Disclaimer: No me pertenecen los personajes, son de Jeff Davis y en lo que corresponda a la cadena CBS. Las canciones tampoco, sólo me pertenecen las ideas que surgen al escucharlas.
A/N: Veremos un poco de Penélope
Interrupciones
Capítulo 6
La chica de Pennsylvania subió a su recámara aún con la camisa de Prentiss enredada en sus manos y pegada al pecho. Pasó por el cuarto de su hijo, lo observó un momento desde el marco de la puerta, agradeció todo el amor que le tenía, y se puso a pensar. Las cosas cambiarían para todos con ese divorcio, ¿qué camino tomar? Cruzó los brazos, se recargó en el marco de la puerta; suspiró y sus ojos se le llenaron de lágrimas. La agente especial que había lidiado con terroristas y sobrevivido enfrentamientos con varios sospechosos desconocidos, ahora tenía temor de lo que pudiera pasar con su futuro: las decisiones que tomara, no afectarían la seguridad de la nación, pero sí afectarían a su hijo y a ella. Se acercó a la cama de Henry, se sentó en una orilla contemplando aquel rostro. Percibió su olor fresco, infantil. Envidiaba la valentía y la sencillez con las que él estaba enfrentando la situación, y sobre todo, poniendo la felicidad de su madre ante todo. Besó el rostro de su hijo, las ideas iban y venían en su cabeza. Por lo pronto, hablaría con sus amigos, que debían seguir preocupados. Llegó a su recámara, de la mesa de noche tomó el teléfono móvil y marcó un número conocido; una chica de voz estruendosa contestó.
- Hey, JJ! ¿cómo estás?
- ¿No interrumpo, Pen?
- No, chica poderosa, hace rato que estamos tranquilos tomando un buen café. Dime ¿qué te sucedió?
A grandes rasgos la experta en comunicaciones le dijo a Penélope lo que había sucedido aquella tarde con Will. En el transcurso de la conversación, cobró conciencia de que no le había platicado a Emily nada en absoluto de su diálogo con su pronto ex marido, y también, decidió de manera consciente no contar los detalles de lo que había sucedido con Emily, sólo le comentó que habían tomado café, y que la ex agente de la Interpol había platicado con su hijo.
- …entonces, pues quedamos que mañana hablaríamos para ultimar detalles sobre el divorcio.
- ¡Oh, JJ! Lo siento tanto, pero es mejor para Henry que se separen, sabemos cómo pueden acabar esas historias de hijos con pleitos constantes.
Jennifer tuvo que reírse ante la inconciencia de Penélope por comparar su situación con la de los casos que trataban, pero era cierto, muchas historias de los asesinos seriales que atrapaban comenzaban así. Penélope al escuchar su risa sintió una punzada en la cabeza.
- ¡Oh, JJ!, no quise decir que Henry podría ser un criminal…
- No te preocupes, García, sé a lo que te refieres…
Le dijo la agente rubia en tono conciliador.
- Lo siento, al menos te hice reír.
- Sí, gracias, amiga, oye…
- ¿Sí, querida?
Cortó Penélope solícita para escuchar lo que le podía decir Jennifer.
- …¿te parece si te invito a desayunar a mi casa y me haces favor de cuidar a Henry? Tengo unas cosas qué hacer antes de hablar con Will.
- Claro que sí, todo por ti y por mi ahijado.
- Gracias, Pen, te espero mañana temprano.
- Okidoki, descansa, amiga, que fue un día intenso para ti.
- Gracias de nuevo.
Colgó la madre rubia, para luego prepararse para ir a la cama. A quince minutos de ahí, en un distrito cercano a los edificios emblemáticos, Emily estacionaba su coche en su espacio correspondiente frente al edificio de viviendas. Saludó a quien cuidaba la puerta en el segundo turno, varón de edad madura que la observó con extrañeza, traía una combinación rara de ropa para viernes por la noche. Llegando al elevador pensaba que su portero bien podría trabajar con ellos en la Unidad de Análisis del Comportamiento, era bastante curioso. Llegó a su loft rendida. Como siempre, tiró sin rumbo su portafolio y cerca de la puerta del cuarto de servicio su maleta de viaje, luego se encaminó a los ventanales de la sala que permitían apreciar el horizonte de la ciudad desde su quinto piso. Vio con atención su reflejo: con razón el portero la miró con esa cara de confusión, su playera era un jersey de entrenamiento del equipo de soccer de la universidad estatal de Pennsylvania, era bien sabido que no era una mujer deportista; se ejercitaba, sí, pero no era seguidora de equipos deportivos: la playera era a fondo azul con el perfil de un león de montaña estampado en el lado izquierdo y un número diez del mismo color al centro de la playera. Sabía que por tradición ese número estaba reservado para quienes tenían habilidades especiales en el deporte.
- Eras la mejor de tu equipo, Jennifer Jareau.
Sonrió para sí, con un tinte de triunfo, no pudo evitar perfilar a su colega. JJ le había abierto las puertas de par en par de manera inconsciente: le entregó una pieza de ropa que significaba mucho para ella. Casi de inmediato se arrepintió, era su amiga, no debía hacer suposiciones extra respecto a su comportamiento o relación; debía contenerse. Lo que sucediera, todo tendría que ser al tiempo de Jareau. Se abrazó a sí misma y acercó su rostro a su hombro, quería oler el aroma de la chica provinciana impregnado en esa playera.
Al día siguiente llegó la ruidosa de Penélope a preparar el desayuno a Henry y Jennifer. Jareau evitó hablar de su pleito con Will delante del niño, y al no tener mucho tema de conversación, Henry sacó a la mesa su diálogo con Emily. Y compartió la promesa que le había hecho.
- ¿Emily dijo eso?
El chico, contento de ser el centro de atención de su madrina, agitó vigorosamente la cabeza señalando un "sí". Penélope observó a JJ, había una sonrisa serena en ella y una mirada soñadora. Algo estaba pasando ahí que la próxima mujer a divorciarse no parecía estar en duelo realmente por su próxima separación.
- También dijo que quería mucho a mi mamá.
- ¡Oh, qué lindo!
La especialista en sistemas miró por encima de sus lentes a su colega. La agente rubia sabía que estaba en problemas, su compañera de equipo no la dejaría en paz para conocer los detalles.
- Ok, pequeño señor, prepárate para que tía Pen te lleve al partido.
La madrina del niño esperó a que se desapareciera el pequeño futbolista, en cuanto ya no escuchó sus pasos en la escalera, atrapó a JJ en la cocina.
- ¿Qué está pasando Jennifer Jareau?
- Nada
Penélope frunció el entrecejo, se acomodó los lentes y arrinconó a su amiga, literalmente, entre el mueble de cocina y ella.
- Esa mirada y esa sonrisa no es nada, JJ
La agente rubia suspiró y dio un sorbo al tazón de té que tenía en sus manos. Ella misma trataba de ordenar sus pensamientos, pero sobre todo, sus sentimientos.
-No tengo idea qué esté sucediendo, lo único que sé es que me voy a divorciar de Will. Debo tomar decisiones, porque va a ser un gran cambio en nuestras vidas, y francamente, tampoco entiendo esta reacción de sentirme…¿ligera?
Por fin encontró el rostro de Penélope, que estaba más desconcertado que el de ella.
- ¿Ligera?
- Si, como si fuera inevitable que sucediera y que debo seguir la corriente de los eventos, de alguna manera.
Dijo Jareau encogiendo los hombros. Penélope le creyó, la veía tranquila, quería saber si Emily tenía algún papel en aquella situación, pero no sabía exactamente cuál.
- ¿Y Emily qué tiene qué ver en esto?
Suspiró y dejó el tazón en el filo del mueble de la cocina, fijó su mirada en la distancia y regresó al rostro de la especialista en sistemas.
- No lo sé con exactitud, quizá fue la forma en que me habló, en que nos habló a ambos. Confieso que tengo pánico por tomar la decisión incorrecta, pero sé que no estaré sola. Emily estuvo ayer con nosotros y ahora tú.
Lo dijo con serenidad. A esas alturas, Penélope no forzaría más la situación, un tanto porque le creía a su amiga, y otro porque creo que tampoco JJ tenía claro qué papel jugaba Emily ahí. Por fin bajó como torbellino Henry.
- ¡Hey, bien puesto todo, campeón!
Lo recibió con un abrazo y lo besó.
- ¡Gracias, mami!
De pronto cambió el ánimo del niño.
- ¿Qué sucede, Henry?
Preguntó preocupada su madre.
- ¿Mi papá va a ir a verme?
Jennifer comprendió.
- No lo sé, hijo, si no tiene trabajo, posiblemente. Sabes que no siempre podíamos ir a verte, será como esos días, pero esta ocasión tía Pen, Spence y Derek estarán contigo.
Besó su frente y apretó el abrazo.
- ¿Sabes, Henry?
El niño alzó su mirada para verse reflejado en la de su mami. Ella se hincó para estar hablando con él a nivel de su rostro.
- Las cosas van a cambiar de hoy en adelante. Para mí, fue muy importante la promesa que hiciste ayer con Emily, de que harían todo lo posible porque yo estuviera contenta; ahora yo te prometo lo mismo, haré todo lo posible porque tú estés contento y tranquilo.
El niño le dio un beso y se arrojó a sus brazos.
- No me gustaba ver pelear a ti y a mi papá.
A la agente rubia se le hizo un nudo en la garganta. Penélope ya lloraba en silencio en su rincón.
- Ya no nos vas a ver pelear más, por eso tu papá ya no durmió aquí por la noche.
Aunque con dolor, Jennifer prefirió comenzar a decirle parte de lo que sucedería. Henry quería ayudar a su madre.
- Emily dijo que tú y mi papá hablarían para ver qué era lo mejor.
- Sí, así lo haremos, campeón, después de tu juego y almorzar, descansarás un poco, nos cambiaremos y buscaremos a tu papá en el parque, ¿qué te parece?
- Bien, pero por favor, no peleen más.
- Haremos lo posible, Henry. Ahora ve con tía Pen para que no se te haga tarde, recuerda que eres quien puede meter goles y ayudar a ganar a tu equipo. Morgan estará filmándote para luego ver tu juego, juntos aquí en la casa.
Ambos se limpiaron las lágrimas que surgieron de sus ojos sin darse cuenta, se abrazaron nuevamente y se separaron. Penélope secó sus lágrimas también, tomó su mochila y marcó un número conocido para avisar a los chicos que ya iban en camino. La agente rubia los acompañó hasta el vehículo de la especialista en sistemas, que tenía instalado el sillón para su ahijado, lo aseguró y esperó a que arrancara la madrina de su hijo para decirle adiós desde la banqueta.
A/N: Vienen más capítulos :) KEy
