Disclaimer: El mundo de Owari no Seraph, su trama y personajes no me pertenecen; la idea original y las ilustraciones pertenecen a: Takaya Kagami, Daisuke Furuya y Yamato Yamamoto.
Rating: T
Personajes: Fragmento número cinco. Yu Hyakuya.
Notas para el capítulo: Este es... el capítulo anterior, sólo que visto desde una perspectiva diferente.
Miedo
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"Somos una familia, Yu"
Repentino y demoledor había sido el puño que se hundió en su estómago y lo envió disparado contra una pared a unos metros de allí. Escalofriante había sido sido el aliento caliente acariciando la curva de su cuello, su piel se erizó. La impotencia invadió su ser cuando los colmillos se hundieron en la carne y los dedos de Mikaela se aferraron a su ropa.
Abrió los ojos atormentado mientras escuchaba el estremecedor sonido de su sangre al ser succionada; intentó forcejar, pero los sólidos brazos que se aferraban a su cuerpo eran fuertes, tal vez hubiera podido escapar con un empujón lo suficientemente fuerte, pero de repente su mente había quedado en blanco.
Un vampiro... una asquerosa sanguijuela presionaba el cuerpo contra el suyo mientras le chupaba la sangre. Asco y debilidad recorrieron su cuerpo como una corriente de electricidad. No..., pensó, no era una sucia sabandija, era Mikaela; y justamente por ser él era que dolía tanto, su corazón poco a poco se convertía en una inservible pila de polvo y su alma se arrugaba como el papel, las lágrimas picaron en sus ojos y se acumularon en las esquinas de estos.
De repente había retrocedido en el tiempo, a sentirse como algo inservible y sin valor, como un objeto cualquiera; como ganado.
—¡M-mika!—enredó los dedos en las suaves ondulaciones de oro y las jaló con fuerza, con la esperanza de que lo dejara ir y así pudiera cortar con tantos pensamientos tan ensordecedores para ya su maltratada moral, pero solo obtuvo un gruñido gutural y el cuerpo del rubio se fijó más al suyo. En otra ocasión un contacto parecido, un abrazo, no le hubiera desagradado de tal manera como ahora, porque comprendió que simplemente lo que ahora estaba bebiendo su sangre sin escrúpulos no era el chico de orbes azules que conocía, no era su familia, lo que se convirtió en algo tan importante como sus compañeros y objetivos en el segundo que descubrió que aún seguía vivo. No... ahora era nada más una criatura cegada por la locura y la sed, por la falta de su elixir de vida. Detente, intentó pronunciar, pero sus labios se abrieron en un suspiro ahogado y cargado de dolor, y las lágrimas escaparon abundantes de sus ojos, cayendo transparentes y saladas en las mejillas blanquecinas del vampiro.
De repente sintió un jadeo asustado contra la piel y un instante después los gruesos colmillos de marfil se apartaron con violencia de su cuello tierno. Miró al vampiro alejarse un par de pasos, exudando terror por los poros, como si de repente la peor escena estuviera dándose frente a su mirada; Yu sintió un vértigo sofocante golpearlo con fuerza, entrecerró los ojos apagados con cansancio ante las perdida de sangre y miró a Mika a los ojos ahora carmesí, ¿Qué había ocurrido con aquellas retinas de zafiro?, no le importó su malestar, ni el brillante granate que se derramaba sobre su hombro, ahora solo quería asegurarse de que el verdadero había vuelto.
—Y-yu—escuchar su distintivo le hizo sentir algo de calma, observar el rostro desesperado y la respiración tormentosa y agitada, como el de un niño que pierde a su madre en medio de la multitud, le confirmó que su familia había regresado. Aunque tuviera que resignarse a ver el reflejo de la sangre cubriendo por completo las pupilas que deberían ser celestes, inundado por el alivio intentó caminar hacia el individuo con una frágil sonrisa en los labios, sin embargo, las piernas flaquearon y su mente colapsó, solo sintió como comenzaba a caer.
Lo último que percibió, fue la calidez del pecho de Mikaela al acunarlo en sus brazos.
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