EL MAGO

Autor: Quetzalli

Resumen: Severus consigue un acercamiento con Wizard para descubrir alguna confirmación a ciertas sospechas que lo acosan y Harry descubre varias cosas que pueden alterar su futuro.

Parejas: Harry-Severus, Harry-Draco, Sirius-Remus

Disclaimer: Los personajes son propiedad de J. K. Rowling y Warner Bros. Si por ventura piensas que estoy ganando algo más que gratificación personal a través de sus comentarios, voy a tener que desilusionarlos porque ni un peso ha entrado en mi bolsillo por escribir esto.

Spoilers: Ninguno. Juro solemnemente que no hay ninguno aquí. A final de cuentas esto es un AU.

Capítulo 7
Dos mapas y un keazel

Las retorcidas callejas rodeadas por antiguos edificios y casonas victorianas, en aquella oscura noche sin luna, eran mudos testigos de la constante lucha que se llevaba a cabo por las vidas de sus ocupantes.

Pequeñas centellas revoloteaban en la oscuridad en una macabra danza. Por mucho que la Orden del Fénix se esforzara, parecía que apenas podían imponerse a las fuerzas mortífagas.

El poco de ventaja lo había proporcionado Severus que en la batalla peleaba con furia y decisión mientras proporcionaba datos exactos de los ataques mortífagos por minutos e incluso horas de anticipación que eran cruciales para lograr el éxito.

A simple vista Walsinham parecía estar de fiesta, en un carnaval o algo parecido, si tal cosa se celebrara en e condado de Norfolk, pero la macabra realidad es que los mortífagos insistían en atacar poblados muggles sin una verdadera razón más que para entrenar o divertirse y en la experiencia de Severus aquello era francamente impensable. ¿Desde cuando el Señor Tenebroso daba permiso a sus fuerza de atacar por diversión un lugar sin un verdadero propósito oculto?

Eso era lo que realmente molestaba a Severus, el no saber cuál era el propósito oculto.

El vibrador de su celular lo sacó del estado catártico en el que estaba mientras luchaba sin tregua con un mortífago que parecía demasiado mayor para estar ahí sólo por malsana diversión. Con un hechizo aturdidor y un petrificus totalus se desembarazó del sujeto lo suficiente para llegar hasta donde estaba Sirius haciendo papilla a un par de novatos mortífagos.

—Debo irme, y ustedes deben apresurarse, los muggles vienen en camino.

—Parece que estamos de suerte "Alan", parece que tu muggle es el mejor informante que hemos tenido desde Malfoy —dijo Sirius con esa sonrisa pícara que usaba siempre que alguien tocaba el tema—. Ve con ellos y cuídate.

Severus aún no entendía como Black podía bromear así en medio de la batalla, pero se lo agradeció, desde que habían hecho las pases se había forjado entre ellos una amistad fruto de la complicidad y eso es algo a lo que uno se acostumbra fácilmente.

Sin mirar más allá de la batalla, Severus apareció a un par de kilómetros de la carretera principal, cerca del punto de reunión donde se vería con el Grupo de Rescate. Subió a su camioneta y dejó que el camino se llevara los peores recuerdos del los ataques: las casas destruidas, los cuerpos destrozados, lo llantos de los sobrevivientes.

Una luz en movimiento lo despertó de sus ensoñaciones. A la orilla del camino Broom le indicaba el punto exacto donde todos estaban reunidos. Si alguien se lo hubiera dicho jamás lo habría creído. Frente a él no estaba el reducido grupo de siempre con su camión para trasladarlos al punto más cercano.

Lo que había era uno de esos aparatos voladores muggles y mucha gente, más de la que había visto, por lo menos dos centenares de mugles colocándose trajes amarillos de cuerpo completo , mascaras, guantes y unas cosas en la espalda que los hacían verse rarísimos.

—Wizard cree que van a incendiar Walsinham —le explicó Wand mientras le entregaba un traje amarillo con todo y mascara—. Dice que se pondrá feo y hasta ahora no he visto que se equivoque, será mejor que te pongas esto, evitará que el fuego te queme, la máscara está conectada a un tanque de oxígeno para que no te ahogues con el humo.

Wand siguió explicando el funcionamiento de los instrumentos muggles, cuando descubrió que Severus no apartaba la mirada del aparato volador, agregó sonriendo.

—Wizard es un hombre de muchos recursos y muy persuasivo, ha conseguido que nuestro mecenas más rico nos preste la mitad de lo que estamos usando y esa avioneta no sé de donde la sacó, pero va a volar sobre Walsiham en unos momentos y apagará tanto fuego como pueda, ya lo verás.

—¡Curse me alegro que ya estés listo! —escuchó la fuerte voz de Wizard a su espalda— vamos a necesitar transporte extra y pensé que podrías prestar tu camioneta.

—No tienes que pedirlo, sabes que todo lo que tengo está a tu disposición —el comentario de Severus pareció arrancarle una sonrisa leve a Wizard y un gorjeo travieso a Wand, pero fuera de eso lo ignoró al verse arrastrado hasta su camioneta.

—Debes quitarle tu permiso temporal para que nadie pueda anotar los número de tu camioneta y te sigan —lo instruyó mientras subía a la reja en el toldo varios paquetes.

—Pude llegar antes si me lo hubieras pedido —dijo Severus al notar que debían de haber tenido horas trabajando para llegar a ese punto.

—Estamos tan lejos de Londres que pensé que ya estabas en camino, además tan sólo hace unas horas mi fuente me reveló que esto iba a suceder. En verdad odio cuando me hace esto —gruñó Wizard antes de arrastrar a Severus hasta el centro del Grupo, convocar al orden y girar todas las instrucciones que se seguirían a partir de ese momento.

Al terminar, la atención del Grupo lo abandonó a causa de una terrible explosión que debió originarse en Walsinham y que sin embargo, era visible desde donde estaban.

—Hora de entrar en acción —gritó Wizard y todos se concentraron en la tarea que tenían por delante.

Severus corrió a su camioneta, la puso en marcha y justo cuando iba a arrancar, subieron Wizard, Jinxs y Sparks.

—Espero que seas tan bueno como Wizard dice, Curse porque debemos estar ahí antes que nadie —lo apresuró Sparks.

Severus no contestó, sólo arrancó y pronto tomó la delantera de la enorme caravana, la cosa voladora muggle pasó sobre sus cabezas y justo antes de llegar a la entrada del pueblo, pudo ver como hacía caer una pequeña lluvia que apaciguó en cierta medida las llamas, dio la vuelta y regresó al punto de reunión.

—Bien, a este paso va a poder hacer muchos vuelos y nos va abrir camino —dijo Wizard antes de seguir girando órdenes desde el comunicador que tenía en la mano y que seguía pareciendo un teléfono para Severus que no lograba entender la diferencia.

Espero que nadie de la Orden del Fénix esté herido pensó Severus al estacionar su camioneta en el lugar donde había vencido a su último mortífago de a noche y adentrarse en el infierno que quería tragarse a Walsinham.

El fuego opuso resistencia, pero lograron controlarlo lo suficiente hasta que los muggles atacados reaccionaron y usaron sus propios medios para apagar el fuego. Severus logró escabullirse varias ocasiones para combatir las llamas a base de magia y otras tantas para sacar gente de entre las casas ardiendo.

Wizard parecía haberse duplicado o tener un giratiempo, estaba en todas partes, gritando instrucciones, ayudando a los heridos y apagando el fuego. Si Severus tenía alguna duda sobre sus sentimientos hacia ese sorprendente hombre, desaparecieron por completo al ver su coraje y su liderazgo.

Al amanecer podía decirse que habían logrado salvar más de Walsinham de lo que habían perdido y en su mayoría, se trataba de vidas.

—Muy bien muchachos, debemos irnos —instruyó Wizard—. Han hecho un gran trabajo y es mejor descansar...

—¡Y HUIR! —gritó Hex desde la puerta del camión donde estaba todo su equipo de comunicaciones.

El comentario levantó mucho el ánimo y apresuró a todo el mundo a ponerse en marcha. En pocos minutos habían abandonado Walsinham para regresar al punto de reunión.

—Menos mal que es sábado —bostezó Sparks desde el asiento trasero de la camioneta de Severus en donde se había acomodado lo mejor posible—. Me muero de cansancio y no me imagino pasar todo el día en una ambulancia, voy a llegar a casa y dormiré el resto de la mañana.

—Yo no tengo tanta suerte —sonrió Jinxs— me esperan mi mujer y el pequeño monstruo que engendramos.

—¿Dos meses y ya te estás quejando? —bromeó Wizard.

—Anda búrlate, pero cuando escuches la fuerza de sus pulmones vas a cambiar de opinión.

—Frota su estómago con un trapo húmedo después de comer —dijo Severus por integrarse a la conversación— debe tener cólicos y eso ayudará.

—¿Tienes hijos Curse? —preguntó Sparks a nombre de todos.

—¿Yo? —rió Severus de buena gana— tengo una conocida que no deja de dar consejos de ese tipo a una compañera de trabajo embarazada.

De algún modo supo que decir eso era bueno, Wizard relajó su postura corporal y por el espejo retrovisor alcanzó a ver el intercambio cómplice de miradas entre Jinxs y Sparks que se apresuraron a cambiar la conversación hasta que llegaron al punto de reunió y lentamente, todos volvieron a sus respectivos hogares con la misma facilidad con la que llegaron.

—No sabía que había tanta gente en el Grupo de Rescate —comentó Severus con Wizard cuando sólo quedaban ellos. Se había ofrecido a llevarlo a su casa y para su regocijo Wizard había aceptado.

—Convoqué a casi todo el Grupo, sabía que hoy sería necesaria la ayuda de todos. La mayoría de ellos sólo ayuda en ocasiones como estas ya sea porque es fin de semana o porque entienden que es necesario.

—Me alegro, así tienes una fuerza de respaldo considerable.

—Precisamente —sonrió Wizard.

El trayecto de regreso a Londres fue de lo más entretenido, Wizard se permitió revelarle a Severus algunos detalles de su persona como el que tenía una gata o que había vivido con sus tíos porque era huérfano. A cambio, Severus le contó que había estado fuera del país por un error de un cretino que terminó siendo su amigo y que sólo hasta ese momento había sentido que realmente pertenecía a algo.

—Supongo que estaba buscando algo que me esperaba en el futuro —concluyó al estacionar su camioneta frente al edificio victoriano de dos departamentos que Wizard le indicó.

—A veces sólo el tiempo nos entrega lo que necesitamos —agregó su acompañante.

Por fuera, la calle comenzaba a bullir con el cotidiano escándalo de autos y personas que transitan por la acera, pero dentro, todo parecía haberse congelado en el resplandor de la verde mirada de Wizard. Severus deseó con tanta fuerza acercarse y robar un beso de esa boca que lo tentaba hasta que notó que los delgados labios estaban en movimiento.

—Será mejor que me retire, tengo algunos pendientes y estoy soñando despierto —alcanzó a registrar su cerebro las palabras del Wizard.

—¿Por qué no desayunas conmigo? —le propuso Severus en un arranque de espontaneidad gryffindor que a él mismo le sorprendió.

—¿Desayunar?

—Podría pasar por ti temprano y eso ni siquiera es una cita.

—¿Pero podría ser una cita? —insinuó Wizard de nuevo.

—Sólo si tu quieres.

—De acuerdo, te espero mañana a las nueve —dijo Wizard al bajar de la camioneta y después de una rápida mirada, entrar a su departamento.

—¡Merlín! Aceptó —repitió Severus para sí mientras enfilaba para Grimauld Place.

° ° ° ° °

El cuartel de la Orden era el reflejo exacto de un hormiguero. Magos y brujas iban y venía de un lado a otro rumbo a la cocina de donde salían gritos molestos y quejas inconformes. Cuando Severus tomó su asiento usual, la mayoría de las miradas se enfocaron en él y muchas no parecían conformes.

—¿Por qué no nos advertiste que tenían refuerzos —lo encaró Mundungus Fletcher que tenía parte de la túnica y el sombrero chamuscados.

—No tenía idea —afirmó Severus— los muggles sólo sabían que iban a atacar Walsinham, jamás me mencionaron algo de la magnitud del ataque.

—¿Y por qué ellos estaban tan bien preparados para lidiar con la destrucción que crearon los mortífagos? ¡Incluso tenían una máquina que fabrica lluvia! —gruñó Tonks.

—Por lo que pude averiguar tuvieron un soplo de última hora que les advirtió sobre el incendio.

—¿Incendio? Eso no fue un incendio Alan —habló Remus por primera vez y Severus pudo percibir lo mucho que lo habían envejecido las transformaciones con el paso de los años—. Ellos hicieron explotar un edificio completo.

—Usaron magia oscura muy poderosa para que fuera una práctica de entrenamiento —ladró Moody taladrándolo con su ojo mágico.

—Están tramando algo —intervino el profesor Dumbledore, en su mirada había una solemnidad que lo hacía estar mucho más alerta—. Sus ataques no terminan de tener sentido pero el de hoy fue muy poderoso y lo peor es que no fue contra magos.

—No hubo tampoco demasiadas bajas muggles —afirmó Severus comprendiendo lo que Dumbledore quería decir. Si el móvil no eran vidas entonces ¿qué podía ser? Los lugares destruidos no tenían ningún interés mágico, mucho menos muggle y sin embargo los mortífagos gastaban muchas fuerzas en destruir pequeños pueblos.

La reunión continuó con un repaso de la destrucción total y en algún momento los gemelos Weasley pusieron un mapa sobre la mesa señalando lo cerca que estaba Walsinham de Wymondham, un centro que tuvo mucho poder mágico durante la era de hierro y que ahora estaba prácticamente abandonado por los magos. Sin embargo, la mayoría rechazó el análisis de esa teoría alegando que ya había sido estudiada por Granger y que no había logrado confirmar absolutamente nada.

Cuando llegaron al punto de haber analizado cada rasgo de la batalla Severus les pidió el mapa a los gemelos, una corazonada le indicaba que debía estudiarlo con mayor detenimiento antes de desechar la teoría de ellos como había hecho la mayoría de los miembros de la Orden del Fénix.

° ° ° ° °

La mañana siguiente se despertó temprano y bajó por las escaleras rumbo a la calle con el mapa bajo el brazo y un lápiz muggle en el bolsillo. Había decidido que si se presentaba la ocasión le preguntaría a Wizard más sobre los ataque a muggles que él conocía. Preguntarle a los magos era un desperdicio de tiempo a su parecer ya que haciendo memoria los lugares que habían sido atacados con mayor saña eran muggles.

Justo antes de cruzar la puerta la voz alegre de Remus lo detuvo con la mano en el picaporte.

—¿Por qué tan temprano Severus?

—No tiene nada que ver con mortífagos esta vez —respondió apresuradamente Severus, no quería llegar tarde con Wizard.

—Pero si debe tener relación con cierto muggle que te ha cambiado por completo —se unió Sirius a la conversación.

—¿Acaso me están espiando?

—¿Nosotros? ¡nunca! Sólo... bajamos por algo de... comer antes de volver a la cama —respondió con bastante picardía Sirius, entonces Severus notó el bote de crema en sus manos y las fresas en las de Remus.

—Por mí no se preocupen —les garantizó— puedo volver hasta en la noche.

Y sin darles oportunidad de decir más cerró la puerta tras de sí satisfecho por lograr avergonzar a ese par antes de que ellos lo avergonzaran a él.

Severus condujo tranquilamente por Londres, el día gritaba que se trataba de un domingo con toada esa calma que lo rodeaba, sin chiquillos corriendo por las calles o molestos conductores detenidos en cada esquina. Un día que brillaba para ser perfecto.

Cuando llegó al edificio de Wizard verificó la hora, faltaba media hora para las nueve y él, como todo un caballero inglés, decidió esperar en la camioneta mientras daba la hora. Para pasar el tiempo extendió el mapa frente a sí y comenzó a trazar en pequeños círculos los ataques que conocía desde que se había unido a la batalla.

Estaba tan concentrado en esa labor que tuvo que contener un salto cuando unos golpecitos en el vidrio lo hicieron volver al mundo y encontrar el rostro amable de Wizard casi pegado a su ventanilla.

—Disculpa que te asustara —dijo el joven muggle —pero cuando dieron las nueve y me asomé a ver si ya habías llegado te descubrí completamente sumergido en el mapa del Reino Unido.

—Lo lamento, yo llegué un poco temprano y no quise molestarte.

—Lo sé —dijo Wizard de forma enigmática— y ahora que ya es la hora exacta, ¿no quieres ir a desayunar?

Severus se permitió una media sonrisa coqueta y en pocos minutos iba manejando según las indicaciones de Wizard a un pequeño establecimiento que destilaba calma y paz. Una mujer regordeta tomó su orden y en cosa de minutos un frugal desayuno estaba servido frente a sus narices. Si Severus no lo supiera mejor habría afirmado que ella era una bruja que simplemente había aparecido todos los alimentos, pero después lo desechó por jugar con la idea de que tenía un elfo doméstico.

—Helen siempre cuida que sus alimentos sean de primera —dijo Wizard ante la mirada satisfecha de Severus— en varias ocasiones han venido a intentar comprar sus recetas, pero ella siempre dice que su cocina es única porque está hecha con amor.

—Estoy de acuerdo —dijo Severus recordando que incluso los mejores platillos cocinados por los elfos carecían del toque de esta mujer muggle—, no recuerdo haber probado algo tan sabroso antes.

—Entonces tienes que volver el jueves por la noche, es cuando prepara un estofado sin igual en toda Inglaterra y créeme, sé de que hablo.

—¿Te gustaría acompañarme para entonces?

—Si, pero yo invito.

Sin poder o querer ocultar su gozo, Severus olvidó que había una guerra llevándose a cabo en esos momentos, que el Señor Tenebroso o Dumbledore existían y se concentró en la deliciosa charla de Wizard que destilaba ingenio con cada palabra. Pronto se encontraron intercambiando opiniones de literatura, filosofía y algunos acertijos que conforme pasaba la mañana iban volviéndose más retadores.

—Esperaba que este desayuno fuera entretenido —le confió Wizard cuando Severus lo levaba de regreso a su casa—, pero confieso que esto sobrepasó todas mis expectativas.

—Para mía también ha sido muy especial.

—¿No quieres pasar un rato? —preguntó Wizard al bajar de la camioneta— creo que podría ayudarte a llenar de círculos tu mapa con los ataques que hemos sufrido.

—¿Fui tan obvio?

—No, pero yo los conozco todos.

El departamento de Wizard era un reflejo de la personalidad que Severus le había descubierto, era acogedor pero algo impersonal, como si no pasara mucho tiempo en casa, sin embargo había varios detalles que revelaban lo cuidadoso que era. Las cortinas evitaban que alguien espiara afuera y o había retratos que revelaran a algún miembro de su familia, tampoco habría diplomas o correspondencia que revelara su nombre a ojos curiosos como los suyos, pero en la mesita redonda de centro había muchos apuntes que indicaban trabaja ahí, en la comodidad de su sala, acompañado por su gata.

—Parece que Heidi ya se presentó —escuchó que Wizard decía cuando una gata blanca se enroscó entre sus piernas— parece que le agradas.

—Es la primera mascota que opina eso de mí.

—¡Mascota! —se fingió Wizard ofendido— Heidi es mi familia.

Heidi maulló su acuerdo, se acomodó en el suelo y de un salto brincó a los brazos de Severus llenando su ropa oscura de pelo blanco.

—En verdad le agradas —repitió Wizard sorprendido por el comportamiento del animalito.

—No hay que negar que tiene buen gusto —bromeó Severus antes de encontrarse bajo el escrutinio de la gata. Un kneazel descubrió sorprendido, pocos kneazel adoptaban como dueño a un muggle.

—Supongo que sí —dijo Wizard después de despejar la mesita e invitar a Severus para que pusiera su mapa sobre ella—. Ahora dime, ¿por qué es importante hacer este registro de los ataques que hemos sufrido?

Severus dejó a Heidi sobre el sillón más cercano antes de sacar de entre su bolsillo el mapa, lo desdobló y lo extendió en la mesita. Entonces fijo su vista en las marcas que había hecho desde una nueva perspectiva. No había una verdadera relación con lugares mágicos, pero había algo en esas marcas que le era terriblemente familiar.

—Creo que los terroristas tienen un patrón de ataque, sólo que no es muy claro, lo han escondido desperdigando sus objetivos al azar en diferentes condados para distraernos y evitar que descubramos lo que en verdad quieren, pero debe tener una relación geográfica porque vuelven a ciertos punto y no tocan otros.

Wizard lo miró repentinamente serio, lo estudió unos momentos antes de revelarse sorprendido.

—Eres la primera persona que concuerda conmigo en ese aspecto —dijo por fin— incluso Echantress dijo que no tenía sentido. Ella pensaba en un principio que esos dementes querían revivir algunas zonas que dicen tienen poderes sobrenaturales, pero después de investigar mucho rechazó la teoría. Yo creo que están trazando un símbolo, pero no sé cual.

—Tal vez yo pueda ayudarte, también tengo algunos conocimientos sobre "artes ocultas".

—No creo mucho en eso pero parece que los terroristas si —dijo Wizard pensativo—. Espera aquí, te mostraré el mapa que yo he trazado.

Confía en mí pero aún es reservado, probablemente no quiere que yo me burle de sus teorías y por eso es precavido. O quizás aún teme que pueda traicionarlo.

Wizard regresó con un mapa doblado y una mirada tensa, todo él parecía querer echarse a correr en lugar de estar ahí. Sin saber porque, Severus quiso golpearse por causarle esa inquietud y sin poder contenerse, hizo algo que no creyó posible antes, le habló con el corazón.

—Antes de que me muestres algo, quiero que sepas que no voy a utilizarlo en tu contra o afectar al Grupo. Yo sé que tienes poco de conocerme y que entre nosotros sólo ha existido una confianza sencilla, sin nombres ni ocupaciones. No te pido que me digas quién eres más allá de lo que me has dicho, pero quiero que sepas en parte quien soy yo.

—Curse, no tienes que...

—Pero quiero y no es malo, me llamo Severus Snape y voy a empezar a trabajar como profesor en un colegio, por el momento estoy con otro grupo similar al tuyo que quiere descubrir los motivos de los terroristas y detenerlos, pero ellos no saben nada de ti —le garantizo Severus.

Por unos momentos Wizard se quedó quieto, como una estatua por lo que Severus dedujo su mente estaba analizando a toda velocidad sus datos. Temió haber hablado demasiado pronto hasta que la Wizard se relajó y le devolvió una mirada de entendimiento.

—Ahora entiendo porque estás en tan buena forma, y lo de los medicamentos especiales que traes contigo. Me parece justo, yo también tengo más de un trabajo y no por eso traiciono a ninguno, acepto la confianza que has depositado en mí al hablarme de este modo y sólo quiero que sigamos así, sin intentar interferir en el otro grupo, peor ayudándonos mutuamente. Ven, veamos este mapa.

Y sin más la atmósfera entre ellos se relajó de nuevo y la camarería resurgió con mayor fuerza, Severus había derribado una fuerte barrera que lo limitaba a él mismo sin notarlo siquiera.

El mapa esta lleno de pequeños círculos de diferentes colores.

—Cada color representa un año —explicó Wizard.

—Sabía que esto tiene mucho tiempo sucediendo, pero no tenía idea de la magnitud —musitó Severus ante las pequeñas marcas.

—Tienen cierto plazo continúo, pero no es muy claro, sólo lo he visto ahora con el tiempo y no soy capaz de ver más allá de esto. Debe seguir incompleto pero no quiero tener que descubrir cuando terminará porque será algo muy malo, estoy seguro de ello.

—Hay demasiado concentración en estos cinco puntos —dijo Severus pasando sus dedos por encima de los condados de East Yorkshire, Norfolk, Kent, Wiltshire y Shropshire.

—Están demasiado alejados entre sí y no tienen ninguna relación salvo los ataques, aunque hay muchos otros lugares que han sufrido por el terrorismo pero tengo la impresión de que es para no despertar sospechas, lo que no entiendo es de qué.

—Además los ataque parecen seguir una espiral —continuó Severus— y de algún modo me parece que es este diagrama me es conocido, lo que no consigo es recordarlo.

—¿Por qué no te quedas a comer mientras intentas seguir recordando?

El resto de la tarde fue aún más delicioso que la mañana, no sólo porque Severus encontró que podía compartir con Wizard parte de sus conocimientos, sino por la fabulosa compañía. Ayudó a Wizard a preparar una comida ligera y juntos analizaron cada recurso natural o comercial de los condados más afectados y los que también habían sido atacados como Hetforshire y Warwickshire.

Al final no le cabía la menor duda de que Wizard en verdad tenía un conocimiento ocultista vasto para ser un muggle y eso abría muchas puertas para que lo aceptara como un mago en el futuro. Por lo menos su kneazel ya lo había aceptado, se dijo acariciando el suave pelaje cuando, fatigados por la extensa búsqueda, ambos se reclinaron en el sofá disfrutando del aparato muggle que transmitía imágenes.

Al anochecer, Severus consideró oportuno retirarse, no quería parecer demasiado ansioso que sabía que Wizard necesitaba tiempo para asimilar todo lo querían dicho. Él mismo necesitaba ese tiempo.

Justo después de despedirse y antes de cruzar la puerta para salir del refugio que fue la casa de Wizard, se volvió para agradecerle y quedó a un palmo de él. Los ojos verdes tenían un fulgor renovado que parecía hipnótico, como si lo arrastrara dentro de esa profunda mirada, sin saber como fue acercándose lentamente hasta que un poco de cordura entró en su cabeza. No debía apresurarse, si lo presionaba demasiado podría perderlo y no quería perder la oportunidad de conocer a ese maravilloso hombre que había dejado entrever apenas un poco de sí mismo.

Entonces sucedió lo inaudito.

Wizard salvó la insignificante distancia que los separaba y fundió sus labios con los suyos en un beso tierno, sin pretensiones y sobretodo honesto. Casi como una promesa de lo que podría suceder si todo seguía el curso que habían marcado esa mañana.

—Harry Potter —dijo él cuando se separaron, arrastrando deliciosamente las palabras como el suave murmullo del viento—, terapeuta psiquiátrico y líder del Grupo de Rescate.

—Tanto gusto —se obligó Severus a decir.

—No olvides nuestra cena del jueves —canturreó Harry antes de cerrar la puerta de su departamento.

Severus prácticamente se deslizó hasta su camioneta, ebrio de felicidad condujo varias calles tatareando alguna vieja melodía que había escuchado en la escuela cuando todo dejó de brillar con la misma rapidez con la que había empezado y tuvo que estacionarse para comprender lo que había escuchado.

¡Harry Potter! De todos los muggles que podía haber conocido, de todos los squibs de los que pudo haberse enamorado había sido Harry Potter el que se había cruzado en su camino. Por un momento el mundo pareció detenerse en un sopor pesado hasta que su corazón se impuso a su razón.

¿Qué importaba que fuera Harry Potter? Seguía siendo el mismo hombre valeroso e inteligente del que había quedado prendado desde el inicio. Nada había cambiado, más que la confianza que había sido depositada en él y el beso. Un simple instante que había detenido el tiempo para volverle la vida.

Ahora entendía el porque de los nombres, si Harry los había elegido era obvio que eligiera algo que nunca podría relacionarse con él. El mago, dijeran lo que quisieran ese squib seguía peleando contra el Señor Tenebroso aunque no tuviera magia y sólo para salvar vidas y eso era mucho más importante que una varita o una vieja rencilla con su padre.

Severus descubrió que no quería compartir esa información con nadie. Era irrelevante para los magos que sólo podía importarles el que Harry fuera un simple símbolo y para él lo era todo. No se había enamorado de una figura famosa llena de humo sino del más capaz ser humano que conocía aunque fuera un squib, un muggle o un mago.

Consciente de su compromiso por salvaguardar a Harry, decidió guardar como un secreto preciado su verdadero nombre. Que se contentara la Orden del Fénix con saber que el líder del Grupo de Rescate era Wizard.

° ° ° ° °

En cuanto se fue Severus, Harry regresó a la mesa donde reposaba el único mapa que le había mostrado. Porque había muchos otros, pero había tenido miedo de mostrárselos. Ahora sabía que Severus era un hombre mucho más instruido de lo que había creído, y más inteligente al deducir en unas horas muchas cosas que a él le había tomado meses incluso años.

Sólo había una sospecha que lo atemorizaba, el creer que quizás Dumbledore le había enviado un espía.

Por mucho tiempo había deseado que Hermione no se uniera a su Orden del Fénix hasta que ella lo convenció de que así podía ayudarlo a obtener mayor información de los ataques mortífagos y él le permitió elegir. Ahora era diferente, si Severus lo estaba engañando por orden del viejo era una traición que no iba a permitir, aunque lo dudaba, Hermione le habría advertido en cuanto lo conoció.

Pero si Severus no era un mago, entonces como podía tener todo ese conocimiento que había demostrado.

Igual que tú torpe, estudiando en cada libro esotérico que llega a tus manos..

Si, la posibilidad no era remota, pero para estar tranquilo necesitaba corroborar con Hermione que Severus Snape no era un espía. Sólo así podía estar tranquilo, aún estaba golpeándose mentalmente por haberle confiado su nombre después de ese maravilloso beso, pero había perdido el control de su cerebro por esos valiosos minutos.

Casi implorando por no haber cometido un grave error se conectó a internet para enviarle un mensaje a Hermione con los nuevos acontecimientos. Esta a punto de apagar su computadora cuando recibió la respuesta de su amiga que leyó con avidez.

Harry:

Parece que tienes tanto miedo de amar que quieres encontrarle un defecto a un buen prospecto. Relájate, y disfruta la oportunidad frente a ti.

No tuve oportunidad de estar en una reunión con ellos en mi último viaje a casa pero sí me enteré de que hay un nuevo integrante llamado Alan Bendefig quien dudo mucho sea Curse por la descripción que me dieron: un amargado cretino.

Te repito que debes bajar un poco tus barreras, quizás no todo resulte bien, pero nunca lo sabrás si no te arriesgas. Amar también es sufrir un poco.

Besos, Hermione

Harry releyó el correo un par de veces antes de contestarle a Hermione, pronto se encontraron conversando animadamente, relatando cada uno las experiencias de día hasta que Harry descubrió cierto interés romántico de su amiga que estaba surgiendo con respecto a su compañero de investigación, un tal Charles.

Pasadas las diez de la noche ambos se despidieron. Harry apagó su computadora consciente de que ahora estaba dispuesto a arriesgarse, a ser herido incluso con tal de que su corazón le recordara que estaba vivo y amara por fin después de una muy larga espera.

—No me decepciones Severus Snape —susurró al vacío antes de entregarse a un merecido descanso.

° ° ° ° °

Continuará

N/A: Como pudieron leer el romance continúa y me atrevo a adelantarles que en el próximo capítulo alguien especial que se mencionó unos capítulos atrás hace su gran reaparición.

Hasta la próxima •