Disclaimer: No me pertenecen los personajes, son de Jeff Davis y en lo que corresponda a la cadena CBS. Las canciones tampoco, sólo me pertenecen las ideas que surgen al escucharlas.
A/N: La cuarta entrega de la historia. Gracias a quienes se engancharon y quedaron con la curiosidad de saber la respuesta a la pregunta de Henry ;)
Interrupciones
Capítulo 4
Esa pregunta podría ser digna de un interrogatorio, pues la metería en problemas, Henry buscaba una declaración. Afortunadamente, como agente, estaba entrenada a dar respuestas estructuradas que podían decir la verdad veladamente o nada en absoluto. Resolvió contestar con la verdad. A JJ se le paró un instante el corazón, su hijo se había atrevido a preguntar algo que ella misma ni siquiera se había planteado para sí, posiblemente porque si lo hacía, encontraría una respuesta con la que no podría lidiar. Aunque con miedo, hizo todo lo posible por afinar el oído para escuchar la respuesta de Emily.
- Sí, quiero a tu mamá, mucho, mucho.
Contestó de la manera más simple y sincera, como lo hace un pequeño de la edad de Henry. La agente Jareau soltó un suspiro y sonrió, no esperaba menos de su mejor amiga. Su corazón saltó un latido, tenía una mezcla de decepción y de admiración. La chica de Pennsylvania no sabía si esa era la respuesta que deseaba escuchar, pero, criminóloga como era, supo que su colega era honesta.
- ¿Quieres a mi papá?
Por tercera ocasión el pequeño tomaba desprevenida a la agente especial Prentiss, ¿cómo contestar esa pregunta? ¿qué podía decir? La verdad seguía siendo la mejor política. Tragó saliva para contestar claramente.
- Te diré la verdad: quiero más a tu mamá porque trabajo con ella y hemos pasado muchas horas juntas, viajamos juntas, nos divertimos juntas, a ella la conocí primero que a tu papá.
Henry escuchó con atención y se quedó pensativo. Su madre, en el pasillo, no sabía si debía llegar e interrumpir aquella conversación o seguir escuchando todo, su hijo estaba poniéndolas en aprietos a las dos, aunque Emily era quien estaba padeciendo el interrogatorio de primera mano, y ella, tenía un nudo de emociones en la boca de su estómago. La agente de cabello obscuro se sintió satisfecha, le dio una respuesta verdadera al niño, sin entrar en detalles incómodos. Observó cómo el retrato masculino de JJ procesaba la información.
-Por favor, Em…
Comenzó a formular Henry, y un tanto ansiosa, la criminóloga de cabello obscuro lo cuestionaba para que supiera que tenía toda su atención.
- ¿Sí?
- …ayuda a mi mami para que esté contenta de nuevo.
Jennifer Jareau mordió su mano para no dejar salir un sonoro sollozo, estaba conmovida por la preocupación genuina de su hijo por ella, por su felicidad. Emily no pudo contenerse y abrazó de manera arrebatada al niño, sonreía y le besaba la frente ¿qué más podía pedir una madre que un hijo que se preocupara por su felicidad?. Era obvio, JJ lo estaba formando bien, y aunque le pesara, algo tuvo que ver Will en ello. Con un nudo en la garganta y toda la sinceridad en sus palabras, por fin contestó.
- Claro que lo haré, Henry, quiero mucho a tu mami y también quiero que esté contenta.
A la chica de Pennsylvania le estallaba el pecho, ¿cómo podía merecer tanto cariño de su hijo y de Emily? Ella, que había engañado a tanta gente por cuestiones de trabajo, que había engañado a Will. Ahora, dos personas hermosas, su hijo y su mejor amiga, se hacían cómplices para cuidar de ella, para procurar su felicidad.
- ¿Me lo prometes?
Emily lo vio a los ojos, una sombra de color más claro que los de su madre, y le besó la frente.
- Te lo prometo, Henry.
Jennifer Jareau no podía contenerse, tenía que abrazar y besar a su hijo. Se levantó del piso, se compuso lo mejor que pudo del rostro y de la camisa para entrar a su cuarto.
- ¡Hey, pequeño! ¿Qué haces tan tarde levantado? Creí que ya estabas dormido.
Los dos se volvieron a la puerta para verla entrar, la observaron con atención, su hijo, contento por verla ahí y la ex agente del Interpol con ojos curiosos. Emily se levantó con el niño en brazos y se lo entregó a su madre. Estudió a la recién llegada que había interrumpido su conversación: por su mirada brillante, la voz casi contenta y una sonrisa sin disimulo, estaba casi segura que JJ había escuchado su conversación con el pequeño. Era la actitud de alguien que acababa de escuchar algo hermoso.
- Estaba platicando con Em.
Le dijo el niño seguro. Lo habían enseñado a decir siempre la verdad, era hijo de policías.
- ¿Y de qué platicaban, pequeño señor?
Le decía en tono casual su madre agente, mientras lo acomodaba en su cama de nuevo.
- De que te vamos a cuidar para que estés contenta.
La agente rubia rio nerviosa ante la respuesta contundente de su hijo. Emily se sonrojó y casi hiperventilaba, seguía sin creer todo el amor que el niño tenía por su madre, y lo valiente que ella lo había enseñado a ser. JJ recuperó la voz.
- Es lo más hermoso que alguien me ha dicho, hijo.
Lo envolvió en sus brazos y lo colmó de besos. La agente de cabello obscuro se recargó en el marco de la puerta. Después de haber visto a su colega desmoronándose en la cocina, apenas sostenida por su abrazo, era un alivio observar cómo tenía los sentimientos por su hijo a flor de piel, dejando atrás sus lamentos, absorbiendo todo el amor que podía de su retoño para continuar adelante.
- Dile buenas noches a Emily, cariño.
El chiquillo volvió su rostro para ver a la agente más alta que estaba en la puerta, le sonrió y con voz clara habló.
- Buenas noches, Em, y gracias por cuidar de mamá.
- Buenas noches, Henry, y no tienes qué agradecer, pequeño.
Para ese momento Emily se había resignado: el chico le había robado el corazón, y estaba indefensa ante tal demostración de cariño filial. JJ apagó la luz de la lámpara, y dejó solo la que usaban para llegar al baño. Besó por última vez a su hijo en la frente, observándolo como se iba perdiendo en su sueño con tranquilidad en el rostro; acto seguido, se volvió a Emily, que se adelantaba unos pasos para dejar que la agente rubia saliera de la recámara. Ya en el pasillo, se puso frente a la su colega para observar sus reacciones.
- ¿Escuchaste todo?
Preguntó a quemarropa la agente más grande, quería saber en qué situación se encontraba, quería saber si podía haber alguna malinterpretación o acaso, alguna esperanza. Ante el ejemplo de su hijo, la agente de Pennsylvania no podía más que contestar con la verdad y arrojo.
- Sí. Y no quisiera que te sientas obligada a…
Emily empezó a enojarse, cruzó los brazos, medio resopló e inclinó la cabeza, mirando fijamente a su amiga a los ojos.
- ¡No, para!, no sigas Jennifer Jareau. Lo que le dije, lo que escuchaste, es cierto, y la promesa que le hice, no me costará ningún trabajo cumplirla, porque en verdad quiero que estés bien, y si no contenta, al menos tranquila para que sigas criando a un hijo tan maravilloso como es Henry.
JJ sonrió ampliamente, agradecida, con los ojos a punto de derramar lágrimas de nuevo. Hizo todo lo posible por contenerse y no lanzarse a los brazos de aquella agente que le había salvado la vida, porque si lo hacía, no tenía idea qué podía pasar, y tenía miedo, miedo de romper la esperanza etérea que se había comenzado a construir esa noche.
A/N: ¿Qué les pareció la respuesta? ;) ¡Gracias y nos seguimos leyendo! KEy
