Ironía

02

Hay veces en la vida que sabes a la perfección quien eres y dónde estás parado. Esa, desafortunadamente, no era la ocasión para Scorpius Malfoy.

- ¿Qué estaba haciendo ahí? – eso era justo lo que se preguntaba mientras examinaba con discreción a las personas a su alrededor. Junto a él había un par de insípidas Hufflepuff, una rubia y la otra morena, y con la pelirroja Lily Potter lucían como un trío de Barbie's, a su lado se encontraban William Cabott y Albus Potter conversando alegremente con un par de Ravenclaws cuyos nombres no recordaba.

Hugo Weasley, su anfitrión, había tenido que salir "por un minuto" por lo que estaba solo, en medio de desconocidos y sintiéndose como un perfecto idiota. Tratando de distraerse un poco giró la cabeza y otro lado del salón divisó al mayor de los Potter coqueteando descaradamente con Liza Kennedy, una slytherin como él. Una de las más hermosas.

Liza le sonrió a modo de saludo, y él comprendió porque la chica era tan popular: tenía largos cabellos de un rubio dorado tan intenso que parecía imposible, unos agudos ojos color avellana y unas proporciones físicas por demás…tentadoras – reflexionó Scorpius sin poder encontrar la palabra para definirla. Ciertamente era muy hermosa, pero jamás había cruzado con ella más de un par de palabras, por lo que le era imposible decir si su carácter e inteligencia asemejaban a su belleza.

El chico salió de sus meditaciones cuando a lo lejos se oyó:

- ¡Ya llegó el alma de la fiesta!

Él conocía esa voz. – pensó - Pertenecía a Hugo Weasley o "el idiota sonriente" – como él le apodaba. Ni siquiera se giró para mirarlo, como los demás lo hicieron. Ya tenía suficiente de los Potter y los Weasley para un solo día; sin embargo se sentía obligado a saludarlo ya que él era el verdadero anfitrión de la reunión. Ni siquiera sabía porque había aceptado la invitación.

- ¿Por qué saliste? – preguntó James – Eso de dejar solos a tus invitados no es nada cortés.

- Lo siento – dijo Hugo disculpándose con todos en general, pero con Scorpius en particular – es que tenía que regresar por alguien – dijo dando un paso de lado y revelando a la persona oculta tras de él.

El tiempo pareció detenerse por unos segundos, de repente Scorpius recordó el porqué había aceptado la invitación del "idiota sonriente", allí estaba su razón: Rose Weasley.


- Hola – saludó la gryffindor tímidamente mirando brevemente a cada uno de los asistentes. Los segundos le parecieron eternos al Sly, quien esperaba impacientemente su turno.

De pronto se encontró mirando de frente sus ojos azules, esos inquietantes ojos que parecían leer directamente de tu alma. El rubio se paralizó, ni él mismo entendía su reacción, pero sabía que eso sólo le pasaba cuando estaba en presencia Rose Weasley.

- Hola – la saludó lo más firmemente que pudo, con un gesto de indiferencia.

La pelirroja hizo un ligero ademán - respondiendo a su saludo - y se retiró a uno de los mullidos sillones de la habitación para leer un libro de bolsillo que llevaba con ella.

A Scorpius le divirtió la conducta de Rose, parecía que no le importaba en lo más mínimo lo que la gente pensara de ella y por eso la envidiaba. En realidad no comprendía que era lo que le intrigaba de esa pelirroja.

¿Intrigarle? … No, él era un hombre obsesionado.

En pocas horas Scorpius había llegado a conocer más de la familia Potter que lo que había logrado en los cinco años que llevaba en Hogwarts, ahora sabía que James Potter tenía un peculiar sentido del humor, que a Lily le gustaba soltar comentarios inoportunos de vez en cuando y que Albus era, al parecer, el más reservado de la familia.

Sin embargo, seguía teniendo el mismo conocimiento de los Weasley. Había corroborado que Hugo parecía reunir a todos a su alrededor como un imán y que Rose sólo estaba interesada en los libros, o eso parecía…

- ¡Ey, Rose! – gritó la hufflepuff morena arrebatándole el libro de entre las manos – Saca la nariz de los libros y vive un poco. – se mofó

- Devuélveme el libro, por favor – pidió la gryffindor lo más cortésmente que pudo.

Scorpius miró la escena con interés: la morena alejaba el libro y se ponía de puntillas para hacer imposible que la pelirroja lo alcanzara. Rose tenía cara de pocos amigos, era obvio que a la chica no le gustaban las bromas tanto como a su hermano.

- Estoy a ocho páginas de terminarlo, devuélvemelo por favor. – repitió ella tendiéndole la mano.

La morena hufflepuff – cuyo nombre seguía desconociendo – sonrió con malignidad. Viró a la derecha y arrojó el libro al fuego.

- ¡Oops! Creo que te quedarás sin conocer el final. – rió la chica.

Rose uso el mayor "poder" que poseía y con sus maravillosos ojos azules fulminó a la morena con la mirada. No sólo la chica, sino todos en la habitación se congelaron.

- Julie, discúlpate. – suplicó Lily Potter acercándose a su amiga.

- ¿Porqué tengo que disculparme con ella? – dijo soberbiamente – sólo es una presuntuosa que ser cree mejor que todo el mundo, ya es tiempo de que alguien la ponga en su lugar.

Rose soltó una ligera risa.

- ¿Crees que tu actitud infantil me está dando una lección? – preguntó – Se nota que no tienes imaginación. – dijo con tranquilidad. Luego volteó a ver a su hermano y le sonrió – Lamento haber arruinado tu fiesta, mejor me voy.

Nadie hizo un intento por detenerla. Hasta Scorpius Malfoy sabía que nadie era capaz de detener a esa mujer tan testaruda cuando se proponía algo.

- Espera Rose, te acompaño. – se ofreció Will Cabott al momento, saliendo detrás de la pelirroja.

El ambiente se puso muy denso después de que Rose salió. Parecía que todos evitaban mirarse unos a otros, aunque nadie dejaba de culpar a la "encantadora" Julie por arruinar el ambiente. La hufflepuff por su parte no parecía sentirse culpable en lo absoluto y eso irritaba aun más a todos.

Sin Rose en el lugar su presencia ya no tenía sentido, pensó el rubio. Caminó hacia Hugo y se despidió brevemente, nadie pareció percatarse de que abandonaba el lugar; ni siquiera él le prestaba mucha atención al camino que seguía. – suspiró – Estaba agotado, aunque de alguna extraña manera sentía que acudir a la reunión no había sido una total pérdida de tiempo. Al menos había podido verla…

- No Will…ahora no, alguien podría vernos.

Scorpius se paró en seco. Él conocía esa voz, vaya si la conocía…

Continuará…


N/A: Hola a todos, gracias por acompañarme en este segundo capítulo ;D confesaré que podría haber actualizado antes, pero el capítulo no me convencía, así que prácticamente tuve que reescribirlo y por eso tardé :P pero espero que este capítulo haya sido de su agrado, si así fue entonces estaré gustosa de recibir sus reviews y cualquier comentario que puedan darme para mejorar.

Hasta pronto, besos.

Atte.Aimé

P.D.

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