Siento la demora… aquí esta la continuación.
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Miyako subiendo las escaleras rumbo a la habitación que compartía con sus hermanas, meditando en por qué diablos había reaccionado así, y más aún por qué diablos con él, recordó que en su pasado ella llego a ser muy amable y gentil, eso cambio, pero aun asi recordaba el sentimiento, y lo que acababa de hacer no lo parecía, era algo mas que solo amabilidad sintió la necesidad de protegerlo y siempre velar por como estaba, nunca había pensado en que alguien le podía haber gustado en ese infierno en el que estuvo como se iba a concentrar en el estúpido e innecesario "amor", descarto rotundamente la probabilidad de estar enamorada, tal vez, solo sentía lastima por que él le recordaba a sí misma, sintió lastima y nada mas … si, seguro fue solo eso… se dijo a si misma.
Llego a su cuarto, sus hermanas la esperaba, preguntando por que se había demorado tanto, respondió con un simple "tenía sed" determinando asi que no iba a hablar más. Kaoru termino de colgar la ropa nueva en el armario, justo se iba a poner la pijama, pero no lo hizo, no tenia sueño, estaba acostumbrada a pasar las noches en vela, finalmente bajo las escaleras, encontrándose con una sala vacia, fue a la cocina igualmente vacia, abrió la nevera y vio jugo, agua,leche, en resumen nada de lo que buscaba
-maldicion, una casa de ricachones, no hay ni una sola botella, antes con bello había en todos lados- pensando que en algún lugar de aquella infinita casa debía haber aunque sea una botella de vino fino, muy sueve para su gusto pero algo era peor que nada, comenzó su búsqueda, eran pasillos y pasillos de nada, a punto de dar su brazo a torcer , se oyeron voces risueñas, siguió el ruido mirando asi que había una habitación apartada de todo lo demás, nunca la hubiera encontrado de no ser por que tenia un odio muy fino, una luz se asomaba por la puerta entre abierta, no tenía por qué fisgonear por ahí, si la habitación estaba retirada debía ser por un motivo, motivo el cual no le importaba, asi que se asomo, observo con asombro que era lo que tanto había buscado, parecía un mini bar, pero de "mini" no tenía nada, paredes llenas de licor de toda clase, vinos, whiskys, aguardiente, bueno, en fin todo, abrió un poco mas la puerta, era obvio que había alguien allí, asi que ampliando un poco mas su visión llego a un sillón muy grande, en el respaldo solo se pudo ver una mata de cabellos negros con unos hombros amplios, no tenia que ser adivina para saber quien era, luego la mano de el, tomo una botella y dejo caer su contenido en la boca.
Asi que el lugar de donde estaba pertenecía a butch su odioso hermanastro, dado a que se había portado bien esta tarde, cosa que no se había comido ni media palabra de su amabilidad, pero iba a aprovechar la mini tregua que tenían, y si no al menos tenía que estar lo suficientemente borracho como para acceder a que le dejara coger una botella, determinándose a entrar asomándose un poco mas, se detuvo en seco, a ver que otra mata de cabello estaba en el sillón era una mujer rubia y no en una posición muy fácil de ver, estaba agachada hacia la entrepierna del pelinegro, se pudo ver mejor cuando la mujer levanto la cara para preguntar "¿te gusta asi?" no obtuvo respuesta, pero ella volvió a su quehacer moviendo su cabeza arriba y abajo al poco tiempo el la levanto sin una pizca de cuidado.
-no, no me gusta asi, ni de ninguna forma que tu me lo hagas, perdiste tu encanto, lárgate- fueron las palabras de este antes de que la mujer se parara con lágrimas en los ojos acomodándose su vestido. La mujer salió con tanta prisa que Kaoru casi se cae intentando esquivarla, ni siquiera la vio, mejor así, se asomó una vez más a ver la espalda de su hermanastro que aún seguía en el sillón como si nada, le pediría la botella en otro momento, no creía que ahora estuviera de ánimo, se acomodó para irse.
-¿cuanto tiempo mas piensas seguir espiando?- esas palabras bastaron para dejarla helada, dejando claro que el sabia que había estado su buen rato hay.
- ¿no piensas decir nada?, ¿el gato te comio la lengua?, bueno, pasa hermanita, supongo que estas aquí por un motivo, o vas a decirme que fue curiosidad lo que te condujo hasta aquí,-dijo en un tono calmado no parecía que hace poco minutos hubiera una mujer entre sus piernas, y mucho menos tomando alcohol.
-no fue mi intención espiarte- dijo ella con ganas de irse por fin
-claro que no lo fue, no creo que necesites verme mientras estoy con una mujer, no te creo pervertida pequeña- dijo serio aunque en su voz se podría encontrar algo de ironia –entonces dime- dijo volteándola a ver desde su sillón -¿Por qué tienes la cara tan sorprendida,? acaso fue por lo que acaba de ver? O..- hizo una sonrisa de picaro –o por verme-
Ella se indignó completamente era un egocéntrico, aparte de un patán, creía que el mundo estaba a sus pies, pues estaba equivocado, si bien cualquier mujer que lo miraba moría de ganas por compartir la cama con él, pues ella no. –se equivoca, no es por lo que acabo de ver, ni que fuera tonta, y mucho menos por usted- dijo en tono agresivo –¿entonces porque fue?- dijo el nuevamente en tono tranquilo
-solo admiraba la colección de licores que tiene, eso es todo-mirándolo con rabia
Si el pudiera tener esos ojos mirándolo como aquella mujer de hace unos minutos, pero no encambio tenia esa mirada de desafío. Esa mirada le encantaba, era la misma que le dedico en el antro de la otra vez, le daban ganas de todo con ella, por primera vez en tantos años por fin se pudo interesar en una mujer de forma posesiva, solo para el, las otras solo eran un juego muy aburrido.
-veo que disfrutas de la buena bebida tanto como yo, por que no pasas compartiremos una copa-
-no gracias, ya me iba-
-no te hagas del rogar entra-
Solo pensaba en entrar tomar un trago e irse, de verdad le urgia una copa. Fue asi como entro pero no se sento
-siéntate, no muerdo- dijo algo serio luego se levantó ella se apresuró a alejarlo de ella, pero en no iba hacia ella, paso de largo y se quedó mirando su estante un rato el cogió una botella, cogió una copa de lo más pequeña –aparte eres tacaño- ella mirando la minúscula copa que había agarrado, miro y se carcajeo un momento, -no hará falta más- sirvió un poco y aun sin sentarse Kaoru recibió y tomo, no podía creerlo con ese pequeño sorbo parecía haber saboreado un pedazo de cielo era increíble, estirando nuevamente la copa para que sirviera mas lo hizo, el sirvió un poco mas, lo mismo hizo con el tercer intento, ella se extraño que el no bebiera –¿no, vas a tomar?- pregunto ella, el solo negó con la cabeza, Kaoru le estiro nuevamente el brazo, -lo siento, no mas- se levanto a guardar la botella, en ella surgio un deseo incontrolable de seguir bebiendo -¡pero, por que¡- sus ojos dilatados daban a entender lo desesperada que estaba , Kaoru no era adicta a la bebida, ni nunca había extrañado tanto, esa botella, precisamente esa era rara –dime, que es- le pregunto a butch que ya había guardado la botella en el estante. –oh, esto es licor- respondio como si ella fuera la mas tonta del mundo.
-ya se que es licor, pero esa botella, que es- ella dijo alzando la voz, butch lo mas relajado como pudo dar una respuesta –oh, no te diste cuenta, es sumamente adictivo- ella horrorizada no lo podía creer
-¿Por qué me lo diste entonces?-
-no te dije que con una copa era mas que suficiente-
-podias haber explicado lo de adictiva, o me la hubieras negado-
-como negártela, si estabas tan emocionada por seguir probándola-
Kaoru ya sintió que su cuerpo ardia, quería…no… debía seguir tomando –maldito- dijo casi en murmullo, no por que no quisiera gritarle, pero no podía, había sido una tonta sabia que no podía confiar en el, agacho la cabeza
Se miraba tan hermosa con esos ojos lacrimosos, de rabia de humillación, y sus labios carnosos que en este momento estaban jadeantes, tratando de lucir lo mas pasivo posible aun cuando quería que ella sintiera el calor que el sentía, se acerco y ella se alejo –no me tengas miedo- dijo tomándola de los hombros.
Ella aun débil por todo lo que se producía en su cuerpo, no podía ni golpearlo como quería hacerlo.
-no me gusta verte asi- dijo el con unos ojos sinceros -te dare el antídoto- ella levanto los ojos
-¿tiene antídoto?- el asintió
-pues damelo idiota que esperas- otra vez esperanzada
El empezó a reírse –no lo recibirías con gusto-
-eres retrasado o que, claro que lo quiero, lo necesito-
Entonces el sin perder mas tiempo la beso, ella se resistió, él la besaba con demasiado deseo, tanto que se salto lo de besarle los labios y le abrió la boca para un solido beso francés, despertando ella del beso lo empujo con todas las fuerzas que pudo
-¿que haces imbécil?- limpiándose la boca con asco
-dijiste que te diera en antídoto y eso hice- dijo con su voz natural ni alterado por el beso ni enojado por empujarlo
-me besaste, y eso ¿que dosis podrá ser?- el se sento y la miro con unos ojos penetrantes
-no suelo dar explicaciones, pero como eres mi hermanita, hare una excepción, lo creas o no ese licor es invención mía, creado con el propósito de disfrutarlo solo yo, por eso tiene partículas de mi saliva, a mí no me pasa nada al beberlo, pero cuando le di a una de mis acompañantes una noche, intensifico su deseo, se desnudó, me impresione, menos mal que estaba en un burdel y a los demás no se les hizo raro, pero cuando me beso se calmó, empecé a intentarlo de nuevo con demás mujeres, y tenía el mismo efecto, fue tan frustrante ya tenía mujeres tras de mí y ahora no me dejaban- dijo el como si estuviera solo leyendo el periódico
-pero, eres el causante de todo esto, maldito hijo de…-
-que ni se te ocurra insultarla princesita- dijo volteándola a ver serio
Ella se sintió débil nuevamente –maldito mentiroso, eso no es un antídoto, esta pasando otra vez-
-si tan solo no hubieras escupido el resto, además solo es un antídoto temporal-
-como dices, eso también es mentira, si no aquí estarían todas las mujeres, que lo bebieron-
-es verdad aquí estarían, si no hubieran recibido en antídoto que es permanente-
-no me digas que… joder… te odio, no lo hare- dijo cayendo a suelo y con voz cortada, odiaba estar a merced de un hombre y mas si se trataba de el.
Viéndola que estaba a punto de llorar, de verdad no le gustaba verla derrotada, se agacho junto a ella y le toco la cara
-se que no lo harias, lo se, pero si no quieres estar asi ven todos los días, no me molestara darte no que necesitas a menos que quieras la permanente- esperando que se animara de que estaba ofreciéndose y no como las otras que les tocaba rogar, obtuvo todo lo contario estaba hay con esa mirada derrotada hacia el.
-tampoco quieres besarme ¿no es asi?- ella continuaba viéndolo, y el se preguntaba que por que se había decepcionado, en un último intento de arreglarla y que se volviera a parar se metió dos dedos a la boca y comenzó a lamerlos y los saco y los puso delante de ella –entonces no me beses, lame esto bastara para mañana- ella lo miraba con repudio
-¿se supone que debo agradecerte?-
-me gusta tu arrogancia, ahora si quieres irte rápido lamelos y vete-
Ella no quería, pero era mas su deseo por irse se metio los dedos de el en su boca
Los labios de ella era calidos y su lengua suave quería besarla, bueno quería hacer mas que eso, por el momento se conformaría con su tacto.
Cuando ella termino, volvió a mirarlo con furia -imbesil- dijo con la voz mas amarga que pudo, se levantó y salió pero alcanzo a escuchar
-te espero mañana hermanita-
Cuando ella volvió a la cama sus hermanas la estaban esperando cuando momoko le pregunto sobre su demora ella se acostó al lado de miyako y dijo
"-tenia sed-"
