En un tiempo récord, los 3 Boukenger llegaron al hospital. Natsuki, Eiji y Makino-san ya los esperaban.
-¿Cómo esta?- fue lo primero que Satoru preguntó.
-Bien- respondió Makino-san -, esta en labor en este momento.
-¡Debo ir con ella!- exclamó el líder Boukenger, dispuesto a ir a toda velocidad a donde se encontraba su esposa.
-¡Espera, Akashi!- lo detuvo Eiji, sujetándolo del brazo. -Deja que los doctores hagan su trabajo.
-Estará bien- aseguró Souta. -Está en buenas manos.
Masumi y Natsuki los secundaron asintiendo, ella con más efusividad que la común.
Un poco renuente, Satoru termino accediendo y se dejo caer con pesadez en uno de los sillones, suspirando profundamente.
-Iré a dejar esto a la SGS- habló Souta de repente, tomando la caja que contenía el recién rescatado Precious.
Todos, a excepción del líder, lo dispensaron con un asentimiento.
El tiempo siguiente fue una tortura para todos, pero aún más para el futuro padre. Los segundos le parecían horas y no podía despegar la mirada del reloj, golpeando ansiosamente su pie contra el suelo. Estaba tan perdido que se sobresaltó al sentir una mano en su hombro.
-Tranquilo- le dijo Masumi riendo ligeramente. -Trata de relajarte o será peor.
-Lo dices como si fuera tan sencillo.
-Créeme, se que no lo es- miro hacia donde se encontraba Natsuki arrullando a su pequeño niño. -El día en que Akira nació fue el más feliz y el más torturante de toda mi vida.
Satoru lo miro atentamente mientras hablaba, sonriendo ante su actitud y su mirada llena de amor y orgullo.
-¡Quien lo diría!- dijo, soltando un suspiro. -Lo lograste, me superaste en esto.
Masumi sonrió de lado.
-Ya había olvidado eso- comentó con diversión.
En ese momento, una enfermera entró en la sala de espera, captando la atención de todos.
-¿Familiares de la señora Akashi?- preguntó al aire, haciendo que Satoru se pusiera de pie de un salto.
-¿Ella esta bien?- preguntó con algo de ansiedad.
La enferma sonrió de forma tranquilizadora, asintiendo.
-Ambas lo están- dijo con alegría. Pareció esperar por unos segundos a que el padre digiriera la noticia, ya que volvió a hablar hasta que lo vio sonreír. -¡Muchas felicidades! Es una hermosa y saludable pequeña.
El líder Boukenger se sintió lleno de alegría, tanto que no sabía que decir. Se sintió en un sueño.
-¡Felicidades, Chief!- exclamó Natsuki, acercándose a abrazarlo.
-¿Cuándo podremos verla?- preguntó Eiji a la enfermera.
-Les informare en cuanto despierte- respondió. -Mientras tanto, tendrán que esperar.
-Arigatou- dijo Makino-sensei con una reverencia. La enfermera correspondió el gesto y se retiro, justo en el momento en que Souta entraba de nuevo en el lugar.
-¿Qué sucedió?- preguntó mirando a cada uno de sus compañeros en busca de una explicación.
Satoru permanecía perdido en el infinito por lo que fue Eiji quien, riendo, le respondió.
-Fue una niña.
Souta sonrió, observando a su líder.
-Tal parece que él ganó- dijo con una sonrisa.
Sakura sentía como si toda la energía de su cuerpo se hubiese evaporado y la gravedad fuese aún más pesada. Trato de incorporarse, pero sus brazos temblaban por el esfuerzo.
-Con cuidado- una amable enfermera apareció a su lado, ayudándola a sentarse sobre su espalda. -Debe estar agotada, así que trate de no moverse mucho.
Asintió por inercia, respirando profundamente. Miró a su alrededor con movimientos lentos de cabeza, recordando el porque estaba ahí. Su mirada se poso en una cuna que estaba junto a la cama, lo suficientemente lejos como para que no alcanzase a ver en su interior.
La enfermera notó su reacción y, con una sonrisa, se acerco a la cuna, tomando al pequeño ser entre sus brazos con mucho cuidado.
-Ven, pequeñita- decía mientras se aproximaba, arrullandola. -Hay alguien que esta ansiosa por conocerte.
Sakura sintió como su corazón latía con gran fuerza cuando la enfermera puso a la pequeña entre sus brazos. Le parecía que era el ser más hermoso que jamas había visto; tan pequeña y delicada, que sentía que podría romperla. Lagrimas de alegría comenzaron a caer por sus mejillas.
-Es tan pequeña- dijo con felicidad -, y tan hermosa.
-Avisare a sus familiares que pueden pasar- la enfermera se retiró con una sonrisa, pero Sakura no pareció notarlo. Su mirada seguía fija en la pequeña niña que dormía plácidamente entre sus brazos.
Pasó un dedo acariciando sus mejillas, sonriendo con ternura.
-¡Es increíble!- le dijo en un tono suave. -Es la primera vez que te veo y ya te amo tanto...
El sonido de la puerta abriéndose la hizo levantar la mirada, encontrándose a Satoru, quien no podía lucir más feliz.
-Ganaste- le dijo Sakura, riendo ligeramente. -Es una niña muy bella.
Con pasos ansiosos y nerviosos, el nuevo padre se acerco a su esposa, quien inclinó a la pequeña para que él pudiese contemplarla.
Desde la puerta, sus compañeros contemplaban la escena familiar, compartiendo su alegría.
-¡Omedetou!- la primera en acercarse fue Natsuki, acercándose a Sakura y abrazándola, aún con el pequeño Akira en sus brazos. Ambas rieron al ver entre ellas a sus bebés.
-¿Ya más tranquilo?- Masumi se acerco a Satoru, quien mantenía los ojos fijos en la pequeña recién nacida.
-Mucho- respondió sin mirarlo.
Souta, Eiji y Makino-san intercambiaron miradas, sonriendo. Todos se colocaron alrededor de Sakura, queriendo conocer a la nueva integrante del equipo.
-Omedetou, Sakura-neesan- la felicitó Souta.
-¡Es una hermosa niña!- exclamó Makino-sensei.
Ni Satoru ni Sakura podían dejar de sonreír. Esa pequeña los hacía querer darle todo el amor y protección del mundo, haciendo que sus corazones se llenaran de orgullo. Era, con seguridad, su más valioso tesoro.
-¿Y cómo se llamará?
La pregunta de Natsuki los hizo intercambiar miradas. En realidad, por increíble que pudiese ser, no lo habían pensado.
Sus compañeros pudieron leer sus expresiones con facilidad.
-¿Es en serio?- Eiji no podía dejar de reír. -¡Pero si se la vivían peleando entre si iba a ser niño o niña!
-¿No tienen opciones?- preguntó Souta.
-Yo tenía una...- comenzó a decir Satoru, pero Sakura lo interrumpió.
-¡No! Ya te he dicho que ese no.
-¿Tan horrible es?- rió Masumi.
-Quería llamarla como yo- explico Sakura. -Pero no me parece una buena idea.
Todos intercambiaron miradas y asintieron. Cierto que sería muy confuso a la larga que hubiesen 2 Sakuras.
La nueva mamá miro a su pequeña en brazos y le acaricio suavemente las mejillas, contemplando su durmiente rostro. Le pareció que todo lo que había alrededor se desvanecía y ya no escuchaba a sus compañeros, quienes entusiasmados daban opciones para nombres. Y mientras la observaba, una palabra vino a su mente.
-Takara*...- dijo en un susurro, que capto la atención de todos.
-¿Qué cosa, Sakura-san?- preguntó Natsuki, acercándose más a ella.
-Takara- repitió Sakura, hablando más fuerte. Todos la miraron sin comprender, mientras ella miraba a su pequeña. -Ese es el nombre perfecto- le dio un beso en la frente y luego miro a todos. -Takamy.
Sakura miró a Satoru, quien asintió con una cariñosa sonrisa.
-Es muy bonito- sonrió Souta.
Todos asintieron.
-Entonces así se llamará- habló Satoru con una orgullosa sonrisa. -Takamy Akashi Nishihori.
-La pequeña Tamy Akashi- sonrió Natsuki.
Y como si fuese esa una señal, la pequeña abrió los ojos en cuanto pronunciaron su nuevo nombre.
*"Takara" es la palabra japonesa cuyo significado es "Tesoro". Me pareció que era el nombre perfecto y de ahí nació la variante "Takamy"
Y bueno, por fin pude actualizar! XD
Creo que ya he podido organizar mejor mi tiempo, así que espero actualizar más seguido.
Una disculpa y nos leemos pronto!
