Disclaimer: HQ! Es de Furudate-sensei.
NA: Ay, me gusta escribir de los cuervos.
—Conversaciones—
VI: "Cuando pasaron a tercer año, Hinata escucha a sus senpais quejarse mucho de las presiones".
—La verdad es que tú puedes pasar diciendo; "¡No estoy estresado! ¡Para nada!" y todo eso pero inconscientemente te das cuentas que las cosas te llegan, te aplastan. Incluso yo he estado con las pelotas hinchadas en taaaantas ocasiones —Noya-san narraba en uno de los descansos de las prácticas. Hacía frío, pues estaban en invierno y pronto llegarían las vacaciones de las fiestas. A su alrededor se concentraban todos los del actual tercero. Tanaka-san asentía, completamente de acuerdo con cada cosa que decía. Shoyo escuchaba con curiosidad y porque las historias de sus senpais siempre eran muy graciosas. El resto de sus kohais (¡qué raro tener que pensar en eso!) escuchaban porque había que escuchar. Noya-san dejó de tomar agua mientras movía muchos los brazos a su alrededor—, por ejemplo el otro día estaba en mi pieza después de estudiar para uno de los muchos exámenes y mi viejo ya había llegado del trabajo, se suponía que quedaba poco para poder comer la cena o lo que fuera. El punto es que entra a la pieza y yo estaba super concentrado con las fórmulas de los cubo, y me dice algo así como; "Yuu, ¿quieres fruta?", y yo le digo "Ya…". No, a ver, espera, ¡ya me acorde! Le dije; "Ya, pero ponle yogur también" medio en mi onda porque estaba concentrado en matemática e historia, al mismo tiempo, y entonces después él salió. Unos dos minutos después estaba entrando de nuevo y me decía medio lastimero; "Pero por lo menos pudiste decirme por favor", y yo quedé como; "¡PERO SÍ TÚ ME PREGUNTASTE PRIMERO!" más o menos lanzando todos mis cuadernos a la mierda.
—¡Ah, sí! Comprendo, comprendo. Me pasa lo mismo —asentía Tanaka-senpai.
Narita-san decía lo mismo y se reía de la historia, imaginando cómo sería un Nishinoya Yuu en ese estado.
—Y yo que nunca le grito a mi viejo —el más bajo suspiraba. Por un momento se detuvo en su lugar y miró el techo, luego asintió—. Miento, casi nunca le grito. Sólo algunas veces cuando me enojo por cualquier cosa. Por ejemplo hace unos días fue al supermercado y yo no fui porque tenía que... bueno, ni me acuerdo qué era pero el punto es que le encargue champú y era importante porque me tenía que bañar. Llego como dos horas después y no me había traído nada, se le olvidó, así que me enoje con él. Pero bueno, el punto era el estrés del estudio-
—¡Me pasa lo mismo, Noya-san! El otro día yo también estaba estudiando y tenía la espalda apoyada en la pared de la pieza, esa… esa, ¿la recuerdan?
—¿La que se mueve? —Preguntó Ennoshita-san mientras ladeaba un poco la cabeza, intentando recordar—¿Esa que tiembla todo el tiempo?
—¡Sí! Esa misma —Tanaka-san sonreía mientras asentía. La atención recayó sobre él mientras se preparaba para contar su experiencia—, el tema es que estaba yo en eso, estudiando, y no sé qué mierda Saeko pero de pronto la pared no deja de temblar porque parece que le estaba pegando patadas no sé cómo. Y yo en estado de; "Sí sigue con esta mierda ya verá" o "Ya, cálmate, cálmate". Pero de pronto es demasiado y termino gritando; "¡SAEKO, PARA DE UNA PUTA VEZ! ME TIENES LAS PELOTAS HINCHADAS CON ESE RUIDO", y por supuesto entró a darme una patada. Nos peleamos un rato. Fue horrible.
—Pasa, uno se pone más delicado —corroboraba Narita.
—¡Oh! También me pasa cuando mi viejo entra a mi pieza y no cierra la puerta, ¡qué rabia me da! Porque tiene la costumbre de prender la tele y la radio al mismo tiempo mientras da vueltas por la casa, y no me puedo concentrar. Como él tiene que limpiar y todo eso, así se entretiene —aseguraba Nishinoya.
—Ah, no sabía que era tan así. Debe ser difícil —terminó por decir Shoyo después de escuchar las anécdotas de los demás.
La verdad es que no podía imaginarse estar en tercero, a puertas de hallarse graduando, pero sin duda sería una gran presión. También era raro imaginar a Nishinoya-senpai peleando con su papá o a Tanaka-senpai con su hermana, después de todo Saeko-san era muy amable, a su manera. Shoyo no tenía verdadera idea de qué se sentiría todo eso, pero sí lo decían debía ser verdad.
No sabía por qué pero terminó muy ensimismado en la conversación.
—¡Lo es, pero también es bueno!
—Eso suena a contradicción —murmuró Yamaguchi porque alguien tenía que pararle los carros a los mayores. Él también tenía casos cercanos de gente que bajo estrés se volvía un ogro. Akiteru, el hermano mayor de Tsukki, era un claro ejemplo. Siempre en finales de periodo cuando iba a la casa de los Tsukishima a pasar el rato lo veía dando vueltas con ojeras, medio denso para sus cosas y parecía que conversación que tuviera con su hermano acababa en un conflicto frío al que terminó acostumbrándose.
—En fin, el otro día también me pasó que se me quedaron las llaves de la casa y tuve que entrar por la ventana. Mi viejo se enojó mucho porque al parecer podía "matarme" por hacer una hazaña como esa pero yo creo que más bien era que tenía miedo que rompiera algo, ¡aunque eso no pasó!
—Amigo, tu habitación está en un segundo piso —murmuró Tanaka medió sorprendido.
—¡No importa! Cuando estás en tercero se te perdona todo.
—¿EN SERIO? ¡ESO ES GENIAL!
Shoyo no estaba seguro de cómo se te podía perdonar todo, pero al parecer estar a punto de egresarse tenía muchas cosas buenas.
