacerle caso a Nora sobre los caramelos que debía comer... así ha acabado este chico (pero más nos hemos reído nosotros :D ) En cuanto a Harry y Mahe... paciencia y sigue leyendo; ) Los lunnis hace rato que también salieron hoy pero como que saben que paso de ellos, jajaja. Aios!

Daiuuch: Me encanta ver lo que os divirtió este capi, jeje. Trabajo bien hecho : ) A mí también me gustan mucho los gemelos; me encanta cuando en la 4ª peli salieron con lo de "intenta repetir cinco veces seguidas banda de babeante y babosos babuinos" :D Son geniales. Y nuestros peluches son para comérselos (me veo de nuevo a Mark replicando ante la idea de verse convertido en peluche, jajaja, pero después de haber sido un mono, creo que esto le daría igual :D ) Besos!

Celina: Gracias! que bueno ver tanta aceptación del capi por parte de todos :D Me alegro mucho de que te acordaras de las escenas del baile de UP; son guiños que me gusta hacer de vez en cuanto a la historia pero claro, nosotras los recordamos, vosotros no lo sabemos hasta que no nos lo decís. El disclaimer... te agradezco también tus palabras. Ya habrás visto hoy que las ideas se me secan por momentos. A ver si reactivo a mi duende y me dice qué cosas ingeniosas poner en los demás que me toquen. Espero que hayas tenido unas buenas vacaciones. Besitos desde Málaga la boquerona, que mañana estaré en Córdoba la mora ; )

Caro: Te lo confirmo: lo de la camisa blanca es todo obra de Nigriv. Le da ese toque sugerente y atractivo a Snape convirtiéndolo en nuestro Sev (fíjate que al Snape de las pelis también se le ve los puños blancos de la camisa, jeje, si es que el atractivo lo lleva por dentro, jajaja) En cuanto a Harry, justamente venía hoy en el tren devuelta a casa leyendo un libro sobre HP que me ha dejado mi sobrino y la persona que lo escribió describe a Harry tal y como es, pero de una forma quese me caía la baba, jejeje. Este niño esmi debilidad.Mealegro nuevamente de que te haya gustado el capi: Nora se lo ha pasado genial aunque a Mark, la verdad, se lo hice pasar un poquito mal, jejeje ( y lo que nos hemos reído nosotros :D) Lo del disclaimer, ya lo he dicho, antes se me ocurrían en el mismo día de subir capi, ya tengo que ponerme a pensarlo varios días antes para tenerlo listo a tiempo. No os extrañe si paso a hacerlos normales mientras no se me ocurran cositas ingeniosas. Me lo perdonaréis, verdad? ;) Besos!

Cerberuxs: Que despiste he tenido al leer tu rr, no sabía a que te referías al pedir disculpas ante todo lo que lanzaste y me he tenido que ir a buscar lo que pusiste y lo que te contestó Nigriv. Cuando vuelva ella (para el próximo capi) ya seguiréis hablando de los hechizos que algo me comentó de que le gustó alguno tuyo pero ahora no recuerdo cuál. Sobre los capis, comentas que por qué Bill no toma la poción: simplemente, su primera luna es inevitable, más tarde Mahe se encargará de dársela; y no te quepa duda de que Virginiay Snape se pueden matar mutuamente, jajaja; que gracia eso de la bomba de tiempo ambulante de Mark :D ¿Quieres un show de duelos para Halloween? jajajaj, tú lee y ya veremos si ponemos ese show para otro día. Nos vemos!

Kumiko 1906: Eso de que después de la calma siempre viene la tempestad también lo suelo pensar yo mucho pero... quien sabe si aquí ocurrirá lo mismo. Lee y ya nos dices;) Lo de 1906 pensé que era por algún acontecimiento que ocurriese en ese año, jejeje. Que bueno que te gustara mi mini de "Enamorado", es algo bien loco :D Si te lees algo más, deja rr para ver qué tal ;) ¿Te has pedido el próximo pasapalabra? Pues atenta que en una semanita y algo puede que lo tengas por aquí ;) Cuidate!

Paty: Que bueno que te divirtieras con el capi : ) Es tal y como has dicho: los más alborotadores y pícaros, cada uno de su época, juntos: buena mezcla, jeje. De verdad que Mark estaba muy mono, jajaja, me fijé en la foto de un mono real para describirlo y luego hice un fotomontaje con una túnica de Slytherin, quedo horrible pero me reí mucho haciendolo :D Si hablamos con una fábricade muñecos para hacer peluches, te apartaremos, no te preocupes ;) Sobre lo de poder dejar más de un rr por cada capi, se puede si lo haces sin estar dentro de tu cuenta, tal y como dejaste este último rr. Si no te ha dejado aún siendo así, no sé por qué será pero puedes coger algún capi del que no hayas lanzado y hacerlo desde ahí, anosotras nos llegará sin problemas. Besitos!

Parotida: ¿Te quedaste en el capi 46? bueno, este es el 49, ya mismo nos alcanzas. Y si no lo haces antes de que terminemos el fic... entonces es que nos has dejado de leer durante meses, te lo aseguro! Estudia mucho.

Pues nada más por hoy! Habéis sacado vuestras túnicas de gala? aún no? venga! que nos vamos de fiesta :D


Capítulo 49: Noche de brujas

(Por Mahe)

Aunque lo más normal entre los jóvenes de Hogwarts era formar grupitos de edades similares, rara vez se veía a alumnos de 7º compartiendo el día en Hogsmeade con alguno de 3º. Esto no era algo que ocurriese entre los profesores, ya que la mayoría tenía una edad parecida pero en aquel momento los tres más jóvenes, Véctor, Harry y Mahe, estaban juntos charlando animadamente frente a Las Tres Escobas mientras el resto de profesores que habían acudido a la villa, Guilmain, Lupin, Hagrid y algunos más, paseaban tranquilamente disfrutando del buen día que hacía, del sol radiante en un bonito cielo despejado a pesar de estar en pleno otoño.

A pesar del ambiente y bullicio provocado por los alumnos que había en la calle del pueblo, pudo distinguir con claridad como se acercaba caminando solo aunque su rostro mostraba no estar precisamente contento, algo que le extrañó ya que sabía la ilusión que le hacía realizar su primera visita a Hogsmeade. Decidido a comprobar qué le ocurría a su primo, se disculpó con Mahe y Véctor y comenzó a abrirse paso entre los chicos y chicas que había parados frente a Honeydukes para poder llegar hasta él. Si ya le extrañaba que estuviera solo y su aparente enfado por algo, más aún se sorprendió cuando le pareció verle hablar a la nada. Se detuvo observándole y abrió los ojos asombrado dándose cuenta de que no lo había imaginado.

-¿Quieres dejarlo ya? A mi no me ha hecho ninguna gracia. ¡No te rías!

Ni siquiera se dio cuenta de que Harry había terminado de aproximarse a él. Pero en ese momento, la expresión del joven profesor no era asombrada por ver a su primo hablar solo, o extrañada de que ni siquiera estuviera acompañado de alguno de sus amigos: su rostro mostraba recelo que dio paso a mosqueo cuando se situó frente a él.

-¡Hola Harry! -saludó lo más natural posible para disimular temiendo que le hubiera pillado discutiendo con su invisible interlocutora- Eeemmm... ¿qué tal lo estás pasando?
Harry entrecerró los ojos mirando fijamente a su primo. Ahora ya estaba seguro de lo que estaba ocurriendo.
-Señor Evans, sabe que ha cometido una infracción ¿verdad? -dijo de pronto muy serio. Mark parpadeó sin comprender pero esbozó una sonrisa pensando que estaba de broma. Al ver que Harry no cambiaba su expresión, la sonrisa desapareció de su rostro al instante.
-Harry...
-¿Perdón?
-Señor -corrigió Mark cabizbajo sintiéndose avergonzado de que su primo le reprendiera.
-No sé de quién ha sido la idea pero sabe, señor Evans -bajó un poco la voz- y usted también, señorita Fox -volvió a hablar en tono normal pero la sorpresa en la cara de Mark al confirmar que había sido descubierto fue máxima haciendo que se le cayera el alma a los pies- que solo les está permitido venir a Hogsmeade a partir del 3º curso y con autorización. Con lo que la infracción cometida es doble.
-Lo... lo siento, señor -se disculpó el chico. Una voz dulce a su derecha hizo que Harry desviase a ese lugar la mirada.
-No es su culpa, señor, es mía. -se apresuró a decir Nora escondida aún bajo la capa. Nunca había visto a Harry tan serio y le hizo temer por Mark porque estaba claro que quien les estaba hablando en ese momento era el profesor y subdirector, no el amigo ni el primo- Si tiene que castigar a alguien, castígueme a mí. Mark no tiene la culpa.
-¡Eso no es cierto! -exclamó Mark- ¡Todo fue idea mía! Yo soy el único culpable.

Harry se mantenía serio mirando a Mark inculpándose y escuchando la voz de Nora haciendo exactamente lo mismo para librar a su amigo del castigo que pudiera serle impuesto. Tras unos segundos, volvió a hablar.

-Está bien -les hizo interrumpir- Serán castigados los dos.
En ese momento, Mahe llegaba hasta ellos. Lo último que esperaba encontrarse era tanta energía revolucionada entre los dos primos.
-¿Qué ocurre? -preguntó extrañada pasando la mirada de un serio Harry a un muy inquieto Mark y de vuelta al profesor para, de pronto, fruncir el ceño al sentir algo más que le hizo mirar hacia un punto indeterminado casi frente a ella- ¿Nora?
- Sí -escuchó su voz tímida salida de la nada confirmándole su presencia.

Mahe apretó los labios para evitar sonreír: solo a aquel par de pillos se les hubiera ocurrido la idea de pasar el día juntos en Hogsmeade con capa de invisibilidad incluida. Pero lo que le extrañaba era ver que Harry se lo había tomado tan mal. Era cierto que habían roto las normas pero... ¿qué norma no había roto el ahora joven profesor en sus años de estudiante? Le miró un instante y en seguida comprendió su intención…

-La señorita Fox ha venido sin autorización y sin estar en el curso correspondiente -comenzó a explicar Harry a Mahe que estaba pendiente de la reacción de Mark- y, conociendo al señor Evans, estoy seguro de que él ha sido quien ha alentado a que hiciera esta visita. ¿Me equivoco?
-No, señor -murmuró Mark sin atreverse a mirarle a los ojos. No podía creer que su primo le estuviera reprendiendo tan duramente, no era propio de él y sinceramente era algo que le estaba doliendo. Pero decidió alzar la mirada clavándola en los ojos verdes de su primo aunque viese la desazón que aquellas palabras le estaba provocando por la sorpresa- Pero... pero no he hecho nada que no se haya hecho antes -dijo con toda la intención- Es más, hasta el profesor Dumbledore ha sabido que Nora venía conmigo bajo la capa y ¡nos ha dejado!.¡Y él es el director!

Sabía que si Harry estaba enfadado, el encararle en cierta forma poniendo en tela de juicio su autoridad como subdirector haría que se molestase más pero ya no podía contenerse. Harry le miraba fijamente, concentrado en él, y pudo ver claramente en sus ojos y por el tono de su voz, el malestar que sentía por aquella situación.

-Serán castigados -repitió firmemente. Mahe pudo captar a través de lo antiguo muy claramente como tanto Mark como Nora se mostraban más inquietos aún, como si estuvieran a punto de escuchar su condena final por la chiquillada cometida y por un momento pensó que aquello ya estaba siendo demasiado. Vio como Mark cruzaba la mirada con ella, suplicante, pero la chica sabía bien que no debía interferir y miró hacia otro lado. En un murmullo casi inaudible escuchó como Mark decía "Preferiría haberme quedado con la cabeza de mono antes que pasar por esto"

-¿Cómo dice? -preguntó Harry frunciendo el ceño al no comprender el comentario. Mark volvió a mirarle y resopló con fuerza.
-¡Que hasta hace menos de media hora he tenido cabeza de mono gracias a los gemelos Weasley! -exclamó exaltado- Y si lo llego a saber que iba a pasar esto, me quedo allí dentro aunque me hubiese convertido en un mono entero o... ¡ni siquiera hubiera venido!

Harry se quedó durante un instante pensativo y miró de reojo a Mahe que le hacía una seña con la cabeza a modo de que zanjara ya aquella situación. El asintió casi imperceptiblemente y regresó su mirada a su primo.

-Está bien. Les comunico que su castigo será tomar otra de las bromas de los señores Weasley para la cena -Mark entrecerró los ojos extrañado de lo que oía- y le pediré al señor Creevey que les tome una fotografía con su nuevo aspecto para ponerla en el tablón de anuncios de las cuatro casas.
El muchacho parpadeó si entender qué clase de castigo era aquel y cuando abrió la boca para replicar, vio como la sonrisa se abría paso el rostro de Harry.
-¿Te... te estabas quedando conmigo? -se atrevió a preguntar ante la expresión divertida que cruzaba la cara del profesor.
-Mark, tenía que ser duro contigo -explicó haciendo que el muchacho abriese más la boca conteniendo la rabia por el mal rato pasado- Pero tienes que entender que lo único cierto es que habéis infringido una de las normas del colegio y... aunque realmente debería castigaros, no lo voy a hacer porque es algo que yo mismo he hecho cuanto tenía tu edad.

Mark le miraba molesto mientras Nora, sin decir una palabra desde hacía rato, parecía relajarse bajo la capa por lo que Mahe pudo sentir. Había notado como Harry verdaderamente no estaba enfadado con su primo pero sí decidido a que aquel supuesto enfado fuera el castigo por su imprudencia. Lo que no esperaba es que se hubiera metido tan bien en su papel.

-Me has hecho pasar un mal rato¿lo sabes? -le espetó rabioso y Harry le puso una mano sobre el hombro.
-Lo sé y lo siento mucho, de verdad, pero... imagínate que te hubiera pillado otro profesor. Ahí sí que no te libras. Es más, apostaría a que pensarían que yo te di permiso para traer a Nora bajo la capa aunque… eso me da igual, que piensen lo que quieran. Pero lo que sí es seguro es que te hubieran castigado -el chico hizo una mueca con la cara- igual que mi obligación sería castigarte –volvió a repetirle- pero sé que el mostrarme serio contigo era suficiente. Mira en la de líos que me metía yo por permitirme demasiado. No puedo dejar que te ocurra a ti lo mismo. -apretó la mano para transmitirle su cariño y le miró fijamente a los ojos- Tienes que tener cuidado, Mark, los dos -corrigió para Nora también- Sabéis bien lo que ocurrió el día que fuimos al callejón Diagon este verano. ¿Quién nos garantiza que no pudiera pasar aquí de nuevo?
-Si existiera un riesgo así no hubierais preparado esta visita –replicó aún molesto.
-Tampoco sabíamos que nos iban a atacar este verano y ocurrió. Pero no podemos vivir con ese temor limitándonos a hacer lo que nos gusta cuando ahora parece todo más tranquilo –Mark se encogió de hombros y Harry siguió hablándole- Mira, hemos venido muchos profesores y todos estamos pendientes de vosotros, pero solo podemos vigilar a los que "vemos". Si pasara algo, todo esto se podría escapar de las manos y Nora podría estar en peligro.
-Supongo que tienes razón –murmuró temeroso de la posibilidad de riesgo para su amiga, no lo había pensado- Lo siento.
-Yo también -se escuchó decir a Nora.
-Y yo -añadió Harry disculpándose por su "actuación".
-¡Un momento! -interrumpió repentinamente Mahe- Yo también les he descubierto y como profesora estoy en mi derecho de castigarles de verdad. -el semblante serio que había adoptado su cara les extrañó a todos pero no pudo mantenerlo por mucho tiempo- Mi castigo es... que quiero esa fotografía de mono autografiada -terminó diciendo sin evitar echarse a reír.
-¡Vaya dos! -exclamó Mark- ¡Si sois peores que nosotros!
Harry tomó la mano de Mahe sonriendo y le advirtió antes de comenzar a andar con ella.
-No os alejéis mucho y tened cuidado.
-Pero no rondéis cerca de mi madre, que ella podrá sentiros también -añadió Mahe mientras comenzaban a caminar. El chico asintió y se fue calle arriba con la invisible Nora junto a él al tiempo que Mahe se giraba hacia Harry observándole divertida- No sabía que eras tan buen actor. Si no llega a ser porque te puedo sentir...
-Podría hacer hasta películas para el cine -contestó aparentando importancia dando paso a las risas mientras proseguían su paseo por Hogsmeade.

xxxxxxxxxxxx

No habría podido imaginar que la situación se le presentara tan perfecta, tan fácil de realizar, sin tener que disimular su "desaparición" momentánea ante sus compañeros o alumnos, aunque siempre era recurrente comentar que estaba en su despacho y necesitaba estar sola para concentrarse en corregir los exámenes y trabajos. Pero que hubiesen decidido precisamente aquel día realizar la visita a Hogsmeade, haciendo que la mayoría de los profesores se ausentasen fue lo mejor que podía ocurrir. Tenía que prepararlo todo...

Hasta aquel momento había contado con la amistad y simpatía de quien le convenía a pesar de que sabía que sus relaciones pasadas levantaban sospechas entre algunos pero... no creía que pudieran imaginar ni por asomo que su presente y su futuro estaban tan ligados a ese pasado como la oscuridad a la noche. De todas formas, se sentía segura del papel que interpretaba, de su aparente preocupación por sus alumnos, de su cooperación en todo lo que tuviera que ver con los asuntos del colegio. Sin duda, sería una buena actriz, pensaba de vez en cuando mientras veía satisfecha cómo la mayoría la aceptaban aún sin saber que de su mano los llevaría hacia sus muertes.

Sentía un inquietante pero agradable cosquilleo en su cuerpo al ver que quedaba poco para que todo se iniciase con un hecho que estaba segura no esperaban. Ni siquiera el viejo director parecía sospechar nada, de lo contrario hubiera intervenido aunque tal y como sabía que decía su Lord, lo único que siempre le había agradado de él era su hábito de manipular a las personas aún sabiendo que podía dañarlas en un futuro. Recordando como le refirieron aquel comentario, una sonrisa maliciosa cruzó su rostro "¿Será capaz de saber lo que va a ocurrir y se va a quedar quieto? Vaya con el viejo, sí que manipula a su antojo" Observó los elementos que iba a necesitar para finalizar el trabajo que había estado haciendo desde que llegó: su primera actuación iba a ser terroríficamente espectacular. Abrió un ajado libro, aquel que le fuera entregado hacía varios meses, el libro que les ayudaría a ella y a todas sus compañeras a alcanzar la tan deseada venganza por las muertes, apresamientos y huídas de los suyos así como la que el Lord anhelaba cumplir sobre su enemigo, porque... él siempre sería su enemigo y deseaba con todas sus fuerzas vengarse... Situó frente a ella una piedra de caliza negra, de un tamaño mediano, cuyas medidas y forma le recordaba a su primer objetivo. Arrodillada frente a ella, suspiró profundamente y posó su mano izquierda sobre el libro abierto mientras con su diestra apuntaba a la piedra con una varita que previamente había sacado de una delgada caja alargada oscura. Cerró los ojos por un momento, concentrándose lo más intensamente que su nerviosismo y emoción crecientes le permitían, y tomando nuevamente el aire fresco y húmedo de aquel lugar, pronunció con firmeza:

-Desde fuera hacia dentro, desde arriba hacia abajo, solo un poder dominará en el límite de la noche. Aquí te invoco ¡escúchame! Ven hasta mí, llega a este lugar y cubre con tu sombra la luz de mentes y corazones, quiebra con tu energía la fortaleza de sus almas…

Un repentino hormigueo en los dedos de su mano izquierda comenzó a aumentar progresivamente, avanzando por su brazo, su pecho, el resto de su cuerpo... Los latidos se dispararon y la respiración se aceleró en centésimas de segundo. Abrió los ojos sorprendida de lo que estaba ocurriendo, de todo lo que estaba captando, y de repente, una fuerza poderosa se impulsó desde la varita lanzando un rayo de un brillante color grisáceo que impactó contra la roca haciendo que resplandeciese y se partiese en dos. Los pedazos de piedra se separaron humeantes, como si hubiera sido el rayo procedente de una tormenta eléctrica el que la hubiera fragmentado, y ella cayó sobre sus manos, jadeante. Levantó la mirada hacia la roca y sonrió con malicia incorporándose poco a poco. Aún podía percibir el cosquilleo que el conjuro y toda aquella magia había provocado en su cuerpo y la sonrisa se abrió aún más en sus labios "Nunca imaginé que la fuerza del poder oscuro fuera tan placentera... ¡Lo adoro!" Cerró los ojos por un momento recreándose en la sensación de poder que había disfrutado durante los segundos en que realizó el rito: aún se sentía extasiada. Cuando abrió los ojos, guardó la varita en la caja alargada, atándola con unas suaves cintas de color negro y cerrando el libro con mimo, lo cogió levantándose y encaminándose hacia el colegio. Pronto llegarían sus compañeros docentes y ella tenía que estar preparada para volver a darles la imagen de perfecta profesora.

xxxxxxxxxxxx

Cada día era menos acostumbrada su presencia en el Gran comedor, quizá para alguna de las comidas del día pero no todas. Se sentía bastante cansado y era totalmente lógico. Pero aquella noche no podía faltar a la cena, aparte de porque en el postre habría pastel de arándanos, era sobre todo por una simple y llana razón: era la noche de brujas y magos y no había mejor sitio para celebrarlo que en la compañía de sus alumnos y sus compañeros.

Bajaba las escaleras sumido en sus pensamientos mientras McGonagall caminaba junto a él pendiente de sus movimientos, como si cuidase que el viejo director no diese un traspiés por no tener la mente en donde debía. Aún estaba molesta con él por haber dejado marchar a Mark a Hogsmeade en compañía de Nora escondida bajo la capa. Si ella siguiera siendo humana les habría detenido y castigado por saltarse una norma primordial del colegio, sin duda, pero… realmente si fuera humana, no se habría dado cuenta que la joven Fox estaba de forma invisible delante de sus narices. De alguna manera, era consciente de que su forma felina era una gran ventaja. De hecho, se había acostumbrado y adaptado tan bien que solo en contadas ocasiones echaba de menos su apariencia de mujer. Pero en el fondo, sabía que algún día tendría que regresar, cuando estuviera preparada y cuando no tuviera más remedio…

Minutos después, la puerta trasera cercana a la mesa de profesores se abrió y Dumbledore entró con su inseparable compañera. El profesor no pudo evitar esbozar una sonrisa al ver la decoración del Gran comedor y como los alumnos comenzaban a llenarlo entre risas y buen ánimo que presagiaba una velada muy agradable. Solo con tener aquella visión, su mente desconectó de sus pensamientos y decidió disfrutar de aquel momento. Se quedó un poco rezagado observándolo todo: calabazas de diferente tamaño se repartían por todo el salón a varias alturas en el aire, iluminando tenuemente la estancia con sus velas interiores mientras las espeluznantes sonrisas dibujadas en su piel parecían retar a los alumnos a una noche de diversión terrorífica. Multitud de murciélagos volaban aquí y allá como si una danza de nubes negras recorriesen todo lo ancho y largo de la sala. De cada uno de los rincones y chimeneas caían telarañas que adornaban de forma siniestra dando un aspecto más tétrico al salón. En las paredes, antorchas prendidas que dejaban caer la cera ardiente estaban sujetas por medio cuerpo de esqueletos que sobresalían del muro como si fuera un intento de escapar del otro lado. En el techo encantado, extrañas nubes se arremolinaban destellando brevemente cada pocos segundos dando la impresión de ser el preludio de una escalofriante tormenta eléctrica a punto de descargar sobre los que se iban a congregar aquella noche en el salón. "Está terroríficamente perfecto" pensó divertido mientras se acercaba a su silla central en la mesa. Sin duda, se había hecho un buen trabajo en la decoración aquel año y se sentía muy orgulloso de su personal. Los alumnos se iban sentando en las mesas aún vacías, cuya madera reflejaba la luz de las velas y antorchas pero su mirada azul se detuvo en alguien comenzando a seguirlo en su recorrido por el salón: su joven subdirector.

Recordaba perfectamente aquel día pero aún así le parecía mentira que ya hubieran pasado 17 años desde que un mismo 31 de octubre, aquel joven de indomable cabello azabache y luminosa mirada verde hubiese escapado de la muerte siendo solo un bebé. El amor de su madre y su sacrificio logró que pudiera resistir la más temible maldición consiguiendo sobrevivir. Y después de haber tenido que volver a enfrentarse con quien más le odió durante años y a quien pudo volver a vencer, allí estaba, sonriente, feliz mientras recorría las mesas saludando a los alumnos. Un joven aparentemente normal pero que poseía en su corazón y su alma la magia más pura y poderosa que podía existir. No pudo evitar perfilar más aún su sonrisa sintiéndose tremendamente orgulloso de él, puesto que le tenía un cariño especial por haberle tenido bajo su cuidado desde que le dejó en casa de sus tíos tantos años atrás pero sobre todo por lo que Harry representaba para él. El chico notó como el director le miraba fijamente y le devolvió la mirada sonriendo al acercarse a la mesa de profesores.

-Señor, me alegro de que haya bajado a cenar.
-No podía perderme el pastel de arándanos -contestó guiñándole y añadió casi relamiéndose- y me han dicho que esta vez lleva mermelada de frambuesa¡mi favorita! No estaría igual de bueno si me lo tomaba solo en mi habitación –aclaró sonriente-. ¿Qué tal todo por Hogsmeade?
-Oh, perfecto. Ha sido un día muy agradable.
-Me alegro -Harry bordeó la mesa para sentarse junto a él- supongo que el señor Evans también lo pasó bien¿no?

El joven se quedó durante un instante extrañado por la pregunta pero la mirada pícara de Dumbledore sobre sus gafas de media luna le confirmó las palabras de su primo aquella misma mañana "… hasta el profesor Dumbledore ha sabido que Nora venía conmigo bajo la capa y ¡nos ha dejado!" Sin saber qué responder, terminó sonriendo tímidamente.

Los profesores iban llegando a la mesa mientras la mayoría de los alumnos seguían armando un gran barullo en el salón contándose su día de visita a la ciudad mágica y comentando la decoración de aquella noche. Una exclamación emocionada les hizo girar la cabeza hacia la derecha al director y subdirector.

-¡Estoy feliz!
Nick casi decapitado apareció atravesando el muro y comenzó a volar por delante de la mesa de profesores con una expresión dichosa en su etéreo rostro.
-¿Qué ocurrió, sir Nicholas? -la voz de Florence que acababa de llegar a la mesa hizo que el fantasma se detuviese frente a ella.
-¡Después de más de 500 años por fin me aceptaron como miembro del Club decapitado! -exclamó entusiasmado al tiempo que la cabeza ladeó peligrosamente desde su cuello- Sir Patrick me dijo que ya me ha hecho esperar bastante. ¡Y tanto!.¡Pero estoy feliz!
-Más vale tarde que nunca. Me alegro mucho, sir Nicholas -expresó Florence con una coqueta sonrisa - Hay que felicitarle entonces doblemente, por su ingreso en el club y por su cumpleaños de muerte.
-Ciertamente, querida -agradeció el fantasma con un gesto de cabeza sin dejar de sujetársela para que no cayera- Sois muy amable y por cierto, esta noche estáis muy bella.
-Gracias, sir Nicholas.

El fantasma se giró y siguió volando por el salón comunicando su feliz noticia y recibiendo la felicitación de los alumnos. Virginia y Mahe se cruzaron con él camino de la mesa y, tras felicitarle también, se sentaron. Snape llegaba entrando por la misma puerta por la que Dumbledore había entrado minutos antes justo en el momento en que Amy alcanzaba igualmente la mesa.

-¡Amy! -llamó Virginia- ¿Qué tal has pasado el día? Tenías que haberte venido a Hogsmeade, lo hemos pasado muy bien.
-Me lo imagino -contestó sentándose- Pero tenía cosas que hacer y preferí quedarme. No faltaré a la próxima visita, lo prometo -añadió sonriendo. Snape la miró de reojo durante unos segundos para terminar posando la mirada en Virginia, quien se la mantuvo hasta que el profesor la desvió. Guilmain sabía que Amy no era del agrado de Severus pero no entendía por qué. Para ella había gente más desagradable en el colegio, sin duda. Decidida a no hacerle caso, echó un vistazo al sitio que quedaba libre a su lado y frunció el ceño.

-Mahe -llamó a su hija que charlaba con Harry sentado a la derecha de la chica. Esta giró la cabeza hacia su madre- ¿Has visto a Lupin?

La joven negó con la cabeza dándose cuenta también en ese momento de la ausencia de su padrino justo cuando ya prácticamente todos los alumnos estaban sentados al igual que la mayoría de los profesores. Pero cuando fue a preguntarle a Harry, escuchó como Dumbledore le hablaba.

-Harry¿me das paso?
-Por supuesto -contestó sonriente. El subdirector tomó su cubierto y golpeó varias veces en su copa llamando la atención de todos los congregados en el salón. El silencio se hizo casi al instante y Dumbledore alzó las manos exclamando.
-¡Feliz Halloween a todos!.¡Que comience la fiesta!

De pronto, un fuerte golpe seco hizo que todos miraran hacia las puertas de madera sobresaltados. Un segundo golpe, un tercero... y las puerta se abrieron mostrando en el umbral a varios individuos ataviados de una extraña forma que entraron con decisión. La sorpresa inicial se transformó en risas por parte de todos: los hombres calabaza habían llegado. Vestidos con túnicas de color azul pálido comenzaron a repartirse a lo largo del gran comedor metiéndose con los alumnos y bromeando con ellos. Pero lo más llamativo y divertido era la cabeza de estos invitados de última hora: era una calabaza de siniestra sonrisa que ocultaba el verdadero rostro del "actor" que había debajo. Unos de ellos era inconfundible por su tamaño: Hagrid no podía pasar desapercibido pero el resto eran un misterio. Llevaban brochas y botes de pintura naranja con la que pretendían pintar la estancia de ese color tal y como contaba el cuento de una pequeña ciudad francesa que relataba que los hombres calabaza quisieron pintar toda la población de color naranja para celebrar Halloween y así fastidiar a las brujas del lugar. Los siete "actores" recorrían el salón dando brochazos aquí y allá pero en cuanto la pintura naranja tocaba algo, ya fuese alguna chimenea, las paredes, las mesas o incluso las túnicas de los divertidos alumnos, el color naranja se transformaba en una estela purpúrea brillante que ascendía en espiral hacia cada una de las calabazas suspendidas en el aire, rodeándolas y adornándolas dándoles una mayor luminosidad y alumbrando mucho más el salón. Sin duda, todos los que observaban la representación lo estaban pasando en grande pero los propios hombres calabaza parecía que lo pasaban mejor que nadie. No hablaban, solo gesticulaban exageradamente en cada brochazo dejando escapar una risita malévola y divertida desde el interior de su cabeza-calabaza. Unos de ellos se acercó peligrosamente hacia la mesa de profesores y mojando bien la brocha en el bote de pintura lanzó una primera pintada hacia un sorprendido Snape que se echó malhumorado hacia atrás con rapidez y en seguida, se acercó a la otra parte de la mesa, intentando manchar con su pintura naranja a las dos Guilmain. Estas rieron apartándose pero aún más al sospechar quien era su atacante.

-¡Es Lupin!

Las carcajadas fueron más sonadas cuando el hombre hizo una reverencia confirmando su identidad y rápidamente se giró para proseguir con su labor de decoración. Durante varios minutos más, la diversión continuó en el gran comedor hasta que poco a poco, los hombres calabaza consiguieron llenar de brillo y luz la estancia y comenzaron a salir despidiéndose de su público que aplaudía con entusiasmo la representación a la que habían asistido. Sin poder dejar de sonreír, Dumbledore dio una palmada y sobreponiendo su voz al barullo que había, exclamó:

-Y ahora que hay más luz ¡a cenar!

Las mesas se llenaron de platos y copas doradas así como de bandejas llenas de manjares y los platos más exquisitos que pudieran imaginar. Todos echaron mano de la comida tan apetecible y la cena comenzó. Mahe se giró divertida hacia Harry mientras Virginia estaba pendiente de ellos.

-Era Lupin ¿no? –quiso confirmar pero Harry solo sonrió encogiéndose de hombros- ¡Mi padrino es una calabaza! -exclamó echándose a reír- ¡Que malos sois los dos!.¡No nos habéis dicho nada de esto!
-Era una sorpresa -contestó divertido mirándola a ella y a Virginia- ¡Teníais que haberos visto la cara cuando la puerta se abrió de golpe!

En ese momento, la puerta volvió a abrirse y los siete "actores" entraron ya con su habitual indumentaria pero una enorme sonrisa en sus rostros por el rato tan divertido que habían pasado pintando el salón, sonrisa devuelta con un nuevo aplauso por los alumnos y casi todos los profesores. Cuando Lupin llegó a la mesa sentándose entre Virginia y Mahe, se echó a reír explicándoles como habían tenido que hacer fuerza entre todos para conseguir sacar la cabeza de Hagrid de la calabaza. El buen ambiente y las risas de ese lado de la mesa no era totalmente compartido por el otro extremo, donde Snape les miraba de soslayo con una expresión austera en su rostro: difícilmente era posible saber si estaba provocada por el intento de Remus de haberle pintado de naranja o el ver que el ex-licántropo seguía siendo tan especial y querido por Virginia y Mahe como siempre. Los celos que a veces le recorrían cuando presenciaba o imaginaba aquellas situaciones tan familiares entres ellos comenzaron a recorrer de nuevo sus venas. Apretó la mandíbula resoplando disimuladamente y al momento notó como apretaban su brazo: miró de reojo hacia el otro lado encontrándose con la cálida sonrisa de Florence. Se la devolvió en un principio un tanto forzado pero terminó decidiendo prestar su atención a su compañera de mesa aunque su mente y su corazón seguían en el otro lado.

El tiempo fue pasando mientras las bandejas y platos se vaciaban al tiempo que los estómagos se llenaban. Durante la cena, los fantasmas también habían contribuido a entretener a los alumnos y profesores con sus coreografías aéreas y sus danzas. El más aplaudido fue sin lugar a dudas sir Nicholas que entró ataviado con su nuevo uniforme de cazador decapitado junto a un fantasmagórico caballo que cabalgó al galope por todo el salón haciendo que la cabeza del fantasma se mantuviese más rato posada sobre su hombro que sobre su cuello.

Dumbledore reposaba tranquilo en su silla, con sus manos entrelazadas y casi sintiendo el sopor habitual que sucede a una buena comida. Harry se giró hacia él observándole durante un momento: aquel hombre de barba blanca y tierna mirada azul siempre había sido para él más que un profesor o el director de colegio, más incluso que el mejor mago que había conocido nunca y del cual había aprendido tanto: había sido parecido a un abuelo, siempre protegiéndole, siempre cuidándole aunque él no lo supiera. Y aunque muchas más veces de las que hubiera debido, le ocultó cosas importantes, no podía reprochárselo. Siempre le había tenido mucho aprecio, a pesar de que recordaba bien aquellos momentos fugaces en los que Voldemort le hizo querer atacarle con solo mirarle. Pero aquel no había sido él mismo. En cambio, el joven que se sentaba en ese momento junto al viejo profesor sí era consciente del cariño que sentía por aquel hombre y no sabía si el hecho de trabajar codo a codo con él desde hacía meses, podía ser la causa de sentirle más cercano que nunca. El director encontró la mirada con los ojos de Harry y sonrió tiernamente, casi como si supiera todo lo que el chico había pensado en esos instantes de él.

-Está cansado, señor ¿por qué no se marcha a su habitación a reposar?
-Pues la verdad es que tienes razón –confirmó sus palabras suspirando- Ya es casi medianoche y no estoy acostumbrado a…

No llegó a terminar la frase porque repentinamente, un brillante relámpago seguido de un fuerte trueno resonó en el salón. Sin entender de donde podía proceder el ruido, ya que la noche en el exterior era totalmente despejada, todos miraron instintivamente hacia arriba: las negras y espesas nubes que adornaban el techo encantado comenzaban a moverse más inquietamente, como si una fuerte brisa en las alturas las dirigiese, como si una mano invisible las alentase… Los alumnos comenzaron a observar el techo, curiosos y expectantes del nuevo espectáculo que iban a disfrutar antes de terminar la fiesta. En la mesa de profesores también estaban pendientes del hechizo que encantaba el techo sin saber qué nueva locura se les habría ocurrido a los organizadores de la velada. Mahe contemplaba asombrada la fiereza que el encantamiento parecía acumular segundo tras segundo: miró de reojo a Harry pero comprobó que esta vez él no estaba enterado de cuál era el nuevo espectáculo. Sin duda, también habían querido darle una sorpresa a él. Un nuevo relámpago destelló y el trueno que le siguió fue más fuerte aún; cuantos más segundos pasaban, más violencia parecía adoptar las nubes que seguían arremolinándose de la misma manera que un huracán cuando se forma. Esta vez fue Harry quien miró al director cuya expresión era sorprendida por el fenómeno.

-Señor…

Pero no atendió a su llamada si no que siguió observando el extraño comportamiento del hechizo. Los nubarrones se alumbraban casi intermitentemente dando la impresión de que la brillante luz eran latidos que le daban vida propia. Algo pareció vibrar en las alturas y repentinamente y sin que nadie lo esperase, todas las calabazas que había suspendidas en el aire comenzaron a caer como proyectiles sobre las mesas y alumnos; los gritos empezaron a suceder pero lógicamente al ser solo calabazas encantadas, en el momento de casi rozar a los chicos y chicas, se desvanecían pero el instinto de todos los jóvenes había sido el mismo: cubrirse la cabeza con los brazos y alguno que otro, meterse debajo de la mesa. En pocos segundos el gran comedor solo quedó iluminado por las antorchas de las paredes haciendo más tenebrosa la vista refulgente del cielo encantado y su aparente tormenta seca. Las risas nerviosas de los jóvenes por el susto de ver caer la decoración sobre sus cabezas se oyeron por el comedor acompañados por los comentarios de ese fin de fiesta. Aquella representación sí les había asustado pero... era Halloween, la noche del miedo. Algunos de los profesores observaban a Dumbledore que no quitaba ojo del techo, como si estuviese intentando descubrir lo próximo que iba a suceder, mientras otros seguían pendientes del extraño fenómeno. De pronto, las risas y comentarios cesaron y el salón se quedó en total silencio, un silencio extraño solo roto en la lejanía por las campanadas del reloj que daban las doce, el límite de la noche… Todos estaban atentos a qué sería lo siguiente que iba a ocurrir porque estaba claro que ahí no acababa la broma. Los segundos que transcurrían con el único sonido de las campanadas y sin ningún otro movimiento solo hizo que la expectación comenzara a crecer entre todos, impulsada y alentada por la confusión. De pronto, Mahe sintió como casi se le paraba la respiración e instintivamente, buscó la mano de Harry, apretándola con fuerza: su instinto se había disparado asustándola sobremanera.

-¿Qué está pasando, Harry? –preguntó temerosa sin quitar vista de la bóveda. El apretó también su mano contestando en un susurro.
-No lo sé… tranquila.

Tranquilidad, algo que no podía sentir en aquel momento cuando era un escalofrío lo que recorría su espalda "Hay algo malo, oscuro…" pensó cerrando los ojos mientras Harry volvía a apretar aún más su mano tratando de consolar el miedo y la sensación que sabía que había comenzado a sentir. Hasta él podía percibirlo. Un tremendo y aterrorizante relámpago iluminó de nuevo cada una de las nubes del techo encantado haciendo que todos, quisieran o no, desviasen su mirada hacia arriba. Las campanadas se sucedían una tras otra llegando a las doce e inesperadamente… un terrorífico trueno sonó tan fuerte que más de uno se tuvo que tapar los oídos. De pronto nadie supo como reaccionar: las nubes encantadas cayeron empicadas sobre el salón dando la impresión de ser una gran losa pero lo peor fue comprobar que no solo era el encantamiento y la ilusión óptica de ver descender a gran velocidad los espesos nubarrones: el techo real del comedor se desprendía sobre sus cabezas comenzando a caer cascotes y trozos de roca. Los gritos, llantos y chillidos fueron uno cuando todos se dieron cuenta de lo que sucedía pero entonces, con inusitada rapidez, Dumbledore se levantó de su silla y alzando su diestra irradió toda su magia hacia las piedras que caían. No pronunció hechizo alguno pero su poder impulsado por su mano fue suficiente para convertir todas aquellas piedras que caían en polvo antes de que siguieran descendiendo. Los trozos de techo que se desplomaban estallaron y de pronto solo una espesa nube de polvo se apoderó del salón. La mayoría de los profesores se habían levantando y habían sacado su varitas con la intención de defenderse aunque no sabían bien de qué. El ruido fue cesando, solo se escuchaban los quejidos de algunos alumnos que habían sido alcanzados por las primeras piedras así como las toses por el polvo. La confusión era total y poco a poco, cuando la polvareda se fue disipando, las miradas volvieron a centrarse en el techo: una enorme grieta lo había partido en dos… como a una roca. Más allá de la gran fisura solo había oscuridad y negrura de las entrañas del edificio, nada más. El techo encantado de Hogwarts ya no existía.

-Esto sí que no estaba preparado –murmuró Harry, aún con su encantada en la mano, mientras sus ojos verdes recorrían el techo sin poder creer lo que había ocurrido. Se acercó a Dumbledore en cuya mirada había una extraña mezcla de rabia, tristeza y furia- Señor…
Le vio bajar ligeramente la cabeza y cerrar los ojos frunciendo el ceño.
-Las defensas han caído –le oyó murmurar.
-¿Có... cómo? –se atrevió a preguntar el chico pero el director no respondió, alzó de nuevo la cabeza y la mirada hacia lo que quedaba del techo y suspirando profundamente, observó a los asustados alumnos que iban aumentando el tono de voz conforme iban recuperando el habla por el susto y se movían inquietos de un lado a otro comenzando a formar un gran barullo.
-¡Tranquilidad! –exclamó Dumbledore con una potente voz. Todo el cansancio y agotamiento que había tenido hasta solo unos minutos antes parecía haber desaparecido con lo ocurrido, obligándose a reponerse- Debéis mantener la calma y no dejaros atrapar por el pánico de lo ocurrido, por muy difícil que sea. –tragó saliva y volvió a tomar aire- Prefectos, acompañad a los alumnos a sus casas –se giró hacia su personal que le observaba atento- Algunos de los profesores que se encarguen de los chicos que haya heridos y los lleven a la enfermería. Haced el favor de reuniros después en la sala de profesores. –algunos de ellos no tardaron ni un segundo más en bajar del estrado y acercarse a los alumnos que habían recibido algún golpe por las primeras piedras caídas y a aquellos, sobre todo los más jóvenes, que estaban muy nerviosos por lo que habían experimentado. Dumbledore miró de un lado a otro y volvió a ordenar- Severus, Harry, por favor, acompañadme a mi despacho. Debemos hablar.

Los dos profesores asintieron y siguieron al director que ya se encaminaba hacia la puerta trasera. El resto de maestros bajaron también hacia las mesas de los alumnos para poder ayudar en lo que pudieran: Virginia, intentando soltar el cúmulo de energía que había percibido de Dumbledore, se acercó a la mesa de su casa para comprobar cómo se encontraban sus chicos; Mahe, aún temblorosa y sin poder evitar seguir sintiendo escalofríos por la maldad que había dominado el comedor en cuestión de segundos, también se aproximó a su mesa donde encontró que Mark consolaba a una asustada Nora que en cuanto vio que su amiga se acercaba, corrió hacia ella abrazándola; Lupin se acercó a Gryffindor donde Ginny y Derek, a pesar de no ser la casa del chico, animaban a todos los alumnos que seguían más aterrorizados; Florence se encaminó hacia la mesa de Slytherin e intentó también quitarle importancia a lo ocurrido para que los chicos y chicas se tranquilizaran. Cada profesor ocupado de los alumnos a su cargo, todos preocupados y temerosos de que algo tan espantoso hubiese sucedido pudiendo haber sido toda una catástrofe. Todos echando fugaces miradas al techo con las expresiones de temor e indignación en sus rostros, todos… menos una persona que disimulaba su sonrisa mientras también consolaba a los chicos. "¡Que fin de fiesta más perfecto!"


Que mala más mala: primer ataque al corazón de Hogwarts pero no el último, os lo aseguramos... jejeje. A ver, os comento: el cuento de la pequeña ciudad francesa de los hombre calabaza es en realidad la representación que hacen durante Halloween en Disney París (esta es la "pequeña ciudad francesa" jeje)Hay figurantes con cabeza de calabaza por todo el parque y se ponen a pintarlo todo de naranja mientras las brujas (que son rosas y malvadas) tratan de impedírselo. Me lo pasé tan bien y me gustó tanto el ambiente que ya supe cómo hacer este capi. Espero que a vosotros os haya gustado también. Os dejo en compañía de Nigriv y nosotros nos vemos dentro de unas cuantas semanas. Besos!