Disclaimer: HQ! Es de Furudate-sensei.
—Conversaciones—
III: "El amor puede expresarse de distintas maneras".
Como Kuroo comprende, a medias, a Tsukishima (alias Tsukki) sabe que para hacer cosas melosas de novios como abrazarse o darse besos tiene que tener una buena excusa; que hace frío, que tuvo un mal día, que hace mucho no le dan amor, que tiene sueño, y así un montón de etcéteras. Pero ese día casi nada parecía querer salirle bien y al final terminaron hablando de cualquier cosa menos algo romántico; terminaron en un caso hipotético.
—¿Te imaginas si yo hubiera ido a Karasuno contigo?
—No, muchas gracias.
—¡Nos hubiéramos visto todos los días! ¿Te das cuenta de lo genial que sería eso? Hubiéramos ido al mismo club de vóley, haríamos equipo y hubiera sido tu mentor todos los días.
—Eso suena espantoso.
—Bah, Tsukki-
—No me llames así —cortó el menor sin voltear a verlo. Él estaba sentado en su escritorio revisando unos apuntes para un examen que debía dar, además de tener que arreglar los asuntos del equipo. Ser capitán y estar en último año no era tarea fácil.
Kuroo, sentado a su lado en otra silla, simplemente lo miraba y hacía compañía porque se había tomado el tiempo para no tener trabajo durante un fin de semana y terminar todos sus estudios de la universidad antes, así tenía tiempo libre.
—Eres malo conmigo, ¿no puedes ver que estoy enamorado de ti? —soltó con una sonrisa socarrona mientras apoyaba los codos en el respaldo de la silla. Estaba sentado al revés, con sus largas piernas a cada lado de ésta.
Tsukki no respondió, pero pudo ver que tenía las orejas rojas.
Le dieron ganas de morderlo.
—Tsukki-
—Que no me llames así.
—Cielo.
—Uf, ¿por qué no vas a molestar a mi hermano? Creo que a Akiteru le caes bien… creo.
—Yo pensaba que me odiaba.
—Odia tu pelo.
A Kei le hubiera gustado agregar que todo el mundo odiaba el pelo de Kuroo, en especial los peluqueros.
—Bueno, como decía, ¿te imaginas si bueno, hubiéramos ido juntos a Karasuno? Hubiera sido genial, ¿no crees? Aunque, ¡efecto mariposa! Si por ABC motivo hubiera sido así quizás ahora no estaríamos juntos, o quizás sí. Estoy seguro que no importa cuántos efectos mariposa existan en cada uno te querría igual.
—Eres demasiado cursi —murmura destacando notas y más notas. En el fondo le gusta que Kuroo sea de esa manera porque no lo hace con nadie, salvo con él. Así que se siente importante—. Pero no creo que tú en Karasuno sea buena idea. Así que no.
—¿Tanto así me desprecias? —pregunta el mayor con voz ronca y observándolo de manera atenta. Ve su perfil y el marco de sus lentes. A pesar de su tono jocoso en su interior a veces viene esa pregunta y el tono de sinceridad le sale medio palpable.
—No seas ridículo —esa es una táctica Tsukishima (porque Akiteru también la usaba) para cambiar de tema y no tener que responder preguntas incómodas. Kuroo no sabe cómo lo hace pero a él, por lo menos, no le funciona—. Realmente no hubieras estado bien en Karasuno.
Kuroo se queda en silencio.
—Porque me gusta más cómo te ves con rojo que vestido de negro —responde al final, en un murmullo casi imperceptible que se confunde con el susurro de las hojas.
El mayor parpadea varias veces, sin comprender qué acaba de pasar pero cuando lo hace se da cuenta que las orejas de Kei siguen rojas y no quiere mirarlo, incluso su cuello esta de esa tonalidad. Así que hizo lo que todo novio en arranque de amor haría; saltó de su silla en un ágil movimiento felino y lo atrapó entre sus brazos. En el forcejeo ambos cayeron al suelo y Kuroo se puso encima para besarle todo lo que pudiera alcanzar.
Akiteru los encontró en una posición comprometedora y después de eso odió algo más que sólo el cabello de Kuroo.
