Disclaimer: No me pertenecen los personajes, son de Jeff Davis y en lo que corresponda a la cadena CBS y ABC. Las canciones tampoco, sólo me pertenecen las ideas que surgen al escucharlas.

A/N: Henry volvió a meter en aprietos a Prentiss, y JJ tiene que confesar un evento desagradable.

Interrupciones

Capítulo 11

Emily, sin dejar de mirar a Henry, se aseguró de escuchar cerrar la puerta para volver a interrogar al pequeño.

- Dime, cariño, ¿de qué quieres hablarme?

El chico derramó lágrimas silenciosas.

- Me mentiste, Emily.

La frase tan franca y simple, le encajó una puñalada en el pecho a la experta criminóloga.

- ¡Oh, cariño! ¿por qué lo dices, en qué te mentí?

Trató de sacar las palabras de manera clara, sin que el nudo en la garganta que se le formó la interrumpiera.

- Dijiste que mi papá y mi mamá me querían, ¡pero no es cierto!

Emily sentía que se le caía pedazo por pedazo el corazón.

- Pero si tu madre te adora, ¿no ves lo preocupada que está por ti?

- Sí, ella me ama, pero mi papá, ¡no!

Al escuchar aquello, la ex agente de la Interpol se sintió aliviada por oír que el niño sí sabía que su madre lo quería, era Will quien lo había defraudado. Se acercó más a él, besó su frente y siguió peinando aquellos cabellos revueltos que le recordaban a los de su madre.

- ¿Por qué lo dices, cariño? ¿qué pasó en el parque? ¿me quieres platicar?

Entre sollozos el niño fue lo más claro que pudo: le describió cuando bajaron de la camioneta, cuando se subió al árbol y comenzó a ver cómo Will sujetaba con fuerza a JJ y ella casi se caía.

- ¡Lastimó a mi mamá! ¡Mi papá sabe que quiero a mi mamá y la lastimó! Me mentiste Em…

La agente de cabello negro entendió la acusación del niño. Las palabras le resonaban cual martillos contra metal.

- ¡Oh, Henry! Lo siento tanto, hubiese querido estar ahí, para protegerte y proteger a tu mami, en verdad, no sabía que tu papá se podría comportar así.

Emily no pudo controlar que las lágrimas se le derramaran. Tomó al niño entre sus brazos, cuidando no lastimarlo.

- ¿Qué puedo hacer Henry? ¿Qué puedo hacer? Te prometo que no sabía que podía pasar eso, lo siento tanto, en verdad lo siento, si lo hubiera sabido, hubiera estado ahí, ¿me crees?

Le dijo llenándolo de besos. Henry comenzaba a calmarse, observó con atención a aquella mujer adulta, la sentía tan cercana como su madre, y veía el mismo dolor por él en sus ojos. Prentiss se quedó quieta, notó que el niño la miraba sin perder detalle. A esa corta distancia, el niño podía alcanzar el rostro atribulado de la amiga de su madre con su mano sana.

- ¿Nos quieres mucho, verdad?

Preguntó con serenidad el niño. Emily no tenía dónde esconderse.

- Sí

Dijo sin agregar más, con emoción en la niño siguió acariciando el rostro de la criminóloga experta.

- ¿Quieres tanto a mi mamá como yo quiero a Mary?

Prentiss se limpió la cara y la del niño. Respiró y se resignó a continuar la conversación, la probabilidad de exponerse ante Henry, eran enormes.

- ¿Quién es Mary?

Preguntó en tono sereno e interesado.

- Es una niña que me gusta mucho, mucho, y también la quiero. Cuando la veo, me siento contento, y me gustaría siempre compartir mi almuerzo con ella, y cuando un niño la molesta, me enojo y la cuido, y si está triste, me duele aquí. Y dice mi mamá que eso es amor.

Le señaló con su mano sana el corazón. Otra vez, el pequeño rubio la había puesto contra la pared.

- ¿Así quieres tú a mi mamá?

Preguntó de nuevo, mirándola a los ojos.

- Sí, así la quiero, Henry, quiero protegerla cuando alguien le hace daño; también te quiero proteger a ti, y si ella está triste o enojada, por algo o conmigo, me duele aquí.

Tomó la mano sana del niño y se la llevó al pecho, donde latía su corazón.

- Dile

Afirmó el pequeño con seguridad. Prentiss no supo si había escuchado bien.

- ¿Dile?

- Sí, dile que te duele el corazón cuando está triste, dile que siempre quieres almorzar con ella, y conmigo también.

Emily rio levemente, era tan sencillo todo ante los ojos de un infante.

- Cariño, en este momento no puedo decírselo, porque todavía está casada con tu papá, pero más importante, está cuidando de ti y todo debe estar en orden para que tú y ella estén tranquilos.

- Pero ella está muy triste, y si le dices se pondrá contenta.

El chico insistió.

- ¡Oh, Henry! ¿Estás seguro? ¿estás seguro que ella quiere escuchar eso? ¿sabes lo que siente ella?

El niño se agachó, pensó un poco y movió con suavidad la cabeza, indicando un "no". Emily lo acercó a su rostro y le besó la frente.

- Démosle tiempo, tú tienes que curarte, debe resolver el divorcio con tu papá y luego veremos lo que ella realmente quiere, ¿de acuerdo?

Henry asintió, parecía alcanzar a comprender lo que le decía su nueva mejor amiga. La ex agente de la Interpol retomó la palabra.

- En cuanto a lo del parque ¿Me disculpas, Henry? No quiero por nada del mundo que a ti y a tu madre nadie los lastime, ¿entiendes? ¿entiendes que no sabía que podía pasar esto?

El retrato infantil de Jennifer asintió, y siguió recibiendo los mimos de Emily. Enjugaba con ternura maternal sus lágrimas. Afuera, se daba otro diálogo entre amigos.

- Lo siento, JJ, no quise contradecirte, pero las súplicas de Henry me conmovieron, y francamente, eran irracionales tus motivos para no llamarle.

Dijo Penélope sabiendo que Jareau estaba molesta por la llamada que le hizo a Prentiss. El enlace de la unidad suspiró derrotada, trató de darle una explicación.

- Penélope, estaba con su madre, tenían una función especial, y la embajadora puede cobrarle caro esto, se enojará con ella con justificada razón.

- Sí, pero Henry la necesitaba, tú la necesitas, no te atrevas a negarlo.

Jennifer se sonrojó ante la vehemente afirmación. Se le habían ido las palabras, lo que decía la técnica especialista en sistemas era verdad, no había manera de refutarlo, pero todavía quería ocultarse ante aquella realidad, debía ganar algo de tiempo para sí.

Adentro, la ex agente de la Interpol parecía estar arrullando a Henry con suaves palabras. El momento íntimo entre la mujer y el pequeño fue interrumpido por JJ y sus amigos que entraban al cuarto. Vieron la escena con mirada desconcertada, ambos estaban con el rostro lloroso prácticamente contemplándose mutuamente, pero no se atrevieron a preguntar. La imagen era conmovedora, sobre todo porque la agente de cabello negro era conocida por su manera de meter todo en pequeños compartimentos, así que sus demostraciones de ternura y cariño eran realmente extraordinarios.

A JJ le dio un salto el corazón, ojalá así hubieran sido las miradas entre él y su padre, pero lo cierto es que tampoco eran muy cercanos. Emily, cobrando consciencia de que tenían público, se compuso, dio un último beso al niño y se incorporó.

- Ahora a descansar, pequeño señor, es necesario que duermas, así sanarás más pronto.

- Te ves como una princesa Em, ¿verdad mamá?

Dijo de manera espontánea Henry. JJ no fue capaz de articular palabra, ¡por supuesto que parecía una princesa! Pero no podía decirlo de la misma manera valiente y honesta que su hijo, al menos no en ese momento. Prentiss se sonrojó espontánea e intensamente. Ese niño tenía su camino hecho con las mujeres, era un encantador nato. Le besó la frente, le pasó unos minutos más sus dedos por aquel cabello y el niño quedó perdido en su sueño. Por fin se volvió al resto de sus amigos.

- Sí, tiene razón, pareces una princesa.

Jennifer soltó un pequeño suspiro, estaba satisfecha de que Penélope le hubiera puesto palabras a su pensamiento, y trató de articular una frase.

- Emily, estabas con tu madre, no tenías por qué venir…

Prentiss la observó, le ofreció una media sonrisa para tranquilizarla y suavizar lo que iba a decir; sabía que JJ trataría de justificarse y disculparse en cuanto tuviera oportunidad.

- Hey, prácticamente me ofendes, agente Jareau, ¿cómo pensaste que podía ser más importante estar en una función con mi madre que con ustedes?

JJ se sonrojó, no sabía que había causado ese sentir en Prentiss. En el fondo, aunque sí le interesaba que no tuviera conflictos con la embajadora, lo cierto es que no quiso que sintiera lástima por ella o se diera cuenta lo mucho que la chica de Pennsylvania la necesitaba en esos momentos. Estaba pisando hielo delgado respecto a sus sentimientos, y creía que no podría soportar tremenda montaña rusa en tan solo una tarde. No pudo decir nada ante tal pregunta, para ser el enlace entre departamentos, se estaba quedando sin recursos. Sabiendo que Jennifer no tendría manera de contestarle, Emily retomó la palabra.

- Morgan, ven conmigo, JJ, por favor.

Señaló la puerta del cuarto para indicar que salieran.

- Penélope y Reid, cualquier cosa, estamos en el pasillo.

Indicó la ex agente de la Interpol con firmeza. Prentiss puso gesto serio mientras caminaba por el pasillo. Esperó que sus acompañantes se acomodaran a una distancia suficiente de la puerta del cuarto, quería asegurarse de no molestar a Henry. Jennifer se tensó, creía predecir lo que la experta criminóloga quería hacer. Escuchó el tono seco y formal de su colega.

- JJ, queremos ayudarte, ¿hay algo que nos quieras compartir?

Morgan adivinó que Henry le había contado algo importante a Prentiss, y que no lo dejaría pasar, él estaba dispuesto a ayudar en lo que fuera, sin embargo, era indispensable que Jennifer Jareau lo confirmara. La mujer cuestionada tomó aire para tranquilizarse, el recuerdo lo tenía fresco todavía, y aunque lo había puesto bajo control mientras Henry estaba siendo atendido, sabía que tarde o temprano debía enfrentarlo.

- Vamos, petite, sabes que puedes confiar en nosotros y que haremos lo que sea por ayudarte.

A JJ se le llenaron los ojos de lágrimas, a través de los años, cada uno tenía su manera de conmoverla, de abrir su corazón para hacerle saber que la querían. Agradeció el tono fraterno de Morgan, y por lo mismo, sabía que no iba a reaccionar bien; de Prentiss, ya tenía una idea, la mirada penetrante de sus ojos obscuros la intimidaba, comenzaba a resignarse a que no tendría manera de ocultarse de ella.

- Henry cayó del árbol porque estaba preocupado, nos estaba observando desde su árbol favorito, pero las cosas se pusieron acaloradas entre Will y yo…

Morgan empezó a preocuparse y a enojarse.

- Petite…

La urgió. La madre joven tragó saliva de nuevo para continuar. Prentiss la seguía observando con intensidad, aunque sabía que Henry siempre hablaba con la verdad, tenía la esperanza de que el niño estuviera confundido.

- … se enojó, me levantó la voz…

- ¿Te abofeteó?

Preguntó Morgan sobresaltado, para ese momento ya estaba convertido en una fiera enjaulada. Jennifer negó rotundamente con la cabeza.

- … no, pero me sujetó fuerte por el brazo, me lastimó, fue cuando Henry perdió el equilibrio de la rama, le gritó a su padre que no me lastimara y cayó.

Morgan se acercó para tocarla, justo en el sitio donde Will la sujetó, sin querer, por mera protección se retrajo del gesto. Esto enfureció a su amigo musculoso, quien era conocido por ser protector con los miembros del equipo. Las cejas de Prentiss se arquearon significativamente, y sintió un nudo en la boca del estómago. Entonces, realmente estaba lastimada su rubia amada.

- ¿Qué tanto te lastimó JJ? Por favor, necesitamos ayudarte.

Preguntó Emily haciendo todo lo posible por controlar su enojo. La chica de Pennsylvania con timidez se bajó la chaqueta del lado derecho, para descubrir su brazo, ahí, entre el codo y donde comenzaba la manga de su camisa estaba la marca de una mano, que comenzaba a teñirse de colores. Prentiss se llevó la mano al rostro y ahogó un gemido, pocas veces algo la había hecho sentir furiosa de manera inmediata, eso era imposible, ¿cómo pudo atreverse Will siquiera a levantarle la voz? ¿cómo pudo perder el control delante de su hijo? ¿cómo pudo hacerle daño a la persona más noble y comprometida con su país, que conocía? Will la iba a pagar caro, esperaba no verlo, porque conocería lo peor de Prentiss.

Morgan golpeó la pared para disipar su rabia, quería ponerle una paliza al sureño bastardo. Con algo de esfuerzo se pusieron en modo profesional, para tratar de ser objetivos y proteger a la especialista en comunicaciones.

- JJ, voy a hablar con Hotch, necesitamos protegerte a ti y al niño de ese idiota, voy a conseguirte una orden de restricción. Prentiss, por favor, llévala a la estación de enfermeras y pide que la revisen, pide que saquen fotos para documentar el caso y obtener esa orden lo más pronto posible.

Prentiss asintió en silencio, tomando de los hombros a JJ se encaminaron a la estación de enfermeras para que le hicieran la revisión ordenada por Morgan. No hizo preguntas, estaba procesando sus propias emociones, y convenciéndose que su enojo no ayudaría en mucho a Jennifer. De modo amable pero firme, pidió indicaciones para realizar el proceso correspondiente. Las enfermeras le dijeron a qué área ir, cómo llegar y a quién dirigirse.


A/N: Nos seguimos leyendo ;) KEy