El Mago

Autor: Quetzalli

Resumen: Luego de muchos sinsabores Sirius se enfrenta a Harry mientras los gemelos tienen que sufrir "el destino Potter" en sangre propia.

Parejas: Harry-Severus, Harry-Draco, Sirius-Remus, Hermione -Charlie

Disclaimer: Los personajes son propiedad de J. K. Rowling y Warner Bros. Si por ventura piensas que estoy ganando algo más que gratificación personal a través de sus comentarios, voy a tener que desilusionarlos porque ni un peso ha entrado en mi bolsillo por escribir esto.

N/A: Mil perdones por la casi eterna tardanza, lo lamento muchísimo pero se me han complicado los últimos meses, todo bien pero muy cansado y con poco tiempo para escribir, de cualquier modo les prometo seguir escribiendo y terminar estos fics. Muchísimas gracias por sus preciosos comentarios, no hay mejor manera de levantar el ánimo que leerlos y de premio… ¡por fin el esperadísimo encuentro de Sirius y Harry! Y sólo les pido recuerden esto es un AU.

~* Capítulo 22 *~
El triángulo pulpo

El aire que respiraba tenía la pesadez, que apenas lo hace respirable, de un corazón embargado por la culpa. La iluminación muggle parecía desgastada aumentando la sensación de pérdida que asfixiaba a Sirius.

Su vida tenía una sola verdad que su mente no dejaba de repetirle hasta el cansancio con rencor y melancolía:

Él era el peor padrino del mundo.

Sólo, cargando acuestas su pena volvió la mirada a la casa de la que se alejaba con la sensación de ser observado. Quizás Miss Lorelei esperaba una escena propia de las novelas con él dando la vuelta para profesarle su amor eterno.

Tosió molesto. Ahora no podría simplemente aparecer, sería descuidado. Decidió caminar un poco más para equilibrar sus pensamientos.

Recorrió un par de calles mientras se recriminaba su falta de sensatez cuando un hombre ataviado por una túnica muggle que recordaba llamaban gadarbina o algo parecido, lo alcanzó.

—Siempre ayuda un oído atento —dijo entre dos bocanadas a su cigarrillo.

—¿Disculpe?

—Las penas. Siempre ayuda un oído atento a encontrar una solución —repitió el loco como si a Sirius le importara.

—No tengo idea de que habla…

—Wynken, soy el Capitán Kurt Wynken de Scotlanyard —dijo el hombre como si esas palabras bastaran para que Sirius le dedicara su atención.

—No me interesa.

—Debería, no en balde ha esperado a Harry Potter toda la tarde.

—¿Qué se trae usted con Harry?

—Afortunadamente nada, sólo digamos que me gusta mantener el contacto con él. ¿Y usted Sr…?

—Black, Sirius Black. Soy padrino de Harry, hace mucho que no lo veo y decidí corregir ese error al parecer el día menos oportuno —añadió sin poder evitar la decepción que sentía.

—Qué pena, Sr. Black.

—No necesita acongojarse, lo veré después ahora si me permite…

—Creemos que Harry tiene información muy peligrosa Sr. Black —dijo el capitán Wynken entre más humo de cigarrillo—. Yo mismo estuve en medio de una pequeña disputa de poder y no fue nada agradable. Si lo encuentra dígale que lo estoy buscando, que creo en su primera declaración y que no descansaré hasta desentrañar ese entuerto.

—Y luego dicen que yo soy raro —gruñó Sirius esperando a que el tipo ese diera la vuelta a la esquina, ¡cómo si eso fuera a ayudar! Seguro que quiere seguirme.

Molesto entró al primer café que se encontró en el camino, entró al baño y ahí desapareció.

Lo único malo de que la casa estuviera bajo un Fidelius era que tenía por fuerza que aparecer en la entrada. Apenas sintió bajo sus pies la seguridad del piso, Sirius abrió la puerta de golpe esperando poder desahogarse en compañía de Remus y lamentando seriamente el no poder ahogar su pena en firewisky porque no era uno de "sus días permitidos".

—¿Están seguros de que no desean pasar la noche aquí? —repitió Remus buscando darle algo de tiempo al torpe de Sirius para que se apareciera.

—¿Y traumatizar los castos oídos de Sirius con una noche apasionada? —bromeó Severus desde la comisura de la boca de Harry donde su boca apenas se había despegado para responderle.

—¿Por qué no? No es algo que desconozca —le respondió Remus pensando en el ataque cardíaco que podría acabar con la dinastía Black si veía a su ahijado en ese momento.

—¡Cómo si quisiera saber algo de mí! Gracias por tu hospitalidad Remus —dijo Harry con cordialidad y la misma fría seguridad de un profesor retirando puntos a un alumno, incluso adoptó la postura rígida al acercarse a la puerta como si no pudiera esperar a salir de la casa de Sirius. Severus guardó silencio y Remus comprendió que estaba al tanto de todo lo que había entre ahijado y padrino.

Justo en el momento que Harry tocaba el picaporte, la puerta se abrió de golpe dando paso a un fatigado Sirius Black.

—¡Remus! ¡No pude encontrar a Harry! —entró gritando.

—Tal vez sea porque acabas de aplastarlo contra la puerta —comentó Remus ligeramente divertido al ver a Severus prácticamente cargando a Harry hasta el sillón más cercano mientras verificaba el estado de su nariz.

—¡HARRY!

Luego de una breve batalla entre "el herido" y Severus por demostrar que "la herida" no era mortal ambos hombres se encontraron frente a un tembloroso Sirius Black que no dejaba de balbucear incoherentemente al tiempo que se movía de manera frenética.

—¿Qué le pasa?

—Creo que ha estado buscándote, habló con tu tía y con alguien llamado Lali Winnki o algo parecido —musitó Severus.

—¡Lali Winnki! ¿Quién te comisionó a ti para ser mi intérprete? —gruño Sirius—. Claramente dije Lorelei la vecina y un loco llamado Wynken.

—Habló con esos dos y sigue aquí debe amarte —le susurró Harry a Remus que había logrado llegar a si lado—. O es mejor escapista de lo que le he dado crédito —dijo en voz alta con un tono helado.

—¡Tuve que esconderme para poder aparecerme aquí! —siguió Sirius paseando agitado para fingir que no había entendido la indirecta.

—Bueno, me alegra que este bien Señor Black, un poco de té y menos preocupaciones pueden mantener su presión bajo control. Debe tener cuidado o sufrirá una embolia y créame no le van a agradar nada los efectos secundarios.

Sin más Harry se puso de pie pero fue detenido de inmediato por Sirius.

—Espera por favor Harry, necesitamos hablar…

—Si hubiera estado presente en la junta de hoy sabría Señor Black mi postura hacia ustedes los magos.

—¡Tú eres un mago!

—¿En serio? Creía que era un squib…

—¡Harry entiendo que me odies por se un estúpido retrasado que no entendió las señales de un niño! Pero siempre te he amado como si fueras mi propio hijo —dijo Sirius soltando al joven—. Creí respetar tus deseos al alejarme de ti mientras la guerra terminaba, pero ahora todo está peor y no quise morir sin volver a verte.

La actitud de Harry se relajó un segundo pero se endureció casi de inmediato y si Remus no fuera un hombre lobo no habría visto el cambio. Aún así le sorprendió escuchar al joven preguntar:

—¿Piensas que vas a morir?

—¿Después de Glastonbury? Voldemort está peor cada día, no importa si gana o pierde, buscará destruirnos a todos.

Remus y Severus guardaron un discreto silencio mientras sucedía la batalla familiar de proporciones épicas en una mirada.

—¿Fuiste a casa de tía Petunia? —dijo al fin Harry.

—Si y ya sé que tu infancia fue un asco, peor que la mía y eso ya parecía imposible. Pero entonces creí que era lo mejor que crecieras con ella, pensé que así tendrías estabilidad y el amor de una familia. Lo juro.

Harry le sostuvo la mirada y después se alejó dándole la espalda a Sirius, caminó unos pasos hasta detenerse junto a la escalera, entonces se volvió y abrió la boca pero ningún ruido emergió de sus labios entreabiertos en un gesto de dolor que controló de inmediato. Las manos cubrieron sus sienes un momento y bajaron lentamente hasta sus costados, al tiempo que él se desplomaba sentándose con las piernas cruzadas en un movimiento calculado y preciso.

Sus tres acompañantes lo llamaron en diferentes grados de nerviosismo intentando entender que sucedía pero Harry los calló con un ligero movimiento de hombros y continuó ignorándolos.

Remus nunca antes se había sentido tan asustado y a juzgar por las reacciones de Sirius y Severus, ellos tampoco, pero fuera de lo extraño de la situación, Harry parecía estar bien.

Eternos minutos después Harry abrió los ojos y pidió agua mientras se ponía en pie apoyado en el barandal.

—De todos los enfermos mentales que he conocido Voldemort es el peor —dijo luego de acabar con dos vasos de agua—. Inteligente, aterrador y astuto con la conciencia del peor psicópata. Prevenido como ningún otro asesino serial del que sepa.

—Nada nuevo. Ha tenido esa encantadora personalidad desde que sé —intentó aliviar el momento Sirius recibiendo una mirada de advertencia de parte de Remus.

—Su nuevo plan de acción no es tan nuevo, lo estuvo planeando junto con sus dos planes anteriores... un respaldo del respaldo y sólo lo desarrolló "por si acaso". Verdaderamente aterrador.

Severus tomó una de las manos de Harry dándole el consuelo que sólo surge entre las parejas. Disimulando una sonrisa, Remus deslizó discretamente una palma hasta tocar un hombro de Sirius en un gesto confortante y de advertencia.

—¿Qué sucede? —preguntó a nombre del animago que parecía querer arrancar a Harry la misma información.

—Harry tiene acceso a la distorsionada mente del Señor Tenebroso, así es como ha logrado preparar al grupo muggle y llegar a tiempo a los lugares atacados —dijo Severus luego de una mirada aprobatoria por el joven.

—Es como... ver con sus mismos ojos lo que sucede, pero sólo cuando está particularmente molesto o feliz.

—¿Cómo has podido sobrevivir a eso? —escapó de labios de Sirius con el mismo dolor que Remus sentía. Le habían fallado a Harry en tantas formas.

—Lo más difícil fue convencerme de que no era yo el demente.

—Por eso entraste a trabajar en un hospital psiquiátrico —comprendió Severus abrazando a Harry mientras acariciaba su cabello.

—Llama a Hermione y a Charlie. Que vayan a mi casa, ahí podemos trabajar con mi observatorio y los registros que tengo —dijo Harry desde el pecho de Severus— necesitaremos mucha ayuda para enfrentar lo que viene.

Nunca antes había sentido Sirius ese vacío tan inmenso consumirlo, se sentía más derrotado que nunca al ser incapaz de consolar a ese joven a quien quería como a un hijo.

—El tal Wynken está vigilando tu casa —fue todo lo que pudo decir.

—Él no es un problema verdadero pero quita mucho tiempo y no tenemos demasiado para malgastarlo —refunfuñó Harry.

Severus lo estrechó entre sus brazos con fuerza y besó su frente antes de alejarse rumbo a la cocina con paso decidido.

—Necesitamos un poco de ayuda extra y sé quienes son los indicados para el trabajo. ¡Sortilegios Weasley! —gritó activando la red flú.

—Eso debe ser lo más extraño que he visto, agradable pero extraño —comentó Harry echando una mirada al trasero de Severus que era la única parte visible de él desde las llamas verdes. Nada difícil gracias a los pantalones que vestía el mago ahora que se había quitado la túnica.

Llevado por la curiosidad, Sirius echó un vistazo también y Remus sonrió divertido al descubrir el rostro sonrosado de su amado en una curiosa mezcla de asombro y vergüenza que pocas veces se le veían.

—Listo —dijo Severus al alejarse de la chimenea, poco después cruzaron las llamas los gemelos Weasley el semblante extraño a causa de la seriedad en sus rostros.

—Me he tomado la libertad de explicarle brevemente a Fred y George —los presentó Severus—, el que ha surgido un nuevo problema relacionado con el siempre aterrador Señor Tenebroso. Ellos fueron los primeros en compartir conmigo su teoría de que los ataques estaban relacionados y ya sabemos que rumbo tomó mi vida a partir de ese momento.

—Parece que son de los pocos magos inteligentes entonces —reconoció Harry adoptando ese porte de liderazgo que también le sentaba—. Deben tener mucha información, pero igual nos hará falta lo que tengo en mi casa.

—Por eso pensé que pueden ayudarnos en algo más que analizar datos —sonrió Severus.

Wynken estaba considerando dejar su vigilancia cuando recibió el pitazo de que Potter había sido visto en un bar cercano con su misterioso acompañante. Apagó el cigarrillo que acababa de encender y subió a su auto.

Necesitaba aclarar algunas cosas.

—Quiero la verdad —exigió sentándose a la mesa donde el joven Potter intercambiaba miraditas con el otro moreno ¡Por favor! Es que ya no había ninguna discreción en el mundo.

—Esto es un bar —respondió Potter— pueden inventar cualquier bebida Inspector.

—Sabes a lo que me refiero.

—La verdad es algo demasiado vasto para encasillarla.

—Déjate de acertijos y dime ¿estamos en medio de una guerra entre seres sobrenaturales?

—Ve demasiada televisión.

—No lo suficiente para explicar una batalla entre rayos multicolores lanzados por un palo de madera.

—¿Están seguros de que pueden engañarlo? A penas me conocen.

—Tranquilo Harry, esos dos son los bromista más reconocidos de Howgarts, el engaño es su fuerte, además están usando poción multijugos y Wynen no notará la diferencia entre tú y… ¡Merlín! Este lugar es impresionante —susurró casi con reverencia Hermione ante el primer vistazo al refugio de Harry, luego lo golpeó en el brazo—. ¡No puedo creer que no me invitaras antes!

—Siempre estabas ocupada, viajando por todo el mundo, intentando descubrir un modo de vencer al mago oscuro ¿recuerdas? —se defendió Harry sobando su hombro.

—Hablando de eso. ¿Cómo vamos a detenerlo? —preguntó Black con cierta reserva en su voz.

Harry movió un pizarrón para que todos pudieran ver su contenido, la luz de la luna entraba por el ventanal de su observatorio dando un toque especial al momento. Por un momento Harry se preguntó cómo era que sentía tanta necesidad del contacto con la naturaleza y que le pareciera reconfortante ese brillo lunar, pero decidió analizar ese detalle después.

—No necesito decirles cual era el motivo del último ataque de "Cara de serpiente", así que vayamos a lo bueno —dijo mostrando un mapa, con varias cubiertas de papel casi transparente llenas de puntos de colores—. Esta es la gráfica de todos los ataque que ha habido desde que regresó a una forma corpórea —explicó Harry levantando la primera hoja de papel con puntos rojos— esos fueron los sitios donde empezó a anclar su poder para dominar las corrientes mágicas. Los puntos verdes los marqué por separado porque sé que eran para despistar.

La hoja correspondiente a los puntos verdes fue retirada del mapa dejando libre de todo el desorden diez puntos cinco en cada orilla de todo Reino Unido y cinco más al centro.

—Siempre supe que esto tenía algo especial, pero no tenía idea de qué porque Él no pensaba en esto más que en su "refuerzo", no lo compartió con nadie hasta hoy que reunió a los servidores que le quedan.

Antes de que nadie hiciera preguntas, Harry tomó un marcador y trazó una línea continua uniendo los puntos en una estrella de cinco picos con un pentágono en el centro.

—Eran especiales porque estos lugares fueron marcados en los solsticios, siempre a la misma hora, aunque en diferente lugar y lo más importante, no mataron a nadie en estos lugares donde no corre ningún río mágico.

—¿Por qué? —se escuchó la voz de Severus.

—Porque aquí no buscaba dominar, sino… digamos una bendición.

—¿Bendición? ¿Qué clase de bendición?

—Por lo que escuché es parte de un muy antiguo ritual que consistía en "sembrar" el poder esperando recoger un algo más grande, energía en estado puro contenida en un objeto. Creo que fue el primer método de hacer varitas y dejó de usarse porque toma demasiado tiempo, además de que abarcaba un espacio de unas cuantas hectáreas y Voldemort decidió usar una extensión de terreno considerablemente mayor para tener mayor cosecha de esencia mágica.

—Harry ¿quieres decir que Voldemort va a crear la varita más poderosa de todas? —preguntó Black con un temor controlado pero palpable.

—Así es. Y lo hará al medio día de hoy —dijo consultando un reloj de pared que marcaba las tres de la mañana.

Un estupor congeló a todos ante la realización de que estaban completamente contra el tiempo, cuando el ligero tono del timbre rompió con el silencio.

—Parece que Lucius Malfoy viene a cumplir con su parte del trato —dijo Harry desde la escalera.

—No me importa lo que opine ni lo que crea inspector. No tengo idea de que habla —concluyó George con fastidio luego de más de una hora de discutir con el hombre, afortunadamente tenían poción suficiente para toda la noche pero el sabor desagradable del brebaje era difícil de disimular.

Por fin Wynken se levantó y se dirigió a la salida, pero casi de inmediato se detuvo, pasó una mano por su frente y regresó a la mesa.

—Aquella vez que te arresté por encontrarte en el primero de los ataques no te creí, reconozco que pensé que eran imaginaciones de un adolescente intentando hacerme perder el tiempo, pero ahora sé que me dijiste la verdad, estamos en guerra. No hay día que no me lo repita luego de ver tanta destrucción. Nadie más va a creerme, así que por fin entiendo lo que se siente ser depositario de semejante secreto y que un tipo como yo llegara a pensar que eras un terrorista causante de todo. Ahora entiendo y no tienes que aceptar mi ayuda si no quieres pero comprende que quiero ayudar, no voy a delatarte y de ningún modo intentaré arrestarte.

El inspector se levantó de nuevo.

—Tienes mi palabra —dijo antes de partir.

—Creo que Severus tiene que saber esto —dijo Fred con la misma seriedad que caracterizaba a Snape y que se escuchaba tan rara a pesar de que en ese momento él era Snape.

En un parpadeo ambos aparecieron en la puerta de la casa de Harry en el momento justo que ésta parecía cerrarse, así que en un impulso Fred evitó se cerrara de un empujón que le valió ser sujetado del brazo y de un modo inexplicable para el mago quedar tirado en el suelo con una mano en la espalda en un posición muy dolorosa y su cuello aprisionado.

—¡Somos los gemelos! —escuchó a George y al momento sintió que un peso le era retirado de la espalda y la misma mano que lo lanzara al piso lo ayudaba ahora a ponerse en pie.

—¿Quién demonios les enseñó a entrar así a una casa ajena? —lo reprendió el verdadero Harry al tiempo que les mostraba el camino hacia el punto de reunión.

—Ahora no hay nada que me asombre —dijo Malfoy con sorna—. Dos Potter es más de lo que creo soportar.

Fred nunca antes estuvo más de acuerdo con él, aunque era una situación extrañamente divertida cuando escuchó a su anfitrión decir: —Arriba hay otro Severus.

—Como si uno no fuera suficiente —musitó el rubio encabezando la marcha a la planta alta.

Pronto todos estuvieron al tanto de los últimos descubrimientos, incluso Malfoy aunque nadie les explicó a los recién llegados cómo era que Potter tenía la información antes de que Lucius entregara su reporte.

—Veo que no era necesario mi espionaje.

—Por el contrario señor Malfoy, es vital. Necesito saber la ubicación exacta de la bendición y las personas que acompañarán a Voldemort —respondió Potter entre polvo de gis mientras trazaba complicadas fórmulas aritmáncicas en uno de sus pizarrones— y de ser posible el tipo de ceremonia que piensa utilizar. Además usted debe colaborar a que el peño proyecto de Voldemort sea un fracaso.

—¿También quieres saber lo que cenó él y su serpiente?

—Sólo si es necesario —respondió el joven ante el sarcasmo del viejo Lucius.

Honestamente a Fred y George les importaba muy poco el saber que sólo el fanático Crouch, la loca de Lestrange y él presumido de Malfoy estarían ayudando a Voldemort en su próxima empresa, era algo predecible y sin importancia, ¡tratar de conquistar el mundo!

Nada interesante junto a las gráficas mágicas que tapizaban las paredes del observatorio, ligeramente cambiantes ante los reflejos del brillo lunar.

—… dijo que sólo compartiría su nuevo poder con sus servidores más fieles.

—Lo que quiere decir menos que compartir y ayuda para cargar de poder su nueva súper varita —nuevamente Potter se alejó de la pizarra, consultó unos papeles y regresó a sus notas—. Necesito la hora exacta del conjuro.

—Nos las dará al llamarnos mañana, es un maldito paranoico que tema demasiado a la traición después de descubrir a un traidor dentro de su círculo.

George tenía ganas de recordarle a Malfoy que su hijo había sido ese traidor cuando Fred llamó su atención jalándolo de la manga.

—¿Y si no fuera necesario? —dijo luego de echar un vistazo a una de las gráficas de Potter.

—¿No quieres evitar que el Señor Tenebroso tenga más poder? —gruñó Malfoy.

—Va a ser casi imposible detenerlo, seguramente ya tomó medidas inimaginables de precaución para ser prácticamente intocable —dijo Fred por su hermano, acercándose a la gráfica que examinaba su hermano—. ¿Esto es un estimado de aumento mágico?

—Si, empecé a trazarlo después de lo de Glastonbury —respondió Harry al mirar la gráfica.

—¿Tiene concordancia con uno de esos mapas?

Como respuesta Harry tomó la gráfica y un marcador naranja y empezó a puntear en el mismo mapa que señalaba el último pentagrama de Voldemort. Pronto fue visible la figura de un triángulo de cuyas puntas parecían salir espirales formadas por otros puntos.

—Parece un triskel deshaciéndose —comentó George.

—O un triángulo con tentáculos. ¡Un triángulo pulpo! —bromeó Fred.

—Lo importante es que señala un sitio distinto al que espera "Cara de serpiente" —sonrió Potter y los gemelos por primera vez entendieron que este hombre si tenía lo necesario para enfrentar al Que-no-debe-ser-nombrado. Tenía en su rostro lo que definitivamente calificaba como una sonrisa Weasley.

—No creo que fallaran sus cálculos —Severus comentó estudiando al "triángulo pulpo", como si acabara de descubrir una bolsa llena de galeones.

—Conozco esa mirada, ¿qué es lo que sabes que nosotros ignoramos?

—¿No es evidente Lucius? Jugar con las corrientes mágicas tiene sus riesgos. Cuando son reactivados los ríos tienden a fluir con mayor fuerza, se desbordan un poco más de lo esperado y todo se altera. Es una suerte para nosotros que el mago que alteró todo su plan y salvó las corriente mágicas pueda calcular esos cambios.

—¿A qué te refieres Severus? —preguntó Potter por todos.

—Los gemelos tienen razón, no necesitamos saber la hora para prepararnos, sabemos donde estará y donde nosotros debemos estar. Si llegamos antes, evitamos que se de cuenta de nuestra presencia y tú sabrás la hora exacta gracias a esa conexión que tienen.

Entonces el color desapareció del rostro de Potter y regresó con tanta rapidez que Fred pensó iba a desmayarse.

—¡Quieres que yo haga esa súper varita!

—Eres el único de nosotros que no tiene una, creo que es… justicia poética que el mago que te impidió una vida normal sea quien te provea de la varita indicada para tu persona —declaró Severus.

—Un poder que él no conoce —musitó Remus.

—¿Para qué quiero una varita? —preguntó Potter claramente alterado— ¡No tengo idea de cómo usar una!

—No tienes que preocuparte por eso —Severus marcó el centro del triángulo—. Nadie te enseñó a dirigir corrientes mágicas, esto es algo natural para ti.

Potter tomó a Severus de la mano, estrechándola con tanto cariño que era meloso y hasta cierto punto indecoroso.

—¿Qué piensan hacer con el inspector loco? —preguntó George para distraer a la pareja antes de que todo fuera besos empalagosos. De inmediato Fred empezó a hacer el recuento del encuentro.

—Él no es una amenaza, sólo una distracción molesta —Potter regresando a sus notas luego de soltar a Severus.

—¿Cómo fue que logra recordar? —preguntó Hermione.

—Debieron designar para esa tarea al inepto más grande del Ministerio —desdeñó Malfoy aunque a los gemelos no se les escapó cierto temblor en su voz.

—Talvez esté volviéndose inmune —respondió Potter—. Ha estado en esta investigación desde el principio y es un hombre fuerte.

—¿Un muggle inmune a los obliviate? Como si eso fuera posible —dijo Malfoy con un elegante resoplido.

—¿Por qué no?

—¡Por que es imposible Severus! —insistió el rubio con demasiada familiaridad.

—No si un poderoso mago inconscientemente le brindara una protección mágica en su rabia por no poder conseguir el apoyo de los muggles.

—¿Estás insinuando que yo le di inmunidad al obliviate porque me enoja que después de todos estos años no me crea? En serio Severus, no soy tan vanidoso.

—Pero eres tenaz, Harry no te estoy acusando —dijo de inmediato Severus—, creo que es fantástico. Puedes crear una protección mágica personalizada para Lucius y los demás magos que te ayudemos en el conjuro de mañana.

—Inmunidad mágica —susurró Malfoy.

—Sólo para lo que Harry decida —agregó Severus con esa mirada seria que les decía a los gemelos el estricto profesor que había en su interior esperando salir.

Potter sonrió agradecido, se separó de Snape y tomó a Malfoy de las manos mirándolo fijamente mientras movía los labios sin que se alcanzara a escuchar nada, pequeños destellos dorados parecían chisporrotear de tanto en tanto y la visión de ambos tenía una movilidad estraña.

—Temo que no entendí nada —escucharon a Charle susurrarle a su novia.

—Ya somos tres —concluyeron los gemelos.

Debía pasar de la media noche cuando los gemelos desaparecieron luego de prodigar muchos cumplidos. Ahora sólo quedaban en la casa Severus, Remus y el incompetente de Black.

Y parecía que no tenían ninguna intención de marcharse.

—Por cortesía diré "están en su casa" pero espero entiendan que ha sido un día muy extenuante y mañana no será menos difícil así que preferiría se marcharan, menos tú Severus que puedes quedarte todo el tiempo que quieras —dijo intentando que sus duras palabras no sonaran demasiado agresivas pero con Black tan cerca sentía que el control se le escapaba de las manos.

Remus le dedicó una mirada ligeramente divertida antes de colocar una mano sobre el hombro de Black para llamar su atención, pero el hombre no se movió.

—Preferiría terminar la conversación de hace rato —se atrevió a decir—. No quiero dejar nada pendiente.

Harry contuvo las ganas de estrangular al hombre apretando los dientes. ¿Acaso se podía ser más obtuso? Severus dejó de apilar los papeles con runas que habían usado, iba a acercarse pero Harry decidió que era mejor detenerlo, necesitaba evitar esa discusión si querían el reto de la noche para ellos.

—Señor Black en verdad me encuentro demasiado cansado para esto…

—Harry, Harry…

—…simplemente no estoy de humor para soportar…

—¡HARRY!

—¡QUÉ! ¿Acaso crees que puedes arrepentirte de todo y buscarme un día esperando que me arroje a tus brazos? —estalló Harry— ¿Tan grande es tu ego o piensas que sigo siendo un niño esperando que aparezca su hada madrina? NUEVAS NOTICIAS, CRECÍ.

—Yo… lo sé…

—NO —la voz de Harry resonó con fuerza en el observatorio. Black pareció encogerse un par de centímetros completamente alejado de Remus que había optado por soltarlo cuando empezó la discusión.

—No, no lo sabes —repitió Harry. Sentía en el pecho una frialdad que contrastaba con el fuego en su mirada—. Quise que esto fuera más sencillo pero quieres saber así que te lo diré: Tenía como diez años cuando decidí que era demasiado estúpido para seguir deseando que alguien apareciera de pronto y me llevara lejos. Ese día era fin de curso en la escuela, lo padres acompañaban a sus hijos, le preguntaban a las maestras por la calificaciones y se enorgullecían de los logros.

Todos tenían a alguien a su lado, menos yo.

Tía Petunia no podía dejas de abrazar a mi primo y primero se habría congelado el Ecuador a que tío Vernon me dirigiera un halago. Yo tenía el mejor promedio de todo el salón, la señorita Walls me felicitó frente a todos pero nadie aplaudió ni hizo un comentario, los padres demasiado celosos y los niños demasiado asustados por los matones de mi primo.

Ese día supe que estaba solo.

Black lucía como un guiñapo, parecía que quería echarse a llorar y de algún lugar oculto dentro de su corazón Harry descubrió lo mucho que había deseado ese momento.

—He tenido amigos, pero nunca una verdadera familia. Hasta el día de hoy Severus ha sido el único que se ha acercado a mi corazón porque no quería que nadie me lastimara como lo hiciste tú estando ahí un día si ayudarme en nada para desaparecer sin que nada cambiara en mi vida.

Lo más raro de todo era que Harry no había buscado ese encuentro, lo había evitado al máximo y ahora descubría que no era él quien resultaba lastimado, sino Sirius Black.

—Sé que te fallé. Déjame intentar demostrar que no quería lastimarte entonces, por favor, no me alejes.

—De acuerdo —aceptó Harry—, pero no esperes que te abrace.

~* Continuará *~

N/A: Ya estamos en la recta final de este fic, me he retrasado un extra en subir este capítulo porque no me convencía, pero logré corregir lo que me desagradaba justo antes de subir el capítulo, así cumplo mi meta de antes que acabe el año y lo mejor aún es que casi tengo listo el siguiente capítulo n_n

De nuevo gracias por sus comentarios, son mis pilas y aliciente.

¡Beshos quetzalescos!

¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo!