Jueves, 24 septiembre de 2015.

Hola, hola mis niñas y muchas gracias por estar aquí. Creo, creo, que este capitulo tiene lemon y no es nada suave ;) jajaja, así que si son sensibles y no les gustan esas cochinadas ;) como a mí, jajaja, es mejor que no lean y esperen entonces hasta el próximo capitulo.

Besos y abrazos. Gracias por leer y comentar.


Capítulo 19: sailor Plut

Les confieso nenas que hacer esta adaptación me ha resultado divertido pero al mismo tiempo, extenuante. No ha sido un trabajo para nada fácil y espero les esté sacando una que otra risa y se estén divirtiendo. Ok pero volviendo con el capítulo, les diré.

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Darien y Serena aun con sus respectivas transformaciones, no salían de su asombro. Con Rini en brazos y escuchándola llorar, fue Serena quien se atrevió a preguntar.

—Rini, Rini nena mírame y dime algo, ¿vienes del futuro? ¿Cómo es eso? ¿Nos puedes explicar por favor?

— Sí. —La miró—He viajado en el tiempo. La verdad es que vivo en Tokio de cristal del año treinta.

—Rini….

La miró con desaprobación y sin creerle.

— Eso que estás diciendo es muy serio. Con ese tipo de cosas no se debe bromear nena.

—Sabía que no me creerías pero es la verdad Serena, te juro que es la verdad.

— Está bien Rini, te creemos. —La miró Darien con tranquilidad tomado de la mano de Serena— Pero ahora dinos, ¿qué fue lo que te trajo aquí?

— Hubo un bombardeo en Tokio de cristal y todo el mundo; yo quería salvar a mi mamá pero no sabía cómo… hasta ahora no sé muy bien qué pasó.

— Ya veo.

Dijo Darien pensativo y recordando las imágenes que ella le transmitió la otra vez.

Luna y Artemis que llegaron con ellos y la escucharon hablar, empezaron a cuestionarse muchas cosas. Yendo con ella, la primera en hablar fue Luna.

— Entonces, ¿conoces a los Black Moon de antes?

— ¿Recuerdas quien atacó a Tokio de cristal?— Se unió al interrogatorio Artemis— ¿Fueron los Black Moon?

— Tal vez si nos cuentas Rini, no tiene que ser todo pero si nos dices, te podemos ayudar.

— ¡Todas ellas están en el siglo treinta!

Respondió mientras lloraba de nuevo.

— Tranquila, —dijo Artemis que se acercó con Luna—tal vez podamos ayudar a tu madre, tranquilízate por favor.

— Rini, no somos el enemigo. Nosotros queremos ayudarte.

Dijo Luna tratando de lucir tranquila.

— Aquí ya no hay nada más de que hablar. —Tomó Mina en brazos a Artemis y camino con determinación hacia ella—Rini, llévanos al siglo treinta.

—"Por fin descubriremos toda la verdad"

Pensó Serena con ilusión.

— ¿Volver ahí? No sé. Además aunque volviera, sería demasiado tarde. Ya se acabó. No hay que pueda hacer.

Ver a Rini tan mal, hizo sentir por alguna extraña razón mal a Darien. Por eso, soltándole la mano a Serena y yendo con ella, la levantó y le dio un fuerte abrazo. Luego le habló tranquilamente.

—Rini, nosotros sólo queremos ayudarte y salvar a tus amigos. ¿Al menos podrías pensarlo? Tomate tu tiempo.

— Creo que lo mejor es volver a casa.

Se acercó Serena y le dio una cálida sonrisa.

—Hoy ha sido un día muy largo y debemos descansar.

— Si no es problema Serena, —fue con Darien tomada de la mano y la abrazó por las piernas—me gustaría dormir en casa de Darien esta noche. ¿Podemos?

—Pero eso no lo decido yo Rini. —Bajó a su altura y le sonrió— Debemos preguntarle es a él. ¿Podemos quedarnos contigo amor?

— Si claro que sí. No hay problema. Creo que de hecho, es mejor. No sabemos que más vaya a pasar con los Black Moon y es mejor estar todos juntos. ¿Tú también vienes Mina? ¿Qué tal ustedes Luna, Artemis?

A la final todos se cambiaron la transformación y fueron con Serena y Darien al apartamento para hablar y planear una estrategia.

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Después de algunas horas una cansada Rini bostezó. Lo que les indicó que ya era tarde y necesitaban descansar.

Luego de pasarle una de sus camisas y de acomodarle la cama para que pasara la noche, Darien se le acercó y le habló.

— Eres una niña demasiado consentida Rini.

— No es cierto.

Río arropada en la cama.

— Bueno pero aún hay algo que me preocupa. —Se le sentó a un lado de la cama— ¿De verdad viniste solita desde el siglo treinta?

— No vine sola. —Sonrió y abrazo a su pelota—Vine con luna P.

—"Ha viajado sola para salvar a su madre, es admirable"—Pensó y luego le dijo—Rini, siempre he pensado que si uno realmente quiere algo, debe llegar hasta el final.

— ¿Tú crees? Pero yo hui Darien. Me fui y…

— No, tú no huiste. —La tapó mejor con la cobija y le sonrió— Viniste con nosotros y con luna P para pedirnos ayuda. Eso demuestra que eres una niña muy valiente.

— Gracias Darien.

— Hasta mañana. —Le sonrió de nuevo y apagó la luz—Que descanses.

Darien salió de su habitación y cerró la puerta. Preocupado por ella y por todo el misterio que la envolvía, no estaba preparado para lo que venía.

Viendo a Serena que iba con él, le preguntó por los demás.

— ¿Y Mina y los demás?

— Se fueron. Dijeron que ya era tarde y que nos veríamos mañana.

— Serena, —fue con ella cuando esta le dio la espalda y fue a la cocina— ¿qué te pasa? ¿Por qué esa cara?

— No es nada.

—"Ay no… es el colmo conmigo. Tengo que cuidar de dos bebes esta noche"—sonrió—Oye amor, ¿no te parece muy raro eso del futuro?

— Sí, la verdad nunca me he detenido a pensar mucho en eso. —Respondió mientras preparaba un té— ¿Lo quieres con miel?

— Como tú quieras princesa.

— Oye, —se fijó en su calendario al tomar las bolsitas de té— pronto será tu cumpleaños mi amor. Tres de agosto. —Le sonrió con el calendario en la mano—Dime, ¿qué quieres de regalo?

— No lo sé mi amor.

— Oh vamos, solo piensa en algo que quieras mucho. Algo que te llene de emoción al pensarlo.

— Eso no es importante ahora Serena.

Darien de repente se puso muy serio, estaba preocupado por todo lo que estaba pasando pero más especialmente, por ella.

— ¿Y ahora qué te pasa? ¿Por qué te pusiste tan serio? Yo solo quería tener un detalle contigo. —Luego pensó— Te conocí en primavera y fue en primavera en donde pasamos la primera noche en tu cama. Ahora Rini está durmiendo ahí y me siento celosa por ello. Dime por favor, ¿qué es lo que te angustia?

— Nada, no me pasa nada Serena.

— ¿Lo ves? Algo tienes. —Lo miró con preocupación— Creo que solo tienes cabeza para Rini.

— ¿Qué?

La miró ofendido.

— ¿Qué es lo que estas insinuando Serena?

— ¿Sabes? Rini está enamorada de ti. Eso es obvio.

— ¡¿Qué?! ¿Pero qué tontería acabas de decir Serena? ¡Rini es una niña! ¡Eso es absurdo!

— La edad es lo de menos. Una mujer es una mujer hasta cuando es joven

— ¿Es en serio todo lo que estás diciendo?—Se pasó una mano exasperado por el cabello— Porque no puede ser en serio. Una mujer tan inteligente y buena como tú, no puede tener esos pensamientos tan malignos.

— Perdóname Darien y la verdad es que sí, es una tontería lo que estoy diciendo —Lo miró avergonzada— Ella es una niña y está asustada. Tal vez solo estoy celosa porque está en nues…digo, está en tu cama durmiendo.

— Serena, mi amor…

Le sonrió más tranquilo.

— Sé que no tenemos tiempo para preocuparnos por tonterías y debería estar pensando es en otras cosas. —Pensó en ellas— Como por ejemplo en como rescatar a Rei, Amy, Lita y también…

— Serena…

La abrazó por la espalda con fuerza y hundió su cara en el cuello.

— Darien….

— Por un momento llegué a pensar que iba a perderte Serena.

Empezó a subir las manos por su pecho y luego la giró para que quedara frente a él. Cuando la tuvo frente a frente, le tomó el rostro en ambas y no apartó la mirada de la suya.

— No sabes la angustia que sentí al no saber cómo protegerte. No me dejes Serena y ni se te ocurra desaparecer así como ellas.

— Yo haré hasta lo imposible por protegerte mi amor, te amo Darien. —Lo besó—Te amo….

— Yo también.

Ellos, como toda pareja de enamorados que esta "sola" (en este caso no estaban del todo solos porque Rini estaba en la habitación durmiendo pero igual, sea como sea) empezaron a besarse con amor y ternura. Siendo casi uno solo en ese amoroso beso, ambos empezaban a excitarse. Había pasado un buen tiempo desde la última vez que habían estado juntos y se extrañaban mucho.

Cargándola y enrollando sus largas piernas alrededor de su cintura, la llevó hasta el sofá y la sentó sobre él. Mientras la tocaba y besaba sin descanso, luchaba por bajar el cierre de su negro y tallado vestido.

— ¿Cómo….se quita esta cosa?

— Oye, oye mi amor

Dijo sonriente sin dejar de besarlo por todo el rostro y de halarle el cabello con fuerza.

— No, no podemos y….Rini esta… está ahí y…. ¡oye! Intento decirte algo amor.

— Ah sí. —sonrió con satisfacción cuando por fin bajó el cierre, le quitó la blusa y el sostén— Por fin. No te preocupes amor. Ella cayo profunda y no se va a levantar.

— ¿Seguro?

Lo haló por el cabello y lo obligó a mirarla mientras él no dejaba de jugar con sus sensibles y rozados pezones.

— Segurísimo y ah…ah sí, sí. Sabes lo que me gusta que me hales el cabello así Serena. Hazlo de nuevo.

— ¿Así?

Lo haló con un poco más de fuerza.

— Sí, así. —Le halo él los pezones.

— ¡Ah! Ah sí, si…. oye, no me hagas eso. ¿Qué tal y…?

— No pasa nada mi amor. —Apretó su fuerte erección contra la de ella— No se levantara. Mejor dime, ¿así o cómo quieres?

— Hmmm, esto es rico pero me gusta primero tenerte sobre mí.

— Como gustes.

Darien sonrió y acto seguido, se levantó para hacer lo que le había pedido. Él amaba a esa mujer y mucho más cuando la tenía desnuda. Perdía la razón y accedía a lo que le pidiera cuando la tenía entre sus brazos y de esa forma. Acostándola sobre el cómodo y amplio sofá, luego bajó con delicadeza el ya empapado y húmedo interior rosa que Serena tenia puesto.

Con una cara de alegría igual que si hubiera descubierto el tesoro de Morgan, se llevó el interior al rostro y lo olió mientras se ponía en medio de ella.

— Ummmmm pero que bien huele. ¿Será que sabes tan bien como hueles, princesa?

—oh Darien, oh Darien mi amor…. —le halaba y alborotaba el negro cabello con fuerza—oh Darien si, si amor. Cógeme como quieras mi vida….

— Y así será.

La miró y luego, bajó por completo.

En medio de sus tersas y delicadas piernas, se encontraba disfrutando de su humedad, de su pasión, de todo su amor. Dando primero pequeños besos que después intensificó al meter la caliente lengua con delicadeza, le preocupaban los altos gemidos de Serena.

— Ah…ah amor….ah, oh si, oh si Darien, ah…

—"Ah Serena, como me gusta escucharte gemir de gusto. —Pensó mientras no dejaba de atenderla—Me gustaría incluso que lo hicieras más fuerte pero, nuestra invitada…. De verdad que ahora si fuiste inoportuna Rini pero ni eso, evitara que se lo haga. Oh sí, mi caliente y apasionada sailor moon. Toda esta noche serás mía. Solo mía mi amor…."

— Oh si, si amor pero no, no más. —Lo haló por el cabello y lo miró con pasión—Ven, ven amor. Ven y me lo metes.

— Con todo gusto.

Le sonrió con perversión.

Darien estaba semi desnudo. No se supo en qué momento quedó en cómodos y sexys bóxers blancos pero, así estaba. Con la fuerte erección que se escapaba por encima de aquel suave interior, finalmente se acercó y se lo pidió.

— No, aun no. Bájamelos y hazlo. Quiero sentir tus delicados labios.

— Mi amor…

Lo miró en medio de la oscuridad de la sala y sonriendo, se los bajó.

— Ummm mi amor pero, que ansioso estas. —Lamió con lentitud— ¿Rico? ¿Así?

— Así…..ummmm, si… —llevó una de sus grandes manos tras su rubia cabellera y empujo con fuerza—así también me gusta mi amor. Oh si Serena, así….

Después de haber recibido la atención de su amado y complaciente príncipe bajo ella por cinco gloriosos minutos, era su turno. Mientras succionaba hábilmente con la ansiosa y caliente boca, con la mano derecha movía el tronco de su excitado y erecto miembro. Orgullosa por escucharlo bramar su nombre con pasión, más le gustó lo que sucedió.

Sintiendo porque no veía (tenía los ojos cerrados) se alegró cuando el incremento él ritmo.

—"¿Lo quiere hacer así? Bueno…si eso lo que quiere, eso le daré"

— Te equivocas. —Lo sacó de golpe y la miró— Tú eres riquísima pero esto…

— ¡Ah!

—…lo es aún más. —La tocó, río y se acostó sobre ella— Shu mi amor, nos podría escuchar.

— Todo esto es tu… ¡ah! ¡Oh Darien sí! ¡Si mi amor! Ah….

— Sí, lo es. —Sonrió y apoyó el peso de su cuerpo sobre sus manos en el sofá— Es mi culpa y no sabes cómo lo estoy disfrutando. Ahora si haces más ruido…

La embistió más fuerte.

— Ah…ah… no, no más, no más. Por favor…

—…te lo haré más fuerte. —La besó y entrelazó su lengua con la suya— Shu mi amor, sino me obligaras a taparte la boca y no quiero. Me gusta escucharte gemir.

— Darien…oh Darien... te amo, te amo amor. Te amo Darien, oh si amor, ah….

— Yo también princesa, yo también mi amor.

En un apasionado vaivén de caricias, besos y embestidas se encontraban ese par. En la tenue oscuridad de la amplia sala porque la luz de las farolas de calle se filtraba por un ventanal, él la veía sonreír y gozar sin parar.

Quince minutos llevaban en esa posición y siendo descontroladas caricias, besos y más, ella estaba a punto de perder el control.

—ah Darien….oh si amor, te amo. Eres el mejor hombre del mundo y te amaré hasta que me muera. Oh si amor, ummmm que rico, ah….

—"Oye, que curioso. ¿Dónde he escuchado eso antes? En fin…al menos si cumplió lo que me prometió. Me estoy divirtiendo de lo lindo esta noche y, ummm si…—La miró y vio cómo se balanceaban de arriba abajo sus senos mientras la penetraba— rico…. Deliciosa mi amor"

— Oh Darien….Darien mi amor, ummmm… — le besó un hombro y luego lo mordió con pasión.

— ¿Te gusta mi princesa?

— Me encanta.

Y sin más, lo besó de nuevo.

Esa noche y pese al peligro que representaba tener a Rini en la habitación y que de pronto le diera por joder en la cocina tarde de la noche (créanme, pasa) Darien siguió haciéndola suya para darle lo que ella le pidió, el más exquisito y glorioso placer.

Penetrándola, besándola, gozando de sus gemidos y de sus movimientos bajo él, ella estalló después de veinte minutos de estar sobre ella. Cerrando los ojos y moviéndose a su mismo ritmo mientras llegaba, le enorgullecía lo que escuchaba.

Teniéndola al oído y erizándole su caliente y agitado aliento, le gustaba que le dijera que le encantaba.

— ¡Te amo!—Lo besó y río con él— Ummm si Darien, fue delicioso… ¡increíble!

Después de mucho placer, besos y caricias, ambos se pusieron algo de ropa y durmieron abrazados. Con el rubio cabello cayéndole como cascada sobre su desnudo pecho, durmió muy contento. Durmió muy bien pero solo por dos horas. Luego el frio de la madrugada lo obligó a ir por una cobija para arroparla. Después de ir por la manta, abrigándola, y metiéndose con ella, se abrazó a su espalda para dormir y cuidarla.

Siendo algo pasadas las dos de la mañana, Darien respiraba del penetrante olor del rubio cabello de su amada con mucho gusto. Pero mientras él sonreía y dormía muy contento abrazado a ella por la diminuta cintura, Mina hablaba con Artemis y Luna en su casa usando un gran pijama.

— Por aquí Luna, Artemis.

— Gracias Mina.

Fueron con ella a una improvisada cama.

— Ustedes nunca tienen tiempo para dormir durante el día como otros gatos. Aprovechen esta noche y traten de descansar.

— Ay no, es el colmo. —Se quejó Artemis acostado junto a Luna mientras Mina se acostaba— Solo tengo derecho a un buen trato cuando hay visitas. ¡No es justo!

— Buenas noches Artemis.

Dijo Mina sonriendo y mirándolo sobre la cobija.

— No te quejes más Artemis y duerme. —Dijo Luna acurrucada a su lado— Esta camada está muy bien hecha. ¡Que cómoda!

—"Me pregunto cómo habrá hecho Rini para viajar en el tiempo"— Se preguntaba Artemis mientras recibía a Luna en su lomo— Si Luna, tienes razón. Buenas noches. Que descanses.

Mientras dormían Luna empezó a soñar. Se vio a sí misma en el palacio y con su antigua reina. Viendo en su sueño o más específicamente hablando en sus recuerdos, recordó las palabras de la elegante y bella reina. Recordó que le dijo cuándo Artemis encontró aquella grande y misteriosa puerta, que no debía entrar ahí. Supo también que quien custodiaba aquella puerta, era llamado el guardián solitario. Lo último que escuchó antes de despertar, fue que debía olvidar.

"Olvida Luna, olvida…"

— ¿Qué? ¿Un sueño? No, no me lo pareció.

— ¿Qué pasa Luna?— Se giró Artemis para verla— ¿No puedes dormir?

— El cristal de plata del futuro. ¿Entonces Rini usa realmente…?

— Luna, —abrió la pata con cariño para recibirla—no es momento de hablar de esto. ¿Sí? Estamos cansados y lo mejor es descansar. Ven, ven y duermes aquí conmigo. Lo que debes tener es mucho frio. Mina no cerró esa ventana. Es el colmo con esa muchacha.

— Está bien.

Sonrió y se abrazó a él.

— Lo mejor es dormir.


Y lo mismo que me pasa siempre, tocó hacer continuación porque como le meto relleno (risa) es decir, lo que me gusta leer a mí, ya no alcanza. ¡Nos leemos en el próximo capítulo!