Disclaimer: HQ! Es de Furudate-sensei.
NA: Últimas actualizaciones del año. ¡Muchas gracias por acompañarme este 2015! Espero que podamos trabajar juntos por un hermoso 2016.
—Conversaciones—
"VII: Tendou cuenta una de sus muchas experiencias."
—El otro día mientras esperaba sentado, contando moscas por todos lados, para ir a sacarme sangre como que entre toda la gente reconozco a alguien, ¡y no me lo van a creer! Pienso; "¡Oh!", así como tipo que pequeño es el mundo en el que vivimos hoy, ¡era mi ex! —Satori contaba con airamiento en uno de los descansos de la práctica. Su rostro y piel seguía medio perlado por culpa del sudor que se generó gracias al ejercicio excesivo al cual se vieron sometidos.
La mayoría de la gente que se encontraba cerca eran los de tercero, pero los kohais escuchaban a medias porque su voz era lo suficientemente alta para alcanzar todas las partes del gimnasio y porque era imposible no querer escuchar un chisme de los más grandes, es ley universal. Así que ahí estaban. Todos oyendo. Semi alzó una ceja y Ohira terminó con una mueca, se imaginó qué sería para Tendou encontrarse con su única ex (que era tan rara), Ushijima no hizo nada y simplemente se le quedó viendo con su cara de poker que parecía querer mantener la mayor parte del tiempo, lo cual era un alivio para el equilibrio universal porque sus sonrisas eran capaces de dejar llorando a niños y adultos por igual.
—Valor —fue lo único que dijo Yamagata.
—Bueno, y el punto es que estaba yo mirando porque se encontraba medio de lado y me debatí mentalmente como unos cinco minutos entre ir a saludarla o no, ¡porque hay que ser amable en esta vida! Así que al final me dije; "Ah, bueno, ya qué", y me acerqué. Sacudí su hombro mientras le decía "¡Hola!" —en tanto contaba eso hacía muchos gestos con las manos y expresiones en la cara. Ohira ya se reía de él y Semi no podía ocultar su sonrisa porque había que admitir que cada vez que Tendou contaba algo era para reírse durante mucho tiempo—, entonces se da vuelta y, ¡me quería morir! No era mi ex, para nada, era una persona completamente diferente y era muy linda. Yo me congele en mi lugar y ella se me quedó mirando extraña y asustada. Me dije: "¡Satori, tienes que salir de este embrollo, ahora!", y le solté el hombro. Entonces comencé a pensar qué decirle y lo único que se me ocurrió fue; "Es que… tenías, ¡una araña!"
Ohira estalló en carcajadas y Yamagata cayó al suelo por reírse tanto. Semi suspiró algo acerca de lo estúpido que era y Ushijima intentaba imaginar todo en su cabeza sin lograr mucho.
—¡Pero que bruto! —sentenció Yamagata desde el suelo. Era de esas veces en que su expresión estoica desaparecía, cuando le daban sus ataques de risa, esos que se escuchaban más allá del gimnasio e incluso, a veces, le hacían llorar.
—Y eso no es lo peor. En cuanto le digo eso la expresión de la chica cambia, se deforma en un pánico absoluto y comienza a revolverse en su lugar, me terminó preguntando algo así como: "¡QUÉ!" mientras se miraba todo el cuerpo buscando a la susodicha araña. Y yo, que parecía cada vez mejoraba la situación, le digo; "No, ¡ya no está! ¡Se fue!" y ella me responde; "¡Dónde!" y yo como, mierda, tenía que pensar en ese momento y lo único que se me ocurre… —repentinamente Tendou ya no podía aguantarse las carcajadas de su propia historia y estalló en risas también. Tuvo que decir tres veces la misma oración para reír de la misma manera, hasta que se aguantó para poder continuar—: Bueno, el punto es que lo único que se me sale es; "No está, es que… ¡Voló!", y ella quedó con una cara que ni les digo. Así que de ahí me escabullí muerto de vergüenza porque, por suerte, me llamaban para mis exámenes.
Semi murmuró algo sobre que había roto los límites de lo que podía considerarse algo inteligente. Ohira todavía reía y Yamagata respiraba agitado para poder regresar todo el oxígeno perdido. Tendou terminó recordando la cara de la chica y se lamentó de que realmente era muy linda.
—Las arañas no vuelan —fue lo único que dijo Ushijima, con tanta seriedad y profesionalismo que sólo hubo una cosa que todos pudieron hacer.
Shiratorizawa enteró estalló en carcajadas y el entrenador les ordenó que se callaran para luego mandarlos a dar veinte vueltas al gimnasio.
