Después de ese horrible inicio Bella se prometió que las cosas solo podían mejorar.
Al medio día del viernes Bella se sentía cansadísima, así que se llevo una taza de té y un pastelito a su escritorio. Estaba disfrutándolo cuando se abrió la puerta. Había esperado que Edward regresara en la última media hora y esbozo una sonrisa para recibirlo, pero por ella entro una mujer en silla de ruedas.
La extraña tenía cara larga y delgada y unos astutos ojos azules fijos en el pastelito de Bella con obvio disgusto.
- cuando el jefe está afuera…-señalo y luego añadió con frialdad- y si hay algo que Edward odia es que coman en la oficina.
Bella estuvo tentada de decirle que Edward prefería que comiera ahí siempre que continuara con el trabajo, pero decidió evitar discutir con esa extraña.
-¿hay algo que pueda hacer por usted? –pregunto cortes
- usted no- la mujer sonreía con frialdad- hay algo pero prefiero discutirlo con Edward
- me temo que él no está en estos momentos
- eso es obvio, pero no se preocupe por mi- movió su mano con gento airoso- me la puedo arreglar yo sola.
Antes de que Bella pudiera detenerla, la chica maniobro la silla y se adentro en el despacho de Edward. Bella se levanto rápidamente y entro, mientras la mujer esa revisaba unos expedientes.
- ¿Qué cree que está haciendo?-pregunto molesta. Y entonces vio la escayola obre su esbelto hombro- usted es Jessica Stanley ¿no? ¿Por qué no me lo dijo desde el principio?- su voz sonaba trémula por la ira contenida.
- quería ver cuánto demoraba en darse cuenta- sonrió con malicia- pero no se preocupe por el trabajo, regresare el lunes
- ¿vuelve a trabajar el lunes?-jadeo asombrada- ¿lo sabe el señor Cullen?
- todavía no pero lo sabrá cuando se lo diga- afirmo Jessica
-¿decirle que a quien?- Edward entro y la agradable voz las asusto a ambas. – ¡santo cielo Jessica! ¿Qué rayos estás haciendo aquí?- se acerco y le beso la mejilla.
-como le estaba diciendo a tu secretaria temporal, desde hoy sus servicios ya no son necesarios. El lunes estaré de vuelta.
- un poco prematuro, incluso para ti Jessica- sin mirar a Bella, continuo- ¿quieres conseguirnos dos cafés? Uno solo y uno con leche.
Se fue rápidamente y cuando estuvo lejos de allí gimió y cerró los ojos. Miles de emociones la embargaron, lo peor que no le dolía perder el trabajo…si no ha Edward…
El despacho estaba invadido por la tensión cuando regreso con los cafés. Edward acariciaba una profunda arruga entre sus ojos y Jessica parecía obstinada. Fue obvio que dejaron de hablar cuando ella entro y no volvieron a hacerlo hasta que salió y cerró la puerta, hecho que no mejoro su humor.
Se enfrasco en el trabajo en un intento de controlar sus sentimientos y aparentar compostura, cuando la puerta interna finalmente se abrió y Edward salió, empujando la silla de ruedas de Jessica.
Bella sintió como una nube negra descendía sobre su cabeza.
- voy a llevar a Jessica a su casa. Defiende el fuerte hasta que regrese- comento él.
Los ojos de Jessica se encontraron con los suyos con una expresión de triunfo.
- adiós- exclamo arrulladora- espero que tenga mucha suerte en encontrar un nuevo empleo.
Después que se fueran Bella tiro su pastelito a la papelera y lavo la taza en el lavabo del baño. Sentía sus ojos secos y ardientes, lo que era preferible a las lágrimas.
Fue a buscar una taza de té nueva para relajarse un poco, y en la cafetería se encontró con Ángela.
- ¿era Jessica Stanley la que acabo de ver salir?
- si
- pensé que no tardaría mucho después de ver como eras tú, y diez piernas rotas no la habrían retenido de regresar.
- pero ella nunca me había visto-
- no personalmente, pero apareciste en la revista de la empresa como la nueva secretaria de Edward.
- ¿una foto mía? Pero ¿Cómo la obtuvieron?
- debe ser la foto oficial, la del pase de seguridad- dijo angula encogiéndose de hombros
- pero… ¿no me deberían haber preguntado?- dijo completamente asombrada- podría haberme negado
- durante el horario de trabajo eres propiedad de la empresa.- le dijo compasiva- lástima que hayas hecho regresar al dragón escupe fuego tan pronto- dijo con un suspiro- simplemente no podía arriesgarse a que tuvieras éxito donde ella fallo, debió comprender que tu tenias ventaja. Solo necesitarías tiempo.
- me temo que no te entiendo
- ¿no?- le miro incrédula- ella está enamorada de Edward desde que el asumió el control de la empresa hace unos cinco años, casi recién egresado de la universidad y con 23 años, pero no ha logrado nada. El tiene mejores gustos.
- ¿pero ella no lo sabe? El tiene a Tanya Denalí
- y antes estuvo Jane Volturi y antes Leah no se qué. Jessica sabe que con esas chicas nunca va en serio y cada vez que deja a una piensa que tiene una oportunidad de nuevo-hizo un gesto de impaciencia- ¿ya te ha despedido él?
- todavía no, creo que lo hará cuando regrese.
Pero él no había regresado a las cinco y cuarto que era la hora en que salía los viernes, se sentó en su escritorio a esperar.
Alrededor de las seis la incertidumbre era insoportable, así que con ira reunió sus pertenencias y se fue. Se iría a casa y si él quería despedirla esa noche tendría que molestarse en ir hasta allí. O tendría que presentarse el lunes para la escena final.
Cuando salió del edificio el autobús se iba. Estaba demasiado inquieta para quedarse de pie esperando el otro, así que empezó a caminar hasta la siguiente parada. Estaba por llegar a la esquina, un auto se detuvo, la ventanilla bajo
- ¡Bella! Sube, te lleva are a casa- por un momento lo miro sin comprender, luego reconoció a Edward que la miraba con una expresión de irritación en el rostro.
- no gracias, mejor no.
Su jefe la miro sorprendido y entonces y unos autos empezaron a tocar la bocina.
- ¡entra rápido Bella! Es una orden
Bella estuvo tentada a decirle que ya no tenia porque obedecer sus ordenes, pero al ver la forma atormentada en que bajaron sus cejas dio la vuelta y se subió al auto.
Casi al punto de la historia estuvo a punto de reír en voz alta, porque él no sabía que ella sufría mucho más que la desilusión de perder su empleo. Apoyo la cabeza y dejo escapar un largo suspiro.
Edward condujo un rato antes de decir con ironía
- ¿no vas contarme que te pasa?- bella sintió que el color regresaba a sus pálidas mejillas, junto con una oleada de desafío.
- no hay nada que decir, simplemente sentí deseos de caminar
- Jessica te puso nerviosa ¿verdad? Irritar a otras mujeres es algo en lo que es muy buena, lo reconozco.
- pensé que los hombres solo veían lo obvio
- pensé que la señorita impulsiva estaba fuera de mi vida
- eso fue cuando yo trabajado para ti, pero ahora estamos en el mismo nivel y puedo elegir ser quien me plazca, así que no hay nada que tu puedas hacer sobre eso- anuncio con amargura.
- ¿así estamos? Su voz era suavemente engañosa, su mirada era tan intima que casi la dejo sin aliento- ¿significa eso que yo puedo hacer mis propias elecciones también?
- claro, siempre que no me afecten-él le dirigió una mira y, entonces, sin advertencia se salió del camino y se metió en el aparcamiento de un hotel cercano.
- creo que necesitas una copa que te tranquilice
-pero estas conduciendo
- la que necesita la copa eres tú, no yo, yo solo beberé un jugo- cuando la chica abrió la boca para protestar, el puso los labios sobre los suyos, en un beso breve.
- no pretendo hostigarte, solo un poco de amable persuasión.
Cuando salió para abrir la puerta para ella, toco sus labios, que quemaban como la más ardiente llama, y sintiéndose un poco aturdida lo siguió hasta el bar del hotel.
Se estremeció y aparto con firmeza a James de su mente. Se puso a observar a Edward caminar hacia la barra, sus alterados sentidos se excitaron ante la vista de su esbelta y alta figura que se movía con elegancia.
Ella tenía la cabeza gacha y trataba de controlar el color que teñía sus mejillas cuando el regreso con dos vasos.
Edward tenía razón, el brandy la calentó y sintió que la tensión gradualmente abandonaba su cuerpo. Acomodados en su mesa, bella lo miro a hurtadillas y encontró que el también la observaba. Aparto la mirada confusa, y el rio.
- no hay castigo por mirar- se burlo afablemente
- supongo que no-musito
- vamos a ver- empezó Edward, la miraba directamente a los ojos- ponme al corriente ¿exactamente cuándo dejaste de trabajar para mí?
- ¡pensé que eso era obvio! En el momento en que Jessica Stanley regreso a su oficina ¿o debería decir condujo su silla de ruedas de regreso a su oficina? Eso es o ¿no? El trabajo eres mío hasta que ella regresara, y ella ahora ha regresado.
- ¿te he dado yo el aviso?
- todavía no, pero por supuesto que lo harás- encontró su mirada y tratando de parecer indiferente le dijo- está bien. Ese fue el arreglo; así que no tengo resentimientos.
- ¿me estás diciendo que estas feliz de irte?
- no exactamente feliz, pero estaba preparada
- ¿no crees que te estás precipitando? Jessica no va a regresar, no todavía
- ¿no regresa?- el corazón de Bella salto de alegría- pero yo pensé…
- tu pensaste – repitió con esa enigmática mirada que la perturbaba- pero no con el debido cuidado, o te habrías dado cuenta que el regreso de Jessica ahora sería imposible.
- ¿imposible?-pregunto confundida
- así es, con todas las reuniones para la fusión de empresas necesito una secretaria móvil, y Jessica no lo es.
Un dolor peculiar empezó dentro de ella y se enterró las uñas en las palmas. Por un momento había pensado que él quería decir que sería imposible para el dejarla ir…
- ¿entonces, estas interesada en quedarte?
-¿puedo pensarlo?
- ¿cuanto tiempo necesitas?
- ¿y cuando las funciones se hayan terminado…entonces qué?
- eso durara mucho tiempo según creo. Algunas de las tomas de posesión son bastante enredadas. De ahí en adelante las cosas parecerán caóticas, pero tengo la sensación de que juntos podremos hacerlo ¿tu no?
- ok
-¿entonces?
- como he dicho, tengo que pensarlo
- está bien. Hazlo, pero me gustaría tener su decisión la próxima vez que nos encontramos.
