Capítulo 13

Se sintió perturbada por la mirada que la recepcionista les dirigió al firmar el estaba atractivo,distinguido,con su elegante traje de negocios y un poco arrugada camisa blanca,y la chica estaba ahí de pie a su lado con su vestido sensual, su pelo un poco revuelto y probablemente el lápiz labial corrido.

Todavía se perturbó más al descubrir, cuando fueron escoltados al primer piso, que les habían dado habitaciones contiguas.

- He reservado la cena para las ocho- informó Edward, cortante, una vez la recepcionista los dejó, con una última mirada de curiosidad.- Llamaré a tu puerta poco antes de esa hora.

Él parecía absorto en sus propios pensamientos y se dio la vuelta para entrar en su habitación despues de dirigir una breve mirada en su dirección.

El animo de Bella se hundió. Ella había predicho que él, cuando se enfriara, lamentaría los momentos de pasión en el auto. Pero aún así le dolía haber tenido la razóándo vas a recuperar lacordura Bella se sermoneó, porque sabía que debía sentir alegría en ves de esa repentina depresión. Cuántamás distancia hubiera entre ellos, menos tendría la joven oportunidad de quedar como una tonta.

Se consoló con un baño tranquilo y después se dispuso a elegir algo que ponerse. Las faldas y las blusas eran de uso formal para la oficina, y en silencio se regañó por su humor de esa mañana. La unica opción posible era el vestido de fiesta azul rey que había empacado ''por siacaso''.

Alisó la sedosa tela sobre su esbelta cintura y miró su imagen demanera crítica, pero no encontró ningún fallo. El vestido ampliaba sus caderas, resaltaba su estrecha cintura y redondos senos. Sus bien formadas piernas parecian elegantes con las sandalias que hacían juego.

Su pelo suelto caía en una cascada de rizos oscuros. Un ténue maquillaje en los ojos y un poco de brillo hacian que se viera resplandeciente. Ella se dirigió una última mirada satisfecha al espejo justo cuando llamaron a la puerta.

Las cejas de él se subieron en silenciosa apreciación cuando la joven se quedó enmarcada por elumbral de la puerta; sintió que el calor subía ante el cálido brillo de los ojos verdes.

Pudo sonreír tranquila y salió al corredor cerrando la puerta.

- Espero que haya algo bueno en el menú, porque estoy hambrienta.

- Tendrá que ser algo muy bueno para sobre pasar lo que estoy mirando.

Bella sofocó un suspiro, deseando que no dijera cosas como esa, porque la confundían. Un minuto estaba furioso con ella y, al siguiente, lleno de admiración.

La cena la sirvieron en el comedor grande al fondo del hotel, con vista a un hermoso jardín con un lago ornamental. Había luces colgadas en los árboles que sin duda se encenderían al finalizar en crepúsculo para añadir encanto al ambiente.

- Estas deliciosa Bella - declaró Edward suavemente - Eres una nueva sorpresa cada vez que te miro.

- Gracias - murmuró Bella, contenta de la interrupción del camarero que les servió el primer plato - ¿Esto son ... espinacas?- preguntó para desviar la atención.

El resto de la comida fluyó facilmente, hablando de cosas banales y de la compañía. Bella bebió un poco, pero cuando les sirvieron el café se sintió un poco achispada.

Ella miró en torno al silencioso y lujoso salón y comentó:

- Para tratarse de un hotel de paso, Liz ciertamente a tirado la casa por la ventana. Estoy segura de que podría haber encontrado un más barato.

- Lo hizo, pero yo cambie las reservaciones.

Bella abrio la boca sorprendida

- Pero ¿Por qué?

- Porque sabía que este te gustaría más- se estiró sobre la mesa y tomó su mano mientras su pulgar rozaba la palma, creando oleadas de excitación- y porque este es más romántico.

Sus ojos tenían un suave y cautivador verde, que la inducian hacia las ardientes profundidades. En algún lugar la campanita de advertenncia sonó.

- ¿Estás seguro de que no quisiste decir ''seductor''?

- Quise decir exactamente lo que dije ¿Cuándo vas a empezar a escuchar?

El vino la había desinhibido, por lo que respondió.

- Quizá cuando sepa que pueda confiar en ti

- ¿Tienes alguna razón para pensar que no puedes?- indagó con en ceño fruncido.

La chica se encogió de hombros y de repente sintió ira, el temor creciente que pensó que había enterrado.

- Sólo por la forma en que aprendí a no confiar en ningún hombre. Trabajaba para un hombre que pensaba que solo porque pagaba mi sueldo tenía derecho a tomarse libertades...

De pronto se estremeció ¿Por qué había empezado a pensar en James ahora?

- ¿Y lo que ha sucedido entre nosotros era ... tomarse libertades?

Ella parecía incapáz de detenerse.

- Tal vez. Tu acercamiento, por supuesto, es mucho más sutil, pero lo que deseas es lo mismo - continuo con amargura - Desafortunadamente para mi ex-jefe su físico y su técnica estaban en contra suya, pero quizás su acercamiento fue mucho más honesto. Al menos, no habia duda sobre qué buscaba.

Edward aflojó la presión de la mano de ella.

- ¿Y tu piensas que yo estoy detrás de lo mismo?

Bella con una fria mirada lo desafío:

- ¿Y no lo estás?

- Si quieres decir que yo deseo llevarte a la cama y hacerte el amor, la respuesta es sí. Aunque yo pensé ... creí ... que era lo que tú también deseabas.

Los ojos de Bella se abrieron de par en par por el asombro. La joven no esperaba que él lo reconociera de forma tan osada, y tampoco pensó que ella fuera a ser tan transparente.

- ¿Estaba equivocado?-al recordarlos juntos en el auto, la manera en que su cuerpo se había incendiado mientras el hombre la abrazaba, y sabiendo que él había sentido su respuesta, era dificil negarlo.

- En este momento ... no. Pero la diferencia entre tú y yo es que yo soy libre de hacer cualquier elección.

- ¿Y qué se supone que quieres decir?

- ¡Oh, vamos Edward! ¿No lo sabes?

Fue entonces cuando recordó que no le había pasado en mensaje de Tanya de que estaba libre esa noche, pero de algún modo parecía no importar. Edward no estaba allí de todas formas, por lo que soltó una divertida risa. Él hizo un sonido de impaciencia.

- Bebe tu café. Terminaremos esta discusión en un ambiente más adecuado.

La chica hizo lo que le dijo; tenia la sensación de haber cruzado una línea invisible y su expresion le dijo que no le permitiria retirarse.

Fuera, en la cálida noche, él tomó su brazo y la condujo hacia un jardín cubierto. Bella estaba estremecida, nerviosa y su corazon empezo a martillar dolorosamente en sus costillas.

Miró de reojo a Edward y percibió, para su sorpresa y alivio, que él ya no estaba molesto.

- Lo que me dijiste le da sentido a muchas cosas- tomó su mano para fortar sus fríos dedos con los suyos- ¿Quieres hablar de eso?

- No. No quiero hablar de eso ni pensar en eso - ella ahora se estremecía incontrolablemente. Él rodeó sus hombros con su brazo.

- Si quieres ir a tu habitación...

- ¡No! quiero estar contigo - era un grito angustioso y el brazo masculino se tensó. Ella volvió la cabeza contra el hombro de él - Edward... estoy tan confundida que no sé que pensar.

- Entonces no pienses, solo mirame.

Él levantó su barbilla con un dedo para que sus ojos se encontraran. Toda la confusión y todo el dolor parecian derretirse en la calidez de su profunda mirada verde.

- ¿Qué ves?- le preguntó con tanta suavidad que apenas lo oyó. Bella movió la cabeza, temerosa de decir lo que brillaba en sus ojos, que era todo lo que alguna vez soñó, porque eso era, un sueño, y ella pronto despertaría- ¿Me deseas tanto como yo te deseo?

- ¿Cuánto es eso?

Edward la atrajo en sus brazo, la besó con suavidad y ternura y extrajo una vacilante respuesta que se hizo más positiva cuando él le acarició el rostro, el pelo, la garganta. Suave y sensualmente, su boca acarició la suya y delineó sus labios y con delicadeza se impulsó para encontrar la de la chica.

Muy dentro de ella un fuego se encendió, y sus llamas crecían y consumían sus sentidos. Alzó los brazos para abrazarlo, los movió con urgencia por su fuerte cuello y los amplios y duros hombros.

Él la abrazó más fuerte, la besó profundamente, casi con hambre, moviendo las manos con urgencia por su espalda, hacia arriba y abajo, moldeandola contra sí.

¿Cómo podía suceder eso con tanta rapidéz? ¿Por qué el efecto fue tan instantaneo en ambos?

Mientras el beso continuaba, se incendiaban en una pasión nunca antes experimentada. Su cuerpos se suavizaban, ella se presionaba contra el cuerpo de él, por voluntad propia, y oyó un pequeño gemido profundo proveniente de la garganta de Edward.

Él se separó de ella y levantó la cabeza para mirar los suaves y aterciopelados ojos de ella, que brillaban por la excitación.

- Ya has respondido a mi pregunta, y ahora yo responderé a la tuya.

La separó de su cuerpo, tomó su mano y la condujo de regreso al hotel y luego por la escalera. En la puerta de su habitación, él extendió su mano para que le diera la llave.

Temblorosa, Bella rebuscó en su bolso y se la dió. Una expresión de asombro semostró en su rostro. Las cosas sucedian tan a prisa que no tenía tiempo de detenerse a reflexionar sobre su propia debilidad.

La puerta alfin abrió. Él la ayudo a entrar, tomó su bolso y lo dejo caer al suelo antes de volverla a tomar en sus brazos.

Era como volver a casa: la chica colocó sus brazos alrededor del cuello masculino y toda resistencia desapareció cuando los labios de él se movieron persuasivos contra los suyos. Edward la levantó en brazos y la llevó sin esfuerzo a la cama. Con sus labios todavía sobre los de ella, deslizó la cremallera del vestido y la prenda cayó con un suave siseo a los pies de Bella. Jadeó cuando los diestros dedos desabrocharon el sostén para revelar los duros y henchidos senos, estremeciendose cuando su calida mano moledó la suave piel, mirándola con intensidad y devoción.

Cuando él separó su boca de la suya y trazó una vereda de feroces besos hacia el arco de su garganta, la joven profirio un gemido.

-Edward- pronunció su nombre con voz ronca por la pasión y el temor.

- Shh,amor mío.

Con suavidad la empujo sobre la cama y con prontitud se despojo de su chaqueta y su camisa, mientras ella lo observaba medio sentada, solo portando su tanga.

El era maravilloso. Su espalda ancha, su pecho tonificado sin ir a excesos era perfecto, sus pectorales y abdominales eran marcados e invitaban a tenue vello rubio crecía debajo de su ombligo y bajaba más allá de los pantalones, donde se veía facilmente una zona abultada, que dejaba entrever un gran miembro oculto aún.

Él se acercó y se inclino para besar apasionadamente los labios de la chica, ahogándola y haciendo que cierta zona de su cuerpo comenzara a palpitar. Fue bajando por su mandíbula, por el arco de su cuello. Deboró sus pechos alternadamente, mordisquiando un poco el pezón sonrosado totalmente erecto. Bajó aún más, entreteniendose en su ombligo, deleitándose con los maravillosos sonidos que ella producía y con ambas manos tomó la tanga y la deslizó por sus piernas mientras las besaba dulcemente.

Bella no pudo evitar sonrojarse, era primera vez que estaba completamente desnuda frente a un hombre, pero a la vez, casi inconciente por las nuevas sensaciones que sentía se sintió valiente y levantándose un poco se acerco a Edward y lo beso, mientras sus manos se dirigian a su pantalón e intentaba desabrocharlo con sus manos inexpertas. Él gimió, al sentir como ella inocentemente y sin saberlo le daba suaves caricias a su miembro palpitante y duro. La ayudó, ya no podía aguantar más, y se despojó del pantalón, llevandose consigo su boxer.

- Eres realmente la mujer más hermosa que he visto, Isabella- se encontró increiblemente sensual cuando Edward envolvió su nombre con pasión y cariño en su voz enronquecida por la excitación.

Se volvieron a besar recostándose en la cama mientras lasmanos de ambos recorrian sus cuerpos tratando de memorizar cada curva, cada musculo, cada fibra.

Los gemidos eran bajos, casi insonoros debido a los besos que no paraban de brindarse. El se posicionó entre las piernas de ella acariciando la entrada de su vagina con la punta de su gran y muy endurecido pene, haciendo que Bella gimoteara. Con lentitud comenzó a introducirse en ella, lento,muy lento, logrando que ella se arqueara dejando sus suculentos senos frente a su boca y sin poder evitarlo los beso con pasión entrando de una vez, rompiendo con la barrera natural de una virgen. Se quedó quieto, un poco shockeado y para esperar que el cuerpo de ella se acostumbrara a la intromicion. Bella no puedo evitar la mueca de dolor que hizo, pero él no dejo sus pechos, y eso logro que olvidara eso y se enfocara en el placer que estaba sintiendo. Poco a poco su cuerpo se empezó a incendiar y sin poder controlarlo movió sus caderas, logrando que el entrara un poco más en ella. Él se comenzo a mover, suave y despacio llevandola al abismo mientras paulatinamente subia el ritmo. Los gemidos se transformaron en gritos por parte de ambos, los besos se volvieron furiosos,como si no pudieran satisfacer la necesidad de acoplarse y unirse en uno. Cuando ya no pudieron más gritaron sus nombres y llegaron a la cima del placer. Se miraron a los ojos por unos segundos mientras se abrazaban con fuerza. Con un último beso él se salió de ella y la acurrucó a su lado, tapandose con las sábanas y acariciando su espalda,mientras Bella se dormía comodamente con la cabeza en su pecho. Minutos despues Edward tambien se durmió.