Capítulo 14
Cuando despertó el estaba fuera de la cama, de pie junto a la ventana, mirando la noche iluminada. Su esbelto y musculoso cuerpo formaba una silueta que hizo que su corazón saltara una vez más con errático latir.
Debió de hacer algún ruido, porque se volvió y se acercó a ella, poderoso y misterioso bajo la tenue luz de la luna.
Sin una palabra, se metió en la cama, la rodeó con los brazos, acercándola hasta apoyarla en el hueco de su hombro, y presionó sus labios sobre su lisa frente.
- Edward - musitó ella - ¿Por qué permitimos que esto sucediera?
Él hizo un ruido de exasperación.
- Porque no tenía sentido fingir que no era inevitable - acarició su mejilla - Te he deseado desde la primera vez que te vi. Simplemente no era ... conveniente ... reconocerlo.
- Qué extraña palabra has usado ...Conveniente
- Esa es la palabra correcta. ¿Crees que me sentía complacido de tener todo mi mundo vuelto de cabeza por una chica que no tenía respeto ni por mis años ni por mi importancia?
- ¡Hablas como si fueras un anciano!
- Es en lo que me había convertido, con el tiempo suficiente y mujeres vacías.
- Ciertamente. Tenías bastantes de esas - comentó Bella, cortante, y en ella surgió una inesperada molestia - además, la elección era tuya ¿no?
- Sí, y no. A veces, las elecciones se hacen como resultado del pasado, y como tú, yo no deseo pensar en el pasado justo ahora. El presente es todo lo que necesito.
Edward mordisqueó su oreja y creó las más exquisitas sensaciones en lugares de los que apenas era conciente, pero la chica se prendió de su sensación de resentimiento porque él no había mencionado su futuro.
-El pasado no puede ser responsable pra siempre - rebatió - En mi opinión, un hombre obtiene a la mujer que merece.
Él respondió a su ira con una suave risa. En la penumbra, lucecillas danzaron en sus mudos ojos verdes. Sus largos y esbeltos dedos acariciaron con suavidad su mejilla.
- Espero que tengas razón, porque yo no sé que he hecho para merecerte.
- No mucho ... hasta ahora.
- ¿De qué te quejas?
En un gesto que los sorprendió a ambos por su atrevimiento, la joven cruzó su mano sobre el tenso y musculoso estómago dejando los rizados vellos se enredaran en sus dedos. Ella se sorprendió y excitó ante su respuesta. Él sujetó su muñeca cuando iba a repetir el movimiento.
- ¡Compórtate! - le besó la nariz y ella lo desafió con una sonrisa
- ¿Por qué hacerlo? Es hora de que yo haga lo que quiera.
Edward le tomó la barbilla en su fuerte y esbelta mano. La miró con fijeza en los ojos, y bajo el plateado rayo de la luna, las profundidades de los suyos parecían indescifrables.
- ¿Crees que no has hecho lo que querías todo el tiempo?
- ¿Qué quieres decir con eso?
- Quiero decir que si hicieramos lo que yo quiero, entonces te habría tenido en mis brazos mucho antes que ahora - gimió, exasperado.
- Probablemente, si hubiera sido conveniente - declaró tensa.
-Escúchame antes de que te pongas susceptible.
Su boca rozó la suya con dulzura y la instó a volver a la suavidad.
- En cierta forma, tú tienes razón. Mi futuro estaba claro frente a mí, y tú fuiste una complicación no deseada - él suspiró profundamente - Pero ambos sabíamos que la magia estaba ahí, prácticamente desde el principio - su seguridad no reconocía discusiión - Decidí aceptarlo como era; te deseaba y estaba casi seguro de que tú me deseabas, aunque sentía que tenía que ir despacio, tomarme mi tiempo. Esperaba que si era paciente, esa espinosa barrera que tú habías erigido entre nosotros finalmente caería.
Bella guardó silencio, sorprendida al saber que ese hombre todo el tiempo había sido conciente de que ella trataba de ocultarse de él.çCon ternura, apartó el pelo de su rostro en un gesto que hizo que sus entrañas saltaran de modo salvaje.
- No sabía por qué te cerrabas ante mí, pero estaba contento esperando a que tú llegaras a mí - su rostro se ensombrecío y la chica sintió la tensión de su cuerpo - Eso fue hasta que apareció Black en escena. Entonces, supe que tenía que hacer algún movimiento.
- No tenías que hacerlo, no por Jacob - ella se acurrucó junto a él - pero me agrada que lo hayas hecho.
La extrañallama interior estaba encendida de nuevo y a la joven ya no leimportaban los porqués y cómos. Sólo ese momento tenía verdadera importancia. Lo rodeó con los brazos, se estiró para alcanzar sus labios y lo oyó jadear mientras ellamoldeaba su suave cuerpo tentadoramente contra él.
- ¡Dios Bella! Aprendes deprisa.
- Tengo un buen maestro -- murmuró, ronca - Enséñame más.
N/A: Espero que les hayan gustado estos dos capítulos. Estoy en el campo, y no tengo internet, por lo que es probable que los suba elmismo día aunque a horas difererentes. Por eso escribí la nota en este y no en el anterior xD. Perdón por las faltas de ortografía. Se acerca el final, no sin un pequeño drama antes de este muajajaja (6).
Pasense por mi perfil ylean mis otros fic's :D !
