Navidad 2008
Se acercaban caminando hacia la casa mientras charlaban de cosas banales. Hacía un par de semanas que no se veían pero en aquel momento tampoco iban a tener mucho tiempo para contarse con detalle qué habían hecho o qué les había pasado en esos días en los que no habían estado en contacto así que se limitaron a divagar hasta que llegaron al portal, donde se detuvieron para despedirse.
—Como no creo que te vea mañana, ten —Nigriv abrió su bolso y sacó una bolsa de plástico blanca— Toma.
—¿Qué es esto? —se sorprendió Mahe observando la bolsa reliada.
—Ábrelo cuando subas a casa.
—¿Cuándo suba? Y te crees tú eso —respondió mientras abría curiosa la bolsa y veía dentro un paquete envuelto en papel gris brillante— ¿Qué es? —volvió a preguntar al sacar el contenido. Nigriv se mantenía en silencio pero Mahe comenzó a rasgar el papel sin esperar más. De pronto, un cartón de color rojo apareció a su vista con un nombre— Uy, ¡Harry!
—No, no es Harry —negó Nigriv divertida a lo que su amiga había visto, el nombre de "Harry Potter" encabezando el cartón rojo que contenía el verdadero regalo. Pero antes de llegar a ver qué era, una nota de color verde sorprendió a Mahe que comenzó a leer.
—"No he podido evitarlo… Fue verlo y pensar que nadie mejor que tú para tener…" —leyó en un susurro pero antes de acabar la nota, echó un vistazo al objeto que se ocultaba detrás.
—¡No la has leído entera! —exclamó Nigriv viendo cómo su amiga dejaba casi olvidada las letras de aquel papel verde y ya estaba pendiente del objeto. La vio sonreír dándole la vuelta a la hoja para terminar de leer y descubrir de quién era.
—¡Es de Mark! —se echó a reír y fue entonces cuando se fijó detenidamente en el objeto, sacándolo de su cartón: era un pequeño castillo situado sobre una especie de montículo, con varias torres y edificios centrales de color bronce y tejas verdosas. Sorprendida, miró a Nigriv.
—Es una pieza de ajedrez. Lo encontré en una tienda y pensé que así es como si pudieras tener tu castillo en miniatura —le explicó relacionando el regalo con la nota que Mark había "escrito" y el mini que protagonizaba con ese mismo nombre.
—Qué guay. ¿Pues sabes? Hace unos días leí precisamente ese mini pensando si podría hacerle alguna modificación para que fuera nuestro Mark el que apareciera y lo acompañara Nora —le contó mientras seguía observando el castillo— Pero qué va. Tendría que cambiar un montón de cosas —por un momento que no creyó que se viera reflejado en su rostro, se apenó al recordar al pícaro Mark y a su dulce Nora, sus peluches tan calladitos por las circunstancias desde hacía un tiempo, pero en seguida volvió a la realidad— Gracias —le dijo a su amiga dándole un abrazo.
—De nada. Anda, sube a casa que tus hermanos estarán a punto de irse. ¡Ahora preguntarán que qué es eso!
—Qué más da —contestó sonriendo, sabiendo que en cuanto vieran el nombre de Harry en el envoltorio, no tendría que dar ninguna explicación. Terminaron de despedirse y Mahe subió finalmente a su casa.
Cuando rato después su familia se marchó y se quedó sola, tomó de nuevo en sus manos la pequeña figura del castillo observándola por todas partes. Siempre había imaginado Hogwarts más grande pero esas tres torres y esos edificios podían serle suficientes para tener un trocito de su amado castillo sobre su escritorio, junto a casi todos sus tesoros HP. Sonriendo, pensó cuál sería la torre de Gryffindor y sin poder evitarlo, suspiró deseando poder estar allí como tantas otras veces se había visto, con la imaginación que durante tanto tiempo la había acompañado. No se sentía muggle pero tampoco podía decir que era una bruja al 100%. Sabía que a Nigriv le pasaba lo mismo y echó de menos la sensación de magia de tiempos pasados, la locura y… a todos aquellos que les leían en las historias que ambas escribían y con quienes habían trabado amistad en más de un caso. Por un momento pensó si Harry, Sev, Mark y Nora les extrañarían también a ellas y se echó a reír al ver que al menos una parte de la locura seguía dominando su mente si se planteaba una cuestión como esa. Pero quería más, quería poder atravesar aquellas paredes de plástico que simulaban los muros de piedra del Hogwarts que tenía en sus manos; quería comprobar cómo eran las cosas dentro ahora que todo estaba en silencio en el exterior; quería sentir esa sensación que tantas veces había descrito al pasear por los pasillos de aquel lugar aunque solo hubiese sido en imaginación. Quería… "Qué más quisiera" pensó y cerró los ojos apretándolos con fuerza, dejando que su deseo hablara por ella hasta alcanzar su alma. De pronto, una suave brisa le hizo estremecer y sin llegar a abrir los párpados, supo que a su alrededor algo había pasado. Por un instante creyó que había deseado tan intensamente percibir la magia que había materializado su deseo en una percepción física provocada por su mente. Pero al abrir lentamente los ojos, la respiración se le detuvo: no tenía ante ella su mesita redonda de cristal con sus velas, ni su televisión en el mueble librería, ni su Pc en el escritorio de al lado. Lo que veía era una chimenea encendida que crepitaba suavemente frente a ella, unos colores rojizos y dorados que decoraban toda la estancia, unos estandartes y un mobiliario antiguo y gastado repartido por la habitación. Echó un vistazo hacia atrás y vio unas escaleras que permitían acceder hacia la planta superior y unas ventanas que mostraban al fondo unas montañas. Levantándose despacio, se quedó observando su alrededor, cavilando hasta dónde podía llegar aquella alucinación o… hasta dónde podría disfrutar de la concesión de aquel deseo. Solo tenía clara una cosa: fuese real o no lo que estaba ocurriendo, aquello iba a ser un Carpe diem. Ya tendría tiempo de volver a la realidad y pedir cita con un psiquiatra que diagnosticara su locura irremediable. Repentinamente, escuchó unas voces aproximarse y sus ojos se fijaron en un hueco en la pared cubierto por la parte trasera de un retrato que comenzó a abrirse.
—Deja de intentar hacerme legislemens —oyó que gruñía— Ya te he dicho que no sé nada de ellas. ¡No insistas más! —exclamó imperativo girándose hacia su perseguidor.
—No confío en ti, Potter —espetó Snape con aspereza— Nunca lo he hecho y nunca lo haré. ¿Por qué voy a creer lo que me dices? Estoy seguro de que…
Pero Snape dejó sus palabras a mitad, deteniendo sus pasos, con la mirada fija en el frente, reacción que hizo que Harry volviese sus ojos verdes al punto al que el profesor prestaba atención. La sonrisa se abrió paso en el rostro del joven y sin mediar palabra, avanzó hacia Mahe que le sonreía ruborizada. Snape observó la escena atónito, viendo cómo ambos jóvenes se abrazaban en silencio y titubeando, se acercó a ellos sin quitar la vista de la chica.
—¡Has… has vuelto! —murmuró el profesor con una extraña expresión de sorpresa en su cetrino rostro mientras se aproximaba lentamente pero al escucharle, Harry se giró hacia él.
—No es tu hija, Snape. Es la autora.
La aclaración hizo que el profesor de Pociones se detuviese en seco, quedándose clavado en el suelo, mientras parpadeaba un par de veces mostrando más sorpresa aún en su rostro. Al ver su reacción, Mahe sonrió.
—Snape, ¿me tienes miedo? —preguntó divertida. El profesor tardó unos segundos en contestar pero sin apartar la mirada de ella, admitió:
—Como autora, sí.
—Pero si sabes que en esencia son la misma —le recordó Harry apretando la mano de Mahe que tenía cogida— Nosotros somos los que sacamos de ellas su lado mágico para que prevalezcan como brujas.
—Como autora sí le tengo miedo —repitió tratando inútilmente recuperar su habitual compostura y control, ignorando las palabras del chico— Tú no sabes lo que esa cabecita puede llegar a tramar.
Harry rió pero rodeando a Mahe con su brazo, respondió observándola intensamente con una sonrisa.
—Sí que lo sé, tanto para lo malo como… para lo bueno.
—Igual que la cabecita de… —continuó Snape con su queja sin hacerle caso, mirando disimuladamente hacia todas partes con más anhelo que temor reflejado en sus ojos negros. Mahe comprendió qué buscaba y le comentó sin necesidad de dar nombres:
—Si quieres… tal vez podría conseguir que viniese.
Snape no contestó pero le vio tragar saliva, suspirando con disimulo. Mas ante su silencio, Harry respondió divertido por él.
—Sí quiere, te lo aseguro.
Mahe sonrió aunque ciertamente no tenía ni idea de cómo había llegado ella hasta allí desde su salita pero supuso que las ganas de estar en aquella otra estancia dentro del castillo la impulsaron de alguna manera, así que pensando que no era la única que debería y desearía estar allí, recordó a su amiga. Al momento, una voz se oyó bajar por las escaleras y todos se giraron.
—Morris, ven aquí que vamos a la calle un rato.
Nigriv bajaba por las escaleras desenredando la correa de su perro pero al pisar el último escalón, miró al frente deteniéndose en seco. Por un instante, las cuatro personas que había en aquella habitación no dijeron nada, casi ni se les oía respirar. Entonces, Nigriv se giró, volvió a subir varios escalones y volviendo a retomar sus pasos, regresó de nuevo a la sala.
—No me lo puedo creer. —musitó al comprobar que la visión que tenía ante ella seguía siendo la misma. Mahe se acercó a ella tendiéndole la mano y titubeando, Nigriv se la cogió aproximándose hacia Snape que la miraba atentamente. Al ver que seguía sin reaccionar, Mahe preguntó conteniendo la risa:
—¿Queréis que os presente?
En ese momento, Nigriv tomó aire y de pronto, se echó a reír como hacía cuando se ponía nerviosa, desconcertando a Snape pero haciendo que su amiga supiera que esa reacción significaba que ya iba tomando consciencia de dónde estaba.
—Pero ¿cómo estamos aquí? —preguntó tratando a duras penas de dejar de reír.
—Pues no tengo ni idea —admitió Mahe mientras junto a Harry, bordeaba el sofá para sentarse en él. Nigriv les siguió aunque Snape se mantuvo de pie tras ellos— Supongo que igual que ellos a veces han venido a visitarnos, esta vez ha sido al contrario. ¿Cómo? Ya te digo que no tengo ni idea, ni sé si esto es solo producto de nuestra imaginación, si es real o si es un sueño pero… aquí estamos —confirmó sonriente mirando tímidamente a Harry. En ese momento, Snape pareció haber conseguido recuperarse y se acercó a ellos, sentándose junto a Nigriv que resopló nerviosa y levemente ruborizada, echando mano de su tabaco.
—No deberías fumar —le dijo Sev con voz profunda, clavando su mirada en ella, de manera que logró que Nigriv se mordiese el labio volviendo a guardar el paquete de tabaco en su bolsillo trasero. El profesor esbozó un leve media sonrisa murmurando "Y no te muerdas" y satisfecho de haber provocado aunque fuera un leve estremecimiento en la joven, al cabo de unos segundos cambió de expresión y preguntó dirigiéndose hacia ambas chicas— Ya que estáis aquí, supongo que deberíais explicarnos por qué habéis desaparecido. Lleváis meses sin dar señales, sin hacernos saber si estáis maquinando algo o si simplemente estáis dejando pasar el tiempo. Creo que merecemos una explicación como personajes que somos en vuestras manos ahora mismo.
—La merecéis —confirmó Mahe asintiendo con la cabeza— Ya sabéis lo que provocó inicialmente que dejáramos de subir capítulos. No solo hay ratas en el castillo, si no en la vida real.
—Y bien cínicas que son —añadió Nigriv que ya comenzaba a reaccionar— cuando tiene la poca vergüenza de registrarse y poner entre sus historias favoritas a todos los que ha plagiado, incluidas nosotras, claro.
—Esto hizo que, como sabéis, comenzáramos a buscar un lugar donde crear nuestro propio rincón, acomodarlo y subir nuestras historias con una mayor seguridad —recordó Mahe— de manera que supiéramos quién nos leía e intentar que no se nos colaran impresentables desgraciados como ese. Nigriv se dio una buena paliza buscando sitios y haciendo pruebas.
—He aprendido un montón, es cierto —confirmó— Pero tuve que dejar de conectar porque al final me operaron una mano por el problema que tenía —mostró la cicatriz en su diestra y Snape no tardó un segundo en cogérsela para observarla, haciendo que la chica contuviese la respiración.
—¿Te duele? —le preguntó palpándola suavemente. Sin duda, Nigriv era la única persona que conseguía sacar del profesor su parte más tierna por muy oculta que estuviese, pero esta contestó:
—No estoy tan bien como esperaba y aún me queda operarme la otra —se encogió de hombros y aclaró— Si las fuerzo, me duelen más así que ya apenas me siento al Pc a no ser que sea por trabajo o por algo estrictamente necesario.
—Y ya me encargo yo de regañarla si veo que se ha conectado —aclaró Mahe retomando la conversación— Yo no tengo conocimientos suficientes pero mucho menos tiempo libre para proseguir con el lugar que estábamos preparando así que eso es algo que se ha quedado en stand by mientras que las cosas sigan así. De todas formas, aún hay que escribir mucho, ponernos de acuerdo, terminar, corregir, cuadrar… Tener un lugar no sirve de nada si no tenemos material listo para subir y viceversa. De hecho, las musas, el ánimo y las ganas por escribir de ambas aparecen tan poco como nosotras por aquí. No es tan fácil como parece cuando las cosas se complican por motivos externos.
—¿Muchos problemas? —preguntó Snape, extrañado del silencio de Harry, que jugueteaba con los dedos entrelazados de Mahe sin decir palabra.
—Más que problemas, en mi caso son complicaciones varias por la delicada situación en el trabajo, con mis hermanos, mi casa… y el recuerdo de mi madre, que acaba de hacer un año que falleció —suspiró profundamente y alzó los hombros con resignación— Pero bueno, ya veremos cómo continúa todo el próximo año.
—Sí, a ver si mejora en algo —confirmó Nigriv de acuerdo con su amiga— Entre la carrera, el trabajo y mi familia, a mí también me van a volver loca.
—La verdad es que nos hace falta una buena dosis de magia e ilusión —agregó Mahe observando a su amiga que asentía— La vida real la deja bajo mínimos y es una lástima.
—¿En qué época estáis ahora en vuestra otra vida? —se interesó el profesor, ya que al haber dejado de escribir, el tiempo se había detenido en el lado en el que ellos se encontraban.
—Navidad —respondieron Nigriv y Mahe a la vez, y para sorpresa de Snape, también Harry. El profesor entrecerró los ojos mirándole fijamente.
—¿Tú cómo lo sabes, Potter? —inquirió desconfiado pero Harry alzó las cejas divertido, haciendo que sin palabras, el profesor tuviese su respuesta— ¡Sí has estado en contacto con ellas! —espetó apretando la mandíbula— Por eso no preguntas nada, ¡porque lo sabes todo!
—Yo las visito de vez en cuando —confirmó con naturalidad alzando la mano de Mahe para besarla y guiñando a Nigriv— Cosa que tú… no haces.
Nigriv miró de soslayo ceñuda a Snape, dándole un codazo en las costillas en confirmación a las palabras de Harry, mientras los otros dos jóvenes sonreían al ver cómo la tez pálida de Sev se sonrosaba mitad por la vergüenza de la verdad, mitad por el coraje de saberse engañado por Harry siempre que le preguntaba al respecto. Sintiéndose burlado, estuvo tentado de echar mano de su varita para retarle pero en ese momento, la puerta de la sala volvió a abrirse y todos se giraron. Los recién llegados se detuvieron un instante, con la sorpresa habitual de todo el que se encontraba allí con las dos jóvenes, pero en seguida esbozaron una amplia sonrisa acercándose al sofá.
—¡Hola! —saludaron dándose un cariñoso abrazo.
—¿Dónde estabais? —preguntó Mark sentándose en el suelo frente a ellas, mientras Nora hacia lo mismo— Aparecimos los cuatro herederos y de pronto, ¡desaparecisteis vosotras! Pensé que habíais vuelto a Beauxbatons pero Harry no nos confirmaba nada. Dejó de haber clases y…
—Mark —llamó Nora en un susurro interrumpiéndole— Son las autoras.
El joven Slytherin se quedó con la boca abierta mirando a una y otra alternativamente durante unos segundos hasta que consiguió reaccionar.
—¡Wow! ¡Qué pasada! —exclamó con una sonrisa de oreja a oreja pero de pronto alzó un dedo cambiando su expresión— Que yo no soy tan revoltoso como vosotras me mostráis, ¿eh? Que yo soy más tranquilo y formalito.
—Sí, seguro —respondieron entre risas.
—Pero tranquilo. No has sido el único en no reconocer si ahora éramos las brujas o las autoras —aclaró Mahe divertida haciendo una seña con la cabeza hacia Snape que se removió incómodo en el asiento. Brevemente, les pusieron al día de las razones de su desaparición y de cómo estaban las cosas fuera de allí. Al cabo de un rato, Nigriv les comentó:
—Durante todo este tiempo, nos han llegado muchos lectores nuevos y estamos entre los favoritos de otros muchos. Creo que los habituales, sobre todo, deben echaros de menos.
—Y la verdad es que creo que hablo en nombre de las dos cuando digo que nosotras también les echamos de menos a ellos —añadió Mahe— ¿Te acuerdas? Las locuras de AlbusR y Los Inexplicables…
—…Las ocurrencias de Stiby… —recordó Nigriv sonriendo.
—…Erika y sus niños del club de lectura… —continuó Mahe.
—…Celina y Kalita desde las islas…
—…Lectores de hace siglos como Kumiko, Drumy y Daiuu…
—…y más recientes como Belu, Cesarfer, Bigola…
—…y también Kaos y Danielle…
—…Los rr más breves de Herminione, Saiyuri, Lauri y Feanor…
—…O los más largos de…
—¡Chicas! —interrumpió Mark— Os parecéis a los gemelos Weasley cuando se ponen a hablar.
—Es verdad —rieron por la comparación y de la manera en que habían empezado a divagar sin darse cuenta— Y es que son tantos y tantos lectores y amigos que es imposible nombrarlos a todos. Actualmente estamos en la lista de favoritos de más de cien miembros registrados, sin contar los que nos leen sin registrarse, pero a todos les estamos agradecidas. Siempre han sido nuestro mayor premio al esfuerzo de escribir la historia.
Se quedaron durante unos minutos en silencio, rememorando cuánto cariño, buenos momentos y risas les habían reportado aquellas personas desconocidas que en algunos casos habían dejado de ser solo un nick en la red para convertirse en amigos. Entonces, Sev rompió el silencio, proponiendo algo.
—Ya que estáis en Navidad por aquellos lares y estamos todos juntos aquí… ¿por qué no les felicitamos las fiestas a todos ellos?
Los chicos se miraron un instante pero en seguida aprobaron sonrientes la propuesta de Snape, así que haciendo aparecer unas copas de hidromiel, todos la alzaron exclamando:
—¡¡FELICES FIESTAS Y BUEN AÑO NUEVO PARA TODOS LOS QUE NOS LEEIS!!
Con el chin chin de las copas chocando entre ellas, la imagen comenzó a desdibujarse entre nubes hasta que desapareció, quedando solo a la vista la figura de un pequeño castillo de plástico de color bronce y tejas verdes que reposaba en la mesa hasta la próxima visita que pudieran hacer a su interior…
********
Me hubiese encantado que lo que hubieseis leído fuese un capítulo y siento mucho decepcionaros cuando hayáis descubierto que no lo es pero con esta tontería tan larga que me ha salido, similar a algunos de mis antiguos Disclaimers (aunque parte del relato es real. No creo que haga falta decir cuál ;) ) quería compartir con los personajes y con vosotros la felicitación de estas fechas y comentaros a través de ellos cómo están las cosas. Así que habiéndolo hecho ya, solo me queda saludaros nuevamente y en mi nombre y en el de Nigriv, desearos que estéis pasando una Feliz Navidad y que todos vuestros buenos deseos se cumplan para el próximo año 2009. Ojala tengáis todo lo que os merecéis y la vida os premie como es debido. Esperamos poder volver a encontrarnos algún día y volver a compartir buenos momentos como hasta ahora. Hasta entonces, un cariñoso saludo de Harry, Sev, Mark, Nora y por supuesto, de nosotras, Nigriv y Mahe, las Guilmains.
Felices fiestas.
