Disclaimer: Los personajes de Pitch Perfect y la trama no son de mi propiedad.


II


"Diles que era feliz, y que mi corazón está roto.

Todas mis heridas están abiertas.

Diles que lo que yo esperaba sería imposible."

James Arthur.


— ¡Aubrey! —gritó Chloe, respirando agitadamente—. ¡Aubrey!

Corrió escaleras arriba, hasta la habitación de su amiga. La abrió de golpe, exaltada. Aubrey estaba saliendo de la ducha, cubriendo su cuerpo sólo con una toalla.

— ¿Qué quieres, Chloe? —gruñó, malhumorada—. Debo darme prisa porque…

—Se fue—musitó, dando un paso hacia delante—. Se llevó todo.

La imagen de la habitación vacía de Beca le revolvió el estómago. No es justo. No pude decirle nada. Sintió su corazón estrujarse. Jamás le dije nada.

Lejos de parecer sorprendida o entristecida, Aubrey sólo la miró fijamente.

— ¿Y qué esperabas? —le dijo, encogiéndose de hombros—. Ella sólo llegó a las Bellas porque… En realidad jamás lo supe. Pero sabía que nunca le gustó estar ahí. De pronto llegó a cambiar todas las canciones, nuestro orden… Era mejor que se fuera.

Chloe se enfadó. No era posible que Aubrey dijera eso. Después de todo lo que Beca había hecho por las Bellas. Después de todo lo que ha hecho por mí. Un grueso nudo se instaló en su garganta, ahogándola.

—Pero ya no está—insistió, sintiendo cómo sus ojos ardían—. ¿Qué le diremos a las…?

—Que se fue, ¿no? —le interrumpió Aubrey. Al ver que Chloe no reaccionaba, se acercó y le sonrió suavemente—. Vamos, Chloe. Sé que la querías, pero sólo era tu amiga. Más bien, la única amiga que ella tenía ahí. Después de un tiempo, la olvidarás.

Pero no, estaba segura que no lo haría. Sintió el nudo moviéndose a través de su garganta, hasta caer pesadamente en su estómago. Se pondría a llorar si no se iba de ahí.

—Yo… iré a la biblioteca.

— ¿A la biblioteca? Nunca hemos… Oye, Chloe. Chloe ¡Chloe!

Corrió escaleras abajo, tropezando con Amy, a quién tuvo que darle un suave empujón. Abrió la puerta de la casa de las Bellas, y cruzó rápidamente el jardín.


Se miraron fijamente antes de hablar. Chloe miró a Beca y se dio cuenta que llevaba una expresión cansina y derrotada.

¿Recuerdas la frase que citaste cuando nos conocimos? —murmuró Chloe, atrapando su mano por sobre la cama.

Me desmayé, Chloe. Tienes suerte de que te recuerde.

—"No te rindas ante la primera piedra del camino."

Ajá.

Pues te estás rindiendo, Beca.

Ella frunció el ceño y se reincorporó a la cama. Observó a Chloe que estaba mirándola con las cejas arqueadas, sentada a los pies de la camilla.

No es cierto…

Claro que sí. Sé lo que estás pensado. Qué vas a intentar dejar de fumar, pero no podrás, porque tú dependes de eso. ¡Eso no es cierto! Dependes del oxígeno y del aire puro, Rebeca.

Estremeciéndose por el uso de su nombre completo, murmuró con voz ronca:

Para ti es fácil decirlo, Chloe. Tú…

Te conozco hace poco, pero no soy idiota. Sé que no te dejaré sola. Sé que te ayudaré pase lo que pase, y no me importa si me ignoras. Porque no vendré a tu funeral porque has muerto de algo en los pulmones, Beca. Voy a ir a tu funeral como una jodida excusa para embriagarme sin culpa, ¿me has oído?

Beca frunció el ceño.

Tú no te embriagas.

Pues lo haré en ésa ocasión—dijo Chloe, suspirando.

Ella no supo qué decir. Era cierto, debía dejar de fumar antes de que… volviera a parar al hospital. Miró a Chloe, que parecía tan segura, optimista y hermosa que su corazón dolió un poco.

Está bien—accedió, agachando la cabeza—. ¿Vendrás a mi funeral aún si suspendo el alcohol?

No lo harás, porque estarás muerta.

Chloe se rió suavemente, apretando su mano. Beca la miró a los ojos, y se dio cuenta que no iba a estar sola, por suerte.


Muchas gracias a todos por leer.

Un beso,

Rohe.