Jueves, 10 de septiembre de 2015.
Hola, hola mis estimadisimas lectoras y amigas :) ¿Cómo han estado ah? Espero muy bien y bueno, este capitulo me quedó larguísimo. ¡Gomen! De verdad que no es mi culpa pero como sea, espero les guste.
Les mando todo mi amor y buena energía.
Besitos y abrazos. Nos leemos abajo.
Capítulo 18 (jajaja ¡casi que no!) sailor Venus.
En una profunda tristeza y desolación quedó Serena. Ver cómo había desaparecido una de sus mejores amigas una vez más y sin poder hacer nada, la llenaba de impotencia. Llorando y siendo abrazada por Mina alcanzó a escuchar la voz de Artemis que hablaba por su intercomunicador.
— ¡No puede ser! ¡¿Ha desaparecido otra vez?! ¡Maldita sea!
— ¿Qué pasa Artemis?
— Es el ovni Mina. Por más que intento rastrearlo y dar con la guarida, ¡no puedo! ¡¿Qué vamos a hacer ah?!
—No sé. —Respondió molesta al igual que Artemis mientras sostenía a Serena— No sé pero esto ya me tiene harta. ¿Y Luna? ¿Dónde está?
— Va en camino para allá con Tuxedo Mask.
Artemis que dice eso y él que llega corriendo con Luna.
— ¡Sailor Júpiter no! ¡No!
— ¡Sailor moon! ¡Sailor Venus!
Corrió Tuxedo Mask hacia ellas.
Al llegar con ella miro a Mina y esta le dio a entender todo con la mirada. Entendiendo que quien había desaparecido esta vez había sido Lita al escuchar como Serena la llamaba y lloraba, solo se limitó a recibirla cuando Mina se la pasó hecha un mar de lágrimas.
Serena se aferró a su pecho con fuerza y no hacía más que llorar desconsoladamente su perdida.
— Se la llevaron mi amor, se llevaron a Lita. ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué nos hacen esto?! ¡¿Qué es lo que quieren?! ¡¿Por qué no dan la cara y pelean de frente?! ¡Malditos Black Moon! ¡Malditos!
—Serena, Serena mi amor, —le tomó el rostro y después de limpiarlo la miró—tienes que tratar de calmarte, cálmate princesa. Mejor ven y miremos. Tal vez esta vez hayan dejado alguna pista.
En efecto, como mi amor bello es tan lindo e inteligente, fue con ella y encontró uno de los pendientes negros que uso Petzite para crear aquella ventisca con la que atacó a Lita.
— ¿Eso es…?
— Eso pertenecía a Petzite. —Dijo Mina—La que se llevó a Lita.
— No te acerques Luna. —Dijo Darien agachado a su altura—Parece peligroso.
— ¡Luna!
— Artemis. —Tomó el intercomunicador— ¿qué pasa?
— Intenta tomar el pendiente.
— De acuerdo, envía la caja especial de protección. Según vemos, puede ser peligroso.
— Esta bien, como digas.
La caja cristalizada y brillante apareció frente a ellos. Luna la tomó y mientras Serena se abrazaba a Mina y lloraba, Darien y Luna guardaban con mucho cuidado aquella joya tan misteriosa para investigarla.
— Ten cuidado amor. —pidió Serena junto a Mina.
— Entiendo cómo te sientes Serena. —Miró Mina y a Serena con dolor— Yo también me siento impotente. Pobre Lita, espero este bien.
Un rato después y reunidos, escucharon a Artemis. Este les dijo que según las investigaciones, todo el mundo había visto a los supuestos ovnis. Dijo que los círculos que se habían encontrado por toda la ciudad eran las huellas de aterrizaje de la nave y que de una cosa sí estaba seguro, ese ovni del que hablaba todo el mundo, era el mismo que se había llevado a las chicas.
— ¿Entonces eso que significa Artemis?
— Que los Black Moon vienen regularmente a Tokio en ese platillo volador.
— ¿Nuestros nuevos enemigos son extraterrestres?
Preguntó Mina mientras recordaba las palabras de Rei y Amy.
— Es muy posible pero aún no lo puedo asegurar. He puesto cámaras por toda la ciudad y estas aun no muestran nada raro; es decir, ningún monstruo. Tendremos que seguir investigando.
— Sí eso llega a hacer así, solo significa una cosa.
Apretó un puño Mina.
— Quieren matarnos y apoderarse de la tierra.
— ¿Matarnos?
Preguntó una asustada Serena sentada y tomada de la mano con Darien.
— ¿Entonces eso quiere decir que las chicas están…?
— No mi amor, tranquila mi princesa. —Le tomó la mano Darien con fuerza— Las chicas están bien, estoy seguro de eso.
— ¿Tú crees?
— Si amor. Tan sólo analiza la situación. Sí quisieran matarnos, ya lo habrían hecho.
— Entonces, ¿Cuál es su estrategia? ¿Apoderarse del cristal de plata y de Rini? ¡¿Para qué?! ¿Por qué no vienen a nosotros directamente y nos dicen que es lo que realmente quieren?
—Serena…—fue Mina con ella—esta situación nos está volviendo locos pero tranquila, trata de mantener la calma.
— ¿Tú lo estas Mina?
Se levantó Serena y la vio a los enojados ojos.
— No, no lo estoy para nada. ¡Esos infelices! Están a actuando muy descaradamente y esto me tiene cansada. Esto no puede seguir así. Tenemos que sacarle información a Rini como sea Serena.
— Pero Mina…
— No, sé que es una niña y que está asustada pero ella debe saber algo. Tenemos que preguntarle sobre los Black Moon y saber de una vez y por todas si es su aliada o no.
— ¡Mira Artemis!
Exclamó Luna frente a la cristalizada caja con el pendiente de Petzite.
— El cristal emite cada vez menos energía.
— Sí, tienes razón. Está en lo mínimo.
— ¿Qué quieren decir con eso?—Se acercó Serena con los demás.
Sin saber mucho a que se debía ese comportamiento, dejaron la investigación por ese día hasta ahí y partieron hacia la casa de Serena. Mina tal vez había exagerado en su reacción pero tanto Serena como Darien, sabían que tenía razón. Debían hablar con Rini y salir de todas esas dudas.
Ya en la casa de Serena y en la puerta…
— ¡Serena! ¡Hola! ¡Volviste!
— ¡Hola nena!—la cargó y le dio un beso en la mejilla— ¿Cómo estás? Estás más contenta de lo normal, ¿no Rini?
— Hola hija.
Llegó Ikuko con una bandeja de galletas.
— Darien, Mina, ¿gustan pasar y comer un poco de galletas con Rini y su compañera de escuela?
—"Oh si, debe ser por eso"—pensó Darien—"Desde que va la escuela, se ve más feliz"
— Es mi compañera de escuela. Se llama Momoko y su papá trabaja en un restaurante chino muy bueno. Nosotras…
Mientras Rini les presentaba a su amiga muy contenta e Ikuko volvía a la cocina por los vasos de leche, Luna y los demás platicaban de lo que veían.
— Es la primera vez que la veo tan sonriente, se ve muy linda así. ¿no creen? No, definitivamente no, Rini no puede ser una enemiga.
— Sea como sea creo que lo mejor es que nos vayamos. —Dijo Darien tomando camino a la puerta— Aun debemos seguir investigando ese pendiente.
Mina y Darien tomaron camino a la puerta para irse, lo cual Serena notó al instante.
— ¿Se van?
— Sí, aun debemos seguir investigando.
— Oh ok. —Le sonrió a Darien y luego miró a Mina— Nos vemos mañana en el cuartel entonces. Adiós Mina, adiós amor, nos vemos.
—"¿Qué dijo?" "¿Un cuartel?"
Pensó Rini mientras escuchaba.
— Hasta mañana mi princesa. —Le sonrió porque dado en donde estaban, no le podía dar un beso— Descansa y, ¡oh sí! Despídeme de Rini por favor.
— ¡Yo le digo! ¡Adiós Mina! ¡Hasta mañana mi amor! ¡Te amo!
— Y yo a ti.
Balbuceó y ella le entendió.
Ellos se estaban yendo y todo parecía estar bien hasta que Rini, vio por error el pendiente que sostenía Darien en una mano. Con la mirada perdida y muy asustada, se veía llena de miedo y sus lágrimas los empezaban a asustar.
— ¡Rini! ¡¿Qué te pasa Rini?!
— ¿Qué, que pasa?
Exclamó Mina igual de asustada a Serena cuando se giró a ver.
—Rini, —se le acercó Darien preocupado al ver que no le quitaba la mirada de encima al pendiente negro— ¿qué te pasa Rini? ¿Qué tienes?
— ¡No!—se llevó las manos a la cabeza— ¡No te acerques a mí! ¡No me hagas daño! ¡No!
Igual de desconcertado que Serena y Mina, Darien no entendía nada de lo que estaba pasando. Pero si él no entendía nada y veía con dolor como Rini lloraba entre los brazos de Serena muy asustada, Zafiro tenía un ataque de ira.
— Señor Zafiro por favor, yo no pude….
— ¡Ni mierda! ¡No me salgas con esa basura Rubeus! ¡¿Cómo me dices que no pudiste llegar a tiempo y evitar el ataque contra Petzite ah?! ¡¿Cómo?!
—Zaf…
Dijo Diamante con una copa en la mano y divertido al verlo de tan mal humor, insisto, es un alcohólico. Debería ir a alcohólicos anónimos y, ¡oh sí! Luego a un lugar para ver si le pueden controlar la ira.
— Tranquilízate. Rubeus es un muy buen sirviente. Si dice que no pudo salvarla, fue porque así fue.
— ¡Ah!—fue con Diamante apretando el puño de la ira que tenía— Esa maldita sailor moon, ¡me va a pagar lo que me hizo! Lo que tenemos que hacer es deshacernos de sus estúpidas amigas. ¡Eso haré!
— Tú no vas a hacer nada de eso Zafiro.
— Pero hermano…
— Pero nada.
Fue con él y le tocó el hombro.
— Tranquilo. Sé que te molesta pero nuestro objetivo es otro, no te preocupes. — Miró a Rubeus—Rubeus, ¿Cuál es el plan ahora?
— Pues mi señor, nosotros vamos a…
— ¡¿Cómo demonios puedes verte tan tranquilo infeliz?!—Lo miró con ira Zafiro— ¡Haz perdido a tres de nuestras sirvientes y es como si te valiera mierda! ¡¿Qué te pasa?!
— Yo sólo obedezco las órdenes del príncipe Diamante…señor Zafiro.
— Estás bien cabreado, ¿no Zafiro?
— Esmeralda….
Respondió con enojo contenido.
— Sí, no lo puedes negar porque se te nota a kilómetros. —Río y se tapó con el abanico— Dime, ¿te gustó mucho?
— Es suficiente.
Se hizo Diamante en medio de ambos.
— Es cierto, todo lo que ha pasado hasta ahora ha sido una verdadera molestia pero…
— Eso lo ha hecho más… interesante.
Interrumpió Esmeralda y lo miró de arriba abajo con deseo.
—Consíganse un cuarto. —Exclamó Zafiro con enojo.
— Con el respeto que usted me merece príncipe pero, —hizo una reverencia Rubeus—si nos dividimos un poco para buscar el cristal de plata tal vez lo encontremos más pronto.
— Muy bien. Entonces empieza de una vez con eso. —Luego los miró—Esmeralda, Rubeus, déjennos solos. Zafiro y yo tenemos que hablar.
Diamante podía ver en la mirada de su hermano confusión, ira y frustración; pues el plan que habían ideado era uno muy diferente a lo que Diamante estaba haciendo. Por eso cerrando la puerta y sentándose a su lado, empezaron a hablar.
— ¿Qué es lo que te pasa Zafiro?
— ¿Qué crees?—Lo miró molesto— Esto no es para nada parecido a lo que acordamos Diamante. ¿Qué es lo que te pasa? ¿Por qué te estás arriesgando tanto?
— Pero, ¿Cuál es tu preocupación? Gracias a los poderes del cristal negro nosotros estamos protegidos. Nada malo puede pasarnos hermano.
— Sí, tenemos el cristal negro y todo lo que tú quieras pero… ¿no me dirás que vamos a arriesgar nuestras vidas como Petzite y sus hermanas por ese cristal de plata? ¿O sí?
— Pero es que…
— No, no me digas nada Diamante. —Se levantó y lo miró— ¿Acaso ya lo olvidaste? Ya vimos el poder y la fuerza de ese cristal cuando casi aniquilaste el milenio de plata. ¡¿Qué es lo que te pasa?!
— Pero, ¿qué dices?—Río— Si lo que te molesta es eso entonces tómalo, te lo regalo.
— Es inútil tomar posesión de ese planeta Diamante y lo sabes.
— No todavía. —Río de nuevo— Debemos mostrarles toda nuestra fuerza y poder. Ese lugar está en ruinas y sé que no habrá problema cuando lo reclamemos. Falta ver el cadáver del rey pero eso no es problema, si llega a estar vivo, yo mismo lo mataré.
Luego recordó lo que le dijo el gran sabio.
"Mientras el cristal de plata no sea neutralizado, no seremos dueños del poder absoluto. Es un obstáculo y uno muy grande. Esta cerca, muy cerca del conejo. Acaba con el cristal de plata"
— ¿En qué piensas Diamante?
— ¿Ah? en nada, en nada Zafiro. Debes dejar ese negativismo atrás, todo saldrá bien. Sé que te molesta lo de Petzite pero…
— No me molesta Diamante. —Frunció el ceño y apretó el puño— ¡Me funde de ira! ¡Si no acabas tú con la maldita de sailor moon, lo haré yo!
— Uy, uy.
Le hizo ojos picaros y sonrió.
— Cómo que te gustó mucho lo de la otra noche. ¿No hermanito?
— No se trata sólo de sexo Diamante, no soy como tú o Esmeralda. No, no era eso. A mí siempre me gustó Petzite y cuando me rebeló que yo también le gustaba y pasó todo lo que pasó entre nosotros, me sentí bien. ¿Eso no era lo que nosotros queríamos? ¿Encontrar un lugar para vivir en paz?
— ¿Estás hablando de…amor?
Preguntó con cara de fastidio.
— ¿Por qué demonios no? ¿Qué tiene de malo? No solo esos estúpidos humanos tienen derecho a sentirlo. A mí me gustaba Petzite. Era hermosa, malvada, dulce y loca. ¡Loquísima!
Río con él.
— Fue increíble y la mirada hermano, la mirada que me dio cuando se despidió de mí, fue única. Ella me amaba. Nadie nunca me había amado antes. ¿Tú puedes entender lo que es eso?
— No.
Respondió muy serio y confundido.
— No entiendo y no quiero entender. Me voy Zaf. — Abrió su capa y le dio la espalda— Siento mucho lo que te pasó y no te preocupes, dejaré que te vengues de sailor moon por lo que te hizo pero…en su momento. —luego pensó— Antes tiene que pagarme y con creces, todo su desprecio. Ya verá— Adiós, nos vemos ahora.
Mientras Diamante iba a su habitación a…torturarse con la inmaculada imagen de la Neo reina Serena, Esmeralda y Rubeus platicaban.
— Ese tal gran sabio hmmm, no sé, no me da confianza.
— Sí, tienes razón. —Dijo Rubeus muy serio— Aparece de la nada y cree que con hacer su pequeño show con esa bola de cristal, es más que suficiente para seguirlo. Lo peor de todo, es que el príncipe Diamante sólo hace lo que ese vegete le dice.
— Pues sí Rubeus pero gracias a él, el príncipe tiene ese poder. Creo que de alguna forma es normal que este bajo su influencia. ¿No?
— Pero…ha sido el vegete ese el que le ha metido a la cabeza al príncipe buscar ese cristal de plata para destruirlo. Gracias a eso perdí a tres de mis niñas y eso, ¡me funde de ira!
Se le oscurecieron los ojos.
— Ya verás que algún día lo desenmascararé, algún día.
Cerca de ellos, quedaba la última de las hermanas que veía con ira por una ventana.
— Mis queridas hermanas, juro que las vengaré. Mi ira no tiene límites. Voy a vengar su muerte y por mis manos correrá la sangre de esa, ¡maldita! ¡Lo juro!
— ¿Qué pasa preciosa?—dijo Rubeus tras ella— ¿Hablas con los espíritus?
— ¡Señor Rubeus!
Exclamó nerviosa al sentir sus labios sobre su desnudo hombro.
— Siento todo lo que ha pasado. Tranquila. Ahora que las sailor scouts están separadas, no valen nada. Quiero que vayas y me traigas la cabeza de sailor moon.
Dijo con ira.
— Tenemos que demostrarles que el milenio de plata nos pertenece. ¿Me ayudaras?
— Yo Kalaberite, la menor de mis hermanas, —se levantó y sonriente lo reverenció—te traeré su cabeza señor. Voy a mandar un mensaje a toda la humanidad para que se sacrifiquen por nuestro planeta
Y sin más desapareció.
Volviendo con Rini y su crisis, cada vez estaba peor. Ahora entre los brazos de Darien, no hacía más que llorar.
— Por favor Rini habla, dinos que pasa.
— Mina tiene razón nena. — Se acercó Serena nerviosa pero aparentando calma— Dinos, ¿es por este pendiente negro? ¿Es eso lo que te tiene tan asustada?
— Por culpa de esa piedra…
La miró con los ojos llorosos.
—mi mamá…mi mamá…
— ¡¿Tu mama que Rini?!
— Mina… cálmate.
La miró Serena mientras iba con Rini.
— Mejor dinos Rini, ¿qué le pasó a tu mama? ¿Tiene algo que ver con los Black Moon?
— ¡Por favor di algo!
— ¡No sé nada!—gritó llorando— ¡No he hecho nada malo! Tengo miedo.
Abrazó a Darien con fuerza.
— No pasa nada, ya, ya. —La consolaba Darien acariciándole el cabello— Dejémosla tranquila por favor.
— Pero amor…
— Serena…—la miró y le dio a entender todo—no más por ahora amor.
— Muy bien, entiendo. Rini, Rini nena mírame y sólo respóndeme esto.
— ¿Qué?
— ¿Me prometes que no eres nuestra enemiga?
— ¡Claro que no lo soy! ¡No soy mala!
— Está bien, te creo pero sólo una cosa te voy a decir Rini, —se le inundaron los ojos de lágrimas—si no empiezas a confiar más en mí y me dices qué es lo que pasa, ya no podremos ser amigas.
— ¡Serena!—exclamo Rini con dolor cuando ella salió corriendo— ¡No me digas eso! ¡Vuelve!
— Tranquila nena.
La miró Darien preocupado pero sonriente mientras Serena se iba corriendo.
— No lo dice de verdad. Sabes que ella te quiere mucho pero todo lo que está pasando no es fácil para nadie; mucho menos para ella. Dime, ¿estás mejor?
— No, no pero iré con Ikuko. —Se limpió el rostro— Lo mejor es que vayan con ella. No es bueno que la dejen sola si ese pendiente, está aquí.
.
—.—
.
Los días eran difíciles para Serena. Atrás quedaron las risas, la alegría y la diversión. Un nuevo enemigo había llegado para joderle la vida y todo eso la iba a volver loca. Y a sus preocupaciones matutinas, se unió algo más.
Mientras iba para el instituto de la mano con Darien, un rubio muy angustiado los abordó.
— Hola Serena.
— Hola Andrew. —Lo saludó de beso en la mejilla— ¿Cómo estás?
— Mal. ¿Cómo mas voy a estar? Dime por favor, te lo ruego, ¿qué le pasó a Lita?
— ¿Qué?—lo miró con confusión Darien— ¿De qué estás hablando Andrew?
— Mira Darien, ahorrémonos tiempo—lo vio con seriedad y grandes ojeras—yo sé que Serena y las demás son sailor scouts y que poseen extrañas habilidades. No tengo tiempo para esto y necesito saber que le pasó a Lita. ¡¿Qué le paso Serena?! ¿No me digas que se la llevaron como a Rei y a Amy?
— Así fue Andrew.
Respondió con el rostro caído y empezando a llorar.
— No pude, no pude hacer nada para evitar que….
— Princesa…—la abrazó Darien— ¿contento? Mira lo que lograste Andrew.
— No Darien, yo estoy cualquier cosa menos feliz. Afortunado tú. Tú tienes a tu novia a tu lado y tienes la dicha de saber dónde está y abrazarla. Yo estoy buscando a Lita y, ¡no encuentro razón de ella! Esto me está volviendo loco y…
— Lo entiendo. —Lo vio con pena al sentir su quebrantada voz— Lo sé y créeme, estamos haciendo todo lo posible por encontrarla a ella y a las demás. No te desesperes y en cuanto sepamos algo te avisaremos.
— ¿Se van a reunir en el cuartel?
— No sé Andrew, —levanto el rostro Serena del pecho de Darien y se limpió las lágrimas—tal vez. Te llamo cualquier cosa.
— Muy bien. Yo voy a seguir investigando. Tengo un amigo en…
— ¿Cómo? ¿No vas para la universidad?
— No, voy para el laboratorio con mi amigo a averiguar que más saben de ese maldito ovni, los círculos y toda esa mierda. —Dijo con rabia mientras se alejaba— Adiós Serena y perdona. Sé que también te duele lo que está pasando y no era mi intención ser grosero contigo.
— Adiós Andrew, nos vemos.
Mientras Serena lloraba amargamente sobre el fuerte y oloroso pecho de su amor, Darien veía como se alejaba su mejor amigo con la cara más triste y agotada que jamás le hubiera visto en la vida. Preocupado por saber que tanto sabía Andrew de ellos y sus identidades, más preocupado lo tenía el llanto de Serena y la situación con Rini.
— No llores más mi princesa que con eso no solucionamos nada. Sólo me partes el corazón y no quiero verte así.
— Pero, —lo miro llorando—es mi culpa. Fue mi culpa que se llevaran a Lita, Amy y a Rei. ¡Yo tuve la culpa Darien! ¡No hice nada para por ayudarlas! ¡Soy una inútil!
— ¡No más!
La tomó por los hombros y la miró molesto.
— No te voy permitir que te trates de esa manera tan fea. ¿Entendiste? No eres ninguna inútil y no tuviste la culpa de nada. Eres la mujer que amo y Andrew tiene razón en algo
La abrazó con fuerza.
— Soy afortunado al tenerte a mi lado.
— Darien…
— Debemos estar fuertes para enfrentar lo que debamos enfrentar y rescatar a las chicas. ¿De acuerdo? Mi princesa es la más fuerte y dulce de todas. Yo tengo fe en ti y sé que podrás rescatarlas. Lo sé mi amor.
— Tienes razón. —Trató de sonreírle— Ahora más que nunca debemos ser fuertes y estar unidos. Yo también creo en ti Darien. Yo también te amo.
Calmándola como mejor sabia, la abrazó por la cintura y le dio un beso. Uno de esos besos que quitan el aliento y emociona al cuerpo.
Sonriente al sentir la sal sobre sus labios gracias a sus lágrimas, le encantaba la suavidad de su hinchado rostro lloroso. Darien la amaba con toda su alma, le dolía mucho verla llorar y no poder hacer más para ayudarla.
Luego de dejarla en el instituto tomó rumbo a la universidad. No tenía muchas ganas de entrar a clases pero pensaba que estando ahí, era más fácil acceder a la información; además si alguien preguntaba por Andrew y su ausencia debía decir algo.
Ok, las que leyeron el manga saben que sigue la escena en donde Serena está estudiando y se encuentra con Molly que la invita a comer el almuerzo y a ver una película. Película que a Kelvin le costó mucho trabajo conseguir. Lo bueno de todo eso era que Kelvin, cada vez ganaba más puntos con ella. Molly preocupada al ver la cara de tristeza de su amiga, la abrazó y estuvo con ella para tratar de animarla.
Entonces resumiendo porque este capi ya está muy largo, luego hizo su aparición Kalaberite. Ella se había infiltrado como conferencista de telepatía aprovechando que había puesto de moda el tema en la ciudad.
Dando la entrevista por televisión, cruzaba las piernas y reía muy alegre.
— La tierra y la humanidad están mal y necesitan nuestra ayuda. Ni siquiera los medicamentos resuelven las cosas. La invulnerabilidad y el poder absoluto, no existen. Uno solo puede contar, —miró fijamente la cámara—con su propia fuerza.
— Señorita Kalaberite, ¿es posible que la tierra pueda ser invadida?
— Sí. Black Moon con quien estoy, me lo ha confirmado.
— ¿Qué?
— Si, según lo que me han dicho los habitantes de la luna traerán la desgracia. Veo también, —se llevó las manos a la sien—el trágico futuro de la tierra humillada por la gente de la luna.
Mientras Kalaberite hablaba pura mierda y convencía a todos por televisión, Artemis, Mina y los demás en sus casas decían mientras la escuchaban…
— Está intentando un lavado cerebral pero, ¿está diciendo la verdad? ¿Por qué?
— No sé Artemis pero, ¡¿cuál verdad?! —Dijo Mina furiosa— ¡Si son ellos los que vienen del espacio e intentan invadir la tierra, no nosotros! ¡Maldita perra!
— ¡Mina!
— ¿Qué? Serena ya lo dijo una vez, nosotras no somos tan rosas y este es un fic para adultas pero sea como sea, debemos impedir que siga hablando tanta mierda. A este paso, ¡los va a terminar convenciendo a todos!
La muy maldita de Kalaberite de alguna forma lo estaba consiguiendo. Unos como Kotono y Asanuma que creían en ese tipo de cosas y extrañaban a Rei, le pedían a los Black Moon por medio de oración que los liberara de los seres de la luna y se las devolviera.
Pero mientras ellos oraban a algo completamente falso, Andrew revisaba unos documentos y se acordaba de ella. Recordaba con dolor la última vez que la había visto.
Mini flashback…
— Adiós amor, —dijo en la puerta cuando él la abrió—no lo olvides, te amo más que a nada en el mundo.
— Y yo a ti preciosa. —Le dio otro beso— Nos vemos más tarde, ¿te traigo algo?
(¿Lo ven?) Fin de mini flashback…
— Lita….Lita mi amor, pero no, —volvió a sus libros—a mí esa infeliz no me engaña. Oigan no, un momento. ¿Acaso dijo Black Moon? Claro, ¡los Black Moon! Eso es. ¡Esa maldita! ¡Ellos son los culpables!
— ¡Shu!
— Lo siento. —Sonrió y se levantó con los libros, luego mientras salía— Eso es, esa maldita tiene algo que ver con eso. Lo que tengo que hacer es ir y buscar a esa desgraciada.
Apretó un puño y lo frotó con la palma de su mano.
— Así me toque sacárselo a golpes me va a decir a donde se llevó a mi Lita y a las demás. Ya verá.
Mientras Andrew salía con una esperanza de encontrar y recuperar a Lita, Darien revisaba las piedras que alguna vez habían sido sus leales sirvientes y guardianes.
Ok, como por más que quise no lo logré, me tocó hacer continuación. Bye mis amores, les tengo una sorpresa en el siguiente capi.
Y hasta que por fin se acabo el capitulo, ¿no? Es que sí, Naoko como que se inspiró de más dibujando :P jajaja.
Espero les haya gustado y nada, saben que en el momento y punto que lleguen sus comentarios, pues estaré feliz de leerlos y responderlos.
Cuídense mucho y nos leemos luego. Besos y muchos abrazos. Gracias por leer y mucho mas a las que comentan. Se los agradezco mucho.
