El Mago
Autor: Quetzalli
Resumen: Después de su encuentro con Lucius Malfoy, Severus toma la decisión de enfrentar la verdad antes de perder al amor y al amigo, esto lo llevará al Laberinto y un nuevo camino del que no hay marcha atrás.
Parejas: Harry-Severus, Harry-Draco, Sirius-Remus, Hermione -Charlie
Disclaimer: Los personajes son propiedad de J. K. Rowling y Warner Bros. Si por ventura piensas que estoy ganando algo más que gratificación personal a través de sus comentarios, voy a tener que desilusionarlos porque ni un peso ha entrado en mi bolsillo por escribir esto.
Capítulo 17
El Laberinto
Malfoy había desaparecido.
Aún así, todas las miradas seguían fijas en donde estuvo parado, como esperando alguna confirmación razonable. Severus fue el primero en reaccionar, en un parpadeo se encontró sosteniendo la mano de Harry que lucía intacta, sólo un poco más cálida de lo normal. El resto del mundo parecía estático como si se le hubiera ordenado detener todo movimiento.
—No quería que vieras eso antes de que habláramos —dijo con un hilo de voz.
—Está bien, sólo hace que la historia valga más la pena —le garantizó Severus con una suave sonrisa.
—No puedo creerlo.
Todos los presentes volvieron la mirada hacia un joven cuyo cabello rubio platino caía suelto sobre sus hombros contrastando con la camisa azul marino de seda que vestía. Aún como un muggle Draco Malfoy lucía impecable el estereotipo del mago aristócrata y ahora, mirando asombrado el lugar donde había desaparecido su padre unos momentos antes, daba la irreal apariencia de un ser etéreo perdido en tierra hostil.
—Yo tampoco —se le unió un muggle que Severus no conocía vestido con una desgastada gabardina y guardando el arma que acababa de recuperar.
—Descuiden no tendrán que hacerlo, el Ministerio de Magia debe haber sido alertado, un obliviate y no pasó nada —comentó Charlie ayudando a Hermione a levantarse y sólo en ese momento ambos reconocieron al rubio que había regresado de entre los muertos.
—¿Ma-alfoy?
—¡Cállate Weasley! —siseó Draco amenazador, Harry sólo siguió el intercambio sin decir una palabra.
En un segundo Severus vio a Draco tomar la decisión de evitar ser visto y él no podía dejar que desapareciera sin saber hasta que punto era un aliado.
—Espera —lo detuvo sosteniéndolo del brazo—, ven con nosotros —Draco vaciló un momento, luego intentó liberarse, por eso Severus agregó— Harry no debe estar aquí cuando lleguen los aurores.
Era demasiado arriesgado, pero era la mejor opción por el momento.
—Ustedes dos expliquen que estaban demasiado ocupados en su relación para ver donde iban hasta que encontraron un mago, que no pueden identificar, atacando muggles —dijo señalando a Hermione y Charlie—. Nosotros iremos a casa de Harry.
Draco lo miró como si acabara de descubrir que existía la magia pero no dijo nada mientras Severus lo guiaba hasta la camioneta, tampoco habló por el camino; Harry también iba callado, sólo sobaba la mano que había repelido el ataque de Lucius de tanto en tanto. Cuando llegaron a su destino Severus esperaba tener la paciencia necesaria para aclararlo todo.
Dentro de su casa Harry sirvió tres tazas de té y dejó dos listas para los amigos que pronto llegarían, una vez lista la tarea tomó su propia taza entre sus manos y después de un profundo sorbo habló:
—Creí que eras muggle.
—Y yo creí que eras un squib —se defendió Draco controlando su petulancia.
—Lo soy.
—¿Y el escudo mágico con el que te protegiste? Repelió uno de los hechizos más poderosos de mi padre.
—¿Ese lunático es tú padre? ¿Quién se supone que eres Matt? ¿Otro mortífago sin escrúpulos o uno de los autoproclamados magos del Fénix? —conforme hablaba Harry la mirada de Draco se oscureció de dolor así que Severus decidió intervenir.
—Es ambos y ninguno. ¿Recuerdas el día en que nos conocimos? Él es el amigo que buscaba, un espía para la Orden del Fénix infiltrado entre los mortífagos —después de todo ya estaba acostumbrado a ser honesto con Harry—. Ha salvado muchas vidas.
—Ya te recuerdo —dijo Harry relajándose visiblemente—, por lo menos tu cabello. A veces perdías la capucha, salvaste a unos niños en Yorkshire, el único mortífago preocupado por salvar vidas muggle.
Draco levantó la vista de su taza de té sobre la que había estado inmerso después de la primera frase de Harry. Su mirada brillaba con esperanza y una inusitada alegría.
—Mi padre es un mortífago, desde niño fui educado para seguir sus pasos —comenzó a explicar, su voz ligeramente entrecortada— pero cuando el Señor Tenebroso regresó me di cuenta de que no tenía sus mismos "ideales". Fue muy duro oponerme a él y cuando lo intenté me quedó claro que si lo intentaba de nuevo moriría y ni por un instante dudé que mi padre cumpliría su amenaza. Por eso me convertí en mortíago y desde el primer momento odié serlo, así que me uní a La Orden del Fénix, de todas las opciones parecía ser la mejor. Cuando mi padre lo descubrió casi cumple su amenaza pero creo… que a pesar de todo me ama, por eso elaboró un complicado plan para hacerme pasar por muerto y darme la oportunidad de vivir sin que mi vida peligrara.
—Lucius Malfoy utilizó un hechizo llamado Obliviate, hace que las personas olviden —consideró prudente explicar Severus aprovechando la pausa.
—Draco Malfoy —se presentó el rubio extendiendo su mano— es un placer conocerte y te estoy inmensamente agradecido por ayudarme de la manera en que lo hiciste, hace poco logré recordar, pero no se lo he dicho a nadie, ni a mis padres, porque… la vida es mejor ahora. ¿Alguna vez consideraron que perderlo todo e iniciar una vida nueva era una oportunidad que no podía rechazarse?
Severus y Harry intercambiaron una mirada, lo sabían. Ambos cabecearon ligeramente su asentimiento.
—¿Sabe tu padre de Harry?
—¡Claro que no! —rió de nervios Draco—. Sabe que... me llevo bien con alguien de Instituto llamado Harry, pero no conoce su apellido.
—No tardará en saberlo, debe ser relativamente fácil preguntar por todos los "Harrys" que estuvieron en contacto contigo —desdeñó Severus.
—Siempre y cuando estés buscando un "Harry" —sonrió Draco con melancolía—. Por algún motivo mi padre estaba muy interesado en el Dr. Holms, pero muy poco en Harry. Madre quiso saber de él, pero nunca le dije tu apellido primero porque lo olvidaba todo constantemente y después dejó de preguntar.
—Así que Narcisa es la única que puede preguntar directamente por Harry —murmuró Severus entre dietes.
—El Instituto no dará un solo dato mío y mucho menos a la familia Daniels —intervino Harry—, acaban de despedirme.
—¡QUÉ! —gritó Draco golpeando la mesa al incorporarse de golpe.
—El Instituto aprovechó un malentendido para reclamar mi conducta impropia hacia los pacientes.
—¿Te despidieron por mi culpa?
—Sólo fuiste el pretexto —garantizó Harry con una sonrisa triste—. Cierto sector homofóbico tenía mucho tiempo intentando librarse de mí.
—Lo más peligroso es que Lucius Malfoy sepa que tú eres Harry Potter, sobretodo después de enfrentarlo como lo hiciste —explicó Severus con una mirada larga y profunda a los ojos chispeantes de Harry.
—¿Por qué? Sólo soy un squib.
—¿Bromeas? —protestó Draco sentándose de nuevo—. Eres un icono… ¡y repeliste un conjuro de mi padre!
—¡Vamos! Ese cuento de El-niño-que-vivió ya está muy gastado y no es gran cosa repeler un conjuro, es parte del sacrificio de mi madre, sólo una protección que me salvó la vida de bebé.
—¿Un hechizo de protección hecho por el sacrificio del conjurante? —Harry asintió a la pregunta de Draco— Son muy potentes, ¿pero no debió desvanecerse hace mucho?
—Se renueva si paso una temporada en casa de mi tía.
—Vaya —fue lo que atinó a decir Draco.
Severus pensó que ese era un buen momento para interrogar a Draco, pero el repiquetear de su teléfono portátil lo distrajo, revisó el número y se encontró con un mensaje.
—Es Hermione, necesita ayuda —explicó desde la puerta a la calle—, no tardo así que quiero que me esperen antes de salir de aquí.
Draco no era muy afecto a los clichés pero cuando la puerta se cerró tras de Severus no pudo evitar pensar: al fin solos.
La mirada de Harry parecía perdida en algún recuerdo, estaba tan lejano. Todo lo que quería era capturar ese instante en que el amado rostro de Harry quedaba a un beso de distancia, si tan sólo él se atreviera a franquear la distancia que los separaba.
Harry bajó su taza de té hasta la mesa, cerca del azúcar. Fingiendo indiferencia Draco extendió su mano buscando la azucarera y con gran delicadeza frotó el dorso de la mano de su anfitrión.
—Siempre supe que eras astuto, sutil y atrevido —dijo Harry esbozando una sonrisa tan enigmática como él—. No me veas así tu música te refleja, sólo hay que escucharte para entenderlo.
—¿Te desagrada eso de mi? —preguntó Draco cuando lo que quería saber era: ¿te desagrado yo?.
Harry pareció darse cuenta de su verdadera pregunta porque ladeó la cabeza ligeramente y con un suspiro dijo:
—Me agradas mucho Draco, quizás demasiado pero no puedo darme el lujo de quererte porque hacerlo sería jugar contigo, mentirme y traicionar al hombre con quien estoy saliendo y ninguno de los tres merecemos eso.
—Tal vez, con el tiempo, descubras que él no es lo que esperas y entonces... ¿me darás una oportunidad?
Harry rió, su voz brilló sin malicia porque era la risa del amigo que descubre la broma.
—Debes de ser un Slytherin —dijo riendo con mayor fuerza ante la sorpresa en el rostro de Draco—. Nunca se dan por vencidos y siempre tienen el siguiente paso en mente. No me veas así, Hermione me contó de Hogwarts y sus casas. De acuerdo Draco, si mi relación actual no funciona tú serás el primero en saberlo.
Draco sonrió con la sinceridad de quien ha conseguido obtener una victoria, Severus no debía tardar y no estaba de humor para reencontrarse con nadie de la Orden del Fénix. Sólo esperaba que Dumbledore no lo obligara a regresar.
—Será mejor que me marche antes de tener que dar muchas explicaciones.
—Severus verá que tu secreto no sea divulgado —comentó Harry como si supiera exactamente lo que le preocupaba.
—Lo sé —confió Draco, consciente de que Severus no lo traicionaría—. Te llamaré para quedar de acuerdo los tres otro día y hablar con más detalle.
Y sin más le robó a Harry un rápido beso cerca de la comisura de los labios, antes de salir corriendo de la casa.
—… y definitivamente no puedo entender que lo que más les preocupara fuera la fuga de Malfoy y no el motivo del ataque —entró gruñendo Severus apenas Harry abrió la puerta para dejarlos entrar.
—Hay tantos ataques que ya dejaron de interesarse en la causa —musitó Charlie con voz cansina.
—¡Exacto! Es por eso que los están venciendo —declaro Severus deteniéndose un momento para saludar a Harry con un discreto beso en los labios ante la mirada asombrada de sus amigos.
—¿Qué? Ustedes no ocultan que son novios ¿por qué habría de de avergonzarme yo?
—Por nada —ronroneó Harry mientras pasaba los brazos sobre el cuello de Severus para besarlo con mayor intensidad frente a una sonrojada Hermione y un Charlie con rápida tos que lo hizo voltear hacia la puerta.
Hablaron de cosas triviales una vez terminadas las presentaciones en las que Harry interrogó con la habilidad de un auror a Charlie sobre sus intenciones para con su mejor amiga hasta que luego de saber el historial médico del pelirrojo estalló en sonoras carcajadas.
—¡Por todo lo mágico! Llegué a pensar que estaba pidiendo tu mano —susurró Charlie a Hermione aliviado de que Harry sólo bromeara.
—Ya superaste a Harry, mis padres serán pan comido.
—¿Y exactamente a qué debo estas honrosas visitas? —preguntó Harry cuando la respiración de Charlie se había normalizado.
A lo que procedió Severus a explicar la reciente excursión por Glastonbury y el descubrimiento de que la mágica corriente del Dragón estaba intacta sin el corrupto poder oscuro.
—¿Exactamente para que me dices todo esto Severus? —preguntó Harry con desconfianza y no era el único que se lo preguntaba a juzgar por las miradas de Hermione y su novio.
La respuesta debía de ser lo suficiente compleja para que Severus demorara en responder.
—Glastonbury significa "cristal transparente enterrado", es uno de los lugares más importantes en el mundo mágico pero no sólo por el folklore con el que se asocia, que incluso los muggles conocen… el punto exacto que descubrimos no fue al azar y lo sabes Harry, tú también has soñado con Glastonbury, o si no ¿por qué tienes un observatorio en tu casa?
Harry palideció ligeramente ante las palabras de Severus, pero continuó con la mirada fija en las ventanas de obsidiana del hombre que al que había abierto su corazón.
—¿Qué quieres decir?
—Quería decírtelo antes, pero si queremos hacer algo debemos movernos antes de que los mortífagos ataquen Glastonbury y eso será muy pronto. Necesitamos la ayuda de Hermione y Charlie que han acordado guardar el secreto de lo que se diga entre nosotros…
—¿Ellos saben de que trata y yo no? —la voz de Harry no ocultaba la ofensa y el dolor.
—No sabemos nada más lo que Severus ha dicho, pero nos hizo prometer que guardaríamos el secreto de lo que te diga y fue una promesa mágica —intervino Hermione.
—¿Eso que significa?
—Que moriremos si rompemos nuestra promesa —respondió Charlie.
Harry calló ante ese comentario, vio en Severus que no era una promesa en vano y entendió la seriedad de lo que se discutiría a partir de ese momento.
—Harry creo que no eres sólo un squib —dijo Severus cuando comprendió que tenía toda la atención de Harry—, me parece que el conjuro de tu madre te ha dado una protección más allá de nuestra comprensión normal.
—¿Qué quieres decir?
—Que puedes bloquear magia —declaró Severus ante las expresiones de sorpresa de sus testigos involuntarios—, lo viste hoy con el ataque de Lucius Malfoy.
—La protección de mi madre evita que me lastimen —repitió Harry la explicación que había recibido de pequeño.
—Ese conjuro debió terminar en el momento en que cumpliste diecisiete años —explicó Severus—, no tiene que ver directamente con el sacrificio de sangre, es distinto y mucho más poderoso de lo que aparenta.
—¿A qué te refieres? —preguntó Hermione antes de que Harry lograra abrir la boca.
—Creo que esa habilidad especial puede ayudarnos a canalizar la Corriente del Dragón, bloquear magia es el primer paso a dirigirla. Si creamos una fuerza conjunta de magia para purificar y proteger Glastonbury tu podrías canalizarla hacia el resto de las corrientes mágicas y…
—¡Purificaríamos las fuentes mágicas que Ya-saben-quien está controlando para ser más poderoso! Es genial —exclamó Hermione.
—No.
—¿Qué? —resonó la voz de Charlie comprendiendo la importancia de todo.
—No lo haré —repitió Harry—, no quiero tener nada que ver con Albus Dumbledore y su Orden del Fénix.
—Eso es perfecto porque yo tampoco quiero que ellos participen —sonrió Severus triunfante.
—¿Qué? —fue el turno de preguntar de Hermione y Charlie.
—¿No lo entienden? El Señor Tenebroso ha estado usando una fuerza de tres magos, los combates eran sólo para que nadie se diera cuenta. Nuestra fuerza es todo lo que necesitamos para proteger y salvar Glastonbury —dijo Severus lentamente para que entendiera cada una de sus palabras antes de dirigirse a Harry en particular—. Si nos ayudas podremos limitar el poder de los mortífagos y acelerar el fin de esta guerra inútil, pero no es indispensable, sólo nos llevará más tiempo.
—¿Cómo puedes estar tan seguro de que funcionará? ¿Qué puedo ser de verdadera ayuda?
—Porque te conozco Harry Potter y sé que tienes un poder que el Señor Tenebroso no conoce, la capacidad de amar —musitó Severus cada vez más bajo hasta que sólo Harry pudo escucharlo—. Es una corazonada tan fuerte como el amor que siento por ti.
—¿Qué estamos esperando? —sonrió Harry convencido de que era una locura, pero era la primera vez que alguien entendía lo diferente que era a todos los muggles o squibs del mundo y aunque fuera sólo por Severus quería intentarlo.
—El amanecer de mañana.
Llegaron a Glastonbury antes del anochecer, Hermione y Charlie siempre estaban listos para viajar así que no tuvieron ningún problema de partir en ese mismo instante. Harry acostumbraba salir siempre en rescate de algún poblado así que estuvo preparado en segundos, sólo Severus se apartó de ellos para regresar a Grimauld Place a tiempo de encontrar a Sirius y Remus embriagados en un salón adornado con un enorme árbol familiar.
—¡Sev-rus! —lo saludó Sirius levantando una botella casi vacía de Firewiskey.
—¿Acaso siempre tienes que estar embrutecido por el alcohol?
—Nop, shólo que hoy es un-a de las tres ocasiones al año en que Shirius se embriaga —balbuceó Remus mientras hacía danzar unas gotas del licor sobre la copa que sostenía en su mano.
—Creí que no aprobabas este aspecto su encantadora personalidad —lo reprendió Severus, preguntándose porque se molestaba en hablarles cuando tenía que regresar al lado de Harry.
—Treiiiiinta y uuuno de juliooo —canturreó Sirius—, esh su cumpleañosh, le fallé no sé donde esntrarlo y ni shi quiera puuueedo felicitarlo.
—Hoy es treinta de julio —explicó Severus comprendiendo el motivo por el que Remus se había unido a la borrachera de Black.
—Nació a las seis con cuarenta y cinco munitos… ¡minutos! … ¡La noche es joven! Al amanecer estaré tan perdido que podré seguir sintiéndome culpable toooodo el día.
¡Al amanecer! y todo cobró un nuevo sentido, tenía que darse más prisa que antes si quería aprovechar hasta la última oportunidad para que su loco plan sirviera.
—Supongo que seguirán con eso hasta perderse, así que me retiro.
—¡No, Sev-rus! Ven y únete a fieshta —graznó Sirius entregándole una botella cerrada.
—¡Licor de Ambrosia! Jamesh abrió una botella igual cuaaannndo él nació.
—¡Y Sirius siempre consigue por lo menos una para hoooy! —canturrearon las gotas danzarinas de Remus.
—Pero hoy tengo tres y una esh tuya Sev-rus, sin rencoresh.
—¿Puedo tomarla después? —¡Licor de Ambrosia!—. Tengo algunos pendientes esta noche…
—¡Anda! Llévatela, pero no le des mucho a tu muggle porque enloquecen —respondió Sirius con una mirada sugerente.
—¡Que te diviertas Severus! —canturreó el coro de gotas antes de caer artísticamente de regreso a la copa que Remus apuró de un trago.
Severus subió las escaleras de regreso a su habitación a toda prisa, guardó el Licor en uno de los bolsillos encantados de su túnica negra, la misma que había viajado con él desde el pasado y en la que guardaba celosamente los diagramas con los que había estado soñando, hojas completas de runas que lo acosaban hasta que encontró la pieza faltante. El mismo Harry.
Sonrió para sí, cambiando el saco muggle que vestía por su túnica favorita.
Ganar la confianza de Harry era un bien tan preciado como su amor y él no estaba dispuesto a arriesgarse más que a lo seguro y quizás, más adelante…
Salió de la casa de regreso a Harry en un latido de corazón para encontrar tres conocidas figuras esperándolo en la entrada de la casa.
—Vamos —dijo antes abrazar a Harry sujetándolo fuertemente del saco y aparecer al pie de la Tor, justo en el inicio de un sendero visible a la luz de la luna creciente.
—¡Wuau! —susurró Harry en su oído, sin soltarlo ni un poco— eso nunca antes había funcionado.
—¡Hey ustedes dos! Será mejor que se comporten o llamaré a la policía —chilló Hermione en son de juego.
—¿Ahora? —preguntó Charlie.
—Empecemos los preparativos, vamos —indicó Severus encabezando la avanzada por el laberinto justo después de indicarles cómo debían caminar, con las varitas señalando al frente y una llama de fuego azul flotando sobre ella.
—¿No sería más sencillo aparecer junto a la Torre? —comentó Harry cuando descubrió que no estaban subiendo por uno de los caminos oficiales, sino siguiendo el laberinto.
—Estamos siguiendo el laberinto como parte de la ceremonia druida de purificación que queremos hacer —explicó Severus haciendo una pausa en el camino, parecía que habían regresado al punto de partida pero sobre el lado contrario—, iniciamos este camino de ida y vuelta para despertar la magia de esta colina, no tardaremos más de tres horas en "encantar la tierra".
—¿Por qué hoy y no otro día? —preguntó esta vez Hermione—, el seis de agosto está próximo, podríamos usar el poder del Lughnasad.
—El Señor Tenebroso debe pensar lo mismo ¿recuerdas que ya envío a sus hombres a investigar el terreno? Debemos aprovechar esta noche.
—¿Por qué? —pero nadie pareció hacerle caso a Charlie ya que Severus estaba dándole una hoja de papel a Harry.
—Canta al ritmo que quieras, cuando termine vuelve a empezar —le dijo.
Si Harry creyó que aquello era raro no lo dijo, miró el papel con cuidado y cuando descubrió que podía ver las letras sin ninguna dificultad a pesar de la oscuridad procedió a recitar las palabras de un antiguo cántico druida que Severus había descubierto en la vasta biblioteca de Hogwarts.
Un cántico del que desconocía el ritmo pero que Harry entonó con excelente pronunciación, sin vacilar ni un momento.
De la nada empezó a formarse un resplandor azulado entre la bruma, pero esta vez ninguno de los cuatro se detuvo, siguieron subiendo acompañados por la suave voz de Harry que le daba al canto una fuerza casi palpable, hasta que, por la cuarta vuelta, el resto de la comitiva se le había unido, repitiendo en el mismo ritmo que él recitaba.
Debían haber pasado tres horas cuando terminaron la séptima vuelta del laberinto, caminaron derecho por el Sendero del Dragón hasta llegar a la Torre, momento en que Severus le indicó a Harry que callara.
Fue entonces cuando volvieron la mirada y descubrieron que el laberinto ardía con réplicas de las llamas azules que se extinguieron de sus varitas.
Un segundo, dos, tres. Entonces el Sendero pareció volver a la vida, las llamas oscilaron imitando a una enorme serpiente que avanzaba hacia ellos a una velocidad asombrosa hasta levantarse a la misma altura que la Torre para después descender sobre sí misma e iniciar una enorme hoguera azul.
—¿Esperabas eso? —murmuró Hermione para que sólo Severus la escuchara?
—No tan impresionante —fue la escueta respuesta del mago al recordar que aún no habían terminado.
Severus se acercó a la hoguera azul lo suficiente para tocarla con su varita, de la que surgió un brillo plateado con la que empezó a trazar runas en el piso, cuando terminó llamó a Hermione y a Charlie y juntos, los tres magos iniciaron una serie de encantamientos protectores, rodeando el punto central donde estaba sentado Harry recargado en uno de los costados de la Torre, viéndolos trabajar en una circunferencia de quince metros de diámetro a su alrededor.
Al terminar, Severus regresó con Harry le extendió la mano para ayudarlo a levantarse en una silenciosa súplica porque continuara con ellos. Todavía era tiempo de que se arrepintiera.
Harry le sonrió y con un brillo inesperado en los ojos tomó la mano que Severus le ofrecía y avanzó con él hasta quedar frente a la hoguera azul, con la Torre a sus espaldas y las colinas frente a ellos.
—Es la hora —dijo Severus cuando despuntaba el primer rayo de sol por el horizonte.
Continuará
N/A: Bueno a estas alturas ya salió el último libro de Harry y con eso este fic refuerza su característica de Universo Alterno así que dejen de preocuparse por lo spoilers y esperen el próximo capítulo que no tardará tanto como este.
Gracias por todo su apoyo y paciencia, los quiero y les mando muchísimos besos quetzalescos.
