Plan B: Cita en París

(Estatus: En Proceso)

Plan B, sub sección A: Recolecta de dinero

(Estatus: En Proceso)

[De: Craig]

Levanta el culo y ve a desayunar.

[De: Tweek]

No jodas .l.

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Era la hora del almuerzo, y cinco chicos se encontraban consumiendo pacíficamente sus respectivos alimentos.

'¡Chicos, chicos!' Hasta que aquel llamado les jodió todo gramo de tranquilidad. Cartman había hecho acto de presencia presurosamente con un iPad en las manos, sentándose en la esquina frente a Jimmy. Lucía emocionado 'Esta mañana investigué todas las aerolíneas que hay en Denver, y encontré una que tiene ocho asientos disponibles; hay dos lugares en la misma hilera en segunda clase, cinco esparcidos en tercera, y solo uno en primera. Al tener dos asientos juntos disponibles, creo que es bastante obvio el hecho de que Tweek y Craig deberán ir en esos dos; a Token, Clyde, Jimmy, Butters y Kenny les tocará ir en tercera para no levantar sospechas, y yo tendré que sacrificarme por todos e ir en primera clase para supervisar el avance entre ellos y evitar posibles complicaciones que es probable, puedan surgir durante el vuelo'

'Oh… Espera, ¿Qué?' Preguntó Butters, sentado en medio de Jimmy y Kenny, al otro lado de la mesa. Eric sonrió confiadamente, girando el iPad de modo que todos pudieran ver la página en donde había consultado dicha información.

'Ya sé lo que están pensando, pero descuiden. Esto es solo un bosquejo temporal de la situación. Para poder comprar los boletos todavía necesitaremos la tarjeta de crédito de los padres de Token; solo así conseguiremos los lugares apartados ¡Ah! Y déjenme decirles que buscar un hotel cinco estrellas con habitaciones disponibles a pocos días de San Valentín no es nada sencillo; apenas y logre reservar tres de las mejores mesas en Thoumieux con la tarjeta de crédito de mi mamá'

'A ver, a ver, espera un momento culón, ¿Por qué carajos debemos ir todos en tercera clase y tú en primera?' Cuestiono Kenny con voz entendible al tener la capucha de su parka ligeramente hacía atrás, pues estaba comiendo. A pesar de que en esta ocasión no había traído nada para desayunar, Butters le había ofrecido una hamburguesa de carne condimentada con queso a la parrilla; olía apetitoso, pero había decidido declinar su oferta. Sin embargo, terminó aceptando dicho ofrecimiento debido a que el pequeño rubio lo amenazó con no pasarle la tarea de química sino se tragaba la jodida hamburguesa en tres putos bocados.

Sí, Leopold Stotch había dicho "jodida" y "putos" en una misma oración sin miedo alguno a ser castigado. Kenny se sentía orgulloso del diminuto pero significativo progreso.

'En ese caso, Token debería ir en primera ya que son sus padres los que estarían pagando por todo' Señaló Clyde con el ceño fruncido.

'Es ci–cierto. Token de–debería ir en pri–primera clase' Secundo Jimmy.

'A Token no le gusta ser como los niños ricos estereotipados, ¿recuerdan?' Dijo Cartman, apuntando al otro castaño desde su asiento.

'Eso es cierto, pero no por eso vamos a obligarle a sentarse junto a algún idiota desagradable por más de siete horas. Token paga, Token se sienta en la primera puta clase. Punto' Espeto Clyde con su puño golpeando la mesa para dar énfasis.

'Yo creo que Clyde tiene razón, Eric. Deberíamos dejar que Token vaya en primera clase y…'

'Uh, ¿Podrían dejar de hablar de mí como si no estuviera presente?' Cuestiono Black, sentado entre los dos chicos con sobrepeso, sus codos estaban sobre la mesa mientras recargaba la cara entre sus manos, claramente harto de la situación 'Para empezar, no recuerdo haber aceptado ayudarles con esta estupidez' Dijo, observando a Cartman directamente con el ceño fruncido.

'¡Ah–ha! ¡Eso quiere decir que efectivamente eres homofóbico! Siempre supe que tenía razón' Token se llevó las manos sobre los ojos, tallándolos frenéticamente.

'Por enésima vez, no lo soy Cartman' Contestó, poniendo los ojos. Sin embargo, Kenny podía apreciar la inseguridad en su forma de actuar.

'Entonces paga el maldito viaje, tacaño de mierda'

'¡No tengo la tarjeta de crédito de mis padres, imbécil!'

'Chicos, chicos, no peleen. Nunca llegaremos a algo sí estamos discutiendo todo el tiempo' Interrumpió Butters.

'No estaríamos discutiendo sí Token pusiera algo de su parte y se comprometiera con la causa' Acusó Cartman, antes de tomar el iPad y buscar un archivo en especifico, volteando dicho dispositivo para mostrar el contenido de éste 'No quería llegar a esto Token, pero investigue los ingresos y estados de cuenta de tu familia y descubrí que tus padres tiene un fondo de ahorro para tu universidad. Podrías retirar un poco de ese dinero sí tuvieras la más mínima intención de ayudarnos, pero veo que no es así'

'Ya deja de fastidiarlo, pedazo de mierda' Advirtió Kenny al notar la atmósfera tensa entre ambas partes.

'Yo no sabía sobre la existencia de ese fondo…'

'Mentira; el año pasado usaste parte de ese dinero para realizar el video de Honey Boo Boo.' Todos en la mesa podían observar la mirada culpable de Black. No querían creer las palabras de Cartman, pero Token no ayudaba mucho a su propia defensa 'Sé honesto, Token'

'Eh, bueno, es que yo… ¡Eso fue diferente! Y– ¡y ahora todo es tan confuso! Yo, yo no tengo nada en contra de Craig o Tweek. Pe–pero, que él y Tweek anden de la mano… todo es tan extraño y– y…' Las palabras iban muriendo poco a poco en su boca, hasta que en un instante, en sus facciones reino fastidio '¿Sabes qué? Vete al carajo, Cartman. No seré parte de esto' Soltó en un gruñido, levantándose de su asiento mientras le mostraba el dedo medio al castaño. Toda la mesa quedó en silencio por unos segundos que parecieron eternos hasta que el rubio más pobre de la escuela carraspeo la garganta, incómodo.

'Uh, ¿no deberíamos ir detrás de él?' Interrogó el inmortal directamente a Clyde quien, pese al torpe mutismo colectivo, seguía comiendo de sus tacos tranquilamente.

'Nop' Aseguro, mientras se chupaba los dedos.

'¿Estás seguro? Yo podría ir a buscarlo' Sugirió Butters, siempre servicial.

'No. Él seguramente quiere estar solo' Decir que la actitud despreocupada del castaño descolocó a los demás interesados, era decir poco. No obstante, Kenny suponía que sus razones debía tener, ¿O no?

'A la mierda con Token. Siempre desconfié de él, por eso tengo un plan bajo la manga'

'¿Ti–tienes un plan pa–para llevar a ca–cabo otro plan?

'Por supuesto, Jimmy. Necesitaremos efectivo sí queremos lograr que esos dos tortolos homosexuales vuelvan a estar juntos. Por ello, tendremos que recolectar dinero para el viaje a París'

'¿Recolectar dinero?' Clyde ladeo la cabeza en confusión, mientras Kenny bajaba los hombros con cansancio. Todo aquello se estaba volviendo cada vez más complicado.

'Exacto; y tenemos hasta el día de hoy para juntar el dinero suficiente para los boletos de avión. Así que los espero hoy en el estacionamiento de Walmart después de clases'

¿Walmart?

Perfecto, pensó Kenny, sarcástico.

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Kyle y Stan se encontraban sentados en una mesa no muy lejana a la que compartía el grupo conformado por el resto de sus otros amigos, todos siendo liderados por el racista soy–de–huesos–anchos, Eric Cartman. Llevaban minutos discutiendo reservadamente sobre algo con ademanes misteriosos, y eso estaba jodiendo al chico judío.

'No me agrada esto, Stan' Murmuró el pelirrojo con sus cejas fruncidas. Sabía que el culo gordo estaba tramando algo, pero no podía hacer nada sí no sabía los planes de éste por anticipado. Stan, ya cansado de escuchar la misma frase en todo el almuerzo, soltó su tenedor, logrando llamar la atención de su amigo con el tintineo.

'Es la sexta vez que dices eso en los quince minutos que llevamos sentados aquí. Sí realmente te molesta que Cartman esté haciendo algo con los demás, podemos simplemente ir a su mesa y sentarnos. Incluso Token acaba de irse; tendríamos espacio para hacer precisamente eso, amigo'

'No. No quiero ir donde esté sentado ese culón solo para escuchar la bola de estupideces que seguramente está farfullándole a los demás. Eso se lo dejo a Kenny, siempre parece entretenerse con las mentiras que Cartman idea' Stan quiso reírse ante lo último, de verdad lo hizo, pero no con fines de burla. Era más bien con ironía. Una infinita e irritada ironía.

'Sí, claro. Pero el que siempre termina atrapado en sus pendejadas eres tú ¿Qué no te das cuenta que siempre al que manipula es a ti? Todo el tiempo trata de llamar tu atención y tú, como el judío idiota que eres, caes completito ¿y sabes por qué? Porque de alguna u otra manera, lo encuentras entretenido también' Llegado a éste punto, Kyle lo miro a los ojos con la boca abierta, totalmente indignado.

'Stan, ¿pero qué mierda estás diciendo…?'

'Oh vamos, ¿qué otra razón tendría para hacer todo esto en plena cafetería? ¿De verdad piensas que lo hace por Tweek y Craig? Sí en verdad fuera eso, trataría de ser un poco más discreto en el asunto, ¿no te parece?'

'No Stan, no me parece. Solo estás exagerando las cosas. Es obvio que algo está tramando, pero no creo que se trate sobre mí, o sobre Tweek y Craig. El maldito culón siempre ve por sí mismo, ¡y es por eso que debemos descubrir qué es lo que planea y detenerlo!' Espetó en un grito que hizo reconsiderar a David de su idea original, dando una vuelta sutil en la dirección por la que había llegado, pensándoselo dos veces y decidiendose no sentarse con ellos. Él no era un aficionado de los problemas, después de todo.

'No, Kyle. No es nuestra puta obligación' Rebatió el pelinegro, empujando su bandeja de comida sin apartar la mirada del ojiverde.

' lo es; ¿qué tal y debido a las estupideces que haga o diga, alguien resulta herido?, ¿qué tal y que, en su afán de beneficiarse a sí mismo, logra separar definitivamente a Tweek y Craig?'

'Ambos conocemos a Craig, y sabemos de antemano que lo odia; jamás creería alguna palabra que saliera de su puta boca' Kyle, al ver el grado de alteración de su mejor amigo –y el hecho de que las mesas aledañas a la de ellos habían comenzado a prestarles atención–, decidió calmarse un poco, cerrando los labios contenidamente mientras tomaba una larga inhalación por la nariz, consiguiendo serenarse un poco.

'Amigo, ¿qué te ocurre?' Cuestionó, al cabo de unos segundos. Stan, con la mirada fija ahora en su regazo, negó con la cabeza.

'Nada. Me voy al salón de clases' Stan no se dignó a mirarlo a la cara, mucho menos levantó su bandeja de la mesa.

¿Qué coño había pasado?

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Había planeado ir al cine y tener su primer beso con Tweek durante el día de los enamorados, muy consciente del hecho de cómo su decisión sonaría aburrida o demasiado predecible para cualquiera que la escuchara, ¡pero, francamente, no sabía qué más hacer! Tweek era la mente creativa de la relación; siempre tomando la primera palabra, aportando ideas o comentarios interesantes en sus conversaciones; haciéndolo todo entretenido y falto de monotonía. Totalmente diferente a como él acostumbraba.

Y ahora que por fin tomaba la iniciativa en algo, la enfermedad de su novio se lo imposibilitaba. Eso que era mala suerte.

Aunque, en retrospectiva, Craig no se sentía del todo preparado como para dar un paso tan importante, personal e íntimo como lo era aquella muestra de afecto; ¿Se sentiría a gusto besando a un chico, en lugar de una chica? ¿Cómo se sentiría tocar los labios de otra persona –los de Tweek, en específico–? Aquellas inseguridades no dejaban de atormentar su mente día y noche, ¡nunca antes se había preocupado por la forma en que lucían sus propios labios, para empezar!, mucho menos había reparado en el aspecto o textura que pudieran tener los del rubio.

Maldita sea, ¿y sí al tomarlo de la cara usaba demasiada fuerza y lograba que el contacto se volviera brusco y desagradable? ¿Debía disculparse entonces? ¿Y qué hay de la lengua? ¿Debía utilizarla? Pero, ¿Y qué tal sí al hacerlo lo ensalivaba de más y lograba disgustar a Tweek? Oh, puta madre. Ya podía sentir sobre los hombros la llamada presión de la que tanto hablaba su novio.

Tratando de serenarse, inhaló hondo por la nariz para ahuyentar los malos pensamientos y, tomando un lápiz de color crema, garabateo sobre el inocente pedazo de papel, utilizando más fuerza de la necesaria poder plasmar su irritación, indiscutiblemente inconforme con el trabajo que estaba haciendo en clase de Arte. Aquella mierda no se parecía en nada a la cara de Stripe. Y, como sí la vida tratase de joderlo aún más, la punta de éste se rompió de pronto, acrecentando su fastidio. No chingues

Concentrando todo su enojo en dicho objeto, tomó el maldecido utensilio con ambas manos y lo quebró por la mitad, logrando que los restos cayeran al suelo. La puta porquería esa no era suya, de cualquier forma y...

Oh, ¿A quién carajos trataba de engañar? Lo extrañaba.

Arte era una de las pocas clases que no compartía con el rubio, sin embargo, siempre sabía que al finalizar la hora de cada clase, tendría la oportunidad de ver a Tweek por los pasillos e intercambiar un par de palabras con él antes de su siguiente materia. En el mejor de los casos, inclusive compartiría la siguiente asignatura con él. Pero no fue el caso ese día. O el del día anterior.

El martes había sido el día en que Tweek fue buscado por sus padres en la dirección para llevarlo a casa con el fin de obtener reposo, y desde entonces la salud del chico había empeorado en lugar de mejorar, provocando que éste tuviera que faltar a clases el resto de la semana. Desgraciadamente, los señores Tweak, con el carácter distraído o indiferente que los caracterizaba, no le proporcionaban la atención propia que se le debería dar a un enfermo en tales condiciones debido a que su negocio absorbía la gran mayoría de su tiempo–sí no es que todo–; debían atender a sus clientes desde el amanecer hasta ya muy entrada la noche, dejando a su único hijo durmiendo gran parte del día en la soledad de su habitación y sin la oportunidad de obtener una alimentación adecuada, provocando que su salud se deteriorara al no proporcionarle a su cuerpo los nutrientes necesarios para que combatiera la enfermedad. Sí continuaba de esa forma, la situación de Tweek se agravaría, y Craig se negaba a que llegara a tales extremos.

Por ello, apenas se enteró por teléfono de dicha situación, Craig fue a visitarlo el miércoles después de clases, quedándose varias horas en la casa de los Tweak para poder atender al rubio, obligándolo a comer sopa enlatada –la cual preparó por primera vez según el instructivo que venía al reverso– Sin embargo, y pese al esfuerzo que realizó el pelinegro al calentar el contenido del envase dentro del microondas, Tweek le había asegurado que el sabor había sido horrible. Y tal veredicto no varió al día siguiente, cuando Craig repitió todo el procedimiento y agregó un poco de condimentos adicionales que lograrían darle un mejor sabor a pesar de que no venían descritos en el empaque.

Tweek término en el baño de su habitación, vomitando todo lo ingerido esa misma tarde.

Desalentado por ese hecho, cuando Craig regreso a su casa por la noche, se reunió con su madre en la cocina. Laura Tucker aún seguía de pie, picando un poco de verduras que luego depositó en una sartén, agregándole varias estupideces que no logró identificar. Parecía una chef profesional a sus ojos. Y, un poco animado por este hecho, se acercó a la mujer y jalo de su vestido, exponiendo su problema a grandes rasgos cuando ésta le dio su atención. La mujer quedó profundamente conmovida al escucharle prometer lavar todos los platos por el resto del mes a cambio de enseñarle cómo preparar un poco de sopa de fideos para su pequeño novio enfermo.

Laura Tucker no solo le mostró cómo hacerla, sino que además le dio varios consejos caseros para combatir la enfermedad de su querido nuero mientras le preparaba una generosa porción de dicha sopa, entregándosela el día de hoy antes de salir de casa, muy orgullosa de tener a un hijo tan considerado y amoroso como lo era Craig. Todo un ejemplo de caballerosidad. Craig Tucker aprendió ese mismo día a nunca más volver a pedirle consejo a su madre; había sido muy bochornoso.

Pero ahí estaba él, con termo en mano mientras esperaba desesperadamente a que el timbre sonara de una vez por todas para poder salir corriendo de aquella prisión e ir a casa de su novio.

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[De: Tweek]

Te extraño.

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Sonrió. Se saltaría Ciencias Sociales de ser preciso.

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'Butters, amigo ¿eres tú?, ¿qué están haciendo aquí?'

'Oh, hola Kyle ¡Cuánto tiempo sin verte! ¿Te gustaría que alguna de las chicas limpiara el auto de tus padres? ¡Pero no te preocupes! Por ser para ti, te lo dejamos a buen precio; quince dólares' Anunció el rubio entusiasmadamente con lo que parecía ser un uniforme de trabajo y una visera a juego sobre su frente. El pelirrojo solo atinó a mirarlo con escepticismo; ¿Cuánto tiempo sin verle? ¡Acababan de verse en la escuela hace menos de cuatro horas, maldita sea! Pero opto por no señalar tal obviedad, distrayéndose lo suficiente con el escenario frente a él como para desmentir aquella declaración.

Instalado en una parte remota en el estacionamiento de Walmart, había lo que parecía ser un improvisado negocio de lavado de autos con varias chicas no mayores a los veinte años, todas ellas atareadas lavando –con diminuta ropa– los vehículos que a cada minuto iban llegando al lugar, mojando provocativamente sus cuerpos en el proceso y logrando que el número de clientes se multiplicase alarmantemente.

'Uh–No creo que sea necesario, amigo. Es más, ¿por qué están haciendo todo esto, en primer lugar? Un momento, ¿esa es Stacy Jonhson? ¡Es la chica más puta de la escuela media!'

'Sí, y acordó hacer esto gratis a cambio de un par de zapatillas que el papá de Clyde jamás sabrá que tuvo, ¿no es genial? A todas las demás les estamos dando cinco dólares por cada auto que lavan, sin embargo'

'Oh vaya. Eso suena bien. Me alegro mucho de que por fin hayan dejado de escuchar las estupideces de Cartman e inviertan su tiempo en cosas más provechosas' Comentó Kyle alegremente, con una sonrisa '¿Y en qué piensan gastar el dinero que ganen con esto, entonces? ¿Lo donarán a la caridad?'

'¿Donarlo? Oh no, Kyle. El plan B sigue en marcha, pero desde que Token nos traicionó y dejó la organización, tuvimos que idear un plan alternativo para recaudar el dinero que necesitaremos' ¿Plan B? Kyle estaba confundido.

'Todo fue idea de Cartman; ¡llevaremos a los chicos a Paris, Italia!' Apuntó –erróneamente–Clyde, uniéndose a la plática. Llevaba consigo un par de cubetas llenas de agua, y un par de botellas bajo el brazo de lo que parecía ser detergente líquido, Butters, al ver como sostenía precariamente estos elementos, corrió a su lado y tomó uno los envases junto con una cubeta. Sin embargo, Kyle desde donde estaba parado frunció el ceño con molestia apenas supo la verdad tras todo eso. Y pensar que él solo había ido al centro comercial con su madre para comprar lo necesario para la cena de esa noche, ¿Acaso la desgracia lo perseguía? Porque sí ese era el caso… Vaya mierda.

'Deberían abrir los ojos y darse cuenta de que Cartman solo los está utilizando; seguramente usará el dinero para alguna otra estupidez'

'Claro que no Kyle. No pienses de esa manera tan negativa del pobre Eric' Defendió el rubio, mientras caminaban hacia un par de chicas demasiado ocupadas arrojándose agua entre ellas como para prestarle atención a las miradas de los hombres que comenzaron a rodearlas. Esas malditas perras no sabían lo mucho que les costaba traer la jodida agua hasta ese lugar como para que estuvieran desperdiciándola de esa manera.

'Puede que en ocasiones sea un bastardo sin corazón, pero creemos que sus intenciones son puras esta vez' Tercio Clyde ingenuamente, quitándose la visera que traía y limpiándose el sudor acumulado en su frente.

'No, no puedo creer en eso chicos. Piensen detenidamente, cada boleto a Francia cuesta más de novecientos dólares, multiplíquenlo por ustedes cinco… o siete, y la cantidad a recolectar sería de más de seis mil dólares; jamás lograrán juntar esa suma para mañana mismo. Para cuando Cartman se dé cuenta, ideará algo para quedarse con el dinero acumulado, estoy seguro, y entonces...'

'Llevamos más de ocho mil dólares recolectados, Kyle' Irrumpió el castaño con una sonrisa confiada en su rostro, dejando al ojiverde parcialmente en blanco apenas escucho el comentario.

'¿Qué?'

'Bu–bueno, les conté la situación a mis amigas las perras ¡y ellas ofrecieron darnos una mano!' Clyde, por alguna razón, rió ante la elección de palabras de Butters 'y ahora, además de dar el servicio de lavado de autos, también se está ofreciendo el paquete de servicio completo con final feliz; ¡así los clientes se van a casa con sus autos limpios y sus salchichitas contentas!' Para afirma dicha declaración –y para total desagrado del pelirrojo–, un gemido completamente exagerado logró escucharse a poca distancia en una de las camionetas estacionadas en los improvisados cubículos; los vidrios estaban totalmente empañados y el vehículo no dejaba de moverse. Asco.

'Todos aquí están pagando por el paquete completo; se ha corrido la voz por todo South Park' Explicó Clyde, sonriente '; Lavado de carrocería exterior junto con el aseo completo de vestiduras de asientos, tapetes y final feliz; todo, por doscientos dólares. En efectivo; no incluye propina. Y el abrillantado profesional de pintura se cobra aparte'.

'No. Me. Jodas' Dijo Kyle, aun perturbado por el alcance de la locura que tenía el culo manipulador. Clyde, al ver la expresión del rostro del pelirrojo suspiro, indicándole a Butters que se uniera a él en lo que estaba a punto de decir.

'Mira Kyle, quizás no quieras confiar en Cartman. Eso está bien pero, ¿qué hay de nosotros?' Cuestionó el castaño, con los dos puños sobre sus caderas 'Independientemente de tu desconfianza hacía Cartman, ¿de verdad crees que permitiríamos que alguien le hiciera daño a Tweek o Craig? ¿Tan poca fe nos tienes?' Vaya, Kyle se había quedado sin palabras de nuevo... ¿Acababa Clyde de usar la palabra "independientemente" correctamente en una oración?

'Wow, Clyde. Yo… no era esa mi intención, es solo que…'

'Esto lo hacemos por los chicos, Kyle' Interrumpió Butters 'Tú y yo compartimos clase de Arte en penúltimo periodo, ¿recuerdas cuan triste lucía Craig?' Interrogó, tratando de hacer que el pelirrojo abriera los ojos. Al ver que Kyle solo asentía con la cabeza, continuó 'Creemos que es peor de lo que imaginamos. Hoy Craig estaba devastado: incluso rompió el lápiz de color que le presté, pobrecito' Kyle inspiró.

'Entiendo lo que tratan de decirme, ¿bien? Pero ustedes son los que no comprenden qué es lo que realmente está pasando'

'Oh, vamos amigo' El rubio se le acercó, tomándolo del hombro, no obstante, Kyle dio un par de pasos atrás, alzando sus manos a la altura de su pecho.

'No lo tomen a mal. Confío en ustedes, solo que al ver toda esta locura, por ésta ocasión prefiero estar al margen' Anunció, dando media vuelta para volver por donde vino, dejando al par de pie con una mirada afligida en sus rostros.

'Vaya, no lo creía posible pero al parecer Kyle también resultó ser homofóbico' Y Clyde solo pudo asentir con convicción a lo dicho por Butters.

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'¡La–dr–hon!' Un grito horriblemente entrecortado irrumpió dramáticamente en el interior de la solitaria casa, y Craig solo pudo atinar a encarar al bulto de considerable tamaño arrojarse en su contra. Desde las escaleras.

Vale, no pesaba tanto, pero la fuerza del impacto logró derribarlo y provocó que ambos cayeran con poca gracia al suelo. Al puto, duro y culero suelo. Las cejas del pelinegro se contrajeron de dolor repentino, sintiendo como su trasero había sufrido la mayor parte del daño.

'¡Cra–g!' Al escuchar el pobre intento del rubio por pronunciar su nombre, Craig alzó la mirada para encontrarse con la cara culpable y ansiosa de su novio a centímetros de él; su cuerpo menudo estaba parcialmente cubierto por una manta y la palidez en sus facciones no le había agradado en absoluto. Sin embargo, aquel par de ojos logró aturdirlo y hacerle olvidar todo aquello; sí, podía ver sus ojeras pronunciadas y sus labios resecos, podía ver la irritación en sus ojos y la falta de color en su rostro, pálido como una hoja de papel. Pero también podía ver el brillo en su mirada, la emoción en sus maneras y la –bonita– sonrisa que poco a poco se iba haciendo más y más grande.

No iba a mentir, aún le dolía el culo como una perra, pero ver aquel rostro parco reaccionar de aquella –encantadora– manera con su sola presencia, le hizo olvidar –momentáneamente– todo dolor anterior a ese momento. Esa sonrisa era tan entusiasta y sincera, y aquellos ojos eran tan expresivos y brillantes, que no le importaría quedarse toda la tarde en aquella posición con tal de verle sonreír así.

Estaba ocurriendo de nuevo, podía sentirlo.

Estaban pasando por otro momento significativo en completo silencio, con solo sus miradas como participantes de aquel intercambio de información; y todo esto en tan solo unos segundos de su llegada. Inclusive el aire se sentía más cálido, diferente. Pudieron haber pasado minutos u horas, y ellos jamás lo sabrían.

Fue Tweek quien, al recordar cómo había abordado al pelinegro, se levantó de inmediato y le ofreció su mano. Aplicando esa fuerza que pocos sabían que tenía, atrajo a Craig, quizás un poco demasiado fuerte pese a su condición; el pelinegro trastabilló y golpeó accidentalmente al rubio en la frente con la punta de su nariz, sonriéndole después con un poco de evidente torpeza.

'Lo siento' Se disculpó, tomándolo del cuello y acariciando la línea de su mandíbula. Fue entonces cuando notó como un rastro saludable de color rojo suave comenzó a colorear las mejillas de Tweek lentamente. Lindo.

'Nh, yo– ah,' Habló, o al menos eso intentó el rubio antes de que Craig pusiera una mano sobre su boca, impidiéndole hablar.

'Te he dicho que no hables; te joderás más la garganta' Regañó, mientras se alejaba de él e iba por su mochila 'No has comido, ¿cierto?' Era más bien una afirmación que una pregunta, pero el rubio negó de igual forma 'Lo sabía. Yo, uh… yo traje algo para ti' Aclaro, sacando un termo de su mochila una vez los dos llegaron a la cocina. Tweek, a solo unos cuantos pasos de distancia, acomodó la manta que traía consigo para resguardarse del frío y contempló con ojos curiosos el envase en las manos del pelinegro. Jaló de la manga del suéter de Craig para llamar su atención 'Es– es sopa de fideos. Mi mamá me ayudo a hacerla, así que debe saber bien' Explicó al mismo tiempo que buscaba un tazón para servir el contenido del termo. Por su parte Tweek, con sus mejillas aún más rojas, observó atentamente al pelinegro desplazarse por la cocina, calentando la sopa en el microondas mientras buscaba un par de cosas en la alacena y otras más en el refrigerador; Tweek no podía evitar sentirse feliz de que alguien se preocupara tanto por él como para tomarse toda esa clase de molestias. Una vez Craig le indicó que todo estaba listo, tomó asiento en la mesa de la cocina y tentativamente metió una cucharada de la sopa en su boca, maravillándose al degustar el –perfecto– sabor 'Es...Uhm, ¿sabe bien?' Asintió vigorosamente, pasándose la lengua por la esquina de la boca para atrapar cualquier rastro de líquido o fideo que pudiera tener. Tweek jamás notó la mirada complacida y aliviada que su novio le dedicaba; totalmente satisfecho de sí mismo.

'Nh– no te–nías que ha–cerlo. Pero gra–cias' Murmuró sonriente al finalizar su plato, fingiendo observar un punto imaginario sobre la mesa para no ver a Craig a los ojos. Estaba avergonzado, y este hecho hizo que el corazón de Craig latiera con fuerza. Maldición, el chico se veía tan tierno envuelto en aquella cobija con su cara asomándose apenas; y luego estaba esa sonrisa tímida que no iba con él; era demasiado para soportarlo.

'Lo haré todos los días sí es necesario. Eres mi novio, no dejaré que algo malo te pase' Y por la mirada que el rubio le estaba dando –con la cabeza inclinada hacia el frente– supo que había dicho lo correcto; el tono carmín alojado en su rostro se multiplico y cruzo sobre la nariz. Suprimiendo las ganas de reír y burlarse de su novio, instó al rubio a tomar un sorbo de la taza que había dejado sobre la mesa. Miel y limón, le había dicho su madre.

'Ugh, se– se siente raro' Murmuro, haciendo gestos graciosos. Craig alzó su dedo medio, dedicándole una mirada impasible.

'Me importa una mierda, te lo acabas' Tweek entrecerró los ojos, arrugando la nariz mientras fruncía la boca. Se llevo la taza a los labios, bebiendo lentamente el preparado mientras le devolvía el gesto al pelinegro con la mano libre. Craig no pudo evitar reírse de eso '¿Terminaste?' El rubio asintió 'Bien, comerás otro tazón de sopa'

'¡¿Qu–qué?!' Los hombros de Craig se alzaron intuitivamente al escuchar el desgarre producido por aquel grito. Tweek comenzó a toser repetidas veces.

'Imbécil inconsciente, ¿Qué te dije de hablar demasiado?'

'Es– es que…'

'¿Qué te dije de hablar demasiado?' Repitió, acusadoramente. Tweek, enfurruñado, tomo una libreta que llevaba consigo debajo de su camisa, y comenzó a escribir.

Estoy lleno.

'Estoy lleno' Remedo sarcásticamente, imitando la voz de su novio de forma exagerada. Tweek le arrojó el lápiz que tenía en venganza –el cual, aterrizó patéticamente a varios metros de distancia del ojiazul, por encima del refrigerador– 'Mentiroso, pero te seguiré el juego. No te daré más…' El rubio sonrió triunfante, observando como el otro checaba la hora en el reloj de su pared '…por ahora. Me parece que a las cuatro de la tarde es buen momento para otra ración' La sonrisa de Tweek disminuyó gradualmente. Tenía un tirano por novio 'Ahora vamos a la sala. Está por empezar Red Racer' Tweek obedientemente se levanto de la silla, pero con un gesto inconforme al ser obligado a comer. Vale, realmente no estaba enojado, pero se sentía extraño el ser atendido de aquella manera; jamás le había ocurrido, así que no sabía cómo reaccionar.

Entonces, antes de sentarse en el sofá de la sala, sintió un par de dedos sujetar su mano, deteniéndolo. Volvió la vista a Craig, con su rostro inexpresivo de siempre.

'Yo– yo también te extrañe el día de hoy' Anunció, presionando su nariz juguetonamente con dos dedos, logrando hacerlo reír.

Tal vez no sabía cómo reaccionar, pero a pesar de lo extraño que era, no podía negar que ser procurado –o mimado– por alguien, se sentía increíble.

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Había recibido un mensaje de Kyle a las siete treinta, pidiéndole que fuera a su casa. Stan había sido tentado en responderle que no estaba disponible en esos momentos y que por la hora, su madre seguramente no le daría permiso, pero su arrebato en la cafetería ese día en la escuela, y su reciente actitud –inexplicablemente irritante– con el que juraba era su mejor amigo, le habían hecho reconsiderar dicha opción.

Así que apenas envío su afirmativa respuesta, salió de su casa y se encamino a la de la familia Broflovski.

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'¡Por fin se largo! Hay que apurarse, idiota ¡de prisa!'

'Mph, mph, ¡mph!' Gruño Kenny, con el ceño fruncido usando todas sus fuerzas para empujar a la bola de grasa por la ventana que sabían, era la perteneciente a la habitación de Stan.

'Deja de quejarte, Kenny. Los demás están haciendo su parte, lo tuyo es pan comido. Así que empuja más fuerte, ¡ya casi llego!' Harto, el rubio cenizo hizo lo único que podía –o deseaba– hacer; darle un puñetazo directo en el culo a Cartman. Irónicamente, eso funcionó '¡Hijo de puta, eso me dolió!' La risa de Kenny creció ante la declaración 'Cuando baje me las pagarás, mientras tanto espera ahí'

'¿Mph mph mph?' Cuestionó, a penas termino de reírse.

'Ya te lo dije, Kenny. No podemos simplemente ir a casa de Craig y Tweek y entregarles los boletos de avión para ir a Paris; eso es estúpido' Explicó en el alfeizar de la ventana, exasperado 'Debemos enviarle un email a Tweek y Craig anunciándoles que son ganadores de un concurso de mierda y enviarles mañana los boletos por correo'

'¿Mph mph mph?'

'Claro que se lo van a creer; esas cosas pasan, Kenny' Espetó, golpeando sus manos sobre el marco.

'¿Mph mph, mph?'

'Maldición, Kenny ¡Piénsalo! ¿Qué pasaría si por alguna razón ellos descubren que el email lo enviamos desde la computadora de mi casa? ¡Cual quiera podría rastrearnos! Así, sí alguno de esos dos les da por investigar el origen del email, culparan al intolerante de Stan y no a nosotros'

'Mph, mph mph… mph mph ¿mph?'

'Coño, Kenny, sí le hubiésemos pedido permiso a la mamá de Stan para pasar a su habitación, todos sabrían que fuimos nosotros quienes enviaron el email y el hecho de que lo enviemos desde la computadora de Stan habrá sido una pérdida de tiempo' Dijo, provocando que su argumento sonará genuinamente coherente. El rubio, a pesar de saber que Cartman estaba haciendo un lió como de costumbre, no pudo evitar ayudarle. Era un curioso por naturaleza.

Mientras tanto, al ver que Kenny no tenía más preguntas para él, Cartman se alejo de la ventana y se dirigió al escritorio del pelinegro, dejo un sobre amarillo encima del escritorio –que contenía los comprobantes de pago de los boletos–, encendió el computador y rápidamente conectó el dispositivo de almacenamiento. A penas la ventana emergente apareció, buscó el archivo que Jimmy había hecho –el cual señalaba que el destinatario era acreedor a un viaje todo pagado a Paris para ese fin de semana– y lo abrió, tecleando la opción "enviar". Estaba a punto de escribir el correo de Craig, cuando de pronto escucho pasos acercarse. Alarmado, y en un ataque de pánico, apago la pantalla y se escondió dentro del closet de Stan.

'Ya te lo dije Sharon, ¡No fue culpa mía! Jimbo fue el que me llevo a ese lavado de autos, ¡yo no sabía que habría prostitutas ahí!' Gritó enojado a su esposa, antes de azotar la puerta del cuarto de su hijo 'Demonios' Se quejo, sentándose frente al escritorio y encendiendo la pantalla, de inmediato le llamo la atención un anuncio que rezaba, era ganador de un viaje todo pagado a Paris para ese fin de semana. Confundido, también notó que a la derecha del mouse, se encontraba un sobre de aspecto sospechoso. Lo abrió y al sacar su contenido, su boca se abrió con incredulidad. Stan había ganado alguna clase de concurso, y el muy ingrato no les había comentado nada aún. Pues que se jodiera, eliminó el anuncio y sacó los comprobantes de dos boletos de segunda clase que había en el interior del sobre, saliendo a hurtadillas de la habitación de su hijo con una sonrisa en los labios. Ahora su esposa no podría estar enojada con él sí la llevaba a Paris para San Valentín.

Al escuchar como el papá de Stan había cerrado la puerta, Cartman salió de su escondite y tomo el dispositivo de la PC junto con el sobre, aventándolos por la ventana para luego gritarle a Kenny que la misión había sido abortada; explicándole al rubio que había perdido los comprobantes de los boletos, junto con el archivo que Jimmy había elaborado. Vaya mierda, ahora tenían que arrebatárselos a Randy Marsh.

Uh, pensándolo bien, el nuevo objetivo era absurdamente simple, tan fácil como quitarle un dulce a un bebé.

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'Hola Stan. Pasa' El nombrado hizo lo pedido por el judío, sin embargo, trato de evitar el contacto de ojos con éste.

'¿Qué quieres, Kyle?' Cuestionó apenas dio un par de pasos. Cuatro en total. Kyle, al notar la reticencia y la actitud cortante del ojiazul, descanso su peso en su pie derecho, incomodo.

'Eh, bueno. Yo solo quería hablar contigo, Stan. Desde hace tiempo hemos empezado a tratarnos de una forma que sinceramente desconozco. Y quisiera saber el porqué para resolverlo; juntos' Al punto, como Kyle siempre solía ser, ¿Por qué es que le molestaba que lo fuera en ese momento, entonces?

'No sucede nada' Y ahí iba la típica reacción de Stan en momentos como ese. Kyle reviro los ojos, como si hubiese esperado esa respuesta desde el principio.

'Stan…'

'Todo está bien, Kyle' Reafirmo, frunciendo el ceño, haciendo una línea imaginaria en la alfombra con la punta del pie. Kyle se le acerco, con el mismo aspecto fastidiado.

'Entonces, ¿Por qué carajos no me miras cuando me hablas?'

'No todo se resume a ti' Espetó con saña, viéndolo a los ojos en ese momento 'Para eso tienes a Cartman' Ah, ahí estaba el problema. No obstante, al saber la raíz del conflicto, en lugar de sentirse aliviado, logró enfurecerlo más.

¿Era enserio?

'Stan, con un demonio ¿puedes explicarme qué es lo que te molesta de una vez por todas? Sí estás molesto por mi constante necesidad de impedir que un imbécil haga una locura, solo dímelo y ya. Dejaré de hacerlo' Ante esto último, Stan sonrió con sorna.

'Claro' El sarcasmo con el que había soltado esa palabra bien podría competir y superar al de Craig Tucker. Esto altero los nervios del pelirrojo.

'Coño, hablo enserio. Estoy harto de esa mierda, Stan' Confeso, dándole la espalda 'Sé que pareciera que lo disfruto, pero no es así. En ocasiones es satisfactorio frustrar los planes del culo gordo, pero sí debo elegir entre eso o tu amistad; te elijo a ti' Stan podía sentir como un burbujeo subía por su pecho lentamente; era alivio, mezclado con ira, frustración y vergüenza. Un chingo de vergüenza.

'Kyle…'

'No, Stan. Estoy harto de esa mierda. Pero estoy aun más harto de que entre más pasa el tiempo, más nos estamos distanciando; lo aborrezco' Vale, ¿y ahora que podía hacer? 'Quiero a mi mejor amigo de vuelta' Aquella sensación burbujeante se esfumo de nuevo, dejando la cabeza de Stan hecha un revoltijo.

Mejor amigo, ¿eh?

'Debo irme' Soltó de pronto, saliendo por la puerta tan rápido que no dio tiempo a Kyle de razonarlo.

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'Oh, salchichas ¿Cómo es que lograremos que el señor Marsh logre vernos?'

'Una mejor pregunta sería; ¿Cómo carajos nos metimos en esto?' Cuestionó Kenny, con su capucha sobre los hombros y con un nervioso Butters sobre su espalda tratando de alcanzar el borde de la ventana de la casa de los Marsh que daba a la cocina. Otra pregunta valida sería, ¿Por qué mierda siempre tenía que ser Kenny quien cargara a la gente? Al menos Butters no tenía sobre peso.

Aquí Alfa líder, estoy en posición. Preciso que los distractores numero uno estén listos, cambio.

La voz de Cartman se dejo escuchar atreves de una radio de entre las ropas de Butters. Kenny, sin aliento, mando a Cartman al reino de la mismísima verga.

Aquí Más Cabrón que Bonito, reportándose. Estoy en la espera de la señal, cambio.

Clyde, me rompes las putas bolas. Te dije que debes elegir un nombre clave más corto que ese, tu maldito idiota. Cambio.

Yo–yo creo que es gra–gracioso, Cartman. Ca–cambio.

Jódete, Jimmy. Tu solo dedícate a vigilar a Clyde. Cambio.

Oigan amigos, me gusta decir "cambio", cambio.

A mí también, Butters. Cambio. Respondió Clyde, entre risas.

Cambio.

Cambio.

Ca–Cambio.

¡Ah! ¡Me cago en todos ustedes…! Cambio.

'Jajaja, el pendejo de Cartman también lo dijo' Burló Kenny, sujetando al otro rubio de las piernas 'Ey Leo; ahí viene el señor Marsh' Efectivamente, Randy hacía acto de aparición, cruzando el umbral que dividía el comedor de la cocina solo en ropa interior. Rápidamente, Butters dio aviso a los demás y procedió a ponerse la máscara sobre el rostro.

En el interior, el dueño de la casa abría su refrigerador con apuro, sonriendo pícaramente mientras buscaba desesperado el jarabe de chocolate que su esposa le había solicitado. Jamás pensó ser recompensado de aquella manera, no es que se quejaba en absoluto, pero eran las sorpresas de la vida que de pronto se le presentaban y debía aprovecharlas. Sin embargo, un ruido sordo proveniente de la sala le hizo voltear a su alrededor, topándose con la cara de Guy Fawkes asomarse con perturbador interés atreves de su ventana. Se cagó.

'Oh Dios mío, ¡Es Anonymous!' Gritó con fuerza, arrojando el frasco de cerezas que tenía en la mano y dejándolo caer al suelo. Al escuchar el estruendo, Sharon bajo de inmediato de las escaleras, reuniéndose con su esposo en la cocina quien al voltear la mirada para verla llegar, no notó como los chicos en el exterior se retiraron velozmente de donde estaban, dándole un efecto dramático cuando éste volvió a observar la ventana solo para descubrir que ya no había nadie 'Sharon, Sharon, ¡estaban aquí!'

'¿Quiénes, Randy? ¿De qué hablas?'

'Anonymous estuvo aquí, lo vi por la ventana' Acuso, mientras apuntaba hacia el lugar mencionado.

'Randy, allá afuera no hay nada'

'¡Debes creerme, Sharon! ¡Yo los vi!'

'Randy, estás loco; ayúdame a limpiar este desastre'

'Pe–pero Sharon'

'¿Mamá, papá? ¿Qué están haciendo?' Cuestionó Stan, extrañado de ver el desorden de la cocina.

'Stanley Marsh, ¿acabas de llegar a casa? Son más de las nueve' Señaló su madre, cruzándose de brazos. El chico se llevo la mano al puente de su nariz, sintiéndose totalmente estúpido al no haber ido directamente a su habitación apenas llego.

'Olvida a Stan, Sharon ¡Hay que llamar a la policía!'

'¿Por qué papá? ¿Qué está pasando?' No pudo evitar preguntar, estaba sutilmente preocupado por lo que había sucedido como para lograr alterar a su padre que aquella manera. Aunque, seguramente había sido alguna estupidez.

'Anonymous estuvo aquí Stan, y creo saber porque' Espeto nerviosamente el hombre, para salir corriendo escaleras arriba, volviendo a los pocos segundos 'Toma; esto es tuyo'

'¿Qué es esto?' Cuestiono el pelinegro, leyendo los papales que su padre había extendido '¿comprobantes de pago?'

'No pudo seguir con esta farsa, seguramente Anonymous se entero del pequeño fraude que hice al espiar tu computadora y vino a cobrar venganza; ¡pues ahí lo tienen, le he devuelto a mi hijo sus malditos boletos a Paris!, ¡¿Felices?! Ahora dejen a mi familia pero sobretodo, déjenme a mí en paz' Vocifero a los cuatro vientos, dando vueltas por todo el comedor, luciendo como un idiota.

'Randy, no puedo creer que le hayas hecho eso a tu propio hijo. Hoy dormirás en el sillón de la sala'

'¡Diablos!' Espero el hombre, al darse cuenta de lo que acababa de hacer. Mientras tanto, Stan contemplaba los pedazos de papel con extrañeza y ligera vergüenza, pues a pesar de no saber de dónde carajo salieron; bien podría hacer uso de esos boletos e irse de viaje con su mejor amigo. Había estado pensando en su situación con el pelirrojo y quizás un tiempo a solas con el chico le vendría bien.

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A un par de cuadras de distancia de la residencia Marsh, cinco chicos respiraban furiosamente con la boca abierta, tratando de hacer llegar aire a sus pulmones.

'Muy buen trabajo, idiotas. Esa fue una distracción perfecta' Elogió Cartman, limpiándose el sudor de la frente. Los demás sonrieron para sí mismos.

'Fue increíble, ¿cierto, Butters?' Comentó Kenny, aun con su capucha sobre los hombres debido a su –épica– huída. Butters asintió con las mejillas aun rojas debido al esfuerzo.

'No sa–sabía que tu–tuvieras tanta fuerza, Cl–Clyde' Apuntó Jimmy, sin un poco de cansancio en su voz al no tener que correr absolutamente nada puesto que el castaño opto por llevarlo a cuestas al darse cuenta que Jimmy no podría huir tan fácilmente. Clyde le sonrió con petulancia, acostado en el suelo dándole un pulgar arriba.

'Bueno, basta de estupideces, denme los comprobantes' Espeto Cartman confiadamente, fue entonces que las sonrisas de los demás chicos se borraron de sus caras.

'Eh, ¿no se supone que los ibas a tomar, Eric?' Interrogó Butters, frotándose los nudillos con nerviosismo. Ante aquella declaración, la mirada de Cartman se sombrío en sospecha.

'¿Cómo carajos los iba a tomar yo, si yo era el que estaba en la sala?' Acotó, volteando a ver al chico sobre el asfalto, comprendiendo instantáneamente lo sucedido '¡Tu! ¡Se suponía que eras él que iba a meterse en la habitación de los papas de Stan y tomarlos putos comprobantes apenas la mamá de Stan bajara las escaleras! ¡Maldición, Clyde!' El pobre castaño comenzó a moquear, al verse culpable del fracaso de la misión '¡Carajo!'

Pero, a pesar del resultado, Kenny no pudo evitar reírse a costa de Cartman, como siempre lo hacía.

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El sábado por fin llego, y los cinco chicos conspiradores habían estado espiando a la familia Marsh toda la mañana, tratando de averiguar quién era el poseedor de los boletos. A las dos de la tarde, no solo se enteraron que Stanley Marsh era quien los tenía, sino que aparte, un muy pelirrojo judío tocaba la puerta del lugar. Con una maleta bajo el brazo.

Ay, no chinguen.

'¡Ese judío de mierda!' Vociferó Cartman, al punto de desgarrarse de la garganta. Butters, a su derecha, se estremeció ante el insulto.

'Eric, no creo que él lo haya hecho apropósito, apenas ayer Clyde y yo le dijimos sobre el plan….' Aseguro el rubio, escondido entre los arbustos con sus demás amigos.

'Ustedes fueron muy estúpidos, Butters, ¡Ese siempre fue su plan desde un inicio; averiguar qué haríamos y tomar ventaja de alguna forma!' Aseguró la voz del equipo, rechinando los dientes.

'Y, ¿Qué hacemos ahora?' Preguntó Clyde, un tanto perdido.

'Iremos a ese viaje, Clyde. Y haremos todo lo posible por arruinárselos' Anunció, mientras acariciaba un pequeño gatito que había pasado casualmente por ahí 'Quizás no salvemos el plan B, pero juro que lo vengaremos'

'Eso es de Avengers, culón plagiador'

'Mph mph, hm hm hm–'

'¡Cállate, Kenny!'

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La tienda de café de sus padres usualmente cerraba los domingos, pero al caer San Valentín en ese preciso día, optaron por abrir sus puertas, considerando a las posibles parejas de enamorados que visitarían el local con el fin de tomar una taza de café en compañía de la persona amada.

Pura mierda.

[De Craig:]

Abre la puta puerta.

Oh, las coincidencias. Vale, siendo honesto, no pensó ver a Craig ese día. Ok, ok, sí pensó verlo, pero no a esas horas de la mañana, ¡apenas acababan de dar las ocho veinte! No es como si hubiese estado durmiendo antes de que su novio llegara, pero de igual manera se sorprendió. Con apuro, dejo el celular en la encimera de granito de la cocina, y se dirigió a la puerta.

Ahí estaba Craig, con su rostro imperturbable sosteniéndole un vaso de plástico a la altura de su frente.

Con amor, mamá y papá

Rezaba la etiqueta del envase, Tweek parpadeo varias veces, no sabiendo que decir.

'Fui a Tweek Bros, te lo mandan tus padres' Aquello era evidente, más sin embargo, la mente del rubio se tardo en procesar la idea en general. Era quizás la primera vez que sus papás escribían algo para él en un envase de café. Sonaba ridículo, lo sabía, pero aquel gesto había logrado sacarlo de su eje por un momento. Con manos ligeramente temblorosas, tomo la bebida que le era entregada, mirándola con absurda fascinación.

'Gra–gracias, Craig' Dijo, sonriéndole con una expresión conmovedora. Craig quería abrazarlo y pedirle disculpas, creyendo que había hecho algo mal al notar los iris verdes brillando de una forma acuosa, pero aquella curva en sus labios le indicaba que estaba equivocado. Su inquieto rubio estaba feliz. Ambos entraron en la sala, no obstante, Craig podía notar como la mirada del otro chico seguía prendada en el termo desechable que traía entre sus manos. Podía jurar que Tweek jamás tomaría un trago de esa bebida.

'Tweek' El rubio, con una sonrisa, lo observo en espera de lo que fuera que Craig quería decirle. Más las palabras nunca salieron de los labios del pelinegro. ¿Qué podía decir cuando la simple mirada de un pequeño rubio –parcialmente mudo– lograba doblegarlo de aquella forma? Su corazón latía furioso contra su pecho al sentir aquellos ojos sobre su persona, contemplándolo con expectación. Y de pronto, su mirada se posó en los labios de Tweek, recordando los pensamientos que habían abordado su cabeza la mañana del viernes, la del jueves y prácticamente la de todos los días de la semana. Quizás todos los días del mes. Su boca era pequeña, de un color rosa pálido; el labio inferior era puntiagudo y lleno, ligeramente agrietado a causa de los continuos tratos que el rubio le proporcionaba, mientras que el labio superior era fino, con una diminuta peca – ¿o era un lunar? – adornando el borde izquierdo de sus comisuras.

¿Siempre había estado ahí?

Diablos, Craig quería verle de cerca; tocarle.

Espera, alto ahí.

'Voy por tu té' Espeto rápidamente, dirigiéndose a la cocina en un débil pero efectivo intento por huir de aquella extraña necesidad que se había formado en su pecho en el instante en que observó por primera vez – y con ridículo detenimiento– la boca del rubio, demorándose en tratar de memorizar a detalle los labios de su novio. Habían lucido tan tentadores…

'Maldita sea' Maldijo, cuando unas cuantas gotas de agua hirviendo cayeron en el dorso de su mano; sino se concentraba, iba a quemarse con la jodida bebida que estaba preparando.

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Jamás había estado tan seguro de algo en toda su vida.

Desde pequeño había sido clasificado por los demás niños –e inclusive por sus propios padres– de subnormal, paranoico y nervioso. Pero no esta vez; llevaba más de treinta días tomando de aquella porquería llamada "café descafeinado" y, a pesar del gran esfuerzo que en un inicio implico dicho cambio, había empezado a acostumbrarse al sabor. En consecuencia, sus delirios habían disminuido considerablemente y sus horas de sueño habían acrecentado beneficiosamente…

…¡Por ello, sabía que lo que acababa de pasar no eran figuraciones suyas! Craig– Craig realmente había estado a punto de besarle. PresiónPresiónPresión. Tomó un par de mechones de su cabello, comenzando a enroscarlos como el pelinegro le había enseñado después de indicarle que no le gustaba verlo hacerse daño. Podía sentir la piel en su rostro comenzar a entibiarse más y más, siendo muy consciente del color que seguramente tenía en sus mejillas.

¿Qué debía hacer?

Era obvio que en algún momento tenía que pasar; al ser su novio, lo lógico era que Craig quisiera besarlo… en los labios.

¡Gah! ¡Pensar en eso era muy bochornoso! No es que ya haya fantaseado con eso –no, claro que no–, pero no negaría que aquella sensación que el ojiazul le provocaba al estar junto a él, le incitaba a querer realizar cosas como esa.

¡Puta madre! Pero, ¿y si Craig quería besarlo con la lengua y él, al no saber cómo hacerlo, terminaba por ensalivarle toda la cara? Además, ¡él estaba enfermo, no quería contagiar a Craig! No, todo eso era demasiada presión. PresiónPresiónPresión.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos al observar al dueño de sus tormentos entrar a la sala, sosteniendo una taza en una mano mientras la otra sujetaba un tazón de lo que estaba seguro, era crema de zanahoria. Sonrió ante la imagen.

'Come' Orden, así había sonado, pero poco le importaba a Tweek porque, momentáneamente, había olvidado todo su conflicto existencial anterior provocado por el mismo chico que lo acababa de apaciguar. Se apresuro a terminar con la crema y, una vez que termino, Craig le quito el tazón de las manos para llevarlo a lavar, dejándolo con la taza de té con miel y jugo de limón. Entonces, recordó la fecha y se paró de pronto de su sitio, subiendo las escaleras sin cuidado para buscar algo en su habitación. Craig, al escuchar el ajetreo, fue tras él, creyendo que había vuelto a enfermarse del estomago. No obstante, al llegar al cuarto del rubio, noto como éste sacaba un paquete rectangular y delgado de su escritorio.

Un regalo.

'¿Es para mí?' Pregunto estúpidamente cuando el rubio le extendió el presente. Obviamente era para él. Tweek, sin ánimos de burlarse del pelinegro, asintió repetidas veces. Lo tomó, e instado por su novio, abrió la envoltura.

Assassin's Creed Chronicles: Russia

Craig se sentía como un imbécil, él no había tenido tiempo de comprar algún obsequio decente para el rubio, y éste le acababa de dar el juego que había estado esperando desde el año pasado.

'No debiste salir solo para comprarme esto; pudiste haber empeorado' Regaño. Tweek, sin embargo, se dio la media vuelta y rebusco un block de notas que tenía en un cajón de su escritorio. Con ayuda de un lapicero, garabateo un par de cosas antes de mostrarle a Craig el mensaje.

Lo compré el martes. Mis papás me llevaron a comprarlo antes de llevarme a casa cuando me recogieron de la dirección.

Vaya, ahora se sentía la peor escoria en el universo. Apretando los labios, frunció el ceño, enojado consigo mismo.

'Tweek, yo…uh, yo tenía planeado hacer varias cosas contigo hoy, pero–' Guardo silencio, no sabiendo como continuar 'Lo siento, no compré nada para ti' Finalizo, sin mirar al rubio a los ojos. Pasaron varios segundos hasta que el ojiazul sintió como el otro jalaba de la manga de su suéter.

¿Qué querías hacer? Podemos hacerlas, idiota.

Vale, aquel último comentario le hizo sonreír un poco. Sin embargo, negó con la cabeza. Llevarlo al cine, ir a cenar, acompañarlo a su casa tomados de las manos… eran varias cosas que, debido a la enfermedad del rubio, no podían hacer. Y había una en especial que el rubio estaba haciendo insoportable de no hacer, al morderse el labio de aquella manera.

Al carajo, era el día de los enamorados y Craig quería su puto beso.

Lo tomo de la cintura con dedos inusualmente temblorosos, tragando saliva con nerviosismo, sintiendo como todo rezago de valentía previa se esfumaba de su cuerpo.

Lo vio todo, completamente. Vio su frente cubierta por hebras indomables de cabello; vio un par de cejas delgadas de un tono más oscuro que el de su cabellera; vio un par de brillantes y enormes ojos verde vibrante observarlo con asombro, cubiertos por pestañas rubias y rizadas. Vio el sonrojo cubrir el puente de su pequeña nariz y expandirse más allá de sus pómulos; y vio aquella peca de nuevo, en el mismo lugar de antes, luciendo igual de tentadora que la primera vez que reparo en ella. Igual de sugerente que aquel par de labios sutilmente agrietados que no dejaban de temblar ante su cercanía. Podía sentir el aroma a miel y limón salir de ellos.

'Quiero besarte' Sentenció, con sus manos enredándose tras la espalda de Tweek, acercándolos. Instintivamente, Tweek se mordió los labios, bajando su mirada de los ojos azules a la boca fina del otro chico, contemplando dicha petición ¿a quién engañaba? También lo quería, pero…

'Te– te con–contagiare' Suspiró pesadamente, con la culpa descrita en su cara. Craig lo tomo del rostro, acariciando una mejilla color carmín con el pulgar. Estaba tibia.

'No me importa' Aseveró, alzando el rostro contrario mientras sus labios rozaban el mentón de Tweek al hablar. La piel de Tweek se erizo ante aquella superficial caricia '¿Quieres besarme, Tweek?' Eso no era justo, Craig sabía perfectamente la respuesta. Así que, rodeando el cuello del pelinegro, Tweek termino con la distancia entre sus bocas, presionando suavemente un casto, pero intenso beso. Ambos podían sentir el retumbar del corazón contrario, así como un agradable calor nacer desde el interior de sus pechos y expandirse por todo su cuerpo. Craig le beso de aquella manera dulce varias veces más antes de besar por última vez aquel punto en su labio que había comenzado a tomarle cariño

Al separarse, para alegría del rubio, se dio cuenta que el pelinegro no lo había soltado, todo lo contrario; había optado por abrazarle con más fuerza y por más tiempo del que usualmente se abrazan.

'Prepararé más sopa y té; ahora que por fin te he besado, no creo poder esperar a que te alivies para poder hacerlo de nuevo'

Tweek rió con ganas, totalmente de acuerdo mientras abrazaba a su novio.

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No pude evitar hacer un poco de Bromance entre Stan y Kyle.