Holaaaaaaaaa... Merezco una muerte lenta, lo se... pero bueno, la autora kit se disculpa, realmente estuve hasta el cuello de compromisos y viajes y correr de aca para alla... perdooon

este cap no va dedicado a nadie, porque nadie dejo reviews :c pero bueno, esperemos que para el proximo si haya ?)

recuerden que esta historia no nos pertenece y los personajes si! o viceversa, ya no lo se xD

ok, a leer se ha dicho!

5. Taken

Hermione sacudió suavemente la cabeza, un poco frustrada. Era la cuarta vez que trataba, en vano, de concentrarse en el informe acerca de mortífagos que tenía en sus manos. No podía pasar de la segunda página, parecía que aquello que leía pasaba por su mente como por un colador, sin dejar el más mínimo dato y todo porque no dejaba de pensar en lo exasperante que había sido Malfoy durante el baile: primero le exigía que fuese con él y luego desaparecía sin dejar mayores explicaciones.

Con un bufido, vio la cantidad que le quedaba aún por leer y dejó la carpeta sobre el escritorio, dando la causa por perdida.

-Quizás un café haga que me despeje un poco- pensó en voz alta, antes de ponerse de pie y dirigirse a la cafetería.

Al pasar frente a la oficina de aurores, le dio un pequeño saludo a Draco, por cortesía y costumbre, pero fue deliberadamente ignorada por el rubio.

-"¿Y ahora qué mosca le picó? Estúpidas serpientes y sus cambios de humor"-

Ofuscada, hizo su pedido y se quedó esperando en la barra, mientras cavilaba distraídamente.

-Oye, Mione- llamó una voz conocida desde atrás, mientras pinchaba repetidamente su hombro. La castaña giró sobre sus talones, mientras sonreía un poco

-¿No crees que ya es hora de que dejes de llamarme por el apodo que Harry y tú me pusieron en Hogwarts, Ronald?

-Oye, tú también me dices Ronald, tal y como lo hacías en el colegio- se defendió el pelirrojo, mientras le daba una gran mordida a una dona –Erfesh uma jamargabda Edmione-

-Oh Ron- la leona no pudo evitar una risa, su amigo jamás cambiaría su forma de comer –Quédate quieto, te has llenado la mejilla de azúcar- añadió mientras lo limpiaba con una servilleta.

-Oh, Herms- dijo el Weasley mientras la ministro lo limpiaba –Estaba pensando ¿Saldrías a cenar conmigo? Ya sabes, nosotros dos solos…-

-Mmm, no lo sé ¿Deberé soportar las miradas asesinas de Lavender luego?- retrucó la castaña

-Claro que no- se ofendió el pelirrojo –Por Merlín, llevamos casados casi dos años… Aunque, pensándolo mejor, comenzaré a ver por un regalo realmente grande para nuestro aniversario- miró su reloj y dio un respingo –Debo irme, pero piensa en que no aceptaré un no por respuesta Mione ¡Adiós!- y, dándole un gran abrazo, salió corriendo desbocado por el pasillo, haciendo reír nuevamente a la Ministro.

….

¿Pero quién creía que era? ¿Qué creía que hacía? Ese estúpido traidor de Wasel, poniendo sus manos en Hermione, besando su mejilla… Y ella… Ella no hacia absolutamente nada.

Draco reprimió un gruñido en su garganta y trató nuevamente de concentrarse en su trabajo, sin lograrlo por completo. Bufando nuevamente, tiró suavemente de sus mechones platinados. ¡Maldición, él era Draco Malfoy! No podía ser que el viejo príncipe de las serpiente, aquél al que las chicas le rogaban un lugar en su cama, el que había desposado a la mujer más malditamente sexy que había pisado alguna vez Hogwarts, estuviese envidiando a Weasley por abrazar a una sangre sucia.

¿Qué demonios le había hecho esa maldita mujer?

Pero lo sabía… Se había metido bajo su piel desde el primer momento… Maldita leona.

Giró lentamente su silla, pensando en el pasado, en Hogwarts y en muchas cosas relacionadas con ella. Su recuerdo lo atormentaba, había tratado de deshacerse de ella, pero simplemente no podía. Y ahora era su maldita gefa, no era como si pudiese ignorarla... Y se odiaba por ello, esa maldita sangre sucia no merecía ni siquiera una mirada por parte de alguien como él.

Draco fijó una fría mirada gris en la pared frente a él. Era demasiado tarde, y lo sabía. Quizás la decisión que había tomado no había sido la correcta, quizás debería haber tratado… Con un chasquido de la lengua, apartó esos pensamientos: los Malfoy siempre lo tenían todo bajo control.

Al ver a Ron entrar, una sonrisa diabólica se dibujó en su rostro

-¡Mione!- Un agitado Ron llegaba al restaurante. Más de una hora retrasado

-¡Ron!- el semblante de Hermione se relajó, realmente no podía creer que su amigo la hubiese dejado plantada -¿Qué susedió? No me digas que lo habías olvidado-

-Claro que no Mione- se excusó el exaltado muchacho. –Ese maldito hurón me tuvo trabajando en cosas estúpidas durante todo este tiempo, ni siquiera se quedó para vigilarnos… Juro que me desaparecí apenas puse un pie en el callejón fuera del ministerio-

-Oh, sólo déjalo- rodo los ojos ella, acomodándose en la silla –Mañana hablaré con él y le diré claramente que…-

-¿Qué es lo que me dirás, Granger?- la arrastrada y fría voz –Serás mi jefa, pero tengo entendido que es mi deber hacer un esfuerzo porque los inútiles que tengo bajo mi cargo hagan algo productivo-

-Maldita sea Malfoy ¿Acaso me sigues?- La voz de Hermione estaba cargada de veneno

-Ya quisieras, Granger- Draco estrechó sus ojos mientras envolvía la cintura de su hermosa acompañante –No necesito una mujer sin la más mínima feminidad, no estás a mi altura ni siquiera siendo Ministro de Magia-

-Tú, hurón… Retráctate- Ron se puso lentamente en pie, mirando fijamente al Malfoy

-Déjalo Ron, no tiene caso- Hermione tomó un pequeño palito de pan, tratando de parecer despreocupada, pero el temblor en sus manos la delató: estaba furiosa.

-Al fin dices algo inteligente, Granger- dijo Draco con una sonrisa burlona.

-MORSMODRE- un segundo luego, el caos se desató en el restaurante.

-¡HERMIONE! ¡ABAJO, AHORA!- Ron y ella se lanzaron bajo la mesa, ubicandose luego en una posición de ataque. La leona sintió que su corazón se detenía y el tiempo volvía atrás al ver las oscuras máscaras y las túnicas negras, el frío brillo verde de una marca en el cielo, a Draco retorciéndose y siseando de dolor tumbado en el suelo y tomándose el antebrazo.

No, no era posible.

-¡Avada Kedabra!-

Esas malditas dos palabras. Los cuerpos comenzaron a desplomarse, gritos y sollozos llenaban el aire. Hermione no pensaba, no quería saber qué sucedía, ni por qué. Su mente consiente estaba en shock, su instinto de supervivencia sabía que cuantas menos máscaras quedaran, menos gente inocente moriría.

-Retirada-

Con un grito, los cobardes desaparecieron, dejando a la gente aterrada y desorientada.

Las rodillas de la ojimiel fallaron y se desplomó sobre una desvencijada mesa

-Que... ¿Qué demonios fue esa mierda?- Ron temblaba de la cabeza a los pies y estaba empapado de sudor

-Eso, Weasley, fue una advertencia- la voz sombría del ojigris los dejó sin aliento.

Los mortífagos ya habían hecho su movimiento.

Notas de la autora: Waaaaa! Qué les pareció? Volvieron nuestros amiguitos mortifagos wiiiiiii que hará nuestro dragon? ira con sus viejos amigos? luchara contra ellos? Muajajajajaj tomates y opiniones en los reviews porfa!

Nos despedimos, hasta el proximo cap

Kit y Paz