ACLARACIONES: Ni Ao no Exorcist ni este fanfic son míos (ojalá lo fueran, digo). Yo sólo soy una humilde traductora.
+.+Capítulo 1: Demonios en el Aula 1106+.+
-08:46 AM. Academia de Vera Cruz. Japón.
Las palabras de Mephisto sobre un supuesto sello resonaban incesantemente en su mente mientras caminaba, tratando de encontrar su nueva sala de clases, la cual era el Aula 1106. Aparentemente, y de acuerdo a las palabras del demonio peli-morado, ella iba a comenzar un Curso Intensivo de Exorcismo. "Si quieres ser una exorcista, tienes que aprender las artes básicas del exorcismo", había explicado.
"...¿Qué quieres ahora?", preguntó Aura repentinamente, aún cuando ella estaba sola allí. Las demás personas podrían creer que estaba hablando sola, aunque no era así. Los demonios eran capaces de comunicarse telepáticamente con ella, aún a largas distancias, y, por supuesto, ella era capaz de responderles.
"¿Por qué estás cometiendo suicidio, amada esclava nuestra?", preguntó una voz demoníaca, burlándose de ella.
"¿De qué diablos estás hablando?", preguntó de vuelta.
"Hacer esto sólo hace que tu muerte llegue más pronto que tarde", dijo otra voz, demoníaca también.
"...Digamos que, para ti, convertirte en exorcista sería como lanzarte a tu propia tumba".
De algún modo, tenían razón. Una vez que se convirtiera en exorcista, estaría en constante contacto con demonios...lo que no era seguro para ella. Las voces que Aura había estado escuchando durante toda su vida le decían que sería asesinada, tarde o temprano, y después de eso, sus asesino le llevarían su cuerpo a su príncipe. Ella nunca supo porqué, pero ya había asimilado en su cabeza que iba a ser asesinada.
"Vine a vivir, no a morir", respondió la chica con simpleza, intentando parecer segura.
"No te pongas arrogante, sierva...sabes que vas a morir, sin importar lo que hagas", dijo la voz, recordándole su aparente e inevitable destino. "No serás pura por siempre, después de todo..."
"Pero...¿sabes qué? Tienes una oportunidad de vivir", empezó la otra voz, llamando su atención. "Entrégate a nuestro príncipe, y vivirás. De otro modo...morirás".
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-Bien...- se dijo a si misma, e inspiró profundamente antes de abrir la puerta del aula 1106. -¡Aquí voy!
A pesar de cuán seguro sonó que el "¡Aquí voy!", abrió la puerta lo suficientemente despacio como para no ser notada por ningún estudiante, y luego se quedó allí parada -escondiéndose detrás de la puerta y escaneando la sala con sus ojos azul-grisáceo. Ciertamente, ella no esperaba que fuera... así. No había más que siete estudiantes, y el lugar estaba bastante descuidado y sucio -completamente diferente a las lujosas aulas que había visto minutos antes.
"Hmm...No es lo que yo esperaba... pero me gusta", pensó Aura, todavía espiando a la clase. "Me pregunto si-". De pronto, sus reflexiones fueron expulsadas de su cabeza, y sus mejillas empezaron a ponerse coloradas, tan pronto como notó que el profesor finalmente había notado su presencia. Tenía el cabello castaño oscuro, usaba gafas y tenía unos cuantos lunares, además que parecía de la misma edad suya y de toda la clase. Si no fuera por el abrigo negro y oscuro que llevaba, hubiera dicho que se trataba de otro estudiante.
-Puedes entrar – dijo el joven profesor, lo que provocó que toda la clase se volviera a mirar con curiosidad hacia la puerta media abierta - Eres la nueva alumna...Shimizu Aura-san, ¿verdad?
-S-sí... - asintió ella, tímidamente, mientras entraba en la sala de clases. El rubor en su rostro se tornó aún más intenso al percatarse que las miradas de toda la clase estaban clavadas en ella, como si fuera alguna clase de fenómeno. - ¡Soy... soy Shimizu Aura! - dijo, tratando de sonar natural mientras se presentaba en aquella incómoda situación – Seamos todos amigos o...algo así... - dijo finalmente la joven albina, a pesar de que dudaba de que eso llegara a pasar. Nadie querría ser amigo de una espeluznante niña albina (como era conocida en Kinder) como ella., así que el hecho de que cargara con una guadaña no ayudaba a hacerla ver más linda o agradable.
-¡Wow! ¡Tiene un cabello tan lindo y largo! - susurró una chica rubia, que usaba un kimono casi completamente rosa, señalando el hecho de que el cabello de Aura casi tocaba el suelo. - ¿No lo crees, Rin?
Sin embargo, Rin (quien era el chico de cabello azul marino sentado al lado de la niña rubia), no parecía haber escuchado el comentario de su compañera. Estaba mirando fijamente a aquella chica albina, como si estuviera hipnotizado por algo en ella. Él no sabía cómo explicarlo, pero percibía una extraña que la envolvía.
"Ella es...un tanto bonita.", pensó Rin, ruborizándose ligeramente.
Repentinamente, su mirada se volvió para mirarlo, como si ella hubiera escuchado sus pensamientos (reflexión que le dio escalofríos), y en cuestión de segundos, la expresión facial de la joven cambió drásticamente a una que emanaba odio y desprecio hacia él. Para el chico demonio, era como si lo estuviera despreciando, cosa que no pasó desapercibida por él.
-¿...Qué? - gruñó Rin, molesto, tal y como hacía cuando se metía en una pelea.
Para su asombro, Aura sólo se dirigió a la parte de atrás de la sala, ignorando completamente su existencia.
-¿Q...Qué diablos le pasa? - murmuró Rin, aún molesto por aquella extraña y desagradable chica.
-¡Yo...Creo que debe estar nerviosa, nada más! - dijo la chica rubia, tratando de justificar las acciones de la albina. Estaba un poco desilusionada, puesto que la chica nueva parecía un tanto pesada, lo que la hizo perder todas sus esperanzas de ser su amiga.
Aura, quien intentaba sacar de su cabeza a aquel tipo de cabello azul marino, tiró por accidente la guadaña que andaba trayendo, lo que provocó un sonido tan estridente que hizo que toda la clase se volviera a mirarla de nuevo, y luego se sentó al azar en uno de los asientos dobles de aquella sala, sin mirar siquiera quién estaba sentado a su lado. Después de eso, el profesor finalmente pudo reanudar la clase para los otros estudiantes.
"Ese tipo...es...Es muy poderoso",pensó Aura, mientras miraba perpleja a Rin. Supo de inmediato que él no era humano porque, cuando por su lado, percibió la misma sensación que usualmente tenía cuando estaba cerca de demonios. Sin embargo, esta vez dicha sensación fue aún más fuerte, lo que le hizo dar cuenta de su poder y fortaleza. Era muy difícil para ella admitirlo, pero se sintió un poco asustada, no por el hecho de que no era humano (después de todo, ella tampoco lo era), sino por el hecho de que era lo suficientemente fuerte como para matarla si así lo deseaba. Él era un demonio, y según cuanto ella sabía, todos los demonios querían matarla. "Ahh... Maldita sea...¿Qué se supone que deba hacer...?"
Mientras trataba de liberarse de aquellos irritantes pensamientos, se dio una pequeña sacudida, y luego levantó la cabeza para ver quién estaba sentado a su lado. Se veía como alguien normal, haciendo de su cabello rosa su rasgo más llamativo. Al mirarlo cuidadosamente, la primera impresión que tuvo de él fue que era alguien calmo y despreocupado, características que le gustaban de la gente. Mas tenía la sensación de que lo había visto antes. Con sus ojos aún pegados en él, vio cómo empezaba a escribir algo en un pequeño trozo de papel, y cuando dejó de escribir, deslizó la nota hacia ella.
-¿...Un montón de números...?- murmuró Aura, mirando confusa el trozo de papel.
-Mi nombre es Shima Renzou – susurró a la chica – y ese es mi número, en caso de que quieras hablar conmigo~.
-¿Gracias...?
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Después de que las clases de Farmacología Anti-demonios terminara, la mayoría de los estudiantes aprovecharon el tiempo que tenían antes de la siguiente clase para hablar o descansar (cosa que Aura ya había empezado hacer en clases). Después de todo, sentía que el profesor hablaba en alguna clase de idioma desconocido, por lo que prefirió hablar con el chico de pelo rosado que estaba sentado con ella durante todo ese tiempo. Por lo tanto, terminó conociendo a todos los chicos que estaban sentados delante de ellos, quienes también le parecían familiares.
-Así que... Renzou, Konekomaru y...¡Bon! ¿No es así? - dijo, apuntando con el dedo a las respectivas personas.
-Suguro Ryuji – aclaró, como si le hubiese molestado el haber sido llamado de esa forma.
-¡Ehh! ¡Asustarás a todas las chicas si sigues siendo pesado con ellas, Bon~! - bromeó Shima, con una despreocupada sonrisa en su rostro.
- ¡CÁLLATE, SHIMA! - gritó el chico con una raya rubia teñida en su pelo castaño.
-¡B-Bon! ¡Tranquilo! – dijo el más bajito de ellos, sonriendo incómodo.
-Idiotas…- dijo Aura, divertida, dejando escapar una pequeña risa. – Uhmm… ¿No nos hemos visto antes? – preguntó, haciendo que todos se volvieran a mirarla con ojos curiosos. Ella realmente sentía que ya se habían conocido, pero lo que no sabía era que los tres eran de Kyoto, ciudad que ella frecuentaba mucho.
-Hmmh…no lo creo…Recordaría a una chica linda como tú – dijo Renzou, coqueteando con ella.
-Pff… ¡Ya cállate! – dijo riendo, golpeándolo en el hombro juguetonamente.
No se dio cuenta, pero en ese momento, se veía como una persona totalmente diferente. En lugar de tener su escalofriante expresión sin emociones que usualmente tenía, ella estaba sonriendo cálidamente, tal como hacía cuando era más joven (o cuando los demonios se encontraban lejos de ella).
-¿Qué diabl…? ¿Por qué está siendo tan agradable con ellos? – se preguntó Rin en voz baja, mientras observaba encubierto a Aura, quien estaba hablando alegremente con el trío de Kyoto. Aquello le enojaba, principalmente porque ella, la chica que estaba siendo tan abierta y agradable con ellos, había sido la misma que lo había fulminado con una mirada cargada de odio sin razón.
Cuando la chica albina se dio cuenta de que estaba siendo observada por cierto sujeto de pelo azul marino (quien se dio vuelta apenas se dio cuenta de que ella le devolvía la mirada), ella sólo lo apuntó con uno de sus dedos y preguntó:
-¿Quién es ese de ahí?
-¿Te refieres a Okumura? - preguntó Suguro al momento que se volvía a mirarlo. De inmediato, se dio cuenta de que Rin trataba de verlos a escondidas, pero estaba siendo tan obvio que era imposible que pasara desapercibido.
-Bien, ¡ordénense y vayan a sus asientos! - dijo alguien de repente, mientras entraba en la sala de clases.
Al parecer, una nueva clase iba a comenzar.
