Disclaimer: HQ! Es de Furudate-sensei.

NA: Ahora que se ha arreglado el tema de los reviews [creo], puedo contestarles. Aw. Oh-oh, a la gente de Chile, si alguien va a la junta del domingo que se hará por HQ! salúdeme [para que podamos conversar] porque estaré dando vueltas por ahí, claro, si es que me reconocen [o si es que quieren saludarme, jaja] :´)


Conversaciones

"IX: El festival cultural de Karasuno se acerca y el equipo de vóley se prepara para la ocasión" [Parte I].


—¿Dónde está Tsukishima? —preguntó Hinata mientras corría de un lado para otro por el gimnasio, buscando al susodicho bastardo que tenía la costumbre de desaparecer como sus sueños y esperanzas de aprobar todas sus clases. Kageyama dejó de dar vueltas el balón entre sus manos mientras buscaba con la mirada, también medio curioso pero sin demostrarlo mucho—, y pensándolo bien, ¿dónde está Yamaguchi? ¡Desaparecieron! ¡El bastardo y Yamaguchi se están saltando las prácticas! ¡Irresponsables! —gritaba saltando de un lado para otro.

—Tonto, eso es imposible —respondió Kageyama porque después de todo Tsukishima podía hacerlo, de él lo esperaba y le daba lo mismo, hasta le aplaudiría, pero Tsukishima estaba acompañado de Yamaguchi, quien era como su consciencia (y la de todos) la mayoría de las veces.

—¡Pero dónde están! Tenemos que entrenar.

—Ah, eso-

Las palabras de Yachi nunca alcanzaron a ser oídas porque uno de los chicos de primero respondió por ella, todavía a falta de aliento por culpa de las duras prácticas a las que tenían que acostumbrarse:

—Los dos fueron a una reunión con el concejo estudiantil. Al parecer era algo así como importante, Hinata-senpai —respondió el muchacho mientras miraba al mayor, que había dejado de moverse de un lado para otro.

—Ah, ¿en serio? —Hinata lo pensó durante unos cuantos minutos. Sí, eso se escuchaba muy convincente y los chicos de primero jamás le habían mentido—¡Gracias!

Una vez aclarada la duda corrió hacia Kageyama para poder practicar un poco más. Éste, por supuesto, aceptó sin pensarlo dos veces pero Yachi no tuvo tiempo para ayudarlos porque se encontraba repartiendo botellas, toallas y dando ánimos a los novatos. Era extraño pensar cómo pasaba el tiempo y ellos, en especial el dúo, seguían siendo medios iguales. Pero las cosas cambiaban. Se sentía nostálgico que ya no fuera el Karasuno con el cual habían ingresado y fue todo un berrinche cuando se fueron los de tercero, en su primer año y luego los de segundo, al año siguiente. Ese año les tocaba a ellos. Así eran las cosas.

Estaban en medio del descanso-práctica cuando Yamaguchi entró al gimnasio saludando con una sonrisa, atrás suyo venía Tsukishima hablando con el profesor Takeda y en parte el entrenador. El segundo tenía una cara de resignación mientras que el profesor, como siempre, se veía animado.

—¡Buenos! —saludó Yamaguchi entrando al trote.

—¡Buenos días, Yamaguchi-senpai! —saludaron los de primero a coro.

Hinata, como era chismoso para sus cosas, no esperó para dejar plantado a Kageyama y correr hacia el más alto.

—¡Yamaguchi, Yamaguchi! —llamó cual niño. El nombrado le miró—¿Dónde estaban? ¿Por qué se fueron? ¿Qué hablaban con el consejo?

—Ah, Tsukki va a hablar de eso ahora —fue todo en cuanto respuesta y Hinata hizo un puchero.

Pero como dijo fue en menos de un minuto cuando el entrenador los llamaba para que hicieran un círculo alrededor, diciendo que el capitán tenía algo importante que decir y a pesar de lo importante que sonaba ese importante la cara de Tsukishima seguía siendo de aburrimiento. Yamaguchi, como vice, se fue a parar a su lado y cuando supuso era el momento ideal para hablar Tsukishima estaba contando los detalles:

—Tuvimos una reunión con el consejo de estudiantes y como saben el instituto tiene su festival cultural, así que a todos los capitanes se nos informó que… —Tsukishima levantó la mirada, porque había estado leyendo un trozo de papel todo el tiempo—Alguien está hablando, lo voy a matar. Hinata, cállate —fue todo en cuanto dijo. El susodicho se quejó unos cuantos minutos hasta que Yamaguchi lo calmó—. El punto es que nosotros también tenemos que participar en el festival porque al instituto le importa mucho y blablá, de paso para ellos es bueno porque hacen propaganda y muestran a la gente de afuera lo genial que es meter a sus hijos a este lugar —seguía contando sin muchas ganas. La verdad es que la reunión habías sido una lata, pero responsabilidades eran responsabilidades. Ennoshita-san, antes de irse, se encargó de pasarle la piedra de la molestia y papá-cuervo a él. Siempre supo que ese día debió haber faltado—, y sí, antes de que digan algo, sí es obligatorio y no, no me interese qué vayan a decir porque todos tienen que participar. Takeda-sensei se ha ofrecido a ayudarnos así que con el entrenador hemos decidido que vamos a dividir el tiempo de aquí al festival entre prácticas y eso… ¿Qué quieres, Hinata?

—¿Y qué vamos a hacer para el festival cultural? —preguntó el segundo Pequeño gigante. No podía evitarlo, esas cosas le emocionaban porque todo era emoción.

—Nos tocó hacer una obra —respondió Yamaguchi.

Al instante un montón de; "Aaaaah" se escuchó por el gimnasio. Nadie estaba de acuerdo en hacer una obra.

—Que aburrido —se quejó Hinata.

—¿Una obra? ¿Obra de qué? —Kageyama intentó pensar en las muchas (pocas) obras que había visto o conocido en su vida, y casi se le quema el cerebro.

—Obra de teatro —respondió Tsukishima con el ceño fruncido. Kageyama podía ser un bruto.

—Pero, ¿qué obra? —por suerte Yachi hacía las preguntas importantes.

—Nos tocó Hamlet, porque otros grupos tomaron las demás y siempre nos quieren joder. Somos un equipo que tiene muchos hombres, he ahí la razón así que Hinata, te toca hacer de Ofelia —Tsukishima de pronto sonreía con maldad e incluso a Yamaguchi le costó el no reírse también al imaginar a su as ataviado con un vestido.

—¡QUÉ! ¿ESA ES UNA MUJER? —Hinata que no conocía la obra, no tenía idea de nada pero no le gustaba que el nombre fuera tan femenino. Se encrispó en todo lo que era su estatura mientras sus orejas se teñían de una tonalidad parecida a su pelo. Los demás no pudieron evitar el reírse de él—¡TSUKISHIMA, BASTARDO! ¡Yo no quiero hacer de mujer!

—Eres el que tiene aspecto más femenino de todo el equipo, idiota, tómalo o déjalo. Si no participamos nos joden el resto del año-

—Lo que Tsukki quiere decir, Hinata, es que realmente todos tenemos que participar porque es actividad de equipo. El año pasado nuestra participación no fue muy buena —la verdad es que Ennoshita-san se había encargado de hacer la mejor obra del año o mejor dicho de la historia de Karasuno; casi hacer llorar a todos los presentes, pero una serie de sucesos (mucha culpa de Kageyama, Hinata y los senpais) lograron que el escenario fuera destruido—, así que este año el director nos tiene en la mira. Si lo hacemos otra vez mal quizás ni nos dejen participar en el torneo de vóley.

—¡Nooo! —el coro fue general liderado por Kageyama y Hinata.

—Así que eres Ofelia, punto.

—P-Pero, ¡Yachi es mujer! —La nombrada se sobresaltó en su lugar, siendo apuntada—Ella puede hacer de mujer mejor que yo.

—Yachi-san no puede participar, menso —Tsukishima perdía su paciencia.

—Lo que Tsukki dice es que si Yachi-san participa nadie podrá hacer los otros preparativos; hay que ver los vestuarios y la publicidad, además de la escenografía —Yamaguchi vino al rescate con la explicación, de nuevo. Yachi asintió, complacida—. Además tiene pánico escénico.

—Sólo de imaginar actuar frente a tanta gente me da dolor de estómago —murmuró medio muerta.

Hinata no quería darse por vencido pero para ese entonces Tsukishima ya no lo escuchaba.

—Kageyama eres Hamlet. No, no puedes cambiar el papel y sí, tienes que hacerlo. Eres el que tiene mejor memoria de todos los de acá, además de ser alto. Lo harás… mediamente bien, creo. Si no lo haces bien yo te mato.

—Hamlet... —susurró Kageyama mientras pensaba lo dicho. Los de primero lo miraron con atención y emoción, imaginando a su gran senpai armador en el papel principal de tal magna obra—¿Qué es eso?

El silencio inundó el gimnasio.

Tsukishima recordó cuánto odiaba a Kageyama en muchas ocasiones y Yamaguchi sintió que sus esperanzas volaban por la ventana.

Todo el mundo supo que sería una larga travesía hasta completar el festival cultural.