Disclaimer: No me pertenecen los personajes, son de Jeff Davis y en lo que corresponda a la cadena CBS. Las canciones tampoco, sólo me pertenecen las ideas que surgen al escucharlas.

A/N: Tal como les comentaba en mi perfil, ahora incursiono con esta historia, que será de varios capítulos, teniendo como protagonistas a Jennifer Jareau y Emily Prentiss. La canción que me llevó a construirla es "Crash my party" interpretada por Luke Bryan. Sí, puedo imaginarme algunos ojos sorprendidos, es un cantante country, pero ya se imaginarán, la música no tiene fronteras y llega en los momentos más inesperados.

En esta ocasión, no uso la perspectiva de ninguno de los personajes, resolví contarla en tercera persona, desde afuera, para ver qué nos podían "platicar" las protagonistas.

Espero les entretenga, sus comentarios son bienvenidos. Sin más, aquí el comienzo de la historia.

Interrupciones

Capítulo 1

Una semana más, dos casos cerrados que dejaron, como era usual, sabor agridulce, pero debían convencerse que la balanza se inclinaba al lado positivo si se logra parar al asesino y salvar a dos hermanas víctimas de un pariente. Los escritorios sólo eran ocupados por el equipo de Aaron Hotchner, los otros ya hacía rato que habían abandonado el edificio de la Unidad de Análisis del Comportamiento.

- Hey, Princesa, ¿nos vemos en el bar?

Emily Prentiss sonrió cansada, revisando sus pertenencias, era fin de semana y habría que cambiar lo que traía en la mochila de viaje. Asintió en silencio, aceptando la invitación de su mejor amigo. Muchos hubieran creído que terminarían involucrándose en más de una manera, pero la agente especial tenía claro una cosa: los hombres, podrían estar clasificados en buenos amigos o formidables cretinos; las mujeres, podrían ser todo un asunto distinto, y meterla en problemas, si permitía que sus defensas quedaran abajo.

Suspiró mientras subía las cosas al coche, repasó mentalmente a cada uno de los miembros de su unidad, que a estas alturas, después de tantos años trabajando juntos, con varios secretos compartidos y confiando su vida unos a otros, se habían convertido en su familia: Reid los acompañaría en el bar, igual que Penélope y su prometido. Rossi se había retirado temprano a recuperar sus preciadas horas de sueño. Hotch y JJ fueron a casa en cuanto tocaron tierra para ir a ver a sus respectivos hijos. Sonrió ante la imagen de JJ, al recordar cómo se le iluminaba el rostro cada que se conectaba vía video llamada con su hijo Henry, quien oficialmente era ahijado de Reid y Penélope, pero lo cierto es que todos en la unidad lo consentían, incluido el hijo del propio Hotch; y JJ tenía problemas para poder disciplinar a su hijo ante tanto adulto que le llenaba de atenciones.

Subió a su Volvo azul marino, cuatro puertas; si algo le enseñó vivir tantos años en Europa es que algunas marcas de carro eran para toda la vida. Afortunadamente era azul, aunque obscuro, no era el monótono negro oficial gubernamental de los vehículos que tenían que usar en cada uno de los casos para su transporte. Verificó su imagen en el espejo, otra vez una rubia de ojos azules se escurrió en su pensamiento, ¿cómo estará en casa? ¿traerá el cabello suelto o sujetado hacia atrás? Si está con Henry, seguro lo trae recogido, al estar con un infante saludable y deportista como él, no es práctico tener el cabello expuesto. Su línea de pensamiento fue interrumpida por el timbre del teléfono, utilizó la tecnología del coche para no ocupar sus manos mientras manejaba.

- ¿Emily?

La agente de cabello obscuro reconoció la voz, con tono desconcertado, pero esa sutileza en su tono era inconfundible, al menos para ella.

- ¿JJ?

- Sí, oye, si tienes planes para ir al bar, no te preocupes, pero, si tienes oportunidad, pasa por mi casa.

- ¿Todo bien?

- Sí, no, bueno…

La usualmente segura agente rubia Jennifer Jareau estaba teniendo problemas para ser clara al hablar. Eso era preocupante, considerando que era el enlace entre los departamentos policiacos que pedían ayuda a la Unidad de Análisis del Comportamiento y las familias de las víctimas; su oficio era comunicarse con claridad y templanza. Emily frenó en la esquina, y observó las señales de tránsito. Cuidando no causar un accidente, maniobró para tomar rumbo a la casa de JJ, por esta ocasión los chicos podrían quedarse esperando, ella y sus amigos pondrían a temblar el infierno en otro momento si JJ necesitaba ahora su ayuda.

- Estoy de camino, JJ, si el tráfico me lo permite, estoy contigo en 45 minutos.

Emily distinguió que al otro lado del auricular, JJ tragó saliva y suspiró.

- Gracias, Em

- No tienes de qué, querida, nos vemos en un momento.

Al cortar la llamada, la agente de cabello obscuro marcó otro teléfono. Ni siquiera esperó a que su atlético amigo la saludara.

- Morgan

- Princesa

- Escucha, no podré estar con ustedes…

Penélope al oír quien era, le pidió a Morgan que pusiera el teléfono en altavoz. El agente moreno la interrumpió.

- Estás en altavoz, princesa, Penélope quiere decirte algo.

Emily se interrumpió para saludar a García.

- Hola, Pen

- Hey, Em, ¿te habló JJ?

- Sí, por eso les llamaba, no podré estar con ustedes.

- Qué bueno que vas con ella, no se escuchaba bien, pero me hizo prometerle que me relajaría con mi prometido.

- No te preocupes, si algo sucede les llamo, ¡gracias, amigos!

- No tienes de qué, princesa, por favor, cumple tu promesa de decirnos si JJ necesita algo.

- Claro.

Colgó y siguió buscando rutas rápidas para llegar a casa de JJ. Se adentró al centro de la ciudad, estando en rojo el semáforo, le permitió observar sus alrededores. Localizó su bar favorito, sonrió ante el recuerdo de una noche de chicas compartida con García y JJ. En la siguiente cuadra, distinguió un restaurante que quería probar, desearía invitar a JJ una noche a cenar ahí ¿qué tipo de ropa usaría JJ? Usualmente era muy conservadora en el trabajo, todas eran conservadoras en el trabajo, pero definitivamente, la agente Jennifer Jareau, en su faceta personal, encontraba el equilibrio sutil entre conservadora e interesante. Dio vuelta por una glorieta que le permitió tener a la vista los edificios más importantes de la ciudad. No importaba cuántas veces haya recorrido la ruta para encontrarse con aquella fotografía, el núcleo del país, sus lugares, lo que significaban para la nación, pues, aunque no se consideraba una persona fanática del sueño americano, invariablemente sentía algo en su corazón al ver todos aquellos símbolos históricos. Pero nada como lo que le hacía sentir la agente especial Jennifer Jareau: no eran mariposas en el estómago, a veces pensaba que eran parvadas de pájaros; en otras ocasiones, era tan intensa la sensación de emociones que creía estar ebria, pues tartamudeaba, se ponía torpe al hablar o manipular objetos; y otras tantas, cuando ella era el motivo de una sonrisa o percibía el roce no intencionado de su colega en alguna parte de su cuerpo, su pecho estallaba en alegría.

Por fin la agente de cabello negro llegó a su destino. Su corazón saltaba un poco más rápido al aproximarse a la puerta de la pequeña casa clásica de dos plantas de JJ, cálida desde el exterior, como su propietaria. Exhalando aire, levantó la mano para tocar el timbre. Se escuchó el típico ding dong y sin tardar mucho, se escucharon los pasos de JJ recorrer el pequeño vestíbulo de madera.

Al abrir la puerta apareció un rostro con los ojos enrojecidos, irritado de las mejillas, todos síntomas de que su dueña había llorado.


A/N: ¿Qué les pareció? Agradecería sus comentarios, hace tiempo que no escribía y me gustaría saber si les sigue entreteniendo o si el desarrollo de la historia les está pareciendo suficiente para engancharse ;) KEy