El Mago
Autor: Quetzalli
Resumen: Severus continúa su investigación de los muggles con la ayuda de su nuevo aliado y conoce al último miembro de el Grupo alguien que puede inclinar la balanza en la guerra y que es un pilar en la vida del misterioso Wizard.
Parejas: Harry-Severus, Harry-Draco, Sirius-Remus
Disclaimer: Los personajes son propiedad de J. K. Rowling y Warner Bros. Si por ventura piensas que estoy ganando algo más que gratificación personal a través de sus comentarios, voy a tener que desilusionarlos porque ni un peso ha entrado en mi bolsillo por escribir esto.
Spoilers: Ninguno. Juro solemnemente que no hay ninguno aquí. A final de cuentas esto es un AU.
N/A: He regresado al ataque lo más pronto posible y voy a ver cómo le hago para no atrasarme tanto, mientras tanto agradezco profundamente todos sus comentarios porque me dan la fuerza para continuar mi batalla contra las fuerzas cibernéticas que amenazan con limitar mi pasatiempo favorito: escribir fanfics.
Capítulo 6
Enchantress
Gimoteos.
Era irónico el constante murmullo que creaban los gimoteos a su alrededor, parecía una molesta tonada de fondo en un serial televisivo barato, y sin embargo eran el acompañamiento en el funeral de Vernon Dursley.
Gimoteos entrecortados que empezaban a sonar forzados como los de tía Petunia o largos y escandalosos como los de tía Marge que iban acompañados por el patético aullido de su nuevo bulldog. Todo era una sinfonía de lloriqueos aderezados con los rumores que iban y venían dando razón de la inesperada muerte de Vernon.
Lo irónico es que el hombre aborrecía cualquier tipo de lloriqueo, el mínimo gimoteo lo exasperaba y no toleraba las lágrimas. Claro que sólo una persona de todos los presentes lo sabía, por eso Harry no lloró y la mayoría de los presentes alabó el esfuerzo del difunto por lograr convertirlo en un hombre de bien aún cuando tuvo que descuidar a su propio hijo para lograrlo.
—¿Estás llorando? ¡No lo niegues pequeño ingrato! Ni siquiera a la gente como tus padres les interesas, debes estar agradecido porque te permito vivir bajo mi techo. ¿Lloras? Te daré un verdadero motivo para llorar...
—Si... Vernon siempre veló por el bienestar de su familia... Dudley es un jovencito tan educado... ese es un rumor mal intencionado, él está trabajando en Edimburgo ahora, por eso no pudo asistir...
Marge se esforzaba mucho en dar respuestas a nombre de Petunia de quien decía no podía hablar porque estaba destrozada por la pérdida, Harry estaba de acuerdo aunque sentía que la mayor pena de su tía era su hijo y no su marido que en el último año se había vuelto una carga.
Como si ser una carga fuera tan malo.
—No debí ser tan duro contigo.
—¿Por qué lo dices tío?
—Quería sacar de ti todo lo raro que tuvieras, convertirte en alguien normal.
—No tenía de qué preocuparte, siempre fui normal.
—No, eres más que eso... eres especial Harry, ayudas a los demás y eres bueno...
—Eso no tiene ningún mérito tío, sólo hago mi trabajo como cualquier otro.
—Tu trabajo es especial, como tú que regresaste por mí. ¿Podrías perdonarme? Sólo quería que fueras normal.
—Lo se. Te preocupaste y eso es lo que importa... Te perdono tío, después de todo la mitad de lo que soy es por ti.
La conversación había surgido de la nada, en medio de una larga sesión de ejercicio para que Vernon recuperara algo de movimiento después de la embolia. Y en la nada se desvaneció cuando ambos se sumergieron en un cómodo silencio que era como una bandera blanca de tregua.
De pie, a un lado del féretro de su tío, mientras hacía guardia y agradecía las condolencias, Harry sólo pensaba en lo molesto que estaría tío Vernon en su propio velorio con tanto lloriqueo.
° ° ° ° °
Para la mayoría de los presentes el que la junta de la Orden del Fénix transcurriera en relativa calma, sin altercados entre Black y Bendefig, era un sinónimo de que estaban cerca del Apocalipsis o algo parecido.
Sin discusiones innecesarias pronto terminaron de analizar los pendientes quedando tiempo para compartir las investigaciones personales como el estudio de la niebla selectiva por parte de los gemelos Weasley o los reportes de Mundungus Fletcher de contrabando de baratijas como estrellas de mar y piedras de fantasía que parecían haber enloquecido a un sector de la sociedad mágica.
Incluso Severus se permitió compartir su aventura de la noche anterior con los muggles ganando miradas de reproche de parte de un sector encabezado por McGonagall y de profunda admiración por el grupo Weasley. Satisfecho consigo mismo, Severus respondió todas las preguntas que surgieron con su declaración, después de todo tener a los Weasley de tu lado es contar con la mayoría.
—¡Nunca había escuchado nada parecido! —vociferó uno de los gemelos.
—Y mucho menos de un auto completamente muggle —dijo el otro.
—Vas a tener que hacer una demostración cuando tengas tu camioneta —intervino Black con una sonrisa que no pronosticaba nada bueno.
—¿Era en serio?
—¡Por supuesto! Te di mi palabra ¿recuerdas? No puedo esperar para acompañarte a comprarla.
—Sirius no vas encantar lo que sea que compren —intervino Lupin—, recuerda que está prohibido.
—Por favor Remus no seas aguafiestas —protestaron los gemelos—. Empiezas a sonar como Granger.
—Les recuerdo que Hermione es una excelente bruja y un elemento de este grupo que nos ha salvado en muchas ocasiones —los riñó Lupin.
—Si claro —se mofó Ronald el menor de los Weasley— es la mejor bruja con la nariz enterrada en un libro. Ella ni siquiera participa en las redadas Remus.
—Porque el profesor Dumbledore prefiere sacar mayor provecho de su intelecto Ron —insistió Remus— y eso nos ha salvado el pellejo muchas veces.
—No seas tan estricto Remus, es cierto que Granger es la mejor bruja de su edad, pero no es muy divertida —la sonrisa de Sirius bien podía rivalizar con la del gato de Cheshire— y te recuerdo que está prohibido darle un uso indebido a los objetos muggles, no encantarlos.
—¡Eres imposible!
—¡Alan! Acabo de recordar que no conoces a Granger —exclamó Sirius al descubrir un modo de distraer a Remus—. Es nuestra especialista en investigación, una geniecilla que puede memorizar casi cualquier cosa y realizar prácticamente cualquier conjuro que se le enseñe.
—Si es tan buena ¿por qué no está aquí?
—Dumbledore la envío con nuestro hermano Charly a estudiar una inscripción fenicia de dragones que puede darnos ventaja sobre los mortífagos —explicó uno de los gemelos.
—Aunque nosotros insistimos que sería mejor lanzarles un dragón a los mortífagos —agregó el otro.
—¿Y cómo piensan controlar al dragón? —la burla era clara en la voz de Lupin.
—Ese es un detalle menor —dijeron a coro los Weasley.
—Ajá... —minimizó Lupin— Granger regresará en unos días y estoy seguro de que se llevarán bien. Ambos tienen la misma sed de conocimientos.
—No exageres Moony, Alan ha demostrado que muy dentro de él hay una vena merodeadora y no quiero que muera antes de ser liberada.
—¿De qué hablas? —Severus comenzaba a temer el lado amigable de Sirius, después de todo era algo desconocido y a él siempre le gustaba saber a que estaba enfrentándose.
—Entonces ¿vamos por esa camioneta y quizás una motocicleta?
—¡Sirius!
—Así que esa era la trampa —dijo Severus al comprender el razonamiento de Sirius.
—Yo nunca dije que te compraría algo y nada para mí —respondió Sirius con demasiada inocencia y Severus supo que su antiguo rival no había cambiado tanto.
° ° ° ° °
El pórtico de madera un tanto podrida chirrió sobre sus goznes para cederle el paso. Acompañado por el propio eco de sus pasos en el frío pasillo victoriano pensó en cuánto se parecía ese sitio a algo que un mago hubiera planeado., después de todo, nadie pensaría que dentro de ese edificio en ruinas estaba la base de un grupo tan rebelde como solidario.
Al llegar a la escalera alcanzó a ver a la anciana que ocupaba el primer piso abriendo con la mayor rapidez posible los cuatro cerrojos de su puerta. Se cruzó con un hombre que acababa de salir de ver al terapeuta del segundo piso y alcanzó a escuchar los gritos de pareja del cuarto piso antes de entrar al Grupo de Estudio Filosófico y Análisis del Calendario Maya como rezaba un letrero apenas leíble en la puerta.
El edificio era un asco, nadie sospecharía que "peligrosos terroristas" se reunían ahí, además el estacionamiento más cercano estaba a diez cuadras de distancia así que todos debían llegar a pie y era fácil escapar de la policía, y lo mejor de todo era que cada miembro del grupo contaba con su propia llave.
Severus estrenaba la suya ese día. Había logrado vencer todos los recelos y ahora en verdad pertenecía al grupo, tenía libertad para entrar al Salón las veces que fuera necesarias y quedarse ahí si lo quisiera. Algo que no le preocupaba a nadie porque ahí sólo iban a ponerse de acuerdo, no había vehículos, planos ni armas, cualquiera que entrara sólo encontraría una salita de estar con una mesa comedor, varias sillas y una cocina equipada con una de esas cafeteras que Severus apenas entendía.
El cuartel perfecto.
Mas por costumbre que por otro motivo cruzó la puerta deslizándose en silencio hasta llegar a la salita donde la mayoría del grupo charlaba animadamente. Caras conocidas bajo nombres de referencias mágicas que lo hacían sentirse en confianza, aceptado por sí mismo y no por lo que se esperaba de él.
—...y no sé por qué se preocupa tanto —alcanzó a escuchar decía Charm, la rubia especialista en comunicaciones.
—Es su familia, ya deberías saber que Wizard es así, siempre ayuda y su familia no podía ser la excepción —explicó Jinxs
—De cualquier recuerden que Wiz quiere que sigamos aunque él falte —agregó Hex sin dejar de coquetear con Wand, la joven trigueña que se encargaba de abastecer constantemente los requerimientos del grupo, desde vendas hasta comida.
—Y la buena noticia es que Enchantress regresa hoy —anunció Jinxs.
Severus pensó que esa para una buena oportunidad para darse a notar cuando los comentarios empezaron a circular hacia su persona.
—No puedo esperar a ver su cara cuando conozca a Curse —canturreó Wand— incluso ella tendrá que reconocer que es guapísimo.
—¡Oh vamos! No es más que un tipo como cualquier otro —refunfuño Hex.
—Si sólo que el tiene clase, estilo y un aura de misterio —agregó Charm.
—Y es alto, de profundos ojos negros y voz seductora —continuó Wand.
—A mí no me parece que su voz sea seductora y creo que él es demasiado tenebroso —intervino Broom el conductor del camión-ambulancia.
—Eso es porque a ti no te gustan los hombres pero si estuviera Wiz aquí nos apoyaría —concluyó Wand.
Lo curioso no fue la declaración, sino el efecto que provocó en Severus, de algún modo, la confirmación de que Wizard lo encontrara atractivo hizo que algo dentro de él se revolviera.
—Es valiente, cortés, educado, distinguido —continuó enumerando a modo de burla Sparks, un paramédico que debía estar en sus treinta y tantos.
—¿De quién hablan? —dijo por fin Severus buscando mortificar a Hex por el rumbo de la plática.
—De... —balbuceó Hex torpemente por unos segundos para deleite de los presentes hasta que la puerta se abrió de nuevo revelando la figura de una mujer que Severus no conocía—. ¡Enchantress has regresado!
Con un cabeceo y una sonrisa la mujer con el nombre Enchantress saludó a todos los presentes hasta llegar a Severus.
—Tu debes ser Curse —le dijo confiada en tener la razón—, Wizard me habló de ti y parece que su apreciación es correcta, como siempre.
—¿Disculpa?
—Wizard me ha contado de tu valor, la ayuda que has prestado y el potencial que tienes y él rara vez se equivoca. ¿Empezamos la "discusión" de hoy?
Al finalizar la reunión Severus tenía una idea clara de quien era Enchantress y función en el Grupo, al parecer ella era la especialista en investigación y análisis, algo para lo que tenía una memoria asombrosa. Sin embargo, lo mejor era el respeto y aceptación que tenía, algo que Severus nunca había visto acostumbrado a ser molestado constantemente por el delito de ser estudioso.
Wizard no apareció, lo que era una lástima, Severus había esperado verlo para llevarlo a casa en su nueva camioneta de modelo deportivo.
—Un familiar suyo falleció —le confió Jinxs para sacarlo de su profundo estudio de una mancha en la pared y después le enseñó algunas técnicas de resucitación.
Eso era lo que le gustaba de ese grupo, se ayudaban sin compromisos y se entendían sin necesidad de explicar el pasado.
Lentamente el grupo se disolvió hasta que sólo quedaron Enchantress, Jinxs y Severus disfrutando una taza de té mientras esperaban su turno para partir, algo que llevaría un tiempo tomando en cuenta que debían esperar otros quince minutos antes de tirar un dado para decidir quien sería el próximo en salir.
—La compañía me envía a México —comentó molesta Echantress—. ¡Acabo de regresar y me envían a México! Es un fastidio, sólo me dieron un par de días para visitar a mis padres.
—Es una lástima —dijo Jinxs— a veces creo que Wizard necesita tu buen juicio y otras veces me parece que sólo te extraña.
Que Wizard extrañara a esa Enchantress creó un vacío en el estómago de Severus que desapareció con la siguiente declaración de ella.
—Es normal yo soy la voz de su conciencia y somos cómplices y amigos. Iré al funeral, me queda de paso a casa de mis padres y no quiero que enfrente eso solo.
Severus deseó tener más confianza con Wizard y Enchantress para unirse a ella y acompañarlo en un momento difícil, pero sabía que no era el momento correcto, aunque se permitió un leve atrevimiento.
—¿Podrías darle mis condolencias?
—Por supuesto —sonrió Enchantress como si hubiera estado esperando esa petición.
° ° ° ° °
El recinto estaba en semipenumbra, la luz fluorescente de esos focos ahorradores de energía daba algunos bosquejos de luz y por uno de los vitrales entraba un rayo de sol que alumbraba directamente sobre el féretro en un estudiado cliché melodramático.
Era tan difícil y sin embargo alguien tenía que hacerlo así que se levantó después de apretar un poco la mano de tía Petunia para darle ánimo y avanzó hacia el pequeño podio donde el reverendo Jones le entregó el micrófono.
El señor Powell había rechazado el honor de ser quien dijera algunas palabras sobre el difunto alegando que la pena que lo embargaba era demasiado grande. Harry no insistió, tenía la certeza de que su tío y el señor Powell hacía tiempo que no eran amigos.
¿Por qué tenía que seguir dando la cara por los errores ajenos?
Suspiró un poco nervioso, no le asustaba hablar en público ni mucho menos, pero no podía evitar sentirse un niño asustado cuando estaba cerca de los Dursley.
Justo en el momento que iba a abrir la boca, la puerta del templo se abrió de par en par dando paso a la persona que menos esperaba pero que necesitaba en ese momento. Su mejor amiga: Hermione Granger.
—Vernon Dursley mi tío, fue un hombre que dejó una profunda huella en la vida de todos nosotros. Algunos convivimos con él más que otros, pero su influencia marcó nuestras vidas al punto de reunirnos hoy aquí para despedirlo.
—¿Qué demonios quería ese viejo?
—Vino a ver si Harry era uno de los suyos.
—¿Y?
—¡Es normal Vernon! Logramos que fuera normal.
—No fue un hombre fácil de tratar porque decía y hacía siempre lo que consideraba correcto, era congruente con su forma de ver el mundo y aunque cometió errores, vivió lo suficiente para intentar enmendarlos.
—Nunca pensé que fueras normal.
—Lo sé, pero lo soy.
—Siempre pensé que esa gente se haría cargo de ti cuando crecieras y... no puedo seguir pagando tus estudios. Dudley tiene un futuro brillante en Grunings, por eso debe estudiar administración.
—No te pido demasiado. Estoy becado y puedo trabajar para soportar mis gastos, pero necesito que firmes estos papeles.
—De haber tenido la certeza de que eras normal podría haber previsto algo para ti.
—Sólo tienes que firmar.
—¡No eres autosuficiente!
—Tío, lo he sido por tantos años que no recuerdo desde cuando.
—Te portabas tan raro.
—Sólo era diferente a Dudley, eso no es malo.
—Yo debí ver que eras normal.
—El mundo va a seguir adelante sin Vernon Dursley, pero los que lo conocimos nunca podremos olvidarlo.
° ° ° ° °
La noche empezaba a caer cuando el féretro de Vernon Dursley llegó a su último destino. La mayoría de los asistentes se despidió apresuradamente e incluso Marge se desembarazó del lugar alegando que un cliente necesitaba verla a la brevedad. La verdad es que nadie quería estar demasiado en compañía de una mujer que no supo educar a su propio hijo porque todos sabían que habían delegado a Harry por años aunque entonces no pensaran que fuera algo indebido.
Sólo Hermione se quedó, haciendo compañía a tía Petunia mientras Harry se aseguraba de que la nueva puerta estuviera en óptimas condiciones e instalaba una nueva cerradura de seguridad.
Al terminar acompañó a Hermione en un paseo por el cercano parque mientras intentaba organizar sus propios pensamientos al relatarle los hechos del día anterior.
—Aún no entiendo cómo fue que supiste que Wynken vendría a tu casa.
—Fue sólo una corazonada, ya lo conoces, aún no logro que deje de sospechar de mí y eso que ya tenemos mucho con esto —respondió Harry encogiéndose de hombros— creo que estamos tan acostumbrados uno al otro que empiezo a comprender como piensa. Sólo supuso que si alguien tenía la matrícula de mi camioneta podía sacar mi nombre a relucir y él me buscaría para demostrar que soy culpable.
—Le debes la vida.
—Por eso atestigüé en contra de esos maleantes y el papanatas de mi primo —musitó Harry dejándose caer por completo en una de las bancas en un gesto de total cansancio—. Apenas puedo creer lo que fue capaz de hacer.
Hermione se limitó a acompañarlo en silencio por unos minutos hasta que consideró había pasado demasiado tiempo sumido en esa depresión.
—Curse te envía su pésame —le confió en un tono cómplice— creo que quería venir conmigo pero no se atrevió a pedirlo.
—¿En serio?
—Ajá, me parece que es alguien a quien en verdad le agradas.
—No me ayudes a ilusionarme demasiado Hermione.
—¿Por qué no? Harry mereces se feliz con alguien te ame por ser quien eres, con todas tus facetas.
—Curse sabe muy poco de mi —esquivó Harry concentrando su mirada en sus manos.
—Quizás debas compartir algo más con él —sugirió Hermione colocando una mano sobre las de Harry para obligarlo a fijar su atención en ella—. No digo que le reveles todo aún, tan sólo que compartas algo más con él para cerciorarte de tus sentimientos y los de él.
—No tengo idea de que habría pasado conmigo si no te hubiera conocido —le sonrió Harry.
—No habrías sido arrestado y no tendrías a Wynken tras tus talones.
—Eso no fue culpa tuya.
—Si mal no recuerdo fue precisamente culpa mía, ¿cuánto tiempo tenías salvando gente de las ruinas?
—Dos meses lo recuerdo bien, ya había reclutado a Craig.
—Y yo fui la segunda en ingresar a tu "Grupo Terrorista".
—No oí que te quejaras Hermione.
—Eso fue porque salvaste a mi familia —afirmó Hermione recargándose por completo en la banca para fijar su mirada en las estrellas que lograban brillar en el cielo citadino mientras dejaba que los recuerdos de ese día la inundaran.
Primero fueron los gritos, lejanos como si formaran parte del sueño del que acababa de despertar. Después el darse cuanta de que sus vacaciones de verano se habían convertido en una pesadilla.
Estaban bajo un ataque mortífago, lo sabía bien porque alcanzaba a escuchar las maldiciones y conjuros. Aquello la aterraba, se quedó paralizada por el miedo hasta que comprendió que era la única capacitada para mantener a su familia con vida, así que se arrastró lo más sigilosamente que pudo para que nadie viera movimiento por fuera de su casa hasta llegar a la habitación de sus padres.
Dentistas, son dentistas y no un blanco mortífago se repetía constantemente intentando convencerse a sí misma de que ese ataque era por diversión o entrenamiento y no porque ella fuera una bruja.
"No vienen por mí, por favor que no vengan por mí" repitió como un mantra sintiendo que el pequeño pasillo que la separaba de la habitación de sus padres era cada vez mas largo. Entonces vino la explosión que derribó el muro lateral dejando ver la silueta enmascarada de un mortífago que dio la vuelta satisfecho antes de desaparecer junto con el resto de los suyos.
Estaba a salvo y sin embargo pudo haber muerto. Paralizada contempló los escombros como si esperara que se desvanecieran, pero continuaron ahí como burlándose del miedo que sentía ¡y había sido elegida como una gryffindor!
—¿Está bien? —un joven probablemente de su edad, vestido con algo varias tallas mayores de las debidas y demasiado delgado la ayudó a ponerse de pie antes de que otro muchacho mucho más robusto llamaba su atención.
—¡Parece que hay alguien bajo los escombros! —gritó el robusto mientras el delgado corría a ayudarlo mientras ella simplemente contemplaba como liberaban a sus padres..
—¡Está sangrando Harry! La señora no deja de sangrar –comenzó a gritar al chico robusto.
—Craig, necesito que traigas el botiquín, no que te hundas en el pánico ¿entendido?
El chico Craig salió corriendo mientras el llamado Harry dirigía su atención hacia ella.
—Necesito que me ayudes a detener la hemorragia, tu padre está bien, pero necesitamos detener este sangrado.
Sólo entonces reaccionó, el Ministerio ya debería de saber que se realizó magia en su localidad, era cuestión de tiempo y estaba permitido que un menor de edad hiciera magia en caso de que su vida o la de su familia peligrara. Sin prestar demasiado atención al chico corrió por su varita y sanó la herida de su madre. Entonces regresó Craig.
—Aquí está el botiquín Harry.
—¿Hay más heridos? —preguntó Harry sin apartar la mira de ella.
—No lo sé, voy a verificar.
—Excelente idea —dijo Harry y esperó hasta que Craig se alejara lo suficiente antes de hablar de nuevo—. Así que eres una bruja.
—¿También eres un mago? —preguntó ella feliz de no haber violado un estatuto tan importante como el del secreto.
—No, por lo que me dijeron un squib pero crecí con mis tíos muggles y no sé casi nada de ustedes.
—Vaya...
—No es tan malo, pero no le digas nada a Craig, él no sabe que la magia existe —le confió Harry con una sonrisa.
Ese fue el momento en que apareció las fuerzas del orden equivocadas. Scotland Yard llegó antes que los aurores y Harry fue llevado a la comandancia como sospechoso por salvar la vida de sus padres.
—Me alegra que tu gente te haya liberado, ya te extrañaba —le confió Harry regresándola al presente. Hermione sonrió, ya estaba acostumbrada a que Harry llamara a los magos "su gente", era extraño pero era su mejor amigo a pesar de ser squib y ella en verdad lamentaba que no pudieran confiarle toda la verdad a Craig.
—Sólo por unos días, visitaré a mis padres y después iré a México a encontrar una conexión con un mensaje que encontramos en una pirámide egipcia.
—Así que aún no saben como terminar con esta maldita guerra.
—No, pero si quisieras ayudarnos tal vez...
—Hermione, no hay nada que yo pueda aportar que no sepa alguien más, el viejo Dumbledore parece tener todas las respuestas.
—Ni siquiera el profesor Dumbledore lo sabe todo.
—Los magos son muy orgullosos como para aceptar la ayuda de los muggles.
—Lo sé y es una lástima porque eres un gran estratega Harry.
—No me adules, ya sabes que entre tu y yo no puede haber nada —dijo Harry con tono melodramático antes de que ambos estallaran en carcajadas.
—No pero quizás alguien apodado Curse sea justo lo que necesitas.
—Tal vez Hermione, tal vez...
° ° ° ° °
Continuará
N/A: Bien ahora sí ya están todos los personajes en escena y la acción está lista para empezar, junto con el romance que como ven, va viento en popa, lento pero seguro. Nos leemos hasta el próximo capítulo y no olviden dejarme todos sus comentarios porque me ayudan mucho a saber si voy por buen rumbo.
Besos Quetzalescos
