El Mago

El Mago

Autor: Quetzalli

Resumen: Cada acción tiene sus consecuencias. Voldemort descubre que su plan de controlar los ríos mágicos ha sido arruinado, ahora Severus y Harry tendrán que enfrentar las consecuencias.

Parejas: Harry-Severus, Harry-Draco, Sirius-Remus, Hermione -Charlie

Disclaimer: Los personajes son propiedad de J. K. Rowling y Warner Bros. Si por ventura piensas que estoy ganando algo más que gratificación personal a través de sus comentarios, voy a tener que desilusionarlos porque ni un peso ha entrado en mi bolsillo por escribir esto.

N/A: Muchas gracias a todos ustedes que continúan leyendo esta historia, se que me he ausentado por mucho tiempo pero no los he olvidado, afortunadamente he tenido mucho trabajo y no había podido dedicarle tiempo a mis fanfics, pero no se preocupen, les garantizo que van a leer el final de este y los demás fics que tengo iniciados así que ustedes tranquilos. Besos por su paciencia.

Capítulo 19
Batalla por Glastonbury

Charlie levantó su taza de té frío saludando a sus amigos y su novia luego de muchas explicaciones apresuradas y una aventura de lo más inusual esperando con ello invocar un buen augurio para la paz, ante su buen gesto Hermione sonrió ligeramente apenada pero satisfecha por los resultados obtenidos. Cuando Harry estaba listo para levantar su taza de té (casi vacía), Severus apareció de la nada cuatro copas de fino cristal cortado y sacó de entre su túnica una botella que contenía un líquido carmesí que Harry supuso era vino.

—Si vamos a brindar será mejor usar licor —les sonrió con algo de malicia al servir a todos.

—¡Licor de Ambrosía! —gritó Charlie arrebatándole la botella a Severus—. Esto cuesta una fortuna. ¿Cómo lo conseguiste?

—Me lo obsequió un mago ebrio con demasiada culpa para celebrar un feliz acontecimiento —respondió Severus dirigiendo hacia Harry su mejor mirada conquistadora y su voz más sensual—. El cumpleaños de El-niño-que-vivió.

—¿Es una broma? —lo miró suspicaz Harry, estudiando cuidadosamente su copa.

Hermione, quien también levantó su copa pero en un gesto elegante para oler el contenido, preguntó desconfiada.

—¿Olvidaste tu propio cumpleaños? En serio Harry, no es por molestarte pero hay gente en el mundo mágico que lo celebra —explicó rápidamente—, es deprimente porque casi esperan aparezcas de entre los escombros en las batallas y dirijas a los aurores a la victoria.

—Lo que debemos agradecer ahora porque en verdad tenemos que celebrar el factor extra de que regresaras la corriente del Dragón a su flujo mágico en el momento exacto en que cumples años —concluyo Severus y esta vez Harry recordó la hora de su nacimiento.

El brindis era obligado y los deseos correctos, tal vez no fuera el salvador que el mundo mágico necesitaba, pero Harry comprendió que si querían acabar de una buena vez con tanta guerra debía de salir del anonimato y enfrentar directamente al viejo Dumbledore.

—Por la victoria y la paz —anunció levantando su copa hacia el centro donde chocó con las de Severus, Hermione y Charlie que repitieron el brindis.

—Esto debe ser el mejor vino que he probado en mi vida —reconoció Harry asombrado.

—Es el mejor que existe —canturreó Charlie mirando con idolatría su copa—. Recuerdo que Bill no sabía si abrir la botella que le regalaron en su boda o venderla para comprar una casa más grande.

—¿Qué decidió tu hermano? —preguntó Severus asombrado de que alguien considerara esas posibilidades en una boda aunque el licor de Ambrosía era lo bastante costoso para considerar la posibilidad.

—Nada, su esposa tomó la decisión por él, Fleur dijo que la casa podrían conseguirla después con esfuerzo, pero lo que se brinda con Licor de Ambrosia queda sellado como ninguna otra cosa.

—Y tiene razón —dijo Hermione mostrando una sonrisa que debió mover todas las fibras sensibles de Charlie quien intentaba encontrar el momento apropiado para retirarse con su amada.

—Ni lo pienses —le dijo Severus a quien un ligero rubor luminaba el rostro—. Antes tenemos que decidir algo, Harry ¿si fuera necesario hablarías con La Orden del Fénix?

Harry pensó un rato en su respuesta, se había ocultado de los magos por tanto tiempo que ahora le parecía irreal hablar con ellos.

—Sólo bajo mis propios términos. No quiero que me utilicen como un símbolo y hagan lo que se les de la gana y tampoco quiero que Dumbledore me de órdenes. La primera vez que vaya me gustaría que fuera de incógnito, no quiero que el viejo tenga armas para controlarme.

—¡Genial! Yo te apoyo Harry —dijo Charlie apretando la mano de Hermione en un íntimo gesto antes de ponerse en pie—. Es tarde, será mejor que descansemos un poco antes de hablar con el profesor Dumbledore de todo esto.

Hermione asintió a sus palabras casi de inmediato y luego de una rápida despedida, ambos desaparecieron compartiendo un profundo abrazo. Ante tal despliegue de ansiedad, Harry no pudo evitar oler de nuevo su copa vacía y preguntar con suspicacia a Severus.

—¿Esta cosa tiene efectos secundarios afrodisíacos?

—¡No más que cualquier vino! —rió Severus.

—Lo que significa que sí porque el alcohol desinhibe la personalidad —insistió Harry robándole un beso a Severus.

Había muchas explicaciones pendientes, pero después de esa noche lo que menos le importaba a ambos era platicar. Comprendiendo muy bien la prisa de Charlie, los dos hombres subieron hasta la habitación de Harry ante la mirada reprobatoria de Heidi que consideraba excesivo tal despliegue de afecto en plena sala.

—En serio eres idiota Sirius.

En verdad Remus no estaba molesto, pero no podía evitar el comentario aunque fuera sólo para que el mismo Sirius dejara de repetírselo una y otra vez en su terca cabeza. Habían pasado toda la mañana en el ático buscando el pensadero y luego de crear más desorden del existente decidieron ordenar el lugar hasta encontrar, en lo más recóndito del ático, el pensadero de piedra cubierto de telarañas.

—¿Cómo diablos iba a saber que la familia había arrojado siglos de basura encima de esa cosa? —refunfuñó Sirius masacrando descaradamente la carne asada que Remus había preparado para el almuerzo, molesto consigo mismo por anteponer su hambre a su curiosidad.

La pareja continuó intercambiando comentarios cada vez más agudos contra la familia de Sirius y su terrible sentido de la organización cuando apareció la cabeza de Albus Dumbledore entre las llamas de la chimenea.

—Acabo de convocar una junta urgente —dijo a modo de saludo—. Necesitamos hablar antes de que se reúna La Orden, si pudieran acompañarme a mi oficina.

Y sin más desapareció dejando a ambos hombres perplejos antes de que se levantaran deprisa para cruzar por la chimenea hacia Hogwarts.

El pensadero completamente olvidado.

—¿Cuál es el problema?

La Orden del Fénix reunida en pleno no pudo dejar de enfocar su atención en Charlie, el atrevido que abrió la boca primero para hacer la gran pregunta. Severus lo miró con cierta admiración por ser tan directo y atrevido, así que esperó a ver lo que Dumbledore tenía que decir antes de informarles de sus avances y descubrimientos. Él y Hermione habían acordado informar de todo al anciano director pero la junta se adelantó lo suficiente para que no pudieran hablar antes con él.

—Las corrientes mágicas se han alterado —informó Dumbledore.

—¡Eso ya lo sabemos! Creo que ese es el maldito problema que nos tiene acorralado Albus —gruñó Ojo Loco Moody.

—Me refiero a que anoche volvieron a alterarse Altastor —dijo Dumbledore con ese deje de sabiduría y poder que tanto impresionaba a los más jóvenes y que terminaba por fastidiar a aquellos que lo conocían de más años.

—Pero no hubo ningún ataque anoche —declaró Longbottom por todos.

Dumbledore no respondió directamente, fiel a sí mismo empezó una explicación que obviamente le costaba trabajo expresar porque implicaba todos los errores cometidos en los últimos años.

—Eso es lo peor de todo, desde nuestro último encuentro con Voldemort he estado revisando las observaciones que Alan, Hermione y los gemelos nos han entregado, sus conclusiones fueron terribles así que empecé a monitorear las corrientes mágicas para saber el alance del problema y justamente al amanecer de hoy mis alarmas señalaron un poder que las alteró todas. Eso sólo implica un alcance prácticamente imposible de creer y mucho más difícil de controlar.

—¿Entonces todo está perdido? —preguntó Ginny Weasley— ¿Hemos perdido?

—Eso es lo más desconcertante, hay una huella mágica desconcertante y poderosa que se impuso sobre el poder de Voldemort y liberó las corrientes mágicas bajo su control, purificando esa magia a un nivel elemental tan alto como lo era en la época de los fundadores —respondió Dumbledore antes de reconocer—. No conozco esa huella mágica, el mago que lo logró no ha estudiado en Hogwarts por lo menos en el periodo desde que yo he sido profesor del Colegio. Pero de algún modo hizo que esa magia despertara libre arruinando el trabajo de Voldemort por completo.

Moody y Shacklebolt dieron voz de manera escandalosa y colorida a la frustración de un posible nuevo enemigo y la impotencia de la ignorancia. Ronald Weasley y los gemelos gritaron de contento por ver los planes del Señor Tenebroso arruinados. Hermione, Charlie y Severus intercambiaron una mirada profunda donde repitieron las impresiones de la mañana y los deseos de Harry.

—Nosotros sabemos quien abrió la corriente mágica del Dragón y purificó aquellas que Voldemort controlaba liberando su poder —dijo Severus a nombre de los tres, capturando de inmediato la atención de todos.

—¿Y por qué diablos no lo dijeron antes? —gritó Ojo Loco golpeando la mesa.

—Porque no sabíamos que de esto trataría la junta —se impuso Charlie al auror retirado—. Habíamos acordado explicarle todo en privado cuando recibimos el aviso profesor Dumbledore.

—¿Qué ha sucedido? —preguntó el anciano mago ignorando las protestas que lo rodeaban.

Y Severus entendió detrás de la pregunta "¿por qué no fui informado de todo esto anoche, antes de que sucediera?". Había llegado el momento de hacer lo correcto y defender a Harry sobre la furia de Dumbledore e intentar salir con vida, así que Severus habló con la mirada fija en los ojos azules del director, ignorando al resto de los presentes.

—Hice unos cálculos de última hora que nos impulsaron a visitar Glastonbury, esperábamos encontrar un punto mágico de una corriente poderosa libre de la oscuridad. Al parecer tuvimos suerte y descubrimos en la Tor el punto exacto que nos ayudaría a purificar la corriente del Dragón, junto con el momento exacto en que sería más sencillo de lograr.

—El amanecer de hoy —concluyó Dumbledore permitiéndole a Severus continuar con un ligero cabeceo.

—Así es. También descubrimos que los mortífagos están empezando a trazar la zona así que supusimos que no podríamos aprovechar una noche de luna llena que no fuera la de ayer porque ellos atacarán la próxima luna nueva. No teníamos tiempo de discutirlo y decidimos intentar purificar la corriente mágica nosotros mismos.

—¡Tienen idea de lo arriesgado que es eso! —gritó Sirius sin poder contener un deje de preocupación en su voz airada que despertó una gran simpatía en Severus—. Pudieron haber muerto al integrarse por completo a la magia elemental de la tierra, pudieron enloquecer o peor aún robar tanto poder como para explotar y desequilibrar la magia por siempre.

—Lo sabemos —dijo Severus una vez que Remus logró calmar a Sirius para que se callara—, por eso nosotros nos encargamos de crear una esfera protectora con el antiguo ritual druida para que alguien más purificara la corriente.

La mirada de Dumbledore había recuperado el brillo perdido por los años de lucha sin esperanza.

—¿Quién es ese mago Severus?

—Es el líder del Grupo de Rescate muggle y ha aceptado entrevistarse con nosotros.

Un breve silencio consumió la reunión antes de estallar en varias voces airadas hablando al unísono en una cacofonía sin sentido.

—No es posible que un muggle lograra eso —susurró McGonagall—. A penas puedo creer que fueran tan irresponsables para intentarlo siquiera ¿con cuánta magia se quedó?

—Con ninguna —respondió Hermione dignamente—, sólo purificó la corriente y la volvió a su ciclo.

—Un indicio claro de que ese hombre es un mago excepcional —dijo Dumbledore desestimando la acusación de "muggle" y ninguno de los tres lo contradijo—. Necesitamos hablar con él.

Severus entendió la orden implícita y no pudo evitar una mirada satisfecha.

—Wizard está de acuerdo en entrevistarse con La Orden —dijo confiado, disfrutando de ver ligera preocupación dibujarse en los ojos del director conforme hablaba—. Pero bajo sus términos.

—¿Qué es lo que pide? —preguntó Dumbledore ignorando los airados comentarios que surgieron al momento.

Severus buscó confirmación en Hermione y Charlie antes de responder.

—Una reunión con toda La Orden presente, aquí en nuestro cuartel y que su identidad no sea revelada a nadie más.

—De acuerdo —dijo Dumbledore luego de una breve pausa—, Nosotros decidiremos en día y la hora, pero será pronto.

Muchas advertencias fueron intercambiadas entre Severus y Dumbledore sin decir una palabra, ambos hombres evaluando su siguiente movimiento cuando una pluma de Fawkes apareció frente al director entregándole un mensaje en una voluta de humo que sólo él entendió, al mismo tiempo que el teléfono celular de Severus vibraba con un mensaje.

—Están atacando Glastonbury —anunció Dumbledore—. Voldemort debe estar muy molesto por haber perdido el control de las corrientes mágicas.

Un rayo carmesí fue el único indicio que quedó del sitio donde estaba parado Lucius Malfoy. Varios muggles permanecían en el suelo a sus pies simulando haber caído bajo el Avada kedabra cuando sólo estaban desmayados. Complacido consigo mismo, el hombre recorrió con la mirada la oscuridad lejana esperando que ahí estuviera cierto mago disfrazado de muggle esperando a "levantar los cuerpos".

Lucius continuó su paso de simulada destrucción con cierta melancolía en el corazón, no que se hubiera dado cuenta antes, pero la destrucción de Glastonbury representaba un duro golpe. Nunca antes se había considerado un burdo sentimental más su padre lo había llevado a la Tor de niño y él mismo había llevado a Draco ahí. Esa colina con su antiguo laberinto no debería estar siendo atacado con tal brutalidad, mucho menos cuando se suponía que debían canalizar la corriente mágica para engrandecer a un dictador que le daba cada vez menor lugar a la antigua nobleza mágica a la que los Malfoy estaban tan orgullos de pertenecer.

"Todo acabará pronto", se dijo recordando el poder que había presenciado en Harry Potter. Había logrado llegar a lo alto de la Tor sin necesidad de matar a nadie ni descubrirse, Bellatrix lo esperaba con impaciencia dando vueltas como un perro que intenta librarse de una correa imaginaria.

—Tardas demasiado —ladró entre risas histéricas sin quitar la mirada de la batalla a sus pies.

—Eso no importa, debemos esperar al Señor Tenebroso y no creo que quieras quejarte de su puntualidad.

Bellatrix se cuidó mucho de abrir de nuevo la boca porque justo en ese momento apareció el mago tenebroso más poderoso de los últimos años. Lord Voldemort parecía haber sido escupido del infierno a causa de la ira que irradiaba, un verdadero demonio incontenible y aterrador.

—Lo que sea que haya hecho Dumbledore no me permite acceder a las corrientes mágicas que controlábamos —les confió en esa voz cavernosa y siseante que tanto odiaba Lucius.

—¿Podemos contrarrestarlos mi Señor? —preguntó Bellatrix en un intento de dulcificar su voz.

—Ya están bloqueadas al parecer desde este punto. Se creen muy listos pero olvidan que si algo no me sirve, no servirá para nadie. Vamos a desbordar esta corriente mágica hasta acabar con ella y con todas.

Lucius hubiera querido gritar, quejarse o intentar hacer entrar en razón a aquel que llamaba señor, pero bien sabía que sería inútil. Si desbordaban la corriente del Dragón estarían robándole su magia a la tierra misma, condenando a miles de niños mágicos a no nacer, las casas de sangre más noble no podrían procrear y con toda seguridad, los que hicieran el conjuro morirían.

—¿Qué necesitas de nosotros mi Lord? —escuchó lejana la voz de Lestrange y aún más lejana la respuesta del Señor Tenebroso.

—Ustedes iniciarán el conjuro, cuando todos los mortífagos lleguen hasta aquí con las vidas arrebatadas recientemente en su aura mágica se les unirán. Eso ofreceremos a la antigua magia junto con el sacrificio de aquellos que queden con vida en Glastonbury y sus alrededores, bajo la Colina y a la orilla del Laberinto. Eso nos protegerá de la fuerza de la corriente y nos llenará del mayor poder mágico. ¡Todos mis mortífagos serán diez veces más poderosos que cualquier mago vivo! ¡Y esta noche acabaremos con Dumbledore y su patética Orden del Fénix! —gritó Voldemort entre un coro de ovaciones por parte de sus seguidores.

Fue en ese momento que Lucius supo que su destino estaba sellado. Para que el plan del Señor Tenebroso funcionara debían de tener la vida de otros en sus manos recientemente y esa noche él no había matado a nadie, por lo que el sacrificio no estaría completo para protegerlos. Ellos morirían junto con el resto de la población de Glastonbury.

Ahora sólo podía esperar.

Cuando la Orden apareció el pandemonium se había desatado por completo, Glastonbury ardía alumbrando con un tétrico resplandor el suelo lleno de cadáveres. Pero lo que cimbró a Severus fue reconocer a varios muggles levantando a los muertos y socorriendo a los heridos, el Grupo de Rescate estaba ahí.

Intentando encontrar un sentido a lo que veía, Severus se acercó corriendo hacia Jinx, el más cercano a donde estaba.

—Wizard dijo que llegarías tarde —le dijo al verlo—, apenas tuvimos tiempo de llegar. Esto cada vez es peor y… desconcertante.

—¿Por qué?

—No los mataron a todos, estos de aquí sufren algún tipo de parálisis que se cura sola. Te digo que estos terroristas están cada vez más locos.

—¿Dónde está Wizard?

—Bajo esos escombros pero dijo que debías encargarte de la zona cercana al Laberinto y la Tor, no debe haber muchas casas por allá pero parece que los locos fueron hacia la Torre, quizás sean de un culto extraño —explicó Jinx sin distraerse de atender a un hombre que se recuperaba de un buen desmaius—. Wizard dijo que nadie te acompañara porque aquí necesitamos de todas las manos posibles pero que si podías llevaras refuerzos. ¿Quieres que alguien te acompañe?

—No, Wizard tiene razón, aquí son más necesarios —dijo Severus apresurándose a regresar al punto donde la Orden lo esperaba con creciente impaciencia.

—Voldemort tiene a todos los mortífagos en la Tor —se apresuró a informar.

—Vamos —ordenó Dumbledore.

Era extraño verlo liderando la Orden desde el inicio de la batalla cuando generalmente se enfocaba en dirigir todo desde las sombras en sus maquinaciones contra Voldemort, su presencia reflejaba lo aterradora de la situación y lo mucho que temía. Lo que fuera que estuviera sucediendo Dumbledore sabía que debían darse prisa y eso lo entendieron todos.

Severus alcanzó al anciano mago encabezando la marcha, ambos llevaban una ventaja de varios pasos cuando se decidió a preguntar.

—¿Qué está sucediendo?

—Ya lo sabes Severus, has estudiado magia celta desde que entraste a Hogwarts y si mal no recuerdo fue por su conocimiento que te uniste a él. Voldemort no puede controlar las corrientes mágicas de Inglaterra así que va a desbordarlas justo aquí y ahora. Privará a todo un continente de flujo májico natural condenando a generaciones futuras sin magia mientras él y los suyos se apoderan de tanto poder como les sea posible.

—No lo lograrán.

—No si podemos evitarlo —secundó Dumbledore.

—Me refiero a que uno de los mortífagos no tiene las manos manchadas en sangre reciente, su ritual no funcionará —dijo Severus recordando las palabras que cruzó con Jinx.

—Entonces tenemos que evitar que empiecen ese conjuro antes de que sea demasiado tarde.

Severus se detuvo un momento contemplando la marcha suicida de la Orden del Fénix por lo que se sobresaltó al sentir una mano sobre su hombro, consternado volvió el rostro para encontrarse con Remus.

—Necesitamos más ayuda —le dijo al dar la vuelta de regreso a Glastonbury ignorando al hombre lobo.

Al llegar se encontró con el conocido orden que imponía el Grupo de Rescate, la mayoría de los heridos ya estaban recibiendo ayuda en el camión enfermería y los "topos" charlando cerca, demostraba que estaban listos para marcharse.

—¡Wizard! —gritó apenas se encontró con Harry—. Necesitamos evacuar a todos. Hay peligro de que la Tor estalle.

Harry entendió perfectamente todo lo que Severus implicaba con esa declaración, en segundos organizó la evacuación, una posibilidad que no les era ajena al Grupo de Rescate porque de inmediato comenzaron a vaciar la ciudad.

—¡Los polis se acercan! —gritó Hex desde la portezuela de la última camioneta.

—Perfecto, aléjense lo más que puedan, Curse me ayudará a ponerlos sobre aviso para que evacuen al resto de la población —ordenó Harry.

Cuando la camioneta no era más que un punto lejano Harry cruzó los brazos en un gesto protector y suspiró.

—Supongo que quieres que te acompañe allá arriba de nuevo —dijo señalando la Colina ladeando la cabeza hacia la Tor.

—No quería que te involucraras tan pronto y de modo tan directo en esto, pero eres el único que puede controlar la corriente del Dragón y Voldemort intenta desbordarla por completo.

Harry recargó su cabeza un instante en el hombro de Severus antes de subir de un salto en una de las motocicletas del Grupo, luego de ajustar su chamarra de cuero negra y blanco y ajustar la mirilla del casco negro.

—Me adelantaré mientras tu das el aviso de amenaza de bomba terrorista, si preguntan eres asistente en la radio local —le instruyó escuetamente desapareciendo a gran velocidad rumbo al Laberinto.

Por unos minutos Severus esperó a los famosos muggles considerando dejar un mensaje escrito y salir corriendo detrás de Harry, aunque no tuvo tiempo de pensarlo demasiado ya que de inmediatos se encontró rodeado por vehículos con luces girando sobre sus toldos en intermitentes azul y rojo.

—¿Qué ha sucedido aquí? —gritó un hombre alto y fornido ya entrado en años, con gesto autoritario que lo señalaba como líder del grupo.

—Hubo un ataque y una amenaza de algún tipo de explosivo —informó Severus con su voz más dura y su mirada más fría, ese muggle no iba a intimidarlo—. Ordenaron evacuar pero yo me retrasé.

Luego de un interrogatorio cada vez más insulso el hombre identificado como Inspector dio las órdenes pertinentes para buscar a los últimos rezagados mientras un grupo específico de muggles buscaba una bomba inexistente. Luego de varios minutos agonizantes, Severus logró escapar del escrutinio muggle y desapareció rumbo a la Tor.

El rugido de la motocicleta era hasta cierto nivel un apoyo para Harry porque le permitía mantener su mente enfocada en algo que podía controlar. Su trayectoria

Frente a él podía ver el Laberinto iluminado por fuego mágico, tan similar a la noche anterior como aterradoramente distinto, este fuego llameaba violento, amenazante y tenebroso. No necesitaba todo el conocimiento de Severus para saber lo que ese mago demente pretendía.

Apoderarse del poder que la noche anterior había despreciado.

Sin pensarlo dos veces, Harry aceleró la motocicleta cruzando entre las llamas que circulaban el Laberinto en línea recta para evitarlas y para llegar más pronto a lo alto de la Tor. A su paso la línea serpenteante de llamas se rompió dejando una señal punteada.

Sonrió, en su experiencia con lo mágico, no había mejor manera de detener un conjuro que evitar se empezara y gracias a Severus, Harry sabía la importancia de ese camino de llamas.

Aceleró contra todas sus reservas por exponerse demasiado, la motocicleta rugió elevándose sobre un montículo a modo de rampa y por unos instantes voló sobre la cabeza de un par de mortífagos, los de enfrente no tuvieron tanta suerte cuando la moto les cayó encima. Mientras el se barría por el suelo intentando recuperar el control de la máquina, otros mortífagos empezaron a mandarle maldiciones revelando su presencia a los magos de Dumbledore.

Harry no se entretuvo en la batalla, enderezó su motocicleta y aceleró de nuevo con rumbo al demente mayor que estaba con sus usuales tres magos, uno de los cuales (el padre de Draco, al parecer) lucía distinto, como asustado y al verlo brilló una ligera esperanza en su mirada. Sin prestarle atención, Harry levantó la llanta delantera de su moto golpeando a la bruja frente a él al bajarla.

—Parece que tenemos compañía —siseó el más feo mago que Harry había visto, así que sólo podía ser Voldemort—. Supongo que eres el que dirige a los muggles.

—No podrán hacer el ritual —dijo Harry ignorando a Voldemort.

—¿Por una pequeña grieta en el Laberinto? ¿o por unos cuantos mortífagos que no hagan el conjuro? —río el monstruo logrando que la sangre en las venas se le congelara—. Esos son detalles mínimos sin importancia, tengo lo que necesito ¡enervate! —dijo despertando a la bruja que había permanecido en el suelo como una muñeca.

Aturdida, la mujer dirigió su varita a su propia pierna antes de poder ponerse en pie. Harry no había querido lastimarla, pero ahora deseaba haberla golpeado más fuerte.

—No funcionará —insistió Harry deseando con todo su ser que el río mágico no obedeciera al maldito bastardo cara de serpiente.

Los tres mago iniciaron su conjuro a una orden de Voldemort, de algún modo Harry sentía en Malfoy una indecisión casi palpable y por un momento eso fue lo único a lo que pudo aferrarse, la esperanza de que sin fe el ritual no funcionaría.

—No les prestes atención —se interpuso frente a él Voldemort— tú y yo tenemos que aclarar muchas cosas, pero antes deberías quitarte esa cosa de la cabeza, me gusta ver como se apaga la vida en la mirada de los idiotas idealistas de Dumbledore.

—Suerte para mí que no soy como él —dijo Harry sin la menor intención de revelarle su identidad a nadie.

Accio casco siseó Voldemort con fastidio.

No ocurrió nada.

—Parece que no mentían cuando me dijeron que no subestimara tu poder —se dibujó una mueca en su rostro, irreal reflejo de algo que debió ser una sonrisa.

Aparecer tiene sus limitantes, es necesario conocer el sitio destino y que no esté protegido. Con un ritual dando inicio, Severus sabía que no podía aparecer en la Tor, así que decidió hacerlo en la entrada del Laberinto y evaluar la situación. Afortunadamente había varias rupturas en el camino llameante, prueba irrefutable del paso de Harry que Severus aprovechó para aparecer lo más cerca de la batalla.

Cientos de maldiciones cruzaban el cielo en diferentes sentidos. En medio del caos apenas destacaban las túnicas negras del bando mortífago; de entre todos destacaba el sombrero puntiagudo de Dumbledore encabezando una marcha que reclamaba cada vez mayor terreno.

Avanzando a punta de varita dejó atrás a Hermione y Charlie que se complementaban muy bien el la lucha, Longbottom ya había inmovilizado a cuanto mortífago se atravesaba en su camino y los caninos que eran sus amigos peleaban como si tuvieran rabia o fueran engendros del infierno, quizás tengan una rabia infernal, pensó Severus subiendo hasta Harry que en el giro más asombroso de los hechos enfrentaba al Señor Tenebroso.

Frente a Severus sólo estaban Dumbledore y cinco mortífagos que seguían luchando a pesar de estar muertos de miedo. Más por compromiso que por convicción, Severus se integró a la batalla y pronto quedaron fuera de combate.

—¿Dónde estabas? —le recriminó Dumbledore.

—Asegurándome que no haya vidas inocentes para el sacrificio.

—Tu amigo es impresionante —concedió Albus—. Será mejor ayudarlo antes de que Voldemort decida ser agresivo.

El segundo que tardaron en reanudar la marcha fue suficiente para que una maldición combinada se dirigiera hacia ellos, reaccionando en un segundo Severus logró interponerse con su mejor escudo frente a Dumbledore.

Su mejor escudo podía resistir hasta cinco maldiciones simultáneas.

Lástima que fueran más de seis.

Todo se oscureció demasiado pronto.

Sin mayor advertencia Voldemort le lanzó un par de rayos rojos que Harry esquivó de un salto sorprendiéndose a sí mismo. Nunca había saltado tan alto antes.

Varias piedras a su alrededor se levantaron para caer sobre su cabeza, por instinto Harry levantó un brazo para protegerse, pero en lugar de pesadas piedras golpeándolo sintió apenas una lluvia de delicado polvo cayendo sobre él.

Voldemort volvió a atacar, esta vez dirigiendo un viento sobrenatural hacia Harry que movió su mano derecha como si empuñara una varita invisible que convocó al polvo circundante en una especie de escudo hecho de tierra.

Fue entonces que Harry se dio cuenta de dos cosas: al parecer la corriente del Dragón lo había nombrado su protector, permitiéndole manipular las fuerzas elementales a su alrededor. Y también descubrió que todos los movimientos de Voldemort eran ligeramente lentos a sus ojos, como si pudiera predecir una fracción de segundo su próximo movimiento.

Sonrió para sí. Esa batalla no estaba perdida.

En un despliegue de inspiración Harry recordó las palabras de Hermione sobre como la magia dependía en gran parte de la imaginación, suspiro y cerrando los ojos un instante se concentró en el viento y en una forma de moverlo.

Su imaginación no estaba muy inspirada y lo único que pudo recordar en el momento fue a las hojas secas en el pasto de Privet Drive que se bamboleaban en pequeños remolinos al ser barridas. Así que Harry asió una escoba invisible y un torbellino fue dirigido con fuerza hacia Voldemort haciéndolo perder el equilibrio un par de metros antes de recuperar el control y contratacar con varios hechizos que Harry bloqueó con su escudo de tierra mientras juntaba sus manos y las separaba en un gesto idéntico al de amasar una pasta. Al instante, el suelo bajo los pies de Voldemort se abrió en un hueco por el que casi cae el mago de no ser porque voló varios metros sobre ellos.

—¡Mi Lord! —gritó la bruja desesperada— ¡No podemos acceder a la corriente del Dragón!

Eso fue suficiente para detener la batalla. Como una serpiente herida Voldemort se volvió hacia sus seguidores, miró la batalla que mantenía la Orden del Fénix acercándose cada vez más ya que era visible la figura de Dumbledore, luego se volvió hacia Harry.

—Parece que tendremos que posponer esto, pero no te desesperes, la próxima vez jugaremos menos y sufrirás más —dijo bajando justo en medio del círculo que formaban los tres magos y juntos desaparecieron.

Por un delicioso segundo Harry disfrutó de la calma que daba la huída de Voldemort, luego decidió subir de nuevo en la moto y desaparecer antes de encontrarse con Dumbledore.

Continuará

N/A: En compensación por la tardanza este capítulo es ligeramente más largo, justo la visión de Severus de la batalla porque eso no iba a escribirlo. Nos leemos. Quetzalli.