Disclaimer: No me pertenecen los personajes, son de Jeff Davis y en lo que corresponda a la cadena CBS y ABC. Las canciones tampoco, sólo me pertenecen las ideas que surgen al escucharlas.
A/N: Un evento cotidiano.
Interrupciones
Capítulo 7
JJ revisó su reflejo en la ventanilla de su camioneta, pensó en que fue buena idea no anunciarse, porque posiblemente Emily encontraría una forma de evadirla. Procuró poner sus nervios bajo control, sabía que las cosas no serían igual en su relación después de los eventos de la noche anterior. Aunque de ninguna manera hubo nada de tipo sexual, si existió un grado de intimidad compartida que sucede con poquísimas personas.
Tenía bien claro que quería seguir siendo su mejor amiga, de hecho, iba a platicar con ella respecto a la conversación que tendría con Will por la tarde. Sí, también Penélope era su amiga, pero era muy alocada y parcial para esas cosas; Reid, era una persona genial, literalmente, pero había ángulos que perdía, y le tenía bastantes consideraciones, lo que le restaba objetividad a sus recomendaciones. Prentiss sabía cuestionar las cosas correctas y la haría pensar lo más racional posible respecto a lo que pudiera suceder. Secretamente, también quería averiguar si había indicios que señalaran alguna otra posibilidad de relación entre ellas.
Como el portero la conocía, no tuvo ningún problema en dejarla pasar. Con frecuencia ahí acababan las noches de chicas y de vez en cuando se realizaban las fiestas formales del equipo, ahí y en casa de Rossi había espacio suficiente para todos con sus respectivas parejas e hijos. Aunque creía que ya no visitaría más aquel departamento acompañada de Will, y le aliviaba, siempre discutían cuando lo invitaba a salir e integrarse con el resto del equipo. Sacó la llave que tenía desde que Prentiss estuvo encubierta, la chica rubia era quien le daba mantenimiento al loft mientras su dueña estaba ausente.
Cuando abrió, sonaba el teléfono de su compañera, no el de trabajo, el personal, lo encontró en la isla de la cocina. Verificó la pantalla, era su madre, y siendo ella, posiblemente sería un asunto importante. Decidió contestar.
- ¿Sí?
- ¿Emily? ¿eres tú?
- No, señora, es JJ, Jennifer Jareau, trabajo con su hija.
- Oh, ya se me hacía raro, no contesta de manera tan amable. Como sea, ¿está mi hija?
- No está cerca…
La embajadora la interrumpió.
- Cielos, seguro otra noche de fiesta, en fin, dígale que pasarán en una hora a recogerla para ir a elegir los vestidos que usaremos en la función de la noche, espero no lo haya olvidado.
- Sí, señora.
Y bruscamente, colgó. La chica provinciana no entendía como Prentiss podía haber sido hija de la embajadora, eran tan diferentes. Una hora, y parecía que Emily no estaba por ningún lugar. Se aventuró a la segunda planta. Reconoció el camino a su recámara, procuraba escuchar si había alguna señal de que Emily estuviera dormida o fuera del departamento. Llegó a la recámara principal; le fue inevitable sonreír al ver a la agente de cabello obscuro toda extendida, cual larga y ancha era, al centro de su cama matrimonial, con las cortinas todavía cerradas, aunque dejaban pasar la claridad del sol que ya estaba bien alto a esas horas de la mañana.
Jennifer sintió mariposas en el estómago al ver que su colega traía la playera que le había dado ayer en la noche, y un pantalón de algodón a juego. Parecía estar tranquila, sus grandes pestañas rozaban sus mejillas, y su cabello obscuro estaba disperso por la almohada. Resolvió que debía ayudarla a estar lista para la cita que tenía. Rodeó la cama para acercarse a los ventanales; levantó un poco las cortinas, luego se sentó en la orilla de la cama.
Emily percibió la luz y la calidez del sol, además, alguien estaba sumiendo su cama. Respiró despacio, tenía que evaluar si era un intruso. Detectó un aroma familiar, con el que despertaba muchas mañanas cuando estaban fuera de Washington D.C. Se le dibujó una sonrisa de manera inconsciente, y en tono serio pretendió parecer molesta.
- ¿Quién se atreve a interrumpir mi sueño?
Jennifer no se la creyó, le fue inevitable soltar una discreta risita por ese intento vano de hacerla sentir incómoda.
- Yo, princesa.
La agente más joven no pudo resistir la tentación y extendió su mano para rozar el brazo de su colega. El apodo de Morgan sonaba diferente en los labios de Jennifer, pero iba bien con quien lo decía y a quien calificaba. Definitivamente era algo con lo que la hija de la embajadora podía despertar a diario.
- Vamos, despierta, que tienes una cita para ir a elegir vestidos.
Dijo la agente de provincia, acercándose un poco al rostro de la mujer acostada para no levantar la voz, sabía por sus innumerables viajes, que Emily no era alguien que soportara en la mañana ruidos estruendosos. Prentiss percibió el calor de la mano de JJ en su brazo y abrió sus ojos, quería comprobar si no estaba soñando. Si fueran otras las circunstancias, la agente de cabello obscuro desaparecería la distancia entre ellas y besaría aquellos labios bien definidos. Interrumpió su propia fantasía para registrar lo que le decía la rubia.
- ¡¿Qué?¡
Recibí un mensaje de tu madre para ti, vienen a recogerte en una hora para que vayas a elegir los vestidos que usarán esta noche en no sé qué evento.
- ¡Oh, cielos! ¡Lo había olvidado!
Dijo en tono quejumbroso levantando el rostro y luego volviéndolo a enterrar en las suaves sábanas de algodón peinado. JJ sonrió ante la actitud infantil de su amiga, le recordó a Henry cuando no quería levantarse para sus primeros días de clase.
- Vamos, no estarás lista si no te levantas.
Insistió Jennifer en tono cálido. Prentiss la miró con desconcierto.
- ¿Desde cuando eres cómplice de mi mamá?
JJ rio. La ex agente de la Interpol quedó idiotizada ante tal imagen ,¿en verdad no estaba soñando?. La chica de Pennsylvania bien sabía la relación tensa que existía entre la embajadora y su única hija.
- No soy cómplice de tu mamá, como buena enlace de comunicaciones, estoy tratando de evitar un desastre para ti, anda.
Le dijo con una sonrisa, palmeando su brazo y hombro. Al volverse para levantarse, Emily se dio cuenta que traía puesta la playera de Jareau. Se ruborizó de manera espontánea: había sido encontrada con la evidencia en su cuerpo, eso sin contar que no traía mucho más debajo de aquella ropa. Jennifer logró darse cuenta del bochorno de su amiga, pero decidió disimular, le divertía ver en aprietos a Emily por una ocasión en la vida. La ex capitana del equipo universitario de PennState, hubiese querido saber a ciencia cierta si el rubor de la mujer mayor era por haberla visto enfundada en su playera, o porque había notado las formas de su cuerpo a través de ella.
- Mientras tú te bañas, preparo algo de desayunar.
Lo dijo en tono firme, sin dar lugar a que la agente más experimentada reclamara. Emily sonrió, de todos modos, ya había visto que traía la playera. Estaba arruinada.
- Sí, señora.
- Hey, no te atrevas, usualmente así me dice Will.
- Argh, definitivamente tendrá que salir de mi vocabulario, lo siento.
Dijo sincera la criminóloga experimentada. Jennifer se levantaba de la cama para darle oportunidad a Emily para que se fuera a bañar.
- ¿Cómo estás?
Preguntó Prentiss ahora que había despertado por completo y que el nombre del pronto ex marido salió en la conversación. Jareau se sintió mimada porque su amiga preguntó sobre su estado de ánimo.
- Pensativa, pero bien, ¿te parece si hablamos mientras desayunas? Así no se te hará tarde.
- Sip, gracias.
- No tienes de qué.
Aquellos ojos azules le respondieron amable, y el cuerpo menudo de la agente rubia se dirigió hacia la puerta. La ex agente de la Interpol no pudo evitar admirarla en aquellos jeans discretamente ajustados y botas vaqueras, su cabeza comenzó a construir fantasías mientras la veía desaparecer por el pasillo. Luego de elegir el atuendo del armario, se encaminó a la regadera. Dejó caer el agua tibia para que remojara su cuerpo. Pensó lo relajante que fue dormir con el aroma de JJ pegado a ella, y lo agradable que fue despertarse con su voz y toque suave.
Mientras, en la cocina, Jennifer husmeó por las alacenas y el refrigerador, hizo recuento de sus recursos y resolvió qué prepararle a su dormilona compañera. Mientras lo hacía, reflexionó en lo fácil que era para ella ponerse a atender a Emily; le sucedía también con su hijo, pero con Will nunca percibió esa misma sensación, para ella eso era un deber, con su amiga de pestañas largas y nariz afinada, una tarea tan cotidiana como esa, era un gusto. A los pocos minutos tenía servida la mesa y apareció por las escaleras una bien despierta Prentiss, vestida con un sencillo vestido veraniego de fondo color crema y estampado en flores azules. Jareau se quedó un poco sorprendida, no era usual ver a su colega en dicho estilo, dejando ver aquellas largas piernas delgadas que de momento deseó acariciar.
- Eres rápida para bañarte
Comentó JJ, procurando disimular su deseo; al tiempo que Prentiss dejaba el último escalón. Su pecho sintió un ligero cosquilleo, en verdad le gustaba que Jennifer estuviera en su loft. Mientras se acercaba a la isla de la cocina, le ofrecía una sonrisa de agradecimiento a su visitante.
- ¡Oh, JJ! Podría decir lo mismo de tus habilidades para preparar el desayuno.
La chica de Pennsylvania sonrió con timidez.
- Un niño como Henry puede ayudarte a descubrir muchas habilidades.
Prentiss se sentó y observó a su compañera de trabajo.
- Vamos, sírvete algo y acompáñame. Agradezco mucho que hayas preparado esto para mí.
La agente especial más joven, ahora estaba oficialmente ruborizada.
- Era lo mínimo que podía hacer por ti, después de lo que tú hiciste ayer por nosotros.
La mujer de cabello obscuro agitó la cabeza en señal de "no fue nada" y decidió ir al punto.
- Quedó pendiente de una conversación antes de meterme a bañar y de que me sorprendieras con este lindo desayuno. ¿Cómo estás? ¿cómo está Henry?
Le preguntó mirando a los ojos a Jennifer, en tono amable e interesado.
A/N: ¿Qué les está pareciendo esta reunión? Gracias por sus comentarios ;) KEy
