Al día siguiente…

La familia Laufeyson y Stark compartía de una deliciosa barbacoa preparada por Jake, Loki, Farbauti y María (la madre de Tony). Solo ellos eran como los empleados. Pero Tony era todo un caballero que ayudaba a Loki en todo.

- ¿Sabes? –dijo Howard a Laufey mientras bebían cerveza –me gusta que tu hijo Loki sea virgen.

- Claro –dio Laufey –yo sé educar a mi hijo. No quisiera que mi nombre se manchara.

- Ni el mío –dijo Howard –por eso mismo acepto que sea desposado por mi Tony.

Y así hablaban, cuando Farbauti dijo a su esposo que dónde estaban las sodas.

– Solo pensaron en ustedes al traer la cerveza, ¿verdad? – dijo Farbauti sabiendo que realmente era así.

– ¡Loki! –llamó Laufey –ve a comprar algunas sodas

Al decir eso, le dio dinero y Jake dijo que lo acompañaría. Ya fuera de la casa, Jake empezó a hablar mal de su padre.

– Somos de la misma edad, Loki. Tú ya tienes novio y yo… y con la obligación de hijo menor que me toco, ¡quiero morir!

– No digas eso –le dijo Loki.

– No sabes lo que sufro amigo –dijo Jake mientras su mirada viajaba a un futuro deseado –quiero poder besar a alguien, abrazar a alguien, decirle lo mucho que lo amo –y mirando a Loki con tristeza le dijo –. A veces pienso que debería tener novio a escondidas.

– ¡No lo hagas! Sabes que tu padre se puede enterar muy rápido y quién sabe lo que haría después –le dijo Loki temiendo lo peor.

Así hablaban ambos al recordar que sus padres eran demasiado estrictos.

– No me gusta cómo mi padre trata a mi madre –dijo de pronto Jake cambiando de tema –y tampoco me gusta cómo mi madre anda obedeciéndole y atendiéndole como si fuera un dios.

Loki también pensaba en eso. Se preguntaba si Tony no lo trataría lo mismo, puesto que en ambas familias el macho era respetado a todo dar.

Stark y Laufeyson, ambas familias se comprendían cada vez más. Y estaban preparados para casar a sus hijos aunque los novios no se enteraban. Aunque no había nada que pudiera hacerlos más felices que ser esposos.