La vista del enorme océano a mi alrededor me abducía completamente… el ruido del motor de aquel precario barco junto con el mismo sonido del mar eran lo único que se escuchaba, a lo que la voz del capitán del navío se hace presente, dirigiéndose hacia mí
—Vaya… como extrañaba el volver a Sinnoh— dijo aquel hombre de mediana edad y cabello castaño plomizo y ojos negros, con intenciones de conversar conmigo, ya que habían pasado varios minutos (para no decir horas) en las que ninguna palabra emergieron de mi boca, pero al final… incluso el ser que poseía mi cuerpo quería charlar
—¿Hace mucho que ya no viajas?— pregunté a la vez que el capitán asentía, mientras que una leve sonrisa se enmarca en su rostro, a lo que habiendo sólo mar a nuestro alrededor y con el rumbo fijado, sale de su pequeña cabina para después apoyarse en uno de los barandales del sector de pasajeros
Ya de por sí el barco era pequeño… consistía de un pequeño cuarto en donde se encontraba el timón y el resto de instrumentos de navegación, y un espacio atrás del mismo de unos cinco metros cuadrados aproximadamente, en donde los pasajeros podían sentarse en las pequeñas y amuebladas bancas del mismo, a la vez que lo recubría una pequeña lona de color rojo, evitando que los fuertes rayos del sol quemaran la piel de los que estuvieran a bordo, mientras que por debajo del todo existía un pequeño camarote en el cual se encontraban la cocina y los dormitorios
Quizás no fuera un barco elegante, ni mucho menos nuevo; pero era fácil el ver como aquel hombre de igual manera lo apreciaba, intentando cuidarlo lo más posible, aunque hubiesen raspones u otro tipo de marcas en el mismo
—Creo que hace más de un año que no vuelvo a mis tierras…— comenzaba a conversarme el capitán del barco, a la vez que me observaba con total normalidad, mientras que de sus ojos una obvia nostalgia se demostraba— La empresa para la que trabajo me paga lo mínimo ya que no atraigo pasajeros— decía nuevamente a la vez que yo lo escuchaba con atención
—Y… ¿has pensado ir hacia otros sectores?— pregunté a la vez que de igual manera el capitán me escuchaba atento
—Nah…— dijo a la vez que se llevaba sus manos a su cabeza, apoyándose en las mismas— La empresa me lo sugirió de igual manera, pero me dijeron que tendría que cambiar de barco… y primero muerto antes de que tenga que cambiar a mi pequeña Mantine— dijo nuevamente, a la vez que daba pequeños y suaves golpes al barandal de su barco, exaltándome levemente al escuchar ese nombre, a la vez que de mi rostro únicamente se demostraba duda y desconocimiento
—Es el nombre de un pokémon…—dijo el hombre al verme un poco extrañado del nombre, ya que no sabía de donde lo había sacado— una buena amiga que tuve hacía varios años… siempre acompañaba mi barco en los pocos viajes que daba, aunque después de un viaje ya no apareció más… supongo que se habrá ido a otro lugar…— recordaba a su vieja amiga aquel señor, a la vez que yo simplemente me apoyaba en el asiento, escuchando interesado aquella historia
—Pero que estoy diciendo…— decía entre leves carcajadas el hombre a la vez que empezaba a volver a la sala de control— no quiero aburrirte con viejas historias— sentenciaba a la vez que yo simplemente lo observaba un poco extrañado
—¡Espere!— le dije a la vez que obviamente pensaba todo lo contrario, a lo que el hombre se detiene en su camino para después girar su rostro— Con gusto escucharía su historia…— declaré con una sonrisa a la vez que en el rostro del hombre se alcanzaba a vislumbrar una parecida
—Me llamo Kaito, por cierto…— se presentó aquel hombre, a lo que un silencio dominaba el ambiente, solamente para dejarme un poco incómodo ante lo obvio cuando Kaito alzaba su mano en forma de saludo
Debía decir mi nombre… el cual no tenía
—Esto…— pensaba por un momento, hasta que a base de no conocer ningún otro que me gustara, únicamente respondo con el más obvio— R—Ryo…— declaré, a la vez que le daba la mano de igual manera a aquel hombre
—¡Muy bien Ryo!— gritó Kaito, exaltándome bastante cuando este se introduce nuevamente al cuarto de máquinas, a lo que después de varios sonidos de golpes y cosas rompiéndose, vuelve a emerger de aquella habitación para aparecer con un enorme libro (más o menos de unas mil páginas)
—¡S-Sí que son muchas!— gritaba con mis ojos en forma de platos de grandes, a la vez que una leve gota de sudor pasaba por mi frente, ya que no era consciente de que la historia fuera "tan" grande, a lo que Kaito simplemente asentía, para después abrir su empolvado y antiguo libro
—¿Lo escribiste todo tú?— preguntaba sorprendido del enorme texto que portaba Kaito, a lo que este simplemente volvía a asentir, para después observar con nostalgia y aprecio su querido libro
—No lo sé…— empezaba a decir Kaito a la vez que los recuerdos lo abordaban— Pero cuando escribí mi historia por primera vez… es como si un enorme peso se hubiese retirado de mi cuerpo, como si dejara lo único por lo que vale vivir impreso en el papel, para que las personas que quieran leerlo puedan recordarme aún después de que me vaya de este mundo— declaró con una sonrisa y ojos cerrados Kaito, a lo que fue respondida de la misma manera por mi parte
Y así continuó el viaje; se estaba cómodo en aquel humilde barco… obviamente Kaito no acostumbraba a tener pasajeros, y el que de la nada uno apareciese para hacerlo poder nuevamente viajar hacia su región natal, lo hacía completamente feliz.
Las noches pasaban, y cada vez me maravillaba más al escuchar sus historias, cada una de ellas relatadas con tanto cariño y pasión que incluso podría casi jurar que en más de una ocasión vi caer una lagrima de sus ojos al relatar alguna de las aventuras que vivía con su Mantine en los mares… las poderosas tormentas, las veces en los que Kaito cayó al enorme océano durante las antes mencionadas y su Mantine rescatándolo; y no sólo escribía sus viajes, sino también acerca de su vida en Sinnoh, sus experiencias con su familia cuando era más joven, y… aunque algunas partes de las historias fueran bastante personales y tal, por alguna razón necesitaba compartirlas con alguien, y yo no me opuse en lo más mínimo, en ese momento aquel que poseía mi cuerpo aún era un ser "ingenuo" y el conocer algunas de las cosas que relataba aquel hombre le resultaban emocionantes y entretenidas
Al final… pasaron más o menos unos cuatro días hasta que finalmente la región de Sinnoh comenzaba a vislumbrarse a lo lejos
—¡Mira Ryo! ¡Ya se comienza a ver la región de Sinnoh!— gritaba feliz Kaito a la vez que yo observaba el mar hacia otra dirección, a lo que me levanto de uno de los asientos para después observar hacia donde Kaito señalaba, preocupándome levemente ante lo obvio, a lo que sólo asentía, para no preocupar al hombre
Ya que no era capaz de dilucidar aquella región a lo lejos…
Mi vista empeoraba desde que el aura de aquel extraño ser abordó mi cuerpo, de a poco sentía como cada parte de mi cuerpo se volvía más pesada, mis ojos fallaban, e incluso hubo una noche en la que sentía como mi corazón dejaba de latir por unos segundos, como si por un tiempo este se detuviera hasta volver a reaccionar nuevamente.
Sabía que no me quedaba mucho tiempo… pero tenía que ir hacia "ese" lugar, no solo porque el ser que estaba al lado mío en aquella ocasión me haya hecho prometerlo, sino también porque era como si por una extraña razón, aquel lugar me llamase…
Como si necesitase estar ahí…
Al final logramos llegar a la región de Sinnoh, si bien el lugar estaba en deplorables condiciones en comparación del lugar del que proveníamos, me extraño en el momento en el que veo como Kaito veía aquel lugar alegre a pesar de las contaminadas aguas y malolientes aires
—Créeme… estaba peor— declaró Kaito sin siquiera tener que escuchar alguna pregunta por mi parte de antemano; él había visto mi reacción al verlo tan feliz, y a pesar de lo mal que se viera
De apoco… la región iba recobrando su antigua vida.
Fueron cuatro largos (y a la vez cortos) días de viaje… y a pesar de que apenas conociese a ese hombre por tan poco tiempo, prácticamente me contó toda su historia. El ser que en ese momento estaba en mi cuerpo comenzaba a sentir por sí mismo un sentimiento completamente distinto al primero que sintió, el cual fue venganza y odio hacia Ryuji
Sentía por primera vez lo que era tener un amigo
—¡Espero nos volvamos a ver algún día, Ryo!— dijo alegre aquel hombre a la vez que comenzaba a retirarme del barco, a lo que simplemente me giro hacia él, para demostrar una cálida sonrisa a la vez que alzaba mi mano, la cual fue correspondida y estrechada de la misma manera por Kaito, solamente para dejarlo un poco extrañado de que no respondiera algo a aquello
No podía decírselo… el ser que en ese entonces usaba mi nombre no le quedó nada más que darse la vuelta para asumir que aquel primer amigo que tuvo…
Tendría que ser el último…
Luego de separarme de Kaito, empecé a recorrer la ciudad del puerto en el cual me había dejado a lo que, investigando un poco, descubro que el nombre del lugar en el que me encontraba era Ciudad Marina, a lo que buscando entre las calles de la calmada y a la vez levemente deprimente ciudad, encuentro un tablón con varios anuncios, en el cual también había un mapa completo de toda la región
—"Bien"— pensé a la vez que observaba el susodicho mapa, para buscar aquel lugar que me había dicho el ser en aquel momento antes de mi pelea final con Ryuji
Estaba lejos… la distancia que indicaba el mapa causaba únicamente un enorme cansancio con el mero hecho de observarlo, mi cuerpo de a poco iba perdiendo aquella vitalidad que antes mencionaba, hasta el punto de que ya me era difícil el simular una caminata normal para poder pasar lo más inadvertido a mi alrededor
Pero sabía que no me podía dar el lujo de fallar… tenía que ir hacia aquel lugar
Fueron casi dos días de dura caminata… Kaito me había dado un poco de comida la cual, independiente de la cantidad, le estuve muy agradecido a pesar de todo… aprovechando hasta la última porción, y disfrutándola de igual manera
El recorrido no era muy distinto al que tuvo Takeru cuando este fue a la región de Kalos… la naturaleza iba lenta pero progresivamente absorbiendo todas las fábricas que una vez contaminaron toda la región, a la vez que el ser que poseía mi cuerpo tenía la vista fija únicamente hacia su destino, sin detenerse a ver absolutamente nada más…
Faltaban unos cinco kilómetros aproximadamente antes de que pudiera llegar a mi destino… anochecía, a lo que leves gotas de agua caían del cielo contaminado, siendo cada vez más seguidas, para después comenzar a convertirse en una fuerte lluvia torrencial…
Mis piernas tardaban en responder… cojeaba, a la vez que mi pálido rostro tenía sus opacos ojos cafés apuntando hacia el vacío. Mi cuerpo respondía únicamente por mera fuerza de voluntad ante ese llamado que se sentía cada vez más fuerte por cada paso que daba hacia mi destino
Pero no podía negarlo… ya de por sí en el momento en el que Ryuji me atrapó, sus científicos no me dieron más de un mes de vida luego de revisarme, y después de lo que experimenté en aquel laboratorio junto con la pelea contra Ryuji… apenas Takeru pudo alargar mi vida por unos cuantos días luego de separar un poco del aura residual que aún era posible sacar de mi cuerpo
La tormenta no ayudaba en lo más mínimo… cada paso se ralentizaba por el anterior, a la vez que, pasados unos dos kilómetros, mi cuerpo cae de rodillas en el barro, únicamente para empezar a toser y vomitar un poco de sangre, debido a los varios tumores que empezaban a aparecer en mi estómago así como en el resto de mi cuerpo, debido incluso al mal funcionamiento de mis propias células
Mi vista estaba completamente destruida… apenas si podía ver la palma ensangrentada de mi mano debido a que me había tapado la boca luego de expulsar esa gran cantidad de sangre
Intenté volver a levantarme… pero mis piernas cedieron solas, a lo que caigo nuevamente esta vez en su totalidad al suelo, ensuciándome completamente ante el barro provocado por la lluvia, manchando la tierra con la sangre que aún emergía de a poco desde mi boca.
—"Maldición…"— pensaba débilmente a la vez que de a poco mi conciencia se desvanecía, cerrando mis ojos lentamente, mientras que mi cuerpo empezaba a dejar de responder en su totalidad
Había llegado… el fin de mi vida
En un plano completamente distinto al nuestro, mi cuerpo en el suelo se mostraba en una enorme "pantalla" redonda, a la vez que dos seres ocultos a la vista me observaban
—"Nunca pensé que llegaría tan lejos… creía que se rendiría a mitad de camino"— decía un ser de voz infantil a la vez que observaba preocupado las imágenes que mostraban aquella especie de pantalla
—Será mejor que lo vayas a buscar— dijo ahora una voz masculina más adulta, a la vez que se refería al ser de voz infantil— No creo que su esencia siga perdurando en su cuerpo por mucho tiempo más…— declaró a lo que el ser parte de inmediato, "atravesando" la pantalla en donde se mostraba mi imagen, entrando así a nuestra dimensión, hasta dar con mi cuerpo moribundo en aquella poderosa tormenta
Apenas recuerdo imágenes de aquellos momentos… al punto que no sabía si eran sueños o la realidad; me veía volando en los alrededores, a la vez que una gran montaña se asomaba, elevándome hasta llegar a la cima de la misma
Aquella montaña era el destino el cual me había inculcado ir aquel desconocido ser cuando me ayudó a derrotar a Ryuji
El Monte Corona.
Recuerdo tener la cara apoyada en un frío y húmedo suelo, a la vez que la textura del mismo parecía ser como de roca.
A pesar de la enorme tormenta que azotaba aquella región, incluso en aquel lugar donde misteriosamente estaba, la paz se sentía de igual manera, a lo que un pequeño y dulce canto se hace presente cerca de mí, únicamente para sentir como nuevamente mi cuerpo levitaba por si solo, para después perder nuevamente la consciencia
—"Aquí está…"— dijo animosamente el pequeño ser que de una no muy delicada forma deja caer mi cuerpo, ahora desnudo apenas con vida. estrepitosamente de cara al suelo, a lo que nuevamente empieza a dar vueltas cómicas al lado del aura de mayor tamaño
—Nunca cambias hijo…— dijo en un suspiro un poco decaído el padre, a lo que simplemente se escuchan risitas por parte de la pequeña aura la cual simplemente estaba "jugando"
—"¿Crees que lo puedas salvar papi?"— preguntó el pequeño ser a la vez que miraba curioso el deplorable estado de mi cuerpo, a lo que su padre sin decir nada como respuesta, comienza a acercarse hacia mí, a lo que su aura comienza a concentrarse, haciendo que tanto él como su hijo empezaran a adoptar su forma original
—Separar una esencia no es tanto trabajo para tu padre, hijo mío— declaró el ahora Arceus, a la vez que Mew se encontraba atrás suyo, el cual seguía soltando una que otra risita, simplemente para acercarse de igual manera hacia mí, curioso de lo que haría su padre.
Arceus alza su pata delantera derecha, a lo que comienza a acercarla a mi espalda, solamente para que la punta de esta entrara en contacto con mi piel.
Hubo un momento de silencio, a lo que como si de un gancho se tratase, Arceus levanta su pata únicamente para que de esta saliera apegada a la misma una pequeña esfera plomiza
A la vez que un enorme torrente de aura oscura la acompañaba, exaltando incluso al mismo Arceus
Incluso mi cuerpo se tambaleaba por la excesiva cantidad de aura oscura que abandonaba mi cuerpo, a tal grado que incluso doblegaba la altura del mismo Arceus
—¡Hijo!— dijo preocupado Arceus a la vez que Mew asentía, únicamente para comenzar a concentrarse en aquella "aura" negra, a lo que esta comenzaba a concentrarse, adoptando el mismo símbolo que poseíamos Takeru y yo en la espalda cuando usábamos el estado aural megaevolucionado
Aquel símbolo… era idéntico a la aureola que Arceus poseía alrededor de sus costillas.
—"¡¿En serio esto es?!"— preguntaba completamente choqueado de la cantidad de aquella "extraña" aura emergiendo de mi cuerpo, a lo que Arceus simplemente asiente, mientras que mi cuerpo perdía todas las cicatrices que había recibido durante toda mi vida, haciendo que fuese aún más obvio lo que era aquella sustancia—"¡Y-Yo sólo quería concentrarla… no quería crear esa forma!"— afirmaba exaltado por telepatía Mew
Arceus había separado toda el aura residual que había acumulado durante toda mi vida
—"Pero aparte de eso… ¿Cómo es posible que haya vivido siquiera "bien" antes de que ese hombre lo raptara?"— dudaba Mew a la vez que la enorme argolla negra que se terminaba de formar luego de que toda el aura residual abandonase mi cuerpo cayera al suelo, de manera lenta gracias al mismo Mew, mientras que se extrañaba de no escuchar una respuesta por parte de su padre…
Arceus simplemente observaba aquel símbolo… a lo que su mirada nuevamente caía sobre mí, y la esencia que aún estaba apegada a su pata
—"Incluso su aura adopta mi símbolo…"— pensaba Arceus a la vez que a pesar de que su rostro careciera de facciones que lo demostraran, una extraña felicidad lo comenzaban a abordar—"jej, ha pasado tiempo…"— siguió pensando, a la vez que se separaba un poco de mi cuerpo, para llevarse la esencia consigo
—"¿Pasó algo papá?"— preguntó Mew a la vez que miraba preocupado a su padre, el cual se había quedado en silencio por unos momentos
—¿No los sientes también?— preguntó calmadamente Arceus, a la vez que la pequeña esencia ploma empezaba a desprenderse de su pata, para después quedar en frente de aquellos dos, únicamente para empezar a emerger de ella dos pequeñas esferas de igual tamaño, una negra y una blanca, a lo que las tres comienzan a girar lentamente entre ellas
—¿A Jin y Juro?— preguntó nuevamente, a lo que los ojos del pequeño Mew se abren en su totalidad, completamente alarmado ante lo obvio, a la vez que todos los puntos comenzaban a conectarse en su mente
—Al fin y al cabo…— decía a la vez que la pequeña esencia blanca empezaba a acercarse a mi cuerpo, mientras que la ploma y la negra se quedaban al lado de Arceus y Mew— Ningún humano común y corriente podría cargar consigo toda esta aura residual…— declaró a la vez que finalmente la esencia blanca resurgía en mi cuerpo
—Deja un poco de tu aura en él…— pidió Arceus a Mew, a lo que éste asentía para luego acercarse a mí— la unión de su esencia a su cuerpo nuevo tomará un poco de tiempo— declaró a la vez que ahora su atención se centraba en las dos pequeñas esencias que estaban a su lado
Pasaron los segundos, cuando Arceus abre por completo sus ojos… exaltándose cuando se percata en la esencia de Giratina
—No…— Negaba con su cabeza Arceus a la vez que prestaba más atención hacia aquella esencia en específico, únicamente para notar lo obvio
Ni siquiera una pisca… su odio se había desvanecido por completo, todo sentimiento de descontrol o cualquier otro tipo de desorden que en antaño identificaban a Giratina ahora habían sido atenuados en su totalidad
Arceus no podía creer lo que sus propios sentidos afirmaban, ya que ni siquiera él fue capaz de apaciguar la locura de Giratina, y...
Era más que obvio el que comenzaba a sospechar quien había sido el que había logrado tal acto.
Todo ocurrió demasiado rápido… el gritó de Mew fue sentido al instante por su padre, a lo que se gira hacia nosotros completamente preocupado; sin embargo no pudo hacer mucho… hasta que se percató de mi puño golpeando de lleno su rostro, a la vez que un aura blanca lo rodeaba, y la mitad de mi ojo izquierdo estaba brillando con una luz de igual color que la del manto antes mencionado
Una pequeña onda expansiva se produjo ante el contacto de mi puño con su rostro… Arceus estaba choqueado ante lo sorpresivo del acto, a lo que de un momento a otro nuestros cuerpos se separan, como si desde Arceus emergiera un campo de fuerza, dándome cuenta que en realidad no había alcanzado a conectar el golpe
Ni siquiera lo pude tocar
—¡Eres un maldito malnacido!— gritaba completamente consiente de mis palabras, a la vez que daba continuos golpes a la esfera que protegía a Ryuji, sin crear ningún tipo de daño en el mismo
Arceus no sabía lo que ocurría, a lo que desvía su mirada únicamente para ver como Mew comenzaba a levantarse del suelo, luego de haber caído al mismo debido al fuerte golpe que recibió de mi parte luego de finalmente despertar
Estando consciente de todo lo que ocurrió hasta el momento
No me detenía... a pesar de no crear la mínima grieta en aquel campo de fuerza, seguía acumulando más y más aura de Mew en mis puños, a la vez que incontables lágrimas recorrían mis mejillas, extrañando a Arceus… el cual simplemente me observaba, atento a mis actos.
—¡Tú pudiste haber intervenido!— seguía gritando a la vez que cada golpe era aún más fuerte que el anterior— ¡Simplemente te quedaste observando hasta el final!— di otro golpe, a lo que de la nada, sorprendo tanto a Arceus como a Mew en el momento en el que una pequeña y brillante grieta empezaba a formarse en el campo de fuerza, a lo que este llama la atención de Mew luego de notar lo obvio.
El pequeño pokémon asiente para después posar ambas pequeñas manos en mi espalda descubierta, a la vez que de a poco empezaba a separar su aura de mi
—¡Tú permitiste todo esto!— seguía gritando entre más lágrimas de dolor y pena, a la vez que por mi mente empezaban a recrearse todas las cosas que había hecho cuando Ryuji me tenía bajo su control
Como torturé a Ayame y Arashi; las cosas horribles que dije en frente de Haruko y Hiyori; cuando casi mato a Yoshiro atravesando su corazón con uno de mis ataques
La pelea que tuve con Haruko…
Toda la furia que sentía al lado de Arceus, era el mero reflejo de la impotencia que sentí en aquellos momentos, cuando prácticamente sentía que era obligado a torturar a mi propia familia…
El poder de mis golpes disminuía… a la vez que el aura de Mew cada vez era más escasa en mi cuerpo, haciendo que mis ataques tuvieran el mismo potencial que el de cualquier humano común,
A pesar de aquello, aún no me detenía… seguía golpeando inútilmente el escudo ahora regenerado de Arceus, a la vez que el silencio se mantenía en el lugar, el cual era roto por los leves gemidos y gritos ahogados que emergían de mi garganta, los cuales se mezclaban con las antes mencionadas lágrimas, sintiéndome completamente inútil en aquel momento
Mis golpes cesaban… a la vez que caía de rodillas al suelo mientras que el dolor y remordimiento era el único sentimiento que predominaba en mi interior
Lo único que se escuchaba eran los gritos de desesperación y remordimiento provenientes de mí, a la vez que Arceus seguía observándome… completamente curioso pero a la vez serio de mi reacción
—Hmph…— bufaba Arceus a la vez que simplemente me observaba ahora levemente indignado— igual de impertinente que Juro— recordaba un poco fastidiado Arceus, a la vez que se apartaba de mi cuerpo aun en el suelo
—Intentamos interferir lo más rápido posible— decía Arceus a la vez que me daba la espalda, mientras que volvía a dirigirse hacia las dos esencias que tenía a su lado—Pero en esta dimensión el tiempo pasa igual de lento que en la que vivía Giratina… y en el instante en el que percibimos el aura de Krin, ya de por sí era tarde como para poder evitarlo— explicaba el Dios pokémon— Mew pudo hacerlo… pero no logró llegar antes de que Krin te obligara a lastimar a tu familia— reconoció Arceus, a lo que yo simplemente alzaba mi acongojado rostro, únicamente demostrando incomprensión hacia aquel nombre, extrañando de momento a Arceus
—"Esto… él aún no sabe"— dijo Mew por telepatía, a la vez que volvía a estar al lado de su padre, observándome únicamente con curiosidad y a la vez con duda en sus ojos
—Supongo que tenemos tiempo como para ponerlo al tanto…— dijo Arceus a la vez que tanto él como Mew se exaltan cuando me ven nuevamente de pie, comenzando a caminar hacia otra dirección
—No tengo tiempo para escuchar sus estupideces…— dije completamente enojado con aquellos pokémon, a la vez que ni siquiera quería dirigirles la mirada, intentando encontrar una salida de aquel lugar, hasta que finalmente vislumbro unas enormes y larguísimas escaleras que apuntaban hacia abajo, a lo que de inmediato comienzo a correr hacia las mismas— si lo que dicen es verdad… entonces he pasado muchos meses ya sin mi familia— sentencié, a punto de poner un pie en aquellas escaleras— ¡Me voy!— dije fastidiado
—Yo no haría eso si fuera tú— dijo Arceus completamente despreocupado de mis palabras, pero viendo mi obstinada actitud, simplemente me dejó poner un pie en esas escaleras, dejándome ser… a la vez que un poco de aquella aura negra que aún reposaba en el suelo solidificada, volvía a dirigirse hacia mi cuerpo, notando al instante como mí brazo, torso y pierna derecha empezaban a demostrar las antiguas cicatrices que el mismo Arceus había retirado de mi cuerpo, a la vez que el agotamiento y el sentimiento de muerte nuevamente me abordaba
Era demasiada agonía la que de un momento a otro abordaba de golpe mi cuerpo, a lo que sin poder soportar nuevamente ese tan familiar sentimiento, me retiro de aquellas escaleras… a la vez que el aura residual emergía de mi cuerpo otra vez para volver a dirigirse hacia aquella negra argolla aún solidificada, completándose nuevamente el símbolo que imitaba la argolla que rodeaba el tórax de Arceus
—Sé que quieres ver a tu familia y tal— empezaba a decir Arceus a la vez que yo simplemente lo observaba completamente fastidiado, al notar como nuevamente volvía a estar apresado en contra de mi voluntad— pero no pienso eliminar tu aura residual hasta que entiendas lo que está ocurriendo a tu alrededor; si no…— decía ahora con un aura mucho más seria el Dios pokémon, a la vez que yo simplemente escuchaba— me temo que serás una simple mosca ante el poder de Krin…— declaró Arceus, a la vez que de mis ojos simplemente resaltaba la ira que sentía en aquellos momentos, únicamente para comenzar a caminar hacia ellos, hasta quedar al frente de los mismos y sentarme a su lado, ya sabiendo que no podría hacer nada mas al respecto…
Pasaron algunos segundos, a la vez que Arceus y Mew chocaron levemente sus miradas, a lo que Mew asiente para después sentarse en el suelo de igual manera, mientras que Arceus se mantenía de pie
—Bien…— dijo Arceus a la vez que tanto yo como Mew nos preparábamos para escuchar su historia
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Arceus… aquel ser que según nuestras leyendas fue el primer pokémon en existir, siendo este el creador de todos estos curiosos seres que hoy habitan entre nosotros. Si bien hay ciertas verdades acerca del origen de este ser… nada podría estar más alejado de la realidad cuando intentamos explicar el cómo este creó el universo, o más bien
A sus hijos…
—Creo que ya lo debes sacar por conclusión…— decía Arceus a la vez que yo simplemente lo observaba con seriedad en mis ojos— Pero Mew no nació sólo…— declaró, a la vez que mis ojos se habrían levemente al escuchar esas palabras
—Dialga, Palkia, Giratina… ninguno de esos tres existieron por si solos— seguía contándonos Arceus a la vez que podía notar como una indiscutida pena empezaba a emerger de Mew, el cual simplemente tenía la vista gacha
Recordando aquellos momentos al nacer
—Todos ellos provinieron de mi segundo hijo… Krin, el hermano menor de Mew— reveló finalmente Arceus, a la vez que un leve cosquilleo recorrió mi espalda luego de escuchar aquel nombre— su forma era bastante parecida a la de mi primer hijo… pero sus colores diferían, siendo los de Krin un tanto más oscuros que los de Mew— describía Arceus.
—En el momento en el que creé a Krin y Mew, a ambos les di la mitad de mis poderes por separado… mientras que a Mew le heredé el poder de las tablas elementales, dándole la habilidad de modificar y adoptar cualquier habilidad o naturaleza del aura que quisiese, a Krin le di mi principal habilidad…— dejaba un momento de incomodo silencio, a la vez que el terror de sus siguientes palabras incluso a mí me abordaron
—El poder de la creación…— dijo finalmente Arceus luego de unos segundos, a la vez que una gota de sudor frío recorría por mi frente
—Nunca pude entender lo que ocurrió con él… ambos creamos en conjunto el tiempo y el espacio; creamos las galaxias y con ellos la vida en su planeta, y una vez que finalmente parecía como si hubiésemos cumplido nuestra labor, Krin solamente quería más… quería más poder, más control— relataba Arceus a la vez que Mew ni siquiera opinaba, únicamente tenía su vista puesta en el vacío, completamente perdida en un mundo de penas y remordimientos
—Krin quería el poder de Mew… intentaba crear seres del mismo poder que éste, quería incluso crear a un ser más poderoso que yo, y tenerlo bajo su control— declaró, a lo que su vista se torna más seria, recordando con enojo aquellos momentos— Yo se lo impedí… intervine en el momento en el que comenzaba a utilizar sus poderes para recrearme, pero no fue ni siquiera necesario… él no podía hacer tal acto, mi poder no podía duplicarse; entonces… ya sabrás lo que quiso hacer después— decía Arceus, a la vez que obviamente comenzaba a entender lo que Krin haría a continuación, a lo que Arceus asiente
—El intentaría eliminarme… para así poder crear nuevamente mi poder y tenerlo a su voluntad— admitió Arceus, a lo que de a poco el interés iba abordándome, sintiendo preocupación y a la vez curiosidad de lo que ocurrió después de aquello
—Fue una poderosa batalla… Mew no podía hacer nada ante el poder de la creación de Krin, por lo que yo fui el único que pudo plantarle cara ya que, al igual que mi hijo, también poseía el poder de la creación; pero… al final terminé siendo derrotado…— dijo Arceus, a lo que casi al instante comienzo a objetar, completamente anonadado ante ese dato, inclusive llegando al punto de gritarle al mismo Arceus, a lo que la cola de Mew toca mi hombro, para después girar mi rostro aún pasmado hacia él como respuesta, solamente para observarlo negar con su cabeza
Arceus simplemente tenía la vista gacha, a la vez que en su mente se volvían a recrear las memorias de cuando éste creó por primera vez a Mew y Krin, recordando la felicidad y amor que existía en aquellos momentos
—Era mi hijo… la pelea hubiese terminado con el simple hecho de desear que la esencia de Krin desapareciese… pero ni siquiera fui capaz de eso— decía Arceus, a la vez que este cerraba con fuerza sus ojos, recordando dolorosamente la decisión que tuvo que enfrentar— Había derrotado a Krin… y cuando tuve la oportunidad de recrear su muerte, titubee… titubee por el amor que aún sentía hacia él; titubee por el pésimo padre en el que me había convertido luego de que las cosas se tornaban de esa manera; titubee por mi error— seguía diciendo, a lo que me sorprendo cuando, proviniendo prácticamente del Dios de todos los pokémon, una pequeña lagrima emergía de uno de sus ojos
—Fue cuando titubee… cuando Krin pudo atacarme sin poder defenderme por lo mismo; creando mi propia destrucción— declaró finalmente Arceus, a lo que simplemente el silencio se escuchaba de mi parte y de Mew
—No pude hacer nada… pero de igual manera, Krin no era lo suficientemente poderoso como para eliminarme de inmediato; sin embargo dejó mi poder completamente reducido, a tal punto que no llegaba a ser más poderoso que uno de mis hijos que habitan en tu mundo— dijo refiriéndose a la clase de pokémon como lo es Yoshiro o Hanako— Mew alcanzó a salvarme en el último segundo, creando un portal antes de que Krin diera otro ataque, llevándonos al único lugar que consideraba seguro; pero incluso su poder se encontraba debilitado, a lo que en el momento en el que logró crear el portal para transportarnos a este mundo, ambos caímos estrepitosamente al suelo, completamente agotados luego de la ardua pelea que tuvimos con Krin…— seguía relatando Arceus
"El cielo estaba nublado… a la vez que el rocío en su rostro junto con los leves rayos del sol que se vislumbraban únicamente le demostraban el lugar al que Mew los había mandado
Aquel lugar donde reposaría la vida que Krin, Mew y Arceus crearon, aquel planeta que después los seres humanos nombrarían como "Tierra".
Arceus ya no poseía su poder… apenas era un poco más grande que Mew… teniendo más o menos el doble del porte de un Riolu aproximadamente
El sonido de los jadeos de Arceus junto con los de Mew se escuchaban claramente a la vez que estos, al estar completamente agotados, perdían de a poco la consciencia… cerrando cada vez más sus ojos, hasta llegar al punto en el que el mundo se tornó de negro para aquellos dos pequeños pokémon"
Arceus me decía que apenas recordaba pequeñas imágenes de lo que sucedió después… sentía como de un momento a otro lo comenzaban a levantar, empezando a ser llevado junto con Mew a un lugar completamente desconocido en ese momento, pero ni siquiera pudo reaccionar a esos tratos, ya que en el momento en el que apenas logró abrir un poco sus ojos para ver lo que ocurría… estos se cerraron de inmediato ante la inevitable fatiga.
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El sonido y el aroma de la madera quemándose… junto con el tibio calor que desprendían las mismas, hicieron que Arceus de a poco volviese a abrir lentamente sus ojos, solamente para exaltarse cuando se encuentra dentro de lo que parecía ser una cueva, recostado en algunas mantas, y tapado con otras…
Arceus miraba hacia todas direcciones, intentando dilucidar el cuerpo de Mew, pero al instante el cuerpo de un humano se hace presente delante de él, únicamente para ver como este comenzaba a acercarse, traspasando completamente su espacio personal, exaltando de tal manera a Arceus que este incluso intenta apartarse del mismo, pero su cuerpo aún fatigado por la pelea lo retiene, a lo que el hombre que se encontraba ahora frente a frente del pokémon, levanta su mano, en la cual reposaba un tazón con una especie de sopa la cual se notaba que estaba caliente debido al leve vapor que emanaba de la misma
—Tienes que comer…— dijo finalmente el hombre a la vez que con una cuchara sacaba un poco de aquel líquido, para después acercarla al rostro de Arceus
—"¡O-Oye humano!"— gritaba por telepatía levemente ofendido Arceus, a la vez que apartaba aún más su rostro de la cuchara que se acercaba sin piedad— "¡Aprende tu lugar!"— decía fastidiado, pero viendo que sus palabras no afectaban en lo más mínimo al humano, el pokémon comenzaba a desesperarse cada vez mas
—"¡Por favor…! ¡Ni siquiera tengo boc!"— iba a excusarse Arceus, ya que para él la anatomía de su rostro cuando este contaba con todos sus poderes carecían de una boca, pero no podría estar más anonadado cuando de un fuerte movimiento, la persona hace caso omiso a las palabras del pokémon para insertar descaradamente la cuchara con sopa en lo que ahora era la nueva boca de Arceus
No dijo nada… ya de por si estaba choqueado del mero hecho de tener boca, pero después de deducir que empezaba a ser "mortal" luego de que su hijo lo dejara en ese deplorable estado, supuso que ahora también adoptaba algunas características de los mismos mortales.
—Deja de ser tan obstinado y come… te hará sentir mejor— sentenció el hombre, a la vez que dejaba el tazón a un lado del mismo, solamente para después sentarse al lado del pokémon mientras nuevamente sacaba un poco de sopa del tazón con su cuchara, para después acercarla a la boca de Arceus, el cual dudó por unos momentos, pero viendo que no podría negarse, aceptó tomar la sopa de aquel extraño hombre… sin poder evitar el sentir asombro y una extraña felicidad ante el sabor de aquella comida, ya que obviamente era la primera vez que sentía el sabor de algo mediante un paladar
—Está rico, ¿cierto?— dijo jactanciosamente el hombre a la vez que Arceus simplemente lo observaba fastidiado de su obvia arrogancia— Pero… sí que eres un extraño pokémon— declaró nuevamente, a la vez que Arceus se extrañaba de que lo llamaran de aquella forma
—"¿P-Pokémon?— decía por telepatía Arceus, a la vez que el hombre asentía
—Sí… así es como los llamamos a todos ustedes— declaró nuevamente el humano, un poco extrañado de la criatura que estaba a su lado"
—Los humanos no fueron mi creación… temo que ni siquiera yo estoy consciente de como ustedes aparecieron a base de la vida que yo y Krin creamos, ya que ustedes técnicamente no estaban "planeados"— decía Arceus, a la vez que ahora yo estaba levemente inclinado hacia atrás, sin poder evitar un extraño interés ante la historia de Arceus
—Pero… no lo sé; tu especie y la nuestra no nacieron para estar separados por alguna razón, la cual incluso para mí es difícil de discernir— explicaba Arceus —En el momento en el que tuve contacto por primera vez con los de tu especie, ustedes ya se habían desarrollado sus mentes lo suficiente como para tener sus propios lenguajes y culturas— seguía relatando, volviendo a contar su historia
La sopa se había terminado… a la vez que Arceus no pudo evitar el no pedir otro plato luego de esa extraña "felicidad" que le abordaba luego de saborear aquella comida, a lo que el hombre simplemente sonreía, sin objetar en lo absoluto
—"Necesito preguntarte algo, esto…" — empezaba a decir Arceus, a la vez que desconocía el nombre de aquel humano que lo ayudaba a recuperarse, a lo que este simplemente se gira hacia Arceus luego de escuchar su voz
—Juro…— reveló su nombre finalmente aquel hombre a la vez que Arceus simplemente asentía— y… ¿Tú eres?— preguntó nuevamente a la vez que comenzaba a saborear un poco de la sopa que había hecho, ya que primero había priorizado alimentar al pokémon antes que a él
—"Arceus..."— dijo un poco extrañado el pokémon de tener que dar su nombre a un simple mortal
—Hm… Arceus… nunca lo había escuchado antes— dijo Juro a la vez que se agarraba un poco de su larga cabellera negra, mientras intentaba meditar para averiguar de dónde podría provenir— pero ¿sabes? ¡Me gusta! Tiene fuerza…— decretó nuevamente Juro, a la vez que observaba con una sonrisa a Arceus, el cual simplemente se sentía extraño al estar teniendo una charla común con un simple mortal
—Bueno Arceus… supongo que me quieres preguntar acerca del otro pokémon que te acompañaba— adivinó exaltando levemente a Arceus, ya que era exactamente aquello lo que quería preguntarle a Juro— se fue hace un momento atrás con un amigo, despertó más o menos unas dos horas antes que tú, y se ofreció a acompañarlo para recolectar algunas frutas y hiervas para ti— contaba Juro a la vez que Arceus escuchaba con atención
Pasaron más o menos unos veinte minutos más, a la vez que los temas de conversación no abundaban entre Juro y Arceus, a lo que de un momento a otro Mew aparece, exaltándose completamente al ver como su padre se encontraba nuevamente despierto, únicamente para comenzar a dar felices vueltas a su alrededor, demostrando su obvia felicidad
No pasaron muchos segundos, hasta que un segundo ser comenzaba a entrar al lugar
—"Sí que es revoltoso ese hijo tuyo, Arceus"— se escucha una voz masculina por telepatía, a lo que todos los que estaban dentro de la cueva observan como un lucario más o menos de unos veinticinco años de edad, empezaba a adentrarse en la misma, a la vez que dejaba un enorme saco lleno de frutas y hiervas al lado de Juro
—Hola Jin— dijo alegre Juro a la vez que daba leves palmaditas en la espalda
—"¡¿Ya hasta le dijiste quienes éramos y tal?!"—preguntaba fastidiado por telepatía Arceus, a la vez que se dirigía a Mew de una manera muy poco disimulada, ya que tanto Juro como Jin los escuchaban a la perfección
—"Sólo les dije nuestros nombres papi"— decretó el pequeño e infantil pokémon, a la vez que su obvia felicidad al ver que su padre había despertado no se detenía en lo más mínimo—"No les dije que eras…"— iba a continuar revelando Mew sin querer, a lo que la pata de Arceus se posa en su mente, haciendo que le fuera imposible comunicarse por telepatía de momento, a la vez que negaba con su cabeza, exaltando a Mew de momento, para después entender de igual manera y quedarse en silencio luego de que su padre volviera a retirar su pata de su cabeza
—Saben que estamos escuchando ¿Cierto?— dijo Juro entre leves carcajadas a la vez que Arceus simplemente lo observaba fastidiado, mientras que Mew estaba apenado ante lo atolondrado de sus palabras, a la vez que Jin simplemente comía una de las frutas que había traído, escuchando aquellas palabras sin alterarse en lo más mínimo
—Bueno… tampoco los obligaré a decirnos de donde provienen o esas cosas— sentenció Juro a la vez que echaba un poco más de leña al fuego, a lo que nuevamente el silencio volvió a recorrer el lugar
—Espera…— refuté a la vez que Arceus pausaba su historia al escucharme— dijiste que Krin no había logrado destruirte por completo, ¿Por qué no siguió buscándolos? O algo por el estilo…— pregunté a la vez que Arceus mantenía su seria actitud, a la vez que en parte se aliviaba levemente al notar que estaba poniendo atención a su historia
—Negué mi aura y la de Mew ante la percepción de Krin— dijo Arceus a la vez que Mew asentía— además… nuestra aura en aquel momento estaba muy reducida, y se mezclaba fácilmente con el resto de mis hijos e hijas— respondía Arceus, a la vez que yo asentía— No estoy seguro del que habrá hecho durante el tiempo en el que estuve con Juro, quizás siguió buscándonos por todas las dimensiones posibles, sin dar resultado— reconoció… a lo que nuevamente volvía a relatar su historia
"Los poderes de Arceus tardarían demasiado tiempo en volver a cómo eran antes de que Krin lo atacase… a lo que tanto él como Mew se quedaron al lado de Juro hasta que eso ocurriese
Sabían que tarde o temprano su poder crecería a tal punto que a Krin le sería fácil el poder encontrarlos, y tener nuevamente la tan poco deseada lucha.
Aun así… pasaron prácticamente años en los cuales Arceus y Mew permanecieron escondidos en la Tierra con Juro y Jin, los cuales no les molestaba en lo absoluto el que estos los acompañaran
Juro y Jin no tenían un destino fijado… aquellos dos personajes se conocieron en una cruda tormenta, y a partir de entonces ambos recorrían juntos el mundo, teniendo un estilo de vida bastante nómade, a la vez que apenas si tenían algunos utensilios básicos, como ollas y mantas, pero el resto lo conseguían en base a la misma naturaleza
Arceus a pesar de todo era bastante reticente a la actitud de aquellos seres, ni siquiera estaba seguro de si seguir con ellos o no; sin embargo, la actitud impertinente y bromista que a veces adoptaba Juro, junto con la tranquila y a la vez seria y orgullosa de Jin, realmente llamaban la atención del Dios pokémon
Quizás… el ser mortal no era algo tan malo después de todo.
De a poco Arceus mostraba cierta empatía hacia aquel humano y pokémon, a tal grado que incluso él olvidaba por completo el "estatus" de Dios que poseía, teniendo conversaciones al mismo nivel cada vez más recurrentes, mostrando cada vez más sus sentimientos de alegría, pena o fastidio a través de las facciones de su rostro
Arceus podía crear muchas cosas… seres tan poderosos los cuales lo observaban como a un padre, pero ahora se topaba con algo que ni con todo su poder al máximo sería capaz de crear…
Seres a los cuales poder llamar… amigos.
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Arceus y Mew vivieron muchas aventuras junto con Juro y Jin, a pesar de que sólo habían transcurrido unos años desde que se encontraron por primera vez, vivieron incontables aventuras, peleas y risas, a la vez que de a poco, a Arceus se le hacía cada vez más difícil el esconder su aura, debido a que esta empezaba a retomar su antigua forma y tamaño…
Tarde o temprano tuvieron que explicarle la situación a Juro y Jin, habían pasado muchas cosas juntos, e incluso Arceus había aprendido a confiar en ellos.
Les revelaron todo, desde lo que eran, hasta la existencia de Krin y de la ardua batalla que este y Arceus tuvieron…
Era más que obvia su reacción…
Juro y Jin se abrumaron completamente luego de escuchar aquellas palabras, casi al punto de empezar a pensar que aquello no era más que una broma, pero la demostración de los poderes de Arceus y Mew hicieron que un leve sudor frío recorriese su espalda, acompañado con un escalofrío de mismas características
Pasaron muchos días antes de que aquel humano y Lucario lograran digerir lo que prácticamente un miembro de su familia acababa de revelar
Y el peligro que eso conllevaba
Juro y Jin estaban un poco separados de Arceus y Mew… mientras que estos estaban al lado de un riachuelo, completamente deprimidos al no saber cómo reaccionarían sus amigos ante la revelación, Jin y Juro simplemente estaban a unos cuantos metros adentro del bosque en el que estaban; con la vista totalmente perdida, sin saber aún que decisión tomar ante el riesgo evidente que corrían estos al estar cerca de Arceus y Mew
Arceus simplemente observaba triste aquel pequeño río… a la vez que intentaba calmarse con el sonido del mismo, percibiendo constantemente el aura de Juro, notando claramente el sentimiento de duda y temor, empezando a sentir una pena poca veces sentidas por el Dios pokémon, a lo que simplemente cerraba con fuerza sus ojos, mientras que el pensamiento de perder a sus primeros amigos lo abordaba
Sin embargo… pasados unos segundos, Arceus abre sus ojos completamente sorprendido, al notar aquel nuevo sentimiento
Fue en aquel momento… aquel sentimiento que de un momento a otro comenzaba a emanar de aquel humano y pokémon, cuando en la cara del mismísimo Dios de todos los pokémon empezaba recorrer una pesada y a la vez pequeña lagrima
Al notar aquellos sentimientos de valor e indiferencia al peligro, proviniendo de aquellos mortales
Aquellos que tenían el aprecio de Arceus
—Juro y Jin afrontaron la adversidad con nosotros… habíamos creado un lazo tal con ellos que incluso el poder de Krin les era completamente indiferente— decía Arceus, mientras que incluso yo demostraba un poco de extraña felicidad y pena al recordar aquellos sentimientos con mi familia
—Krin no tardó mucho en encontrarnos luego de que mi poder y el de Mew llegaran al punto máximo— empezaba a explicar el clímax de su historia Arceus— Esos seres… ese humano e hijo… Juro y Jin… demostraron ser capaces de crear algo que en toda mi vida inmortal nunca fui capaz de lograr por mi cuenta. Demostraron ser los mejores amigos que he tenido ante todas las otras relaciones o contactos que tuve con los de tu especie en futuras ocasiones— explicaba sus emociones Arceus, a la vez que yo lo escuchaba atento y ahora con más respeto
—Cuando Krin apareció... no dudó en eliminarlos al instante en el momento en el que él detectó los sentimientos de estos hacia mí; sabía que si los eliminaba, yo sería un blanco fácil luego del dolor que me haría pasar— relataba Arceus, contando lo que después daría a luz el punto principal de su historia
—Fue ahí, en el instante en el que Krin demuestra intenciones de destruirlos… cuando decidí fusionar mi aura con ellos en el último momento— reveló finalmente el Dios de los pokémon, a lo que incluso yo me exalto notoriamente cuando revela tal acto
—El poder de la creación… se lo di a Juro; el poder de la modificación del aura misma… se la di a Jin— revelaba Arceus, relatando con emoción cuando ocurrió aquel momento— ambos poderes… por alguna extraña razón se vieron completamente aumentados cuando estos entraron en contacto con el aura de Jin y Juro, a tal grado que es difícil de explicar el nuevo nivel que estos alcanzaron— intentaba explicar el Dios pokémon
—Había unido nuestras auras… una conexión que nunca antes había realizado, tan insólita como el mismo hecho de haber conocido a aquellos seres y considerarlos como mis amigos— relataba serio Arceus, a la vez que en Mew aparecía un sentimiento de interés ante lo que relataba su padre, como si sintiera alegría al recordar aquellos momentos.
—Tanto el cuerpo de Juro como el de Jin empezaron a mutar… el color de la piel de Juro adoptaba una palidez parecida a la de Krin, mientras que unas enormes líneas gruesas comenzaban a emerger de sus ojos, mientras que estos brillaban con una luz clara y blanca; Jin en cambio sufrió varios cambios a lo que músculos y estructura ósea se refiere, su cuerpo se tornaba más fuerte, a la vez que las mismas líneas negras emergían de sus ojos, pero todo aquello era casi irrelevante, ante el obvio cambio que demostraba su pelaje, el cual se había tornado completamente blanco exceptuando las líneas antes mencionadas, a la vez que lo que antes eran ojos rojos, ahora eran unos completamente oscuros, completamente opuestos a los de Juro— describía Arceus, a la vez que notaba el obvio parentesco que poseían Juro y Jin con nosotros cuando entrabamos al estado aural megaevolucionado, exceptuando obviamente con el pelaje blanco de Jin y la piel pálida de Juro
—¿Qué ocurrió después?— pregunté, bastante interesado en la batalla que se aproximaba
—Juro y Jin lograron derrotarlo… separando su esencia y su propia habilidad en los tres dragones: Palkia, Dialga y Giratina— sentenció Arceus, sin entrar en más detalles por alguna razón en cómo fue aquella titánica batalla que debió haberse producido entre Krin y Juro junto con Jin— Pero… por alguna razón no lograron destruir del todo a Krin… su poder había sido dividido, pero su esencia desapareció por completo, nunca supimos que había ocurrido con él. Bueno… hasta ahora— declaró Arceus, a la vez que de un momento a otro comenzaba a entender, a la vez que recordaba aquel momento en el que estuve a punto de apresar el cuerpo de Ryuji en el mundo distorsión
"—"Sabes bien que el final se acerca hermano…"—
—"Tu aura no me retendrá para siempre…"—"
Aquellas palabras no las sentía como si el mismo Ryuji las estuviese diciendo, era como si alguien más estuviese dentro del cuerpo de aquel hombre.
Finalmente lo había descubierto, pero no fue hasta que Arceus alzó su voz, hasta que finalmente todo quedó confirmado
—La esencia de Krin buscó la oscuridad en el corazón de las personas… "impregnando" su voluntad en aquellos corazones débiles y sin rumbo— declaraba Arceus, mientras que yo empezaba a levantarme— siempre buscaba el poder… entraba en el corazón de los hombres y los corrompía, haciéndolos fuertes y poderosos, a la vez que con estos como sus marionetas, buscaba el poder de mis hijos, para así de a poco conseguir nuevamente su poder original el cual fue dividido— relataba Arceus, a la vez que hacía referencia a todas esas personas que intentaban capturar a los pokémon legendarios para hacer de su voluntad
Todas aquellas personas… eran manipuladas por la voluntad de Krin
—Y ahora… finalmente ha encontrado al humano que lo llevó victorioso a la captura de uno de los tres seres que Juro y Jin crearon a partir del mismo— decía Arceus, a la vez que entendía "quien" era aquella persona
—Ryuji…— dije en voz alta, a la vez que Arceus asentía levemente
—Pero…— empezaba a hablar nuevamente el Dios pokémon— en todas aquellas ocasiones… siempre hubo humanos que se opusieron hacia la voluntad de Krin; humanos que defendían y se aferraban al cariño y a la amistad que sentían hacia mis hijos— decía Arceus, a la vez que de a poco iba entendiendo la indirecta a la cual quería llegar
—Sólo la voluntad de Juro aparecía cuando la de Krin se hacía presente… pero ahora, al parecer las cosas tomaron tal peligroso rumbo que incluso la voluntad de Jin volvió a florecer en uno de los de su especie— decía Arceus, a la vez que lo miraba fijamente a los ojos luego de entender lo que "aquello" significaba
—La voluntad y esencia de Juro volvió a nacer en ti, Ryo… a la vez que en Takeru nació la de Jin— declaró finalmente el pokémon— No lo supe ver con claridad hasta este momento, pero no me cabe la mínima duda al notar como mi símbolo emergió en tu espalda y en la de Takeru cuando rozaron el poder de Juro y Jin, al entrar a lo que ustedes llaman "estado aural megaevolucionado"— reconocía Arceus, a la vez que yo me extrañaba levemente ante todas las coincidencias
—Eso quiere decir que… ¿la megaevolución de Takeru…?— empezaba a sospechar el que existiese alguna conexión de aquello
—Lo que ustedes llaman "megaevolución"… no es más que una mera transformación que obtienen mis hijos cuando interactúan con un poco de mi aura, así a como fue con Jin— revelaba Arceus, a la vez que me sorprendía al escuchar tales palabras— es un paso evolutivo en el cual necesita estar presente el mismo sentimiento de amistad y cariño que hubo cuando Juro, Jin y yo fusionamos nuestras auras, junto con un poco del aura residual que existió luego de la primera "megaevolución"— explicaba Arceus, a la vez que me extraño de momento del final de aquellas palabras
—Espera… ¿A qué te refieres con aura residual de la primera megaevolución? ¿Te refieres a las megapiedras?— pregunté a la vez que Arceus asentía, mientras que Mew lanzaba unas leves carcajadas luego de escuchar aquel nombre
—"Ustedes los humanos sí que ponen nombres raros"— decía por telepatía junto con varias risitas el pequeño pokémon, las cuales solo traían miradas fastidiadas y encabronadas de mi parte
—El aura residual es el aura que todos los seres poseemos, tanto tu como yo— explicaba Arceus a la vez que yo escuchaba— si bien en el caso de los mortales el aura residual no es más que el sinónimo del desgaste que día a día afronta su cuerpo ante los daños físicos, acortando su vida mientras más de esta posean; en el caso de los seres como yo, o como Jin y Juro cuando estuvieron en contacto con mi aura, somos capaces de apartar esa aura residual de nuestros cuerpos, adoptando la forma de un cristal con su color correspondiente
—Entonces…— empezaba a decir a la vez que sospechaba del provenir de las megapiedras
—En efecto… cuando la batalla acabó, el aura residual que se formó de mí tomó la forma de un enorme cristal de varios colores, el cual años después sería utilizado por un extraño humano para crear algo que ustedes llamaron "arma definitiva"… su objetivo era distinto, pero el resultado creó todas las "megapiedras", excepto la de Jin, la cual fue la primera en ser creada, y el primero en "megaevolucionar"— declaró finalmente Arceus
—¿Y que ocurrió con el aura residual de Juro?— pregunté a la vez que seguía con las dudas respecto a ese último punto
—Tu hijo tiene una parte de él colgando de su cuello ¿o me equivoco?— decía Arceus, a la vez que mis ojos se habrían levemente al sacar esa referencia— El aura residual que había emergido de Juro… sería el material del que están compuestas las "piedras activadoras" hoy en día— reveló finalmente
Si bien yo no sabía en lo absoluto acerca de aquella "arma definitiva", ya que mi conocimiento no era en lo absoluto "total" a lo que "historia pokémon" se refiere, al menos ahora sabía lo suficiente de todas las cosas que ocurrieron en el pasado.
Y todas las cosas que conllevaron a esto…
—Temo que el aura de Krin… no tardará mucho en liberarse— decretó Arceus, a la vez que mi vista se tornaba dentro de una seriedad mucho más grande que antes
—Entonces, supongo que eso significa…— empezaba a decir a la vez que Arceus asentía, ya entendiendo a lo que quería llegar, a la vez que comenzaba a acercarse hacia mi
—¿Estarías dispuesto a eso?— Decía Arceus a la vez que tanto el como yo estábamos de pie, a pocos centímetros de distancia uno con otro— Tienes que saber que habrá consecue…— iba a seguir hablando, pero sus palabras se detienen en el momento en el que choco mi puño en su torso… a la vez que el aura de Arceus comenzaba a recorrer mi cuerpo
—No tenemos tiempo para dudar… anda diciéndome las cosas en el camino— declaré… a la vez que mis dos ojos comenzaban a demostrar un brillo blanco
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Fue su error… a pesar de que estos ya sabían que Krin se liberaría tarde o temprano, nunca pensaron el real poder que éste poseía. Fueron necesarias sólo horas dentro del mundo distorsión, para que aquellas cadenas fueran completamente destruidas ante el poder que poseía Krin al haber fusionado su aura con la de un humano, juntando además el poder de Giratina
No tardó mucho, hasta empezar esta vez a cometer su real cometido, a la vez que formaba un pequeño portal, para dirigirse hacia su primer objetivo
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No pasaron muchos segundos, hasta que la presencia de Krin hizo lo suyo en aquella extraña dimensión, a la vez que una poderosa batalla emergió entre él y su primer objetivo… mientras que Krin, gracias al aura de Giratina, sumía aquella dimensión en una lúgubre oscuridad
—"¡Por que no simplemente desapareces de una vez!"— se escucha el fuerte gruñido de un extraño pokémon, a la vez que la oscuridad poseía hasta el último rincón de aquella extraña dimensión en la que se encontraban
Un fuerte ataque fue lanzado por aquel extraño pokémon… pero este nunca llegó a su destino, a la vez que un siseo se escuchaba, acompañado de un doloroso rugido, el cual de a poco se atenuaba hasta que el silencio volvió a reinar en la dimensión; sin embargo… una nueva voz se hace presente
—Tú solamente eres el primero, hijo mío…— reconoció el ser, a la vez que la extraña oscuridad que abordaba el lugar, era rota por una pequeña brecha en el espacio... dando la entrada a otra desconocida dimensión, iluminando levemente al ser que se encontraba al lado de esta
—Ahora… sólo es cuestión de tiempo para que todo vuelva a ser a como debió haber sido en aquellas epocas— declaró ahora Krin en el cuerpo de Ryuji, a la vez que la mitad derecha de su rostro aún conservaba el color y las facciones del humano, mientras que en la izquierda el color de esta era uno completamente negro, resaltando únicamente unos brillantes ojos rojos, teniendo como único objetivo aquella poderosa aura que emanaba del portal, para después adentrarse en el mismo
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Y aquí amigos… termina el antepenúltimo capitulo de "El aura de la deidad"
Vaya… creo que últimamente he usado varios elementos pertenecientes al universo del videojuego de pokémon en mi historia, y creo que es momento de decir que obviamente todo esto no me pertenece en lo más mínimo, sólo soy un humilde y aun inexperto escritor que quiso ver las cosas de una manera un poco más "distintas" a como lo ven los autores originales. Espero les haya gustado este capítulo lleno de revelaciones, obviamente aquí se crearon muuuuuchas "incógnitas" referentes a Juro y Jin por ejemplo, no hay que ser un genio para notar que obviamente pase "rápidamente" por la vida de estos personajes con el Dios pokémon. Si bien su historia no es del todo "relevante" para que la trama principal siga su curso, ya veré que cosas puedo crear durante el año para tener una buena referencia de aquello jajaja
Lord fire 123 si aquello te parecía una referencia sacada de Naruto, ni siquiera quiero imaginarme que pensarás con todo lo que ocurrió en este capítulo jajjaj (Juro;Ryo [Ashura;Naruto] Jin;Takeru [Indra;Sasuke]) no es del todo igual, pero también tienen sus similitudes lo admito jsjsjjsj.
No me parece extraño el nombre en lo absoluto ajja, ese zelda está en mi segundo puesto como el mejor según mis gustos (el primero es skyward sword :3) jsjjs sé que quizás no sea el mejor para ti, pero bue, respeto tus gustos de igual manera xD
Por supuesto que Yoshiro no perdió el tiempo 7u7, no te imaginas el tremendo One—Shot que tengo planeado para ese momento jajajjaja, pero me contendré las ganas para un futuro, aún tengo que terminar esta historia xD
Y eso sería todo de momento, sin más que decir
Nos vemos en el siguiente capítulo c:
