El Mago
Autor: Quetzalli
Resumen: Harry se enfrenta a una noticia inesperada que lo hace revivir algo del pasado y Severus enfrenta a Sirius del modo menos ortodoxo, pero uno de los más útiles mientras averigua un poco más sobre Harry Potter.
Parejas: Harry-Severus, Harry-Draco, Sirius-Remus
Disclaimer: Los personajes son propiedad de J. K. Rowling y Warner Bros. Si por ventura piensas que estoy ganando algo más que gratificación personal a través de sus comentarios, voy a tener que desilusionarlos porque ni un peso ha entrado en mi bolsillo por escribir esto.
Spoilers: Ninguno. Juro solemnemente que no hay ninguno aquí. A final de cuentas esto es un AU.
Capítulo 5
El final de una noche larga
-Creo que te tengo demasiado consentida Heidi –susurró Harry sin dejar de mecer entre sus brazos a la pequeña gatita mientras acariciaba su suave pelaje recibiendo el conocido ronroneo por respuesta y un maullido melancólico.
-Si, lo sé, no debería seguir con esto ¿pero qué más puedo hacer? Alguien tiene que tratar de ayudar a la gente.
Harry soltó a la gatita que caminó alegre, con prisa hasta su plato de comida donde empezó a dar vueltas hasta que su amo, se acercó y sacó la bolsa de croquetas, Heidi se levantó sobre sus patas traseras mientras acariciaba con una patita la mano de Harry sosteniéndose con la otra de la mesa.
-A pesar de todo, hoy fue un gran día –le confió Harry en un tono cómplice-. Le enseñé a Curse a manejar y después escapamos en una gran persecución.
Heidi maulló su desaprobación por un comportamiento tan irresponsable arrancándole una risa a Harry que se sentía como un cachorro regañando ante ese comportamiento.
-Perdóname "mamá" pero era absolutamente necesario. Si voy a prisión sólo quedaría Craig para alimentarte y él iba con nosotros, así que verás, fue una decisión desesperada con fines totalmente válidos.
Heidi pareció meditar unos segundos la respuesta de Harry antes de darle un maullido aprobatorio y dirigir toda su atención a su crujiente cena. Harry acarició su pelaje una vez más antes de dirigirse al refrigerador y sacar un molde con comida congelada que metió de inmediato al microondas.
-Lo que si lamento es que fuera con mi camioneta. Lo bueno fue que levanté el acta por robo en la mañana cuando Dudley se la llevó. En serio es un pésimo ladrón pero ahora me alegro. Juro que no quería quedar envuelto en una investigación o algo así pero un policía pensó que correspondíamos a la descripción sospechosa cuando a Bret se le ocurrió comprar una papas fritas. ¿Puedes entenderlo? ¡Perdí mi camioneta por unas papas fritas!
Heidi levantó sus ojos azules hacia Harry, maulló un "eso te enseñará" y siguió comiendo sus croquetas.
-En serio no sé porque te cuento mis cosas, nunca me haces caso y si me tardan mucho en la comisaría no voy a tener tiempo de que preparar la comida de toda la semana y terminaré comiendo hamburguesas de nuevo o quizás hasta croquetas. Quizás debo empezar a hacerte caso y empezar a delegar obligaciones, no puedo descuidar a mis pacientes tampoco.
Mientras su cena se calentaba, Harry sacó un bote de jugo de naranja y se sirvió un vaso mientras preparaba sus cubiertos en la barra de la cocina para cenar al lado de Heidi quien invariablemente terminaba antes que él. Aún así se quedaba a su lado y Harry le agradecía porque le desagradaba cenar en la sala frente al televisor, eso le recordaba lo peor de su infancia.
-El joven Daniels sigue sin querer hablar mucho. La doctora Walters se enfurece porque dice que lo hace a propósito, que no tuvo un trauma tan severo pero ya vez, sigue sin decir una palabra y sólo se mueve cuando tiene terapia –explicó Harry antes de que el horno chillara indicando que había terminado de calentar la cena-. Pero te voy a confiar un secreto Heidi, he descubierto que le gusta la música y tiene talento, la doctora Walters ha aceptado mi sugerencia y lo van a llevar al salón de reuniones donde hay un viejo piano, así se moverá por lo menos cuando no tiene sesión conmigo. Estoy seguro de que eso lo va a ayudar bastante, ya verás.
El usual reporte de la evolución de los pacientes que Harry atendía se vio cortada ante el insistente sonido del teléfono celular, algo que puso el alerta al joven que recibía muy pocas llamadas a esa hora.
-¿Tía Petunia? –contestó después de un vistazo a la pantalla parpadeante del celular. La voz angustiada de Petunia llegó clara hasta él, entre sollozos y gemidos entrecortados.
-¿QUÉ? Tranquila tía... quiero que respires un poco y me escuches bien... necesitas hablar inmediatamente al hospital... pide una ambulancia. ¿Entiendes? Quiero que me esperes ahí... llegaré lo más pronto posible.
Harry colgó el teléfono sólo para marcar a casa de Craig mientras acariciaba a Heidi con delicadeza, la gata blanca agitó su cola ansiosa estudiándolo con sus profundos ojos azules leyendo en su aparente calma lo agitado que en verdad estaba.
-Lo siento cariño es una emergencia... ¿Jenny? –preguntó en cuanto le contestaron- necesito pedirles un favor. ¿Craig ya ha llegado? Necesito ir a casa de mi tíos lo más pronto posible y quería pedirles su auto prestado... si, gracias. Y Jenny... ¿podrías cuidar de Heidi por mi?
° ° ° ° °
De todos los lugares en donde esperaba vivir, una propiedad perteneciente a Sirius Black era por mucho su última opción, pero no tenía muchas más opciones, vivir en Hogwarts era más cómodo pero le dificultaba mucho la tarea de ingresar constantemente al mundo muggle para estudiar al Grupo de Rescate. Por ese único motivo Severus había aceptado la oferta forzada de Black que no perdía oportunidad de vigilarlo como si fuera un adolescente bajo su cuidado. Aunque recientemente se había comportado de esa manera pero eso era algo que no le importaba a Black.
Tomando en cuenta que eran cerca de las tres de la mañana, Severus decidió entrar sin hacer mucho ruido y sin prender las luces, sobre todo para no alertar el cuadro de la encantadora señora Black. Cruzó la estancia en completo silencie y prácticamente se deslizó hasta la escalera.
Justo cuando puso un pie sobre el primer escalón, una luz procedente del estudio iluminó el pasillo revelando la figura imponente, y hasta cierto punto, amenazante de Sirius Black.
-Bonita hora para llegar... Alan –balbuceó arrastrando las palabras al tiempo que se detenía en el marco de la puerta permitiendo que su sombra alargada le diera una apariencia más impresionante-. ¿No te parece que es algo tarde para llegar?
-¿Acaso necesito chaperón para que me cuide de los "temibles y peligrosos" muggles? –contestó molesto Severus hasta que notó algo que había pasado por alto-. ¿Has estado bebiendo?
-No mucho –indicó Black en un tono que estaba completamente fuera de lugar, casi amigable-, no bebo solo y Remus se fue temprano alegando que no le agrada "esa faceta de mi conducta".
-Lo que indica que bebes hasta perder el sentido –concluyó Severus dando la vuelta a su "anfitrión"-. No es un espectáculo que quiera presenciar tampoco así que me retiro. Buenas noches…
-¡Espera! ¿En verdad no quieres un trago? –ofreció Black y a modo de carnada agregó- Remus dice que me vuelvo muy comunicativo cuando tomo.
-No voy a pasar el resto de la noche con un ebrio.
-¿Por qué no? ¿Tienes algo mejor que hacer?
Media hora después Severus seguía meditando en qué fue lo que realmente lo llevó hasta un sillón del estudio para quedar frente a Sirius Black de todas las personas, bebiendo un excelente firewiskey (había que reconocerlo). No era como si fuera amigo del hombre, es más apenas se toleraban desde que se conocían y mucho menos después de los veinte años que le hizo perder. Pero la verdad era que muy en el fondo Severus estaba agradecido con Black por haberlo librado del control del Señor Tenebroso, prácticamente le había dado una nueva oportunidad para vivir sin miradas acusadoras que lo siguieran. Además estaba intrigado por la inesperada invitación.
-Muy bien Black ¿vas a hablar o no? Porque si no será mejor que me vaya, no tengo intención de perder el sentido en vano.
-Pues si vas a vivir aquí será mejor que te acostumbres… yo hago esto tres veces al año.
-¿Tu cumpleaños, Navidad y el aniversario de tu liberación de Azkaban? –se mofó Severus.
-Escuchando esas sugerencias creo que bien podría aumentar mis borracheras a seis al año –comentó Black pensativo y a Severus no le cupo duda de que había tomado sus palabras al pie de la letra-. Hoy es el aniversario de la boda de James y Lily… -dijo después de una larga pausa.
-Así que todavía te sientes culpable –concluyó Severus esperando por más confesiones de Black antes de empezar a sacarlo de quicio.
-Debí hacer más por recuperar a Harry… si no hubiera estado en Azkaban habría notado de que algo no estaba bien con su magia y podría haber hecho algo por él…
-¡Black la gente no pierde su magia! No tengo idea de que pudo pasarle a ese niño para que lograra sobrevivir pero estoy seguro de que no fue algo de él sino de sus padres. Nació squib. ¡Acéptalo y sigue adelante!
-Su nombre quedó registrado en el libro antes de que… Voldemort matara a James y Lily… -susurró Black con la mirada fija en el fuego que ardía en la chimenea-, yo lo vi haciendo levitar un juguete por toda una habitación. Me sentí tan orgulloso entonces…
-No puedo creerlo –murmuró Severus para sí.
-Pues tendrás que hacerlo ¿acaso crees que Voldemort lo eligió a él lanzando una moneda al aire? El niño de los Longbottom era su segundo candidato y no demostró tener magia hasta que tuvo diez años.
Las apreciaciones de Black podían ser erróneas ¿pero las del Señor Tenebroso? ¿Qué clase de poder podría haber tenido Potter entonces de haber conservado su magia? Repentinamente Severus entendió porque todos los magos se sentían tan afligidos con la pérdida de un mago que nunca conocieron. Esperaban un salvador y fueron defraudados por…
-¿Cómo fue que nadie se dio cuenta de que era un squib? –preguntó en voz alta siguiendo la línea de sus pensamientos.
Entonces Black hizo algo un tanto aterrador, rió. No una risa casual o sorprendida, más bien una risa maniática angustiada capaz de congelar la sangre de cualquier elfo doméstico.
-Dumbledore me explicó cuando le pregunté –dijo con voz ronca a causa de la risa-, según él Lily utilizó un hechizo de protección de sangre en Harry, por eso la maldición asesina rebotó en él afectando a Voldemort. Dumbledore temió por la vida de Harry y lo dejó con la hermana de Lily para renovar el conjuro sanguíneo y mantenerlo a salvo. Pero ella es una muggle ¿cómo podía saber que algo estaba mal con la magia de Harry?
-¿Acaso Dumbledore no dejó algún guardián mágico a cargo del niño? –preguntó Severus completamente incrédulo.
-Había una mujer de incógnito cuidando a Harry, para mí ella es la culpable. ¡Es una squib! –explicó indignado Black agitando los brazos mientras hablaba- ¿cómo podía notar que algo estaba mal?
-No tiene sentido, Dumbledore debió notar algo.
-Si logras que te de una explicación más detallada te agradeceré si la compartes conmigo porque yo no he logrado sacarle nada más. Él sólo dijo ante el Ministerio cuando fue interrogado que la profesora McGonagall no pudo enviarle su carta de ingreso a los once años porque su nombre parecía borroso.
-¿Borroso? ¿Qué significa eso?
-Que el niño mago murió o en este caso que perdió su magia –explicó Black muy feliz de saber algo más que Severus- lo que es completamente absurdo, por eso Dumbledore en persona visitó a Harry, le hizo unas pruebas y tuvo que aceptar que no podía asistir a Hogwarts.
-En el Ministerio deben haber enloquecido al saberlo.
-Y lo hicieron… cuando se dieron cuenta -ironizó Black agitando los brazos de nuevo-. ¡Harry iba a cumplir catorce años cuando alguien se preguntó por qué no estaba en Hogwarts! Yo ya me había escapado y limpiado mi nombre y… ¡Ellos se habían olvidado por completo del niño!
Black hundió la cara entre las rodillas, gimoteó un poco y levantó un rostro que luchaba por evitar derramar lágrimas.
-Voldemort resurgió poco antes, así pude atrapar al traidor, pero él se levantó de nuevo y no pudimos evitarlo… el Ministerio se preguntó entonces por Harry y Dumbledore tuvo que decirles que era un squib… como no le creyeron fue una pequeña delegación a su casa… yo pude ir con ellos.
Black dirigió sus ojos enrojecidos en Severus, permitiéndole ver una desesperación que no le conocía. En esos momentos todos lo años de rivalidad parecían muy borrosos dejando sólo a un hombre que era líder entre los magos derrotado por su conciencia. Era tan patético que Severus no pudo evitar sentir cierta simpatía hacia él.
-Nunca imaginé que Harry hubiera vivido así… su tía lo tenía en la cocina ayudándole, vestía algo que le quedaba enorme y… se parecía tanto a James que casi corrí a abrazarlo, luego Cassandra Herberth lo interrogó y Percy Weasley, uno de los hijos de Arthur, levantó el acta y... él contestó todo como si la sola idea de que hubiera magos presentes fuera un aviso del fin del mundo… Estaba muy nervioso y su tía parecía apunto de ponerse a llorar.
Black se dejó caer por completo en el respaldo del sillón, hundiéndose junto con sus recuerdos miserables, como si intentara evitar que huyeran para poder hacer algo por cambiarlos.
-Herberth le explicó que usaría una varita en él para identificar sus niveles mágicos y Harry dijo que ya sabía como funcionaba eso y… ¡NADA! No pasó nada, hay squibs que conservan un nivel de magia mínimo que les ayuda a interactuar con ciertas criaturas mágicas… pero él no tenía nada, creo que su tía debía de ser aún más mágica que él...
El fuego chisporroteaba con un sonido lejano mientras las palabras de Black intentaban cobrar algún sentido en la cabeza de Severus. Un niño debía de ser mago para quedar registrado en el Libro de las Almas y de repente, había perdido toda su magia. Aquello sonaba casi imposible.
-¿Sabes que fue lo peor? –preguntó Black mirándolo fijamente de nuevo-. Él se alegró… yo lo escuché lanzando un suspiro de alivio antes de despedirse de nosotros.
-Es lógico –comentó Severus, Black esbozó una mirada interrogante algo que esperaba tomando en cuenta su desempeño intelectual al desentrañar las emociones de los demás por sus actos, así que decidió darle una explicación por cortesía-. Ustedes eran tres extraños, en su casa, llevaban cierta actitud que lo hizo sentir incómodo, cuestionado y estudiado. A nadie le gusta sentirse acorralado y mucho menos minimizado por no ser algo que se espera de él.
° ° ° ° °
Las puertas de la sala de espera de urgencias se abrieron de par en par permitiendo el paso de un joven muy apurado que buscó con la mirada entre la variada multitud que esperaba ansiosa por una noticia de alguno de sus enfermos. En un par de segundos ubicó la figura llorosa de una mujer delgada, cuyo cabello rubio mostraba algunas canas y se escapaba desordenado entre las manos que sostenían su cabeza.
-¿Tía hay alguna noticia? –preguntó consternado.
Petunia Dursley no era una mujer que llorara con facilidad, a decir verdad era algo que pocas veces hacía con tal de reflejar el pequeño mundo perfecto que había creado para su familia. Por eso, cuando levantó el rostro cubierto de lágrimas y maquillaje deslavado, Harry supo que era grave.
-Parientes de Vernon Dursley -se escuchó la voz gangosa de la recepcionista. Al instante tía y sobrino se incorporaron y se dirigieron hacia el lugar donde un médico internista los esperaba con gesto serio.
-Supongo que ustedes son los familiares del señor Dursley –dijo evaluándolos brevemente-. Me temo que no tengo buenas noticias.
Infarto al miocardio.
Las palabras seguían resonando brevemente en la cabeza de Harry mientras miraba el cuerpo sin vida del que fuera su tío. Petunia se había desmayado al escuchar la frase y alguien tenía que hacerse cargo de reclamar el cadáver.
¿Cuántas veces había imaginado Harry encontrarse en mejor posición que su tío? Ahora el solo pensamiento era una triste burla de lo que pudo haber sido. No estaba feliz, pero tampoco podía decir que lo lamentaba mucho.
El verano anterior había pasado varias semanas ayudándolo a recuperarse de la embolia que había sufrido. Muchas veces se le dijo que debía controlarse y todo fue en vano. Su corazón no resistió el último disgusto que le propinó su hijo a quien siempre había sido favorecido por sobre Harry.
-¿Señor Potter? Debe llenar algunas formas antes de que llegue el servicio de la funeraria –indicó la asistente social encargada de su caso-. No es momento de derrumbarse, aún no, su tía lo necesita –agregó al ver el rostro sombrío de Harry.
-Nunca me permitió derrumbarme, siempre debía de ser como él quería que fuera –murmuró Harry al dar la espalda al cadáver de su tío y seguir a la asistente. Todo debía de ser según lo dispusiera el Señor Dursley.
° ° ° ° °
-Lo visité algunas veces después pero dejé de intentarlo con el paso de los años.
-Supongo que dirigir las fuerzas de oposición al Señor Tenebroso no te dejaba mucho tiempo libre para convivir con el hijo del que fue tu mejor amigo.
-Es mi ahijado Snape y no se trataba de eso. Siempre parecía que quería sacarme de la casa, lanzaba muchas indirectas sobre salir de ahí y me ponía tan nervioso que sus tíos o su primo me vigilaran que dejé de intentarlo. Lo último que supe de él es que ingresó en una de esas universidades muggles.
-Supongo que decidiste darte por vencido porque es más fácil dejar de luchar que enfrentar el rechazo. Y te recuerdo que ahora me llamo...
-¡Alan! ¿Cómo podría olvidarlo? Una de las mejores cosas que te han sucedido es cambiar de nombre, ahora sí puedes ser una mejor persona.
° ° ° ° °
-Le pediré a Mike que diga unas palabras sobre Vernon, era su mejor amigo y alguien debe decir algo –comentó Petunia en cuanto cruzó la puerta de su casa.
Era de madrugada y aún estaba oscuro, por lo que tuvo que prender las luces. La conocida salita de estar recibió a Harry sin muchos cambios, sólo algunas figuras de porcelana habían caído de la mesita cuando Vernon se desplomó sobre ella y permanecían esparcidas en pedazos por el suelo.
-Si no acepta yo hablaré –aceptó Harry la muda invitación de su tía, el señor Powell había sido el mejor amigo de su tío, pero habían dejado de frecuentarse cuando ambos se jubilaron de Grunnings-. Pero antes tienes que avisar a tía Marge.
-Cierto... Dios, ¿cómo pudo pasar esto Harry? –sollozó Petunia de nuevo, recargando su peso en el barandal. Debía arreglarse párale servicio fúnebre, pero era tan repentino que no podía pensar en nada más que en la discusión que tuvieron su esposo y su hijo-. Dudley se fue tan molesto que no sabe nada...
-Cuando regrese se enterará, ya verás que no tarda mucho tía.
Como si hubiera estado esperando las palabras de Harry, la puerta de entrada se abrió nuevamente revelando la figura desmejorada de Dudley. Su cabello rubio caía en mechones desordenados sobre su rostro, era "demasiado largo" citando los estándares de tío Venon que había criticado el cabello de Harry hasta que optó por llevarlo en corte militar. Pero Dudley siempre hacía lo que quería.
-¡TÚ! –gritó señalando a Harry-, debes traer dinero contigo, algo ¡lo que sea! Vine por mí y debo...
-Comportarte –lo interrumpió Harry molesto por la actitud de su primo-. Tu padre acaba de morir.
Dudley se desplomó en el tapete de entrada, hundió la cara entre las piernas y comenzó a temblar sin control.
-No, no puede ser –gimoteó- ¡Debía estar aquí para ayudarme! –gritó recibiendo una bofetada por parte de Harry.
-Escúchame bien, porque no pienso repetirlo –sentenció Harry y por primera vez en su vida Dudley lo miró descubriendo no al niño bajito, flacucho e indefenso que solía ser, sino a un hombre fuerte con don de mando-. Tu padre falleció a causa de un infarto, sea cual sea el problema que tengas tienes que estar en su servicio fúnebre y presentarle tu respeto a tu madre. Este no es momento para llorar en el suelo, sino para ser un hombre.
-¡NO ENTIENDES! –gritó Dudley incorporándose, era más alto que Harry y mucho más fornido, pero no logró hacerlo retroceder y eso lo asustaba aún más. El temblor que lo recorrió fue más claro e incluso Petunia subió algunos escalones para alejarse de los dos hombre que se enfrentaban en su sala. Pero Dudley no hizo nada más que dar unos paso atrás.
-No entiendes –balbuceó intentando alejarse de los acusadores ojos verdes de Harry-. ¡Vienen por mí! Van a matarme si no les doy su dinero.
-¿Eso fue lo que mató a mi tío? ¿Acaso estás loco Dudley? –cuestionó Harry sin levantar la voz lo que lo hacía más impresionante-. Prometiste dejar de jugar cuando le dio la embolia. Tú eras su hijo, debías ayudarlo a superar las limitantes de su enfermedad, no pedirle más dinero. ¿Cuánto crees que tenía? Sus gastos eran muchos.
-¡Tú debiste sanarlo! Ese es tu trabajo ¿o no? Ni para eso sirves, eres un patético enfermero Potter y es culpa tuya que mi padre muriera –le recriminó Dudley-. Nunca debieron recogerte, nuestra vida sería mejor si hubieras estado en el orfanato.
-¡Dud no digas eso! –gimoteó Petunia desde la escalera.
-Soy terapeuta psiquiátrico, no enfermero Dudley –explicó Harry- mi trabajo es ayudar a las personas a recuperarse de algún trauma o enfermedad para que puedan encontrar la fuerza de seguir con su vida con las nuevas limitaciones que tengan. Nadie podía sanar a mi tío porque la embolia afectó la mitad izquierda de su cerebro incapacitando algunas funciones. La terapia era para que siguiera adelante y murió de un infarto, algo que yo no causé.
-¡NO MATÉ A MI PADRE!
-Hubo muchos factores en su muerte: el sobrepeso, su estilo de vida y muchas otras cosas, pero tuviste la mala suerte de ser el que desencadenara todo. Y nadie te está culpando, sólo queremos que estés en el servicio fúnebre.
-¡Pero van a venir por mí!
-¿Quién?
-Los hombres de Kradex –susurró Dudley y Harry sintió que quería abofetear a su primo de nuevo hasta que esa furia desapareciera, pero como siempre, se tragó su ira y habló con voz controlada.
-¿Cómo pudiste ser tan estúpido para deberle dinero a un maleante conocido de ese nivel?
-¡Era un negocio seguro! –se defendió Dudley.
-¿Y por qué necesitas dinero?
-Necesito más tiempo, pero ellos ya quieren su dinero, los intereses son muy altos...
-¿Qué esperabas? Deja adivinar, querías las escrituras de esta casa para entregarlas como garantía y salvar tu cuello.
-Papá debió ayudarme.
-Tío Vernon quiso ayudarte muchas veces, pero no hay ningún negocio en donde hayas demostrado ser responsable.
Dudley quiso seguir discutiendo, pero sus palabras murieron en su garganta al escuchar el timbre. Tres siluetas oscuras se dibujaron el la ventana y lograron el milagro de hacerlo callar, sin poder contenerse, Dudley corrió hacia la escalera, donde estaba su madre, intentando llegar a la planta alta para esconderse. Pero no llegó muy lejos porque una de las figuras logró abrir la puerta por fuera y un arma estaba apuntándole en el acto.
-Nos cansamos de esperarte Dudders y decidimos venir por ti, el dinero o la garantía –sentenció uno de los hombres, el único que no había sacado un arma para apuntarles, los otros dos tenían señalados a Dudley, tía Petunia y Harry-. Buenas noches señora, lamentamos el daño a su puerta pero confiamos en que nuestra visita sea breve y no sufran "demasiado" con nuestra presencia aquí.
-Jako, yo-o...
-Tengo aquí lo que prometí o moriré de una forma despreciable después de ver morir a mi linda familia –completó el hombre por él.
-Supongo que la linda familia no tiene mucho que decir –intervino Harry captando la atención del hombre llamado Jako.
-Es una pena pero ahora son testigos y amenos que tengan suficiente dinero...
-¿Qué tal un poco de información? –comentó Harry sin apartar la mirada de la puerta de entrada que estaba desprendida de sus goznes y permitía una vista clara de la calle.
-Tendría que ser muy buena y yo tendría que preguntarle al señor Kradex, ¿quieres prolongar la inútil vida de Dudders y el sufrimiento de la señora en vano?
-Supongo que no quieren saber cuando van a capturarlos y no creo que ese señor Kradez pague un buen abogado para sacarlos de prisión.
-Lo hará –se vanaglorió Jako rodeando a Harry mientras lo estudiaba- no soy simple basura como Dudders, yo estoy en un nivel respetable dentro de su organización.
-Permíteme dudarlo –continuó Harry-, solo envían a la basura por basura.
Jako enrojeció peligrosamente y sacó su arma para golpear con la culata de la pistola a Harry sacándolo de balance por lo que cayó al suelo, a un paso de la escalera. Petunia chilló asustada y Dudley se encogió en lo alto de la escalera asustado, pero nadie más que Jako se movió.
-Te recomiendo que no hables de lo que no sabes –le dijo a Harry mirándolo de frente, agachándose hasta quedar a su altura mientras le daba la espalda a la puerta de entrada- no soy un hombre paciente. ¿Así que cuando van a capturarnos?
-Ahora –murmuró Harry justo al mismo tiempo que un oficial gritaba "manos arriba".
° ° ° ° °
-De cualquier modo Severus ¿qué estabas haciendo tan tarde en el mundo muggle? ¿Asistías a una reunión secreta del grupo ese que vigilas?
-No, estaba divirtiéndome –Sirius apenas pudo contener la sorpresa y casi se ahogó con el trago de firewiskey que estaba bebiendo en ese momento-. No es para tanto, un amigo me enseñaba a conducir.
-¡Merlín poderoso! – exclamó Sirius como si hubiera escuchado algo imposible-. Tú tienes amigos, el fin de nuestro mundo debe estar cerca.
-¡Qué simpático te estás volviendo! ¿Qué es esta cosa? –comentó Severus sosteniendo la nueva botella que había aparecido frente a ellos.
-Extracto de branquialgas negras ¿bueno verdad?
-Eso explica porque siento que me ahogo si dejo de beber, ¿así que en verdad vamos a seguir con esto hasta que perdamos la conciencia?
-¿De qué te preocupas?, eres un Maestro en pociones, puedes hacer algo contra la resaca.
-No cuando tengo resaca.
-Buen punto –balbuceó Sirius entre risitas y Severus se preguntó por primera vez cuando habían empezado a utilizar sus nombres de pila en medio de esa borrachera-. Voy a tener que hacer algo para compensarte.
-Olvídalo Sirius, mientras prometas no molestarme todo está bien –dijo Severus preguntándose si era sólo idea suya que ambos estaban hablando coherentemente porque habían bebido demasiado.
-Espera a que despiertes y no pensarás igual –le confió Sirius entornando los ojos para enfocar mejor y encontrar su copa-. Debe haber algo que quieras tener, yo te lo compro.
-Después vas a querer que te preste mi camioneta alegando que tú la compraste.
-¡No, no, no, no! En serio que no –le garantizó Sirius rodeando sus hombros en un abrazo fraterno- prometo que te daré una bolsa de galeones para tu camioneta y nunca, nunca te la pediré prestada.
-Vas a arrepentirte –insistió Severus mientras se quitaba de encima a Sirius y se levantaba hacia el sillón más cercano que no dejaba de moverse.
-Te doy mi palabra de mago y merodeador –repitió Sirius antes de caer dormido sobre la mesa.
° ° ° ° °
El primer disparo fue de uno de los hombres de Jako, los demás no le importaron a Harry que sólo acertó a levantarse de un salto y cubrir con su cuerpo a su tía que comenzó a gritar como loca mientras se cubría las orejas con las manos.
Buscando evitar alguna bala perdida, Harry la obligó a encogerse casi en un ovillo mientras intentaba ayudarla a que no perdiera el control. De muy lejos llegaban hasta ellos voces y gritos incoherentes que proferían amenazas e insultos.
Por fin, después de un tiempo indefinido, una mano se colocó sobre el hombro de Harry, lo apretó ligeramente y después lo liberó. Harry levantó la mirada para encontrar justo al hombre que había esperado: el capitán Wynken de Scotlanyard.
Aliviado, ayudó a Petunia a incorporarse y la sostuvo mientras ella lloraba ante la escena que estaba frente a ellos, su preciosa e inmaculada salita de estar estaba reducida a escombros, pero estaban vivos, ellos y Dudley. Sin poder contenerse, la mujer se lanzó hacia su hijo rodeándolo entre sus brazos mientras besaba su frente y le garantizaba que lo iba a ayudar.
-Descuide señora, el condado puede proporcionarle un abogado de oficio –le informó el capitán Wynken. Sólo entonces Petunia descubrió que Dudley también estaba esposado.
-Gracias capitán –dijo Harry antes de que su tía comenzara a gritar de nuevo la inocencia de Dudley-. Jamás pensé que la policía llegara tan rápido.
-No acostumbramos hacerlo señor Potter, pero encontramos una camioneta de su propiedad en una situación sospechosa esta noche –explicó el capitán mientras estudiaba la reacción de Harry.
-La reporté robada esta mañana.
-Lo sé, pero aún así quise venir a hacerle unas preguntas.
-Sigo sin saber nada sobre ese grupo que busca capitán, y hace mucho que no vivo con mis tíos.
-Lo sabemos, en el acta está su nueva dirección, pero no había nadie en casa –insistió Wynken esperando encontrar algo que justificara su presencia en Privet Drive que fuera algo más que una simple corazonada.
-Mi tío falleció esta noche –comentó Harry mostrando los documentos que aún llevaba consigo.
-Lamento su pérdida –dijo Wynken cuando leyó brevemente los papeles antes de entregárselos de nuevo a Harry-. Parece que no hay más que investigar –comento dirigiéndose a la puerta de salida.
-¿Capitán no está interesado en averiguar si hay alguna conexión con un maleante llamado Kradex? –comentó Harry antes de que saliera. Wynken se detuvo en el quicio de la puerta y giró brevemente hacia el joven que regularmente vigilaba-. Estoy dispuesto a declarar lo que sucedió aquí esta noche y mi primo puede tener alguna información que les sea de utilidad.
-Supongo que declarará después del funeral de su tío, señor Potter –comentó Wynken mientras se despedía con un gesto-, lo veré después.
° ° ° ° °
-¡Jamás creí que vería esto! –exclamó Minerva McGonagall entre indignada y sorprendida ante los hombres que habían quedado dormidos en medio del estudio de la casa Black.
-Yo no lo dudé ni por un momento –comentó Remus esbozando una sonrisa orgullosa.
° ° ° ° °
Continuará
N/A: Antes de que me golpeen les informo que me esforcé mucho en este capítulo, pero como lo escribí por pedacitos, pues se hizo un poco más largo de lo planeado (eso es lo que pasa cuando tengo demasiado tiempo para pensar en algo). La verdad es que quería dar algunas explicaciones sobre el mundo mágico y Harry, explicando un poco de su relación y de paso... ¡acabar con Vernon por ser tan... (bueno ya saben) con Harry! Espero que me perdonen y confío en que me entreguen mi computadora pronto para que no tengan que esperar tanto de nuevo.
Besos Quetzalescos
