El Mago
Autor: Quetzalli
Resumen: Draco ha desaparecido en el combate, pero Severus no está dispuesto a darse por vencido, se ha quedado rezagado para buscarlo sin saber que tendrá ayuda inesperada que cambiará su vida.
Parejas: Harry-Severus, Harry-Draco, Sirius-Remus
Disclaimer: Los personajes son propiedad de J. K. Rowling y Warner Bros. Si por ventura piensas que estoy ganando algo más que gratificación personal a través de sus comentarios, voy a tener que desilusionarlos porque ni un peso ha entrado en mi bolsillo por escribir esto.
Spoilers: Ninguno. Juro solemnemente que no hay ninguno aquí. A final de cuentas esto es un AU.
Capítulo 3
Doce horas
Estaba solo, todos habían regresado al cuartel para intentar recuperarse de las pérdidas, pero él no podía irse así. Tenía que arriesgarse a recuperar el cuerpo de Draco, era lo único que podía hacer para callar el dolor que sentía.
Los muggles no tardarían en organizarse según su costumbre, debía darse prisa o mejor aún sacarle provecho a la situación. Sin pensarlo más, se despojó de la túnica, reduciéndola al tamaño de un pañuelo para poder guardarla en el bolsillo del pantalón, se arremangó la negra camisa y se lanzó en una desesperada búsqueda por su amigo descubriendo en carne propia los movimientos frenéticos de quien no se resigna a perder la última esperanza.
No estaba seguro de por donde empezar, inseguro del lugar en que Draco podía haber sido lanzado. Si tan sólo hubiera un indicio dentro de toda la destrucción que lo rodeaba, pero no, los escombros eran lo único visible entre el humo suspendido, inmisericorde a su alrededor.
Asqueado, Severus se dirigió a una casa derruida cuyos remanentes indicaban que el techo se había desplomado y las paredes colapsado hacia a dentro. "Quizás Draco cayó sobre ella" se dijo Severus al tiempo que se entregaba a la ingrata labor de retirar escombros con las manos.
Gritos desgarradores comenzaron a formar una aterradora sinfonía en donde las madres llamaban a sus hijos y los hombres intentaban encontrar un sentido a lo sucedido. Los muggles habían despertado y con ellos la última oportunidad de Severus de usar magia para encontrar a Draco, lo único que podía hacer era seguir intentándolo mientras luchaba por controlar sus emociones.
Sus manos empezaron a sangrar, las piedras las habían resecado y ahora protestaban molestas contra el trato que estaban recibiendo, una labor que nunca había tenido que realizar en toda su vida. Estaba perdido, no era capaz de retirar una viga de madera sin magia.
Justo cuando estaba a punto de rendirse a la desesperación, una fuerza ajena a la suya se sumó a su esfuerzo logrando mover la viga de madera que cayó con un sonido sordo a un par de metros. Sorprendido, Severus dirigió la mirada hacia un joven que le dedicó una misteriosa sonrisa antes de internarse entre la brecha recién abierta de donde emergió sosteniendo a una pequeña entre sus brazos.
-Tranquila, todo estará bien ahora –la consoló en un suave murmullo al tiempo que frotaba su espalda en pequeños círculos- ¿por qué no te quedas con Jinxs mientras sacamos a tu mamá de ahí?
Como si hubiera estado esperando a esa suave voz para que limpiara el zumbido que persistía en sus oídos, Severus comenzó a notar que lentamente los gritos desesperados fueron reducidos por órdenes claras que empezaban a organizar a los muggles. Los rescatistas habían tomado control de la situación en sus narices y él había estado tan ocupado levantando una viga que casi se le había escapado.
Fue cuando recapituló cada una de las redadas que había observado. Los muggles no habían cambiado tanto, todavía lloraban sus pérdidas y se desesperaban por encontrar una explicación a su desgracia. Lo que había cambiado es que existía un grupo capaz de controlar la situación.
Sólo un grupo.
Severus reconoció a varios de ellos moviéndose como si supieran que hacía falta de antemano, como una manta para una niña liberada de ente las ruinas. Una niña que necesitaba a su madre de vuelta. Sostenida entre los brazos de un completo extraño que le había salvado la vida.
"Con mi ayuda" se recordó Severus saliendo de su estupor para adentrarse a los restos de la casa en busca de la madre, no sabía por que lo hacía, sólo tenía la certeza de que debía encontrarla... por la niña... por otra mirada de...
La encontró atrapada bajo un ropero que había caído sobre ella, con algo de suerte sólo tendría unos huesos rotos. Con paso firme, Severus se adelantó hasta encontrar un punto ciego para la mujer y poder usar magia, mientras tanto intentó darle algo de consuelo, pero de algún modo sus palabras eran torpes así que prefirió guardar silencio mientras levitaba el mueble y la liberaba. Le ofreció la mano y la ayudó a salir prácticamente llevándola en brazos algo que nunca antes había hecho por nadie. ¿Por qué estaba haciéndolo ahora?
En cuanto salieron fue recibido por la emblemática sonrisa del joven que lo había ayudado con la viga, recibiendo así su respuesta. Los ojos del joven refulgían como fuego verde capturando sus sentidos de tal modo que apenas fue consciente de los dos muggles que tomaron a la mujer y la llevaron hacia "Jinxs" que la atendió con una delicadeza extraña para un hombre moreno, robusto de la complexión de Hagrid a escala porque debía medir un par de metros.
-Tu familia estará bien –le garantizó el joven a su lado golpeando ligeramente su hombro- Jinxs es un excelente médico.
-Ellas no son mi familia –aclaró Severus en un santiamén- ni siquiera las conozco.
-Entonces papá debe seguir ahí -concluyó el joven adentrándose de nuevo a la casa derruida asombrando a Severus con su agilidad aunque lo más sorprendente fue encontrarse a sí mismo siguiéndolo, ignorando la luz roja intermitente y la sirena que se escuchaba cada vez más distante.
° ° ° ° °
-Gracias -dijo el joven sacudiendo la cabeza después de quitarse el casco que protegiera su cabeza, un implemento útil pero molesto en opinión de Severus porque ocultaba parte del rostro de su interlocutor. De dónde había venido ese pensamiento era un tema para analizar después.
Intentando despejarse, levantó una ceja interrogante hacia su apuesto interlocutor.
-No me veas así -río el joven y sus ojos brillaron aún más- siempre es bienvenida cualquier tipo de ayuda, pero muy pocos aceptan el papel de "topos" y sacan personas de los escombros sin buscar nada a cambio.
-Buscaba a un amigo –dijo Severus después de una larga pausa- pero es obvio que no está aquí.
La mañana estaba despuntando alejando suavemente las sombras, Severus había buscado toda la noche, rescatando muggles, revisando la improvisada enfermería y mirando ansioso cada cadáver. Al final era claro que había perdido a Draco.
-¿Venías a visitarlo? –había genuino interés en esa mirada y algo muy cercano al consuelo-. Quizás no estaba aquí anoche.
-Estaba –afirmó Severus sin saber por qué era tan importante hablar con este muggle.
Avergonzado, estudió unos segundos la textura de los guantes que le había dado cuando notó que sus manos sangraban, rasposos y fuertes, como yo pensó antes de fijar su atención de nuevo en el misterioso muggle.
-Estábamos de paso cuando los gritos empezaron –explicó con voz plana, seleccionando las palabras adecuadas para la situación sin tener que decirlo todo-. Salimos a la calle y había mucho humo, Draco quería ayudar a la gente pero algo pasó... no estoy seguro de qué, sólo que lo perdí de vista y...
-Entiendo.
-¿Cómo puede alguien simplemente desaparecer? –dijo sacando toda su frustración.
-Hay muchos modos, ninguno de ellos agradable –comentó el joven muggle con una sabiduría inesperada-. Aunque no puedes dar por perdido a tu amigo hasta que tengas pruebas contundentes.
La mañana era fría, el panorama desolador y sin embargo, algo en esas palabras reconfortaron el corazón de Severus quitándole un peso de encima. Él no había visto a Draco caer, quizás Malfoy no lo mató, sólo secuestró a su propio hijo para protegerlo.
-Es mi primer amigo verdadero –explicó Severus con una sonrisa orgullosa- vale la pena el seguir buscándolo.
-Si estás decidido podemos ayudarte.
-Gracias –se escuchó Severus diciendo cuando su intención era decir un comentario sarcástico para alejar esa ayuda. Algo no estaba nada bien, justo cuando iba a dejar libre su sarcasmo se encontró recibiendo otra sonrisa misteriosa enteramente distinta a las demás.
-Debemos irnos –la voz del hombre llamado Jinxs era tan ronca como su apariencia, lo suficiente para recordar a Severus que era un mago temible, mortífago reformado que aún se regodeaba en el sufrimiento ajeno y que no debería sentir las piernas como gelatina por una mirada misteriosa.
-¿Vienen en camino? –escuchó al objeto de su turbación hablar con firmeza.
-Hex acaba de interceptar la radio de los servicios de emergencia, traen el contingente usual.
-Da la orden de retirada, no quiero que volvamos a cruzarnos con ellos, es peligroso –sentenció el joven levantándose con un aura de autoridad impresionante dejando al descubierto una revelación. Él era el líder.
Jinxs se alejó poniendo en marcha un sistema bien organizado que dejó instrucciones precisas para los sobrevivientes mientras levantaba el campamento hasta borrar todo rastro de su existencia.
Severus había pasado mucho tiempo estudiándolos cuando aparecían, pero nunca antes los había visto retirarse. Decir que estaba sorprendido era poco, más la mayor impresión la recibió cuando una voz a la que estaba acostumbrándose a gran velocidad dijo:
-¿Vienes con nosotros?
° ° ° ° °
La grava protestó ligeramente ante el peso del camión que clamaba un merecido descanso después de una noche agitada. La mayoría de sus ocupantes descendió frotándose los ojos o estirándose en un intento por desesperarse de la breve hora de sueño que habían tenido.
Abajo los esperaba una gran mesa cubierta con un mantel y repleta de varios guisos al modo de un banquete, los rescatistas debían tener ese concepto de los alimentos porque se lanzaron sobre ellos en un bullicioso santiamén.
Severus descubrió cerca un mueble negro parecido a una alacena metálica con un enorme letrero que anunciaba era una cafetera, un trasto demasiado moderno y muggle para su gusto pero su cuerpo reclamaba el café matutino al que lo tenía acostumbrado así que se acercó sin ocultar su recelo intentando descubrir cómo podía sacar algo de ahí.
-¿No tienes cambio? –la ronca voz de Jinxs lo sacó de una serie de análisis descabellados con respecto al artefacto ese-. No lo necesitas, es gratuita –declaró apretando un botón que anunciaba "capuchino" activando algún mecanismo interno hasta que el trasto entregó un vaso de cartón que efectivamente olía a café.
Severus siguió analizándolo hasta que se decidió por presionar el botón que prometía un café americano sin azúcar, en segundos inhaló agradecido el vapor de un suave café, no muy cargado ni muy ligero.
-Café al instante –comentó el joven misterioso al pedirle a "la cafetera" un café latte-. Deberías servirte algo antes de que se acabe el desayuno –ofreció junto con un plato.
Severus analizó la situación una vez más, estaba en algún lugar cercano a Yorkshire, rodeado de muggles, compartiendo un desayuno después de salvar varias vidas y todo porque lo intrigaba un joven de estatura media, complexión delgada, tez blanca, nariz respingada, cabello negro cortísimo y los de ojos verdes más emblemáticos que había visto en su vida. El mismo joven que lo tenía intrigado desde que lo vio dirigiendo partidas de rescate hacía unos meses.
-Debo estar enloqueciendo –comentó entre bocados.
-Casi –dijo el joven después de obsequiarle una generosa carcajada-. El Grupo de Rescate se caracteriza por estar integrado en su totalidad por locos idealistas que creen que pueden ayudar a hacer una diferencia.
-¿Grupo de Rescate?
-Wiz lo fundó para ayudar a las víctimas de terrorismo –intervino Hex con la boca llena-. No hemos tenido un respiro en siete años pero hemos salvado muchas vidas.
-Lo que es muy significativo si tomamos en cuenta que el gobierno no ha logrado aún identificar a este grupo terrorista en particular –dijo Jinxs después de dar un golpe a Hex en la cabeza.
-Nuestro trabajo es ayudar a la gente, no discutir política –intervino el joven recuperando el control de la conversación-. Me llaman Wizard, ya conoces a Jinxs y a Hex, los tres hemos estado en esto desde el inicio y como ya te habrás dado cuenta, nuestro objetivo es salvar vidas.
-¿Todos tienen nombre de referencias mágicas? –fue lo primero que se le ocurrió preguntar a Severus.
-No todos, pero así es más divertido –respondió Wizard- ser el mago tiene sus ventajas.
-Y ayuda a que el gobierno no te persiga por terrorismo –puntualizó Jinxs.
-Usar nombres claves fue una de tus mejores ideas Wiz –bromeó Hex levantando su jugo de naranja a modo de homenaje-. Si quieres unirte a nosotros puedes llamarte como quieres o incluso usar tu propio nombre como Brendan.
-¿Quién?
-Brendan Hudges, salvamos a su hija en Hathersage y desde entonces es uno de nuestros mecenas –explicó Wizard- este buffet, por ejemplo, es uno de sus obsequios.
-Uno de los mejores –repitió Hex sirviéndose otra porción de huevos revueltos que desaparecieron tan rápidamente que uno consideraría que no se había servido nada. Algo sobresaliente en alguien de apariencia tan delgada.
-¿Quieres saber más sobre nosotros? –preguntó Wizard después de que Jinxs casi fulminara a Hex con una mirada digna de la profesora McGonagall.
° ° ° ° °
-¡SNAPE! ¿Dónde demonios has estado?–vociferó Black en cuanto lo vio. Estaba tan furioso que apenas se dio cuenta de que estaba usando el apellido equivocado, afortunadamente el único que lo acompañaba era Lupin, así que no era un misterio el saber que lo habían estado esperando.
-Efectuando una misión de rescate y reconocimiento –sentenció Severus molesto de tener que darle explicaciones a alguien tan repulsivo.
Black tembló un poco intentando contener la rabia que sentía, apretó los puños y los soltó una, dos, tres veces antes de echar los hombros hacia atrás y mirar a Severus de frente nuevamente.
-Pon atención porque sólo lo diré una vez –sentenció, su voz era casi un ladrido bajo y gutural-. Yo soy el responsable de tomar ese tipo de decisiones, si yo digo "retirada" todos me siguen y si quieres regresar a buscar a alguien lo comentas en cuanto estemos todos a salvo.
-En ese momento creí que era lo mejor para el bienestar de Draco, un minuto más podría haber sido su perdición –respondió Severus obstinado.
-¿En serio? ¿y dónde está él que no lo veo? –gruñó Black.
Severus pasó una mano por su cabello intentando despejar su mente de nuevo para poder demostrarle a Black que había tenido razón en quedarse aún cuando toda su lógica le gritaba que si él hubiera sido el líder de la misión estaría gritándole a cualquier inepto que se hubiera quedado atrás.
-No te molestes –continuó Black aunque algo en sus movimientos delataron una cierta preocupación- Lucius Malfoy es lo mejor que tienen, el mismo Draco le temía a confrontarlo.
-También estuve estudiando a los muggles –murmuró Severus para librarse de sus propios pensamientos que lamentaban la desaparición de Draco.
-¿En serio? –dijo Lupin sorprendido- ¿Todo este tiempo estuviste con los muggles?
-¿Qué quieres decir con "todo este tiempo"?
-Fuimos por ti en cuanto se fueron los muggles –explicó Black retomando el control de la conversación- estudiamos toda la zona en busca de ustedes dos y el último rastro que encontramos tuyo fue dentro de un derrumbe.
Esta vez Severus tuvo que hacer uso de todo su control para no demostrar su preocupación. ¿Acaso Black había estado preocupado por él? Aquello era tan perturbador que consideró prudente analizarlo en una ocasión futura, quizás en dos o tres años.
-Hay un grupo muggle clandestino –dijo para concentrar sus pensamientos en algo conocido y no en el extraño comportamiento de Black-, actúan a espaldas de su gobierno para rescatar a "víctimas del terrorismo". Tienen una estructura bien organizada y mandos bien definidos. Y siempre a la zona cero en cuanto los magos desaparecen.
-Asombroso –comentó Lupin- en verdad estuviste con ellos.
-Perdiendo el tiempo –dijo Black entre dientes-. No hay absolutamente nada que los muggles puedan hacer para ayudarnos.
Black eligió ese momento para darles la espalda y enfocar su atención en la chimenea de la su cocina, Severus aún no entendía como dirigía redadas y ataques desde un sitio que claramente aborrecía aún más de lo que lo había odiado a él en el colegio. Grimauld Place no era ningún sitio agradable, al menos él no era el único incómodo.
-Draco era mi sobrino –musitó Black tan bajo que Severus hizo un esfuerzo considerable por entenderle-, lo que teníamos no era una relación fraterna común, no lo conocí hasta que cumplió catorce años, pero en todos estos años construimos algo especial.
-Yo también quería lanzarme a buscarlo entre toda esa destrucción –continúo Black dejando atrás su momentánea fragilidad y dando la cara a su público, irradiaba una fuerza y entereza que Severus jamás le había visto-, pero somos responsables por nosotros y por los mismo muggles, si nos quedamos mucho tiempo y comienzan a sospechar de la magia tendremos más problemas de los que podremos manejar.
Black hablaba con razones y su poder podía palparse aún cuando no estuviera usando magia. Por primera vez Severus comprendió que no se encontraba frente al hombre que fue, sino ante un verdadero adulto, alguien responsable y preocupado por las consecuencias.
Ese Black si inspiraba respeto y no miedo.
-Hablé con Dumbledore y acordamos que no serás penalizado ahora porque aún estás adaptándote, pero una nueva desobediencia a una orden directa te mantendrá en la banca por tiempo indefinido –sentenció con ese mismo aire de mando que le recordaba a Severus cuanto tiempo había pasado y lo mayor que ahora era.
-Quiero seguir estudiando a los muggles –Severus se apresuró a decir.
-Tendrás que hablarlo con Dumbledore –fue la respuesta de Black y esa sonrisa maliciosa que usara justo antes de torturarlo en la escuela se asomó a su rostro dándole un aspecto muy, pero muy peligroso-. Es más, tienes que hablarlo ahora porque te está esperando.
° ° ° ° °
Cuando Severus pudo recostarse en su cama sentía que estaba más allá del agotamiento. Dumbledore le había dado una lectura sobre la responsabilidad y seguir órdenes de alguien más capacitado por espacio de una hora, prestando muy poca atención a su información sobre los muggles.
Al parecer él mismo los había vigilado unos años atrás y tenía el concepto de que eran un montón de jovencitos demasiado intrépidos para su propio bien. No fue hasta que Severus le informó sobre el camión que los transportaba, la enfermería móvil y las ambulancias, que reconoció no estar al tanta de todos sus avances.
Para que Albus Dumbledore no tuviera conocimiento de algo se necesitaba que las cosas estuvieran completamente fuera de control.
Severus estuvo tentado a explicarle su teoría sobre los muggles, pero decidió que necesitaba más pruebas, pero sería después, cuando hubiera descansado lo suficiente. Era una fortuna que todavía no fuera maestro, si tomaba una poción reconstituyente podría estar despierto todo el día sin problema, pero perdería los estribos con facilidad y no estaba dispuse a ser considerado el peor profesor justo cuando ya no tenía que guardar las apariencias.
En verdad quería ser un ejemplo para sus futuros alumnos, inspirarlos a que no cometieran sus mismos errores. Sonrió, antes de ser atrapado en el cuarto del tiempo sólo pensaba en ser respetado y ahora quería ser ejemplo, algo que no se le había ocurrido hasta que conoció a cierto joven de ojos verdes.
Algo había cambiado en las últimas doce horas y Severus no estaba muy seguro de que fuera algo malo. Había perdido a Draco, pero muy dentro de su corazón estaba encendida la llama de la esperanza, algo que nunca antes se había permitido y que ahora no parecía una tontería. Encontraría a Draco, lo sabía en lo más profundo de su ser y sólo era cuestión de tiempo poder encontrarlo.
Ante este pensamiento, Severus se permitió una leve sonrisa satisfecha. Jamás se había sentido tan vivo como esa noche y en su vida había recibido tantas palabras de gratitud como las de los aldeanos que ayudó.
Recordó sacar de su bolsillo la cadenita con una pequeña flor engarzada que le obsequió Jenny antes de que subiera al autobús. Jamás la olvidaría, fue la primera a quien ayudó a salvar, su imagen en brazos de Wizard estaría lo acompañaría por toda su vida.
Es más, la imagen de Wizard ya estaba grabada en lo más profundo de su ser, algo que no terminaba de entender porque era un sentimiento que le era por demás desconocido, no sabía bien por qué, pero sentía que debía verlo de nuevo o lo lamentaría.
Sacudió la cabeza recordando que debía quitarse la ropa llena de polvo antes de meterse dentro de las sábanas y que un baño no le iría nada mal.
Miró sus manos y estudió brevemente los verdugones que se habían formado. Antes habría gritado que sus manos no podían recibir un trato tan poco digno, ahora estaba orgulloso de ellas, ya no eran sólo las manos de un gruñón maestro en pociones, sino las de un rescatista.
De algún modo, ese era un pensamiento reconfortante.
Decidió utilizar su mejor ungüento y quizás hacer una especie de botiquín que pudiera servirles durante las redadas, estaban tan poco preparados en ese aspecto. Wizard exigía que cada rescatista llevara consigo un botiquín básico y que un médico los acompañara.
Por un momento Severus consideró la posibilidad de sugerir que los acompañara un sanador, pero reconoció que su idea no tendría apoyo porque siempre podrían desaparecer con el herido a la enfermería de Hogwarts en segundos. Aunque no siempre podía llevarse a cabo ese procedimiento se recordó, bien él tenía ciertos conocimientos básicos de sanación.
Quizás Madame Pomfrey aceptaría darle algunas tutorías que fueran de utilidad en el campo de batalla o incluso para sus clases, no quería ni pensar en lo peligroso que podían ser los fallos de los estudiantes.
Todo eso podía esperar unas horas en lo que él se recuperaba.
Sin más, Severus Snape cerró los ojos satisfecho por primera vez en muchos años consigo mismo.
° ° ° ° °
Continuará
N/A: ¡Ta ta ta tannn! Este capítulo está dedicado a Tatis, Enide-Kant-BlackBlueFox, Yita, Bishoujo Hentai, Herminione, hikari-no-nagareboshi, catalina, ingridsilla y todos ustedes que me han honrado con un comentario .
A propósito, la referencia que hace Harry a Severus siendo un "topo" es una referencia al grupo de rescatistas mexicanos que surgió después del terremoto de 1985 y que se especializan en entrar a las ruinas para salvar vidas.
Los espero en el siguiente capítulo regalándoles muchos besos Quetzalescos y abrazos.
