Disclaimer: No me pertenecen los personajes, son de Jeff Davis y en lo que corresponda a la cadena CBS y ABC. Las canciones tampoco, sólo me pertenecen las ideas que surgen al escucharlas.

A/N: Muchas gracias, 15marday, por seguir y ser constante dejando tus comentarios.

Interrupciones

Capítulo 15

Aquellos ojos azules, versión infantil de los suyos, la penetraron sin prevención alguna, su sinceridad, su interés honesto, su poca precaución con lo que podía causar. Extendió la mano para peinar aquel cabello revuelto, y acariciar su mejilla, en señal de cariño, como reconocimiento tácito a su valentía.

-¿Por qué la pregunta, cariño?

Necesitaba ganar tiempo, su corazón había sido asaltado por sorpresa.

- Porque ella ha cumplido su promesa, a mí me gustan las personas que cumplen sus promesas. Y tu cara, sonríe más tiempo cuando estás con ella, y te ríes de muchas cosas que ella dice.

Si pudiera ver el futuro de su hijo, seguramente tendría éxito como perfilador. Suspiró mientras continuaba acariciándolo. Tenía que ser honesta, por su hijo, por dar ejemplo, porque quería comenzar de nuevo, no quería huir de su propio corazón.

- Sí, me gusta, por todo lo que dices: nos ha cuidado y me siento bien estando con ella, también, me gusta que tú confíes en ella, como yo lo hago, ¿te sientes contento pasando el tiempo con ella?

Henry sonrió

- Sí, ¡tiene muchas cosas que contar! Y me pregunta lo que siento y lo que quiero, aunque no juega conmigo como tío Spence, pero ¡no importa! ¿sabe de fútbol?

Jennifer no pudo evitar reflejar la sonrisa de su hijo, era contagiosa.

- Mmm, no sé, no le he preguntado, cariño. Podrías hacerlo cuando la veas por la mañana.

De pronto la sonrisa de Henry desapareció, recordó lo recién sucedido en el pasillo.

- ¿Ella se encuentra bien?

Jareau le besó la frente.

- Sí, se encuentra bien, fue un raspón profundo, igual que al tío Morgan, con cuidados y buen descanso se les quitarán las heridas.

El niño la volvió a observar con atención.

- ¿Le vas a decir?

Jennifer estaba desconcertada.

- ¿Decir?

- Sí, ¿le vas a decir a Em que te gusta?

JJ soltó una risa nerviosa.

- ¡Henry! ¡Recién acabamos de separarnos tu papá y yo!

Su hijo alzó los hombros en señal de incomprensión sobre su argumento.

- Ya le dijiste que no lo quieres ver, y no vivirá con nosotros, vamos a vivir en otra casa, ¡Em podría vivir con nosotros!

Dijo emocionado el chiquillo ante la idea. La agente rubia lo envidió, ante sus ojos todo era tan sencillo, comenzó a preguntarse si podría ser así, tal cual, sin más complicaciones. En algo tenía razón su hijo, su relación con Will había terminado, los dos ya le habían dicho que no querían verlo, ya lo enfrentaron, le dijeron lo que sentían, y el primer paso de los trámites legales estaba dado. ¿En verdad podría ser tan sencillo como lo decía Henry?

Su mayor temor era parecer una víctima, la típica damisela en apuros que no tenía en quien apoyarse, sin embargo, ya había dado la cara a su agresor, ya no se sentía como víctima, tampoco se sentía culpable de la situación, el policía sureño estableció su posición y ella respondió, al igual que su hijo.

- ¿Me escuchaste, mami?

Preguntó curioso Henry al ver que su madre no decía nada. JJ lo observó de nuevo a los ojos.

- Pensaba en lo que dijiste, cariño.

- ¿Se te hace una buena idea? Tú siempre has dicho que soy un chico listo, y también Em me dijo que era un chico listo y adorable.

Jareau se sorprendía agradablemente de ver el ego tan sano que tenía su crío.

- Posiblemente se lo diga, tengo que ver qué es lo que ella piensa y siente también, conocer si también le gusto como ella me gusta a mí.

Dijo finalmente la madre rubia.

- ¿Posiblemente? ¡Oh, cielos!

Exclamó con tono impaciente.

- ¿Oh, cielos? ¿qué quiere decir eso, Henry?

Henry palideció, no podía decir nada. Jennifer sospechó algo, si le había preguntado a ella, ¿qué impedía que le hubiera preguntado lo mismo a Prentiss?

- Henry, ¿qué sabes?

El niño apretó los labios y dijo un vehemente "no" con la cabeza.

- ¡Heeenry!

- No te puedo decir, tú me has dicho que no se dice lo que otra persona te dice en una plática

Argumentó el chiquillo, lo que no impidió que su madre lo atacara con cosquillas en su costado.

- ¡Pequeño travieso!

Ya Henry reía tremendamente. Jennifer estaba orgullosa de su hijo por no ceder, y contenta, sospechaba, por la actitud franca de su hijo, que Emily bien podría corresponderle, pero siendo considerada como era la ex agente de la Interpol, no se adelantaría hasta no saber su estado emocional y legal con respecto a su relación con Will.

- ¡Ouch!

- ¡Oh, hijo, perdón, perdón! ¿No te lastimé mucho?

Henry todavía reía, dijo que no entre risas y gorjeos.

- Bien, te dejaré en paz…

Lo besó en la frente, y el pequeño le correspondió.

- ... es hora de dormir, mañana nos mudaremos de casa y empezaremos una nueva vida.

- Eso me gusta, mamá.

- A mí también, hijo. Descansemos.

Se acomodaron sin mucho esfuerzo, y Jennifer se encargó de apagar las luces principales para tratar de descansar después de día tan agitado. Observó cómo su hijo al poco tiempo había caído rendido. Ella, tenía la cabeza ocupada recordando las atenciones y las caricias de Emily desde la tarde del viernes. Pasó un tiempo esforzándose por conciliar el sueño, pero no podía dormirse.

Finalmente, cedió y tomó su teléfono del mueble. Primero buscó fotos de su colega favorita, no había cobrado conciencia la cantidad de selfies que se había tomado con ella, y sí, su hijo tenía razón, su rostro sonreía cada que compartía el tiempo con ella, sus posturas eran relajadas, invadían con familiaridad sus espacios personales, tal como sucedió la tarde anterior en la cocina de su pronto ex casa, y en el desayuno esa misma mañana en el loft de la hija de la embajadora. Con Penélope y los demás, se notaba una barrera invisible, con Emily, no existía tal, cuando sus cuerpos se tocaban en los hombros, por la cintura, se rodeaban con sus brazos o recargaban sus rostros en el hombro o en el rostro de la otra, parecía natural y en más de alguna fotografía detectó gestos que bien podrían delatar a una y otra de un afecto más profundo que amistad.

Repentinamente decidió marcar el número tres de los contactos en marcado rápido: el uno era de su próximo ex marido, que decidió borrar en ese momento. El dos lo asignó a Hotch, el tres, era de Emily. Dio un golpe en la pantalla táctil y comenzó a sonar un "beep" intermitente. Su corazón saltaba un poco más rápido, no era fácil ser tan espontánea como su hijo, pero esperaba obtener buenos resultados de su decisión irreflexiva y honesta.

Emily soñaba con una jugadora de soccer: se encontraban en los vestidores, tenía entre cortada la respiración, pues la capitana rubia de ojos azules del equipo comenzaba a encerrarla contra los casilleros, y sin timidez alguna, paseaba sus manos debajo de la playera del equipo que portaba Prentiss. Sonó un silbato del entrenador, que luego se fundió con el timbre de su teléfono que sonaba a un costado de la cama. Maldijo a quien estaba osando interrumpir su sueño, no era amante de los deportes, pero ¿a quién le importaba saber de fútbol soccer si Jennifer era la capitana del equipo y podía tenerla de tal manera en los vestidores? Con movimientos torpes alcanzó su celular de la mesa de noche, observó la pantalla que señalaba 2:00 de la mañana, y la foto de una joven agente rubia aparecía en los datos del contacto de la llamada entrante. La ex agente de la Interpol se retractó de sus maldiciones.

- ¡Hola, JJ!

Contestó adormilada, pero emocionada.

- ¡Hola, Em!

De pronto la agente más grande tuvo un episodio de preocupación, posiblemente era una emergencia.

- ¿Todo bien? ¿cómo está Henry?

- Sí, todo bien, gracias, afortunadamente recuperó el sueño y duerme tranquilo.

Emily se tranquilizó. Ambas hicieron una pausa, aunque la rubia ya había encontrado la razón para hablare a su colega, la mujer de cabello obscuro estaba desconcertada.

- ¿Cómo estás? ¿cómo te sientes de tu herida?

La experta en comunicaciones interdepartamentales decidió romper el silencio incómodo que se presentó. Emily sonrió, todavía con reservas.

- Bien, no fue nada, me pusieron unas vendoletas y me recetaron un analgésico por si presentaba algún dolor de cabeza, pero nada más.

- Lo siento tanto, Emily.

- No, no te preocupes, con gusto lo volvería a hacer.

Se hizo otra pausa, adivinó que en el otro lado de la línea la chica de Pennsylvania estaba sonrojada.

- ¿Cómo estás tú?

Preguntó con genuino interés la hija de la embajadora. Era la oportunidad de Jennifer, ahora o nunca, debía comenzar a empujar los límites, a propiciar que las cosas se dieran, aunque no fuera tan sencillas como su hijo lo mostró. Hizo una nota mental: "Ve por ella, JJ".

- Bien, gracias, la verdad, estaba preguntándome cómo estabas y qué hacías, y quería ver la posibilidad de que me ayudaras a dormir de nuevo, contándome una historia.

Soltó sin pausa JJ, aunque con suficiente cadencia y claridad para que la criminóloga de más edad comprendiera. Emily se quedó paralizada en el instante. Repitió mentalmente lo que la chica de Pennsylvania le acababa de decidir. Comenzó a darse cuenta que las cosas ya no serían sutiles a partir de ese momento. Jennifer iba por todo, ¿se arriesgaría a tomar la oportunidad?

- ¿Em?

Preguntó preocupada la agente más joven por escuchar una pausa tan grande. ¿Se había precipitado? ¿Asustaría a Prentiss?

- Sí, aquí estoy…

- ¿Estás bien?

- Sorprendida…

- Igual puedo intentar otra cosa, no te preocupes…

Jennifer comenzaba a acobardarse, por otro lado, Prentiss pensaba para sí: reagrúpate, se están dando las cosas para que esto vaya más adelante, tú no estás obligando a la vulnerable JJ, ella es la que está marcando la pauta.

- No, no…

Interrumpió a la agente rubia, no quería que se arrepintiera de lo que dijo, ni tampoco que cortara la llamada. Respira Prentiss, seguía dialogando con ella mentalmente. Decidió dar el salto, retomó la palabra.

- … sólo estoy sorprendida porque no es usual que una chica me llame a las dos de la mañana para que le cuente historias para dormir.

- ¡Oh, cielos no me di cuenta de la hora!

Dijo sincera JJ, estaba tan nerviosa y ocupada de su corazón, que obvió el tiempo.

- ¡Hey!, JJ, tú puedes llamarme o venir al loft a las dos de la mañana, y siempre tendré la puerta abierta, las luces encendidas, para ti, y un buen vino para compartir contigo y sólo contigo.

Jennifer enrojeció de manera instantánea e intensa, no había vuelta atrás, y Prentiss le estaba siguiendo el paso en aquel camino, quizá hasta con más franqueza y práctica en el coqueteo.

- Entonces, agente Jareau…

Continuó la ex agente de la Interpol, sintiéndose satisfecha al escuchar que JJ se había quedado muda ante su confesión, porque no era un silencio incómodo, sino de sorpresa.

- …¿quieres que te cuente una historia?

JJ sonrió cual chica de 17 años.

- Sip, por favor.

Emily quedó prendida por el tono tímido de su colega de trabajo. ¿Sería posible que aquella historia, su historia, comenzara como un romance de adolescentes? Era demasiado bueno para ser verdad, pero no importaba, merecían esa oportunidad.

- Pégate la bocina al oído, no quiero que Henry despierte por escuchar mi voz. ¿Estás lista?

Jennifer se acomodó a una distancia prudente de su hijo, para no lastimarlo y para no despertarlo. Emily comenzó su historia, y como horas antes, después de escuchar por un rato el ritmo cadencioso de su voz, la agente de cabello rubio cayó bajo sus encantos para viajar al país de los sueños. Prentiss cuando percibió a través de la bocina la respiración tranquila de su contraparte, supo que había logrado su objetivo y era tiempo para ella irse a descansar también. Antes de dormirse, acarició la playera de la ex capitana del equipo de fútbol soccer que traía como pijama, sonrió ante la posibilidad de que su sueño de verse acorralada por JJ y sentir sus manos bajo la playera, podría convertirse en realidad en poco tiempo.


A/N: ¿A quién no le gustaría ser arrullado así, por la voz de quien ama? ;) KEy