Todos hemos sentido dolor… el dolor es parte de nuestra vida diaria prácticamente, y a aunque uno luche hasta el final para siempre encontrar la felicidad, al final nos damos cuenta que aquello no es más que una simple y llana mentira… a pesar de que de igual manera la felicidad estará presente en nuestra existencia, el dolor la acompaña como una singular pareja; donde ninguna puede existir sin la otra

Al fin y al cabo… ¿Cómo podríamos saber que es la felicidad, si nunca hubiésemos experimentado lo que es el dolor?


"¿Qué es este sentimiento?"… Aquella frase que se repetía una y otra vez en mi mente, a velocidades tan altas que ridiculizarían a la misma que poseíamos Takeru, yo o incluso el mismo Krin…

Era algo nuevo… un sentimiento el cual la palabra "dolor" no podría ser usada para definirlo, porque carecería en enormes cantidades de la "fuerza" para describir al mismo

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Fue lo último que hizo Krin… sabía que su final se acercaba; sabía que su poder había sido completamente opacado ante el control que poseíamos Takeru y yo fusionados; sin embargo… a pesar de todo, no se quedaría con las manos vacías, y el haría el último acto para poder convertir mi vida en un infierno antes de que su voluntad se desvaneciese por mi

A lo que en el mismo instante en el que uso mi aura junto con la de Arceus para unirme a su esencia y poder destruir su oscuridad… este teletransporta el cuerpo de Takeru entre él y yo… usando la última escasa cantidad de aura residual que había quedado en el cuerpo de Ryuji, haciendo que mi brazo atravesara el cuerpo del Lucario, provocando que su corazón explotase por la presión del mismo

Aquel corazón… que regeneré con el aura de Arceus tiempo atrás.


Mi mano en el otro extremo tiritaba… a la vez que todos los ahí presentes, exceptuando a Krin, estábamos completamente choqueados y callados ante lo que nuestros ojos observaban; incluso Arceus… el cual no sabía cómo reaccionar ante aquello

Ryuji tenía sus ojos completamente abiertos, a la vez que estos carecían de retina… estando con la boca completamente abierta, a la vez que la esencia en su interior ya había sido purificada

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El espacio comenzaba a tornarse blanco… la misma realidad estaba cambiando por causa de mis acciones a la vez que, aún temblando, saco mi brazo del cuerpo de Takeru solamente para observar con mis ensanchados y enrojecidos ojos el espacio creado por el mismo en su pecho

No había sangre… no había rastros de su propia carne… sólo había un vacío

Un vacío… el cual no podía recuperar.

Takeru simplemente me observaba… de igual manera con sus ojos completamente abiertos, a la vez que inclusive intentaba modular palabras, pero le fue imposible… únicamente pude ver como sus ojos de a poco se cerraban, siendo mi cara estupefacta y desesperada su última imagen

A la vez que su cuerpo, al igual que el espacio que me rodeaba, se desvanecía… dejándome sólo en un espacio blanco, junto con los otros pokémon legendarios hasta que, pasados unos segundos, una débil lágrima sale de mis ojos… aún observando al vacío que se encontraba ahora en mis brazos en donde antes estaba Takeru

Desapareciendo de igual manera…


En el mismo instante en el que todo se vuelve oscuro… mis ojos se abren estrepitosamente, a la vez que observaba acostado un techo bastante conocido…

El de mi casa.

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Me levanto bruscamente… sudando y comenzando a hiperventilarme al ver cómo me encontraba en un pequeño lugar, el cual apenas era una habitación en donde solo existía una cama y una pequeña y humilde cocina.

No había nada más… ninguna habitación extra, ninguna decoración. Todo estaba completamente sumido en una monotonía completamente anexa al estilo de casa que teníamos antes

Y por sobretodo… ahora yo era el único habitante de la misma.

Mis ojos, una vez abiertos, no se volvieron a cerrar más… me hiperventilaba cada vez con mayor intensidad al pasar los segundos, a lo que caigo de mi cama desesperadamente, para después salir de mi hogar con la misma actitud, únicamente para tropezarme con mis propios pies en el instante en el que cruzo aquella puerta, para caer de lleno en un montículo de fría nieve… dándome cuenta en la época en la que me encontraba.

Mi rostro se ocultaba en el helado material, a la vez que comenzaba a apretar lentamente mis puños con todas mis fuerzas

—¿Hijo?— se escucha una voz femenina a mi lado a lo que mi cuerpo se paraliza de momento… únicamente para después levantar mi cabeza lentamente, y observar como mi madre estaba de pie delante de mí… a la vez que traía una bolsa con lo que parecían ser algunos alimentos y verduras

—¡Ryo! ¡¿Qué sucede?!— preguntó preocupada Hotaru, dejando la bolsa en el suelo a la vez que comenzaba a correr preocupada hacia mí, a lo que yo al instante me aparto de la misma… sin dejar que ella me tocase, dejándola completamente exaltada y extrañada ante lo mismo a pocos centímetros de mí

Mis ojos aún se mantenían completamente abiertos… a la vez que las venas rojas casi chocaban con el iris de los mismos. Ni siquiera digo una palabra, a lo que al instante me levanto, aún desesperado, para después salir corriendo a pie descalzo hacia el bosque, huyendo de todo aquello que no conocía

Y me negaba a conocer…


Comenzaba a nevar… los fríos copos de nieve tocaban mi rostro, a la vez que el pijama era lo único que tenía puesto en aquel momento, mientras que mi cabeza, manos y pies estaban completamente al descubierto.

Mi respiración no se calmaba… corría a la máxima velocidad que mis piernas podían dar, ni siquiera pensando claramente como para intentar concentrarme en el aura a mi alrededor o en la mía misma, mi mente se había perdido a tal punto que las únicas reacciones que demostraba eran a base de puro y llano instinto…

—"¡¿Dónde está?!"— me preguntaba en mi mente una y otra vez… mientras corría sin rumbo fijo por el bosque, como si de alguna manera intentara encontrar a alguien del cual deseaba con toda mi alma volver a ver

Aquel ser, que yo mismo asesiné…

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Llegué a un pequeño claro… nunca sabré el porqué, dentro de todo el enorme bosque, la suerte o el destino dictó que me cruzara por aquel lugar en mi momento de descontrol. El lugar estaba cuidado… el césped estaba cortado, he incluso se notaba que las flores y rosas que habían en los alrededores fueron puestas por alguien.

Mi vista estaba completamente perdida en el lugar… su paz fue la que evitó que siguiera corriendo sin rumbo por el bosque, pero solo hubo una cosa que concentró mi mirada… una única cosa que paralizó mi corazón por unos momentos, para después devolverlo a la vida con pulsaciones tan rápidas y poderosas que incluso por mi eran percibidas, como si aquel fuese el único sonido que pudiese escuchar en aquella calmada zona

Una pequeña lapida, se veía en el centro de aquel cuidado sector… a la vez que un leve montículo sobresalía al lado de la misma


El viento dejaba de soplar… mi boca estaba levemente abierta, mientras que mis ojos ya no podían estar más abiertos.

Pequeños y lentos pasos se comienzan a escuchar, a la vez que comenzaba a acercarme a esa pequeña y obvia tumba, sin pensar el de quien sería (y sin querer hacerlo de igual manera)

—"Ryo, no sigas…"— se hacía presente finalmente la voz de Arceus… el cual aún se mantenía dentro de mí luego de ver lo que su hijo había provocado con Takeru, sabiendo que sería correcto el estar ahí para mí. Sin embargo sabía que aquella "nueva realidad" la tendría que afrontar sólo

Pero sabía que no estaba listo para afrontar lo que se hallaba debajo de aquella lapida…

No lo escuchaba… ni siquiera quería hacerlo; mi mente estaba completamente perdida en aquel instante, y solo aquella tumba lograba hacer que mis pies continuaran moviéndose en dirección a la misma

A lo que caigo de rodillas a pocos centímetros de aquella tumba, solamente para notar lo obvio cuando uso el aura de Arceus (el cual no se opuso luego de ver lo decidido que estaba por querer afrontarlo) para poder sentir lo que se encontraba enterrado

Para ver un pequeño huevo… cuyo feto carecía de corazón

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Una vez que Krin destruyó el corazón de Takeru cuando este y Yoshiro quisieron enfrentarlo, yo lo curé solo y únicamente gracias al aura de Arceus,

Y a partir de ese entonces… su corazón, sin importar el tiempo o el lugar, le perteneció a su aura.

Krin sabía esto… sabía que aquel momento era su última posibilidad para hacer de mi vida un infierno, para causar el máximo daño posible antes de que su voluntad fuese "destruida"

Y lo consiguió…

No importaba si mis intenciones no hubieran sido el destruir el corazón de mi amigo, una vez que mi brazo imbuido en el aura de Arceus opacara y por ende hiciera desaparecer el órgano vital de Takeru… la regla o más bien el "impedimento" que poseía el aura del Dios pokémon comenzó

Ya no sería capaz de volver a crear o regenerar el corazón de Takeru, y aquel… nunca existió ni existirá nuevamente.


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Arceus era una deidad… muchas cosas había sentido durante su larga vida, y entre ellas el sentimiento de pérdida le era bien conocido; sin embargo, se exalta completamente aún dentro de mí, a la vez que nuevamente mi aura entraba en contacto con la suya, intentando usar su poder sin su permiso

Mientras tanto en el mundo exterior… aquella realidad azotaba mi conciencia sin piedad; todas las cosas que había perdido, todos a quienes perdí… y ya nunca más volvería a ver

Negaba levemente con mi cabeza, a la vez que la locura era lo único que se reflejaba en mis ojos completamente enrojecidos por las lágrimas y las mismas venas rojas que seguían apareciendo…

Hasta que… exaltando aún más a Arceus, una vena blanca empezaba a emanar del círculo blanco de mi pecho, hasta llegar a mi mentón

A la vez que yo mismo detenía el tiempo con su aura…

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La saliva recorría por mi boca ante el descontrol que me abordaba luego de ver la tumba de Takeru, a la vez que más venas comenzaban a emanar del círculo en mi pecho, a lo que al instante comienzo a acumular el aura de Arceus en mi palma derecha, para después levantarla hacia el nublado cielo, comenzando de a poco y costosamente a abrir un portal hacia "cierta" dimensión

Pero mis músculos dejan de responder al instante… a la vez que Arceus tomó por completo el control de mi cuerpo, haciendo que callera al suelo, mientras separaba mis brazos y piernas, aún abordándome la locura, intentando desesperadamente usar el poder del Dios pokémon, por lo que éste me lo impidió por mi obvia falta de juicio

—"¡Es suficiente, Ryo!"— se escucha el grito de Arceus en mi mente, a la vez que me apresaba para así evitar que yo cometiera alguna estupidez

Un grito desbordante de ira y desesperación emergió de mi boca… a la vez que mis músculos se tensaban completamente; intentando mover las extremidades que Arceus me había negado para así continuar con lo que quería hacer

Arceus estaba en mi interior… su esencia aún estaba controlando su aura para que esta no me consumiera, a la vez que sentía como mi propia aura cada vez más abordaba a la suya… como si no temiera a la obscena cantidad de aura del Dios pokémon

Las venas de mis temblorosos brazos comenzaban a enmarcarse por la fuerza que ejercía en contra del control de Arceus… y para sorpresa del mismo

Estos comenzaban a levantarse levemente…


Varios gritos, o más bien rugidos, acompañaban al sobresfuerzo realizado por mí mientras aún estaba en el suelo… Arceus estaba completamente exaltado cuando comienza a notar como mi aura comenzaba a adentrarse en la suya, como si de un pequeño parasito se tratase, a la vez que lentamente iba adueñándome cada vez más y más de ella

Arceus intentaba defenderse… pero por alguna extraña razón no podía doblegar a mi aura, no tenía la resistencia mental suficiente como para contrarrestar aquella fuerza de voluntad llena de desesperación que lo comenzaba de a poco a doblegar…

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Las venas blancas emergían cada vez más rápido del círculo blanco de mi pecho, a la vez que estas reemplazaban mis propias venas que se enmarcaban en el resto de mi cuerpo ante la excesiva fuerza que estaba haciendo para salir del control de Arceus

Cerré fuertemente mis ojos, mientras que las venas comenzaban a conglomerarse en zonas específicas de mi cuerpo, haciendo que mi piel se tornase completamente blanca en algunos sectores, mientras que mi cara, junto con otras partes de mi torso y mi pierna derecha se mantenían del mismo color de mi piel aunque un poco más pálidas

Arceus estaba atónito… aquel dolor, aquella impotencia, aquellos sentimientos que él creía conocer a la perfección luego de perder a su hijo le eran completamente desconocidos en el momento en el que los siente en mí, a la vez que se sorprendía como de alguna manera doblegaba en cierta parte el poder del Dios pokémon.

Mi cuerpo se levantaba… Arceus no se detenía en su poderosa contención, sin embargo, mi pena misma lo debilitaba, a tal punto que incluso mi aura comenzaba a adquirir control sobre la del pokémon, a la vez que abría nuevamente mis ojos

Únicamente para dejar ver unos ojos completamente plomos… al igual a como tuvo aquel ser resultante de la fusión mía y de Takeru

De una manera levemente parecida, y debido al dolor e impotencia que sentía en aquel momento, logré dominar una parte increíblemente mayor del poder de Arceus…


Respiraba fuertemente por la boca, pero esta vez de una manera mucho más lenta en comparación a los minutos anteriores; mi ploma vista observaba únicamente la pequeña tumba que originó en mí la gota que derramo el vaso.

Con un único objetivo por querer cumplir…

—"Ryo…"—se escuchaba ahora una débil voz en mi interior, a la vez que ahora era Arceus el cual se encontraba apresado en contra de su voluntad en mi cuerpo, completamente abrumado ante el dolor que hizo perder el control de su aura—"Por favor… detente"— rogaba el pokémon, sin embargo sus palabras no me llegaban en lo más mínimo, mi ira superaba cualquier intento de raciocinio

A la vez que nuevamente alzo mi mano hacia el cielo, haciendo un pequeño corte en el mismo, creando un pequeño portal.

—¡Ryo!— se escucha de un momento a otro un grito en las lejanías… a la vez que varias pisadas lo acompañaban, cada vez acercándose más y más hacia donde yo me encontraba. Hasta que, finalmente, es mi propio padre junto con mi madre los que entran en escena…

Junto con Takuma y Kaoru…

Apenas si lograron reconocerme debido a que aún conservaba las facciones de mi rostro… pero el resto de mi cuerpo únicamente los dejó completamente estáticos una vez que estos me observaron, completamente ignorantes de lo que ocurría a su alrededor.

Mis pálidos y grises ojos únicamente se centraban en Takuma, y el parecido que tenía este con su hijo mientras que nuevamente todos los sentimientos que pudieron haber sido levemente opacados por la súplica de Arceus, florecieron en mí con la misma intensidad y dolor que antes.

Desvié la mirada al instante… ni siquiera yo era capaz de mantener la mirada puesta en el padre de mi amigo sin seguir perdiendo la poca cordura que me quedaba, a lo que al instante salto hacia donde había creado el portal, para después desaparecer completamente de aquel lugar.

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Mi objetivo era obvio… mi ira se acumulaba sin piedad en mi corazón por cada segundo que pasaba, a la vez que supuse al instante en donde se encontraba aquel ser causante de toda la impotencia que sentía en aquel momento

Ya que, una vez que crucé aquel portal, tanto Mew como Krin (en su forma pokémon) se encontraban ahí, a la vez que me observaban cabizbajos… como si estuviesen de alguna manera esperando mi llegada

Yo sólo observaba a Krin… mientras que este estaba consiente de todas las cosas que había cometido, a la vez que el arrepentimiento era el único sentimiento que abordaba en él una vez que eliminé la oscuridad de su esencia

Pero aquello no me importó en lo más mínimo…

Al instante aparezco entre este y Mew, a la vez que doy un débil golpe al último para apartarlo del lugar, y después dar otro golpe de lleno en el rostro de Krin, sin usar siquiera el poder de Arceus

Me lanzo hacia el pequeño pokémon luego del golpe… a lo que caigo encima de éste, únicamente para seguir dando frenéticos golpes a su pequeño y oscuro rostro, mientras que éste no se inmutaba ni se oponía en lo más mínimo hacia aquellos ataques, dejando ser herido por los mismos

Pasaban los minutos, y mis gritos volvían a ser presentes… a la vez que las lágrimas comenzaban a brotar de mis ojos, de los cuales nuevamente un iris volvía a aparecer, mientras que mi piel blanca volvía a tornarse del antiguo color, concentrándose nuevamente todo en el centro de mi pecho, dejando de usar el aura de Arceus por voluntad propia

Sin detener mis golpes…

Krin podía curarse con su aura, sin embargo, este no lo hacía… las heridas y moretones comenzaban a aparecer en su delicado cuerpo, a la vez que yo no me detenía en lo más mínimo ante mis ataques, mientras que mis puños enrojecidos y heridos por los mismos golpes únicamente temblaban entre cada intervalo de los mismos… cada vez titubeando más entre aquellos lapsos

No era capaz… de matarlo.

Cada golpe hacia aparecer una memoria en mi mente, como si de una bala en la misma se tratase, los puños impactaban a la vez que observaba y recordaba aquellos abrazos; aquellas risas; aquellos días lluviosos en nuestro hogar; aquellas lágrimas y apoyos

Aquellos sucesos que nunca ocurrieron


Pasó más o menos media hora desde que me había abalanzado hacia el pequeño pokémon, a la vez que los intervalos de tiempo entre cada golpe eran cada vez más largos, mientras que yo jadeaba en respuesta a lo mismo, con mis manos completamente ensangrentadas por todos los golpes que le di a Krin

El rostro del pequeño pokémon estaba completamente hinchado y con notorios moretones a pesar del color oscuro de su piel… apenas si podían observarse sus rojos ojos, los cuales simplemente observaban hacia arriba, con la vista puesta en el vacío y aún dispuesto a continuar aceptando los golpes en silencio

Mis ojos estaban fuertemente cerrados, aún encima del pequeño cuerpo de Krin, apretando con furia mis puños a pesar de lo adolorido que los sentía luego de los sucesivos golpes que di con los mismos

Mis lágrimas nunca pararon de salir durante ese tiempo, aún con los jadeos y el cansancio, aquellas gotas se mezclaban con la sangre de Krin en su rostro, junto con la que salía de mis puños heridos de igual manera

Mew, luego de ser golpeado por mí, lo apresé con el aura de Arceus por unos momentos, para que así este no intentara impedir mi cometido. Aquel pequeño pokémon observaba aquella escena sin saber que sentir

Tú no eres un asesino… Takeru…—decía en un leve susurro combinado con lágrimas, a la vez que Krin simplemente se exalta levemente al escuchar aquellas palabras, sin saber el porqué de las mismas

La misma frase volvía a emerger varias veces de mis labios, cada vez más fuerte… mientras que las lágrimas y los sollozos hacían cada vez más inentendibles aquellas palabras

Hasta que, finalmente… pasados los segundos de gritos, el silencio nuevamente abordó el lugar.

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No había nada… lo que antes era un rostro completamente expresivo de pena e impotencia, ahora se convertía en uno completamente desolado, inexpresivo y deprimente… a la vez que sorprendo a Krin cuando nuevamente me coloco de pie, aún con la inexpresión emanando de mis ojos

No decía nada… únicamente chocaba mi mirada con la preocupada del pokémon, sin siquiera demostrar un odio o un perdón, simplemente lo miraba…

Takeru no lo querría así…— dije finalmente aún con mi inexpresiva cara, a lo que nuevamente una vena emergía del circulo en mi pecho, aún teniendo el aura de Arceus a mi voluntad abro nuevamente un portal hacia la tierra a lo que, una vez hecho aquello, inserto los cinco dedos de mi mano derecha en aquel circulo de mi torso

Arrancando fría y a la vez firmemente el aura y la esencia de Arceus de mi cuerpo, a lo que el enorme pokémon sale estrepitosamente de mi pecho, únicamente para caer y chocar de manera brusca en el suelo, a la vez que jadeaba levemente por todos aquellos sentimientos que experimentaba por estar en contacto con mi aura

Simplemente choqué la mirada con él por unos segundos… a lo que la aparto al instante para después comenzar a caminar hacia el portal que había creado

—No quiero tener ninguna otra relación con ustedes…— dije serio y a la vez enfadado con aquellos pokémon— Ya hicieron suficiente daño en nuestro mundo por culpa de su estúpido egoísmo— declaré, mientras que tanto Arceus como sus hijos se mantenían en silencio ante mis palabras, sin siquiera poder objetarlas

Mientras desaparecía de aquella dimensión de una buena vez por todas


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Los días pasaron; mi vida, mis sentimientos, mi actitud… no eran más que meros recuerdos olvidados en aquella realidad. Las palabras dejaron de emanar de mi luego de que volví de dejar el aura de Arceus, ni siquiera la pena y preocupación de mis padres lograban despertar en mi un mero sentimiento de remordimiento… incluso en los momentos en los que cualquiera se hubiera rendido ante el consuelo que una madre o un padre pudiera dar, yo era completamente indiferente a los mismos, siempre mostrando la misma mirada… intentando chocarla lo menos posible con mis ellos.

Apenas comía… el hambre ayudaba a mi mente a distraerse, y no podía evitar el que todos los sentimientos me abordaran nuevamente en los momentos en los que ésta cesaba

La relación que tenía con mi familia era nula… mi vida en aquel lugar consistía en estar sentado al lado de mi cama la mayor parte del tiempo, durmiendo a veces en la misma posición de igual manera, mientras que al momento de abrir mis ojos cada mañana, estos sólo apuntaban al vacío, sin demostrar ninguna expresión

Dejando y acostumbrándome a que la soledad se volviera parte de mí


Los días se convirtieron en semanas, a lo que finalmente y por una extraña razón mi cuerpo comenzaba a levantarse… como si de repente un sentimiento extraño comenzara a abordar mi antes insensible corazón

Como si, por una extraña razón… quisiera volver a observar aquellos rostros que solo en mis sueños se veían reflejados

Mi inexpresividad aún se mantenía… a la vez que comenzaba a tomar mi chaqueta, para después comenzar a retirarme de mi casa, para así comenzar a caminar hacia las afueras del pueblo

Yendo en dirección hacia la ciudad…

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Mis pies se movían solos… ya a una velocidad normal me tomó aproximadamente un día en llegar hacia donde estaba la ciudad, a la vez que el ambiente no cambiaba mucho, resaltando únicamente que ya no existían aquellos esclavistas clandestinos de pokémon, ya que desde que eliminé la oscuridad en Krin, este nunca apareció en el corazón de aquellas personas que potenciaron aquellas "explotaciones" hacia estos seres, por lo que las personas ahora convivían en paz con los pokémon, pero de igual manera al parecer la "amistad" que se producía en antaño no volvía a presentarse de igual manera en esta nueva realidad, ahora las relaciones que tenían las personas con los pokémon era más parecido al estilo que siempre tuvo mi pueblo con los mismos, ambos separados, sin odiarse ni quererse, pero respetándose de igual manera.

Una vez llegado primero a la parte baja de la ciudad, mi vista comenzaba a divagar por aquellas sucias y mal cuidadas calles, buscando cada vez más aquella persona a la cual quería volver a ver, siéndome completamente difícil al no poseer el aura de Takeru como para poder así además detectar su aura

Pero… como si alguien quisiese ver aún más mi sufrir, luego de buscar por unos minutos finalmente la encontré

A Harumi…


Mis ojos estaban completamente abiertos ante la persona que tenía delante de mis ojos, su cabello café y ojos verdes y sus ahora demacradas facciones me reflejaban sin lugar a dudas que aquella mujer era Harumi.

Pero aquello… aquel reconocimiento de haberla finalmente encontrado, no hacía más que enterrarse en mi corazón como si de una estaca se tratase

Era una pequeña florería andante… Harumi cargaba a un pequeño bebé tapado en una manta en sus brazos mientras le daba leche de su seno, a la vez que otro niño estaba a su lado el cual simplemente jugaba con las piedrecillas en la tierra, mientras que ésta tenía una vista que reflejaba únicamente cansancio

Con varios moretones en sus brazos y rostro.

Mis ojos estaban completamente abiertos… una parte de mí no quería creer lo que mis sentidos me indicaban como cierto, pero los pasos de una persona acercándose a la pequeña tienda corroboran mis ideas

Cuando este se acerca a Harumi, para después darle una fuerte cachetada de lleno en su mejilla

—¡Te dije que no le dieras leche aquí Harumi!— gritaba el hombre enfurecido, a la vez que el llanto del bebé comenzaba a hacerse presente en el lugar debido a que aquel hombre había provocado que este se separara del seno de su madre luego de que esta se encorvara debido al fuerte golpe que aquella persona le había dado

Era bastante grande… su fuerza física era bastante apreciable. Vestía una ropa bastante sencilla y un poco dañada, a la vez que poseía un cabello castaño y ojos café oscuro, y su rostro poseía facciones toscas y cuadradas

—¡Es por tu culpa el que ningún cliente se acerca!— seguía gritando aquella persona, completamente enfurecida hacia Harumi

—¡Tenía hambre!— quería defenderse Harumi, a la vez que su mejilla en donde nuevamente había sido golpeada comenzaba a enrojecerse fuertemente por lo mismo

—¡No me levantes la voz!— gritó el hombre aún más enojado a la vez que levantaba nuevamente su enorme mano para después dirigirla hacia el rostro de Harumi

Solamente para exaltarse en el momento en el que mi puño choca con su cara

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—¡Pagarás por lo que le hiciste!— gritaba completamente enfurecido de lo que mis ojos observaban, a lo que vuelvo a darle nuevamente dos golpes de lleno en su rostro, completamente enajenado en hacerlo pagar las consecuencias de haberle puesto una mano a Harumi

—¡¿Quién te crees que eres?!— gritó ofendido y enfurecido el hombre después de recibir el doloroso golpe, a lo que, en el momento en el que intento dar el tercero, sujeta con fuerza mi puño, evitando que este llegara nuevamente a su rostro, a lo que al instante levanta su rodilla para hacerla impactar hacia mí estómago, haciéndome botar saliva por lo increíblemente fuerte del golpe

No acabó ahí… al instante en el que su primer ataque impacta de lleno en mi estómago, da un fuerte puñetazo a niveles completamente distintos a los míos hacia mi rostro, a lo que mi cuerpo cae directo al suelo, para después recibir una fuerte patada nuevamente hacia mi estomago

—¡Detente por favor!— gritaba Harumi la cual había dejado a su hijo para después intentar detener a aquel hombre que comenzaba a dar consecutivos golpes a mi rostro como venganza por lo que había hecho antes, intentando sostener su brazo para que éste así parara, a lo que el hombre golpea nuevamente a Harumi, esta vez con su puño cerrado directo a la cabeza de la misma, con una fuerza y brusquedad completamente distinta a la primera cachetada que le dio, haciendo que Harumi cayera al suelo, inconsciente…

Mis ojos no se desviaron del cuerpo de Harumi en ningún segundo… a la vez que la adrenalina comenzaba a abordar mi cuerpo en grandes cantidades luego de ver lo que aquel hombre le había vuelto a hacer, a la vez que este observaba con desinterés por unos segundos lo que había hecho, únicamente para después volver a desviar su mirada hacia mí, con intenciones de continuar con su golpiza

Pero una patada dada directo a su entrepierna en el momento en el que desvía la mirada lo deja congelado de momento

No me importaba en lo más mínimo los métodos que utilizara… aquel golpe, aquel puñetazo… no hizo más que hervir aún más mi sangre en aquel momento, por lo que ahora yo me abalanzaba hacia el ahora tembloroso y aún adolorido hombre, para después cambiar papeles con los golpes, siendo yo ahora el que se los daba consecutivamente en su rostro

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No me detenía… mis golpes ahora eran mucho más fuertes que antes, a tal punto que mi propia ira e impotencia me daban la ventaja contra aquella persona, llegando a tener una fuerza mayor a la suya

Dejándoselo claramente demostrado en su deformado rostro por mis golpes

Nariz, mandíbula, dientes… no me importaba romperlos, a la vez que la cara del ahora apenas consiente hombre estaba completamente hinchada por los interminables golpes que lanzaba, a lo que me detengo por unos momentos, para después agarrar con fuerza el castaño pelo de su cabeza, y comenzar a acercarla a la mía

Vuelve a tocarla… y no me detendré la próxima vez… ¡¿Me escuchaste?! — dije pausadamente y completamente furioso, a lo que simplemente alcanzo a notar como aquella malherida persona asentía levemente, para después golpear nuevamente su cabeza haciéndola chocar con la mía, provocando que el hombre quedara completamente inconsciente luego de aquello

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Estaba agotado… mis jadeos se hacían presentes, a la vez que un poco de sangre mezclada con saliva emergía de mi boca, mientras que mi rostro presentaba varias heridas por todos los golpes que recibí de igual manera.

Me comenzaba a levantar de aquel hombre, a lo que un grito me deja nuevamente exaltado

—¡Papá!— se escucha el grito de un pequeño niño, a lo que mi vista se posa en él, para ver que era el que estaba jugando con tierra al lado de Harumi cuando la vi por primera vez, el cual comenzaba a correr hacia el hombre que yo había noqueado

El niño cayó de rodillas al lado de la cabeza de su maltratado padre, empezando a su vez a llorar desconsoladamente por las cosas que estaba observando, para después distraerse levemente al levantar su mirada y observar ahora el cuerpo de Harumi, el cual aún permanecía inconsciente en el suelo

Sólo alcanzó a decir una palabra… para que mis sospechas se vieran acertadas

Ma…má— dijo susurrando y titubeando en medio de sollozos el pequeño niño, sin poder creer en la condición en la cual se encontraban sus padres, sintiendo un miedo atroz en su interior

Aquella… era la nueva realidad.


Hui… mi mente estaba completamente choqueada luego de saber cómo era ahora la vida de Harumi, a la vez que nuevamente la desquiciada impotencia me abordaba continuamente, a lo que corro lo más rápido posible para no perder el juicio otra vez…

Estaba agotado... no había comido hacía días, y apenas si me quedaron energías luego de enfrentarme al ahora padre de los hijos de Harumi; sin embargo, no me detenía en mi correr, los jadeos y las heridas en mi estómago y rostro me eran completamente indiferentes en aquel estado de desesperación

Volvía a hiperventilarme, a la vez que me adentraba y corría por el bosque lejano de la ciudad, el cual conectaba de igual manera con el de mi pueblo, sin siquiera querer recorrer nuevamente el camino de tierra que generalmente se utiliza para ir hacia mi hogar, ya que el mero hecho de caminar nuevamente por aquel sendero volverían a hacer aparecer todos los recuerdos en mi desordenada mente

Mi vista se nublaba y mis piernas no se detenían… de a poco comenzaba a sentir como nuevamente iba a perder la conciencia por el cansancio, hasta que el chocar con un árbol me detiene por completo, cayendo irremediablemente a la fría nieve

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Mi vista se movía de un lado a otro, a la vez que los jadeos y ahora sollozos se hacían presentes en mí, completamente agotado mientras estaba echado en el suelo de aquel bosque, a lo que apenas logro arrastrarme hacia el árbol que me había hecho detener, para después apoyar mi espalda adolorida en el mismo, intentando calmarme de alguna manera y descansar en el proceso.

Nuevamente los jadeos comenzaban a desaparecer… pero mi cuerpo continuaba sentado e inerte en aquella base del árbol, a la vez que las débiles y continuas lagrimas caían una a una de mi mentón, saliendo de mi rostro completamente inexpresivo por el mismo cansancio

Y por las cosas que acababa de ver…


Anochecía… mi cuerpo continuaba en la misma posición, sin importarme las bajas temperaturas que comenzaban a hacerse aún más presentes que en horas atrás, a la vez que lentamente mis ojos comenzaban a cerrarse, mientras que de a poco perdía de una vez por todas el deseo de vivir en aquella nueva realidad.

Sin embargo… unos pasos acercándose hacia mi hacen que mis parpados no se cierren por completo, a lo que muevo apenas mi prácticamente petrificada cabeza unos centímetros, para denotar como un enorme cuerpo negro aparecía delante de mí, sin poder dilucidar quién o qué era…

Sólo… mátame ¿Puedes?— dije débilmente aquellas palabras sin ningún tipo de remordimiento, a la vez que noto como aquel ser comenzaba a acercarse hacia mí, para después por un momento pensar que podría cumplir mi deseo

No obstante… me decepciono levemente al notar como aquel ser que no podía dilucidar me levantaba en sus brazos, comenzando a cargarme, resaltando un tibio pelaje en contacto con mi mejilla en el último momento antes de que finalmente me desmayé

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Ya de por si estando despierto tenía que ver la nueva realidad en la que ahora vivía, pero en el momento en el que entraba al mundo de los sueños, ni siquiera en éste tenía descanso

Ya que en todas las noches que pasaron luego de que me separara de Arceus, mi único sueño era un día normal en la vida con mi familia… considerándolo tan real que la felicidad y esperanza que sentía en aquellos momentos se derrumbaban completamente al momento de despertar


Tarde o temprano… nuevamente mis ojos volvieron a abrirse de forma leve, a la vez que estaba sentado y misteriosamente tibio en un oscuro lugar, el cual pasado unos minutos pude comenzar a dilucidar luego de que la luz de la luna iluminara de mejor manera en donde reposaba

Aun así… mi cansancio seguía vigente a pesar de todo… a lo que simplemente me recuesto hacia un lado, intentando nuevamente entrar a ese sueño tan deseado y a la vez lo contrario, reposando mi rostro sin exaltarme en lo absoluto encima de un tibio y suave pelaje, a lo que estando apenas lucido de lo que ocurría, no me pregunto las razones de aquello

Al fin y al cabo… incluso en ese momento he de admitir que me sentía cómodo en aquel desconocido lugar


Mis ojos nuevamente volvían a abrirse, esta vez por los molestos rayos del sol de la mañana que se posaban en mi cara, a la vez que me alegraba y a la vez entristecía levemente al no haber soñado absolutamente nada durante la noche luego de que me despertara a mitad de la misma.

Mi vista viajaba por aquel pequeño lugar en el que me encontraba… apenas eran unos tres metros cuadrados, a lo que me exalto cuando noto que era el único en aquel pequeño lugar, por lo que al instante comienzo a intentar salir por la única salida apreciable.

Salgo de la pequeña cueva, para después notar que me encontraba en realidad en un hueco bajo un enorme árbol, a la vez que este lo cubrían varios arbustos a su alrededor, por lo que comienzo a emerger de aquellos costosamente, únicamente para ver un pequeño claro cubierto de nieve

Mientras que un pequeño montículo de manzanas y otras frutas estaban a pocos centímetros de mí

Miré por unos segundos aquella comida… a la vez que mi estómago gruñía fuertemente debido a la monstruosa hambre que tenía, pero negándome al instante al saber que no quería comer para que aquellos sentimientos hacia mi familia no retumbaran en mi mente con más fuerza, distrayéndome con la misma hambre

Simplemente me quedé sentando en frente de la entrada, esperando con paciencia al ser o persona que me salvó de la gélida noche que me hubiera matado lo más probable si me hubiese quedado en aquella posición en la intemperie

Pasaban los minutos, hasta que finalmente comienzo a escuchar algunas ramas rompiéndose en un arbusto lejano, únicamente para posar mi vista curiosa en el mismo, quedándome completamente estático, a la vez que incluso en mi estado depresivo actual la curiosidad me abordaba de igual manera…

Una pequeña cuchilla plateada se hizo presente desde aquel arbusto, a lo que me asusto levemente luego de ver aquello, solamente para "tranquilizarme" después al notar como un Scyther de moderado tamaño emergía de aquel arbusto, el cual me observaba con una mirada retadora y a la vez de duda, a lo que manda un pequeño gruñido, el cual obviamente no entendía al ya no estar fusionado al aura de un pokémon

Me mantuve estático durante todo momento, únicamente observando a aquel Scyther de la manera más pacifica posible, sin querer alarmar o dar indicios de pelea hacia el pokémon

El Scyther lentamente se acercaba hacia mí, a la vez que la duda aún era apreciable en sus ojos a lo que, en un rápido movimiento, ensarta una de sus cuchillas en una manzana que había en aquel montículo de frutas, para después lanzarla hacia mi torso, a la vez que mandaba otro gruñido similar al anterior.

—Esto…— empezaba a decir a la vez que observaba la limpia manzana que ahora reposaba en mi mano— N-No tengo hambre— mentí… a lo que casi al instante el rugido de mi estómago vuelve a hacerse presente, exaltándome tanto a mi como al Scyther que estaba a mi lado, el cual simplemente me observaba fastidiado mientras que parecía tener un tic en su ojo derecho por mi evidente mentira

El Scyther nuevamente vuelve a ensartar ahora una especie de baya silvestre, a lo que lanza varias hacia mí, diciendo nuevamente varios gruñidos hacia mí mientras lo hacía

Yo simplemente lo miraba fastidiado… no quería comer en lo más mínimo, no quería que el hambre abandonase mi cuerpo para después hacer que los sentimientos de dolor y pena tuvieran vía libre hacia mi cabeza

Continuaba negándome, pero el Scyther apareciéndose al lado mío me asusta de momento, para después acercar una de las cuchillas de sus brazos hacia mi mejilla, dejándome en claro la situación, a la vez que volvía a emitir aquel gruñido característico

—"Come"— no hay que ser muy inteligente como para no darse cuenta de lo que querían decir aquellos gruñidos

El Scyther retiraba la cuchilla de su brazo de mi mejilla, a lo que simplemente se aparta para después sentarse a unos metros lejos de mí, aún observándome a mí y a la comida, esperando a que yo hiciese lo que él pedía

Simplemente suspiro… a la vez que observaba aún lo delicioso que se veía aquella manzana junto con las bayas, a lo que pienso un poco mis acciones, para después acercar lentamente el fruto hacia mi boca, dando un pequeño mordisco a la misma

Estaba delicioso… ya no podía evitar el deseo de continuar comiendo una vez que comencé, a lo que al instante prácticamente me abalanzó hacia la manzana, comiéndola a grandes mordiscos, para después empezar a acercarme rápidamente hacia el resto de frutas que aún estaban en el montículo que al parecer el Scyther había dejado, para después comérmelo todo lo más rápido y gustosamente posible

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El Scyther simplemente observaba feliz la escena, ya que este sabía que yo simplemente me estaba negando ante algo que de verdad deseaba, a lo que solamente guarda silencio ante lo empeñado que me observaba al prácticamente devorar la comida que éste me había conseguido, pero exaltándose luego de unos segundos cuando comienza a ver algunas lágrimas recorrer mis mejillas

Ya que el hambre… había cesado.


Mas lagrimas empezaban a recorrer mis mejillas, a la vez que nuevamente la pena era lo único que opacaba mí ya dañada y cansada mente, sin poder hacer nada más que sentarme y abrazar mis rodillas, tapando mi vista con las mismas e intentando controlar aunque fuera un poco aquel dolor que me abordaba

El Scyther simplemente me observaba… su rostro únicamente reflejaba extrañeza y a la vez lastima, a lo que ya sabiendo que no era necesario hacer "aquello", un brillo comienza a emanar de su cuerpo, exaltándome incluso a mí, a la vez que despegaba mis enrojecidos ojos de mis rodillas, para observar como el cuerpo de aquel Scyther comenzaba a adquirir otra forma en aquel brillo

Transformándose finalmente en el cuerpo de un Zoroark, o más bien… de una Zoroark

Mis ojos se habrían completamente… no podía detectar su aura, pero… aquel lugar; aquella transformación

Mi lloroso rostro no pudo hacer más que esbozar una pequeñísima pero a la vez detectable sonrisa

Supongo… que siempre te conviertes en el mismo pokémon…— dije, a la vez que la pokémon se paraba para después sentarse al lado mío

Hiyori…—dije finalmente… a la vez que la Zoroark apoyaba mi rostro en su torso, abrazándome

No había razón para aquello, Hiyori en aquella realidad no me conocía en lo más mínimo, pero ella no era un ser de mal corazón a pesar de todo, y no podía soportar el ver a alguien necesitado de consuelo y ayuda, y no hacer nada para poder socorrerlo…


Mis lágrimas recorrían el pelaje de la Zoroark, a la vez que esta simplemente me abrazaba, sintiendo que era lo correcto el consolarme de alguna manera luego de notar como la pena me abordaba después de comer aquellas frutas

La escena se repetía como en "aquella" ocasión, pero con los papeles intercambiados esta vez…

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Hiyori estaba sola… pero eso la traía sin cuidado, ya que sus padres nunca fueron secuestrados por los hombres de Ryuji, esta nunca escapó de los mismos, y por ende nunca conoció a Hisame, por lo que nunca nació Yoshiro de igual manera

Ella simplemente vivía en el bosque….

Pasaron varias horas para que las lágrimas dejaran finalmente de salir de mis ojos, a lo que simplemente continuábamos en aquella posición, mientras que ahora lo único que existía en mi rostro era las marcas de las mismas lágrimas que una vez cruzaron por mis mejillas, a la vez que mi mirada simplemente estaba levemente decaída, aún apoyado en el suave y tibio pelaje de Hiyori, la cual se negaba a dejarme desprotegido a pesar de no conocerme

Luego de aquello… apenas me quedaban fuerzas mentales como para decidir separarme de la Zoroark, por lo que decidí pasar otra noche con la misma, la cual a pesar de no entender lo que quería, no puso objeción en el momento en el que notó que yo no me retiraría de ahí

Nuevamente anochecía, a lo que Hiyori es la primera en adentrarse a la pequeña cueva, para después sacar su cabeza luego de notar que pasaban los segundos y yo aún no entraba

Me sentía un poco incómodo… pero a final de cuentas sabía que Hiyori aceptaba el que yo descansara junto a ella, por lo que entré de igual manera al pequeño hueco en el árbol, para después sentarme en el medio de este, sin saber qué posición adoptar, a la vez que me ponía un poco nervioso ante la situación

Hiyori simplemente me observaba un poco fastidiada, a lo que sorprendiéndome bastante comienza recostarse alrededor de mi cuerpo, dejando su estómago en contacto con mi espalda baja, mientras que su larga cabellera cubría el resto de su cuerpo

Estaba estático… a la vez que mis mejillas se sonrojaban levemente ante la vergüenza que tenía, a lo que me sorprendo más aún cuando la mano de la Zoroark se posa arriba de mi cabeza, para después dejarme choqueado cuando esta me empuja hacia el suelo, dejando caer mi rostro encima de su estómago, a la vez que esta ni siquiera se inmutaba, teniendo sus ojos cerrados y comenzando a dormirse de igual manera

Simplemente tenía mis ojos completamente abiertos… a la vez que Hiyori no se iba a andar con rodeos a la hora de dormir, por lo que orgullosa y prepotente tomó cartas en el asunto, ya comenzando a fastidiarle mi obvia timidez; sin embargo, no pude evitar entrecerrar mis ojos después de unos segundos, al fin y al cabo hacía frío y no podía negar que se sentía cómodo en aquel tibio y suave pelaje de la pokémon


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La imagen de Hiyori y yo durmiendo acurrucados uno con el otro se vislumbraba en un pequeño portal formado en una extraña pero a la vez conocida dimensión… estando ésta completamente en silencio, mientras que un pequeño ser observaba aquella imagen, a la vez que éste tenía sus decaídos ojos entrecerrados, observando con lastima aquel estado en el que me encontraba

Krin estaba completamente consciente de lo que había hecho, si bien eliminé la oscuridad en su esencia, no fue así con sus memorias. Haciendo que la culpa lo abordara por todo el dolor que había causado tanto a mí como a muchas otras personas y pokémon…

Fueron apenas unos minutos en aquella dimensión luego de que yo expulsara la esencia de Arceus de mi interior, minutos los cuales fueron obviamente semanas en mi mundo, por lo que Krin simplemente me observaba a través de aquel portal

Intentando con ello juntar el valor, para hacer lo que tenía pensado cometer…

Pasaron los segundos… a lo que Krin cierra sus ojos por unos momentos, únicamente para volverlos a abrir con determinación, ya habiendo tomado finalmente su decisión a la vez que su actitud no cambiaba luego de sentir un aura emergiendo detrás de él

—Así que… eso quieres hacer— se escuchó desanimado Arceus, a la vez que una obvia pena lo abordaba ante la decisión que tardó en tomar su hijo, ya haciéndose una idea de lo que era

Krin simplemente se lamenta ante la reacción de su padre… a lo que envía un mensaje por telepatía hacia el mismo, haciendo que Arceus se exaltara al instante hacia "aquellas" palabras que de un momento a otro llegaron a su mente

El hijo de Arceus simplemente le sonríe levemente, para después girar su rostro hacia el portal que aún mostraba mi imagen junto con Hiyori

Los pecados que cometí… no se borrarán con el simple hecho de haber eliminado la oscuridad en mi interior— dijo en un susurro aún triste Krin, a lo que al instante una leve capa negra de aura comenzaba a emerger de su piel, haciendo que de la nada tres portales se abrieran

Haciendo que tanto Giratina, como Dialga y Palkia cayeran de manera estrepitosa al suelo desde aquellos portales, ante lo sorpresivo que fue para ellos el aparecer en aquella dimensión

—¡¿Qué demonios?!— preguntaba exaltado Palkia, a lo que su ímpetu y enfado queda tragado dentro de él en el momento en el que observa la imponente figura de su padre en aquella dimensión

Dialga simplemente sacudía levemente su cabeza, al igual a como hacía Giratina, mientras que comenzaban a observar a su alrededor

A pesar de que la creación de aquellos tres seres sólo ocurrió por obra de Juro y Jin cuando Krin aún poseía la oscuridad en su interior, estos a pesar de todo fueron creados en base del aura de Arceus, por lo que el cambio de tiempo o realidad luego de eliminar la oscuridad en Krin no les vio afectado de igual manera

—¿Que ocurre ahora?— preguntó Dialga, bastante más calmado que su hermano a la vez que Giratina simplemente se mantenía en silencio

—Necesito pedirles un favor…— dijo Krin serio, a la vez que los tres dragones se exaltan levemente al escuchar aquellas palabras, sin saber que responder ante aquello


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—Hmph… estás loco— reconoció Palkia, a la vez que nuevamente sus dos hermanos simplemente guardaban silencio luego de que Krin les dijera que era lo que quería pedirles— ni que fuera capaz de sacrificar tanto sólo por un simple humano— dijo fastidiado y egocéntrico Palkia, a la vez que Giratina lo miraba molesto, al igual que Dialga

—Un humano que salvó tu blanco y estúpido culo— dijo a viva voz Dialga, defendiéndome en parte, pero de igual manera dudando de lo que Krin acababa de proponer, atrayendo miradas fastidiadas por parte de su hermano controlador del espacio de igual manera, a lo que estos casi comienzan a pelear si es que la voz de Krin no vuelve a hacerse presente

—No lo puedo hacer sin su ayuda y la de mi padre… pero es un riesgo que me atrevo a tomar— declaró finalmente Krin, a la vez que observaba a todos a su alrededor… incluso a Mew, el cual había aparecido luego de notar como todos sus hermanos y padre se habían juntado sorpresivamente

—Oye… estás consiente de lo que quieres hacer… ¿No?— se escucha ahora la voz de Giratina, el cual poseía una actitud bastante más calmada y madura que la de sus otros dos hermanos

Krin simplemente guardó unos momentos en silencio, a lo que mira serio a Giratina, asintiéndole de igual manera

—¡Oigan!— volvía a refutar Palkia a la vez que además de enojado con su hermano, estaba además preocupado ante el rumbo que tomaban las cosas— Sé que ese humano pudo hacer mucho por nosotros, pero…— intentaba dar razones para contradecir la petición de Krin, pero al instante la voz de Giratina se hizo nuevamente presente, interrumpiéndolo con ello

—Yo creo que deberíamos hacerlo…— declaró Giratina, a la vez que se ponía del lado de Krin, mientras que el resto de sus hermanos junto con Mew y Arceus lo observaban en silencio, a excepción de Palkia, el cual simplemente lo veía exaltado y con sus ojos completamente abiertos ante la declaración

—Esto…— empezaba a escucharse la ahora un poco angustiada voz de Mew, a lo que ahora todas las miradas se posaban en él— Pienso que se lo debemos… nos ayudó a pesar de todo lo que Krin hizo antes hacia su familia, y… se lo merece— declaró el pequeño pokémon rosa

—Papá…— empezaba a decir Krin a la vez que éste se giraba hacia su padre, el cual simplemente se mantenía en silencio, mientras que su hijo esperaba alguna respuesta por parte del mismo

—Yo… fui el que cometió el error desde un principio— dijo cabizbajo el Dios pokémon, mientras que todos sus hijos escuchaban— Yo debería…— volvía a decir el pokémon, a la que su hijo lo caya con su propia voz

—No— dijo serio y a la vez firme Krin, mientras que interrumpía las palabras de su padre— tu no cometiste ningún error conmigo padre— declaró el pequeño pokémon legendario, mientras que Arceus lo observaba con seriedad y asombro en sus ojos— yo fui el que cometió todas esas atrocidades por mi cuenta, además… soy el único que puede hacerlo— dijo finalmente Krin, a la vez que el silencio fue la única respuesta por parte de su padre

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—Sólo tendrás una oportunidad…— dijo Dialga, a la vez que él y el resto de sus hermanos y su padre formaban un circulo alrededor de Krin— Si llegas a dudar, bueno… ya te haces una idea— dijo el controlador del tiempo, a la vez que Krin asentía serio, para después dirigirse hacia su padre

—Todavía puedes traerlo aquí, ¿Cierto?— preguntó el pequeño pokémon, a la vez que el silencio fue la respuesta de Arceus por unos segundos, concentrándose y cerrando sus ojos por unos segundos, para después abrirlos por completo

—Hmph… ni siquiera Ryo es capaz de controlar por completo mi aura— declaró el Dios pokémon, a la vez que empezaba a detectar levemente su aura dentro de mi cuerpo

Si bien pude controlarla levemente gracias a la furia e impotencia que me abordó en aquel momento, estaba lejos de manipular por completo el aura de Arceus, y de igual manera no pude expulsarla en su totalidad de mi cuerpo, a lo que el pokémon legendario había ocultado su aura dentro de mí ya que, al fin y al cabo, yo había salvado a su hijo, y no iba a permitir que algo me pasara por algún percance

Fue por aquella razón que pude resistir tantos días sin comer; fue por aquella razón que pude pelar contra el que ahora era la pareja de Harumi; su aura no se demostraba con toda su intensidad dentro de mí a pesar de que ésta fuera diminuta, ya que evidenciaría lo obvio y Arceus sabía que yo la hubiera negado al instante en el que la sintiera fluir en mi interior

Su aura me dio la fuerza y energía para pelear… su aura me mantuvo vivo ante la depresión que me azotó luego de perder a mi familia

Y ahora era su aura… la que me hacía aparecer en frente de Krin, rodeado por todos aquellos pokémon legendarios.


Abrí mis ojos al instante en el que aquel brillo de un momento a otro iluminó mi cuerpo, exaltándome al estar de un momento a otro de pie, extrañando de sobremanera el sobrecogedor calor del cuerpo de Hiyori

Ningún ser emitió palabra, yo ya de por si ni siquiera era capaz de explicar lo que ocurría, las cosas ocurrieron demasiado rápido, y lo único que pude alcanzar a notar era como todos los pokémon legendarios nos rodeaban, incluido Arceus, a la vez que comenzaban a acumular su correspondiente aura dentro de sí, para después hacerla emerger de sus cuerpos para conectarlas con el mío y el de Krin, exceptuando a Arceus, el cual nuevamente guardaba toda su aura y esencia dentro de mí

Después de eso… la oscuridad consumió mi vista y conciencia

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El poder de Arceus era de por si incluso insuficiente para lo que Krin quería hacer… cosas como "quebrar el tiempo o el espacio" eran incluso "burdas" para lo que el pequeño pokémon había planeado crear

O más bien, planeado destruir…

A pesar de que Dialga es solo una parte del aura de Krin, éste manejaba el tiempo de una manera mucho mejor a como lo hacía el pequeño pokémon, al igual que Dialga con el espacio; ya que Krin nunca aprendió, o más bien no quiso, concentrarse específicamente en aquellas habilidades, el simplemente las liberaba en forma de un poder abrumador, sin demostrar una mayor destreza en las mismas

Incluso cuando Krin finalmente obtuvo un poder semejante al de Arceus pudo "quebrar" el tiempo y el espacio cuando creó aquel gigantesco agujero negro imbuido en su aura; sin embargo, Dialga y Palkia poseían un control tal sobre sus habilidades características que, junto con el aura de todos los pokémon ahí presentes, podían realizar algo aún más complejo que simplemente quebrar el espacio y tiempo

Ellos serían capaces de transformarlo a su voluntad…


Palkia no mentía al decir que aquello era peligroso… un mero error en el manejo del aura y la misma "nada" resultaría de tal colosal mezcla de poderes.

Aquello que pretendían era capaz de borrar todas las leyes que nosotros como especie humana considerábamos como absolutas… todas las cosas que fueron y serían, todo lo que existía como "real" se transformaría en su contraparte

Tal poder… sólo podía ser controlado por todos los pokémon legendarios ahí presentes, ni siquiera la resistencia de la esencia de Arceus o de Krin eran capaces de soportar esa aura por sí mismas, y solo aquel poder era necesario para así poder de una vez por todas… romper incluso la barrera de la misma habilidad de Arceus

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El "romper" algo no significa necesariamente "destruirlo", la regla de Arceus era algo completamente inquebrantable; pero, gracias a todo el aura que ahora poseían aquellos pokémon, una pequeña "brecha" en el espacio y tiempo fue creada, prácticamente anulando por unos segundos dicha regla

Volviendo a recrear el momento en el que estuve a punto de eliminar la oscuridad de la esencia de Krin


Era como un sueño… como si estuviera recreando el momento en el que me aparto de Takeru para así eliminar la oscuridad de Krin.

Estaba completamente consciente de lo que iba a suceder, pero mis músculos no respondían a mis objeciones, este continuaba su camino, como si el propio destino estuviera irremediablemente escrito

El único que ahora aparecía en escena a diferencia de la última vez que viví aquel momento, fue Krin… el cual aparecía atrás del cuerpo de Ryuji, a la vez que chocaba su mirada con la mía por unos segundos, mientras que yo no me detenía a pesar de todo

Así que… realmente soy tan estúpido como para hacer eso— dijo el Krin en el cuerpo de Ryuji que aún poseía la oscuridad en su interior, mientras que el que poseía su cuerpo original se encontraba a las espaldas del mismo, guardando silencio ante todo

El oscuro ser que poseía el cuerpo de Ryuji chasqueo sus dedos al igual a como lo había hecho la última vez, intentando teletransportar el cuerpo de Takeru antes de que mi mano tocara su frente

Pero se quedó estático cuando ahora era Krin el que posaba primero la palma de su pequeña mano en su espalda, a la vez que una onda blanca empezaba a recorrer el cuerpo del humano por completo

Krin… se destruiría a si mismo


Era algo completamente ilógico el pensar que un ser podría existir dos veces al mismo tiempo… aquello era lo que intentaban recrear los pokémon legendarios cuando juntaros sus auras; deformaron el espacio y el tiempo de tal manera que fusionaron dos realidades en una sola

El tiempo y espacio en el que nos encontrábamos todos nosotros en aquella dimensión, con el tiempo y espacio en el que estábamos en el espacio exterior con Takeru

Es por eso que yo recordaba todo lo sucedido, al igual que el resto de los pokémon legendarios que me rodeaban, Takeru era el único que no recordaba nada en lo absoluto ya que él no era parte de aquella "realidad" en la cual él había fallecido

Y era por ello, que el cuerpo original de Krin aparecía en aquel lugar.

Era la única forma de quebrantar la regla de Arceus, si yo o el mismo Dios pokémon destruíamos o eliminábamos algo de Krin (para no decir el mismo), todo el tiempo y el espacio se modificaría acorde a lo que hubiéramos borrado

Pero... Krin nunca se creó a sí mismo, su aura era completamente anexa al aura de su padre, a diferencia de mí que me había fusionado con la suya, su aura nunca se creó por la misma

Y es así… que Krin decidió borrar por completo su esencia y aura, y debido a que este nunca se creó, el tiempo no se vio afectado por lo mismo


Apenas pude ver sus ojos mirándome por un segundo… vi su arrepentimiento claramente reflejado, a la vez que esbozaba una leve pero a la vez clara sonrisa en su pequeño rostro, estando feliz incluso ante lo que estaba a punto de hacer

Sinceramente no sabía qué hacer ante tal situación… ni siquiera estaba seguro si lo que estaba experimentando en aquel instante era nada más que un sueño

Krin no se tomó su tiempo… en el instante saca del cuerpo de Ryuji su esencia misma, aún con la oscuridad en ella, para después lanzar el cuerpo del humano muerto hacia el vacío del espacio, sin poder hacer nada más por él, a la vez que tanto Krin como "su esencia" comenzaban a ser destruidas por el mismo, empezando a crearse una enorme (aunque diminuta en comparación al nivel de pelea que antes teníamos) de varios kilómetros de distancia.

Mis músculos dejaban de responder, a lo que me doy cuenta de que ahora era Arceus el que tomaba control de mi cuerpo, usando levemente su aura para después agarrar apenas a Takeru y Ryuji antes de que la enorme explosión los lograse alcanzar

En principio no entendí el por qué Arceus me quitó la voluntad hacia mi cuerpo, pero luego de unos minutos pude entender

Ya que él sabía que me hubiera quedado completamente estático luego de ver a Takeru nuevamente con vida


La enorme explosión continuó creciendo por unos cuantos kilómetros, hasta que finalmente empezó a hacer el proceso inverso, consumiéndose lentamente hasta desaparecer finalmente en el espacio, sin dejar rastros…

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El silencio era ahora lo que rondaba en aquel gélido y vacío espacio, a la vez que nuevamente los pokémon legendarios volvían a reaparecer en el lugar, ya habiendo finalizado la última voluntad de Krin

—¿R-Ryo?— se escucha la dudosa y extrañada voz de Takeru, a lo que Arceus aún en mi cuerpo se gira hacia él, para después volver a observar el lugar en donde antes estaba su hijo

Recordando aquellas palabras que dijo éste antes de comenzar su cometido…

Vámonos de aquí…— dijo Arceus en un débil y triste susurro a través de mi voz, a lo que los tres dragones junto con Mew asintieron con una actitud parecida, mientras que un portal comenzaba a hacerse presente por obra del Dios pokémon, entrando después todos al mismo…


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El silencio y la impotencia era lo único que existía en el ambiente… toda mi familia había recorrido un largo trayecto por el bosque, a lo que estos seguían en lo mismo luego de las frías palabras que les había dicho luego de separarnos

Pararon de correr luego de notar que aquellos temblores y explosiones dejaron de escucharse a su alrededor, sin saber cómo reaccionar ante aquello, por lo que simplemente continuaron caminando en la misma dirección, aun obedeciendo mi última orden…

Harumi se mantenía en silencio… completamente cabizbaja a la vez que tenía a Hiyori entre sus brazos; ambas completamente dolidas ante mi reacción hacia ellos, sin saber siquiera que pensar luego de tantos años creyéndome muerto

Takeshi estaba cabizbajo de igual manera, mientras que éste junto con Yoshiro y Hanako la cual llevaba a Ryo en brazos se mantenían firmes a pesar de todo, intentando sobrellevar lo más posible la situación

La única que estaba rezagada era Haruko… ella era la más preocupada ante lo que sucedía, ya que a diferencia de Yoshiro ésta, al entrar en contacto con mi aura en el momento en el que intentó proteger a Ryo, sintió la abrumadora cantidad de la misma

Se dio cuenta del nivel en el que me encontraba yo en ese momento, suponiendo que Ryuji contaba con el mismo o aún mayor poder

Su mente apenas podía dilucidar aquella aura que se escondía en mi interior, lo único que la abordaba era el sentimiento de "inutilidad" ante el poder de su enemigo, pensando que si yo no hubiera aparecido… su hijo habría muerto.

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Haruko seguía envuelta en sus pensamientos y emociones, pero solo la mano de Yoshiro en su hombro la saca de su letargo, únicamente para hacer que ésta levantara su mirada y la hiciera chocar con la del Zoroark, a lo que simplemente deja caer su rostro en el negro pelaje del padre de su hijo, mientras que era reconfortada por el mismo

Sólo pasaron unos segundos luego de aquello, hasta que el viento comenzó a agitarse demasiado a su alrededor, asustándose levemente cuando un enorme portal emerge desde los cielos


Mi familia nuevamente estaba dudosa sobre qué hacer ante aquello que desconocían… pensando por unos momentos que corrían peligro, a lo que el impulso de comenzar a correr nuevamente era evidente, pero estos quedan completamente estáticos en el momento en el que me ven a mí emerger del susodicho portal…

Me mantenía en silencio… a la vez que mi familia se asustaba en el momento en el que ven como mis ojos carecían de iris y estaban completamente plomos, debido a que ellos no sabían que era Arceus el que aún estaba en control de mi cuerpo

No dijo nada… simplemente descendió desde aquel portal, para luego caer lentamente al suelo, quedando frente a frente con mi anonadada familia, a lo que al instante hace chocar mis palmas, haciendo que de mi cuerpo emergieran varios brazos de aura, los cuales se dirigieron hacia todos los ahí presentes, asustándolos de igual manera

—Krin tenía razón después de todo…— declaró Arceus a través de mi voz, mientras que mi familia no entendía el significado de sus palabras— es demasiado peligroso que mi aura se siga proliferando en ustedes— declaró finalmente, a la vez que los brazos de aura volvían a separarse de los cuerpos de todos, sin saber lo que había ocurrido

Takeshi fue el primero en dar señales de preguntar qué era lo que ocurría, pero al instante otros seres comenzaban a emerger del portal, siendo estos los tres dragones legendarios junto con Mew, el cual sostenía a Takeru y al cuerpo de Ryuji, ya que estos se los había pasado su padre durante el salto de dimensiones

Mew dejaba suavemente el cuerpo de Takeru, mientras que dejaba caer de forma estrepitosa el de Ryuji, el cual estaba completamente muerto luego de que Krin destruyera su esencia para reemplazarla por la suya años atrás

Hiyori se exalta al instante en el momento en el que ve a su padre, a lo que completamente emocionada intenta llamarlo con todas sus fuerzas

Quedando a la vez completamente anonadada cuando solo un fuerte gruñido emergió de su boca

—"¡¿Qué significa esto?!..."—se preguntó exaltada por telepatía la Lucario, a la vez que tocaba su garganta, completamente asustada luego de notar que no era capaz de modular el lenguaje humano, a lo que nuevamente Arceus comienza a hablar a través de mí

—Saqué cualquier habilidad que tuvieran del aura de Takeru y Ryo…— dijo el Dios pokémon, a lo que el resto de mi familia se extrañaba de que estuviera hablando en tercera persona ya que, según ellos, me estaba mencionando a mí mismo

Arceus no dio más explicaciones, a lo que al instante su cuerpo comienza a emerger del mío, sacando por completo esta vez su aura y esencia de mi interior, a lo que caigo de rodillas al suelo luego de aquello, mientras que el gran cuerpo de Arceus comenzaba a levitar junto con el resto de los pokémon legendarios

Mi familia estaba prácticamente boquiabierta ante lo que observaban, mientras que Ryo se ocultaba tras el pelaje de Hanako… asustando ante lo imponente que demostraban ser aquellos pokémon en los cielos

—"Ustedes serán los últimos…"— sentenció nuevamente Arceus por telepatía, a la vez que se dirigía hacia mí y Takeru, a lo que éste último lo observaba serio pero asintiendo de igual manera, entendiendo a lo que se refería, a la vez que yo seguía con las rodillas en el suelo, dándole la espalda mientras que tenía mis ojos, ahora normales, completamente abiertos, observando el suelo sin poder creer lo que estaba ocurriendo a mi alrededor

—"El aura de Jin y Juro ya no volverá a aparecer en su descendencia… ya me encargué de eso también"— declaró ahora un poco cabizbajo Arceus, a lo que vuelve a posar su mirada en mí, mientras aún le daba la espalda, para después fastidiarse levemente al ver mis pensamientos por unos segundos

—"imbécil… deja de pensar que esto es un sueño"— ordenó Arceus, a la vez que yo simplemente guardaba el silencio, a lo que el Dios pokémon se exalta levemente cuando nota ciertas lagrimas caer en la tierra en la cual yo estaba apoyado

Arceus obviamente estaba destrozado ante la última decisión de su hijo… he ahí la razón de su seriedad y sus comentarios fríos y cortantes; sin embargo, luego de ver aquellas lagrimas emergiendo de mis ojos, únicamente podía recordar aquellas palabras que su hijo le mencionó antes de que invocara a sus hermanos y comenzara a hacer su cometido.

El Dios pokémon estaba imbuido en sus pensamientos, hasta que mi leve susurro lo exalta por unos momentos

Tú… ¿no piensas crearlo de nuevo?— pregunté… a la vez que sólo el silencio fue la respuesta de Arceus por unos momentos, a lo que este simplemente se da la vuelta, para después volver a formar un portal delante de este y el resto de los otros pokémon legendarios

—"Sólo… respetaré la última voluntad de mi hijo"— fueron las palabras finales del Dios pokémon, a lo que tanto éste como los tres dragones y Mew abandonaron el lugar al adentrarse a aquel portal creado por Arceus


El sonido del viento circundando suavemente en los alrededores era lo único sentido en el ambiente, estando todos completamente estáticos ante lo obvio… sin embargo Hanako, aún con Ryo en sus brazos, junto con Haruko fueron las primeras en romper el hielo, a la vez que comenzaban a correr hacia Takeru, el cual las recibió de brazos abiertos ante la obvia muestra de afecto

Yo estaba completamente impactado ante la nueva realidad en la que me encontraba… nadie estaba consiente por lo que había pasado, ni la soledad que tuve que afrontar por mi cuenta durante aquellos días en esa "realidad".

Mis ojos, aún abiertos, comenzaban a levantarse hacia donde estaban Harumi y el resto, mientras que Takeru, el cual se encontraba al lado mío abrazando a Hanako y a su hija, simplemente me observaba un poco cabizbajo, sintiendo con gran fuerza mis sentimientos en ese momento, pero sin saber de igual manera de donde provenían, ya que le negaba aquella experiencia por obvias razones.

Harumi fue la siguiente en reaccionar luego de que me quedara en la misma posición observándola fijamente sin decir o expresar nada… ella simplemente caminó a paso firme hacia mí, a la vez que mi corazón latía cada vez más fuerte por cada pisada que ella daba, hasta finalmente quedar de pie delante de mi cuerpo aún agachado

—Levántate— dijo firme y sin titubeos Harumi, a lo que mis piernas se movieron por si solas luego de escuchar esas palabras, como si fuera imposible el negarme a las mismas, a lo que me levanto para después quedar completamente de pie delante de mi esposa

Y recibir, después de unos segundos de silencio, una fuerte y sonora cachetada de lleno en mi mejilla por parte de la misma…

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Mi rostro se giró levemente luego de recibir tan de lleno los sentimientos transmitidos en ese golpe, a lo que mis ojos simplemente se vuelven a posar en los verdes de Harumi, sólo para notar como esta contenía pesimamente sus lágrimas, mientras que el temblor de sus labios y mejilla hacían denotar la pena y soledad que no podía dejar de contener luego de tres años estando ausente de ella

Harumi en ese momento me abrazó con todas sus fuerzas, a la vez que enterraba su rostro de lleno a mi pecho, buscando aquella protección que creyó perdida hace mucho.

Simplemente pude aceptar el abrazo, para después apoyar mi mejilla en su cabeza, cerrando fuertemente mis ahora llorosos ojos de igual manera.

Los ojos de Takeshi y Hiyori estaban completamente sorprendidos ante la verdad que ahora se hacía presente, a lo que sus ojos llorosos comenzaban a hacerse presente como respuesta a lo mismo

—¡Pa-Papá!— gritaron mis hijos, a la vez que comenzaban a correr desesperadamente hacia mí, chocando conmigo y Harumi, abrazándome con todas sus fuerzas al igual que yo a ellos, mientras que sus leves sollozos comenzaban a escucharse

Yoshiro no se quedaba atrás, la felicidad lo abordaba de igual manera, pero de una forma mucho más calmada que el resto, a lo que éste simplemente se dirige al lado de Takeru y Haruko, mientras que esta última se dirige ahora hacia sus brazos, feliz de igual manera mientras sostenía a su hijo luego de separarse de Hanako, a lo que el pequeño Riolu se dirige al instante hacia la cabellera de su padre, demostrando únicamente una sonrisa al ver la felicidad que demostraba su familia, luego de tantos sustos vividos por el mismo.

Todos estábamos felices, el viento soplaba y las lágrimas brotaban, mientras que finalmente mi familia y yo estábamos juntos, finalmente no habían peligros o miedos por delante…

Finalmente… estábamos en paz.

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Un pequeño e indetectable portal se hacía presente a lo lejos del lugar… a la vez que Arceus se mantenía presente, bloqueando su aura ante mi percepción y la de Takeru, mientras nos observaba en silencio… comenzando a recordar las palabras de su hijo tiempo atrás, debido a la felicidad que demostraba yo en ese momento al estar finalmente con mi familia.

Arceus sólo pudo sentir felicidad ante los sentimientos que demostrábamos yo y mi familia, a lo que simplemente cierra sus ojos por unos momentos, a la vez que recordaba algunas de sus memorias con Krin, junto con las de Juro y Jin, a lo que vuelve a abrirlos, para después retirarse de una buena vez por todas de nuestro mundo, volviendo finalmente a su dimensión…


En el momento en el que Krin estuvo a punto de invocar a los tres dragones… él le había dejado un pequeño mensaje mediante su aura a Arceus, mensaje el cual tuvo guardado dentro de sí por mucho tiempo. Sólo en los últimos años de mi vida fue cuando Arceus decidió finalmente conferirme aquellas últimas palabras de su hijo hacia él, como forma de hacer perdurar su voluntad a través de este libro.

Así que, querido lector… te pido encarecidamente que respetes estas últimas palabras, así como yo también las respeté cuando Arceus me las reveló:

"Padre… durante mi vida he llegado a cometer demasiadas atrocidades, tantas que ya carezco de su número… y a pesar de que Ryo eliminara mi oscuridad, el nunca podrá eliminar los pecados que cometí, todas esas sonrisas que opaqué, todas esas vidas que ennegrecí.

Es por eso que usaré lo único que tengo, como pago por todos mis pecados, aunque temo que aquello no sea suficiente… mi vida no reemplazará las miles que opaqué, pero al menos servirá para hacer lo correcto aunque sea sólo una vez…

Por favor padre… sé que es difícil para ti aceptar mi decisión, pero te pido encarecidamente que lo hagas, no quiero seguir existiendo a base de todas las atrocidades que cometí, e incluso si nunca las hubiera cometido, siempre habrán consecuencias por mis actos, y lo que estoy haciendo ahora es mi última voluntad, y realmente deseo que se mantenga así…

Me iré de este mundo con una sonrisa padre… finalmente podré hacer algo que en toda mi vida nunca pude crear o imaginar, a pesar de que para ello tenga que destruir la propia vida que me diste

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Al fin y al cabo… ¿Qué mejor recompensa hay, sabiendo que finalmente lograré hacer a alguien feliz?"


Aquí amigos… termina el ultimo capitulo de El aura de la deidad