Como siempre inicio aclarando que los personajes conocidos y eternamente admirados de esta historia pertenecen a J. K. Rowling, lo que no me pertenecen exclusivamente a mi, esta historia es solo de mi autoría.
Segunda aclaración: este... ammm... no, no hay segunda aclaración...
No les quito más valioso tiempo, a leer...
Capítulo 4: Defensa Contra las Artes Oscuras
—¿Qué quería la profesora de Defensa? —preguntó Harry cuando su amiga se sentó a su lado en el Gran Comedor.
—Ponernos al tanto de las obligaciones de los Premios Anuales —respondió Hermione sirviéndose un enorme vaso de jugo de naranja, estaba terriblemente sedienta.
—¿Y eso no deberían hacerlo los jefes de cada casa? —preguntó Ginny que estaba sentada enfrente de Hermione.
—Sí, pero el director le pidió a ella que se hiciera cargo —respondió Hermione encogiéndose de hombros.
—Me extraña que Snape lo haya permitido —dijo Harry mirando a la mesa de profesores, más específicamente al hombre de negro que se sentaba a la izquierda de Dumbledore, más allá, a un lado de McGonagall estaba sentada la profesora Griffitts.
—Jo pueje hajej mujo ji ej jijecjoj jo quijo ají —dijo Ron con la boca llena de pollo asado y salpicando sin querer en varias partes de la mesa.
—¿Puedes tragar primero antes de hablar? —preguntó Ginny mirando a su hermano con reproche al más estilo Molly Weasley.
Ron pasó el bocado de pollo con un trago de su jugo de calabaza.
—Dije que Snape no podrá hacer mucho si el director lo dispuso así —repitió el pelirrojo tomando otro muslo de pollo.
—No entiendo como no terminas pareciendo un cerdo comiendo de esa manera —dijo Ginny enojada mirando a su gemelo. Ron sólo se encogió de hombros y siguió comiendo. La pelirroja miró nuevamente a Hermione—. ¿Y sólo los citó para eso? —preguntó tomando un poco de sopa de carne.
Hermione negó con la cabeza y luego les contó todo lo que les había dicho la profesora sobre el programa de estudios y las clases particulares.
—Supongo que piensas reclutar a los que aún quedan en el colegio del Ejercito de Dumbledore, ¿no? —preguntó Harry con una sonrisa mirando a su amiga.
—Evidentemente —respondió Hermione sonriendo pero inmediatamente se puso seria—, lo que me preocupa es que Malfoy ya decidió que integrará a sus "amigos" Slytherin en las clases.
—Bueno eso era de esperarse —dijo Ginny dando un suspiro y revolviendo su sopa mientras recordaba lo que su amiga les había contado esa mañana durante las clases de Transformaciones—, tomando en cuenta que Malfoy mete las manos al fuego por sus "amigos", va a ser difícil descifrar una componenda contra él.
—¿Por qué no le dijiste a la profesora lo que pensamos de los "amigos" de Malfoy? —preguntó Ron
Hermione dio un suspiro.
—Lo intenté pero no me dejó, ella sabe que no nos fiamos de ellos y aún así dijo que si Malfoy confiaba en ellos no habría problemas.
Era mejor no contarles la conversación que había mantenido al final con Griffitts sobre los "amigos" del Slytherin, prefería hacerlo ella misma pues sabía que sus amigos tenían de todo menos discreción.
—No se imaginan lo que nos a dicho la profesora —dijo Hermione recordando de pronto la primera conversación que habían tenido y procedió a contarles como la profesora y, al parecer, varios profesores más sabían lo que había sucedido en el tren, les contó que igualmente sabía quiénes habían golpeado a Malfoy y que sabía también que los amigos del rubio habían ajustado cuentas con ellos.
—Probablemente fueron Crabbe y Goyle —dijo Ginny recordando como habían salido del compartimiento del tren.
—Evidentemente fueron ellos —dijo Ron sin dejar de mordisquear el muslo de pollo que tenía en las manos.
—Sí, y parece que los dejaron en el lindero del Bosque Prohibido —contó Hermione—, fue la profesora Griffitts quién los encontró, no sé en que estado los hallaría, ni tampoco si habrá estado con alguien más cuando los encontró, pero definitivamente la profesora sabe quiénes exactamente los dejaron allí y tengo la impresión que no los castigará por eso, es más dio a entender que los obligó a no decir nada de lo que ocurrió con ellos, tal vez por medio de algún hechizo, no sé.
—¿Está ayudando a los Slytherin? —preguntó Ron en un tono medio enfadado medio repulsivo.
—No sé, pero sería raro puesto que es hija de muggles —respondió Hermione como si tal cosa mientras seguía comiendo su ensalada.
Sus amigos se le quedaron mirando.
—¿Qué? —preguntó la castaña cuando se percató de la mirada de sus amigos sobre ella.
—¿Cómo sabes que es hija de muggles? —preguntó Harry mirándola sorprendido.
—Oh! porque se lo pregunté —sus amigos la miraron sin comprender—, ustedes no han visitado la Torre de Premios Anuales y por eso no entienden.
—Si no hemos ido es porque ALGUIEN no nos a invitado AÚN —dijo Ron mirando a su amiga con reproche.
—Ya sí, lo que digas Ron —dijo Ginny sacudiendo la mano restándole importancia al comentario de su gemelo y miró a Hermione—, pero no entiendo que tiene que ver la Torre de Premios Anuales con que la profesora Griffitts sea hija de muggles.
Hermione sonrió.
—Verán, la decoración de la torre es para quedarse con la boca abierta —dijo la muchacha emocionada—, es lujosísima, en todo el castillo no hay una decoración así, y es decoración exclusivamente muggle. Al igual que el despacho de la profesora Griffitts, tiene una decoración elegantísima, pero también es exclusivamente muggle. Así descubrí que fue ella quien decoró la Torre de Premios Anuales y para saber tanto de decoración muggle imaginé que era hija de muggles, así que se lo pregunté y ella me lo confirmó y también me confirmó que había sido la decoradora de la torre.
—Wow!, tengo que ir a ver esa torre —dijo Ginny entusiasmada.
—Sí, los llevaré después de clases —dijo Hermione sonriendo y todos retomaron sus almuerzos.
Todos exceptuando a un muchacho de mirada verde que veía a la mesa de profesores, más específicamente a la nueva profesora, preguntándose por qué su rostro le parecía tan familiar.
—Yo insisto, no me gusta nada que esa profesora que apenas nos conoce nos esté ayudando —dijo Pansy sentándose en una de las mesas del aula de Transformaciones—, algo debe traerse entre manos.
Durante la cena de la noche anterior Draco les había contado lo que había sucedido en el despacho de la profesora Griffitts, aunque no había podido contarles lo de las clases particulares por falta de tiempo pues Dumbledore le había enviado una nota citándolo a su despacho después de la comida, sospechaba seriamente que su padrino algo tenía que ver con aquella citación, aunque no había podido sacarle nada al vejete referente a sus padres, como lo odiaba. Y después de eso había tenido que irse directamente a su torre pues era ya muy tarde para aparecerse en la Sala Común de Slytherin.
—Sí, a lo mejor está en un complot con el Señor Oscuro en contra de Draco —dijo Blaise sentándose junto a la pelinegra.
Y aún no había podido contarles nada sobre las clases particulares porque desde que entraron en el Gran Comedor, Pansy no hacía más que hablar lo sospechosa que le parecía Griffitts, aunque Draco comenzaba a sospechar que la pelinegra sabía algo más que los demás no.
—Estoy hablando en serio, Blaise —dijo Pansy mirando al moreno de malas pulgas.
—¡Yo también! —exclamó Blaise abriendo los ojos al máximo y llevándose una mano al pecho dramáticamente—, ¡¿quien dice que no lo esté haciendo?!
La risa de sus compañeros fue la respuesta a su pregunta mientras Pansy lo miraba de mala manera.
—Yo opino igual que Pansy —dijo Daphne mientras sacaba el libro de Transformaciones de su mochila—, es muy raro que un profesor esté enterado de algo como eso y no haga nada al respecto.
—Tal vez no lo hace porque es nueva en el colegio y quiere llevarse bien con los alumnos —dijo Crabbe que estaba sentado de lado en su silla para poder ver mejor a sus amigos.
—Ningún profesor hace eso, Vin, por muy nuevo que sea —dijo Astoria que estaba sentada en la misma mesa que su gemela.
—¿Pero cuál es el problema? —preguntó Goyle haciendo un gesto con la mano—, en caso de que de verdad ella esté aliada con el Señor Tenebroso en contra de Draco (cosa que dudo), igual no podrá hacerle nada mientras estemos en Hogwarts, recuerden que ahora Draco es el nuevo protegido de Dumbledore y de toda su organización esa del pajarraco.
—La Orden del Fénix, ignorante —dijo Theo sonriendo.
Goyle sólo hizo un gesto despreocupado con la mano como toda respuesta.
—Sí, pero es profesora del colegio —dijo Pansy razonando—, tiene ventaja porque puede llamar a Draco cuando le plazca y hacerle cualquier cosa.
—La verdad yo no me enojaría que me hiciera cualquier cosa —dijo Draco a un lado de Theo con una sonrisa pícara.
Todos los chicos del grupo rieron la gracia del rubio.
—Estamos hablando en serio, Draco —dijo Pansy mirando con enojo a su amigo.
El muchacho sólo se limitó a rodar los ojos.
—¿Entonces tú no desconfías de ella? —preguntó Theo mirando a su rubio amigo.
—No, ¿porque habría de hacerlo? —preguntó Draco mirando a su amigo—, además si tiene una componenda contra mi y su estrategia es "ayudarnos" —dijo haciendo el gesto con las manos de las comillas—, pues aprovechemos y que nos sirva de tapadera, mientras vamos viendo que tan de fiar sea.
—Bien dicho, te apoyo en eso amigo —dijo Blaise dando una palmada en la espalda al rubio.
Theo se encogió de hombros y miró a Pansy que aún parecía desconfiada.
—Es una buena opción, ¿no? —dijo el muchacho.
—Oh!, vamos Pansy, Draco tiene razón —agregó Blaise viendo la expresión preocupada que mantenía su amiga—, lo que tenemos que hacer es tener un ojo encima de ella… mientras aprovechemos.
Pansy había abierto la boca para responder a su moreno amigo pero Theo la interrumpió.
—Deja eso para después, Pansy, que ya viene McGonagall —dijo el muchacho sacando su libro de Transformaciones de la mochila.
Y efectivamente como había dicho Theo, un momento después McGonagall entraba al aula.
—Hola Luna —dijo Ginny cuando se sentó junto a la rubia en su clase de Estudios Muggles.
—Hola Ginebra —respondió Luna con una sonrisa.
Ginny suspiró, había perdido la cuenta de todas las veces que le había pedido a su amiga que no la llamara Ginebra, pero así era Luna.
—Has estado desaparecida desde ayer —dijo la pelirroja sacando su libro de Estudios Muggles.
—Es que he estado buscando torposoplos —respondió Luna con su mirada soñadora—, en esta época es que más salen.
"Oh! sí, lo había olvidado", pensó Ginny mirando a su amiga, "los primeros días de clases son los preferidos de Luna para buscar "torposoplos".
—¿En serio? ¿Y conseguiste alguno? —preguntó Ginny con una sonrisa, había aprendido que era una perdida de tiempo contradecir a la rubia y al parecer Luna aún tenía la esperanza de conseguir alguno de eso bichos raros aunque en los años anteriores había fracasado estrepitosamente.
—No, no he tenido mucha suerte —dijo Luna con su voz suave—, ellos suelen ser muy tímidos con las personas, pero he puesto algunas carnadas con un poco de miel de sauce que a ellos les encanta.
—Aja —dijo Ginny mirando a su amiga con cara de "no creo que tengas suerte nunca pues los torposoplos no existen", todos los años Luna tenía una nueva técnica para atrapar a sus bichos, éste año era una carnada con miel de sauce. La muchacha suspiró resignada, Luna nunca cambiaría.
Cambiando de tema, Luna… —comenzó la pelirroja bajando el tono de su voz para que los estudiantes que estaban sentados en las mesas cercanas a ellas no escucharan su conversación y procedió a contarle todo sobre las clases particulares de la profesora Griffitts—, así que estábamos pensando en reunir a los pocos integrantes que quedan en el colegio del Ejército de Dumbledore, ¿te interesa?, pero nadie se debe enterar de las clases, Luna, si piensas en alguien más para asistir a las clases, que sea alguien de tu entera confianza.
—Sí, claro asistiré y no te preocupes Ginebra no he pensado en nadie para asistir a las clases —dijo Luna con su mirada soñadora—, de todas formas nadie me toma en serio, ¿cuándo comienzan las clases?
—Este… en una semana —respondió Ginny sintiéndose verdaderamente mal por su amiga, aunque ella pensaba que Luna estaba bastante chafada nunca se burlaría de ella y le molestaba mucho en los demás lo hicieran—, la profesora Griffitts le dijo a Hermione que le enviaría los horarios de las clases una vez tuvieran todos los integrantes completos.
—La profesora Griffitts me cae muy bien —dijo Luna tranquilamente—, ella me está ayudando con los "torposoplos".
Ginny casi se disloca el cuello al voltear a verla.
—¡¿Qué?! —preguntó sobresaltada.
—Fue ella quién me dio la idea de la carnada —dijo Luna con una sonrisa—, yo no sabía que a los torposoplos les gustaba la miel de sauce.
Ginny tenía los ojos desorbitado mientras movía los labios tratando de hilar alguna palabra en su cerebro.
—Espera un momento —dijo la pelirroja cuando por fin reaccionó—, ¿me estás diciendo que Griffitts cree que existan los torposoplos?
—Oh! Ginebra ella no cree que los torposoplos existan —dijo Luna sonriendo compresivamente como si creyera que Ginny era una niña de seis años a la que había que enseñarle que dos más dos era igual a cuatro—, los torposoplos existen y ella me está ayudando a atraparlos.
Ginny la miraba con la boca abierta totalmente muda.
—La profesora Griffitts sabe mucho —dijo Luna soñadoramente—, ayer vi clases con ella —Ginny parpadeó varias veces prestando atención a las palabras de su amiga—, yo creo que debe ser alguna aurora del ministerio porque de verdad sabe mucho sobre Defensa Contra las Artes Oscuras.
Ginny estaba en shock.
—Wow! —dijo finalmente cuando toda la información llegó a su cerebro—, esto es increíble.
Pero tuvieron que dejar la conversación porque en ese momento llegó la profesora Burbage.
—¿Por qué no nos contaste eso ayer o ésta mañana? —preguntó Blaise sentado en uno de los muebles de la sala común de Premios Anuales.
Estaban en su hora libre después del almuerzo y habían decidido ir a recostarse a la Torre de Premios Anuales mientras llegaba el momento de ir a clase de Herbología.
—Porque si se te olvidó Dumbledore me citó ayer después de la cena —respondió Draco sentado en el otro mueble—, y esta mañana ustedes no me dejaron hablar con sus sospechas sobre Griffitts.
—Ah no, aquí las únicas paranoicas eran las chicas —dijo Blaise sonriendo y recibiendo una mirada fulminante de las mencionadas.
—¿Cómo te fue anoche con Dumbledore? —preguntó Astoria cambiando de tema y acomodándose en su asiento interesada.
—No me dijo nada, por supuesto —respondió Draco dando un suspiro resigando.
—Era de esperarse —dijo Pansy haciendo un gesto con la mano—, ¿y para qué te citó?
—Para decirme exactamente lo mismo que me dijo Snape —dijo Draco recostándose del sofá con los brazos cruzados cual niño chiquito—, que mis padres están bien, que están seguros, que no me preocupe, bla, bla, bla, ya saben lo mismo. Como esperan que no me preocupe, ¡son mis padres!, ni siquiera puedo comunicarme con ellos, esto es una porquería.
Ninguno de sus amigos pudo decir nada a eso, aunque ellos no sentían ni remotamente el mismo afecto por sus respectivos padres, podían comprender la impotencia de su rubio amigo.
—Ya no pienses más en eso, Draco —dijo Blaise con una sonrisa—, y volvamos al tema que nos ocupa sobre las clases particulares de Griffitts…
—Es cierto —dijo Theo interrumpiendo a Blaise—, ¿estás seguro de que es una buena idea, Draco? —preguntó Theo mirando a su amigo.
—Si es una buena idea o no, me importa muy poco —dijo Draco—. Por ser Premio Anual estoy obligado a asistir a esas clases y ya que Griffitts nos permitió integrar más gente, no tengo intensiones de hacerlo sólo. No soportaría la compañía del cara-rajada y todo su combo, necesito apoyo para esos momentos. Ya tuve para toda la vida el haberlos tenido que soportar durante el verano.
—Bueno, si eso es lo que quieres te ayudaremos a sobrellevar el martirio, amigo —dijo Blaise dándole una palmada en el hombro al rubio.
—De todas formas no quiero perderme la reacción de todos cuando nos vean entrar a las clases —dijo Pansy con una sonrisa, había dejado su preocupación cuando Draco les había contado durante el almuerzo lo de las clases particulares con Griffitts, ella misma se encargaría de vigilarla—. Va a ser de revista.
—Yo no le encuentro lo gracioso a esto —dijo Astoria frunciendo el ceño—, nos harán la vida imposible, todos aquí escuchamos a Granger la otra noche, no confían en nosotros, Draco.
—¿Acaso crees que en mi sí? —preguntó el rubio mirando a su amiga—, no voy a ir sólo a esas clases del demonio, si no quieres ir, bien no vayas, al menos Blaise y Pansy sí irán.
—Yo también iré, Draco —dijo Astoria dando un suspiro—, sólo quería decir lo que pienso sobre esto.
—De hecho todos asistiremos a las reuniones, ¿sí o no? —dijo Blaise mirando sonriente a sus compañeros de casa—, nuestro amigo necesita ayuda y nosotros como buenos amigos debemos dársela —agregó poniendo un tono de voz teatral y golpeando su pecho con la palma de su mano como si fuera una caballero de la época medieval.
Todos rieron ante la ocurrencia del moreno mientras asentían con la cabeza.
—Harry, me pasas el libro un paseo por la Roma mágica —pidió Ron sentado en una de las mesas de la biblioteca junto a su amigo.
Ambos amigos hacían un análisis para Historia de la Magia. Apenas llevaban tres días de clases y ya tenían deberes acumulados, así que como ese día tenían las dos primeras horas libres, habían decido adelantar la tarea de historia, además que Hermione ya les había advertido desde el primer día que no los ayudaría con sus tareas ese curso y conociendo a su amiga era mejor tomarla en serio, mejor prevenir que lamentar.
—Aquí tienes —respondió Harry pasándole un grueso libro sin dejar de leer la garra de Arquímedes.
Pasaron largo rato en silencio hasta que alguien les habló a sus espaldas haciéndolos dar un brinco del susto.
—Así tendrán sus conciencias, chicos —dijo Ginny sonriendo y sentándose frente a sus dos amigos.
—¡Ginny porque haces eso! ¡Mira lo que hice! ¡Rayos! —exclamó Ron viendo el hoyo quemado que le había hecho su varita a su análisis para Historia de la Magia mientras intentaba corregir algunos errores—, ¡Maldición tendré que hacerlo de nuevo!
Ginny hizo un gesto despreocupado con la mano y se inclinó hacia adelante poniendo los brazos sobre la mesa.
—Ayer no tuve tiempo de contarles, pero en la clase de Estudios Muggles estaba con Luna y a que no adivinan lo que me contó —dijo en tono confidente.
—No, no adivinamos —respondió Ron de malas pulgas sacando un pergamino nuevo de su mochila.
—Me encanta tu buen humor, hermanito —dijo la pelirroja mirando a su hermano. Como toda respuesta Ron sólo le mostró el pergamino quemado—. Oh!, bien —exclamó Ginny sacando su varita y haciendo una floritura dejando el pergamino totalmente intacto—, allí tienes tu tonta redacción, ¿contento?.
—¿Cómo hiciste eso? —preguntó Ron sorprendido revisando el pergamino que había quedado como nuevo.
—Lo sabrías si estudiaras más, hermano idiota —respondió la pelirroja molesta—, no sé como es que tú y yo estuvimos juntos durante nueve meses en el mismo vientre.
Ron la miró con reproche mientras tomaba nuevamente la pluma para seguir con su redacción pero calculó mal y en vez de la pluma agarró el bote de tinta que se le resbaló de entre los dedos y fue a parar a… su redacción recién salvada.
—¡No! ¡Demonios! —exclamó el pelirrojo levantando el bote lo más rápido que pudo pero ya la tinta se había derramado por casi la mitad del pergamino.
—Serás menso —dijo Ginny mirando a su hermano—. Ahora cúlpame a mi por eso.
—Ginny por favor repáralo, puedes hacerlo, ¿verdad? —suplicó Ron a su gemela casi llorando.
—¿Y por qué habría de hacerlo? —preguntó Ginny mirando al pelirrojo con sarcasmo.
—Por favor, Ginny —suplicó nuevamente Ron.
—No puedo —dijo finalmente la muchacha—, no hay hechizo para arreglar eso, la tinta que había en el bote se mezcló con la tinta del pergamino y si intento arreglarlo todo el pergamino va a quedar en blanco. Tendrás que volver hacerlo de todas formas y es mejor que los dejes como está, al menos tienes la mitad aún visible.
Ron soltó un gemido lastimero agarrándose el cabello con frustración, finalmente dio un largo suspiro y tomó el pergamino nuevo que había sacado antes.
Harry negó con la cabeza mirando a su amigo pelirrojo y luego miró a la gemela.
—¿Va a asistir Luna a las clases, Ginny?
—Oh!, sí —exclamó la pelirroja esbozando una sonrisa—, Luna me lo confirmó. Además me dijo algo que me dejó perpleja, la profesora Griffitts cree en los bichos de Luna.
—¡¿Qué?! —exclamó Ron pero se encogió en su asiento cuando la señora Pince le dirigió una mirada de advertencia.
—Pues sí —confirmó Ginny aún sonriendo—, la está ayudando a atrapar "torposoplos", ¿qué tal?.
—Oh, vaya —dijo Harry mirando sorprendido a Ginny.
—Y también me dijo que ya recibió clases con ella —continuó la pelirroja—, y que fue increíble. Bueno realmente no me dijo exactamente la palabra "increíble", pero sí me dijo que es muy buena en Defensas y que sabe mucho.
—Pues no es lo mismo que piensa el ministerio —dijo Hermione que llegaba con el ejemplar de El Profeta de ese día.
—¿A qué te refieres? —preguntó Ginny mirando como su amiga desdoblaba el periódico.
Hermione abrió El Profeta en una página del centro y se lo pasó a Harry, Ginny se levantó de su silla para colocarse detrás del pelinegro y poder leer mientras Ron miraba por encima del hombro de Harry. Hermione se sentó frente a ellos.
Allí abarcando casi la mitad de la página había un reportaje que se titulaba: "El misterio del Agatha"; justo debajo del título había un fotografía en movimiento donde podía verse al profesor Dumbledore y al Ministro de Magia, Rufus Scrimgeour, y no parecía que estuvieran manteniendo una conversación muy cordial. Más abajo estaba el reportaje.
"Tal parece que nuestro controvertido director del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería; Albus Dumbledore, no se cansa de ser noticia de la prensa mágica y no precisamente de buena forma, según nos cuenta nuestra corresponsal especial Rita Skeeter.
El Profeta a descubierto cierta aversión por parte del Ministro de Magia; Rufus Scrimgeour, hacia la nueva integrante del profesorado de Hogwarts; Agatha Griffitts, que éste año impartirá las clases de Defensa Contra las Artes Oscuras. Hemos sido testigos de una no muy pequeña disputa entre el director de dicho colegio y el Ministro en mitad del Atrio del Ministerio de Magia con relación a éste tema.
Parece ser que a nuestro Ministro no le agrada de ninguna manera los orígenes de nuestra nueva profesora (que debemos decir, en honor a la verdad y muy a nuestro pesar, no hemos podido descubrir cuales son, puesto que dicha profesora se ha negado a rendir declaraciones al respecto), pero que no deben ser para nada honorables si nuestro distinguido Ministro de Magia no está de acuerdo con la decisión tomada por Dumbledore, por supuesto y como cabía de esperar el director hizo caso omiso a las advertencias del Ministro colocando a Agatha Griffitts en el puesto siempre vacante de Defensas Contra las Artes Oscuras de Hogwarts.
Ahora la pregunta sería: ¿Cuál es el misterio que rodea a Agatha Griffitts?, sinceramente nos gustaría que ella misma aclarara esta interrogante."
—Como siempre esa Rita Skeeter —dijo Ron terminado de leer el artículo.
—Pues esto descarta que sea aurora del Ministerio como había sospechado Luna —dijo Ginny mirando la fotografía que ponía en el artículo.
—¿No les parece raro? —preguntó Hermione mientras Ginny se volvía a sentar a un lado de ella, sus amigos la miraron sin comprender—, el ministro Scrimgeour no tenía problemas con Hogwarts como los tuvo Fudge, ¿por qué ahora el Ministerio vuelve a tener problemas con Dumbledore por el ingreso de la profesora Griffitts?
—¿Por sus orígenes? —preguntó Ron mirando a Hermione—, es lo que dice el artículo, ¿no?
—La profesora Griffitts es de origen muggle, es hija de muggles —enfatizó Hermione—, hasta donde sé el único que tiene problemas con los nacido de muggles es Voldemort.
—No pronuncies ese nombre por el amor de Circe —pidió Ron cerrando los ojos tratando de alejar el estremecimiento que le produjo escuchar el nombre.
—Deberías ya estar acostumbrado —dijo Ginny mirando a su gemelo—, el único del grupo que no se atreve a pronunciarlo aún eres tú. En fin —agregó dando un suspiro y evitando así que Ron dijera algo más.
—¿Sospechas que Voldemort pueda estar manipulando al ministro? —preguntó Harry conteniendo el aliento.
—Es muy posible, después de todo Voldemort cada día adquiere más poder —respondió Hermione—, no me extrañaría que tenga infiltrados en el Ministerio.
—¿Pero que podría tener el ministro en contra de la profesora Griffitts? —preguntó Ginny medio dudosa—, quiero decir, no creo que esté es su contra sólo por ser hija de muggles.
—Yo tampoco lo creo —respondió sinceramente Hermione—, debe haber algo más, es por eso que me parece tan extraño.
Hermione no les había contado a sus amigos sobre el otro colegio en que había dado clases la profesora y si ella no quería que nadie se enterara cual era ese colegio debía ser por algo.
Ginny dio un suspiro mientras sacaba un pergamino de su mochila para comenzar con su redacción de Historia de la Magia.
—Pues si eso te parece extraño espera a que te cuente lo que me dijo Luna —dijo la pelirroja medio divertida y se dispuso a contarle a su amiga lo de los torposoplos mientras empezaba su redacción.
Aunque ninguno de los tres amigos se dio cuenta de la mirada pensativa que presentaba el rostro de Harry Potter.
Durante el desayuno del miércoles, en el Gran Comedor no hacían otra cosa más que hablar de la profesora Griffitts, se parecía mucho a la época cuando era Moody quien impartía la clase.
—Yo vi clases con ella ayer —dijo un chico de quinto sentado en la mesa de Slytherin—, es realmente buena en lo que hace.
—Y muy bonita —dijo otro chico de quinto que estaba sentado junto al primero.
—Graham Pritchard dijo que un compañero de su curso le preguntó la edad y ella respondió que tiene treinta y siete años —dijo el primer chico.
—¿No es esa la edad de Snape? —preguntó Blaise a Draco pues ambos estaban escuchando a lo lejos la conversación de sus compañeros, a lo que el rubio asintió.
—¿No le preguntó si es aurora como ese Ojoloco Moody? —preguntó el segundo chico continuando con la conversación y llamando de nuevo la atención de los dos amigos.
—No lo sé —respondió el primero—, no me lo dijo, pero con la habilidad que tiene es muy posible.
—¿Acaso no han leído El Profeta? —preguntó una chica del mismo curso de los dos primeros que llegaba a desayunar—, el Ministro no la quiere —siguió la muchacha cuando los otros dos negaron con la cabeza—, Rita Skeeter escribió que Dumbledore tuvo una discusión con él por el ingreso de Griffitts a la escuela, parece que no le gusta de donde viene.
—¿Y de donde viene? —preguntó uno de sus compañeros.
—No lo decía —respondió la chica sirviéndose su desayuno—, Griffitts no ha querido dar declaraciones.
Draco tomó el ejemplar que reposaba a un lado de su desayuno.
—Ni te molestes, lo acabo de leer, es verdad lo que dicen —respondió Blaise señalando con la cabeza al grupo que habían estado escuchando, mientras untaba mermelada a una tostada—, parece que Dumbledore tuvo una fuerte discusión con el ministro por culpa de Griffitts, supuestamente no está de acuerdo que Dumbledore la haya contratado —miró a su amigo—. Tú que ya la has visto de cerca, ¿es verdad que es así de bella como dicen esos?.
—Esos y muchos otros —respondió Draco, dejando el periódico de nuevo en la mesa, ya después lo leería y tomando un sorbo de su jugo de calabaza—, no he escuchado otra cosa por los pasillos desde que salí de la torre —miró a su amigo—, pero sí, es verdad, es muy bonita.
Blaise dio un suspiro.
—Lastima que sea profesora —dijo el moreno dando un mordisco a su tostada.
—Y tan adulta —siguió Draco tomando unos trozos de tocineta de una bandeja.
—Nah!, me gustan experimentadas —respondió Blaise con una sonrisa socarrona.
Draco lo miró.
—Creí que te gustaban pelirrojas —dijo el rubio sorprendido.
—Si te refieres a la Weasley… —comenzó el moreno pero su amigo le interrumpió.
—Sí, sí, ya lo sé —dijo Draco regresando su atención a su desayuno mientras agitaba una mano despreocupadamente—, no te unirías a una traidora a la sangre por muy bonita que ésta sea.
Blaise suspiró de nuevo.
—En realidad eso lo dije en ese momento porque sabía que era lo que querías escuchar —respondió el moreno—, nunca he creído en esas tonterías —Draco lo miró incrédulo—. No me veas así, es la verdad y si en éste momento te lo confieso es porque sé que has cambiado tu forma de ver las cosas.
Draco entrecerró los ojos mirándolo.
—¿Y cómo sabes que he cambiado? —preguntó suspicaz.
—Bueno, has pasado por mucho en muy poco tiempo —respondió Blaise—, y créeme, hace rato que nosotros, tus amigos, estábamos esperando que esto sucediera —Draco abrió los ojos sorprendido—. Sí, hace rato que ninguno de nosotros creemos en nada de lo que pregonan nuestros padres y el mismo Señor Tenebroso, pero como tú sí lo hacías y eras nuestro amigo, pues te seguíamos la corriente.
—¿Qué les hizo cambiar de opinión? —preguntó Draco.
—Muchas cosas —respondió Blaise encogiéndose de hombros—, ninguno de nosotros la hemos tenido fácil con los padres que nos tocó.
En ese momento la puerta del Gran Comedor de abrió y por ella entró Griffitts con su andar elegante, ambos amigos miraron a la mesa de profesores, no se habían percatado que la profesora no se encontraba allí, pero a quien si vieron que no le quitaba la vista de encima a la susodicha fue a Snape.
—¿Sabes qué? —dijo Blaise con calma cuando Griffitts se sentó entre McGonagall y Flitwick y pudieron ver que Snape nunca dejó de mirarla—, creo que sería bueno que Snape se la quedara —ambos se dirigieron una mirada risueña—, a lo mejor así se le quita lo amargado.
Y ambos amigos soltaron una carcajada.
Cuando Harry llegó a las once de la mañana a la puerta del aula de Defensa Contra las Artes Oscura, repentinamente tuvo un deja vú, pues ya los alumnos estaban haciendo cola para entrar, por un momento pensó que estaba en cuarto curso y estaba a punto de entrar a la clase de Moody.
Harry se colocó junto a Hermione, Ginny y Ron que estaban entre los primeros para entrar.
—Hay mucha expectativa por las clases de la profesora Griffitts, ¿no? —dijo Harry mirando hacía atrás de ellos la larga fila.
—¿Acaso no has escuchado los comentarios, Potter? —preguntó una voz femenina detrás de él.
Los cuatro amigos se giraron para ver a Astoria Greengrass junto a su hermana gemela, ambas se diferenciaban en que mientras Astoria tenía el cabello corto hasta los hombros Daphne lo tenía largo hasta la cintura.
—Por supuesto que los he escuchado, Greengrass —respondió Harry en tono mordaz.
Sin embargo, la muchacha no tuvo tiempo de responderle pues la puerta del aula se abrió dejando pasar a los alumnos.
Hermione y Ginny escogieron una de las primeras mesas y detrás de ellas se sentaron Harry y Ron. El pelirrojo no quería pasar por la misma experiencia que el primer día de clases con Moody que sacó arañas para hacer sus demostraciones. Todos sacaron sus libros y esperaron a que la profesora llegara al aula.
—Buenos días —exclamó una voz femenina desde la puerta, todos se giraron para ver como la profesora Griffitts entraba con su característico andar elegante, se detuvo frente a su escritorio y se giró—. Como ya deben saber, mi nombre es Agatha Griffitts y durante éste curso seré su profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras.
—¿Sólo éste curso? —preguntó Parvati Patil sin poder contenerse.
—Bueno, mi contrato dice que es sólo por éste curso, pero ya veremos —respondió la profesora Griffitts tomando una carpeta del escritorio y abriéndola—. Estuve revisando su pensum de estudios y sé que en tercero recibieron entrenamiento para enfrentarse a criaturas tenebrosas, también sé que en cuarto fueron entrenados contra maldiciones y el curso anterior fueron entrenados, por el profesor Snape, en hechizos no verbales.
Ahora bien —añadió cerrando la carpeta y dejándola nuevamente sobre el escritorio—, a pesar de haberse entrenado contra criaturas tenebrosas, pienso que están muy atrasados en éste tema —todos los alumnos la veían prácticamente sin pestañar—. Según me comentó el profesor Snape, el curso anterior les mostró con ilustraciones las consecuencias del ataque de algunas criaturas tenebrosas de nivel quíntuple. Ahora bien, no todas las criaturas de nivel quíntuple son tenebrosas pero entre las que lo son, las más peligrosas son las que poseen una apariencia casi humana, ¿alguien puede decirme en que se caracteriza una criatura tenebrosa de nivel quíntuple?
Hermione como de costumbre levantó la mano inmediatamente.
—Sí, señorita Granger —dijo la profesora mientras revisaba nuevamente la carpeta.
—Las criaturas tenebrosas de nivel quíntuple son las de más alta peligrosidad, son muy veloces al atacar, lo hacen por sorpresa y jamás atacan solas, por lo que defenderse de ellas se hace muy difícil —respondió Hermione—, si alguna de éstas criaturas ataca a una persona, las consecuencias son nefastas.
—Muy bien —respondió Griffitts—, diez puntos para Gryffindor —hizo un movimiento de su varita e inmediatamente aparecieron varios pendones con imágenes de criaturas horribles alrededor del aula—. Las consecuencias serán nefastas, a menos que estén correctamente entrenados para enfrentarlas. ¿Alguien más tiene algo para añadir? —preguntó.
Y para sorpresa de todos Blaise Zabini levantó la mano.
—Sí, señor… —comenzó la profesora señalando al muchacho.
—Zabini —respondió el moreno—, Blaise Zabini.
—Bien, dígame señor Zabini —dijo Griffitts revisando la carpeta nuevamente.
—Tengo entendido que algunas de éstas criaturas fueron personas antes —respondió Blaise.
—Algunas no, señor Zabini, todas ellas —le corrigió la profesora Griffitts haciendo que todos los alumnos ahogaran un grito—. Diez puntos para Slytherin.
—¿Quiere decir que… todas esas cosas… eran personas vivas antes? —preguntó Lavender Brown muy pálida mientras señalaba los pendones.
—Todas ellas —respondió la profesora Griffitts—. Personas que fueron atacadas y convertidas en uno más de éstas criaturas —varias chicas se llevaron las manos a la boca asustadas—, esas son las consecuencias nefastas del ataque de muchas de ellas.
-Ahora bien —continuó la profesora Griffitts caminado hacia los pendones—, otra de las características de éstas criaturas es que algunas de ellas son capaces de camuflajearse como personas de verdad. Por ejemplo, ésta de acá —agregó señalando un pendón donde había una criatura con forma claramente de mujer pues se hallaba semi-desnuda, el rostro femenino estaba repleto de verrugas, cabello largo y esponjado de donde sobresalían hacia arriba una orejas puntiagudas, la boca (la cual abría constantemente), estaba repleta de filosos colmillos y una lengua bífida, tenía unas enormes alas en la espalda como las de un murciélago, las uñas de sus manos eran filosas como garras y en vez de pies tenían unas enormes patas de buitre—, ésta es la verdadera apariencia de una Arpía —todos ahogaron un grito—. Las Arpías se presentan ante las personas con una apariencia completamente humana para engañarlas, la forma que adopten dependerá de la persona a la que quieran atacar, por ejemplo, si el atacado se tratase de una mujer, las Arpías podrían adoptar la imagen de una mujer anciana y encorvada o de un niño sólo y asustado, si se tratase de un hombre, se le presentarían como mujeres increíblemente hermosas, posteriormente manipulan y confunden a su presa y por último atacan. Algunas veces convierten al atacado en uno más de ellas, sobre todo si se trata de una mujer, otras sólo asesinan. Sin embargo, hay ciertos métodos que se utilizan para reconocerlas que durante mis clases aprenderán, ¿alguna pregunta?.
La clase se mantuvo en silencio por lo que la profesora se dirigió al segundo afiche a un lado del primero.
—Imagino que éste ya saben que es —dijo Griffitts señalando el pendón donde aparecía una criatura de apariencia humana pero completamente esquelética, con los ojos hundidos y la piel con una tonalidad verdosa.
Todos los alumnos se miraron entre ellos dando a entender que no sabían que eran.
—Son Inferi —respondió una voz que arrastraba las palabras, todos miraron a Malfoy con la boca abierta.
—Exacto —corroboró la profesora Griffitts caminando hacia el tercer pendón—, y según sé ya saben lo que ocasiona el ataque de alguno de ellos —todos se estremecieron al recordar las imágenes que les había mostrado Snape el año anterior—. También les enseñaré a combatirlos.
-Éste es muy probable que no lo conozcan —dijo la profesora señalando el tercer pendón, donde se veía la imagen de una criatura con enormes alas de murciélago totalmente extendidas, el cuerpo lo tenía completamente pálido y las uñas de sus pies y manos terminaban que garras, su espantoso rostro presentaba unos diente filosos chorreando sangre, unos ojos completamente rojos, unas orejas puntiagudas y el cabello negro, rebelde y largo a su espalda formaba ondas, tenía una apariencia similar a la de la Arpía dos pendones atrás, sin embargo éste no tenía la lengua bífida ni las patas de buitre—, esta es la transformación de un Vampiro de la Jungla —miró a la clase—. Existen dos clases de Vampiros, los que se transforman y los que no. Los que se transforman son los más peligrosos pues al hacerlo pierden la poca esencia humana que les queda —caminó al siguiente pendón—. Durante mis clase los estudiaremos pues es un tema bastante extenso y les enseñaré a combatirlos.
—Profesora, ¿quién-usted-sabe tiene de su lado a todas esas criaturas? —preguntó Parvati Patil.
La profesora se detuvo frente al cuarto pendón.
—Desgraciadamente sí —respondió Griffitts.
Pasaron el resto de la hora mirando los pendones restantes. Al final, con un movimiento de su varita, la profesora hizo aparecer los objetivos del curso en la pizarra detrás de ella, ordenando que los apuntaran para luego explicarlas.
Cuando la campana sonó, toda la clase estaba muy entusiasmada, era la primera vez que Hermione veía que los objetivos de una asignatura emocionaran tanto a un salón entero.
Hola! He vuelto! Y esta vez traté de no demorarme tanto, de verdad que lo intenté pero es que ahora tengo un nuevo miembro en la familia... y no, no estaba embarazada... es que rescaté un gatito recién nacido (tenía como 2 días o menos) y me ha consumido una gran parte de mi tiempo el cuidarlo, gracias a Dios ya estoy cumpliendo el mes con él y poco a poco irá haciéndose más independiente, ha sido difícil hasta el extremo pero me negaba a dejarlo morir.
El capitulo ya tenía la mayor parte escrita, lo que hice, una vez que tuve tiempo, fue pulirlo y escribir algunas cosas más, así que aquí lo tienen y exactamente como no prometí en el capítulo anterior éste es incluso más largo jejeje.
too. late 503: Sí, por eso hice la advertencia y Hermione aprenderá, claro que sí, no por nada es la más inteligente de su generación, aunque Malfoy no se la pondrá fácil, jejeje, besos.
Alma: También es bueno leerte linda, espero disfrutes el capítulo, besos.
lunatico0030: Aquí llegó el otro, espero te guste...
Quiero como siempre dar las gracias por nuestros alimentos de cada día... $%#&/% perdón me equivoqué (lo peor es que nunca doy ese tipo de agradecimientos).
No, ya en serio, agradezco a los que comenta, a los que leen pero no comentan (por favor comente, me hacen tan feliz), a los que me tienen en favoritos y alertas, a todos ustedes gracias... totales jejejeje
Espero que hayan disfrutado el capitulo, besos...
Gaby_Scorpio
