¡Hola a todos mis queridos lectores!, les suplico que me perdonen por la gran demora es que en todas las vacaciones trabajé y no me dio tiempo ni para mirar mi computadora U.U… pero por fin terminé este capítulo y ahora que se terminó el trabajo e inicia la universidad creo que tendre tiempo para poder escribir mis demás historias, y esta también XD, trataré de actulizar lo más seguido que pueda pero es algo que quizas no sea tan fácil de cumplir. Antes de leer el capítulo tomen encuenta lo siguiente:
1.-Los diálogos que esten en con letra cursiva y en negrita (hola) son palabras en latín.
2.- Los diálogos que estén en negritas, machuscula y en cursiva (HOLA) es el dialecto nórdico antiguo.
3.-Disfruten del capítulo y comenten XD.
Capítulo 3: La caída de los Marginados parte 1.
Mis ojos se iluminaban por el intenso resplandor que emanaba la isla Paria, las llamas se alzaban hasta casi tocar las nubes del cielo, el humo se extendía hasta más allá de lo que la vista podía alcanzar hasta perderse en el horizonte. La luz me dejaba segada por su gran esplendor, había tanto calor que el mar gélido alrededor de la isla se encontraba caliente debido a las poderosas llamas. Mis ojos ardían, y no precisamente por las llamas o el humo, el espectáculo que contemplaba era digno de una historia de horror y muerte, quería llorar, pero las lágrimas no salían, y aunque lo hicieran creo que se evaporarían. Mis oídos eran inundados por gritos desgarradores salientes de las gargantas de hombres como de dragones. Estos, sino eran consumidos por las mortales llamas, eran derribados por aquellas horribles armas que poseían aquellos que prometieron librarnos de Alvin, los rugidos de los dragones eran desesperantes, sus gritos invadían mis oídos hasta llegar hasta mi corazón, me dolía… sentía lástima y remordimiento por aquellos pobres dragones que nada tenían que ver con aquel asunto, pero era tarde, poco era lo que podía hacer ahora para detener esa batalla… no, aquello no era una batalla o una guerra, era una masacre. El mar se tiñó de rojo con la sangre de dragón y de hombre, deseaba desde el fondo de mi corazón que todo lo que veía y oía fuera una terrible pesadilla, pero me encontraba despierta parada en la cubierta de un barco junto con mis amigos y mi dragón, el cual se veía tan horrorizado como yo ante tan cruda escena. Los gritos se fueron ahogando hasta desaparecer. Junto con los gritos las llamas se fueron aminorando hasta dejar estelas de humo y sus vestigios de destrucción, si antes la isla carecía de vida ahora daba un aspecto peor, cualquiera que la viese podría asegurar que nadie vivió ahí, la tomarían como otro enorme pedazo de roca flotando en el mar. La isla se encontraba manchada de un color oscuro parecido al carbón, no quedó nada de vida o al menos yo no podía encontrarla. Las risas y gritos de victoria ahora surcaban los vientos, nuestros invitados se encontraban extasiados por la victoria, saltaban y golpeaban sus escudos con sus armas provocando estruendos que juraría que se escucharían hasta Berk. En cambio yo, y los demás guerreros de mi tribu, nos encontrábamos callados, no teníamos las palabras para describir lo que acababa de pasar, hace apenas unas semanas peleábamos contra el líder de esa horrenda isla y ahora había desaparecido de la manera más atroz que me pudiera imaginar yo o alguno de los presentes que me acompañaba. ¿Acaso era esto a lo que se dedicaban esas personas? ¿Vivian acaso de la destrucción, el quemar y el asesinara otros seres vivientes? Si era así entonces lo habían demostrado en este día… el barco en el que me encuentro se empezó a mover con dirección a la costa, cada parte de mí se estremecía por cada centímetro que avanzaba la nave, sentía horribles vértigos a tal grado que si no fuera por Toothlees hubiese caído sobre mis rodillas. Faltaban pocos metros para llegar a la playa, pero alcanzaba a ver a los guerreros victoriosos acomodar los cuerpos de sus camaradas caídos en hileras, en sus rostros no había señal aflicción o pesar, todo lo contrario, se veían felices; como si el morir fuera un juego donde uno se la pasaba bien con el simple hecho de caer al suelo en medio de un charco de sangre. La exasperación se apoderaba de mí. Deseaba que el barco en el que iba nunca tocara la costa, pero era inevitable… en mi mente surcaban los hechos acontecidos hace una semana. Nunca pensé que en menos de ese tiempo un enemigo de hace ya mucho tiempo dejara de existir y todo eso en menos de una semana y por las palabras de ese hombre…
Una semana antes…
Todos los que se encontraban en el Gran Salón estaban perplejos ante las palabras de Ragnark, sobre todo Hicca y Stoick. Ambos conocían lo duro y peligroso que era Alvin, pues se trataba de un enemigo digno de temer y sería un error menospreciarlo. Los murmullos hicieron acto de presencia. Algunos cuestionaban las palabras de aquel muchacho rubio y se preguntaban si por casualidad no habría bebido agua de mar por el camino. Ragnark permanecía inmutable, miraba de manera fija y suspicaz a Hicca esperando una respuesta de su parte. Hicca sabía que esperaba una respuesta de su parte, ¿Pero qué podía decirle? Si bien antes, en el pasado, tomó decisiones difíciles ninguna se le comparaba a esta. Lo que él ofrecía era una guerra, ¡Una guerra de verdad!, ¡Por Odín, Thor, Freya y cualquier otro dios que no haya llegado a su mente en ese momento! Esto se le salía de las manos por completo. Él seguía esperando una respuesta y pudo notar que sus labios de aquel guerrero hacían una dura línea en su boca. Se notaba que se está impacientando.
-Esto es algo que no puedo decidir por mí misma- le respondió ella de manera un poco vacilante- son cosas que deberías hablar con mi padre, él es el jefe después de todo.
-A quien le ofrecí el trato fue a ti- dijo fríamente- a cambio de que nos enseñes lo que sepas de los dragones, nosotros- dijo mientras alzaba los brazos a la altura de los hombros con ambas manos abiertas- nos desharíamos de Alvin y los suyos. Ahora dime ¿Aceptas o no?
Hicca estaba a punto de volver a insistir que no era la indicada para decidir, pero al parecer Ragnark leyó sus pensamientos.
-Solo quiero escuchar una afirmación o una negación princesa- dijo de manera autoritaria y seca. A más de uno de los que se encontraban dentro del recinto no le gustó ese tono de voz.
Stoick, al ver a su hija tan agobiada, no resistió más y a paso firme y pesado llegó hasta estar frente a frente con el hijo de Aren. La presencia del jefe a su lado no lo turbó y seguía mirando directamente a Hicca. Stoick, un poco ofendido y a la vez molesto, se puso en medio de ambos. Hicca, a pesar de tener el cuerpo de su padre como muralla, sentía a un la penetrante mirada del Bronnfjell, como si esos ojos color zafiro atravesaran los huesos y la carne de su progenitor y llegaran hasta ella. La voz del inmenso vikingo peli rojo saca de su letargo a la entrenadora de dragones.
-Estos son asuntos que a mi hija no le conciernen- las palabras del vástago molestaron un poco a Hicca- los asuntos de guerra y tratados son cuestiones que un jefe debe de manejar- dice con voz sería y gruesa.
Ragnark seguía mirando donde se supone debería estar Hicca. No parecía importarle lo que el jefe de la tribu de Berk les estaba diciendo, esto molesto en gran medida a Stoick.
-¡¿Me estas escuchando?!- dice con un tono de voz más elevado. Ragnark levanta la mirada y sus zafiros chocan con los ojos verdes del jefe.
-No me malentienda jefe- su voz era serena y calmada- no es que no lo escuchase, pero la verdad es que me importa poco lo que usted me diga- Stoick, al igual que algunos, se sorprenden ante las palabras del chico- la respuesta que quiero escuchar debe de salir de los labios de ella- señalo con la barbilla a Hicca- y no aceptaré ninguna otra palabra más que la de ella.
Al imponente vikingo le hervía la sangre, aquel muchacho lo estaba menospreciando sin ninguna atadura o temor a alguna represalia. Hicca se encontraba en shock, conocía lo suficientemente bien a su padre como para saber que se encontraba colérico, ¡Y no era para menos!, ¿Es qué él estaba loco? En el recinto se abrigaba una tención fría y amenazadora. A este ritmo otra pelea surgiría y eso era lo último que ella deseaba. Rodeó el enorme cuerpo de su padre, que hasta ahora era su única protección ante la atenta mirada de Ragnark, y se paró justo frente a él.
-Se nota que no tienes mucho respeto hacia los demás- dijo de manera acusadora tratando de aparentar una fortaleza que ella no tenía.
-Me atrapaste- dijo mientras curveaba una sonrisa en sus labios. La peli roja le frunce el ceño- no me mires así, lo que estoy pidiendo es una simple respuesta- dice de manera divertida- y la verdad es que soy una persona muy paciente y considerada, pero hasta yo tengo mis límites de tolerancia… princesa- esto último lo dijo de manera frívola.
Astur estaba a punto de lanzársele con su hacha en mano, pero Gobber lo alcanza a sostener antes de cometer una locura. Aunque no era el único que deseaba la cabeza de aquel muchacho clavada en una estaca y ponerla en el lugar más alto que hubiese, entre ellos estaba el padre de la joven.
-Puedo adivinar que anhelan separar mi cabeza de mi cuerpo- da una hojeada alrededor- pero debes comprender, Hicca, que es necesario, como futura líder, ganarte el respeto de los demás y pelear tus propias batallas- hace una pausa y luego prosigue- si bien tu pueblo te aprecia y respeta es porque, además de ser hija del jefe, tus grandes proezas son dignas de un poco de respeto, aunque te aseguro que el respeto es tan frágil como una taza de barro. ¿Cómo esperas que te obedezcan un día sino puedes tomar una simple decisión?
Las palabras del rubio golpeaban la cabeza de Hicca como martillos a un yunque. En gran parte tenía razón. No podía, ni quería, seguir dependiendo de su padre. Si bien la tarea de "futura jefa" no le agradaba, estaba consciente de que algún día ella tendría la responsabilidad de cuidar de su pueblo y no como lo hace ahora si no como su líder.
-Tienes razón Ragnark- le dice ella. El aludido levanta ambas cejas algo sorprendido- no puedo depender de mi padre todo el tiempo y agradezco tu sinceridad- el inclina un poco la cabeza.
-No hay nada que agradecer.
-Pero me temo que no puedo aceptar tu oferta- soltó de golpe. Ragnark la mira de manera interrogante- Alvin no es un enemigo al que te puedas enfrentar despreocupadamente, él es vil, ruin, inteligente y muy peligroso, ¿Acaso tienes idea a lo que te enfrentas?
Ragnark permaneció en silencio con los ojos cerrados. Parecía meditar las palabras que Hicca le dijo. Lentamente abre sus ojos. Hicca vuelve a quedar atrapada en aquellos fugaces y brillantes ojos que él poseía. Su subconsciente le ordenaba apartar la mirada, pero su cuerpo no respondía ante las órdenes que le daba.
-Tienes toda la razón rojita- Hicca arquea una ceja ante el nuevo mote que le había puesto, pero era mejor que princesa- no conozco ni sé a qué a lo que me enfrento, creo que dije lo que dije por la emoción del ambiente.
Los músculos de Hicca se destensaron ante las palabras del rubio. Se alegraba de haber hecho entrar en razón al perspicaz y engreído vikingo que tenía enfrente. Por lo general era imposible sacarle algo de la cabeza aun vikingo una vez que la tenía adentro, al parecer Ragnark era de los pocos que entendían a palabras.
-Un semana- soltó de golpe el hijo de Aren.
Hicca quedó perpleja ante las dos palabras que dijo el Bronnfjell, ¿Qué quiso decir con eso? Una parte de ella presentía el significado de aquellas palabras, pero esperaba estar equivocada.
-En una semana tendré todo listo y luego destruiré a Alvin- aclaró Ragnark. Hicca estaba a punto de protestar pero Ragnark habla primero- ¿Entonces aceptas?
-¡No!- dijo rápidamente. Raganark, y la mayoría de los vikingos del lugar, abrió sus ojos un poco sorprendido por la repentina negatoria. Hicca, un poco más calmada, fórmula un plan rápido donde no cause el enojo de sus invitados y que con lleve a una pelea- no es necesario que luchen contra Alvin, veo innecesario este posible derramamiento de sangre. Así que desiste de tus planes ya que acepto enseñarles lo que se de los dragones.
El silencio invadió al recinto una vez más. Stoick observaba expectante como su hija se las arreglaba para evitar una lucha. Esto lo llenaba de orgullo y satisfacción. El ver a su hija liderando la situación le daba grandes promesas de una gran jefa en algún futuro. Aren, por otro lado, miraba a la hija de Stoick como un águila mira a un conejo en el campo, aunque admitía que poseía valor al encarar a su hijo de la manera en la que lo hacía.
Ragnark permaneció inmutable. Una dura línea hizo acto de presencia en sus labios. El subconsciente de la entrenadora de dragones pedía a gritos una respuesta, una donde el rubio obstinado no siguiera insistiendo en hacer una guerra, pero al parecer iba a ser el día de "nada saldrá como tú lo planeas".
-Entonces no me dejas otra alternativa- le dijo lo suficientemente bajo para que nadie escuchara más que arquea una ceja mostrando una incógnita en su mirada.
Ragnark se separó unos pasos de ella y con la vista peino el área completa observando a cada persona que se encontraba alrededor. Como si con tan solo mirarlos bastara para analizarlos y conocerlos.
-¡Habitantes de Berk!- dijo a grandes gritos- llevo apenas unas horas en su isla y no puedo dejar de sorprenderme una y otra vez. Les confieso que son contadas las veces en las que me sorprendo y ni en todo lo que llevo vivido jamás podría compararse con lo que mis ojos ven y lo que mis oídos oyen ¡Vikingos montados sobre dragones lanza fuego!, ¡¿Se pueden imaginar algo más temible!?- hace una leve pausa y luego prosigue- no me imagino las innumerables ventajas y beneficios que tienen al tener a los dragones como aliados, ni tampoco imagino al idiota que se atreva a meterse con ustedes- algunas risas se escuchan entre el público. Stoick presentía que algo para nada bueno planeaba el hijo de Aren y no era el único que lo pensaba.
-No obstante aún tienen un problema… y ese problema tiene un nombre… Alvin…- varios vikingos no pudieron evitar fruncir el estreno ni tampoco disimularon el visible enojo que les provocaba oír hasta el nombre de aquel ruin ser- él no ha sido una piedra en sus zapatos ¡Ha sido una flecha bien clavada en sus costados! ¡¿O NO?!
-¡Sí!- gritaron los habitantes de Berk.
-¡¿A cuentos amigos les ha quitado?! ¡¿A cuántos padres o madres se ha llevado?! ¡¿A cuántos hijos les ha arrebatado?! ¡¿A cuántos más van a dejar morir en manos de ese monstruo con piel de hombre?!
Las palabras de Ragnark fueron rápidamente contestadas por gritos de afirmación y de sed de venganza. Hicca sabía a la perfección que Alvin ha sido culpable de que muchas familias quedaran incompletas, incluso había ido a muchos funerales por culpa de la mano de aquella bestia en forma de humana. La entrenadora de dragones capto las bajas sonrisas que se colocaron en los labios de sus visitantes. Algo iba mal…
-Yo, Raganar lBronnfjell, les ofrezco sacar esa flecha de sus vidas ¡Para siempre!- grita mientras eleva las manos al cielo. La multitud de su alrededor grita en señal de aprobación- mataré a Alvin y a todo ser que respire, coma, y cague de esa miserable isla ¡Y aré que la isla Paria arda en el mismísimo infierno!- vociferaba mientras caminaba de un lado a otro. La gente seguía gritando en señal de aprobación.
Tanto Hicca y Stoick, al igual que algunos pocos con más de una neurona sana en sus cabezas, abrieron sus ojos de manera alarmante. Hasta ahora caían en cuenta de lo que en verdad estaba pasando. La frustración y la rabia eran una mezcla que hervía la sangre del jefe de la aldea mientras que Hicca se debatía entre la admiración y el desprecio por el joven Bronnfjell. Si algo sabía Hicca de asuntos políticos era que si alguien sabía controlar al pueblo, independientemente si es el gobernante o no, era poco lo que podía hacer el jefe ya que un jefe no podía ir en contra de los deseos del pueblo… y Ragnark tenía a todo Berk comiendo de la palma de su mano…
-¡¿Están conmigo gente de Berk?!- los gritos de exaltación fueron la respuesta. Ragnark giró su cuello y sus ojos se toparon directamente con los de Hicca. El rubio de ojos zafiro le sonríe de manera altanera provocando el desprecio de la peli roja hacia él. Volvió a girar un poco más su cuello ahora observando a Stoick. Se acerca al inmenso vikingo de manera calmada y se detienen a unos pasos frete de él.
-¿Qué dice jefe?- el basto detecta un deje de burla en la vos del muchacho- ¿Guerra?- el rubio arrastra las palabras de manera melosa. El vástago respira y exhala varias veces para aclamarse antes de responderle- ¿Y bien?...
-…Guerra- responde con dificultad el jefe vikingo.
Todo el recinto se llenó de gritos llenos de emoción y jubilo. Si bien Berk disfrutaba de los tiempos de paz la sangre vikinga que corría por sus venas no podía evitar emocionarse con las batallas, después de todo eran vikingos y ese un gaje del oficio.
-Me alegra oír eso Stoick- dice mientras le sonríe con malicia.
-Me lo imagino…- le contesto cortantemente el Haddock.
-Bien, ahora necesitare algunas cosas. Claro. Pagaremos todo lo que necesitemos.
-¿Qué necesitas?- le pregunta con el mismo tono de voz.
-Mejor hablemos en un lugar más privado, si no le molesta claro. Seriamos yo, tú y su hija. Si ella quiere claro está- dice mientras le miraba de reojo a la peli roja.
-Claro que si- responde rápidamente ella.
-No tienes que ir si no quieres- le dice su padre.
-Quiero, no, deseo ir- dice con decisión.
-Buena actitud niña- le dice complacido el hijo de Aren. Luego camina hasta la gran puerta del recinto y se detiene- después de ustedes- dice mientras se inclinaba hacia delante y extendí una mano.
Los dos Haddock empezaron a caminar hacia la salida pasando a un lado de Ragnark. Éste les sigue de cerca a unos pasos de distancia. Poco a poco el recinto empezó a vaciarse quedando sólo algunos vikingos que seguían comiendo y bebiendo. No obstante cierto grupo de jóvenes vikingos montadores de dragones se quedaron en el lugar. En los rostros de los cinco jóvenes había una gran gama de expresiones. Enfado, incredulidad, miedo y desconfianza.
-Ese tipo está más loco que una cabra que bebió agua de mar- soltóTuffnut.
-Más bien que diez cabras- agrega Ruffnut.
-Ese tipo me da mala espina- dice de manera fría Astur- vieron cómo se comportaba, se creía Thor en persona el maldito hijo de troll- la vos del rubio destilaba resentimiento.
-A mi no me sorprendería- habló Snotlout. Los demás jinetes lo voltearon a ver con cara de "¿Es en serio?"- ¿Qué? Solo dije lo que pienso- se justificó el Jorgenson.
-¿Eres idiota o sólo finges?- le pregunta Astur bastante molesto.
-Yo creo que las dos- responde Fishlegs.
-¡Oye!- le dice Snotlout molesto mientras le propina un golpe en el estómago. Fishlegs se inclina adolorido con una mueca de dolor marcada en su rostro- ese tipo… no es normal- suelta el castaño oscuro.
-¿A qué te refieres?- le pregunta un adolorido Fishlegs.
-Lo que trato de decir es que no cualquiera detiene mi mazo con una mano ni me despega del suelo sin mostrar ni una mueca de esfuerzo- los demás jóvenes jinetes lo miraban de manera aguda- lo que trato de decir es que el tipo ese no es como nosotros… ni como tu Astur- dijo mientras miraba a su compañero usuario de hacha.
Los cinco jinetes guardaron silencio. Todas sabían que cuando Astur combatía en los entrenamientos contra Snotlout y no lo tomaba a la ligera, pues, aunque nunca lo admitiría, el jinete de Pesadilla monstruosa es fuerte, tanto como para rivalizarlo en una pelea mano a mano. Pasaron los minutos y los jóvenes vikingos se retiraron del recinto con miles de pensamientos en sus cabezas. Aunque los hermanos Thorson sólo pensaban en quemar y en destruir.
Por las calles de Berk se veía el andar de Stoick a la par de su hija. Ambos seguidos por el singular vikingo de ojos tan azules como el zafiro. Los habitantes los miraban de reojo mientras realizaban sus labores diarias. Hicca miraba discretamente a Ragnark por encima de su hombro cada cinco pasos, asegurándose de que el rubio los siguiera ni que tampoco provocara problemas. A su lado se encontraba su mejor amigo Toothlees. El cual se encontraba siempre giraba su cabeza para mirar amenazadoramente al invitado. Al Furia Nocturna no le agradaba ese sujeto.
-Parece que le agrado a tu dragón- lanzó Ragnark en una mezcla de burla y sarcasmo.
-Si quieres puedes venir a acariciarlo- le contestó la peli roja en el mismo tono.
El aludido suelta una risa nasal mientras cerraba sus ojos mientras que el padre de la chica sonreía divertido. Su hija sí que sabía cómo responder. Pasaron varios minutos cuando Ragnark volvió a hablar.
-¿Falta mucho?
-¿Ya te cansaste de caminar?- dijo Hicca.
-No… pero me aburro de tanto esperar- dijo algo desesperado.
-Pues tendrás que aguantarte o si lo prefieres puedes desistir de atacar a los marginados e irte de Berk- le contesto cortantemente Stoick, si bien tampoco estaba contento por la guerra, se preocupó un poco de que las cosas se agravaran. Lo último que quería era meter a su pueblo en problemas con Aren.
-Sabes… tu lengua sí que es muy afilada- la palabras fueron rígidas y más frías que las de un iceberg. Un escalofrío recorrió la espalda de la entrenadora de dragones. Podía sentir la penetrante mirada de Ragnark clavada en su espalda y esto le incomodaba bastante. Incluso Stoick podía sentirla.
-Vez aquella casa en lo alto- dijo mientras señalaba una casa en lo alto de una colina compuesta mayormente por roca y madera- es la casa de la anciana del pueblo, su nombre es Gothi y es ahí a donde iremos a discutir tus "planes"- dijo con algo de nerviosismo pero sin quitar el tono sarcástico.
-Bien- responde Ragnark un poco más animado. El cambio de actitud extrañó a la familia Haddock- ustedes vayan volando y yo voy corriendo. Así llegaremos antes- dijo mientras estiraba sus piernas y giraba su cuello haciendo que sus huesos crujieran.
-No sería correcto dejar atrás a nuestro invitado- dijo ahora el vástago de inmensa barba roja.
-Insisto- le respondió cortésmente el rubio de nuevo el cambio de humor- además me estoy cansando de tanto esperar y quiero terminar con esto lo antes posible.
Sin esperar respuesta Ragnark empieza a correr. Rápidamente se aleja de los dos vikingos de cabello rojizo dejando pequeñas, pero visibles, estelas de polvo en su camino. Tanto Hicca como Stoick se sorprendieron por la velocidad del muchacho. Después de unos segundo Hicca se subió a su dragón y Stoick, al no tener a su dragón cerca, se subió junto con ella. Toothlees resintió el peso extra del progenitor de su humano y gira su cabeza para mirar a Hicca con reproche.
-Sólo serán unos minutos amigo- le dijo dulcemente en un susurro. El dragón suelta un bufido de resignación y emprendió el vuelo.
En cuestión de segundos llegaron a su destino. El espacio era demasiado reducido para que Toothlees pudiera aterrizar así que la entrenadora de dragones le indicó a su dragón que se pusiera por encima de la casa. Una vez posicionados a dos metros de la plataforma donde Gothi mira a todo el pueblo el jefe de Berk saltó del dragón aterrizando sobre la base de madera de la plataforma. Hicca puso el modo automático en la cola de Toothlees e imitó lo que hizo su padre. Su caída fue suave pues los años de entrenamiento con dragones sumados a sus cambios físicos le dieron mayor agilidad como la de un gato. Con un ademan de su mano le dijo a su compañero de vuelo que espera por la zona. Toothlees asintió y empezó a dar vueltas por los alrededores.
Stoick miraba a su hija de espaldas. Un sentimiento melancólico llenó su ser al ver el gran parecido que tenía con su difunta esposa Valka. Ella era un reflejo casi idéntico, pues había heredado algunos rasgos de él y se alegraba aún más que no haya sacado su manera vikinga de pensar. En sus labios formaron una enorme sonrisa llena de orgullo aunque la barba casi la oculta por completo.
Hicca dejó de mirar a su amigo dar vueltas por los aires y se concentró en la situación actual. Dio media vuelta y encontró la atenta mirada de su padre fija en ella. Se le hacía extraño verlo tan sonriente ya que su padre no era precisamente de los que sonreían. Se acercó unos pasos a él y se detiene.
-¿Estas bien?- preguntó extrañada.
-¿Eh? Uh… si, si estoy bien- le contesta ya liberado de su letargo de recuerdos- bueno… es que te pareces mucho a tu madre.
Hicca gimió de sorpresa a lo bajo al escuchar las palabras de su padre. Eran pocas las veces en la que él hablaba de su madre y que de pronto la compare con ella no era algo fácil de sobrellevar. No tenía recuerdos de su madre pues ella había muerto en uno de los muchos ataques de dragones que hubo en Berk cuando apenas era una bebe. Ella hubiera deseado tener más recuerdo de ella, alguna pertenencia o algún retrato de su madre, pero los vikingos no eran exactamente de los que pintaban o guardaban posiciones, ¿la razón?, simple, eran gente de guerra y no se fijarían en un pincel a menos que lo utilizaran para clavárselo a algún dragón y tenían la costumbre de quemar las pertenencias del difunto en un barco que era arrojado al mar y prendido en llamas con todo y cuerpo. Aunque eso último discernía pues a veces no encontraban el cuerpo del difunto. Lo único que sabía, gracias a Gobber, era que tenía el mismo cabello largo y rojizo que el de ella. Perderlo fue un duro golpe para ella…
Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de una puerta abriéndose. Ambos vikingos dirigieron sus miradas a la fuente del sonido y se encontraron con Gothi, una anciana de edad difícil de calcular, cabello gris como las rocas y de baja estatura. En su mano derecha portaba un batón casi el doble de largo que ella del cual se servía para sostener su peso. Su vestimenta consistía en una túnica amarrilla algo gastada y rasgada de los bordes y unos pantalones oscuros un poco más nuevos y calzaba unos botines cafés más gastados que la túnica. El rostro de aquella anciana refleja somnolencia e irritación. Al parecer se acababa de levantar. Al abrir completamente la puerta salieron varios terribles terrores detrás de ella. La anciana lo miró con un gesto interrogante. Al parecer se preguntaba por la presencia de ambos Haddock.
-Buenos días Gothi- saludo cordialmente Stocik a la anciana del pueblo- ¿Te hemos despertado?
La anciana lo miró fijamente y luego rodó los ojos. Aquel gesto le sobraba el sarcasmo más que a cierta peli roja que se encontraba presente.
-Creo que es un sí- contestó Hicca de manera divertida.
Stoick se sobó las cienes para no alterarse. Suficiente sarcasmo se llevaba de su hija como para soportar a otra mujer tan distante y enigmática. Gothi comenzó a caminar hacia un motón de arena y empezó a realizar trazos en ella con su bastón. Hicca se acercó para leer lo que escribía pues su padre, al igual que la mayoría de los habitantes, no conocía el antiguo idioma nórdico. Por su fortuna, cuando aún era una niña, su mentor decidió enseñarle el antiguo idioma y vaya que sorprendió a más de uno, incluido a su padre y a Gothi, al dominar a la perfección el idioma.
Lo único que desconocía era la razón por la que Gothi se negaba a hablar y solamente escribía. Eran realmente muy pocos los que alguna vez la escuchar pronunciar una palabra, entre ellos su padre, y ella era una de las personas que nunca ha escuchado su voz.
-¿Qué dice?- le pregunta su padre con interés. Hicca lee lo que la anciana había escrito.
-Dice "¿Qué se les ofrece?- traduce ella- bueno, la verdad es que queremos hablarte de algo muy delicado- la voz de Hicca se tornó seria. Gothi levanta una ceja en señal de duda.
-Aren ha vuelto… los Skirn regresaron con la idea de una guerra contra los marginados…
Con cada sílaba que salía de la boca de Stoick los ojos de la anciana sabia se engrandecían. Ella había presentido en sus huesos que algo no andaba bien, pero no se imaginó que sería algo de esa magnitud.
-¿Skirn?- preguntó Hicca- ¿Qué es eso?
Gothi borró lo que tenía en la arena y empezó de nuevo a trazar runas*. Estaba a penar empezando cuando un hacha salió del borde clavándose con un duro golpe sobre la arena perforando la base de madera. La anciana se sobresaltó ante tan sorpresivo acto y se aleja varios pasos de aquella arma. Después otra mano se asomó de borde y se aferro de la orilla de la plataforma para después exponer una cabellera rubia, al final un rostro conocido para ambos peli rojos. Se trataba de Ragnark el cual los miraba de manera divertida con esos grandes y brillantes ojos.
-Durante generaciones el significado ha ido cambiando. Durante la edad del Miedo éramos los purificadores, en la Gran Guerra significaba devastadores, en la edad del Poema de Oro éramos la Luz y así se fue yendo hasta que ahora se nos conoce como "Los destructores". Aunque la verdad nunca me ha llamado la atención el significado de esa palabra- explicó el rubio mientras subía el resto de su cuerpo sin ninguna dificultad aun empeñando su hacha mientras le limpiaba algo de arena que le quedo en el filo.
Hicca salió de su letargo ante la explicación de aquel joven y su semblante se volvió duro al igual que el de su padre.
-Pudiste a ver lastimado a Gothi- le reclamo enfadada por aquella prepotente actitud que emanaba el muchacho.
-¿Ghoti?- se preguntó más para sí mismo que para ella-¡Ah! Hablas de esta ancianita- dijo mientras señalaba a la mencionada.
-¡Ten más respeto!- le grita colérico el jefe de Berk- ¡Es la anciana sabia del pueblo y se merece todo tu respeto!
-Huy, tranquilo amigo- dijo despreocupadamente con ambas manos arriba- es un placer… sabia…- se dirigió a Ghoti mientras se inclinaba un poco para quedar a su altura- MUCHO GUSTO, SOY RAGNARK, ENCANTADO DE CONOCERLA- dijo en el antiguo idioma nórdico mientras sonreía de manera sombría.
Hicca se sorprendió al escuchar aquella oración en aquel antiguo lenguaje que pocos vikingos conocían o se molestaban en aprender. Estaba sorprendida al ver aquel acto que se podía considerar hostil hacia la anciana. Estaba sorprendida al ver a Gothi temblorosa ante la presencia del rubio.
Los ojos de Gothi quedaron atrapados en los ojos de Ragnark. Su cuerpo empezó a temblar y sentía un frío espantoso que le helaba hasta los huesos. Aquellos ojos la hacían estremecer hasta en lo más profundo de su alma. Sin percatarse de las acciones de su cuerpo empezó a retroceder, tratando de alejarse de aquella presencia que nada bueno le inspiraba. Sus múltiples dragones pequeños empezaron a rodearla con intenciones de resguardarla de tras de ellos mientras emitían gruñidos amenazantes hacia el rubio. Éste solo los miro de manera fría y luego les sonrió mostrando una hilera de blancos dientes perfectamente alineados mientras los miraba como un desquiciado. Los dragones chillaron un poco y se metieron en estampida a la casa de la anciana.
-PARECE QUE NO LES AGRADÉ- dice de nuevo en la antigua lengua. Gothi lo seguía mirando en una mezcla de asombro y miedo. Ragnark se le acerca a paso calmado- ¿ALGÚN PROBBLEMA?- dice mientras se ponía a la altura de su rostro y le hablaba directamente a la cara.
Los iris grises de la anciana se conectaron con los zafiros del rubio vikingo. El interior de ella se llenó de un mil sensaciones indescriptibles. La anciana sentía ligeras sensaciones de vértigo por lo que tuvo que apoyarse aún más en su bastón. Todo su ser le decía a gritos que aquel joven no era alguien ordinario.
Hicca se mantenía expectante ante esta situación. Lo único que tenía planeado hacer era consultar con la anciana para saber si era conveniente iniciar una lucha con los marginados. Después de todo ella podría disuadir al pueblo si fuera necesario. Nunca se imaginó una situación con esta.
Gothi parpadeó varias veces para salir de su letargo. Luego miró de pies a cabeza a Ragnark y luego dirigió su vista al jefe de la aldea y a su hija. Posteriormente se gira y empieza a caminar hacia los umbrales de su casa. A los dos peli rojos les tomó por sorpresa esta repentina acción, pero antes de poder decirle algo ella dice unas palabras que Stoick no pensaba escuchar de nuevo.
-No es un vikingo…
Al terminar abre su puerta y luego entra para después cerrarla. El silencio inundó el lugar. Hicca no comprendía exactamente lo que quería decir Gothi con eso y la verdad tanta intriga la estaba agobiando.
-Debe de estar muy cansada- dice con simpleza el hijo de Aren- los años deben de estar pesándole- dijo con un deje de diversión.
Hicca no soportó más la actitud altanera de su "invitado". Lo voltea a ver de manera acusadora se acerca un par de pasos.
-¡¿Qué crees que eres el dueño de esta isla?!- le dice de manera colérica- ¡Eres la persona más altanera, soberbia y tediosa con la que jamás haya tratado! ¿Crees qué todo gira a tu alrededor?, ¿Qué puedes hacer lo que quieras y luego sonreír? ¡Eso-No- Esta- Bien!
Hicca jadeaba por la falta de oxígeno, todo aquello de golpe la dejo sin aire en sus pulmones. Tarda unos segundos en recuperarse y agradece que Ragnark se haya mantenido callado hasta ahora. Una vez recuperada a su totalidad se dispone a prestar atención a la reacción del rubio, esperanzada con a verlo disuadido y, aunque sea un poco, tratar de cambiar aquella mentalidad tan fastidiosa.
El Bronnfjell están inmuto. Una dura línea estaba formada en sus labios. Sus brazos se encontraban cruzadas y sus cejas ligeramente alzadas, ladea un poco la cabeza dando a entender que esperaba poder decir algo. Hicca encorva una ceja un tanto confusa. Por más que trataba no lograba analizar al muchacho de ojos zafiro, era como si tuviera un pedazo de hielo justo en frente.
-Vaya…- alarga la palabra con un deje de sarcasmo- sí que sabes cómo explotar- dice de manera burlona. Hicca resopla molesta.
-No lograras disuadirme de mi decisión- el tono de él cambia a uno serio y afilado.
-De nuevo el cambio de humor- piensa la peli roja.
-Te diré tres cosas sobre mí: primero, no me gusta que hablen de mí a mis espaldas; segundo, cuando digo algo, lo cumplo y tercero…- hizo una breve pausa dramática- nunca trates de joderme…
Si las palabras fueran vientos helados entonces la de él hubiese congelado todo el mar del archipiélago. Hicca sintió un estremecimiento en su columna y podía sentir el aire más pesado a su alrededor.
-Bueno, si eso es todo… dijo Ragnark mientras daba media vuelta y comenzaba a acercarse al borde.
-¡Espera!- le detuvo Hicca. Ragnark la voltea a ver con una expresión de duda en su rostro- antes… ¿Tú nos estabas escuchando hablar?- el silencio fue la respuesta afirmativa por parte del rubio- ¿Desde cuándo?...
-Desde que ustedes llegaron- respondió con simpleza- y antes que vuelvas a preguntar, si, llegué antes que ustedes- le sonríe de manera prepotente- soy bueno escalando rocas.
Después de aquella explicación Ragnark termina de recorrer la pequeña distancia que le quedaba del borde y salta mientras da un giro sobre su propio eje y sus manos quedan prensadas del borde. Después se vuelve a dejar caer y luego se sostiene de una saliente de una roca. Repite el mismo procedimiento variar veces hasta llegar al suelo.
-¡Estaré en la playa Este de la isla si quieren hablar de la invasión!
Grita a todo pulmón el rubio que se alejaba cada vez más de su ubicación. Su figura se hacia cada vez más pequeña mientras más avanzaba por las calles de Berk. Dejando a su espalda a ambos Haddock con mil sensaciones diferentes en sus vientres.
La mente de Hicca divagaba más allá que cualquier nube pudiera alcanzar. La desesperación le empezaba a nublar la cabeza. Sentía un gran peso impuesto en sus hombros y su nuca ardía a causa de la impotencia. Ella sabía que tenía que calmarse, sabía que lo único que no debía perder era la cabeza, sino qué más le quedaría. El mismo silencio la devolvió a la realidad, se sorprendía que su padre no la hubiese llamado o al menos empezara a hablar, se giró sobre sus pies y encontró a su padre petrificado en el mismo lugar, su rostro estaba inmuto y sus ojos miraban hacia el vacío del horizonte, conocía perfectamente a su padre y sabía que no era de los que se perdían en sus propios pensamientos como ella, eso era raro en él.
-Papá- le llamó la peli roja. Stocik reacciona al escuchar su nombre- ¿Estas bien?- le pregunta algo intrigada.
-¿Eh?... si… yo… me… me tengo que ir.
Stock deja su petrificación atrás y comienza a caminar hacia las escaleras que se encontraban a un lado de la colina. Hicca mira de manera perspicaz a su padre. Algo en su interior le decía que le estaba ocultando algo, algo de verdad importante y ella siempre tenía mucha curiosidad.
-¿Qué me estas ocultando?- Stoick detiene su marcha y gira su cuello para verla por encima del hombro.
-Nada por lo que debas preocuparte ahora…
Esa no era la respuesta que esperaba. Esperaba una excusa o una evasiva, pero no una respuesta como esa. Antes de tener la oportunidad de lanzar otra interrogatoria él ya se había ido. Hicca suelta un enorme suspiro. Comprendía que su padre le ocultara cosas pues se preocupaba por ella, sin embargo ella ya no era una niña. Podía cuidarse perfectamente sola y era capaz de manejar cualquier situación… claro, este día no era uno de esos.
-Playa Este…
Con ese último pensamiento Hicca llama a su dragón, lo monta sin ninguna prisa y vuela con dirección hacia el Este de la isla. Tenía curiosidad de ver el campamento de sus "invitados".
El vuelo no fue muy prolongado gracias a la sorprendente velocidad del Furia Nocturna que rápidamente llegó a su destino. A la distancia, la peli roja, pudo divisar una embarcación claramente de origen romana y muchas personas multicolor distribuidas en la playa realizando diversas tareas. De forma sigilosa aterrizó a muchos metros de la playa entre unos frondosos árboles pues deseaba evitar asustar a sus inquilinos. Si bien ya no era un secreto el hecho de que montan dragones aun podía sentir cierto temor hacia los reptiles alados en sus visitantes por lo que opto llegar caminando para que fuera menos la sorpresa de su presencia y la de su fiel amigo. La caminata inicio con mucha calma, no había necesidad de llegar rápido, no es como si la playa fuera a desaparecer. Hicca tuvo que pedirle a Toothless que aguardara en el sitio del aterrizaje. El dragón negro se negaba a obedecer tal petición, él deseaba estar cerca por si algo parecido al incidente de la playa se repetía. Después de minutos de dialogar con la criatura, aunque fue más bien un "ella hablaba y el otro refunfuñaba", hasta que de muy mala gana el dragón aceptó. Ella le acarició el hocico con sumo cariño y junto su frente con la de él. El simple contacto transmitió más palabras de las necesarias pues le indicaban al dragón que ella estaría bien y que no se demoraría demasiado. Una vez terminada la peculiar discusión de jinete y dragón Hicca prosigue su camino. Un minuto de caminata fue lo que transcurrió, las voces humanas se hacían más claras conforme más avanzaba, el soplar del viento marítimo moviendo los árboles le indicaba la cercanía de la playa era otra señal de que se estaba acercando. De pronto el viento cesó y todo se volvió pura calma. Por lo general eso no molestaba a Hicca, pero algo dentro de ella se removió ante la calma de ambiente. Su mano empezó, de manera involuntaria, empezó a deslizarse hacia el cuchillo que llevaba en su cintura, sin embargo esta nunca alcanzó su destino pues fue sujetada con fuerza por una mano desconocida. Hicca estaba a punto de gritar con la intención de alertar a su compañero pero, como si le hubiesen leído el pensamiento, la amordazaron con una trapo para después jalar de el por lo que la cabeza de ella se movió con brusquedad hacia atrás. La peli roja sintió que le hacían un apretado nudo para evitar que aquella tela callera, luego sintió otras manos atarle las muñecas con una cuerda. Sus delgadas muñecas resintieron el ajuste de sus amarraduras pero la tela en su boca impedía diferenciar sus intentos de palabras con los gritos.
Lo que fue una eternidad para ella terminó en cuestión de segundos. Se encontraba atada de pies y manos sin la posibilidad de moverse. Sus pies fueron despegados de la tierra y su humanidad fue a dar hacia el hombro de una persona desconocida. Lo único que pudo ver fue que estaba cubierto de pieles de animales y que su cabello era oscuro y de piel bronceada. Sus ojos divisaron a los dueños de las demás manos que ayudaron a atarla. Claramente todos y cada uno eran de otras tierras, pero tenían el mirar de un guerrero.
Sus captores empezaron a trotar con dirección a la playa. Hicca trató en vano de hablarles pues el mordaz en su boca impedía su habla, además de que el trote de ellos hacia que empezara a rebotar por lo que pensaban que dichos quejidos que salían de la garganta de la joven eran gemidos de dolor. Pasaron pocos minutos cuando ella dejó de ver tierra y empezó a ver arena. El bosque había quedado atrás y sus captores disminuían su marchas, pero sin dejar de avanzar.
-¿Quién esa chica?- pregunta una mujer del campamento.
-Están hablando latín- piensa ella algo sorprendida
-La encontramos en el bosque- le responde la persona que la cargaba en su hombro.
-¿No crees que sea uno de los habitantes de Berk? No parece una espía- le dice la mujer mientras inspeccionaba a la peli roja con la mirada.
-No quiero arriesgarme… aunque es mejor llamar a Damocles, el sabrá que hacer- la mujer asiente con la cabeza y corre en busca del romano.
-Espero que no tarde mucho- piensa Hicca algo incomoda por la posición en la que se encontraba.
Pasaron un par de minutos y el susodicho romano hace acto de presencia. Éste, al reconocer a Hicca, corre hacia ella y la baja del hombro de su captor para después propinarle un derechazo en el rostro. El hombre cae inconsciente con brusquedad sobre la arena. Damocles pasa a cortar las cuerdas de la joven jinete.
Hicca sintió un gran alivio al ya no sentir la presión sobre sus muñecas. Lentamente comenzó a sentir que la sangre circulaba por sus manos. Con lentitud sobó sus adoloridas muñecas y se quita el trapo, ya húmedo, de su boca.
-Gracias- le dice a su "salvador". Él asiente con la cabeza- ¿No hablas mucho verdad?- dice de manera humorística con un toque sarcástico. Él susodicho ni se inmuta.
La Haddock observa al hombre anteriormente derribado por Damocles, este comenzaba a moverse de manera lenta. Hicca se pone de cuclillas aun lado suyo.
-¿Estas bien?- le pregunta de manera amable.
-Estaré bien dentro de poco- le contesta de manera adolorida. De pronto la voltea a ver de golpe. Sus ojos se encontraban muy abiertos mostrando claramente su asombro y no era el único pues Damocles estaba también sorprendido- ¡¿Me hablaste?! ¡¿Me hablaste a mí?!- grita sorprendido.
-Eh… ¿sí?- dice no muy segura. La gente empezaba a acumularse a su alrededor.
-¡¿Sabes Hablar latín?!- dice aun sorprendido- vaya sorpresa, no creía que los nórdicos supieran hablar latín u otro idioma.
-No todos somos unos brutos ignorantes… o al menos no yo- dice mientras lo ayudaba a levantarse.
-¡Suéltenme para poder despedazarlos!- se escuchó una voz demasiado familiar para la peli roja.
-Que no sea Astur, que no sea Astur- suplicaba a los dioses la Haddock.
Las suplicas de la joven vikinga no fueron escuchadas pues al darse la vuelta encontró al dueño de aquellos gritos el cual se trataba de Astur y de los demás jinetes. Todos y cada unos amarrados y cargados por varios hombres y mujeres, excepto a Fishlegs, a ese lo venían arrastrando. Hicca llevó su mano a su rostro mientras negaba con la cabeza. Con paso rápido se acerca a los recién llegados.
-¿Podrían bajarlos? Son mis amigos- los recién llegados se sorprenden como lo habían hecho con anterioridad sus compañeros. Damocles se acerca por la espalda de Hicca y hace un gesto con la cabeza indicando que le hicieran caso. Estos obedecen y arrojan a la arena a sus prisioneros como si fueran costales de papas.
Hicca toma su cuchillo y corta la soga que aprisionaban a sus compañeros. Estos se sorprenden de ver a su líder, pero no le toman mucha importancia y agradecen, no verbalmente, su ayuda.
-¿Qué haces aquí?- pregunta de manera demandante el jinete de Nadder. Una parte de él no deseaba hablarle así pero los celos que le provocaban el hecho de que estuviera en el campamento del molesto rubio eran más fuertes.
-Eso debería preguntarles yo- contrataca la peli roja.
-Estábamos volando y vimos el campamento- contesta de manera apresurada mientras sacude la arena de su ropa- así que decidimos echar un vistazo y fue ahí cuando nos cayeron en sima estos tipos.
-Yo igual- sentencia secamente la Haddock. Astur frunce el seño en señal de insatisfacción.
-Veo que aceptaste mi invitación, princesa… aunque me gustaría más si a la próxima avisaras que vendrías con compañía - dice una voz conocida a sus espaldas.
Los jóvenes jinetes se giran y observan al Bronnfjell parado de brazos cruzados y una sonrisa divertida adornando su rostro.
-Tenía planeado llegar con trompetas y tambores- espeta con sarcasmo. Ragnark suelta una pequeña risa.
-Ven, hablemos- dice mientras extiende una mano en señal de invitación.
Hicca avanzó un poco dudosa de las posibles intenciones del rubio. El mencionado nota que sus compañeros empiezan a seguirla por la retaguardia.
-Solos- escupe con sorna.
Astur, Snotlout, Fishlegs y los gemelos se detienen. Hofferson miraba a muerte al rubio al igual que Snotlout.
-Está bien- dice Hicca- no tardaré chicos- los mira de manera tranquilizadora- así que no hagan ninguna tontería.
-¿Cuándo hemos hecho tonterías?- pregunta Tuffnut.
Los demás se le quedan mirando a él y a su hermana con una ceja alzada. Sus miradas decían "¿Es en serio?"
-Oh… si, tienen razón je, je…- dice después de pensarlo mejor.
Hicca niega con la cabeza mientras rueda sus ojos con cansancio. Ragnark camina hacia una gran tienda de acampar y le hace señas a Hicca para que entrara. Hicca dudaba de entrar o no, pero no creía que el Bronnfjell tramara algo sospechoso así que accedió. Astur solamente pudo observar como la mujer de su vida entraba a la tienda seguida por el causante de sus males actuales. Usó toda su fuerza de voluntad para no correr a despedazar a ese rubio pretensioso con sus propias manos y darle los restos de su cuerpo a su dragón como cena, pero tenía que obedecer y callar si deseaba no enfadar más a la peli roja que lo volvía loca en más de un sentido.
Hicca se sorprendió al observar el interior de la tienda. Era espaciosa, olía a flores y se encontraba adornada con pieles y cojines con aspecto muy suave y terciopelado. Sin embargo lo que le sorprendió fue ver a una mujer joven, tal vez un poco mayor a ella, sobre un gran cojín. Su cabello era rubio pálido y apenas le cubría las orejas, su piel era tan blanca que competía con la nieve. Traía puesto un vestido morado de mangas largas ajustadas que dejabas al descubierto su cuello y clavícula. El precioso vestido resaltaba la hermosa figura de la mujer y se encontraba recortado por lo cual Hicca calculó que ella llegaba más o menos a las rodillas y en su cintura llevaba un fino lazo dorado que marcaba su delgada cintura. La mujer, al sentirse observada, gira con lentitud y clava sus ojos en los de Hicca. Ésta se sorprende al ver aquellos orbes brillantes que resplandecían como el carbón ardiente. Su mirada era misteriosa y a la vez muy profunda. Sentía que la mirada de aquella enigmática la atravesaba y miraba su ser como si de un libro se tratase. Lo que llampo la atención de Hicca fue el grillete, el cual hasta ahora había visto, que tenía alrededor del cuello, era sucio, óxidado y a simple vista se veía muy sofocante.
-¡¿Qué demonios?!...
CecyMidnight: muchas gracias por comentar y son estos tipos de comentarios lo que me inspira a seguir sacando más y más capítulos jejejejejej y también historias, espero con muchas ansias tus comentarios e historias.
SailorInfinityUniverse: claro que le voy a continuar, pero de manera pausada por eso de la universidad es demás cosas u.u…
AngelaMagic: claro que le seguiréjeejejejej, espero que te haya gustado este capítulo.
EarlineNathaly: muchas gracias por tus observaciones ejejejejej, espero que este capítulo sea de tu agrado y que no se vuelva aburrido XP.
fandeHDA: claro que sí ejejejeje, nunca dejaré una historia a medias… al menos claro que me muera o me quiten la cuenta.
Guest: el final será cuando esto termine ejejejejejejej y le falta mucho Xp.
Hiccanocturna: ok… O_O… eso… sería apresurarse y tampoco te puedo decir si aparacera Dagur porque sería spoiler no me gusta adelantar posibles hechos, pero descuida, te gustara como se vaya desarrollando la trama ejejejejej.
shanya and ty-rex: tus comentarios son, sin nunguna duda, los más largos y emotivos que me hayan dejado en está historia. Tú que has seguido cada una de mis historias desde el pirncipio y ha comentado en cada una de ellas y por todo eso te doy las gracias, a ti, mi más grande fan , Ty, no le des zapes solo porque se emosiona un poco… aunque eso de que mi personaje Ragnark le rcuerda a Lexan hizo que me dieran ganas de matarlo en éste capítulo… pero debe seguir con vida para que el trama no se pierda… por ahora ¬¬. No es que tenga algo en contra de Lexan pero… bueno… si tengo algo en contra de Lexan y es que anda de "huy que papí" y quiere bajarle a Tigresa a mi panda favorito -_-, pero en fin, eso es lo que le da trama a tu historia jejejeejej. Muchas gracias por comentar y espero que este capitulo te haya gustado.
ctza7: ejejejej me alegra que te haya gustado y espero que este también hubiese sido de tu agrado ejejejej, descuida, no importa que tardes. Lo que importa es que lo leas, no? Ejejejeje e.e
Tiffany GAQ: XD los nórdicos, en su mayoría, eran o rubios o castaños XD… aunque habían uno que otro peli rojo pero en fin. Si, muchos pensaron que ese sería el nuevo tratado, pero me gusta dar sorpresas ejejejeje, espero que hayas disfrutado el capítulo.
hannakaizer: todo a su tiempo querido lector jejejeje después de todo la paciencia conduce al paraiso XD.
Dulce Tiramisu: si, se lo que es ser consumido por la universidad u.u, pero me alegro que hayas podido comentar XD, descuida jeejejeejej habrá muchos más celos endemoniados para astur y lo de hicca prefiero dejarte con la duda e.e.
Kenna-2201: ejejjeej si, esa parte también me gustó mucho XD, espero que este capítulo sea de tu agrado y me dejes comentarios tan alegres como el anterior.
: jejejeej me alegra que te interese y espero que hayas disfrutado este capítulo.
