Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro -puto- Mashima. Esta historia es dedicada para Ake-chan. Para ustedes Kira Blake.

Palabras: 2,609.

Advertencias: Las de siempre(?)Universo Alterno. OoC sin medida. Puteria por todos lados :'v
Notas de la bipolar autora, al final.


Dias habian pasado desde el accidente entre Sorano y Macbeth. Entre Erik y Sorano. La tensión era insoportable, pero parecía que a Brain le gustaban esos silencios incomodos. Hasta esa semana en la que salio de viaje...

El baño de la habitación de Sorano -el único cuarto con baño incluido, a parte del de Brain- estaba descompuesto. Después de haber gritado y maldecido, salio para el baño del pasillo. Para su mala suerte, era el baño que compartían sus dos más grandes problemas.

Entró y como era su costumbre tardó dándose una ducha, salio, se secó el cabello y envolvió en la toalla, fue cuando reaccionó que debió de haber llevado un cambio de ropa consigo. Agradecia que Brain no estuviera, seguro la regañaba por verla así de indecente en los pasillos, abrió la puerta para encontrarse a Erik al pie del baño. Instintivamente sujeto la toalla que la cubría, esa reacción sólo causó una burla por parte del pelirrojo.

—Vamos Ángel, ¿Qué ocultas? Al cabo que ya lo toque todo.

Lo miró fastidiada. Tocar y ver eran dos cosas muy distintas, sobre todo porque nunca nadie la había visto desnuda.

—Apuesto que no me tocaste como realmente querías.— la sonrisa se le borró del rostro, ella se recargo en el marco de la puerta, el apoyo el brazo en la pared quedando así de frente. —Y... — alargó la letra. —Apuesto que sólo fastidias por la frustración.— se paró de puntillas en la última palabra diciendo la cerca de los labios del pelirrojo.

Erik sonrió felizmente de lado. —Apuesto que no fui el único frustrado. Es más, me atrevo a decir, que cierta persona se frustró sexualmente dos días seguidos.

Ella fruncio el ceño visiblemente molesta. No es que le incomodara que Erik supiera lo ocurrido con Macbeth -al contrario, la sola idea de saber que el sabía lo que había pasado le provocaba placer. Esa siempre sería su fantasía, tenerlos a los dos a la vez.- pensó muy bien en sus palabras, se le había ocurrido una frase perfecta para quitárselo de encima y hacerlo sentir -mas- infeliz, pero en eso vio a un adormilado Macbeth saliendo de su habitación. Con una sonrisa dejó caer la toalla.

—¡Qué estúpida soy!— exclamó en un tono fingido que a Erik irritó. —Erik, ¿Podrías pasarme la toalla?— pidió. El asintió, atontado. Mientras intentaba no dejar de ver sus ojos.

—Lindos ojos cafés. Hermosos ojos cafés. Lindo cabello. Suave cabello— era lo que pensaba. Un Macbeth asombrado se detuvo a mitad del pasillo al ver lo que pasaba. Al contrario de Erik, el si veía el cuerpo de su... ¿Hermana? No, se dijo a si mismo -amiga- si, era mejor pensar que era su amiga, compañera incluso. De lo contrario, pensaría que su hermanita había crecido mucho, en varios sentidos.

—Erik, mi toalla— pidió una vez más. Esta vez, el bajo lentamente, sin despegar la vista de su cuerpo, tanteo el piso y se levantó. Aún estando de pie se quedo con la mirada fija en sus pechos. —Gracias, y ¿Qué tanto ves? No es nada que no hayas tocado antes.— Al pasar lo rozó un poco, vio a Macbeth que seguía sin moverse. —Buenos días, Mac-kun.— se acercó a el y beso su mejilla. Después entró a su habitación. Se encontraba temblando y agachó. Abrazo sus piernas, tratando de que los nervios se le pasarán. Había actuado por impulso, sólo esperaba haber disimulado frente a ellos sus nervios.

Afuera en el pasillo, Macbeth camino hasta Erik que aún seguía viendo a la nada.

—¿Qué rayos paso?— quiso sonar molesto. Pero no podía negar que había disfrutado la vista.

—Vine a ducharme, estaba ella, estaba de humor porque tonteo conmigo. Luego le dije que ella había estado frustrada dos días seguidos. Pensé que me diría algo con esa boca rápida que tiene, pero no, la maldita loca dejo caer la toalla.— tras meditarlo un poco dijo. —Te vio. Debió haberte visto y aprovechó para jodernos a los dos.

Una sonrisa apareció en el rostro de Macbeth. —Si es así, que me joda cuanto quiera.

[...]

Esos días pasaron, relativamente bien. Las caricias furtivas volvieron, pequeños roces debajo de la mesa a la hora de comer, besos en el jardín, a Sorano le era extraño, que después de haberla visto desnuda, no hubieran intentado repetir el accidente. Al contrario, le sorprendió cada caricia que sucedió. Como, si iba caminando y Macbeth estaba a su lado le tomaba la mano, y entrelazando sus dedos caminaba junto a ella. Como Erik, el que solía molestarla con insinuaciones, llegaba y la abrazaba sin siquiera bajar sus manos de la cintura. Pero repitiendo lo ya dicho, por debajo de la mesa las caricias no se hacían esperar, al contrario, sentía que el día en que la tocarán en su intimidad estaba cada vez mas cerca. Y cada vez que estaban solos, la besaban, más no eran besos pasionales, eran besos tranquilos, besos lentos, besos que prometían ser eternos.

[...]

Esa noche, los tres estaban viendo la televisión. Sorano estaba en medio, abrazando sus piernas que se encontraban arriba del sillón. Erik veía la película con sumo intereses. Y Macbeth bostezaba aburrido. Luego llegó una escena erótica, y la albina no pudo evitar una risa. Voltearon a verla sorprendidos.

—¿Qué?— se defendió. —Por los gemidos, cualquiera pensaría que estamos viendo una pornográfica, me pareció gracioso— se encogió de hombros y volvió a ver la película. Los otros dos se vieron por encima.

—Ángel— habló Erik mientras le acariciaba el cabello.

—Esta bien, pueden poner la porno— dijo sin verlos.

—¿Cómo sabías?— Preguntó Macbeth mientras Erik cambiaba la película.

—Los conozco.

La película parecía no haber sido puesta al azar. Claramente se veía que el pelirrojo había estado preparado. Quizás, todo era un plan para terminar viendo eso, juntos.

—¿Enserio?— preguntó Sorano. —Si querían hacer un trío sólo debieron pedirlo.— tras la mirada que le dieron, aclaró. —Era una broma.

—Que no sería mala idea.

—Y disfrutarias mucho más...

—Conociendolos, no haríamos nada, se arrepentirian a la hora.

—¿Quieres averiguarlo?

Y sin decir nada, Erik empezó a besar sus hombros, una mano en su cintura, y la otra masajeandole el pecho, Macbeth devoraba sus labios, y acariciaba su pierna, subiendo la mano, ella anhelaba que llegará a su parte íntima, con la otra mano, le acariciaba la mejilla, esta vez, ella estiró su brazo hasta tocar el cabello de Erik, y jalarselo, lentamente. Con la otra, acariciaba el torso del peli negro. Ella terminó sentandose encima de Erik, estirando las piernas en el sillón, enrollandolas alrededor de Macbeth. Ellos sintieron que su sueño se volvía realidad, estaban por quitarle la blusa, cuando se escucho un motor.

—¡Rayos! Brain volvió.

—Sorano, ve a tu habitación rápido, pon candado y métete en la cama. No salgas.— Después de decirle eso, el peli negro la levantó, y con un beso fugaz la despidió, ella no supo porque, pero corrió hasta su habitación y obedeció. No pudo dormir, esperaba que fueran a verla, pero no, nisiquiera escucho que fueran a sus habitaciones.

Al día siguiente, Sorano supo, que el motor que escuchó no era el del carro de Brain. Sino de dos compañeras de la escuela, que estaban desnudas en el sillón, siendo abrazadas por sus... compañeros.

—Ángel, ¿Vamos al cine?— preguntó Macbeth al tiempo que se sentaba a un la donde ella en el jardín.

—No puedo, estoy ocupada.

—¿Con qué?— preguntó Erik al llegar.

—Obviamente no es fallando putas como ustedes.

El silencio se hizo presente. Erik quiso hablar, pero ella se levantó. —Sólo, no hablan su boca de nuevo. Yo ya no creo en ustedes.

Brain llegó esa tarde, y a los dos les dio ganas de beber. De emborracharse. Bajaron al sótano con un veinticuatro, se tiraron en el piso, y empezaron a hablar de lo idiotas que habían sido al no cancelarle a las mujeres esas. Por un momento habían creído que su sueño se cumpliría, y en el otro habían pensado que Brain los descubriria, para terminar con dos cualquieras gimiendo sobre ellos.

—Estamos jodidos. No nos va a perdonar nunca.

—Lo merecemos.

—Aunque, ellas eran guapas ¿No? Tenían un muy buen cuerpo.— Macbeth no sabía si Erik hablaba enserio, o si quería convencerse a sí mismo, que no había pasado nada grave.

Pero un pensamiento llegó a la cabeza del peli negro, y aunque sabía lo que sus palabras podían hacerle a su amigo, se atrevió a abrir la boca.

—Sabes que ninguna se compara a ella.

—Lo se, hermano, ella es perfecta en todo sentido, es perfecta para dos pobres diablos como nosotros, ¿Crees que eres el único que cogía con otra pensando en ella?

《Ella es perfecta》 se grabó en el, y hablo sin pensar.

—Ella es perfecta, aunque casi siempre ande de mal humor. Aunque por las mañanas tenga los ojos rojos de tanto llorar. Aunque no sea la más atlética y gentil. Aunque casi siempre piense en su propia muerte. O en cómo jodernos.
Aunque ella no pueda volar, sigue siendo un ángel.— le dio otro trago a su cerveza, cerró los ojos. Erik no dijo nada, sabía que pensaba lo mismo. El amor que sentían por ella, los asustaba mucho. Para bien o para mal, agradecian que el otro sintiera lo mismo. Un infierno compartido, solían llamarle. Una risa sarcástica se le escapó al pelirrojo, Macbeth pudo apreciar todas las latas que yacían a sus pies.

—¿Cómo se llamaba la mujerzuela rubia que cantaba el "Happy Birthday"?—. al ver que su amigo negaba con la cabeza, continuo. —En alguna parte vi que dijo "Estas entre lo que quiero tener, y lo que me da miedo tener"— respiro profundo, como si le costará decir lo que seguía, Macbeth supo que, en efecto, le costaba. —Eso es ella para nosotros. La queremos tener, pero nos da miedo tenerla.— abrió una lata, y su amigo estaba dispuesto a decirle que ya había bebido lo suficiente. —Y ella lo sabe, por eso nos odia tanto. Lo sabe y se siente igual de jodida que nosotros.

A Macbeth no le cabía la más mínima duda de eso. También abrió otra lata de cerveza. Se dedicaron a solo beber.

Esos -últimos- días -aunque ellos no lo sabían- fueron los peores para ellos. Malos gestos. Palabras hirientes por parte de ella. Muchos —¡Muerete Erik/Macbeth— por parte de la albina. Algunos —¡Cierra tu puta boca, Sorano! — por parte de Erik y otros —Sorano, ya basta— por Macbeth. Y sus discusiones terminaban con un —Ojalá nunca me hubieran traído a este jodido infierno, maldita la hora en la que me adoptaron. — diciendo eso, Sorano se cruzaba de brazos y callaba. Ellos suspiraban derrotados y se iban. Sawyer y Richard trataban de no meterse en esa discusión, que en cierto modo parecía de pareja -o trío...- así que se reservaban los comentarios. O al menos Richard lo hacía...

—¿Se puede saber que le hicieron, par de idiotas, lentos?

—Nada que un rubio idiota como tu, deba de saber.— explotó Erik. Estaba harto de todo.

—Erik...- advirtió Macbeth.

—¡Lo se! Carajos, que lo se muy bien.— contestó irritado.

Sawyer entendió, que, su intento de broma no había funcionado, así que sin decir nada, se fue, dejándolos solos.

—Saldré a fumar Mac. No quiero dejar la cocina apestando a marihuana para que darle otro motivo al idiota de Brain para abrir su maldita boca de nuevo.— diciendo eso, salio por la puerta. El peli negro quedó sólo, y se dirigió por un poco de jugo. Se sirvió en un vaso, y exhalo. Ya no sabía como comportarse delante de su ángel. Que si hablaba, le decía que porque no estaba bostezando, dormido o callado. Si estaba callado, se quejaba de su silencio, y que parecía que la ignoraba. La situación lo cansaba de sobremanera.

Escucho unos ligeros pasos y volteó. Era Sorano, que, por primera vez en mucho tiempo se veía muy calmada -con el- y se podría decir que hasta le sonrió -o eso le pareció- instintivamente le hablo.

—Hola.

Ella lo miro extrañada —Hola.— se sentó a un lado de el y le robó el vaso, bebió de el, eso le causo una sonrisa al peli negro, extrañaba esos pequeños momentos con ella.

—¿Todo bien?— murmuró sin pensar.

—Supongo.

Dejó de sonreír. Le era obvio que ella no quería hablar. Se levantó, y dirigió a la alacena, sacando unas galletas de ahí. Se las dio. —Tus favoritas...— murmuró.

—Lo se.— se llevó una a la boca, y con la boca llena murmuró un —Gracias.

—Denada, Ángel.— al decir la última palabra se arrepintió. —Y-yo, no quise...

—Lo se.— volteó a verlo, y así se quedaron viéndose a los ojos. —¿Qué intentas?— preguntó confundida mientras se cruzaba de brazos y ladeaba la cabeza.

Decidio ser sincero. —Conversar. No me has atacado en ningún momento, creí que podíamos hablar al menos cinco minutos antes de que empezaras con los insultos.

Una risa por parte de ella.

—¿Atacar? ¿Insultar?— se burlo, pero en un momento la sonrisa se esfumó de sus labios, dándole paso a una mueca dedesagrado y mirada furibunda. —Tienes razón, me molesta respirar el mismo aire que tu. Me alteró.— se puso de pie, dispuesta a irse, pero sólo alcanzó a dar unos pasos, cuando el la sujeto por el brazo y la atrajo hasta el, colocandola entre sus piernas, y con su cabeza recargada en el busto de ella. La abrazo por la cintura.

—Te...- la abrazó más fuerte. —Te ha pasado ¿que te gusta, no, que quieres a alguien que no quieres querer?— respiro profundo, buscando el valor para terminar. Para decir las palabras que hace tiempo quemaban su garganta —Y pretender que no la quieres, hace en realidad ¿que la quieras más? Pero no debes querer a esa persona... así que te quedas como un pendejo sin saber que hacer con tanta mierda emocional.— reprimido las ganas de derramar las lágrimas que amenazaban con escaparsele. Un nudo en la garganta lo asalto a darse cuenta que ella no se habia movido. Ni siquiera lo habia tocado.

La escucho suspirar, y sonrio, esa era una buena señal ¿Verdad? Pero cuando ella empezo a hablar, supo, que no era una señal positiva. —Se que me quieres.— confesó con pesar. —Cerca.— escupió con coraje. —Pero no a tu lado. Feliz, pero no contigo.— susurro molesta, y dolida. —¡Sola! Pero de vez en cuando contigo.— se alejó de el, obligándole a ver sus ojos. —Porque tu amor así es: Egoísta.— y le sonrió. Eso rompió su corazón. Sorano iba de salida, necesitaba tomar aire, pero en la puerta se encontró a Erik, que por su expresión, había escuchado cada palabra. Lo vio igual de enojada, pero también le sonrió. —Eso también va para ti Erik, ya basta de tus jodidos juegos. ¡Basta de todo!— al salir, cerró la puerta con suavidad.

—¿Qué paso?

—No lo se. Estaba aquí tranquilo, ella llegó. Y de verdad, que ella venía bien. Hasta que abrí la maldita boca. Le dije que...— el pelirrojo lo interrumpió.

—Si, escuché, ¿Esa fue una confesión de amor, hombre?

—No se que mierda fue.

—Pues ya somos dos pendejos sin saber que hacer con tanta mierda emocional. — se voltearon a ver, y como -casi- siempre, leyeron sus pensamientos. —Somos tres pendejos ¿Verdad?

—Yo diría que ella si sabe que hacer con su mi...— no terminó de hablar. No quería pensar en la carga emocional de su ¿Amiga? Ya dudaba que fueran algo. Y de sólo pensar eso, se horrorizaba.

Lastima que nadie pensó, que una llamada -que nadie espero- llegaría para cambiarles la vida.


N/A Joder. Esto ya es un three-shot(?) Ya tenía el otro capítulo empezado, y el final -¡yeeii!- peroo, mi charla interrumpida con Ake-chan porque el pu**Internet se fue, hizo que musa-chan viniera a saludar, la maldita debería llegar para acabar lo que debo para fin de mes -léase un reto, y el divertido OS para mi sensual pokemon que cumple años-, pero no, a la maldita le gusta el sensual angst y el hermoso incesto, que sólo shego y dijo, hagamos otro cap del Sorabeth, y hagamoslos sufrir. Y salió esto. El siguiente capítulo es el final. Ya lo tengo empezado. Ya tengo el párrafo final. Y sólo diré, que es un salto en el tiempo.

¡Sole! Gracias por tu review. La verdad no esperaba que alguien fuera del círculo de enfermos mentales adictos al polvo de hada y dulces de Mest con los que me frecuento leyera esto, y mucho menos que comentará. Ya te respondí por MP, pero aún así, quería agradecer de nuevo. Por lo general nadie lee de estos chiquillos. Yo tampoco lo hacía, pero, algunas cosas del rol dañan la cabeza, y te dan ganas de profundizar cosas que no profundizas roleando. Porque da pereza, o porque te dejan congelada ewe o bien...porque no tienes permiso para lemmon 7n7 Así que, gracias por leer y tomarte el tiempo de comentar.

¡Ake! Este capítulo es 100% sorpresa para ti, porque no te mandé spoilers :v ¡Así que espero que te guste! Sigo esperando tu OS de ellos. Y en definitiva debemos conseguir un Erik pal' rol. Y así hacemos trio(?) Antes de que te vayas con Serena, y dejes a mi bebé. Aunque me muero por hacerla de hermana pequeña fastidiosa. Sino fuera personaje de Joey diría que le entró a un trío. Pero no quiero, Sorano sigue enojada porque Haru se le fue vivo, ni lime tuvieron T.T Okno. Pero si, me debes una roleada, tienen que verse después de aquella noche 7u7 que quiero romperle el corazón a Mac-kun(?) Es broma.

Gracias por leer~
Besos y abrazos, así bien lindos y fuertes desde acá.