Disclaimer: HQ! Es de Furudate-sensei.

NA: Mi headcanon de un Tooru miope se ha vuelto canon. Me siento muy feliz en este instante.


Conversaciones

"V: Tsukishima tiene una ligera duda y Akaashi le da las respuestas".


Después de una (horrible) convivencia con el grupo FukuNeko hay ciertas dudas en la cabeza de Kei que no pueden dejar de dar vueltas, y no es que él sea una persona muy curiosa pero siempre ha pasado que cuando hay una duda se necesita la respuesta. Es la función lógica del universo. Si las respuestas no fueran buscadas ni si quiera tendrían algo tan simple como química básica o matemática, y eso no puede ser. Plus que es bien directo para sus cosas y es por eso que después de debatir mentalmente, unos segundos, los pros y contras simplemente se encogió de hombros y se acercó al chico mayor en los cinco minutos de descanso que habían adaptado con el reducido grupo de entrenamiento de ineptos, excéntricos y raros.

Akaashi, que parece ser bien observador cuando quiere, dejó de atarse los cordones de las zapatillas al verlo acercarse y se enderezó en lo que era su altura, que no era poca pero al lado de Kei no servía de mucho. Le dio un sorbo a su botella de agua y le miró con tranquilidad.

Detrás de ellos Bokuto ululaba y Kuroo gruñía, Hinata saltaba de un lado para otro y Lev intentaba ganarse la atención de alguien. Era un circo. Hacían tanto ruido que el dolor de cabeza pudo haber sido otra opción. Kei, en cambio, inmune a todo el alboroto se arregló los anteojos y luego le miró con esa expresión rara que tenía cuando quería preguntar algo.

—Akaashi-san —el nombrado seguía observándole, atento. Hizo un gesto con las cejas como si preguntara qué pasaba. Keiji era una persona de pocas palabras. Tsukishima, como siempre, no se corta a la hora de hacer preguntas—: Me preguntaba… igual que Fukurodani tiene más miembros de tercer año a parte de Bokuto-san, entonces, ¿por qué eres tú exactamente el vice capitán? —en la cabeza de Kei esa no era una pregunta para ofender a alguien, sino mera curiosidad. Según lo que había visto Akaashi parecía la clase de persona bien calmada y calculadora, pero de todas maneras era raro que Bokuto fuera elegido capitán. En su cabeza la ecuación no funcionaba del todo bien.

—Ah, eso.

El de segundo no estaba sorprendido. Cerró la tapa de la botella y se encogió de hombros.

Tsukishima esperaba con tranquilidad el secreto del universo. Si fuera en su equipo no podía imaginar a alguien que no fuera de tercero como capitán. Se le hacía raro, e irresponsable, quizás ambas al mismo tiempo.

—Eso fue simple descarte —respondió al final con tranquilidad, sin ni siquiera cambiar un semblante de su cara o que se le moviera un solo músculo. De hecho había algo como una parábola en sus labios que podía, podría ser una sonrisa. A Akaashi sólo lo había visto sonreír en pocas ocasiones y una de ellas era cuando sabía que había ganado contra un contrincante en partido.

Tsukishima no pudo evitar sentirse como un pez fuera del agua.

—¿Ah?

—Que yo fuera elegido vice capitán fue descarte —volvió a repetir Akaashi para luego narrar la nada interesante historia que a veces, en momentos difíciles que su vida se complicaba por tener el puesto, llegaba a su cabeza—: El día en que teníamos que elegir nuevo capitán y vice Bokuto-san insistió tanto que nadie pudo decirle que no, porque de lo contrario se nos deprimía y así no podíamos funcionar bien, además estaba en tercero y era su última oportunidad, era como su sueño de la prepa. Así que Bokuto terminó como capitán. El resto simplemente no quería tener el puesto de vice cuando él estaba al "mando" porque era como cuidar a un bebé y toda la carga sobre ti, así que nadie se ofreció. Yo estaba leyendo un libro para literatura japonesa, porque al día siguiente tenía la prueba y estaba atrasado por ciento y tantas páginas, y cuando levanté la mirada para cambiar de página termine con la sorpresa que todos habían elegido de manera democrática y unánime que fuera vice-capitán —Akaashi hizo énfasis en tales palabras y frunció el ceño, con rencor—. Nunca pude cambiarlo porque nadie quería, así que se quedó de esa manera y listo.

Kei, que estaba muy acostumbrado a respuestas más interesantes para sus dudas inigualables, no pudo sino sentirse ligeramente estafado.