Primero que todo PERDÒN sé que me he demorado horrores en escribir, pero tengo mis razones; la primera y principal fue que se me infecto el notebook de un virus y era de tal modo que no reaccionaba que ni siquiera pude respaldar…absolutamente nada u.u ; perdí mi música, mis películas, mis fotos, las fotos de Robert (L), los fics que tenia guardados y claro está que los capítulos que tenia escritos :( . Otra razón fue los finales de la universidad… no me fue muy bien pero tampoco mal xd… y lo otro ¡Feliz Navidad! Sé que es bastante atrasado…pero lo que importa es la intención xd!

Em.…un comentario ''x'' … encontré demasiado fome New Moon :/ quizás estaba esperando demasiado o no sé … pero me aburrí…nunca me han gustado mucho las películas basadas en libros (reclamo todo el rato cada vez que veo alguna de Harry Potter) pero encontré que Crepúsculo (película obvio) no fue mala, incluso la encontré buena…obviamente mejor el libro pero se defendía…en cambio New Moon fue una lata…y encontré totalmente ridícula la visión de Edward corriendo en cámara lenta y Bella apareciendo corriendo a su lado…de verdad, me dio un ataque de risa de cómo 1 hora xd. Obvio respeto a la gente que le gusto la película pero definitivamente… 100 mil veces mejor el libro :).

Em.…no me acuerdo en que capitulo vamos y como perdí los capítulos anteriores escritos… le pondré numero ''x'' y después continuare con el orden.

Capitulo X

Alice llamo desde su dormitorio cuando Bella abrió la puerta de la calle.

- ¿Eres tú Bella? Ya estaba preocupada.

-No necesitas preocuparte- Bella entro y se sentó en la cama de Alice, observándola mientras se aplicaba con mano segura maquillaje colorido- ¿para qué es la pintura de guerra?

- Tengo una cita con Jasper Withlock- hablaba Alice mientras se aplicaba un lápiz labial violeta como su pequeño vestido- Es el hombre de mi vida, lo sé. Me llevara a cenar.

- Era tu turno de cocinar hoy Al- reclamo Bella

Alice puso su última capa de rímel y se alejo del espejo para mirarse

-¿Qué tal?- estaba brillante, vistosa, llena de vida, y Bella, con una oleada de afecto le aseguro

- totalmente increíble

- gracias- le palmeo la cabeza a su amiga mientras caminaba a la cocina- iré a conseguirte comida china y luego me iré. No me esperes levantada.

- no te preocupes, vengo agotada

- sí, te vez un poco demacrada- Alice se detuvo en la puerta y miro a su amiga- ¿estás bien? ¿Porque llegaste tan tarde?

- problemas de trabajo, me daré una ducha para relajarme- añadió con un gesto de indiferencia, tratando de que su amiga no notara su confusión- tu vete y disfruta

Alice no necesitaba demasiada persuasión, esta emocionadísima. Salió de la casa como un rayo mientras Bella se dirigía hacia la ducha. De pie bajo el chorro de agua caliente Bella sintió que la tensión comenzaba a desaparecer. La suavidad y sedosa sensación del jabón contra la su piel era como una caricia, y de pronto volvió a pensar en Edward Cullen.

El sonido de la puerta de la calle la sacó de sus recuerdos. Alice venia con comida y ella estaba hambrienta.

Con suma rapidez se hecho el champú y se enjuago el cabello. Empezó a buscar la toalla que normalmente colgaba del toallero, pero que ahora no estaba ahí.

- ¡Maldición! ¿Por qué no revise antes de meterme a la ducha?- levanto la voz lo más que podía- ¡Alice! Estoy en la ducha y necesito una toalla.

Mientras esperaba se exprimió el exceso de agua del pelo, preguntándose porque Alice demoraba tanto. Gimió mientras se le pasaba por la cabeza que con la puerta del baño cerrada no la hubiera escuchado y se hubiera ido, ahora tendría que ir ella por la toalla.

Con gesto impaciente descorrió la cortina de baño y salto hacia la alfombra de baño justo cuando Edward Cullen entraba con una toalla de baño en la mano. Se detuvo poca distancia con los ojos verdes muy abiertos y una lenta sonrisa cruzó su rostro.

- siento haber tardado- contesto con naturalidad- me llevo tiempo encontrar el cajón de las toallas.

Congelada por la sorpresa Bella se quedo de pie, chorreando agua por sus esbeltas curvas sobre la alfombra del baño mientras los ojos de él se movían con lentitud desde la cabeza hasta los dedos de los pies.

- Bella- había suavidad en su voz y un ligero movimiento de cabeza- eres espectacular.

De pronto Bella volvió a la vida, con extrema rapidez se inclino y le arrebato la toalla que él tenía en la mano, se dio la espalda para envolverse en ella mientras se estremecía.

- no soy un espectáculo publico- gruño furiosa. Ocultando el sonrojo de ira mezclado con excitación- ¿te importaría salir del baño para que pueda vestirme?

- ninguna palabra de agradecimiento- le reprochó- pero ya que estoy aquí, ¿te gustaría que te ayudara a secarte?

- ¡no! ¡Sal de aquí!

- su simple presencia significaba peligro, si él la tocaba ella…

Edward no respondió y no hubo ningún sonido. El silencio coloco sus nervios de punta ¿Dónde se había metido? Se arriesgo a mirar sobre su hombro y vio que se acercaba a ella, con un jadeo se dio media vuelta y retrocedió, sintiendo las resbalosas baldosas de la ducha contra sus pies. Se tamaleo cegada por un momento pero manteniendo firme la toalla contra su cuerpo cuando sintió que las fuertes manos masculinas le sujetaban los brazos para mantenerla quieta.

El contacto de las manos contra su piel desnuda fue como una ardiente marca que envió oleadas de calor a través de todo su cuerpo. De repente se sintió asustada.

- ¡suéltame!

- ¡quieta, quieta!- la calmo y la atrajo hacia él cuando ella empezaba a separarse. De pronto vio el pánico en los ojos de Bella- cielos Bella, no estoy aquí para molestarte

- entonces ¿Por qué estás aquí?- él si la estaba molestando. Estaba ahí en su propio baño, la sujeta y tenía esa mirada en sus ojos que la hubiese hecho gritar si se tratara de otro hombre. Pero como era él, lo que estuviera a punto de hacer le parecía una promesa al paraíso.

- ¡responde!- insistió con voz que a pesar de sus esfuerzos se notaba demasiado nerviosa.

- regresé- sus ojos verdes aun tenían ese brillo de diversión- para devolverte tu bolso, lo dejaste en mi auto.

La mirada severa de Bella se volvió avergonzada.

- pe-pero como entraste. Alice no estaba aquí

-lo sé, o sea, lo adivine porque la puesta de la calle estaba entreabierta por alguien que acababa de salir-movió la cabeza- algo muy peligroso, especialmente ya que tú estabas en la ducha y cualquiera pudo entrar.

- ¡Tú entraste!- lo acuso- ¿Por qué no me esperaste en la sala?

- lo hice hasta que pediste la toalla. Así que te la traje, aunque no esperaba que salieras de la ducha para agradecérmelo- sonrió y sus verdes orbes parecían devorar su rostro molesto y sonrojado de evidente disgusto- pero me agrado que lo hicieras.

- debí adivinar que disfrutarías espiando.

- yo no estaba espiando. Tú estabas ahí, a la distancia de un brazo, en todo tu maravilloso esplendo-su sonrisa se amplió burlonamente- en momentos como estos m complace tener una memoria fotográfica.

- está bien, ya tuviste tu bromita… ahora ¿podrías dejarme sola por favor?

Edward no se aparto de inmediato, sino que con suma lentitud le aparto un mechón de pelo mojado de la cara y lo coloco detrás de la oreja.

- te esperare en la sala.

- no hay necesidad de que pierdas más el tiempo, deja el bolso sobre la mesa, muchas gracias.

- ha sido un verdadero placer- añadió Edward con tono burlón. La soltó y se encamino hacia la puerta, en el umbral se voltio para añadir un ''no tardes''

Bella echaba humo mientras se secaba, molesta con ella misma por las reacciones que tenia frente a Edward, además de una obvia vergüenza por que la hayan visto desnuda.

Se vestido lentamente, para que su jefe se aburriera y se fuera. Cuando se encamino hacia la sala, solo con un delgado pantalón de gaza color azul y una blusa blanca de tirantes se sorprendió al verlo sentado tranquilamente el sofá.

- puse la comida en el microondas. Estaba sobre la mesa

La estúpida de Alice debe haber dejado la comida y salió corriendo dejando la puerta abierta. Estaba absolutamente sola…con Edward.

- bueno gracias de nuevo por devolverme mi bolso- le lanzo como indirecta.

- ni lo menciones- saco la comida del microondas- compartimos los gustos en la comida china ¿te importaría compartir esto conmigo? Hay más que suficiente para dos.

Lo dijo con una voz tan dulce…y esa mirada tan tierna, que Bella no pudo resistirse, más bien se derritió por dentro.

- imaginaba que tu gusto era más exótico.

- disfruto el sabor de la comida hogareña – añadió Edward con una sonrisa torcida.

-¿dentro de que categoría de hogareño entra la comida china para llevar?

- la comida china para llevar es algo diferente, me recuerda mis días de estudiante. Vivía en un departamento mucho más pequeño que este.

- pensé que habías nacido con una cuchara de plata en la boca- añadió Bella con interés.

- así fue, pero mi abuelo se encargo de quitármela en cuanto cumplí dieciséis. El tenia el concepto de que uno mismo se con el trabajo arduo, y me hizo comenzar literalmente desde abajo, ya que la adversidad y el trabajo arduo templan el carácter.

- bueno, hay bastante de ello en mi vida- contribuyo Bella- y supongo que con un departamento como este es empezar desde abajo.

- quizá pero también es divertido- una expresión nostálgica lleno los verdes ojos del hombre.

- divertido será cuando tienes garantizada la devolución de la cuchara de plata, sin importar lo que pase- dijo, desdeñosa.

- no hay nada automático en eso, señorita Swan. Trabaje con mi mayor esfuerzo- su boca ahora formaba una línea recta- por eso es que no acepto nada menos de mis empleados.

Bella supo que estaba equivocaba, leía la verdad en sus ojos, y d todas formas Edward Cullen era conocido por su altruismo y su humildad.

- lo siento.

El hizo un gesto con la mano y se levanto de la mesa.

- creo que lo mejor es comer ahora que aun está caliente.

- si prefieres irte no importa- añadió con rapidez la castaña

- pero a mi si- para su sorpresa, él se inclino y la besó en la boca; entonces la alegría volvió a sus ojos verdes.

- ¡me muero de hambre! Y no voy a permitir que una pequeña diferencia de opinión me robe mi justa recompensa por traerte tu bolso- él saco platos del armario y abrió el horno para sacar también los recipientes. Levanto las tapas y olió apreciativamente.

- chow Mein de pollo…mi favorito- dijo con una enorme sonrisa.

Bella observaba como serbia los platos, con la mirada fija en los agiles movimientos de su cuerpo. En cualquier situación él parecía a gusto e igualmente al mando, y sea en su empresa o en la cocina.

No hizo intento de ayudarlo, cuando él le entrego el plato comió en silencio. Observo en silencio sus expresiones que cruzaban su atractivo rostro mientras l le contaba anécdotas sobre departamentos con tuberías oxidadas, miserables caseros que ignoraban agujeros en el piso, ventanas que no cerraban, las noches en vela mientras estudiaba.

Un anhelo extraño y agridulce se apoderó de ella hasta que se convirtió en dolor. Era como mirar hacia un brillante e iluminado escaparate y saber que las maravillosas cosas que ahí se exhibidas estaban fuera de su alcance. De pronto se sintió irritada.

Él estaba de nuevo en la cocina, donde preparaba café instantáneo.

- Edward-dijo con brusquedad- ¿Por qué estás aquí?

- ¿no lo sabes?

- no

- entonces te lo diré- apagó la llama del gas y se movió con rapidez para sentarse a su lado- o todavía mejor, te lo mostraré.

El sujeto por los hombros, la atrajo hacia él de forma que sus rostros quedaron cerca. En ese instante Bella comprendió que de donde estaba sentada no tenia vía de escape. Pero la oscura intensidad de la mirada masculina la tenia hipnotizada y aunque hubiese querido no podría haberse movido.

Una sonrisa triunfante curvaba la boca de él justo antes de descender y reclamar la de ella. Solo después de una breve y automática tensión, Bella se relajo y como si él esperara esa señal, el beso se hizo más profundo y apasionado.

La chica sintió una tremenda urgencia de tocarlo y rozó con sus dedos su mejilla, sintiendo que su mentón se tensaba bajo esa piel firme y suave, y lo oyó respirar agitadamente.

La abrazó con fuerza, casi aplastándola, y su beso se torno posesivo. De pronto levanto su boca, y con sus labios inicio una exploración de sus parpados cerrados, luego de sus orejas y con su lengua lamio los delicados lóbulos…sintiéndola jadear. Sin remordimiento comenzó a besar su cuello, logrando que ella se arqueara levemente, aplastando sus senos contra su pecho.

Ella a su vez, deslizo sus dedos dentro de la suave y espesa cabellera y se prendió a él como un salvavidas mientras sensaciones nunca soñadas la estremecían.

- Edward, oh, Edward- ronca, murmuraba su nombre deseando que el continuara.

Él hombre gimió, y con suavidad deslizo la tira de su blusa para besar su hombro. Deslizo el otro tirante y la blusa cayó a sus pies, revelando los senos excitados. Él dejo de besarla para mirar o que había descubierto, y despacio los acaricio con sus manos, mientras sus oscurecidos ojos verdes ascendían hasta los de ella, donde ya no quedaban secretos.

- Bella- murmuro su nombre, balbuceante- Mi dulce niña, si supieras cuanto…

El movía la cabeza con expresión casi dolorosa y parecía alejarse de ella, de forma alarmante. Bella se estiro y lo atrajo, prendiendo sus labios a los de él, entonces su mano cubrió la de él que aún descansaba en uno de sus senos. Todo su cuerpo se incendiaba con un calor intenso, que la hacía temblar de hambriento deseo y la arqueaba contra él.

Él gimió y deslizó los brazos para envolverla en su suave abrazo. Correspondió su beso, mientras el calor de la pasión cedía. Luego retiro su boca y la presiono contra el hueco de su garganta pronunciando su nombre una y otra vez.

Fue él quien con delicadeza se separo de ella, le subió la blusa y la acomodó cubriendo sus senos, arreglo su revuelto pelo y acuno su rostro con ternura en sus manos. Ella dirigió una mano confundida a su rostro y le acaricio la mejilla

-¿Qué ha pasado?

- creo que ambos perdimos el control – respondió él con voz trémula y ronca aun por la pasión. Se alejo de ella y fue a prender una hornilla para continuar con la preparación del café.

Bella se sintió vacía sin sus brazos protegiéndola, y de repente se le paso por la mente todo lo ocurrido y sus mejillas se tiñeron de rojo … recordó que él tenía novia, una mujer bella y exitosa, era un millonario que más bien parecía modelo y podía tener la mujer que él quisiera…¿para que el la querría a ella?

- se…me ha… sometido a algún tipo de prueba- pregunto llena de ira y ocultando un sollozo

- no, la prueba era para mí y casi he fallado

- no entiendo

- es mejor así- de pronto se mostro ansioso por irse.

Bella en silencio se levanto y lo acompaño hasta la puerta

- ¿todavía trabajas para mí?- soltó Edward de pronto, volteándose a verla

- no sé, no he tenido suficiente tiempo para pensarlo, dijiste que te respondiera el lunes.

- dije que la próxima vez que nos viéramos. Así que ¿quieres el empleo?

- bueno…si, pero aun no entiendo porque me quieres a mi

- deseo una secretaria competente, y tu ya conoces el trabajo. Te necesito para la fusión

- es…está bien, necesito el empleo.

- entonces queda arreglado- asintió satisfecho- ¡bien!

Eso pareció el fin de la charla, Bella abrió la puerta de la calle, pero cuando él se dispuso a salir ella lo tomo por el brazo. El se volteo de inmediato.

- Edward, ¿esta noche será un problema?

- no hay problema- su sonrisa fue helada- supongo que solamente fue uno de esos días…

El la miro y tomo su mano de su brazo y se la llevo a sus labios, besándola suavemente.

Mientras él se alejaba, ella declaro en voz ronca.

- gracias por devolverme mi bolso

- está bien- vio un atisbo de sonrisa- el esfuerzo mereció la pena.