Cuando llegó a la florería donde trabajaba Loki, se puso a trabajar con todas las ganas. Atendía llamadas cuando Frigga estaba ocupada. A veces, hasta era Loki quien se quedaba todo el día sin la dueña.

Frigga estaba feliz por Loki, lo había amado como a un hijo.

- Eres tan amable, tan lindo y además muy responsable –le dijo un día –sé que te irá bien en la vida por el hermoso corazón que tienes.

- Aunque me habría gustado estudiar –dijo Loki añorando sus sueños.

- ¿Y qué te detiene? –le preguntó Frigga curioseando.

- Problemas de mis padres –dijo Loki sin explicar mucho.

- Pues, yo creo que tus padres deberían ayudarte –dijo Frigga –no sabes lo que yo arriesgué para que mi hijo estudiara.

- ¿Tiene un hijo? –dio Loki puesto que nunca la había escuchado hablar de él y tampoco visto a ningún hijo por ahí.

- Sí, está en Londres, está estudiando Relaciones Internacionales. Es bien estudioso. Este año se licencia y vuelve a casa. Es muy feliz por haber logrado sus sueños y yo más feliz por su felicidad.

- Wow, no lo sabía –dijo Loki viendo la suerte que tenía ese hijo - ¿y cómo se llama?

- Se llama Thor –dijo Frigga con algo de melancolía de no poder estar cerca de su hijo.

- ¿Le ha visitado alguna vez?

- Claro, Loki. Voy cuatro veces al año hasta Londres por mi pequeño. Bueno, ya tiene 24 años, pero como es mi hijo único, siempre será mi pequeño.