N/A al final

Capitulo 9

Aunque Edward se mostraba amistoso, definitivamente había reconstruido sus barreras. En cierta forma era un alivio, ya que Bella no sabía que actitud esperar de él. Su visita al apartamento para devolverle su bolso había servido para un doble propósito, el más urgente de los cuales parecía que había sido asegurarse su intención de seguir en el empleo de secretaria. ¿Sus requerimientos amorosos fueron algo más, o una parte de su persuación? Por su actual comportamiento no podría deducirlo, y su jefe nunca sabría lo cerca que había estado de lograr su objetivo. Quizás así fuera mejor.

Si hubieran tenido sexo, la chica no habría podido trabajar para él de nuevo y ambos habrían salido perdiendo.

El trabajo extra debido a las fusiones crecía día a día, lo que lo mantenía en la oficina más tiempo. Tanya llegaba y salia con mayor rapidéz esos días, y los periódos detrás de las puertas cerradas del despacho de Edward eran cada vez más cortos. La sonrisa provocativa de Tanya se hacía cada vez más leve, pensaba Bella, aunque tal vez solo fueran sus deseos.

Y la mujer llamaba a menudo exigiendo hablar con Edward y este nunca se negaba. Cuando Bella pasaba las llamadas, oía el cálido saludo de su jefe y sentía la poderosa y punzante espada de los celos, que quedaba colgada como una nube sobre su cabeza durante horas.

Para el secreto deleite de Bella, se había establecido una relación más estrecha entre Edward y ella. En apariencia ahora la veía más como una colaboradora que secretaria; a menudo buscaba su opinión, aunque era cuidadoso en mantener la distancia.

Él entró una mañana en el despacho de ella una mañana llevando a Jacob Black para presentárselo.

- Jacob es parte de un pequeño grupo administrativo que he formado para coordinar las finanzas de las fusiones.

La chica levantó la mirada y sonrió; no tuvo problemas en reconocer al moreno que la había asustado su primer día en las reuniones iniciales de fusión, y era obvio que él también la recordaba.

- Nos veremos más durante los próximos meses- estrechó su mmano con calidéz y sonrió dejando ver su blanca y resplandeciente blancadura que contrastaba con su bronceada piel- y todavía no puedo creer mi suerte...pensar que también me pagan.

La sonrisa de Edward desapareció de su rostro, que sañaló con ironía:

- Esperamos que todavía te sientas afortunado al ver la gran cantidad de trabajo que hay, no creo que tengas suficiente tiempo para coquetear con la señorita Morgan.

Bella le dirigió una mirada de sorpresa, preguntándose por qué él había creído necesario enviar esa advertencia tan sutíl. Al fin comenzaba a olvidar el comportamiento de James y no sentía peligro por la amistad del joven contable.

Jacob Black permaneció impasible, aunque los ojos verdes lo taladraban con la mirada. Con un tono de voz fría se dirigió a Bella:

- Prepara una lista de las reuniones acordadas. Estaré de regreso después de comer para discutirlas.

Slió sin sonreír como acostumbraba, y regresó más tarde, menos irascible. Revisó la lista

- Con la excepción de uno, que estará aquí en uno o dos días, finalmente tendremos los informes- suspiró de sastifacción- Ahora podemos atar los cabos sueltos. Arregla los expedientes con el resto en la agenda para la próxima semana y empieza concertar reuniones.

- No creo que podamos meterlas todas en una semana señor Cullen, algunas compañias se encuentran a bastante distancia y viajar les llevará tiempo.

- Hazlo lo mejor que puedas, merecería la pena quedarse un par de noches fuera para ahorrar tiempo y evitar repetirse lo mismo más de una vez.

Bella jadeó y lo miró directamente, momentáneamente distraída por las atractivas líneas del rostro que había llegado a amar.

Él le dirigío una mirada irónica e hizo que su corazón se agitara mientras los aterciopelados ojos oscuros se clavaban en la hipnotizante mirada verde.

- ¿Algún problema con eso?

- No...no lo creo.

- No estas convencida - subió las cejas - ¡Bella! ¿Hay algún problema?

- Ninguno en el que pueda pensar- excepto estar con él en algún lugar y quedarse toda la noche, probablemente cenar y quizá dormir en cuartos adyacentes.

- ¿No crees que puedes confiar en mí?- preguntó y la sorprendió con la delicadeza de su voz. Ella se mordió el labio y se mostró incapáz de afrontar la inesperada calidéz de sus ojos.

- Por supuesto- dijo Bella, y él asintió y añadió con ironía

- Bueno, gracias por eso.

Bella lo que en realidad se preguntaba era ¿Puedo confiar en mi?. Con indicios de una súbita malicia le preguntó

- ¿La señorita Denalí comprenderá?

- ¿Por qué no? Despues de todo, son simples negocios.

''Eso me pone en mi lugar'' pensó Bella. Ella era solo una empleada más.

- Así es- aceptó y forzó una sonrisa- ¿Dejo las reuniones distantes para el final? ¿O eso interfiere con los planes para el fin de semana que la Señorita Denalí y usted pudieran tener?

- No lo creo, después de este fin de semana, Tanya no estará por aquí durante un tiempo, empieza a ver una nueva película.

Bella se mordió el labio para evitar sonreír. Edward la miraba de una forma que ella se preguntó si podría leerle la mente.

- Así que arreglalás como quieras, soy todo tuyo.

Al lunes siguiente, Edward parecía un poco frío cuando salieron a la primera serie de reuniones.

Bella, estaba sentada en el asiento del pasajero del Volvo de Edward, se maravillaba por la sensación que la había embargado cuando él se sentó a su lado, su aroma varonil la llenaba y aturdía con su efecto embriagador.

Casi le da un ataque cuando Edward se inclinó para colocarle el cinturón de seguridad. Su cabeza estaba cerca de la suya, su espesa cabellera castaña rojiza rozó apenas su mejilla, creando sensaciones que atravesaban su cuerpo.

Perdida en la observación de su nuca, debió de inclinarse hacia él, porque la cabeza de Edward dio un golpe en su barbilla lo suficientemente fuerte para que la cabeza de Bella revotara en el respaldo y las lágrimas se agolparon en sus ojos.

- ¡Bella! ¡lo siento! - se volvió para acunar su rostro entre ambas manos y la miró preocupado a los ojos.

La chica encontró con su abatida mirada verde, sintió sus dedos que tocaba con ternura la dolorida barbilla y limpiaban las lágrimas de sus mejillas y se sintió debilitar.

- No vas a desmayarte ¿verdad? - preguntó ansioso- ¡Dios! soy tan idiota ¿cómo pude golpiarte de esa forma? lo siento mucho Bella

- Ha sido solo un golpe, sobreviviré- su voz sonaba gruesa y extraña, sofocada por el leve zumbido en sus oídos- Si me das un minuto me recuperaré.

Edward soltó los cinturones y la atrajo hacia él, descanzando la cabeza de ella en el hueco de su hombro.

- Tómate todo el tiempo que quieras.

Por un segundo Bella permaneció tensa...pero luego de unos minutos otro temor la invadió; el de permitirle ver otra vez esa necesidad absoluta que tenía de él.

De forma involuntaria trató de separarse, pero un sonido de exasperación hizo que pusiera nuevamente su cabeza apoyada en el pecho de él, donde oía el fuerte latido de su corazón. El cálido consuelo de sus brazos la emocionaba, pero sabía que se convertiría en tormento si se prolongaba. Después de un momento se soltó. Él la miró interrogannte.

- ¿Te sientes mejor?- Bella solo asintió- ¿Me dejas ver el daño?- Su rostro estaba cerca y vio las espesas pestañas acariciaban sus mejillas mientras revisaba de cerca- Vaya... tendrás suerte si no te sale un moretón.

Él bajó su cabeza, Bella sintió el roce de sus labios contra su barbilla, soltó un jadeo y sin pensar puso su mano suavemente contra la mejilla de él.

Sus labios se entreabrieron en un suspiro, confundida por el súbito roce de su boca contra la suya cuando la besó con ligeresa, sin demandas, dándole la oportunidad de apartarse si lo deseaba, pero ella no lo hizo. Su fuerza de voluntad parecía haberla abandonado. El contacto con su boca fue delicado, tierno. Le quitó el aliento, y cuando él levanto la cabeza se quedó sin habla.

- No es un método curativo- le comentó con una sonrisa- pero es lo mejor que yo podía hacer dada las circunstancias. Déjame saber si necesitas una segunda aplicación- de pronto Bella recuperó el aliento y con él cierta irritación.

- A veces Edward Cullen- espetó con aspereza, y se detuvo en busca de palabras que llevaran la mezcla de sentimientos que él le inspiraba.

- Lo sé, podrías odiarme- tocó la punta de su nariz con un dedo- pero en realidad me amas.

Lo dijo con ligereza, con ganas de molestar, y ni siquiera la miraba mientras volvía a abrochar el cinnturón de seguridad. Si lo hubiera hecho, habría visto su mirada de pánico, y no habría tenido duda de que había acertado.


N/A: De verdad lamento mucho no poder actualizar pronto, quisiera reiterar que este fic está basado en un libro con el mismo nombre, y los personajes son de la gran SM.

Recuerden pasar por mis otros fic y dejar un rev con su opinión para saber si quieren algo más de esta historia o lo que les gustaría leer :) !!

chao!

P.D : hay posibilidades de que me vaya a trabajar en un bar en la playa, por lo que dudo que vuelva a actualizar pronto si lo hago...si es asi les dejare el capitulo 10 para que tengan un poco más de esta historia y el aviso de que me fui a la playa, ya que aún no es seguro!