Hola a todos, aquí les traigo el tercer capítulo de las aventuras de Steven, la inspiración me llego de golpe y probablemente actualice de nuevo en pocos días, sin más que decir, disfruten de la historia.

El videojuego de Minecraft no me pertenece, solo esta trama.

Capitulo 3.- La naturaleza mob.

Steven y Tina siguieron al aldeano hasta su parcialmente devastado pueblo, no era una vista bastante agradable del lugar, una vez ahí, todos los habitantes recibieron al humano como a un rey, por supuesto que se asustaron al ver a la chica creeper pero se calmaron una vez que el castaño les explicó su amistad con ella, un rato después podemos ver a Steven en una especie de taller junto a una mesa de creación y un cofre repleto de lingotes de hierro.
—Interesante—dijo Steven mientras observaba en su manos la espada que aquel aldeano había obtenido de un zombie, recordaba que el aldeano había matado algunos mobs con ella pero el arma no se encontraba para nada desgastada, era casi como si recién la hubiese fabricado, Steven había hecho bastantes palos para hacer las armas, los aldeanos no son guerreros, ellos solo podían crear herramientas para la agricultura y otras cosas, sabía que probablemente solo los que estaban en su mejor forma portarían las armas mientras que los demás se refugiaban, tendría que dejar suficiente material para hacer un par de golems de hierro que los respaldaran.
Mientras Steven trabajaba, Tina se encontraba sentada en los escalones del pozo de agua en medio del pueblo, estaba realmente nerviosa ya que muchos aldeanos la miraban con desconfianza sin siquiera disimular, no podía culparlos pues ella era técnicamente una mob, simplemente esperaba que Steven terminara rápido lo que había ido a hacer y poder continuar con su viaje, fue entonces que la chica sintió que levemente le jalaban la ropa, volteó para encontrarse con un pequeño niño aldeano de por lo menos 6 años de edad.
—¿Sí?—dijo Tina de la forma más amable que pudo.
—¿Eres un hombre boom boom?—preguntó el niño de forma inocente.
—¿Un qué?—Tina se confundió un poco al escuchar eso, el pequeño señaló su capucha de creeper, la chica rápidamente entendió que así era como ese niño se refería a los de su especie—Bueno, como podrás ver, soy una chica—
—¿También explotas?—
—Así es, pero procuro no hacerlo ¿Cómo te llamas?—
—Vincent—
—Hola Vincent, mi nombre es Tina, mucho gusto—
Steven finalmente había terminado las armas junto con algunos cubos de hierro, sin embargo, había un pequeño problema, no habían cabezas de calabaza, salió del taller y buscó a algunos aldeanos que pudieran ayudarlo, estos le explicaron que en el último ataque de los mobs sus cosechas se habían arruinado y no tendrían calabazas en varios días, aun quedaba tiempo para el anochecer por lo que Steven decidió ir a buscar a Tina para conversar con ella.
—¿Donde estará?—se preguntó el chico buscando a su amiga por el pueblo, finalmente la encontró jugando con un grupo de niños, parecía que les estaba enseñando a "explotar" o al menos eso parecía, el chico no pudo evitar reír al verla tan alegre—Supongo que mejor iré a hacer otra cosa—
El castaño decidió ayudar al pueblo como acostumbraba, trabajando la tierra, reconstruyendo las casas y cosas así, esos aldeanos siempre fueron la única fuente de comercio de su familia ya que era el único pueblo cerca de su antiguo hogar, sin embargo, nunca logró concretar una verdadera amistad con alguno de ellos, siempre lo veían hacia arriba, como un ser superior, parecía que le tenían miedo al mismo tiempo que le tenían aprecio, unas horas después podemos ver a Tina deambulando por el pueblo, finalmente había terminado de jugar con los niños aldeanos y quería hablar con Steven, no es como si tuviesen algo importante de que hablar, simplemente le gustaba pasar tiempo con él, después de un rato de búsqueda finalmente lo encontró trabajando en una pequeña parcela, el humano se encontraba usando una azada de hierro para trabajar la tierra y poder plantar semillas, no tenia puesto su chaleco de hierro por lo que simplemente estaba con su ropa normal.
—Steven—hablo Tina acercándose al castaño quien inmediatamente volteó a verla.
—Hola Tina—respondió Steven al mismo tiempo que limpiaba el sudor de su cara con el cuello de su camisa, sin embargo, el chico ignoraba el hecho de que al hacer eso dejaba al descubierto su vientre, permitiéndole a Tina ver sus abominables bien marcados, ella no pudo evitar sonrojarse ante eso.
—¿Q-qué pasó con las armas que ibas a fabricar?—preguntó la chica creeper tratando de ocultar el rubor de su rostro con un cambio de tema.
—Ya las repartí entre los aldeanos que piensan combatir esta noche, solo queda esperar—respondió el castaño, un incomodo silencio se hizo presente entre los dos—¿Necesitabas algo?—
—No, simplemente quería pasar el rato contigo, pero si estas ocupado...—
—Ya termine, vayamos a otro lugar—
Una hora después podemos ver a Steven y Tina sentados en el tejado de una de las casas del pueblo, se encontraban conversando alegremente sobre cualquier cosa que se les ocurriera.
—Y fue así como accidentalmente le di a Stella en el trasero con una flecha, hubieras visto, en verdad quería matarme—dijo Steven riéndose de sus recuerdos.
—Eso es muy gracioso, es como aquella vez en la que accidentalmente exploté a mi hermano, aunque él no se enojo mucho conmigo, era muy joven después de todo—dijo Tina recordando cuando vivía con su familia.
—¿Tienes un hermano?—
—Así es, él se fue a vivir sólo varios años antes que yo—
—¿Conoces a algún otro híbrido además de tus padres y tu hermano?—
—En realidad no, eres el primer y único amigo que tengo—dijo Tina desviando la mirada mientras un ligero rubor se hacía presente en sus mejillas.
—¿Sabes? Este viaje nuestro será una muy buena historia para contar a nuestros hijos—dijo Steven mientras observaba como el sol comenzaba a ocultarse imaginando todos los descubrimientos que harían, sin embargo, no pudo notar el efecto que sus palabras causaron en su amiga.
—¿E-eh?—la cara de Tina se encontraba más roja que la redstone debido a la vergüenza que sentía—¿D-dijiste nuestros?—
—Sí, ¿Cuántos quieres tener?—por supuesto que Steven no se refería precisamente a tener hijos con ella, él siempre había imaginado su futuro como un hombre de familia al cual sus hijos respetarían y admirarían tanto como él a su padre, pese a que no tiene idea de cómo se reproducen los humanos, sabía que eventualmente lo descubriría, su único problema era encontrar a otra humana con quien procrear, fue entonces que el castaño notó que su amiga estaba tardando demasiado en responder, volteó a verla para llevarse un gran susto pues el cuerpo de Tina se encontraba parpadeando con esa intermitente luz blanca que daba la señal de su autodestrucción.
—"Cálmate, cálmate, no puedo explotar con Steven tan cerca, además destruiría la casa en la que estamos sentados"—pensó Tina inflando sus mejillas con los ojos humedecidos, lentamente sus parpadeos comenzaron a bajar de ritmo hasta que finalmente se detuvieron, la creeper suspiro en señal de alivio al mismo tiempo que cerraba los ojos.
—Tina...–murmuro Steven con la voz temblorosa.
La chica creeper volteó a verlo solo para presenciar la expresión de angustia y miedo que tenía en su rostro.
—Que alivio—dijo el castaño intentando sonreír—Creí que te perdería—
Tina sintió un ligero dolor en el pecho al escuchar esas palabras del humano, ese sentimiento de saber que hay alguien que se preocupa por ti la reconfortaba mucho.
—S-Steven, no tienes de que preocuparte, no pienso dejarte—dijo la pelinaranja dando la mejor sonrisa que pudiera dar.
—Pero ¿Qué tal si la próxima vez no logras evitar que tu cuerpo exploté? No soportaría verte morir así—
—No moriré por eso—
—¿Qué?—
—Mi cuerpo es un poco diferente al de los creeper normales, no tengo ninguna TNT dentro de mí, papá me había dicho que la piel de los creepers híbridos secreta una especie de sustancia, él la llamo nitroglicerina—
—¿Nitroglicerina?—
—Así es, genera una luz intermitente alrededor de nosotros durante algunos segundos antes de explotar, yo no recibo daño alguno pero todas mis fuerzas terminan por desvanecerse—
—Dices que tu cuerpo la secreta, ¿Es como el sudor?—
—¿Sudor? ¿Qué es eso?—
—Mejor te lo explico luego—dijo Steven dirigiendo su mirada hacia las afueras del pueblo en donde varios mobs comenzaban a aparecer, acercándose lentamente hacia los armados aldeanos que tenían la intención de proteger a su gente con sus propias vidas.
—¿No deberías ir a ayudarlos?—preguntó Tina un poco preocupada.
—Quiero ver qué tal se desempeñan por si solos—dijo el castaño seriamente.
Los mobs ya se habían acercado lo suficiente al pueblo, los aldeanos corrieron hacia ellos empuñando las armas que el humano había fabricado, los monstruos se llevaron una gran sorpresa al ver que oponían resistencia, sin embargo, lo que en verdad los sorprendió fue que poco a poco comenzaran a superarlos en el combate.
—Increíble—dijo Steven fascinado al ver a los aldeanos pelear, nunca habría pensado que serian tan buenos usando armas, fue entonces que un pensamiento pasó por su cabeza, volteó a ver a Tina quien presenciaba la batalla con una expresión estoica—¿Estás bien?—
—¿Eh? ¿A qué te refieres?—preguntó la chica creeper confundida.
—Digo... Ellos son mobs y tu... ¿No te importa ver a tu propia especie morir?—esa pregunta provoco que su amiga lo mirara con unos ojos llenos de intriga, como si simplemente no entendiera sus palabras, pero eso no era posible ¿Verdad?
—No veo a mis padres o a mi hermano entre ellos, así que no me importa—
Steven estaba perplejo ante la respuesta de Tina, era como si ni siquiera pensara en los demás mobs como iguales, los híbridos eran todo un misterio, por otro lado, los aldeanos no dejaban de gritar mientras exterminaban a todo monstruo que se acercara al pueblo, estaban muy metidos en ello, la noche pasó rápidamente, los mobs emprendieron la retirada una vez que los primeros rayos del sol comenzaron a iluminar la pradera.
—No puede ser, en verdad lo lograron ¿Puedes creerlo Tina?—dijo Steven emocionado volteando a ver a su amiga, sin embargo, ella se encontraba aparentemente dormida mientras se tambaleaba de un lado a otro pues seguía sentada, finalmente descansó su cabeza en el hombro del castaño—"Que adorable"—pensó el humano sonrojado.
—Ssss... BOOM—murmuraba Tina entre sueños.
—"Que miedo"—pensó el castaño nervioso.
Steven dirigió su atención nuevamente hacia los aldeanos quienes festejaban como locos lo que habían logrado, no habían palabras que pudieran expresar lo que sentían, la más cercana seria "felicidad", un rato después podemos ver a Steven en una especie de almacén acompañado de un par de habitantes del pueblo, los aldeanos habían recolectado las armas que los mobs habían dejado al ser derrotados, el humano las examinaba junto con las armas que los aldeanos habían usado en batalla, sorprendentemente el desgaste era mínimo, su única teoría era que las armas se desgastaban más lentamente debido a que los aldeanos no las usaban con tanta fuerza como los humanos, no obstante, siempre y cuando se enfrentaran a mobs normales estarían bien.
—Así que podremos reabastecernos de armas recolectando las de nuestros enemigos caídos—dijo uno de los aldeanos que se encontraba en el almacén.
—Básicamente—afirmó Steven.
—Es fascinante, ya no tendremos que encerrarnos en nuestras casas con temor a que los zombies destrocen nuestras puertas—dijo el otro aldeano contento.
—Ya no tendrá que preocuparse por nosotros, señor Steven—
—Por favor, dejen de llamarme así, ustedes son mayores que yo—
Steven salió del almacén a buscar provisiones para continuar su viaje, recordó que había una mina muy cerca de ahí por lo que pensó en ir a buscar materiales para hacer pociones, varios aldeanos se ofrecieron a ayudarlo a recolectar lo que necesitaba, y así pasó el día, Steven estuvo enseñándole a sus "aspirantes a aventureros" todo lo que debían saber sobre la supervivencia mientras lo ayudaban a buscar diversas cosas, en cuanto a Tina, ella se la pasaba jugando con los niños del pueblo, se divertían mucho con ella, poco a poco los aldeanos comenzaron a mostrarle amabilidad y dejaron de mirarla como una amenaza, los días pasaban rápido, los aldeanos turnaban a sus "guerreros" para defender el pueblo de los mobs durante la noche, en poco tiempo Steven ya tenía varias pociones hechas, agradecía mucho que su padre haya dejado una destiladora en ese pueblo.
—Bien, bien—decía Steven sentado al pie de una cama dentro de una de las habitaciones de una de las varias casas del pueblo, ya era de noche, frente a él se encontraba una especie de pantalla holográfica que mostraba todo su inventario, se encontraba haciendo un conteo de todas las cosas que tenia, lamentaba mucho no haber encontrado hierro, fue entonces que unos pequeños golpes resonaron en la puerta de la habitación—Adelante—
—Hola—dijo Tina entrando—Así que mañana nos vamos ¿Verdad?—
—Así es, espero que estés lista—
—¡Lo estoy! Será agradable volver a ver a mis padres—dijo ella emocionada.
—Por cierto, ¿Qué tan lejos dijiste que se encontraba tu viejo hogar?—
—Bastante lejos—
—¿Cómo fue que llegaste hasta aquí tu sola?—preguntó Steven intrigado ya que Tina no es precisamente... Alguien que pueda recorrer esa distancia a salvo.
—En realidad vine con mi hermano, quería quedarme en el mismo bioma en el que él vive pero me dijo que tenía que aprender a cuidar de mi misma—
—Claro...—Steven rió nerviosamente ante esa afirmación para luego dar un bostezo—Me encantaría tomar una ducha—
—¿Ducha? ¿Qué es eso?—preguntó Tina sentándose a su lado.
—Oh claro, supongo que los humanos son los únicos que lo hacen, ¿Cómo te lo explico?—Steven no encontraba la forma de explicarle a Tina lo que es una ducha, hasta donde sabia, los humanos eran los únicos seres vivos en Terra que sudaban, ni siquiera los aldeanos lo hacían, justo antes de comenzar a hablar, un gran grito los interrumpió, no era uno de los clásicos gritos de guerra de los aldeanos, este era de desesperación y dolor.
Steven y Tina salieron corriendo de la casa dirigiéndose hacia los límites del pueblo para encontrarse con esa horrible escena, un aldeano estaba siendo devorado por un gran y musculoso zombie pero eso no era lo peor, más mobs tanto mutantes como armados masacraban a los demás aldeanos, esqueletos de más de cuatro cubos de altura disparaban grandes ráfagas de flechas.
—¡Todos, retrocedan!—gritó Steven equipándose con su chaleco y espada de hierro, corriendo hacia la batalla—¡Tina, los golems!—
—¡Sí!—respondió Tina al mismo tiempo que corría hacia los almacenes del pueblo.
—Señor Steven, lo ayudaremos—dijeron varios de los aldeanos sobrevivientes reagrupándose junto al humano.
—Formen un perímetro alrededor del pueblo y encárguense de los pequeños, déjenme a los mutantes—
Y con eso dicho, los aldeanos comenzaron a pelear contra los zombies y skeletons que se encontraban armados con armaduras y espadas, mientras que Steven atraía la atención de los mobs más grandes.
—"De acuerdo"—pensó el castaño bastante nervioso—"Tres zombies mutantes y tres skeletons mutantes al mismo tiempo, normalmente no tendría problemas en enfrentarlos por separado pero juntos es imposible, aun así, no puedo abandonar a los aldeanos, bueno, si logro sobrevivir tendré algo que presumirle a Stella"—
Mientras una violenta batalla se desataba en la pradera, Tina corría los más rápido que podía hacia los golems, Steven le había explicado cómo funcionaban por lo que no tendría problemas en armarlos ahora que tenían calabazas, sin embargo, mientras corría pudo ver a un zombie golpeando la puerta de una de las casas, al parecer el mob había logrado evadir a los aldeanos en el frente, Tina podía escuchar un llanto proveniente del interior de la casa, podía ver por la ventana a un niño aldeano abrazando a su madre, ambos estaban muy asustados.
—¡Oye!—gritó Tina atrayendo la atención del no muerto, la chica creeper se encontraba temblando de miedo—P-p-podemos resolver esto hablando—
—¿Un híbrido?—murmuro el zombie justo antes de gritar—¡Te matare!—
—¡¿Eh?!—
El muerto viviente comenzó a perseguir a Tina quien simplemente huía gritando de terror con lagrimas en los ojos, finalmente llegaron al pozo de agua en el cual Tina logro subir a la parte de arriba para alejarse del zombie quien de forma inútil le gritaba que bajara.
—¡¿Por qué haces esto?! Ambos somos mobs, no hay necesidad de pelear—dijo Tina en un intento de persuadir a su atacante.
—¡Cállate!—gritó el no muerto bastante enojado intentando alcanzarla con inútiles saltos—¡Escuche sobre ti! ¡Un híbrido creeper-humano que se dedicaba a proteger un pueblo de aldeanos asesinando a todo mob que se acercara! ¡Tal vez no sean humanos pero tampoco son mobs!—
—No tengo idea de que estás hablando—
—¡No me importa! ¡Los híbridos son nuestros enemigos! ¡Baja de ahí y permite que te devore!—
Antes de que el zombie pudiera seguir hablando, un muy pequeño cubo de lo que parecía ser un guijarro lo golpeó en la nuca, volteó para encontrarse con un pequeño niño aldeano con su brazo extendido hacia el frente dando a entender que él había arrojado el guijarro, Tina reconoció a ese niño al instante, era Vincent.
—¡Déjala en paz!—gritó el pequeño aldeano con una mirada de determinación en sus ojos, a pesar de eso, podía verse como sus rodillas temblaban.
Tina le ordenó a Vincent que huyera pero esté no le hizo caso, el zombie sonrió disimuladamente mientras comenzaba a caminar hacia el pequeño con los brazos extendidos, el chico estaba demasiado asustado como para moverse, fue entonces que un hombre de avanzada edad con una pala en sus manos llego a la escena colocándose entre el niño y el zombie con la intención de protegerlo.
—¡Vincent! ¡Vete de aquí!—ordenó el anciano.
—¡Abuelo...!—
El zombie rápidamente se abalanzó sobre el viejo quien intentó inútilmente defenderse con la pala, el muerto viviente logró atrapar al anciano clavando su mandíbula en su hombro y arrancando un pedazo de carne, el viejo gritaba de dolor mientras un charco de su propia sangre se formaba a sus pies, Vincent se quedó paralizado contemplando esa horrible escena, su abuelo cayó al suelo sosteniendo su hombro gruñendo de dolor.
—Y ahora... El aperitivo—dijo el zombie lamiendo la sangre de sus propios labios mientras veía a Vincent quien solo podía interpretar las palabras del mob como gruñidos.
Más sangre fue derramada en el suelo, sin embargo, no era la del niño sino la del zombie cuya cabeza había sido atravesada por la punta de una azada de hierro, a sus espaldas se encontraba una temblorosa y alterada Tina sosteniendo dicha herramienta, el zombie simplemente se derrumbo sobre la grava del piso sin dar señales de volver a levantarse.
—Vincent—dijo la chica creeper acercándose a abrazar al infante quien aun no podía reaccionar.
—Abuelo...—murmuro el niño con lágrimas saliendo de sus ojos.
Tina se separo de Vincent para voltear a ver el cuerpo del anciano quien comenzó a moverse en un intento por levantarse pues aun seguía con vida, Vincent corrió hacia él para abrazarlo con fuerza mientras lloraba, el anciano simplemente lo rodeo con sus brazos contento de que su nieto estuviera a salvo.
—¡Abuelo! ¡Abuelo! ¡Es mi culpa! ¡Lo siento!—decía el niño entre sollozos.
—Tranquilo, lo importante es que tu estas bien—dijo el viejo calmado.
—¡Pero...! ¡Fuiste mordido! ¡Ya sé lo que pasa cuando un zombie nos muerde!—
—...—el anciano mantuvo silencio permitiendo que el llanto de su nieto resonara en el lugar, lentamente dirigió su mirada hacia Tina—Chica creeper, por favor, lleva a Vincent a casa—
—Sí—dijo Tina asintiendo, se acercó a Vincent para hablarle pero este se negaba a soltar a su abuelo, finalmente logró separarlos llevando al niño con sus padres.
Momentos después podemos ver a Tina corriendo nuevamente hacia el lugar donde se encontraban los golems, sus ojos se veían llorosos pues hace unos minutos había pasado por el mismo lugar en el que dejó al abuelo de Vincent, encontrando su cuerpo con una azada de hierro clavada en su cabeza, clara señal de que se había suicidado para no convertirse en un muerto viviente, finalmente la chica creeper logró llegar a un taller encontrándose con dos "T" formadas por cubos de hierro, encima de una mesa se encontraban dos cabezas de calabazas las cuales eran el ingrediente final para completar los golems.
—"Veamos, Steven me explicó cómo funcionaba esto, solo tengo que colocar la calabaza en el lugar indicado y los golems cobraran vida, es fácil"—pensaba Tina bastante ansiosa.
Mientras tanto, en las afueras del pueblo Steven se encontraba en grandes problemas.
—¡Withers!—gritó el castaño mientras corría evadiendo las flechas de los skeletons mutantes, esta era la batalla más difícil que Steven había librado hasta ahora, de un momento a otro, un gran zombie se interpuso en su camino levantando su puño con la intención de golpearlo, Steven se cubrió usando el ancho de su espada pero el puñetazo fue lo bastante fuerte como para arrojarlo varios metros de distancia rebotando un par de veces en el pasto, el humano se levantó dolorido del suelo dando un escupitajo de sangre hacia un lado—Piensa Steven, ¿Qué es lo que diría papá?—
Tras esas palabras, una versión cuadrada y pequeña de quien parecía ser el padre de Steven apareció en un "¡poof!" sobre su hombro izquierdo.
—¡¿Papá?!—
—Escucha con atención Steven—dijo el cuadriculado y diminuto Steve—Es en estos momentos donde tienes que demostrar lo hombre que eres y acabar con todos tus enemigos, pelear a lo loco, así de simple—
—¡Claro!—
Antes de que Steven volviera temerariamente a la batalla, una segunda explosión de humo se generó en su hombro derecho haciendo aparecer una versión diminuta y cuadrada de su hermana.
—¡Espera un momento Steven!—dijo la cuadriculada Stella con voz de mando.
—¡¿Stella?!—
—No seas idiota, papá nunca diría algo tan estúpido como eso—
—¿Y qué propones tu que haga él? ¿Escapar? Yo no crié cobardes—
—Tampoco criaste suicidas—
—¡Oigan! En lugar de estar discutiendo, ¿No podrían simplemente ayudarme?—
—¿Y cómo propones que lo hagamos? Ni siquiera estamos aquí, somos producto de tu imaginación—
Antes de que el humano pudiese seguir discutiendo con sus amigos imaginarios, varias flechas lo golpearon en la espalda haciéndolo caer de rodillas, su chaleco de hierro se desintegró dejándolo solamente con su camisa verde azulada, si antes los ataques dolían, ahora dolerían más.
—Padre, hermana... En verdad desearía que estuviesen aquí—murmuro Steven con una voz melancólica al mismo tiempo que levantaba su espada, listo para continuar con la pelea.
Dos zombies mutantes se dirigieron hacia Steven quien rápidamente bebió una posición de velocidad haciendo que su cuerpo desprendiera esas características espirales celestes, el chico desapareció de la vista de los muertos vivientes volviendo a aparecer a sus espaldas con la espada extendida hacia adelante, de un momento a otro, grandes cortes se hicieron presentes en los cuerpos de los zombies expulsando litros de sangre de ellos al suelo, los mobs mutantes cayeron al suelo mientras Steven los miraba por encima del hombro respirando con dificultad por ese movimiento.
—Ahora, antes de que se levanten de nuevo—
Steven hizo aparecer un mechero en su mano listo para quemar los cuerpos de sus enemigos, sin embargo, en un fugaz momento una flecha logró tirarle el mechero rompiéndolo, atrapó con su mano otra flecha que se dirigía a su rostro, dirigió su mirada hacia el skeleton mutante que le había disparado, estaba a punto ir a por él pero se dio cuenta de algo, volvió a voltear hacia los cuerpos de los zombies mutantes, luego volteó hacia los skeletons pero podía notar que algo faltaba, inmediatamente dirigió su mirada hacia el pueblo donde podía ver al tercer zombie mutante acercándose a las casas, el humano rápidamente corrió con todas sus fuerzas hacia el mob, tenía que detenerlo o masacraría a los aldeanos.
—¡No llegare a tiempo!—dijo Steven desesperado, la poción de velocidad no era suficiente.
Los aldeanos trataron de detener al mutante pero eran fácilmente repelidos por los golpes del gran muerto viviente, el mutante se introdujo en el pueblo desapareciendo de la vista de todos, los aldeanos querían perseguirlo pero si lo hacían permitirían entrar a los mobs normales en su Villa y la perderían por completo, estaban tensos esperando los horribles gritos de sus familias y amigos quienes se encontraban dentro del pueblo, sabían que ese monstruo no tendría piedad, solo podían esperar el menor daño posible, sin embargo, sucedió algo que nadie esperaba, el gran muerto viviente salió disparado de las calles de la Villa hacia la pradera terminando tendido en el suelo, unos grandes y pesados pasos se escuchaban provenientes del pueblo, lentamente de entre las casas salieron dos golems de hierro que se veían bastante molestos.
—¡Los golems!—gritó un aldeano con alegría y esperanza en su voz.
Steven se detuvo en seco al ver a esos dos seres entrar al campo de batalla, no pasó mucho tiempo para que los golems se unieran a la pelea, uno de ellos masacraba a todo mob que se le interponía en el camino mientras el otro confrontaba al zombie mutante que recién se había levantado del suelo.
—¡Steven!—gritó Tina desde los límites del pueblo atrayendo la atención del humano—¡Detrás de ti!—
Tras el aviso Steven volteó rápidamente para encontrarse con un zombie a punto de morderlo, interpuso su brazo entre él y el mob permitiendo que clavara sus dientes en su carne, el castaño gruñó de dolor para con un rápido movimiento decapitar al zombie, en unos instantes Tina llegó a su lado.
—¡Steven! ¡Tu brazo!—Tina estaba realmente preocupada y asustada viendo la herida de su amigo—Te mordió... Te vas a...—
—No te preocupes—interrumpió Steven calmado—Es la primera vez que me muerden pero papá me dijo que el virus zombie no afecta a los humanos—Steven hizo aparecer en su mano un bistec cocinado, lo comió y en cuestión de instantes la herida del castaño comenzó a sanar lentamente.
—Gracias al Aether—dijo Tina abrazando fuertemente a Steven quien solo pudo sonrojarse ante esa muestra de afecto.
—O-oye, estamos en medio de un campo de batalla, no es momento para estas cosas—
El zombie mutante y el golem de hierro se golpeaban con fuerza generando pequeños estruendos, de un momento a otro el golem fue golpeado por la espalda por un segundo zombie mutante obligándolo a poner una rodilla en tierra, inmediatamente los colosales muertos vivientes comenzaron a apalearlo.
—¡Jueguen limpio, cadáveres!—gritó Steven saltando a la espalda de uno de los mutantes y enterrándole su espada, el zombie comenzó a moverse de un lado a otro tratando de quitarse al humano de encima.
Tina comenzó a retroceder con intención de volver al pueblo pues sabía muy bien que no sería de ayuda en la batalla, sin embargo, al voltearse se encontró con tres mobs que le bloqueaban el paso, las criaturas mostraban sus claras intenciones de asesinar a la chica creeper, en un instante se abalanzaron contra ella, Tina hizo aparecer una barra dinamita en un intento por defenderse pero debido a sus nervios la barra de TNT se le cayó de sus manos, cerró los ojos esperando el dolor de los ataques pero estos nunca llegaron, al abrirlos pudo ver a un par de aldeanos que habían acabado con los monstruos haciendo uso de sus armas.
—¿Se encuentra bien, señorita creeper?—
—Sí, gra...—justo antes de que Tina pudiera completar su frase, pudo ver detrás de los aldeanos al tercer zombie mutante levantando sus puños con la intención de aplastarlos—¡Cuidado!—
La chica creeper rápidamente empujó a los aldeanos hacia los lados quedando ella frente al zombie, el muerto viviente bajó los brazos con fuerza al mismo tiempo que el cuerpo de Tina comenzaba a parpadear en una destellante luz blanca para instantáneamente explotar con gran poder, el mutante termino siendo empujado por la fuerza de la explosión cayendo al suelo con su cuerpo encendiéndose en llamas, Tina cayó sobre sus rodillas respirando con dificultad mientras veía como el zombie se vaporizaba hasta desaparecer, cerró los ojos tratando de calmarse después de haber pasado por esa experiencia, sin embargo, una horrible y punzante sensación proveniente de un costado de su abdomen la hizo ahogar un gemido de dolor, volteó lentamente para encontrarse con una flecha clavada en su cuerpo, a lo lejos, los skeletons mutantes la tenían en la mira.
—¡Tina!—gritó Steven al ver el peligro en que se encontraba su amiga, rápidamente desenterró su espada de la espalda del zombie y saltó en su dirección a ayudarla pero fue detenido en el aire por el gran brazo del muerto viviente, el mutante sujetó al humano de su brazo derecho y pierna derecha poniéndolo de forma horizontal a la altura de su boca para inmediatamente morder su abdomen salpicando chorros de sangre intentando arrancar un pedazo de su carne, Steven gritó con fuerza debido al dolor pero entre tanta desesperación logró recordar algo importante.
Los skeletons dispararon una gran ráfaga de flechas contra Tina quien no tenía fuerzas para moverse por haber explotado antes, las lagrimas comenzaron a salir de sus ojos con suma facilidad pues estaba segura de que moriría, o mejor dicho, estaba segura de que moriría hasta que vio caer frente a ella una especie de perla verde oscura, en un parpadeo, Steven apareció frente a ella empuñando dos espadas de hierro en sus manos.
—¡Aaahhh!—Steven comenzó a blandir sus espadas a una gran velocidad repeliendo flecha tras flecha, lo que lo hace impresionante es que la poción de velocidad ya se había agotado, no pasó mucho tiempo para que las flechas comenzaran impactar en su cuerpo pues eran demasiadas, finalmente el ataque ceso permitiéndole al humano bajar sus armas respirando con dificultad al mismo tiempo que varias gotas de sangre recorrían su cuerpo.
—Steven...—murmuro Tina con la voz temblorosa, lentamente comenzó a gatear por el pasto acercándose a él, una vez lo suficientemente cerca estiró su mano agarrando la parte baja de su camisa.
—Que tonto soy, no puedo creer que haya olvidado que tenia ender pearls—dijo Steven con una voz animada volteando ligeramente hacia un lado para ver a su amiga, sin embargo, la mirada de Tina se horrorizo al ver la parte frontal del cuerpo de Steven, su camisa había sido teñida por su sangre mostrando grandes manchas rojas, una gran marca de lo que parecía ser una mordida se notaba en su abdomen, más de cinco flechas estaban clavadas alrededor de su torso y aun así... El chico sonreía—Bueno—Steven dirigió su mirada hacia los skeletons mutantes que parecieron haber retrocedido un paso al notar como los miraba—Estoy realmente enojado—
Y con eso dicho, Steven corrió a una velocidad sobrehumana en dirección hacia los mutantes, varios mobs se interpusieron en su camino pero los destrozó fácilmente con sus armas, un skeleton mutante le disparó una ráfaga de 4 flechas, sin embargo, Steven las repelió haciendo girar una de sus espadas frente a él actuando como escudo, fue entonces que arrojó su otra espada hacia la cabeza del gran esqueleto destrozando su cráneo, el resto de sus huesos cayeron al suelo sin vida, más flechas se clavaron en la espalda de Steven obligándolo a tambalearse pero logró mantenerse de pie, el humano volteó hacia el skeleton con una mirada aterradora, el mutante no pudo evitar sentir miedo por lo que decidió escapar, sin embargo, al voltearse se encontró con uno de los golems el cual aniquilo al mob sin piedad alguna, la moral de los aldeanos subió al ver todo esto, comenzaron a pelear con más animo y emoción, el sol comenzó a asomarse por el horizonte, su luz rápidamente incineraba a los mobs que tocaba, las criaturas decidieron emprender la retirada a excepción de los últimos mutantes que fueron destrozados por Steven y los golems, los aldeanos estaban a punto de festejar su victoria hasta que vieron al humano caer inconsciente al suelo, inmediatamente lo llevaren a dentro del pueblo para atenderlo.

(Esa misma noche).

Dentro de una de las casas del pueblo, en el interior de una de las habitaciones podemos ver a Tina sentada en una silla, la luz de la luna era lo único que iluminaba el lugar, su mirada estaba completamente centrada en Steven quien yacía dormido en la cama cubierto por las sabanas.
—"Si tan solo pudiera defenderme por mi misma..."—eran los pensamientos de la chica creeper quien no dejaba de culparse por el estado actual de su amigo, ella simplemente cerró los ojos tratando de aguantar las ganas de llorar—Por favor Steven, no me dejes—
—Estas siendo demasiado dramática—esas palabras obligaron a Tina a abrir repentinamente los ojos sólo para encontrarse con Steven, quien estaba sentado en la cama comiendo una chuleta cocinada como si nada, no tenia camisa, su torso estaba cubierto solo por vendas con manchas rojas.
—¡Steven!—gritó Tina arrojándose sobre el castaño, terminando ambos tendidos sobre la cama con ella encima de él, la chica creeper enterró su rostro en el pecho del humano llorando de felicidad—¡Me alegra tanto que estés bien! Estabas tan herido que creí que morirías—
—No seas tonta, no moriré tan fácil—dijo Steven acariciando la cabeza de su amiga, provocándole un cálido sentimiento de confort—Te quiero, Tina—
Al escuchar esas palabras, el rostro de la chica creeper se enrojeció de sobremanera al mismo tiempo que se alejaba rápidamente de su amigo hasta terminar en el otro extremo de la cama, agradecía mucho el haber agotado su nitroglicerina ya que no habría podido controlarse en ese momento, Steven se rió de ella durante un breve instante para inmediatamente levantarse de la cama, con tranquilidad retiró los vendajes de su cuerpo el cual no mostraba ningún indicio de haber sido herido, el chico agradecía mucho el factor de regeneración ya que no le gustaba la idea de tener cicatrices.
—Es extraño—habló Steven mientras colocaba su mesa de creación en una esquina del cuarto, de esta salió una especie de holograma el cual era un gran cuadro compuesto por nueve cuadros pequeños, poniendo sus manos sobre los cuadros, Steven hacia aparecer en la cuadricula imágenes de varios objetos de su inventario colocándolos de forma específica, finalmente los objetos convergieron entre sí creando una camisa verde azulada encima de la mesa de creación.
—¿Qué es extraño?—preguntó Tina aun un poco sonrojada, pudo ver como Steven se ponía la nueva camisa que había creado.
—Llevo años viviendo en este bioma y rara vez aparecen mobs mutantes, no es normal que hayan aparecido tantos en un solo punto—
—Posiblemente estaban migrando o algo así—
—Bueno, ¿Quién entiende a los mobs?—justo cuando Steven estaba por cerrar el tema, una última duda anidó en su mente—Por cierto—volteó a ver a Tina—¿Por qué los mobs te atacaron?—
—¡Es verdad!—la chica creeper recordó las palabras que aquel zombie le había dicho—Aparentemente hay un híbrido creeper-humano protegiendo un pueblo de aldeanos igual a este, supongo que me confundieron con él—
—Ya veo...—Steven se puso a pensar durante un momento las cosas, el hecho de que otro híbrido además de su amiga fuera amigable era un importante descubrimiento—Como sea, pensar en eso no nos llevara a ningún lado, por ahora, solo quiero descansar—Steven se acostó en la cama nuevamente.
—Bueno—dijo Tina comenzando a levantarse del colchón—Te dejare para que...—ella no pudo terminar al sentir que tomaban su mano.
—Tonta, ven aquí—y con un rápido movimiento, Steven atrajo a Tina hacia él terminando acostados con ella encima de su cuerpo, Tina trató de levantarse pero fue aprisionada por los brazos de Steven en un fuerte abrazo evitando que se moviera.
—¡¿E-eh?!—
—Tu solo quédate así—
El corazón de Tina latía como loco, pero estar en esa posición le hacía sentir muy bien de formas que no entendía, Steven comenzó a acariciar su cabeza dándole aun más placer a la chica creeper, si sus reservas de nitroglicerina no estuvieran agotadas ya habría explotado el lugar más de 3 veces, al final optó por simplemente recibir las caricias de su amigo pues no tenia queja alguna de lo que le estaba asiendo, lentamente el sueño comenzó a apoderarse de ella hasta que finalmente se durmió.
—Es muy curioso, nunca me sentí de esta forma cuando dormía abrazando a Stella, me pregunto por qué—Steven comenzó a bajar su mano por la espalda de Tina hasta llegar a sus piernas las cuales por alguna razón no podía dejar de acariciar, el humano se sentía muy caliente en ese momento—Las tiene más grandes que ella también—murmuro Steven sonrojado ya que podía sentir los pechos de su amiga los cuales inconscientemente comparó con los de su hermana.

(En alguna parte de un oscuro bosque)

En un pacifico bosque podemos ver a tres mobs, un zombie, un skeleton y una araña, los tres se encontraban viendo el agua de un río correr, estaban aburridos.
—¿Quieren ir a atacar un pueblo o algo?—preguntó el zombie sin muchos ánimos.
—No, escuche que ahora los aldeanos de este bioma masacran a todo mob que se acerca a su pueblo, aprendieron a pelear o algo así—dijo el skeleton.
—El mundo se está poniendo de cabeza—dijo la araña—Al menos ya no hemos tenido que preocuparnos por el humano—
—Es verdad, no lo hemos visto salir de su casa últimamente—dijo el arquero.
—Ahora que lo pienso, ¿Qué creen que le haya pasado a la chica creeper? Ya no la hemos visto por aquí—dijo el muerto viviente.
—Seguramente esta bien, es un híbrido, es fuerte—dijo el arácnido.
El trío de mobs continuo sumergido en su propio aburrimiento sin nada que hacer, mientras tanto, en alguna otra parte del bosque podemos ver a un chico de cabello verde y ojos negros, vestido con una especie de sudadera verde azulada con la capucha puesta, en su mano derecha tenía una espada de oro encantada, el misterioso joven caminaba tranquilamente por el bosque, se detuvo un instante comenzando a olfatear el lugar.
—Ahora—dijo Shane quitándose la capucha—Comienza la cacería... Steven—