El Mago
Autor: Quetzalli
Resumen: Después de un maravilloso sueño, el despertar. Severus deberá enfrentarse a alguien de su pasado que regresa a alterar su futuro y con seguridad, el de Harry.
Parejas: Harry-Severus, Harry-Draco, Sirius-Remus, Hermione -Charlie
Disclaimer: Los personajes son propiedad de J. K. Rowling y Warner Bros. Si por ventura piensas que estoy ganando algo más que gratificación personal a través de sus comentarios, voy a tener que desilusionarlos porque ni un peso ha entrado en mi bolsillo por escribir esto.
Capítulo 14
Reencuentros
La mañana siguiente no despertó con un glorioso coro celestial o con un resplandor sobrenatural sobre los ojos como había esperado (según un comentario de Sirius), al contrario, cuando Severus logró abrir los ojos se encontró con el mismo sol de todos los días, pero acompañado y eso valía más que todos los coros y resplandores juntos.
—¿Dormiste bien? —ronroneó Harry después de besarlo lentamente en la comisura de los labios.
—No recuerdo haber dormido tan bien en toda mi vida.
Harry sonrió ante el comentario y de un salto se levantó de la cama, pero su impulso alegre no terminó ahí porque tomó la mano de Severus y de un jalón lo invitó a seguirlo.
Se ducharon juntos, con calma, sensualmente, sin llegar a más, contentos sólo por la bendición de estar juntos.
El desayuno fue lo más natural del mundo, como si hubieran compartido toda la vida juntos y no solamente una noche. Severus amó cada momento de ese vistazo de intimidad que antes le hubiera parecido imposible.
—La bruja con la que he analizado todo me ha dicho que regresará pronto, ¿habrá alguna posibilidad de que pueda mostrarle algunos de tus planos? —comentó Severus armándose de valor cuando lavaba los platos.
—No veo porque no —sonrió emblemáticamente Harry y no por primera vez Severus sintió que él sabía más de lo que decía.
—¿Cómo ha cambiado todo entre nosotros? —se encontró preguntando, intentando controlar ese tono ligeramente inseguro que tenía atrapado en la garganta.
—Demasiado —enfatizó Harry guardando la tetera y secándose las manos—, no sé que tan cómodo estés con el término y no es necesario que lo digas nunca, pero creo que ahora podemos considerarnos como una pareja, ¿novios?
Por un momento el cerebro de Severus se detuvo intentando comprender la magnitud de esas palabras, algo que Harry debió haber malinterpretado porque se apresuró a decir con cierta desilusión:
—O si lo prefieres podemos continuar como hasta ahora siendo "amigos cariñosos".
—No, creo que novios es el mejor término —susurró Severus acortando la pequeña distancia que los separaba con un beso cariñoso—, ser pareja representa un mayor compromiso y me gustaría seguir cortejándote un poco más.
—¿Cortejándome? Señor Snape, cualquiera que lo escuche hablando así pensará que planea proponerme matrimonio.
—¿Es tan difícil de imaginar que alguien quiera compartir el resto de su vida a su lado señor Potter? —continuó el juego Severus intentando alejar de Harry la sombra de inseguridad que amenazaba a cada rato con envolverlos.
Pero era cierto, anhelaba unir su vida a la de ese maravilloso joven, sólo necesitaba tiempo y algo de suerte para reintegrar a Harry al mundo mágico... a su lado.
La mayor sorpresa para Harry no fue que Severus pasara la noche con él, tenía mucho tiempo planeando dar ese paso, tampoco se sorprendió mucho de que se quedara a desayunar, Severus era un hombre decidido y confiable que no lo abandonaría al despertar alegando que debía cumplir con importantes compromisos. No, lo que le sorprendió fue que deseara cortejarlo cuando la mayor aspiración de Harry era que aceptara ser sólo su novio.
Por un momento se permitió sentirse un adolescente enamorado, deleitándose con la dulce ansiedad que revoloteó en su estómago hasta que la alarma de su despertador le recordó que debía ir a trabajar.
—¿Sería demasiado invadir tu espacio si un día te acompaño? —le preguntó Severus después de depositar un beso en la base de su nuca y de ahí hasta la comisura de sus labios donde Harry apenas pudo decir "si" antes de que le robaran un beso.
—¿Por qué no hoy? —insinuó Harry apenas recuperó el aliento—. Puedes dejarme antes de marcharte a enfrentar magos tenebrosos en una camioneta negra y no me vendría nada mal que me recogieras más tarde, como a las cinco, para acompañarme a cenar.
—Suena como un trato —respondió Severus con una dulzura que Harry nunca había escuchado fuera dirigida hacia él antes.
El trayecto al Instituto Psiquiátrico de Dartford no fue lo suficientemente largo como para que Harry pudiera disfrutar suficiente de la compañía de Severus, pero en definitiva fue un cambio agradable el no tener que combatir contra el tránsito matutino.
—Bien, confiesa.
—¿Qué cosa preguntó Severus con aire de inocencia?
—¿Qué estás haciendo?, jamás logro llegar en quince minutos de mi casa al trabajo —señaló Harry recordándose que ser mago era parte de la naturaleza de Severus.
—Digamos que hay algunos privilegios con los que cuentan ciertos automóviles con autorización del Ministerio de Magia y que yo tengo algunos conocidos que trabajan justo ahí.
—Tramposo —gruñó falsamente Harry, pensando que después de todo algunos magos valían la pena.
Gracias a la mágica intervención de Severus, Harry tuvo oportunidad de hacer de guía en un breve recorrido por las zonas permitidas de Dartford poniendo especial en resaltar su trabajo dentro de la institución y los logros representativos que había tenido.
—Si no te conociera diría que intentas impresionarme.
—Eso refleja que aún te falta conocerme mejor —bromeó Harry logrando arrancarle una de esas raras sonrisas francas a Severus que lograban quitarle el aliento a cualquiera a juzgar por los apagados suspiros de las enfermeras que pasaban junto a ellos en el momento.
—Perdiendo el tiempo Potter —graznó una voz a sus espaldas.
—De ningún modo Dr. Holms, aprovechaba que mi turno aún no comienza para mostrarle el Instituto al señor Bendefig quien está contemplando la posibilidad de hacer un donativo a Dartford para apoyo en las terapias —presentó Harry recordando el nombre muggle que Severus utilizaba.
El rostro de Holmes brilló levemente con interés y avaricia, no había modo de que le llamara a Harry la atención por acompañar a un posible patrocinador, pero seguramente querría robar todo el crédito y eso evitaría que siguieran divirtiéndose.
—Confío en que uno de nuestros mejores terapeutas esté haciendo un buen trabajo en mostrarle las razones por las que Dartford se encuentra por encima de cualquier institución dedicada al cuidado y atención psiquiátricos —enumeró Holms con cierto tono condescendiente, apartando discretamente a Harry de Severus al estrechar su mano—, sin embargo hay algunas dependencias a las que el señor Potter no tiene acceso y que pueden ser de su interés, si gusta acompañarme me convertiré en su guía señor Bendefig.
Cualquier cosa más que saliera de la boca de Holms perdió sentido para Harry al entender que no podría continuar con Severus; conteniendo el impulso de golpear al hombre para que soltara a su novio y ahogando el remordimiento de haber utilizado a Holms como el "disfraz" de Severus, se despidió con cortesía esperando que su hora de salida se adelantara para volver a ver al hombre que se había robado su corazón.
No había andado más de un par de metros pero Severus tenía claro que el recorrido del Dr. Holms sería menos interesante que el de Harry, sin contar lo fastidioso del hombre que buscaba el modo de resaltar sus logros entre la reputación del hospital. Haciendo acopio de entereza y recordando que era un espía calificado para enfrentar cualquier situación Severus siguió al Dr. Holms entendiendo perfectamente por que había sido elegido por Harry para la poción multijugos.
—Todo esto ha sido muy interesante Doctor y si me lo permite debo agregar que es usted es la imagen exacta del caballero inglés —comentó por cortesía Severus cuando el recorrido terminó, algo que debió complacer mucho a Holms aún cuando quedó pendiente la frase: la personificación del más completo de los muggles.
—Gracias Sr. Bendefig, es poco usual que caballeros como usted se preocupen de una Institución tan prestigiosa como Dartford y le garantizamos que su contribución será aprovechada al máximo —dijo Holms con ese curioso brillo ególatra que Severus conocía en aquellos con complejo de superioridad.
En menos tiempo de lo que esperaba Severus se encontró sentado en la recepción de Patrocinadores a cargo de una tal señora Fergunson que estaba ocupada por el momento. Después de meditarlo bien y aprovechando el estar a solas, Severus calculó el tipo de cambio de galeones a libras esterlinas esperando que ciento cincuenta mil fuera un generoso donativo producto de un puñado de galeones que su nuevo amigo no podría negarse a dar "a favor de la causa".
La puerta de la oficina de la señora Fergunson se abrió para dejar entrar a un hombre rubio con porte elegante que le pareció muy conocido a Severus pero que no pudo identificar por el momento, no que le importara demasiado ya que ambos parecían ignorar su presencia en la antesala.
—Me alegra que pudiera recibirnos a pesar lo apresurado de nuestra visita —dijo el hombre, de nuevo Severus tuvo la sensación de recordar esa voz, pero siguió sin ubicarla—, mi madre ha insistido en retribuir a Dartford un poco de lo mucho que nos ha ayudado.
Del brazo del hombre rubio venía una anciana que la pareció aún más familiar a Severus y que pudo ubicar menos porque estaba seguro que nunca la había visto.
—Si la mitad de nuestros pacientes tuvieran familias tan generosas daríamos un mejor servicio señor Daniels —sonrió la mujer que lo acompañaba y que debía tener más de cuarenta años—. Estamos tan satisfechos de la recuperación que Matt ha presentado, el Dr. Holms espera avanzar aún más con él y confía en que recuperará pronto su memoria.
En ese momento otro hombre rubio entró, era más joven y traía el cabello libre, sin pegamento, por lo que caía sobre sus ojos grises un fleco que lo hacía ver distinto a la imagen que Severus tenía de él, algo que reforzaba la amplia sonrisa que se dibujaba en sus labios y aún así Severus no dudó ni un instante que se encontraba frente a Draco Malfoy.
—Usted debe ser el señor Bendefig —dijo la señora Fergunson en ese momento— el Dr. Holms me comentó que estaba esperándome y si gusta...
—Si me permiten, prefiero pasar a saludar a Harry mientras ustedes atienden los negocios —dijo Draco ligeramente nervioso desde la puerta de la oficina antes de comenzar a caminar a paso apresurado por el pasillo.
Severus se disculpó con el resto del grupo, preguntó por los sanitarios y se lanzó tras él lo más rápido posible.
Bendefig.
El nombre revoloteaba en su cabeza, vibraba en sus oídos y parecía taladrar los recuerdos que se negaban a revelarse. Después lo vio y descubrió que el rostro pálido con ojos y cabello negro le era mucho más familiar y real para él que su propia familia.
Tuvo que salir de ahí antes de que el suelo inmisericorde que continuaba moviéndose a capricho se lo tragara para escupirlo. Caminó lo más lejos de ese hombre, Bendefig, que estaba en sus recuerdos.
Justo cuando sus piernas dejaban de sostenerlo, brazos fuertes lo ayudaron a mantenerse en pie hasta llevarlo a los jardines de Dartford lo suficiente para sentarlo en una de esas molestas bancas de metal con cojines en el asiento para fingir que eran cómodas.
—¿Te encuentras bien? —la voz del hombre era peor que su persona y su nombre, era un golpe directo a la pared que bloqueaba sus recuerdos.
Todo vibraba en su mente.
—Respira profundo y concéntrate en una sola cosa, lo que sea —sugirió aquella voz en un murmullo confortante.
Aferrándose a esa voz, Matt comenzó un análisis completo de las inflexiones recién escuchadas: amable, preocupada, tranquila, hasta que lentamente surgieron tonos distintos: alegre, confiado, preocupado, angustiado...
El oscuro velo que parecía cubrir su memoria fue bruscamente corrido por el susurrar del hombre en un par de palabras que pasaron de ser desconocidas a usuales.
—Finite incantatem.
Y el recuerdo de Alan regresó con claridad: el día en que se conocieron, las primeras reuniones, las redadas... hasta llegar a esa última batalla de la que recordó el gritar angustiado del hombre en su busca.
—Alan Bendefig —susurró abriendo los ojos para encontrarse de frente con la punta de la varita del hombre que consideraba un amigo.
—Ese fue un Obliviate muy poderoso.
—Lo sé, me lo lanzó un Malfoy —dijo Draco como si eso lo explicara todo.
Alan permaneció callado mientras Draco asimilaba los recuerdos de "Matt" fusionándolos con su persona, dándole en esos segundos el espacio que necesitaba para no enloquecer.
—¿Cómo te sientes? —preguntó al notar que la respiración de Draco se había regularizado.
—Confundido, timado y aliviado. Nunca creí eso de "cuidado con lo que deseas, puede convertirse en realidad" hasta ahora —contestó Draco dejando caer su cabeza en el respaldo de la banca.
—¿Tan malo fue?
—Fue maravilloso —alcanzó a susurrar Draco descubriendo en su propia voz una realidad con la que sólo había soñado—. Fui libre Alan. ¡Libre! No había ningún Señor Tenebroso que temer, nadie me ordenaba, incluso mi familia fue perfecta y... descubrí que hay en los muggles más valía de la que queremos aceptar.
—Yo también tuve revelaciones similares buscándote —comentó Alan y Draco entendió que era sincero.
—¿Qué haré ahora? —Draco se molestó consigo mismo al notar la leve inseguridad en su voz pero, ¡maldita sea!, tan sólo minutos antes era lo suficientemente despreocupado como para no preocuparse por las apariencias.
—Lo que quieras —resolvió Alan con la mayor tranquilidad—. Tú mismo lo has dicho, eres libre. ¡Qué importa la Orden y los Mortífagos! Si el mismo Lucius Malfoy es capaz de hacerse pasar por una vieja muggle para darle a su hijo la oportunidad de una nueva vida.
Draco se quedó estupefacto entendiendo el alcance de la revelación que Alan había hecho. Era verdad, los modismos y actitudes de su "mamá" eran los de su padre y "Steven" era sin lugar a dudas su madre. Pero sobretodo, lo que más le impresionó fue el que Alan no tratara de persuadirlo a regresar al mundo mágico y por consiguiente a la guerra.
—¿Cómo supiste que Lucius está disfrazado de mujer? —preguntó para aligerar las dudas que se agolpaban en su mente.
—Eso fue fácil, estuve estudiándolo demasiado tiempo cuando fui observador, no importa cuánto intente disimular hay ciertas actitudes que sólo se aprenden después de muchas batallas y entrar a una habitación después de analizarla con la mirada es una de ellas —rió Alan logrando aligerar algo la tensión que Draco sentía.
—No se si quiero regresar —aceptó en un murmullo apenas audible.
—No tienes que decidirlo aún —sugirió Alan con esa misma tranquilidad que Draco admiraba de él—, sigue con la farsa, estudia las intenciones de tus padres y disfruta de estas "vacaciones". Cualquier mortífago daría veinte años por poder ser libre.
Draco meditó brevemente sobre las últimas palabras de Alan intentando descifrar la breve melancolía que las envolvía.
—Eres más slytherin de lo que pensé, supongo que puedo seguir tu consejo mientras averiguo que tanto me aceptan los muggles —dijo Draco ocultando como un precioso secreto que muggle quería que lo aceptara.
Severus permaneció con Draco el tiempo suficiente para verificar que su amigo no había sido afectado por el poderoso obliviate de su padre. Después de la discusión inicial siguió una charla sencilla sobre el coro en donde estaba Draco y algunas de las actualizaciones en la Orden del Fénix que eran de uso común, por un momento estuvo tentado a compartir con él todas sus sospechas deseoso de una mente brillante que entendiera las complejas ramificaciones del plan de Voldemort, pero se contuvo temeroso de forzar demasiado las resoluciones de Draco.
Poco después aparecieron los Malfoy bajo su disfraz de muggles para recoger a su hijo y Draco le entregó un papel con un número telefónico después de asegurarse que Severus supiera lo que era un teléfono.
—Háblame pronto, puede hacerme falta un amigo —fue todo lo que dijo al despedirse después de presentarle a su familia.
Severus siguió con la mirada la figura delgada de Draco saliendo del lugar para encontrarse con la enorme sonrisa de la señora Fergunson que debía sentir que la Navidad había llegado más pronto al Instituto. Qué remedio, pensó Severus mientras seguía las apresuradas explicaciones de la mujer satisfecho de saber que, por lo menos Harry salía a las cinco de la tarde.
El beso con el que Harry lo saludó apenas subió a la camioneta compensó todas las emociones vividas hasta el momento.
—No pensé que Holms te atrapara —se disculpó Harry después de que Severus le contara el recorrido y la siguiente visita a la oficina de Fergunson de la que salió al cuarto para las cinco, claro que omitiendo el encuentro con Draco.
—Es un hombre demasiado pagado de sí mismo —refunfuñó Severus recordando en Holms conductas de su propio padre y lo mucho que eso le molestaba.
—Debiste escapar de él lo más pronto posible —continuó bromeando Harry encantado de descubrir una debilidad en su novio.
—¿Después de hacerme pasar por él en medio de una batalla mágica? Se lo debía y creo que con el recorrido de hoy quedó más que bien pagado.
Harry continuó riendo de las declaraciones de Severus durante la cena que ambos prepararon bajo la atenta mirada de Heidi que los vigilaba como la mejor chaperona.
Antes de terminar la cena y reposando en el cómodo sofá de Harry, miles de ideas continuaban agolpándose en la mente de Severus buscando el mejor modo de continuar la velada de manera más íntima cuando una molesta vibración comenzó a surgir en el bolsillo de su pantalón.
—Severus, no necesitas ser tan atrevido, con sugerir que subamos es más que suficiente —susurró Harry obviamente refiriéndose a la vibración que estaba a unos centímetros de su mano, una mano que tenía sobre la pierna de Severus.
—Lamento decepcionarte pero esto es sólo una moneda —reconoció Severus sacando de su bolsillo el galeón encantado que había recibido al formar parte activa de La Orden del Fénix—. Me avisa cuando hay reuniones.
—Así que tienes que marcharte —dijo Harry sin ocultar cuánto le afectaba la noticia.
—Lo que me da un buen motivo para volver —musitó Severus en los labios de Harry antes de entregarse a un beso lleno de promesas.
—¡Y aún no escuchas nada! Espera a conocer a Alan, es otro "cerebrito" como tú —llegó hasta Severus la voz alegre de Sirius alertándolo de que alguien que no lo conocía estaría presente y esa no podía ser otra que la señorita Granger, algo que lo preocupaba aún más porque su presencia sólo podía significar que venía a tratar un asunto que debía ser analizado en persona.
Armándose de valor y deseando de todo corazón que fueran noticias buenas, Severus abrió la puerta de la cocina para ser deslumbrado por una de las más brillantes sonrisas de Sirius Black que ¡Gracias a todo lo sagrado! no iba dirigida a la puerta porque habría quedado cegado sin remedio. Detrás de Sirius, Remus levitaba el servicio de té recién servido y frente a él, dándole la espalda a Severus estaba "la bruja maravilla" acompañada por un alto y fornido pelirrojo que debía ser sin lugar a dudas Charlie Weasley.
—¡Bienvenido Alan! —lo saludó Remus al ser el primero en notar su llegada—, contrario a lo que otro pensaba sabía que serías el primero en llegar —dijo mirando de soslayo a Sirius que se encogió de hombros con una mirada merodeadora típica.
—¡Y pensar que yo todavía tenía esperanzas en ti! —se limitó a decir Sirius como si estuviera muy decepcionado de Severus.
Remus no pudo contener el bufido irónico ante la "preocupación" de Sirius antes de hacer las presentaciones obligadas.
—Hermione, Charlie, él es Alan Bendefig el Maestro en Pociones e investigador más reciente de La Orden del Fénix.
Ambos magos se levantaron para saludar a Severus y fue entonces que él descubrió, una milésima de segundo antes de que ella lo mirara, el conocido rostro de Enchantress que palideció justo en el instante en que fue reconocido, algo que la señorita Granger se cuidó de demostrar.
—Así que tú eres el tipo que tiene a Hermione vuelta loca —dijo Charlie desviando la atención hacia sí—, debo felicitarte, eres el primer mago que conozco que logra esa hazaña.
—Debe ser algo muy sencillo para un "topo" de biblioteca —dijo Enchantress, haciendo referencia al Grupo de Rescate, con un deje de cinismo digno de un Snape.
Ante esa actitud Severus decidió contraatacar.
—Pero yo estoy más asombrado, después de todo, se necesita ser una verdadera "Hechicera" para tener el conocimiento que ostentas.
—Es mucho mejor a estar "Maldito".
—¡Hey! Tranquilos —los interrumpió Charlie—, ¿no se supone que ustedes dos eran amigos?
—Prefiero el término compañeros de armas —siseó Granger en el momento justo en que McGonagall entraba acompañada de Molly Weasley, ambas seguidas por el resto de la Orden.
Cualquier discusión que intentara brotar quedó delegada cuando Albus dio inicio a la reunión, empezando con un reporte de los últimos acontecimientos para dejar al final el estudio conjunto Bendefig-Granger-Weasley.
—...y como el señor Bendefig ha señalado Voldemort ha logrado controlar la corriente mágica de algunos ríos de poder.
—Eso ya lo sabemos Hermione —dijo Fleur de la Cour, la desabrida novia francesa del mayor de los Weasley—, el profesor Dumbledore tuvo un encuentro con Él y prácticamente lo confesó.
—Sólo estaba recapitulando —respondió exasperada Granger—, con la ayuda del señor Bendefig, Charlie y yo hemos encontrado la pieza faltante del rompecabezas, un punto que habíamos pasado por alto.
Granger se detuvo con un aire de impotencia aún más exasperante que la obvia frialdad con la que estaba tratándolo, aún así Severus se recordó que estaba en medio de una importante reunión y continuó con la mirada fija en la bruja que dio un respiro profundo antes de continuar.
—No sabemos a ciencia cierta si Voldemort envió mortífagos a los lugares que estudiamos o si tiene aliados que desconocemos, pero hemos descubierto que han estado corrompiendo las corrientes mágicas de todo el mundo. Hay rastros idénticos a lo que dejaron en la plaza de Hertfordshire en algunos pozos de magia pocos conocidos, cercanos a verdaderas corrientes.
—Los hemos encontrado en Rumania, cerca de la reservación de dragones —continuó Charlie— a cinco millas del lago Titicaca, atravesando Nazca, en Japón, China e India, y prácticamente cerca de cada pirámide del mundo sea Egipcia, Maya, Mexica, Cusita o Atlante.
—Su influencia en Europa ha sido más sutil, concentrándose sólo en Inglaterra de donde sabemos que puntos han sido atacados, pero no los faltantes y eso es lo más preocupante —continuó Granger—. Analizando la trama mágica que Voldemort ha trazado, el punto de reunión será aquí, conectando todos los ríos mágicos para unir su poder en algo que no tenemos ni idea de su alcance destructivo, por eso ha dedicado tantos años a confundirnos y a colocar tantas señales en nuestro país.
—¡Ni siquiera Voldemort puede ser tan ingenuo como para pretender que puede controlar la magia pura de la Tierra! —exclamó Moody—. Tanto poder lo mataría.
—¡Va a alterar el flujo mágico de todos los seres vivos! —se le unió Pomfrey—. Magos y brujas de todas partes morirán o serán squibs.
—Pero Él tendrá una nación de magos que se doblegará ante su poder, casi todos los niños que nazcan en Europa después de ese estallido serán magos y seguramente espera educarlos en su demencia —capituló sombrío Dumbledore.
—Eso sin contar con que, de tener éxito, habrá alcanzado la inmortalidad —intervino Severus recordando la ambición de Voldemort.
Una sombra se apoderó de la cocina de Grimauld Place ante las implicaciones del descubrimiento, todos los rostros sombríos se fijaron en la cabecera de la mesa donde estaba Dumbledore con Granger a su derecha, pero fue Severus el que captó toda la atención.
—Básicamente no hemos perdido aún —se escuchó segura su voz de bajo como un trueno que iluminó la habitación alejándola de las sombras—, Él aún necesita completar la red para que su plan funcione, tenemos el registro exacto del conjuro que ha usado así que sólo necesitamos encontrar la referencia y descubrir en dónde piensa unir la red mágica.
Granger volvió a verlo sorprendida, consternada y molesta, pero como todos, con el tímido brillo de la esperanza en sus ojos.
—Excelente propuesta Alan —dijo Dumbledore cuyos ojos recuperaron algo del brillo que Severus recordaba haber visto cuando niño—, supongo que Hermione, los jóvenes señores Weasley y tú logren descubrir el próximo punto antes de que sea demasiado tarde.
Los gemelos y Charlie asintieron con determinación, sólo Granger cabeceó con desgana y mirada dura que no dejó a Severus.
—Además podrías verificar entre el grupo muggle, quizás ellos descubran antes el lugar de ataque —continuó Dumbledore— hasta ahora han sido de gran ayuda.
—Veré que descubro pero ellos sólo son muggles —musitó Severus intentando hacer que el anciano mago descubriera más sobre el líder muggle.
Pero Granger no fue tan benevolente, al escuchar la última declaración sus labios se apretaron en una fina línea que hacía parecer a McGonagall una vendedora de caramelos. Al terminar la junta encontró el modo de arrastrar a Severus hasta el estudio de Grimauld Place para hablar a solas.
—¿Tengo alguna oportunidad de demostrar mi inocencia en el interrogatorio por venir o ya decidiste que soy culpable y sólo me dejarás vivir hasta que muera el Señor Tenebroso? —refunfuñó Severus cuando ella cerró la puerta y el estudio con una mezcla impresionante de hechizos de confidencialidad.
—¡HAS ESTADO JUGANDO CON HARRY TODO ESTE TIEMPO! —fue la respuesta de ella.
—Ya decidiste que soy culpable, no necesitas gritar.
—Eres un despreciable intento de ser humano que se ha estado aprovechando de una persona maravillosa para obtener información —se acercó ella señalándolo con un dedo de forma amenazante, Severus tuvo que reconocer que de no ser hija de muggles habría sido reclutada sólo por su actitud.
—¡Y pensar que abogué a tu favor cuando Harry me confió que le gustabas "Curse"! —continuó ella mientras levantaba los brazos y caminaba alrededor del estudio como un ave de rapiña— ¿Qué pretendes?
—¿Dónde me conociste Granger? —la miró Severus con su mejor pose de mortífago, los brazos cruzados sobre el pecho y la cabeza ligeramente hacia abajo con el cabello cayendo sobre sus ojos para ser más intimidante.
—En una reunión del Grupo de Rescate.
—Esa es tu respuesta, todo este tiempo he estado buscando como vencer a Voldemort, al principio sólo era un vigía y fue así como descubrí al Grupo. A nadie le importaban los muggles pero a mí me pareció justo ayudarlos, fue así como me uní a ellos, conocí a Harry y me enamoré de él.
—¿Sabes que Harry odia la magia? —insistió ella con desdén—, por eso le has estado mintiendo ¿verdad Severus Snape?
Severus no se dejó intimidar, era la mejor amiga de Harry, era lógico que él le contara su verdadero nombre.
—¿Cuándo pensabas decirle que en verdad te llamas Alan Bendefig y que eres un mago?
—¿Acaso crees que me atrevería a engañar a la única persona de la que me he enamorado y me ha aceptado? Y él sabe que soy un mago.
—Entonces tu verdadero nombre es Severus Snape —dijo Granger aún más sorprendida— ¡Le has mentido a toda la Orden!
—Técnicamente el mentiroso es el profesor Dumbledore que decidió ocultar mi verdadero nombre, pero te puedo garantizar que mis intenciones son correctas, hacia Harry y la Orden del Fénix.
—Corroboraré todo con Dumbledore —amenazó Granger, su determinación desmoronándose como un castillo de naipes.
—Adelante y de paso no olvides mencionar por medio de qué persona descubriste mi verdadero nombre, estoy seguro de que a Harry le encantará ser descubierto por nuestro líder ¡con lo mucho que lo estima!
Granger palideció un poco, todas las piezas cayeron por su propio peso en su aguda mente, si Harry le había contado sobre Dumbledore, entonces era cierto que sabía que Severus era un mago.
—Puedo beber veritaserum y responder todas las dudas que tengas —dijo Severus confiando en destruir cualquier duda que quedara, después de todo ella era la mejor amiga de Harry, no era sabio tenerla de enemiga.
—Dime tu verdadero nombre.
—Severus Snape.
—Confiaré en ti por ahora, pero no te atrevas a lastimar a Harry porque desearás que Voldemort te atrape antes de que terminé contigo —amenazó Granger con una autoridad que haría al mismo Señor Tenebroso correr de miedo.
—Supongo que puedo volver a llamarte Hermione —dijo Severus con una media sonrisa de superioridad para demostrarle que no tenía nada que temer.
Hermione se quedó estupefacta, sus brazos quedaron sueltos a su costado mientras rompía a reír hasta desplomarse en el sillón más cercano.
—Ahora entiendo porqué lograste conquistar a Harry, eres muy perseverante.
—Gracias —dijo Severus, siguiendo su ejemplo y sentándose frente a ella como lo hiciera en aquella reunión del Grupo de Rescate—. Ahora sólo debemos descubrir un punto en el mapa y podremos vivir sin preocupaciones.
—Lo lograremos —confió ella y por primera vez en toda la tarde Severus vio a la bruja con la que había estado intercambiando correspondencia—. Tenemos que hacerlo.
Continuará
N/A: Muajajajaja ¿a qué no esperaban que Severyus tuviera tantos encuentros en un día? Ahora sí va a tener que moverse mucho para que Draco no le quite a Harry y para ganarse a Hermione ¿lo logrará? No dejen de leer el próximo capítulo. .
