DISCLAIMER: etnaled ropag nopson eseuq ortorei uqlaucy odnumets erazurc eds ecapac nossart seunsal seup nóicidlam artoreiuq lauceuq opmeitle nesám narudrep euqor ugesa soy ,selanigiro salóerc euqa lleuqa edsal euqse roepnosa dudnis raznalne deup sosa rotua satse euqsel banodrepmi saleuq ropsu irepmis angilam saldal ortnoc, sal reesoped soesed nartneso sartel satses iárim yrag uletse nesiárt neod nauciS. senoicacilbup sused anugnin ne erranes euqonugl aotnev eose janosrep ,sozihceh ,saedi erbos inades onetse euqyo simrep usnis sarbo susne uqifidom oeipoc ,esue seuq netimda onsin amliuG saleuq ,olreel anerap essonugl aolose uqnua ,sodot asori cedarap deseOed roirepus omertxe leanroda euqej augnel oiporp lerasu ;atseare alleed alerbos somecah euqsen oicacifidom saly arbo aiporp artseuna ígetorpeuq opmeitla laraejanemoh ed amrof rojem aleuq rasnep rative odiop ehon ,ocigám yo cifingam sámnúa odnum uned ortned ,sortoson ara póerc gnilwoR KJ euqoc ifingam nato tejbo esea odnarim opmeit ledaí royam alsom erasap sony oheuq otseuP
Hola a todos, ya no puedo felicitaros el Halloween, me hubiese gustado mucho, y por muchos motivos, haber podido subir este capítulo ayer (bueno antes de ayer que fijo cuando suba ya pone fecha 2-XI), pero espero que lo pasarais al menos tan bien como nosotras en este día, que no os atacara ningún troll, que nos os lanzaran ningún avada ni mucho menos se rompiera ningún techo sobre vuestra cabeza en esa mágica hora de la media noche. Las Guilmains, Mahe y Virginia se enfundaron respectivamente capa y uniforme y salieron, varitas en mano, de parranda con otro grupo de brujas amigas (motivo por el cual no tuve lugar de subir este capi ayer, bueno unido también a otros problemillas que no quiero recordar) Teníais que haber visto a Mahe con su túnica es que era la misma Mahe que vestía esa túnica en UP, cuando aún era estudiante (solo le faltaba su querido Harry al lado, de verdad… Ains que pena que no se aparició). Que bien nos la pasamos. Bueno el capi me hubiese gustado subirlo ayer en honor a Lily y James 8una tontería que se me había metido estos días de atrás en la cabeza) pero en fin, hacerlo hoy también tiene su lado bueno, así que vamos con vuestros rr y proseguimos con la historia. Habéis deducido ya que os habla Nigriv ¿verdad?. ¿Y habéis leído el disclaimer? . (Presiento que no…)
Celina: Muy buenas espero… ¿intrigada con la visión de Virginia en el espejo? Uhmmm pues debe de ser un deseo¿no? Ya veo que echas de menos las vacaciones, yo estoy deseando que se acabe mi contrato (aunque fijo que luego firmo de nuevo) me está haciendo los tendones polvo así que a veces ni teclear en el Pc puedo, yo sí que necesito ya unas vacaciones. La inspiración…. Sigue evadida, como siga así no se que voy a hacer. Ideas miles pero nada de plasmarlas y si lo hago quedan horribles. Vamos el trabajo tirado por la borda, pero no cejo en mi empeño así que espero que la musa se digne a volver. Nos vemos. Mil besos desde una Andalucía que no conozco ni al 45 (que vergüenza para alguien que conoce mucho más mundo que su propia tierra)
DaIUuCh: Rehola, como a todos los que nos faltáis alguna vez se os hecha de menos y nos alegramos de que volváis. ¿Se pone interesante?. ¿AHORA?. Vaya yo pensaba que había cosas de más interés por ahí perdidas ;) En fin no me hagas ni caso. A ver que consigue Mahe que si tú te mueres no se yo ella si no lo logra. Y entonces va a mí y me da un infarto.
DracoEyes: Uff chico es que eso de hacer capítulos siempre largos no es posible, muchas veces me salen capítulos como de 25 a 28 folios sin exagerar y este digamos que con el anterior fue uno de esos, así que es demasiado volumen para coordinar todos los hechos que ocurren al mismo tiempo y casi siempre por ese motivo, al cuadrar, hay que cortar el capi en dos aunque inicialmente se creara como uno. Total que el caso que alguna vez, por exigencias de la trama o por demasiado extenso ya, hay que abreviar. Pero gracias mil por tus palabras. Tú arriesga con tus ideas que ya sabes que nosotras solemos ser de lo más descabellado a la hora de entretejer la trama. Gracias por el animo para la inspiración, a ver si vuelve que ya empieza a ser preocupante. Necesito un poco de relax que fijo entonces lo consigo.
Stiby: Hay que ver que lata dio tu rr, de verdad que el sistema te la juega bien. Pero tu sabes bien como hacernos llegar tus palabras. Muchas gracias de nuevo por el empeño que le pones. Perdona si tengo que acortar un poco por que aunque el capi de hoy no es nada corto y la verdad es que has escrito mucho. Que sepas que ayer cuando ya estábamos disfrazadas Mahe y yo, me acordé de ti (y eso que yo iba de Nigriv y no de Guilmain, que la profe no lleva uniforme ni lo ha llevado nunca en Hogwarts, pero iba de Hufflepuff total, me falta "aún" la túnica, así que hubieras visto a las verdaderas Guilmains, mentira ella tampoco lleva tunica de estudiante) El nombre de Mahe salió de la Capital de las Islas… ¿Mauricio? Uy me mata, no se si son esas, pero vamos que lo puedes encontrar en un mapamundi (Comprobado cuando Mahe conectó; son las Islas Seychelles, el caso otras de esas paradisiacas, no se por que tengo las Mauricio metidas en la cabeza) . Mira que yo pillé con ganas Idhún pero vamos ni comparación a las que le tengo a "El Séptimo" ¿te lo acabaste ya? Nos cuentas la impresión cuando lo hagas. Sinceramente Stiby, no te imagino, mucho menos después de conocerte, con cara de poseída maléfica (igual si me hubieses resultado un poco más loca, así como Missi que ya te la puedes imaginar también ;) pues sí que sería capaz de imaginarte en esa pose) Y ahora al capi, primero¿de verdad te pareció Virginia celosa? Y Segundo…. Nigriv aferró la varita (que justamente es la de Snape) y te lanzó más de una maldición por todos esos adjetivos (y he dicho Nigriv, que es –en cierto modo- diferente de Guilmain, que conste, no confundamos autora y personaje que luego se confunde la historia y los sentimientos) Si tu querías matar a Sirius por interrumpir el "último beso" imagínate la cara que me puso Mahe el día que leyó esta escena por primera vez (vamos mirada asesina-Snape aunque no le guste reconocer que tiene mucho de él) Sobre corazón partido mírate la respuesta a Missi. ¿Harry tenía que ir al velo? UFFF mira en esto creo que le doy la razón a Snape, es un insensato. Sin duda alguna, con este tipo de poder antiguo, sentir es mucho peor que ver. Algunas de tus preguntas tienen su respuesta escrita así que no digo nada. ¿Sinceramente el capitulo te gusto más que el anterior? Pues te aseguro que este y el anterior se escribió del tirón y al mismo tiempo en apenas un par de días, así que supongo que la culpa es de que ahora nos conoces personalmente y lo ves de otra manera. A mí me gustan por igual, salvo quizás más este por que lleva la escena de Harry. A propósito de hormonas… creo que las de Nigriv si que estaban muy revolucionadas el día que escribí esto (careto sonrojado, no daré más explicaciones) Sobre las imaginaciones de Snape si que te voy a contar… pues verás sabiendo que Guilmain lo llamaba desde la sala del espejo lo más lógico a pensar es que estuviera viendo un deseo y eso pues digamos que le hizo "la boca agua" pero claro se llevó el planchazo no solo al ver allí a su hija, sino sobre todo al encontrarse presente a Lupin. (Vaya puñalada que se llevó, eso por hacerse ilusiones y no escuchar los consejos de Virginia en Navidad) ¿Sutil Snape? JAJAJAJA Una cosa, no te vuelvas a atrever a comparar a Guilmain con Victoria o voy a comenzar a tener un problema contigo (sobre shek no me quejo pero no quiero saber "nada" de dragones y teniendo en cuenta que lo más cercano a un shek es una serpiente, mi Sev sería kirtash y eso solo deja que comparas a Lupin con Jack y en ese caso... creo que te lanzo un PM) Virginia tiene un gran defecto, no le gusta perder el tiempo en ningún sentido (y te aseguro que eso, unido a demasiada lógica, es un gran defecto- igual que a veces los shek la "pifian" por su exceso de lógica) Que ilu… pusiste en tu rr "virgy" refiriéndote a mí, uff que sepas que Nigriv esta que no cabe en sí, digamos que sería mi diminutivo más querido (¿por qué no lo utiliza ninguno de los hombres de la historia?). ¿Por qué Mahe decía que quizás la vida fuera más fácil en el velo?. ¡ANDA, que te voy a contar yo el razonamiento de eso…! Aunque también está el otro lado de tu propia versión sobre lo ideal de ese mundo solo con Harry, pero reconozco que hay mucho más que eso. La misión de Sirius ya está dicha "buscar la esencia de ese lugar para intentar sacarla y reproducirla" (un inefable no debería de tener la boca tan grande) No tienes que disculparte por nada linda, tu solo lee cuando puedas y sobre todo disfrútalo, pero controla los nervios o la vas a pasar fatal de aquí en adelante. Te dejo muchos besos, mil gracias y a seguirnos imaginando que me parece verte la cara al leer ahora que nos pones cara a nosotras. Besotes de las dos Guilmains.
Marc: Me alegro mucho y espero que todo siga igual de bien o mejor! Nos seguimos leyendo. Ala Adiós :p
Aziar Black: Lo de irte vakas está genial lo de que el Pc se estropee…. Espero que el reparo sea efectivo y no te tengan demasiado tiempo desconectada (a mí me da algo cada vez que me dejan sin PC) Ojala que sea leve y ya vuelvas a tenerlo en condiciones. ¿Pobre Mahe? Lo que le falta aún que sufrir de aquí al final, eso por ganarse el cariño de la coautora! (bueno y de ella misma, que no se cual de las dos somos peor cuando nos ponemos a dañar a los que queremos) Nos vemos, cuídate.
Kumiko 1906: sobre tissue tenlos a manos sí, pero si no nos cuentas en qué necesitas el Orientame no podemos dártelo…Que gracia, lo que verdaderamente es totalmente explosivo es el carácter Snape junto al guilmain, vamos eso sí que es explosivo; menos mal que parece que combinados (o sea en la persona de mahe) se atenúan sino… pobrecito Harry. No sé que sería de nuestras vidas sin Harry pero sí que Mahe se quedaría sin vida. El problema es que ella no cree poder sacarlo, así que a ver como evoluciona esto que por ahora creída no está. Eso sí, esta vez no has esperado demasiado, aunque sigo sintiendome mal por ser yo la que retrasa todo, tanto la subida de capis como a mahe que lo tiene todo mucho más avanzado. Lo siento pero sigo agobiada y ahora con los problemas del trabajo muggle aun más. Mil perdones y besos.
Missi: Antes que nada alma¡¡¡¡FELICIDADES!!!!! .Por otras razones, digamos más HP, quería subir en Halloween justamente, pero tampoco me desagrada hacerlo justamente hoy así te doy también un capí de regalo de cumple (ya que no logro hacer nada más ni diferente al menos no te prorrogo más la espera) y te felicito aquí en el mismo día. Te deseo todo lo mejor hoy y siempre. Mil te quieros. Y ahora entrando en tu rr… no tenías ni que disculparte, si por no tener tiempo de nada ni siquiera de vernos o hablarnos tuviste la semana pasada y eso sí que se echa de menos. No te preocupes, tú lee y disfruta cuando te dejen, que llevas demasiadas para adelante. Menos mal que tu animo te lo permite, el mío estaría ya grillado. De verdad que espero que esta semana te vaya mejor que la anterior que vaya semanita te han dado. Desgraciadamente es la vida muggle la que siempre cuenta más (que bonito sería poderse ir a vivir al velo, a nuestro velo, claro no al de Rowling) A ver si acabo, voy al capi… tu y tus misterios con los títulos… jajaja a veces le quito la gracia por que no dan juego. Me sigue haciendo gracia de verdad y eso que yo también lo hago a veces, aunque me tienes desentrenada tú con no escribir nada últimamente (a ver si alguna vez tienes tiempo de hacerlo y retomar todo lo que dejaste atrás) Creo que te decepcioné con el capi pasado, lo siento… no siempre se puede tener lo que se quiere en el momento en que se quiere o precisamente de quien se quiere. ¿Era "canal" o carnal? Jajaja Yo y mi dislexia, por favor que hartón de reír que me pegué al leerlo. De todos modos con mi "carnal" sigo diciendo que me sobraba la hija por todos lados, con esos dos hombres en el cuarteto no me importaba tener que compartirlos si no había más modo de tener a Harry una sola vez para mí (ahora viene Mahe y me lanza un avada, que miedo) Eso sí, tu no te fíes de nosotras (ni que no nos conocieras) que nunca sabes lo que ponemos en los fics (¿y lo que decimos en la realidad? Jajaja ves, humor satírico como te ando diciendo) ¿Alguien debería de decirle a Mahe que confiara más en sí misma? Pero sí se lo dijo hasta Harry y ni caso le hizo! Es un caso esta mujer! En fin a ver si "ese poder que corre por sus venas" (tu no pierdes el salto nunca) le hace reaccionar. Ya veremos. Uff alma, cuando leí esto te aseguro que me dejaste a cuadros y que hasta le pregunté a Mahe si ya te lo había comentado. A ver, tu frase… "Pienso que, si realmente el vínculo se rompiese, mahe no seguiría viva, al fin y al cabo era el corazón de Harry el que compartían..." ¡Error! El corazón que comparten no es precisamente el de Harry, ese digamos que fue el que se murió en la batalla de UP, fue Mahe quien con su conjuro le devolvió la vida perdida a Harry así que era el corazón de Mahe el que latía en su cuerpo y cuando ella regresó el corazón que los mantiene vivos y que comparten sigue siendo el de ella. Así que siento decir que ahora mismo el corazón de Mahe esta en cierto modo "completo sin llegar a estarlo" pero era el corazón de ella en un principio, así que hay cierta lógica que falla en tu exposición. Mahe podría seguir "viviendo" aunque Harry no volviese, aunque me da a mí que no lo lograría hacer así que más le vale que reaccione y consiga sacarlo de ahí o soy capaz de hacerle algo a las dos Mahes. Bueno, punto aclarado, al menos para mí el detalle es importante. Eso sí, es verdad que el velo es otro mundo, hasta que Sirius salió (o sea hasta lo que nos cuenta la historia de JK) quien cae allí está muerto así que tu razonamiento a ese respecto es perfecto, ya veremos a ver que nos inventamos nosotras. Aquí más de una pendiente de lo que "tiene que saber Snape" Jajaja me encanta cuando reaccionáis así a mis frases, me encanta de verdad, sobre todo cuando yo se que a algunas le doy hasta tres y cuatro sentidos diferentes. Y además todas intrigadas con lo que Virginia ha visto en el espejo… jajaja es que me encanta haceros esto y sobre todo ver vuestras disertaciones al respecto. ¿Le vas a replicar a Snape? De verdad, algunas cosas nunca cambiarán y me da a mí en la nariz que el odio Potter es una de ellas, yo lo veía muy en su papel en ese momento, aunque como ves sulfura a cualquiera, muchas más si esa cualquiera es madre y no tiene paciencia para aguantarlo cuando se pone así de pelma (y mucho más estando Remus tan cerca, marcando aún más la diferencia) Uhmmm vale, reconozco que conseguí que hasta Mahe autora le tomara manía a Hermione en Up (uff si aún me mira mal si le recuerdo cierto capítulo) pero de ahí a que en el fic acabaran mal,… ya habían hecho paces. Además se puede decir que tiene una deuda de vida con ella, la salvó de una buena en la batalla. Así que eso debería de unirlas más que distanciarlas y además nuestra Hermione ya se dio cuenta que Harry no era para ella ni su verdadero amor, sino el reflejo que creó en ella Voldy (jajaja que cruel que soy a veces, normalmente… creo que siempre) te lo dije siento haberte decepcionado, creo que siempre lo consigo… una lastima pero eso es lo que hay. Me ha gustado eso de "ni en mis peores pesadillas" jajaja no se por que me ha hecho gracia. Y sí, yo entendí lo que querías decir solo que a la menda le da casi siempre por tergiversar las cosas (una que es rara con ganas) pues nada, te dejo con el capi, a ver si lo puedo subir ahora mismo. De nuevo felicidades, mil besos y también mil te queremos que no pienso dejarme a Mahe atrás en eso ) Cuídate mucho.
Dum: Te he echado de menos, espero que este bien y que tu ausencia sea solo denotante de que estas muy liado en tu vida muggle. Pero deseo que todo vaya bien. Nos vemos y espero que si estas muy liado las cosas mejoren.
CAPITULO 63: MI FAMILIA
(Por Nigriv)
Estaba realmente agotada aunque la presión no le había dejado percatarse de ello hasta que se había relajado. Desde que Sirius entró de nuevo en el velo ella había permanecido en el Ministerio, casi todo el tiempo en la Sala de la Muerte; sentada hacia la mitad de las gradas que rodeaban aquel antiguo y extraño arco, anotando y observando cada pequeño cambio que acontecía a este lado, cualquier insustancial brisa, algún que otro susurro más elevado... Pero estas manifestaciones eran tan insignificantes, leves y momentáneas, que dudaba de que sus apuntes tuvieran provecho alguno en el posterior estudio. Y mientras permanecía allí sentada, pensando por que aquel arco no ejercía su atracción sobre ella al igual que lo hiciera con sus amigos, Harry, Ginny e incluso Neville, deseaba intensamente que Sirius se estuviera empleando a fondo en su trabajo y que, a su vuelta, trajera pruebas concluyentes que justificaran esta arriesgada y voluntaria incursión a ese mundo. Pero tenía que olvidarse del trabajo por unas horas, lo necesitaba y al menos, esta noche, debía descansar en condiciones ahora que tenía la oportunidad.
No sabía como, pero el caso es que lo había conseguido. A pesar de que ambos trabajaban en el Ministerio, aquella zona era una zona de acceso restringido a la que solo inefables y algunas otras autoridades podían acceder y, sin embargo, él había logrado llegar hasta ella. Para no comenzar otra discusión no quiso saber si le había pedido el favor a su padre y se limitó a pensar que se las hubiera ingeniado para saltarse todos los controles; de cualquier modo él y Harry se habían pasado media vida haciéndolo en Hogwarts y además, ya se conocía el camino hasta la Sala.
Quizás debía de haber trabajado menos y ocuparse más de su vida, quizás así habría podido mantener el secreto referente a Sirius y su misión, pero no lo había hecho y no le quedó más opción que contarle la verdad cuando se presentó ante ella reclamándole su ausencia. Y es que justo el día anterior a que Sirius emprendiera tal viaje habían tenido, podría decirse, su primera gran pelea de enamorados y, como no, el motivo fue su trabajo. Y tuvo que contárselo al verlo allí, reclamándole enfadado dos días de no dar señales de vida ni responder a sus múltiples mensajes de disculpa, incluso vía telefónica, que por desgracia no había llegado a escuchar pues a su madre le había parecido tan irreal y disparatado que lo borró del contestador sin recordar siquiera que un mago pudiera estar usando tal método de comunicación. En estas condiciones y sin querer empeorar las cosas¿cómo no iba a contarle la verdad? Con el agua hasta el cuello sonrió como no lo hizo ante él al recordar su reacción jocosa, creyendo que con aquella explicación le daba la excusa más tonta para no perdonarle, y hundió la cara entre las burbujas de su baño hasta la nariz expulsando el aire y creando decenas de pompas para expulsar así la rabia que le provocaba que su novio fuera a veces tan ingenio y tan crédulo del arrojo de los demás.
La situación fue bastante tensa hasta que logró hacerle entender la dimensión del caso pero cuando lo logró, Ron al fin la escuchó atentamente y se comportó como solía hacer; se puso nervioso, histérico, gritó que Harry debía de saberlo y de nuevo volvió la discusión. Su reticencia a abandonar la sala tampoco ayudó, pero finalmente fue la clave para hacerle entender que Harry no podía saber nada hasta que el tiempo pedido por Sirius se cumpliese. Ron quería que fuera a casa a descansar y ella creía no poder permitírselo, él quería alertar a Harry y ella sabía que no podía dejar que lo hiciera. Con una propuesta que no satisfacía a ninguno de los dos, él no le diría nada a Harry si lo dejaba acompañarla a casa esta noche, quedó zanjada la cuestión. O eso pensaba Hermione, pues ella había cumplido su parte del trato. Ron la había llevado a cenar y con la reconciliación se le hizo tarde, aunque aquellas horas compartidas con él habían sido, sin duda, su mejor descanso. Pero por eso ya era casi media noche y aún no se había acostado a pesar de todo el cansancio.
Salía del baño, en pijama y bostezando, cuando su madre la paró en mitad del pasillo. "Un comunicado urgente" le advirtió. El sueño le desapareció instantáneamente y bajó las escaleras corriendo en dirección al salón. Desde que se hiciera inefable su casa era un poco más mágica, y eso incluía sin duda una chimenea conectada a la red flu, aunque en su caso era de uso restringido y solo para asuntos ministeriales. Ideando mil problemas diferentes llegó al salón con el corazón acelerado y aún así, la presencia de una cabeza inesperada en el fuego, fue capaz de sobresaltarla mucho más de lo que estaba.
-¿Lupin?- Preguntó temerosa mientras se agachaba ante las llamas.
-Perdona las horas Hermione pero es... importante.
-¿Qué ha pasado?. ¿Otro ataque?
-No pero Harry… está con Sirius.- Se limitó a decir.
-¿QUÉ?- Su grito fue de pura angustia.- Eso es imposible- Dijo más para sí misma. Lupin no respondió, bien sabía él que nada era imposible si en ello participaban un Potter y un Black.- ¿Cómo ha ocurrido?. ¿Y cuando?
- Harry recibió una lechuza tras la cena, hace horas que entró.
-¡Lo mato!- Exclamó la chica dejando a Lupin sin saber qué decir.- ¡Ron no sale de esta!- Añadió golpeando el suelo con el pie.
-Te necesitamos aquí, Hermione.
-Sí, sí… Claro. Apareceré a las puertas de los cerdos alados dentro de unos minutos.
-Eso no será necesario, puedes usar la red flu.
-¿Hasta Hogwarts?- Preguntó sorprendida.
-Dumbledore lo ha organizado todo. ¿Cuánto tiempo necesitas?
-Diez minutos- Respondió presta, poniéndose en pie.- Quince, mejor- Se contradijo.
-Bien, volveré a comunicar entonces. Hasta ahora.- Se despidió.
Algo confusa por la poca información y tremendamente enfadada con Ron por no cumplir su promesa, se apareció en su dormitorio vistiéndose rápidamente y recogiendo todas sus notas por si le hacían faltan. "Siempre metida en líos", le reprochó levemente su madre al decirle que partía hacia la escuela. Lupin comunicó de nuevo en el tiempo acordado y ella ya lo esperaba ante la chimenea dispuesta. Cuando dejó de girar no se sorprendió al encontrarse en el mismísimo despacho del director.
-Buenas noches profesor Dumbledore.- Saludó alzando la cabeza hacia el hombre sentado tras su mesa.- Remus…
-No tan buenas señorita Granger.- Replicó Albus.- Preferiría verla en otra situación.
-Sin duda pero… contadme.- Fue Remus quien tomó la palabra para explicarle.
-Nada más enterarse, Harry fue corriendo hasta el espejo, llamó a Sirius con la intención de hacerlo volver pero al parecer él se negó a salir aún. Según ha contado Mahe, la única presente en ese momento, Harry lo amenazó con ir a buscarlo desde el Ministerio pero finalmente no le hizo falta, logró convencerlo para que lo llamara desde dentro y… En fin, Harry desapareció repentinamente sin que ni siquiera Mahe pudiera detenerlo.
-¿Y cómo van a volver?- Preguntó tras un breve silencio meditabundo.- Harry era la esperanza de Sirius.- Comentó preocupada.
-Antes de marcharse Harry aseguró a Mahe que volvería a su llamada. Hace horas de esto y aunque ella no ha dejado de reclamarle, él aún no ha dado ningún tipo de señal.
-El tiempo dentro del velo no trascurre igual que aquí.- Afirmó convencida.- Puede que para él solo hayan pasado minutos, segundos incluso. Quizás por eso no ha respondido a su llamada.- Explicó acelerada por los nervios.- O quizás no la oye.
-¡No digas eso ni en broma!- Replicó Remus perdiendo la serenidad.
-Es culpa mía- Explicó compungida.- No debí revelárselo a Ron.
-El maravilloso trío Gryffindor¡como no!- Interrumpió desde las sombras una voz sarcásticamente molesta.- Y el más inconsciente ese Potter- Añadió despectivamente.
-Severus…- Le llamó la atención Dumbledore.
-Profesor Snape, no le había visto.- Se disculpó con el hombre que la miró despreciativamente.
-Virginia me pidió que te avisara.- Dijo Lupin reclamándole su atención.- Tienes que hablar con Mahe, ayudarla en todo lo que puedas.
-¿Cómo está?- Se interesó por su amiga.
-Mal, pero sobre todo muy asustada. Quizás ni quiera hablar contigo.
-Comprendo pero… Remus, da la impresión de que estés más preocupada por ella que por Harry o por Sirius.
-Y así es.- Confirmó.
-¿Y no debería de estarlo otro?- Preguntó imprudentemente aunque bajando la voz.
La reacción del aludido no se hizo esperar y saliendo de las sombras avanzó veloz hasta pararse frente a ella, clavando su negra y fría mirada en una muchacha ahora más cohibida de lo que estuvo en su presencia o en una de sus clases.
-Cierre la boca Granger. Ya ha provocado bastante calamidad por hoy.
Y dicho esto, sin nada más que una asesina mirada esta vez dirigida hacia Lupin, giró sobre sí mismo y abandonó el despacho del director.
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Nada más salir de la sala donde Mahe permanecía ante Oesed, Guilmain se había dejado caer contra la pared de un pasillo lo suficientemente alejado ya como para no percibir tan intensamente los agobios y el dolor de su hija y, cerrando los ojos, respiró profundamente tratando de buscar, en la fuente de su poder, algo de serenidad. Pero fue inútil, lo antiguo esta vez no palió ni uno solo de todos los miedos, propios y ajenos, que la estancia en esa aula en desuso le habían producido. El ejercicio de concentración solo le sirvió para restarle un tiempo que ahora mismo creía vital.
Había pronunciado la contraseña absorta en sus pensamientos, sin pararse esta vez a tocar, como solía hacer cada vez que acudía al despacho, la impresionante figura del fénix que la recibía. Y aún abstraída, pensando en mil y una posibilidades, ascendía por aquella rampa giratoria desesperadamente confiada en que Dumbledore pudiera arreglar la situación. Aún estaba a medio camino cuando Snape pasó junto a ella como una exhalación, descendiendo con paso rápido la rampa que contrapuestamente ascendía, murmurando enojado y ajeno a todo, incluso a su presencia, hasta que casi chocan debido a su celeridad.
-¿Qué diablos pasó ahora Snape?- Preguntó airada, girándose hacia él en uno de sus prontos violentos en situaciones de temor.
Al igual que ella, pero manteniendo la distancia, él también detuvo sus pasos y durante el mínimo instante que le dedicó, su mirada destiló un profundo rencor. Acto seguido, sin mediar palabra, continuó su descenso mientras ella continuaba subiendo impulsada con el mecánico avance, viéndolo marchar hasta que el girar de la escalera le hizo perderle de vista. Hubiera querido saber el por qué de ese gesto pero nada más entrar al despacho del director la temprana e inesperada presencia de Hermione le hizo olvidar cualquier hecho superfluo y se dedicó a centrar toda su atención en la recién llegada. Ahora mismo solo le importaba su hija y… su corazón.
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Dentro de un mundo tan imaginario como real fue en su tiempo, Sirius y Harry avanzaron en silencio, el chico mirando ensimismado a su alrededor, disfrutando del sol y la calidez de un paisaje que tal vez debería de recordar de su niñez. Unos metros más allá se paró repentinamente, excitado por la certeza de saber que aquel camino le llevaría hasta aquellos cuya presencia tanto había anhelado a lo largo de su vida.
-¿Por qué te paras?- Preguntó Sirius girándose hacia él.
-Es que…- Las palabras se le atragantaron en la garganta. -¿Qué les diré?– Su padrino lo miró un instante profundamente y entonces sonrió.
-Me gusta tú… 'preocupación'.- Dijo teniendo que pararse a pensar la palabra mientras Harry lo miraba desconcertado.- Si eres capaz de angustiarte por esto tal vez este lugar no te afecte igual que a los demás.- Harry hizo una mueca desganada al escucharle, en realidad no era angustia ni malestar lo que sentía, solo se percibía apabullado y superado ante el hecho de poder hacer realidad su eterno deseo.- Pero eso me recuerda algo.- Continuó Sirius acercándosele un poco y clavando sus ojos en los de él.- Conforme pase el tiempo este lugar cada vez tendrá más influencia sobre ti y no debes de olvidar, en ningún momento, que es tu mente y el poder de tus más preciados deseos lo que prevalece aquí dentro.- El joven asintió silencioso, realmente se sentía tan sereno y en paz que casi no ponía atención a lo que le decía su padrino pues le parecía superfluo.- Por que desear demasiado no siempre es bueno, y mucho menos aquí.
-Sirius¿qué intentas decirme?
-Esto… Que no pienses demasiado. Déjate llevar por el mundo que yo he creado, en él encontrarás todo lo que anhelabas al venir y así no corremos peligro de que tu poder se descontrole.
Aunque su faz estaba relajada Sirius parecía hablarle todo lo serio y contundente que ese lugar permitía y aún así Harry no pudo evitar sonreír ampliamente, sus ojos chispeantes al responder divertido.
-Pero si lo hago… podría resultar una gran aventura¿verdad?
Por un momento pensó que le daría la razón, que alentaría su idea al igual que antaño alentara a los merodeadores hacia las más disparatadas travesuras. Más por el contrario Sirius miró un momento hacia atrás, su vista enfocada en el camino por el que habían venido, y su cara se ensombreció incomprensiblemente ante los ojos de Harry.
-¿Pasa algo?.- Inquirió con tranquilidad.
"Apenas nos alejado del velo y no lo siente; no escucha el llanto de quien ha dejado atrás, ni parece afectarle este lugar como a mí cuando llegué la primera vez" Razonó para sí mismo Sirius. "Me gustaría saber si se debe a su deseo de venir, a que su llegada no ha sido traumática, a que esto es parte de mi realidad y no de la suya o simplemente es… por él y por su poder."
-Sirius,- le reclamó - quiero ver a mis …
-Silencio.- Lo acalló, moviéndose rápidamente para taparle la boca con la mano antes de que pronunciara la palabra.- ¿Es que no me has escuchado?- Le reprendió. Harry se limitó a encogerse de hombros sonriente.
-Perdemos el tiempo.- Replicó.
-Está bien, ya vamos, pero te hice aparecer aquí, y no en la casa, por que debes de prometerme algo antes de llegar.
-¡Hecho!- Concedió sin ni siquiera preguntar, deseoso solo de seguir adelante.
-Primero; separarás pensamientos, deseos y palabras mientras permanezcas aquí, pues es la voz la que materializa y tú podrías alterar el mundo entero sin proponértelo.
-De acuerdo.- Confirmó aburrido.- Lo intentaré.
-Y segundo y más importante; no saldrá nombre propio de tu boca que pueda invocar aquí a nadie.
-¿Ni siquiera el de ellos?- Preguntó contrariado.
-Ellos ya están aquí Harry.
-Entonces, te lo prometo, pero solo si me llevas con ellos ya.- Sirius sonrió ante la impaciencia del chico, cerró los ojos un instante y los volvió a abrir fijándolos en él para no perderse su reacción.
-Ya estamos aquí.
A la voz de su padrino Harry giró sobre sí mismo para descubrir sorprendido que, a pesar de no haberse movido del sitio, una construcción había aparecido de la nada a sus espaldas. Unos metros más allá divisó un muro de piedra, de altura aproximada a la cintura de un hombre adulto, recubierto por una hiedra muy cuidada en su lado izquierdo, el de mayor longitud. Una puerta de madera oscura se abría en él justo enfrente de la puerta principal de la casa, situada más allá de un pequeño jardín. La sonrisa presente en su cara se amplió al fijarse en ella. La fachada de piedra era longitudinal, con ventanas en sus dos plantas y el techo, de piedra más grisácea, era a dos aguas. Harry puso atención en redescubrir un hogar que no recordaba. En la planta superior había tres ventanas, dos hacia la izquierda y una más al otro lado, mientras que en la inferior había solo dos: a su derecha, coronada por un pequeño tejadillo a juego con el tejado, quedaba la puerta de entrada en cuyo centro se observaba una cristalera enmarcada de madera blanca, la cual, como todas las ventanas del resto de la casa, se dividía en seis pequeños rectángulos por finos travesaños.
Con la vista fija en la puerta principal avanzó sin decir palabra hasta la verja pero al intentar empujarla encontró resistencia. Contrariado iba a preguntar a Sirius cuando este, poniéndose a su lado, tiró de ella hacia fuera dejándole paso. No recordaba nada de su hogar, solo aquello que había visto en el espejo de doble dirección que usara su padre, pero nada más poner un pie en el jardín la nostalgia se apoderó de él y las imágenes de sus primeros recuerdos, Merlín sabría por qué olvidados, volvieron a él tan vívidamente que se detuvo suspirando.
-¿Te pasa algo?.- Preguntó extrañado Sirius a su reacción.
-¡Lo recuerdo!- Exclamó entusiasmado.- Papá me sostenía por la manos aquí.- Dijo desplazándose rápidamente hacia su izquierda.- Y mamá estaba allí en frente.- Añadió señalando al otro lado.- Fueron mis primeros pasos Sirius, aquí justamente.- El hombre asintió sonriendo.- Mamá me animaba a ir hacia ella; di un paso y entonces papá me soltó, el segundo aún lo di seguro pero al tercero me desequilibré y, aunque quería llegar junto a mamá, caí al suelo.
-Sí, pero no lo llegaste a tocar.- Harry abrió los ojos sorprendido.- El pequeño Potter había decidido aquel día llegar hasta su madre y, puesto que no pudo hacerlo caminando, usó la magia instintivamente.
-¿Cómo?- Murmuró Harry.
-Lo que te digo, antes de caer y antes incluso de que Lily llegara hasta ti, tu cuerpo se elevó ligeramente en el aire y cuando tu madre se agachaba a recogerte te tomó al vuelo entre sus brazos donde comenzaste a reír encantado. Ellos creyeron que fue cosa mía pero fuiste tú.
-Pero tú no estabas, no te recuerdo.
-Yo estaba apontocado en la puerta, observándoos desde allí.
-¡AH!
-Pero déjate de recuerdos, si no me equivoco revivirás muchos mientras estés aquí, vamos ya a lo que has venido.- Y dicho esto avanzó presuroso por el jardín hasta la casa, seguido de cerca por Harry.- Ya hemos llegado.- Exclamó sirius abriendo la puerta, más antes de que llegara a entrar Harry escuchó la voz de su padre y su respuesta.
-Habéis tardado mucho.
Harry se quedó clavado bajo el dintel. La imagen del salón que tenía ante sí era idéntica a la que tantas veces había visto en el espejo, un lugar muy acogedor decorado en rojo y magenta; todo el mobiliario estaba igual que entonces con la diferencia de que ahora sabía que las personas que lo miraban lo veían de verdad, y que eran "reales" y no un simple recuerdo proyectado desde un cristal mágico con un 'reflectare'. Imbuidos los cuatro en silencio, James se había acercado hasta Lily que, al oírles entrar, se había puesto en pie y permanecía sonriendo dulcemente y mirando con ojos humedecidos por la emoción hacia la puerta donde se había quedado su hijo, estático y tenso, sin mover más que los ojos de uno a otro. Harry parecía estar petrificado por el shock.
-¿Es que voy a tener que hacer las presentaciones o qué?- Inquirió Sirius molesto al ver que no reaccionaban. Harry parpadeó como saliendo de un trance, suspiró y alargando la mano al tiempo que avanzaba se acercó a Lily que correspondía ya a su gesto.
-¡Mamá!- Exclamó cuando sus manos se encontraron.
-Mi niño.- Le correspondió ella abrazándole vehemente al encuentro.
Por un momento volvió a hacerse el silencio, pero esta vez estaba lleno de la más dulce emoción. Harry cerró los ojos y se dejó acunar por su madre, saboreando cada instante de un encuentro largamente esperado. Pero fueron tan solo segundos pues abriendo los ojos y alzando la cabeza por encima del hombro izquierdo de Lily fijó su vista en la de su padre que sonreía a la visión algo más allá.
-¡Papá!- Le llamó con otro suspiro, tendiéndole la mano. James se acercó a ellos y los abrazó a ambos haciendo que quedaran fundidos en un mismo abrazo.
-Bienvenido a casa hijo.- Le saludó dejándole él también un beso sobre la frente, como un momento antes hiciera Lily.
Cualquiera hubiera dicho que el mundo había dejado de existir, que el tiempo se había detenido en el instante en que los tres Potter se habían fundido en tan silencioso y gratificante abrazo, creando un cuadro que transmitía a su visión infinita ternura y amor. Y cualquiera hubiera tenido razón, pues tiempo y espacio no existían en ese mundo más allá de la razón de la mente y los deseos del corazón. Pero Sirius, único espectador de tal imagen, no era cualquiera, ni mucho menos paciente, así que tomando asiento en un sillón habló sacando a los tres de ese encuentro.
-Creo que esta precisamente ha sido mi imagen más deseada en todo el tiempo que he pasado aquí.
-No… no me lo puedo creer.- Afirmó Harry un poco pasmado.- Estáis aquí, sois reales…- Añadió sin dejar de tocarles a cada uno con una mano.- Ni siquiera en mis mejores sueños hubiera imaginado nada así.- Reconoció emocionado. Lily correspondió el suspiro de su hijo y mirándole dulcemente se acercó a él volviendo a besarle.
-Esto es un regalo del cielo también para nosotros Harry.
-Me has llamado muchas cosas Lily – Irrumpió de nuevo la voz de Sirius desde su sillón- Pero creo que es la primera vez que utilizas el "cielo".
-Y este es nuestro más modesto Canuto- Agregó James pasándole el brazo sobre los hombros a su hijo.- Aunque estoy seguro de que lo conoces bien.
-No tanto como quisiera.- Alegó. Y seguro que mamá es capaz de darme una visión muy diferente de él e incluso de ti,- añadió sonriendo pícaramente a su padre- de la que él me ha contado.
-Harry, hijo mío… siento que este tenga que ser uno de los primeros consejos míos que escuches pero…. Respecto a los merodeadores, nunca creas a tu madre.
-¡James!- Replicó Lily haciéndole a un lado y tomando a Harry de las manos.- Ni caso, yo solo te daré otra perspectiva de la verdad que ellos no son capaces de reconocer.
-Sí, sí…- Murmuraron a dúo los dos hombres, obteniendo una mirada reprochadora que los hizo enmudecer.
-Pero ven Harry, sentémoslos, ahora somos nosotros quienes queremos saber. Te hemos visto crecer todo este tiempo, hemos estado junto a ti, pero son muchas las cosas que no sabemos.
-Como yo…- suspiró Harry, pero la sonrisa y el brillo en sus ojos delataba cierta felicidad en la melancolía de la ignorancia, como si precisamente en este instante esto fuera lo mejor de todo.
Durante horas no pasadas los Potter permanecieron en el salón, hablando sin cesar y, aunque él también participaba y disfrutaba del encuentro, Sirius era más nervioso, más consciente de que estaba desaprovechando un tiempo que quizás más nunca podría recuperar, pues la llegada de su ahijado, aunque anhelada y deseada al ofrecerle unas imágenes que nunca llegó a tener de la que consideraba su familia, en cierto modo había alterado un ápice sus más recónditos deseos al volver al velo; y esto le hacía sentir un poco incomodo cada vez que sus pensamientos giraban en torno a otros hechos y momentos que no se atrevía a revivir o recrear debido a su presencia.
Aprovechando que Lily se había empeñado en preparar un gran banquete a su hijo por todos aquellos que nunca le pudo ofrecer, Sirius se escabulló del salón y subió ala planta de arriba. James y Harry ni notaron su ausencia al parecer, hasta que su atronadora voz reverberó desde la entrada, entre la cocina y el salón, haciendo que los dos se pusieran en pie atentos.
-¡Lily!. ¿No echas de menos algo?. ¿Dónde está?- La joven salió de la cocina limpiándose las manos.
-Desapareció… justo en el mismo instante en que llegó aquí.
-¿Y no me lo has dicho?. ¿Con lo feliz que estabas? No me lo puedo creer después de tanta insistencia en que te lo trajera nada más llegar. – Lily sonrió dulcemente aunque un poco apenada quizás, pero avanzó hacia Harry que observaba sorprendido la conversación y colocándole las manos sobre los hombros respondió a Sirius convencida.
-¿Debería de hacerlo cuando tengo al real?
-¡Pero es igual y a la vez diferente! No me lo puedes negar.- Replicó, como si aquella respuesta pareciera una ofensa.
-¿De qué habláis?- Los interrumpió Harry, totalmente ignorante de a qué se estaba refiriendo su padrino.
-De ti.- Sonó a una la voz de los tres adultos.
-¡AH!- Exclamó como si tal cosa.- Pues no me entero de nada.
-Antes de que llegaras Sirius…
-Déjame a mí Lily- la interrumpió.- Verás que rápido lo comprende.- Añadió acercándose a él.- Mantén los brazos así y ten cuidado.- Le advirtió colocándole los brazos unos sobre otro, un poquito inclinados para mayor sorpresa del joven.- Y ahora Harry…- Sirius sonrió picadamente, mirándole directamente a los ojos, los cuales aún mostraban su incertidumbre- … Te presento a Jimmy.
Perdido en la mirada de su padrino, y sin saber qué se proponía hacer, Harry sintió un peso aparecer entre sus brazos e instintivamente los apretó un poco contra su pecho mientras descendía los ojos para descubrir, sorprendido, la presencia de un bebé entre ellos.
-Salúdate a ti mismo.- Comentó divertido ante el pasmo del chico y la atenta mirada de sus padres que no le quitaban ojo de encima mirándole ensimismados, los ojos de Lily llenos de una profunda emoción.
-¿Qué…?. ¿Qué significa esto?- Preguntó tartamudeando por la impresión, su cerebro aun sin procesar lo que sus ojos le revelaban.
Ninguno le respondió, los tres parecían pendientes de él y del bebé que movía sus pequeñas manitas totalmente despreocupado, pensando quizás que estaba en los brazos de su padre. Por un momento Harry lo miró extasiado y cuando al fin reaccionó su cara aún permanecía estática.
-Mamá…- Dijo alzando la mirada hacia ella que sonreía, los ojos brillantes de felicidad.- ¡Soy yo!- Exclamó. Los tres rieron a su reacción.- ¿Cómo es posible?
-Ambos sois el mismo, pero no inseparables para mí Harry.- Explicó Sirius.
Harry no le escuchó. Volvió a bajar la vista y reacomodando al bebé sobre su brazo izquierdo comenzó a recorrer su carita, acariciándole tiernamente con las yemas de los dedos. La sonrisa ilusionada le apareció en la cara cuando aquellos ojitos verdes, tan iguales y tan diferentes aún a los suyos, se fijaron en él con atención soltando una parrafada de balbuceos tan incoherentes como animados, como si solo en ese momento el pequeño descubriera que aquel que lo sostenía, aunque muy parecido a él, no era su padre. Su diestra se deslizó desde la mejilla al pelo del infante descubriendo que ya desde tan pequeño se le encrespaba en ese característico e indomable remolino Potter. Para Harry observar a Jimmy era como descubrirse a sí mismo. Inconscientemente sus dedos bajaron por su cabeza y, apartando el mechón de pelo que cubría su frente se pararon ahí. Los ojos se le ensombrecieron mientras su diestra se dirigía ahora a su propia frente.
-Aún no tengo la cicatriz.- Comentó con lo que sin duda fue el primer deje de tristeza que su voz mostró dentro de un mundo donde ésta parecía imposible de percibir ni comunicar.
La primera en reaccionar a su comentario fue Lily que rápidamente se acercó a ellos y, mientras su mano acariciaba la mejilla del Harry adulto, se inclinó sobre su bebé besándole la frente allí donde él reclamaba la ausencia de una marca que no siempre le había acompañado, aunque solo ahora fuera consciente de ello.
-Jimmy aún no cumple el año Harry.- Explicó suspirando. James y Sirius parecían haber decidido que ella era la más indicada para resolver esta situación, más ella se mostraba temerosa al pensamiento de cual sería ahora su próxima reacción. Pero esta les dejó desconcertados a todos cuando alzó la cabeza sonriente, clavando la mirada en su madre y hablando entusiasmado.
-¡Es genial! Es… ¡Es como tener un hermano! Otro de mis deseos más profundos de niño cuando tan solo me sentía.
-Pues ahora lo puedes disfrutar.- Intervino James avanzando hacia ellos, pues ya estaba ansioso por acercárseles.- Pero te aseguro que después de un par de pañales y algún que otro biberón no te parecerá tan genial.
-Lo dudo.- Afirmó divertido, alzando repentinamente a Jimmy con sus brazos hacia el aire, haciéndole reír agradecido al inesperado juego.- Si mal no recuerdo, me los comía muy bien a esta edad.
-¿Cómo?- Inquirió James, creyendo imposible que Harry recordara eso.
-Os he visto mil veces en tu espejo papá. Cada vez que me mostraba una escena de los tres juntos mi corazón daba un vuelco lleno de anhelo, e incluso creía rememorar sensaciones y olores olvidaos como… el aroma de mamá.- Terminó posando sus ojos sobre su madre quien suspiró emocionada al tiempo que le posaba la mano en la espalda dedicándole su más dulce sonrisa.
-Eso fue mientras que estuve aquí la otra vez-. Especificó Sirius a sus amigos que asintieron callados.
-Bien, la comida ya debe de estar lista.- Anunció Lily volviéndose a la cocina.- Muchachos, ayudadme a poner la mesa mientras Harry disfruta de sí mismo.
Ni siquiera un banquete de Hogwarts hubiera igualado aquel ágape, más cuando le reclamaron a Lily su exceso se defendió diciendo que era la primera vez que podía guisar para su hijo y que no se iba a privar de ese placer. Evidentemente no fue Harry quien se quejó al respecto, aunque en verdad comió en exceso, disfrutando tanto o más que su madre con cada bocado dado. Y también se estrenó dando su primer biberón pues a mitad del almuerzo Jimmy comenzó a quejarse de que no lo atendieran debidamente y él no quiso desaprovechar la ocasión. En cierto modo se sentía extraño al saberse entre sus propios brazos, pero cada vez que sus ojos se cruzaban fugazmente con los de su madre y veía la tierna sonrisa con la que los observaba a ambos, no podía más que estrechar al pequeño más aún entre sus brazos, sabiéndose en ese momento doblemente querido.
Aunque no daba esa impresión, el tiempo volaba literalmente en aquel lugar pero era Harry el único que no parecía consciente de ello, el único ajeno a nada más que lo que le rodeaba, su familia, pues se sentía tan feliz que nada más que aquellos que estaban con él tenían importancia.
-Jimmy debe de descansar Harry.- Le dijo Lily acercándose a ambos que jugaban sobre la alfombra.
-Un poquito más mamá, apenas acaba de llegar.
-No hijo, en realidad hace horas que debería de estar durmiendo. Aunque está tan encantado contigo que ni siquiera ha bostezado.
-Unos minutos- Insistió. Lily suspiró profundamente, negándole con la cabeza levemente mientras se inclinaba hacia el suelo para tomar al pequeño entre sus brazos.
-No sabes lo que pides hijo.- Objetó entristecida para su sorpresa.- Tú también deberías de descansar un rato.
-Pero no estoy cansado.- Replicó poniéndose en pie y yendo tras ella que ya se dirigía hacia las escaleras para acostar a Jimmy quien permanecía acurrucado entre sus brazos igual que tantas veces lo vio reflejado en el espejo.- Al contrario, me siento más vivo que nunca.
-Aún así te hará bien descansar Harry.- Pareció reprenderle Lily girando apenas la cabeza sobre su hombro y mirándole de soslayo a sus últimas palabras.
Llegaban ya al final de la escalera cuando se encontraron con James y Sirius que bajaban. James se acercó a Lily y besó al bebé deseándole buenas noches. Su madre avanzaba de nuevo cuando su voz la retuvo.
-Mamá, te pasas mi habitación.- Lily se giró hacia él observándole tan callada como los dos hombres que permanecían a su espalda.- Es aquí¿verdad?- Precisó acercándose a una puerta cerrada a la derecha. Rápidamente Lily fue hacia él y llegó a pararle la mano justo en el momento en que Harry comenzaba a girar el pomo.
-Ahora Jimmy duerme en nuestro dormitorio.- Aclaró Lily apenada.
-¿Por qué?- Se limitó a preguntar. Lily retuvo el aliento desconcertada.
-Por que te prefiero cerca de mí.- Respondió apretándolo contra su pecho, tratando de paliar el dolor de su corazón con el contacto de su bebé y el desconcierto del joven que la miraba extrañado con una sonrisa, más sus ojos la traicionaron titilando incontrolados.- Ven, - le pidió tomándole de la mano y tirando de él levemente para alejarle de la puerta- quédate con él hasta que se duerma. Pero nada de juegos¿eh?. También tú deberías de descansar un rato.
-Ya te he dicho que no estoy cansado- Le replicó ajeno a los sentimientos que acaba de causar en sus padres.- Pero me quedaré con él si así lo quieres.
Un momento después, tras dejarlos a ambos acomodados, Lily volvió al descansillo donde James y Sirius la esperaban hablando entre ellos con susurros. Su cara, totalmente sombría, denotaba claramente su preocupación.
-¿Qué ha pasado aquí Sirius?
-No lo se, eso estábamos comentando.
-Es imposible que recuerde cual era su dormitorio y no recuerde todo lo demás. Que fue ahí donde… - La voz se le quebró y no logró ni quiso terminar la frase.
- Quizás, pero vosotros mismos me enseñasteis que en este mundo no existe el sufrimiento, no tiene por qué recordarlo si no lo desea.
-Y sin embargo,- agregó James también angustiado- es conciente de que nos perdió y rato antes tocó su cicatriz.- La evidencia volvió a dejarles en silencio, el único rostro no tan preocupado el de Sirius, quien no podía resistir totalmente la influencia de aquel lugar a pesar de que ya se imponía a él en muchas otras cosas.
-Esto no me gusta- Comentó Lily inclinando la cabeza pesarosa. James se acercó a ella abrazándola para consolarla.
- No te preocupes cariño,- susurró a su oído- seguro que no es nada…
Lily permaneció callada, pero enterró su rostro sobre el pecho de James ocultándole así su desazón.
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La noche era calmada y silenciosa. La supuesta paz del castillo debería poder respirarse, mucho más en la quietud sobrenatural que precede a la mágica hora que divide, en apenas un segundo, el día anterior del posterior. Dicha paz solía percibirse en el colegio a estas horas, más en estos tiempos oscuros pocos de sus habitantes adultos podían siquiera aprovecharse de ella para calmar sus miedos e inquietudes y, aunque siempre existe la dichosa excepción que confirma la regla, sin duda alguna para nadie, esa no era ella.
Llevaba horas allí sentada; sus glúteos entumecidos ya al contacto del frío suelo, sus piernas y rodillas anquilosadas sin notar apenas el sostén que le daban sus brazos. Nada en ella se movía, su cuerpo permanecía estático, su tronco rígido y su cabeza erguida con la vista empañada clavada en el cristal. La quietud a su alrededor era absoluta y solo su respiración daba un toque de monotonía al profundo silencio, tanto interno como externo, donde mentalmente su raciocinio la hacía repetir, una y mil veces hasta la saciedad, una única frase profundamente anhelada cual si de un poderoso mantra se tratase; "Vuelve mi amor".
Tres noches y sus dos días, uno más que comenzaba en este mismo momento sin que él hubiera vuelto.
La imagen reflejada en el espejo era tan deseada como irreal y por eso, observar su reflejo junto al de ella no hacía más que martirizar su ya maltrecho y solitario corazón. Y aún así, a pesar del dolor que aquella escena le infligía al recordarle con mayor intensidad su ausencia, aún así, era mucho mejor mantener la concentración en aquella ilusión; pues cuando bajaba la guardia, cuando totalmente agotada su cabeza dejaba de repetir conscientemente el único deseo de su alma, el cristal se volvía opaco por arte de magia y tras unos segundos de oscuridad, la imagen que entonces le devolvía era la de una joven que parece envejecida antinatura, pálida y demacrada esperando de por vida ante un espejo, con unas profundas ojeras muestra sin duda de un mal muy avanzado que en apenas dos días había comenzado a corroerla.
Tampoco hoy acudía a su llamada y su inicial reticencia y desconfianza para consigo misma no hacían más que aumentar y propagarse dentro de ella como una gangrena maligna que tratara de carcomer y corromper hasta lo más puro de su alma, haciendo que su débil voluntad se rindiera a la flaqueza y a la imposibilidad.
Sin embargo, como en otras muchas ocasiones en momentos difíciles, algo se revelaba finalmente en su interior recordándole que él tenía razón, que tratándose de deseo por él y hacia él nadie como ella podría lograr traerle de vuelta. Y entonces, aún sin saber de donde, lograba sacar fuerzas de la nada para volver a enfocar su mirada sobre Oesed, recreando la imagen de su amor y llamando a gritos de esperanza callados a su corazón.
Así se encontraba cuando un leve sonido a su espalda ni siquiera rompió su concentración. Cruzando las manos bajo las mangas de su túnica el recién llegado esperó en silencio, la vista fija donde mismo la joven, la imagen allí reflejada a sus ojos atrayéndole irremediablemente como a cualquier otro que se asomara a Oesed, excepto quizás, como excepción a la regla, a ella.
-Como me recuerdas a Harry.- Roto el silencio y con el su trance, Mahe volteó desganada la cabeza para descubrir su presencia.
-Profesor Dumbledore.- Murmuró casi sin voz, viéndole de pie algo distanciado de ella.
- Lógico, - anotó con una leve sonrisa mientras se le acercaba- aunque no creo tener que explicarte el porqué.- Mahe cerró los ojos y negó levemente con la cabeza.- ¿Puedo sentarme?- Preguntó mientras que ya lo hacía. La chica calló pensando si acaso tendría razón comentarle que prefería estar sola cuando el director ya se había acomodado a su izquierda y parecía dispuesto a no querer marchar.- Aunque el mal ya se cernía sobre él, aquellos aún eran buenos tiempos.- Mahe suspiró agobiada, lo que menos deseaba ahora mismo era rememorar un viaje nostálgico al pasado.- Cuando Harry descubrió las delicias de Oesed…
-¿Delicias?- Inquirió molesta, seca, mirando al director tan indignada como si estuviera loco al usar ese calificativo.
-Así lo define la mayoría de los que lo conocen.- Mahe arrugó el entrecejo e iba a replicar algo cuando Albus se impuso a ella.- Como te decía, cuando Harry descubrió el espejo se comportaba, salvando las diferencias claro, de un modo muy similar a como lo haces tú.- Mahe se revolvió incómoda sobre su posición, se sabía bien la historia, nada tenía que ver con su situación.- Llegaba, se dejaba caer en el suelo frente al espejo y no apartaba ojo de él en toda la noche, como tú.
Por un momento Dumbledore permaneció en silencio, esperando quizás una reacción por parte de la joven que no llegó. Mahe solo quería que le acabara de hablar y se marcharse dejándola sola de nuevo, no pensaba alentar su parsimonia y enervante cháchara.
-Sin duda,- continuó entonces- lo que más os diferencia es que la mayoría del tiempo él sonreía ante su visión y tú no.- Aquello la exasperó y girándose violentamente hacia él respondió airada y con un indiscutible tono de agresividad.
-¿Acaso tengo motivos para hacerlo?
-Está claro que no.- Respondió con firmeza, manteniéndole profundamente la mirada e ignorando deliberadamente su rabioso pronto.- Pero quizás no deberías preocuparte tanto Mahe, aún es pronto.- De nuevo giró su cuerpo hacia el espejo y, apretándose aún más las rodillas contra el cuerpo, descargó así parte de la tensión que mantener aquella conversación le estaba produciendo. Logró tragarse gran parte de la rabia que sabía no debía expresar contra el director pero fue incapaz de controlarse totalmente al volver a hablar.
-¿Es que acaso no le importa? Harry está dentro de ese dichoso velo, de ese mundo ideal del que nadie quiere ni puede volver y del que solo él sabe como hacer que salgan. ¡Y usted me dice que no me preocupe!
Mahe habló tan rápido que al terminar tuvo que tomar una profunda bocanada de aire antes de proseguir aunque, por su actitud, Dumbledore parecía dispuesto a esperar lo que hiciera falta hasta que ella soltase toda su inquietud. Ante la ausencia de reacción del hombre la energía retenida en su interior se expandió en una oleada que hizo reverberar el aire, aumentando con ello el efecto de su involuntaria alza de voz.
-Uno de sus herederos está ahí dentro- recalcó señalando el espejo- y usted ni se inmuta.- Le echó en cara tremendamente dolida.
-¡MAHE!.- La llamó con la voz tan contundente que la hizo retener el aliento a la espera de una buena reprimenda a su falta de respeto, pero tras unos segundos sus ojos se dulcificaron y su voz ciertamente destiló pena.- Sabes que no soy así.- Mahe se encogió sobre sí misma cerrando un instante los ojos, consciente de que había descargado sobre el director una rabia e impotencia ajena a él. Como si el hombre se hubiera percatado de ello su siguiente frase pareció darle la razón.- A diferencia de otros, aunque este colegio es muy importante para mí, siempre lo fueron mucho más todos y cada uno de sus alumnos, desde el más aventajado al más torpe de ellos, así como cada persona y criatura que habita el castillo y sus terrenos.- La preocupación en su voz y el dolor que parecía desprender la serenaron.- Nunca antepuse a esto condición, sangre ni poder. Si esta noche acudí aquí fue por ti y por Harry, deberías de saberlo Mahe.- Connotó ahora sí radoptando un tono reprochador.
-Lo siento, yo…
-Tienes miedo.- Terminó por ella posándole levemente la mano en la rodilla.- Lo se y te comprendo. No sabes cuantas veces he temido por él durante estos años, aunque en este momento no pueda más que afirmar que solo ansío su vuelta, sin miedo alguno ni preocupación.- Mahe creyó no haberlo escuchado bien.
-¿De verdad no teme que se quede?
-Harry ha ido en post de un deseo, el mismo deseo que lo traía aquí antiguamente. Esto no será más que otra gran aventura que contar a su regreso, estoy seguro.
-Pues yo no.
-Eso se debe a que yo confío en ti y tú no.- Mahe frunció el ceño, no hacía falta que se lo recordara directamente.- Has logrado hechos más difíciles que este, sé que no le vas a fallar.
-Pero no responde a mí llama- Se lamentó, la voz quejosa y las lágrimas aflorando ya a sus ojos incontenidas.
-Ese es el gran defecto de la juventud; las prisas, las impaciencias, el quererlo conseguir todo en un instante solo por que lo desean cuando en esta vida, sin duda, para todo hay un tiempo.
Sin poderse contener más Mahe cubrió su cara con sus manos y se dejó vencer desconsolada al llanto. Así que el consejo del todopoderoso Albus Dumbledore era simplemente que esperara y no se preocupara. Como si eso fuera fácil. Momentos después sintió como el director le acariciaba el pelo suavemente, dejándole deslizar la mano desde la frente a la coronilla, haciendo quizás que ese gesto fuera el responsable de la leve disminución que sintió en el fuerte dolor de cabeza que la aquejaba. Un poco más consolada alzó la vista, aún empañada, hacia él y trató de sonreírle mientras que él la miraba enternecido poniéndose en pie.
-Hace años, en su tercera visita al espejo, le advertí a Harry que este objeto no da conocimiento ni verdad. Si ya con esa edad me demostró con creces controlar sus más profundos deseos, el curso pasado, y con mi propio consentimiento, aún lo ratificó. Él sabe que ese mundo no es real pero… ¿Puedo confiar en que tú no te dejes consumir ante su reflejo mientras lo esperas?
Mahe retuvo el aliento hasta que el pecho le intentó reventar de dolor físico y, aún con los ojos abiertos en sorpresa por aquella advertencia, ladeó la cabeza ligeramente azorada, evitando responder como evitó cruzar su mirada con él para que no descubriera la verdad.
-No voy a prohibirte que vengas Mahe, - por un momento la joven tembló estremecida- es tu privilegio hacerlo cuando y cuanto quieras. Pero me gustaría que, en la medida de lo posible, mantuvieras el ritmo de Hogwarts. No por el colegio- se apresuró a aclarar- sino por ti. Recuerda que no es bueno dejarse arrastrar por los sueños y olvidarse de vivir.- Mahe suspiró resignada más por un instante la furia volvió a su voz al replicarle dolida.
-Pues él lo ha hecho.
-Sí- Respondió Albus con un extraño brillo en los ojos que la impactó tanto como su última apreciación antes de marchar- Pero él… Simplemente es Harry.
¿Alguien se está preguntando quién es Jimmy o de dónde ha salido?. Pues mal hecho, esa es otra historia que ya está contada en "EL único que regresó" así que si estaís perdidos ya teneís el Orientame.
Bueno, hoy casi que me despido de vosotros por un tiempo, ahora viene a contaros Mahe que ya hace tiempo que no sube. y la verdad por un lado me resulta un alivio, a ver si con menos presión y un poco más de tiempo puedo escribir algo. Para colmo de males tengo un ligero proiblema de tendones y entre eso y otras cosas anda algo bajilla de todo y mucho más a cero de inspiración. Pero vamos que todo se arreglará con el teimpo. Supongo que si no me contengo de veros (en algo más que en los rr) os diré algo desde un rr. A partir de ahora nos tocan unos capis que disfrutar del buen escribir de Mahe y eso también es un lujazo para mí. Nos vemos y cuidaros mucho.
