Disclaimer: El mundo de Owari no Seraph, su trama y personajes no me pertenecen; la idea original y las ilustraciones pertenecen a: Takaya Kagami, Daisuke Furuya y Yamato Yamamoto.
Personajes: Fragmento número nueve. Krul Tepes (mayor importancia)
Posible semi Au
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Todo fue un caos. Los habían encontrado, y la batalla estalló en el segundo que Mikaela gritó a sus compañeros la presencia de un escuadrón enemigo.
Habían huído durante meses, y estaban algo oxidados en batalla, sin embargo, no hubieron mayores dificultades al enfrentarse a ese desconocido escuadrón del Ejército Demoniáco Imperial Japones. Incluso al tener a Narumi y Mikaela como aliados era una ventaja, no sólo por sus habilidades, ya que la presencia de ellos dos ayudaba a superar en número a los enemigos.
No hubo problema...
Excepto por ese soldado.
Parecía ser muy joven, tal vez de la edad de Yu, y por la expreción presumida y excitada de su rostro, parecía ser su primera vez en el campo de batalla, era muy rápido y ágil, razón principal por la que Makoto y Mika se lanzaron a él al mismo tiempo, con tal de detenerlo de una vez por todas. Pero todo fragor de batalla se congeló de repente cuando el soldado, cerró los párpados por un instante y empuñando su guadaña de doble filo, murmuró:
—Préstame tu poder, Krul.
Y sola mención de ese nombre, quemó las entrañas de Mikaela en un instante y lo hizo detenerse estupefacto, la mayoría reparó en esa reacción y Yu recordó la vampiresa de la que le habló su hermano, la que lo salvó y permitió que pudiera reunirse con ellos -aquel vampiro al que le estaba agradecido-
De repente se vio envuelto en la neblina del alma de Asuramaru, y parpadeó al encontarse con el demonio mirándo fijamente hacia ningún punto en la nada, con las retinas carmín temblando de espectación, y su cabello azulado cubriendo la mitad del rostro de su demonio.
—Krul—repitió. Y Yu no tuvo que analizarlo para percibir la intensidad de la amargura que teñía esa única palabra.
Y como un repentino destello que lo llevó de nuevo a la realidad, vio el leve temblor en las manos de Mika, y el aura oscura que comenzaba a desprenderse de la hoja de aquella arma fresca. Finalmente, una brisa helada estalló, acompañada del sonoro agrietamiento de la tierra y las sombras grotescas que comenzaron a arrastrarse hacia ellos.
Se mantuvieron firmes, pero sabían que apenas comenzaba un infernal combate; haciendo frente al poder de la derrocada reina de los vampiros.
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