Disclaimer: No me pertenecen los personajes, son de Jeff Davis y en lo que corresponda a la cadena CBS. Las canciones tampoco, sólo me pertenecen las ideas que surgen al escucharlas.
A/N: Sin más preámbulos, continuamos.
Interrupciones
Capítulo 5
Emily la observó con atención, su enojo se disipó al ver aquella sonrisa en el rostro de su amiga y aquellos ojos azules que amenazaban con derramar lágrimas contenidas. Jennifer soltó un suspiro para aliviar la tensión que se había construido en su pecho, las emociones se le habían venido como un tornado esa tarde.
- Tu capuchino está enfriándose.
La ex agente de la Interpol sonrió, la chica de Pennsylvania tenía la gracia de hacer las cosas más sutiles en ciertas circunstancias, sobre todo si la involucraban a ella.
- Tú necesitas cambiarte para descansar mejor.
La madre de Henry asintió y tomó dirección a su recámara, mientras su colega se volvía por el pasillo para bajar a la cocina. Prentiss se acomodó en el pequeño desayunador, inhaló el aroma del café que tenía en sus manos, a pesar del tiempo transcurrido, aún estaba tibio. Todavía su corazón palpitaba fuerte recordando la conversación que tuvo con Henry y con la madre del niño. Ahora más que nunca, no importaba que Jennifer Jareau no supiera sobre lo profundo de sus sentimientos, en este momento había que enfocarse en ser una muy buena compañía para ambos, porque serían épocas difíciles. Ella misma había sido hija de padres divorciados, y no era en absoluto agradable estar en medio de la situación, sin contar con nadie para escuchar, para estar ahí, demostrando solidaridad.
Al ver la orilla del mueble de cocina, recordó que hacía poco había estado ahí, con la especialista en comunicaciones en sus brazos, percibiendo la calidez de su figura. La imagen de Jennifer quitándose la ropa para ponerse algo más cómodo la asaltó, muchas veces había tenido que volver la espalda a su compañera de cuarto en sus hospedajes fuera de la ciudad, para no delatarse mientras la observaba con detalle, con un interés más allá del amistoso. Fijó sus ojos en sus manos, esa noche habían podido mantenerla cerca de su cuerpo, de su corazón, pero era obvio que le había causado algo de conflicto a la compañera más joven. Soltó un suspiro, sólo deseaba que todo aquello no complicara su amistad entre ellas, aunque era de suponerse que tampoco las cosas serían igual, ambas habían derribado las paredes del compartimento donde dejaban bien guardados sus sentimientos. Ahora los estaban dejando asomar, y eso podría traer consecuencias.
Ya en su recámara, entrando al baño principal, Jennifer se observó en el espejo de arriba del lavabo, mojó su rostro con agua fría para tratar de desinflamar sus facciones, además, necesitaba refrescarse. Eran obvios los rastros de llanto, pero también distinguía un singular brillo en sus ojos. No lo podía creer, tanto amor de su hijo, tanta solidaridad de su amiga, ¿cuándo fue que se hizo merecedora de tanto cariño? Echó de nuevo agua a su rostro, dejando que su frescura recorriera su frente y sus mejillas, hizo una pausa. Amiga, pensó, sonó con eco la palabra en su cabeza, ¿sería suficiente calificativo para lo que había hecho Emily hasta ahora? ¿para lo que le prometió a su hijo? Sacudió su cabeza. Debía dejar esos pensamientos de lado, todavía ni siquiera estaba divorciada de Will. Pero sí tenía que aceptar una cruda realidad: ya no lo amaba, y no lo amaba porque ya estaba pensando en otra persona, porque ya no sentía la misma calidez en su cuerpo con él, como la que sintió con Emily al abrazarla.
Decidió no hacerla esperar más. Tomó su ropa de casa de la cajonera y eligió una playera extra. Prentiss tomaba un sorbo de su capuchino cuando se percató que llegaba Jareau. Dejó la taza en la mesa y se volvió a ver a su amiga.
- Hola.
Dijo en voz suave el enlace de la Unidad de Análisis del Comportamiento. Emily le sonrió.
- Hola, delicioso el café, como siempre.
Halagó a la dueña de la casa. Hasta ese momento Jennifer reflexionó que posiblemente todos esos cumplidos era una forma de acercarse a ella, de demostrarle otro nivel de atención diferente al de sus demás colegas. Procuró disimular sus pensamientos, no quería que Prentiss la perfilara.
- Toma, cámbiate y déjame por favor tu blusa, es lo mínimo que puedo hacer después que los dos Jareaus te mojamos la ropa.
Emily abrió la boca para protestar, pero JJ se adelantó de nuevo.
- favor.
Aquella sonrisa la desarmaba, su mirada firme la penetraba de manera efectiva cuando la agente de cabello negro tenía las defensas abajo.
- Algo me dice que no aceptarás un no por respuesta, señorita.
Dijo Emily en tono resignado. La rubia asintió soltando una pequeña risita.
- Ok, voy a cambiarme, o ¿quiere que le dé un espectáculo, agente?
Jennifer se quedó con la palabra en la boca. ¿Acaso Prentiss le estaba coqueteando? Cuando Emily salió de la cocina rumbo al baño de visitas, la mujer madura se pegó mentalmente, ¿qué estaba haciendo? ¿de dónde había salido aquello? Sí, era bromista, pero este no era el momento, había sido un total y espontáneo coqueteo. La hija de la embajadora no podía evitar reconocer que Jennifer ahora estaría separada de su marido, inevitablemente sería otra la situación, pero también debía tener cuidado. Jareau sonrió, su compañera era imposible, y hasta ahora empezaba a darse cuenta de ella en otro nivel de relación. Cuando salió del baño, la ex agente internacional decidió despedirse, Henry estaba dormido y tranquilo, JJ había podido desahogarse y necesitaba espacio, y ella, si duraba más tiempo, podría realizar una tontería de la que se arrepentiría el resto de su vida, suficiente había sido con confesarle a la agente rubia y a su hijo que la quería y que se ocuparía de que estuviera contenta.
- Aquí está la blusa, colega.
La chica de Pennsylvania sonrió al ver de regreso a Emily, tomó la blusa y sintió electricidad al rozar los dedos de su amiga.
- ¿Necesitas algo más, JJ?
Preguntó con ternura Prentiss. Jennifer descifró que esa era señal de despedida, y aunque no quería que se fuera, era lo más sensato.
- No, gracias, antes, disculpa, hubiese querido estar con ustedes en el bar, pero mi hijo…no quise arruinarte la noche.
Dijo sincera JJ, sorprendida porque no le salían las palabras claramente.
- Hey, no tienes qué agradecer, por ti, lo que fuera, era una simple salida con los chicos.
- Pero pudiste ir a descansar…
- No sigas, Jennifer Jareau…
Di la verdad, Prentiss, dijo para sí, esa sigue siendo la mejor política.
- …me sentí honrada de que confiaran en mí, tú y tu hijo para desahogar sus tribulaciones, Henry es un chico maravilloso, sé que te has de sentir muy orgullosa de él.
La mujer de Pennsylvania asintió ante la afirmación que hacía sobre su hijo. Emily se atrevió a tomarla por los hombros. La rubia deseaba refugiarse de nuevo en aquellos brazos largos, pero temía quedarse pegada a ella, aún de manera más cercana que cuando la visitante llegó a casa. La chica de cabello obscuro detectó el pequeño debate que sostenía su agente compañera. Definitivamente era la hora de irse.
- Bien, buenas noches, JJ, y por favor, cualquier cosa ya sabes cuál es mi teléfono. Ah! Y recuerda llamar a Penélope, me hicieron prometerles que si sucedía algo les llamara, pero creo que, dada la situación, es mejor que tú se las digas.
Jennifer Jareau asintió en silencio, sonriendo agradecida por la preocupación de sus amigos y la discreción de su colega. No agregó palabra alguna, temía que si hablaba, lo primero que dijera sería una súplica para que se quedara. Emily sonrió por última vez para encaminarse a la puerta y cerrarla detrás de ella. La chica de Pennsylvania tomó en sus manos la camisa de Prentiss y se la llevó al rostro, cobraba conciencia lo mucho que le gustaba aquel aroma.
A/N: Sus comentarios son bienvenidos, ¡gracias! KEy
