Bella se sentía contenta, por el bien de Alice, de no haberse perdido el estreno. La excitación de su amiga era contagiosa, y al final, Bella se encontró esperando con ansiedad el acontecimiento y la cena posterior.
Aparto el suceso de la noche anterior con firmeza y trato de olvidar todo lo que ocurrió. No quería recordar cómo había sido estar en sus brazos… y le ayudo que Alice no hablara más del estreno porque eso le recordaba que Edward Cullen ya tenía novia.
Alice la obligo a vestirse de acuerdo a su edad, calzándolo unos jeans ajustados a sus esbeltas y largas piernas, una blusa apretada en sus pechos resaltándolos y que caía suelta hasta sus caderas y de color azul. Bella agradecía que le hubiera permitido colocarse zapatillas y no tacones.
La película resulto ser bastante buena, y Bella se encontró preguntándose porque Edward Cullen l besaría a ella teniendo a una mujer como Tanya Denalí a su lado.
Salieron de la sala riendo como adolescentes.
-oh por dios Bella- chillo Alice- Ahí está Tanya Denalí firmando autógrafos
- Alice no eres una adolescente., además me muero de hambre. Si taras no conseguiremos un taxi
- entonces caminaremos- declaro Alice, y mirándola con firmeza- ¡espera aquí!
-mira yo…
Se detuvo, iba a decirle que ella podría conseguirle un autógrafo, pero Alice se pondría furiosa si sabía que ella había guardado un secreto tan grande. Alice se marcho casi corriendo.
Se quedo mirando entretenida a su amiga.
- ¡hola señorita Swan!
La voz profunda y agradable hablo casi en su oreja, por lo que Bella se sobresalto.
Los ojos verdes de Edward Cullen la miraban divertidos.
-¿estás segura que este es un lugar adecuado para la meditación?
-yo...yo estaba distraída
Sus bien formados y rosados labios se curvaron en una sonrisa torcida que profundizo las líneas de su mejillas
- así que no llevas lentes fuera de la oficina- observo el- ¿o solo los usas para ocultar esos adorables ojos?
Él le toco la mejilla y trazo los delicados huesos con el dedo.
- y pensar que podrías ir así siempre… ¿Por qué no lo haces?
- ¡¡no has eso!!- le pidió y no respondió a su provocación
Bella se retiro y su rubor se hizo más intenso ¿acaso el pensaba que solo porque le había permitido besarla tenia carta blanca con ella, inclusive en público?
- ¿espera a alguien?
- si, a una amiga-y señalo hacia la multitud, deseaba poder decirle que era un hombre al que esperaba pero el pronto averiguaría la verdad- está en busca de un autógrafo.
-¿tu compañera de apartamento que admira a Tanya?- ella asintió y se asombro de que él lo recordara.
-tengo la sensación de que tendrás que esperar bastante
- si eso creo- musito, deseando que él se fuera.
Se sentía nerviosa ante la mirada de su jefe. Si hubiera sabido (aunque debió suponerlo) no se abría puesta esa blusa azul que tanto se le ajustaba a sus curvas, tampoco se habría dejado el pelo suelto, si no que hubiera traído sus lentes y se habría hecho un moño.
Tenía que reconocer que él se veía increíblemente guapo, con unos jeans negros que se ajustaban a su trasero bien formado y con esa reluciente camisa blanca. Su mirada parecía magnetizada sobre el atractivo rostro, en el cual los ojos brillaban con frialdad.
Miro hacia la multitud y vio a Alice que se volvía a su dirección.
- bueno, parece que mi amiga ya cumplió su misión- lo miro-te veré el lunes, adiós.
Para su sorpresa, cuando se alejaba, su jefe estiro la mano y sujeto su brazo haciéndola retroceder hacia él.
-¿te importa si te veo ahora durante unos segundos más?
Ella levanto la mirada hacia la suya, preguntándose si parecía tan acorralada como se sentía.
- ese asunto en la oficina…-empezó el y el corazón de Bella salto. Así que tenía algún sentimiento de culpa. ¿Le pediría que se mantuviera callada delante de Tanya? No podría soportarlo si él le decía eso…
Alice casi había llegado con ellos, con una gran sonrisa. Se detuvo al ver que su amiga hablaba con un hombre, esperando que terminaran pero en ese momento ninguno hablaba.
Edward Cullen tomaba su tiempo para estudiar el rostro de Bella, y ella lo miraba a él con la boca ligeramente abierta.
- pensaba llamarte mañana, para asegurarme que no hubieran efectos posteriores- ''el hablaba del encierro'' comprendió Bella.
- no hay ninguno- su voz era tenue
-que bien- algo insondable todavía flotaba en el aire entre ellos
- y…en cuanto a lo otro-delicadamente evito las palabras que no podía decir- no te preocupes, ya, lo he olvidado de todo.
- ¿de veras? Qué golpe para mi orgullo- algo curvo la comisura de su boca y Bella tuvo la impresión de que seria de ella.
- sobrevivirás-afirmo, seria- y quizás, en el futuro puedas complacer tus románticas inclinaciones únicamente donde sean bienvenidas.
-podría jurar que eso fue lo que precisamente hice
- eres un arrogante- dijo con decisión
-¿es una arrogancia decir con franqueza lo que uno siente?-desafío con voz apenas audible- deberías intentarlo aunque fuera una vez Bella, ser sincera.
La joven parpadeo ante el uso natural de su nombre en los labios de él, a pesar de la ira sintió un estremecimiento de placer.
- entonces quizás lleguemos a algún lado.
- ¿y dónde quiere llegar señor Cullen? Quiero decir, conmigo ¿no es suficiente una cuerda para su arco?
Los ojos de él se entornaron y guardo silencio durante unos segundos sintiendo su mirada fría, estaba tan tensa que quería gritar, pero entonces el apunto.
-quizás, pero tendría que ser la cuerda correcta para dar el tono deseado.
.
Bella se dio vuelta y se dirigió donde estaba Alice, enrabiada.
-¡¡era Edward Cullen!- Alice la miraba entre entusiasmada y enfadada- él es el novio de Tanya Denalí, tu lo sabías!!
- lo se Alice, pero…es mi trabajo, no puedo pedirle autógrafos, ni pedirle que hable contigo por teléfono ni nada…entiéndeme
- esta bien, de todas formas tengo su autógrafo- dio un saltito feliz. Vayámonos a comer, tengo hambre.
Edward ya estaba en su despacho cuando Bella lego el lunes por la mañana. Era obvio que había subido el correo y lo revisaba cuando ella entro. Se sentía reacia a enfrentarse a él, insegura de cómo de cómo sería la actitud de el.
El levantó la cabeza en respuesta al saludo de la chica.
Ella vestía una falda recta de color negro y una blusa sencilla, llevaba el pelo recogido en un moño, pero no se había puesto los lentes.
La boca de él se curvo burlona
- veo que todavía usas el disfraz. Ahora que has sido descubierta no tiene sentido, Bella.
- no es un disfraz, es simplemente un vestuario adecuado para la oficina- añadio animosa-¿no llevarías un traje adecuado para jugar tenis?
- acepto tu razonamiento.
Él se levanto y rodeo el escritorio con la mirada puesto en el pelo de ella.
- no te dolerá dejar suelto ese magnífico pelo ¿verdad?- inesperadamente sus dedos soltaron el moño permitiendo que los rizos lucharan por su liberación mientras ella retrocedía fuera de su alcance, respondiéndole con enfado.
- la forma en que me peine es mi elección y me gusta recogido- extendió la mano para que le devolviera las horquillas que le había quitado y el se las entrego con un suspiro
-¡lástima!
- vine aquí a trabajar no a provocar
- estaría impresionado si no hubiera conocido cierta señorita impulsiva en un tren, que dio señales de ser provocativa.
- ¡oh, ya veo! Así que volvemos a eso
- sí. Tú nunca me has revelado el misterio
- historia pasada señor Cullen
- pero estoy intrigado y me gustaría saber ¿Por qué no me lo cuentas?- su voz era suave y la miraba con esos ojitos del Gato con Botas se Shreck
- porque no es asunto tuyo
- creo que todo lo relacionado conmigo es asunto mío
- no estoy de acuerdo
- ¿y cuando lo has estado?- levanto las manos y Bella por un momento pensó que la iba a tomar por los hombros, pero dejo caer los brazos y s levanto, se sentó en su escritorio con rostro inescrutable.
Bella temblaba, e intimidada por su súbita retirada se preguntaba si una vez más ha ido más lejos.
-puedo prometer que la señorita impulsiva esta fuera de tu vida, y que la señorita Swan solo desea hacer su trabajo.
El solo la miro y asintió.
